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Alimentación del Bebé y el Niño Embarazo

Lactancia artificial

Lactancia artificial. Pautas para dar la el biberón de una forma más natural

 

Actualmente hay una amplia variedad de leches artificiales que permiten alimentar perfectamente a aquellos niños que por distintos motivos no pueden tomar el pecho o cuyas madres han decidido no darlo.

Higiene para preparar el biberón:

Recomiendo esterilizar el biberón hirviéndolo con agua y bicarbonato.
Se pone una olla con agua y una cucharadita de bicarbonato. Cuando rompa a hervir se introducen los biberones, tetinas, chupes…
Con que hiervan durante un minuto es suficiente.
Se dejan escurrir y pueden guardarse en un recipiente de plástico o cristal para ir usándolos a lo largo del día.
Es recomendable seguir esterilizando hasta los 3-6 meses.
El límite es variable porque para mí deja de tener sentido la esterilización en el momento que el niño ya lo coge todo y se lo mete en la boca. Y eso hay niños que lo hacen con 3 meses y otros que con 5.
Desde ese momento se debe lavar como los demás instrumentos de cocina, pudiendo usarse sin problema el lavavajillas.

Postura para dar el biberón:

Tanto el bebé como aquel que le da el biberón deben buscar la posición más cómoda posible.
En la lactancia artificial aparece otro factor a tener en cuenta:
La postura del biberón. Debe inclinarse ligeramente con la tetina hacia abajo evidentemente y manteniendo el nivel de leche cubriendo la mayor parte posible de la tetina. Si se pone demasiado horizontal es fácil que tome muchos gases, especialmente si al ir tragando ha ido entrando aire, ha formado muchas burbujas y la tetina está llena de ellas. Los biberones del Dr Brown, que tiene un sistema de flujo de aire, pueden hacer la toma más fácil y evitar que traguen aire. Hay biberones con tetinas que dejan salir más o menos cantidad en función de la postura en que los ponemos. Eso también conviene tenerlo en cuenta.

 

Frecuencia de las tomas de biberón:

Si el biberón es el sustituto del pecho no hay motivos para que las reglas sean diferentes:

No hay tiempo mínimo entre toma y toma.
No más de 5 horas entre tomas los primeros días.
No más de 3 horas entre tomas durante el día
mientras pida con más frecuencia de noche.

Cantidad de biberón:

Si el biberón es el sustituto del pecho no hay motivos para que las reglas sean diferentes:

Debe tomar la misma cantidad que con el pecho.
Es decir: Hasta que se quede sin hambre.

A modo orientativo se dice que un lactante debe tomar 150 mililitros de leche por cada kilo de peso al día.
Pero hay bebés a los que resulta imposible dar esta cantidad y están bien y otros que con esa cantidad no paran de llorar por hambre.
En realidad un lactante debe quedarse sin hambre tras la toma.
Y para saber que se consigue eso hay que comprobar que siempre sobre un poco.
De modo que si damos por ejemplo 60 mililitros en cada toma y se los acaba en todas hasta la última gota, hay que subir a 90 mililitros por toma de modo que sobre un poco.

Pero pensarán muchos:
“Debe haber algún límite, porque los hay lo suficientemente tragones para comer lo que se les eche aunque les siente mal.”
En realidad no: Si le preparas un biberón de 300 ml a un recién nacido, veréis que llega un momento, que por tragón que sea, ya no quiere más.

Otra orientación son las bocanadas.
Si un niño con 120 no echaba o echaba poco y al aumentar la toma a 150 echa más, es que aunque quiere más, no cave y darle más sólo sirve para que lo vomite.
Aún así hay algunos tan tragones que si no se les da, aunque sea para echarlo, no paran de llorar.
En esos yo aconsejo dárselo. Es más caro en leche y en lavadora, pero nada más. Y no dárselo es echar todas las papeletas para que tenga cólico del lactante. Y para reducir las bocanadas suele ser útil dar las tomas con más frecuencia. Así comen con menos ansiedad, menos cantidad en cada toma y las bocanadas se reducen.

El juez final: El peso.
Si cuando reviso a un niño gana el peso adecuado para su edad, es que come lo que necesita. Aunque sea menos que el de la vecina, de lo que diga la lata o de lo que ponga en un libro.
Si no gana ese peso a pesar de que no es capaz de comer más o tomando lo que se podría esperar de su edad como “normal”, hay que pensar si el niño no tendrá algún problema. Los problemas más frecuentes en estos casos son una infección de orina no diagnosticada o una intolerancia a las proteínas de la leche de vaca o a la lactosa (ambos son componente de la leche artificial).

¿Hay que dar agua o manzanilla a un lactante que se alimenta de biberón exclusivamente? No.
Todo lo que el niño necesita está en la leche (alimenta e hidrata).
Si hace calor o suda mucho, o tiene fiebre, simplemente tomará más líquido si lo necesita.
Y si hacéis lo que os recomendé más arriba en cuanto a frecuencia y cantidad de las tomas (dar cuando pida y lo que pida), evitaréis que se deshidrate.
A veces cuando están enfermos lo único que debemos modificar es ofrecerle la leche en cantidades más pequeñas y más frecuente.
El agua y la manzanilla no alimentan, por lo que si damos al niño, llenamos el estómago de algo que no va a alimentarle pudiendo en algunos casos llegar a evitar que gane el peso adecuado.

Una idea más:
Es mi opinión, que la razón por la que el cólico del lactante es más frecuente entre los niños que toman biberón que entre aquellos que toman pecho es que somos más rígidos en las tomas con aquellos que toman el biberón:
Son muchos los pediatras que defienden que “el pecho no tiene horario”, pero si el niño pasa al biberón le establecen pautas rígidas en cuanto a frecuencia y cantidad de las tomas.
Cuando esa pauta establecida no cumple con las necesidades del niño, éste empieza a comer cada vez con más ansiedad lo que desencadena el Cólico del Lactante.
Mi experiencia me dice que en estos niños, se mejora mucho más del Cólico si flexibilizamos el ritmo y la cantidad de las tomas adaptándonos a lo que pide el niño, que con cualquier medicación o cambio de leche.

Preparación del biberón:

Todas las leches artificiales se preparan igual por convenio.
Llevan un cacito para medir el polvo.
La medida es el cacito enrasado.
Es decir lleno hasta el borde, se pasa un objeto plano (suelen llevar enrasador y si no lo lleva vale por ejemplo un cuchillo) para que lo que sobre caiga sin apelmazarlo.
Esta medida es el polvo que hay que añadir a 30 mililitros de agua (un mililitro es lo mismo que un centímetro cúbico).
Así, para 120 mililitros de agua se añadirán 4 cacitos, para 150, 5 cacitos…
Al acabar de prepararlo veremos que aumenta la cantidad.
Si preparamos 120 con 4 cacitos veremos que una vez preparado no hay 120, sino unos 135-140 mililitros.
Por eso para no confundirnos en las proporciones, al preparar el biberón siempre se mide primero el agua y después se añade la leche en polvo.
Si lo hacemos al revés, echamos primero el polvo y luego completamos de agua hasta la medida, habremos echado menos agua y la leche irá demasiado concentrada, lo que causará problemas al niño.

El agua para preparar el biberón se suele decir que sea agua hervida o agua mineral.
Yo prefiero la hervida por dos motivos.
– El agua mineral tiene una serie de controles que garantizan su salubridad, pero pueden fallar. El agua mineral no es agua estéril.
– Y las aguas minerales son eso minerales, o sea que llevan una cantidad de sales disueltas que en algunos casos son excesivas para un bebé.

Si se hierve da igual que sea agua mineral o del grifo, porque una vez hervidas se han esterilizado.
O sea que lo más lógico es preparar el biberón con agua del grifo (si la de vuestra zona es potable, claro) hervida y si no puede hervirse en un momento dado, agua mineral de mineralización baja.

Otras cuestiones:

La infección por hongos:
En algunos de esos casos, el bebé tiene manchas blancas en la cara interna de los labios, las mejillas, las encías y la lengua.

Intenta retirarlas con suavidad.
Si no se quitan, lo que tiene es Muguet (lo que en algunas zonas llaman “arrorre”).
Una infección por hongos (candidiasis) muy frecuente en los lactantes.
Es frecuente que la cojan del biberón o el chupe si no se esteriliza de forma adecuada en los 3 primeros meses.

En esos casos recomiendo una crema (Fungisdín Gel Oral) que se aplica en la tetina del biberón o del chupe antes de ponérselo al bebé (tres veces al día).

También hay que esterilizar chupe y biberón con agua hervida con bicarbonato, y con una gasita mojada en agua con bicarbonato se puede limpiar suavemente la boca del bebé.

Si el niño usa chupe o biberón y tiene hongos, no los esterilicéis con esterilizador o pastillas.

Suele mantenerse la lactancia artificial como alimento exclusivo hasta los 3,5-4 meses.
A partir de ahí se introduce la alimentación complementaria.

¿Son todas iguales? No.

En los últimos 30 años ha habido grandes cambios en la composición de las leches artificiales.
Esos cambios son fruto de la investigación para intentar que su composición sea lo más parecida posible a la de la leche materna.
Hay empresas que gastan muchos recursos en esta investigación, y eso repercute en el precio de la leche artificial.
Hay otras que fabrican una leche como la que las primeras hacían 20 años atrás.
Cualquier avance de las primeras empresas tiene patente, lo que les permite tener una calidad mucho mayor hasta que venza la patente. Momento en el cual las que no investigan pueden incorporarlo a su cadena de producción.
Algunos de esos avances no se introducen ni siquiera una vez libre de patente porque encarece el producto.

Hay por tanto mucha diferencia entre las marcas de primer nivel y las del último.
En España esas diferencias pueden ser de hasta 29 euros frente a 6 euros.

Una aclaración: La leche infantil no es un medicamento, por lo que no tiene un precio fijo establecido en todas las farmacias. En las marcas más caras puede haber diferencias muy importantes.
Se puede encontrar la misma leche a 19 euros en unas farmacias y a 29 euros en otras. La única diferencia son los 10 euros de más que gana algún farmacéutico.

El precio medio de las más completas en España puede rondar los 22-24 euros.
Teniendo en cuenta que una de esas latas puede durar de 7 a 10 días (depende de la edad y lo comilón que sea vuestro retoño), quiere decir que cogiendo la opción más cara, vuestro hijo come todo el mes por menos de 90 euros. Es decir cada día menos de 3 euros.

¿Sois vosotros capaces de haceros un presupuesto para comer por ese precio?
Es la alimentación más barata que tendrá vuestro hijo en toda su vida.
Más barata sólo hay una: El pecho.