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Gatear o no Gatear


¿Es necesario Gatear antes de Andar?

No todos los bebés aprenden a Gatear antes de Andar. Por lo tanto, hablar de una edad a partir de la que preocuparse si no gatea no tiene ningún sentido.

Suele decirse que los bebés empiezan a gatear entre los 6 y los 10  meses. En mi experiencia debo deciros que son muy pocos los que conozco que gateen con 6 meses. A mí particularmente no me gusta demasiado definir fechas para los hitos del desarrollo. Valorar la evolución de un niño en función de si cumple o no unos objetivos en una fecha concreta es una forma muy simplista de hacerlo que suele generar mucha ansiedad sin sentido en los padres.

Un ejemplo de ello es Gatear. Hay niños que no gatean nunca. Los hay que sólo se arrastran o que se sientan y se empujan sentados con sus manos (“arrastraculos”). El hecho de no gatear o de desplazarse sin andar de una forma diferente no implica que haya un problema.

¿Estimular al bebé para Gatear?

¿Tiene algún sentido estimular a un bebé para que empiece a gatear?

Si entendemos que no es imprescindible que los bebés aprendan a gatear, y que muchos bebés normales no lo hacen antes de andar pero todos acaban haciéndolo antes o después ¿para qué tendríamos que hacer nada que le estimule a gatear? Hacerlo significa que en realidad estamos agobiados por que vaya cumpliendo objetivos. Y no le veo sentido.

Para Gatear es necesario desarrollar el equilibrio, la coordinación entre las extremidades y la fuerza en la espalda. Pero un bebé que se sienta y se desplaza empujándose sentado necesita las mismas habilidades. Sea una forma de desplazarse u otra, ambas son igualmente válidas y sirven para que el bebé evolucione.

La mayoría de los bebés finalmente aprenden a gatear más tarde o más temprano (entre los 10 y 15 meses). Pero algunos lo hacen cuando ya andan. Da igual la forma en la que aprenda a desplazarse antes de andar mientras lo haga por sí mismo. Diferente es si hablamos de hacer con “aparataje”, el Tacatá, vamos. Este no es recomendable.

En bebés normales, para permitir un desarrollo adecuado, la cuestión no es cómo estimularle a que haga cosas concretas, como gatear o andar, sino poner las condiciones para que él pueda evolucionar a su ritmo.

Para hacerlo simplemente debemos poner las condiciones para que el bebé pueda actuar sin peligros y con libertad.

Tiene sentido a que un bebé no esté constantemente en sitios limitados como una cuna y tengamos alguna zona da la casa en la que pueda echarse al suelo y moverse sin peligro.

Pero la forma en la que se desplace e interactúe con su entorno no debe ser dirigida.

Participa jugando con él, disfrutando de hacerlo. Pero no es necesario que te plantees si debe alcanzar tal o cual objetivo. O si para su edad ya debería estar haciendo algo concreto.

Nuestros padres no se plantearon cosas así y aquí estamos todos. Hemos aprendido a gatear, a andar y a hacer cosas mucho más complejas desde el punto de vista de la motricidad sin necesidad de que nos guiasen.

Diferente es cuando hablamos de niños con problemas de desarrollo. En ellos puede ser muy útil que profesionales como los Logopedas y los Fisioterapeutas aconsejen a los padres sobre actividades que ayuden a superar su problema.