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Pekemito: ” Tiene que echar los gases después de cada toma”

Tiene que echar los gases después de cada toma

Pekemitos: Hay muchos mitos que suelen transmitirse en forma de consejos a los padres. Consejos que en muchos casos no tienen base y son contraproducentes.

Vamos a empezar una nueva sección en la que hablemos de esos consejos que se dan a todos los padres y que parte tiene de realidad y cual de generador de problemas.

Tiene que echar los gases después de cada toma.

Una de las cosas que más preocupan a los padres de recién nacidos es que el niño tenga gases.

Parte de mi trabajo diario es visitar a los nuevos padres en el hospital y casi todos los días hay padres que me dicen que su hijo:

  • Ha tenido gases la noche anterior. En realidad a lo que se refieren es a que:
    • Ha llorado mucho. Yo suelo preguntarles, ¿Si lo coges se calla? ¿Si le das de comer se calla? Porque si se calla al cogerlo o darle de comer no son gases.
    • Se le nota que aprieta tras cada toma y se le nota ruido de tripa cuando come: Eso es normal. Es lo que se llama reflejo gastro-cólico. Los niños pequeños en cuanto comen mueven la tripa para hacer sitio al alimento nuevo que llega. Y tras la comida suelen tener “apretones” intentando bajar la presión. A veces incluso hacen caca mientras comen.
  • No echa los gases después de cada toma. “Vale, pero ¿Está tranquilo?” Porque si lo está es que no tiene gases que echar.

En realidad esto es un ejemplo de la forma en que mucha gente entiende el funcionamiento de los niños: Reglas para todo…

¿Tú echas los gases después de cada toma? Yo no, y tan ricamente, oye…

¿Hasta qué hora debería echar los gases después de cada toma?

Podría hacer más preguntas de este tipo que nos hacen ver lo absurdo de esta recomendación.

La única base que tiene es el hecho de que los bebés expulsan mejor los gases en postura vertical que tumbados. Y a veces cuando tras la toma están incómodos es porque necesitan expulsarlos.

Pero a veces, esa es la clave. El problema es que son muchos los padres primerizos que se agobian porque su hijo no echa los gases después de cada toma, cuando el bebé está en realidad tranquilo y sin molestias. Y ahí ves a los pobres padres a veces a las 4 de la madrugada media hora después de la toma intentando que su hijo eche los gases. Y el bebé totalmente dormido y sin señal alguna de intranquilidad…

Hay otra forma de cuidar bebés que consiste en informarse, conocer los principales problemas que producen molestias a tu hijo y ante todo, observarlo y conocerlo a él.

Aplicándola a este caso: Es bueno que no acuestes inmediatamente a tu hijo tras la toma. Porque si tiene que echar gases (cosa que no suele ocurrir si ha tomado tranquilo) los puede echar con más facilidad estando incorporado.

Pero si pasan unos minutos y sigue tranquilo es que no necesita echar los gases en esa toma.

De hecho hay niños que no eruptan prácticamente nunca y o tienen pocos gases o los expulsan por abajo, a veces solos y a veces acompañados.

El colmo del absurdo: Interrumpir la toma para que eche los gases

Hay incluso quien recomienda que a mitad de la toma se interrumpa para que el niño expulse los gases y luego siga tomando.

Pensemos un poco. Los gases no son un misterio sin causa. Muchos bebés los tienen porque comen con ansiedad.

La solución no es que los eche mejor, sino hacer las tomas de forma que reduzcamos su ansiedad por comer. En esto lo más efectivo es alimentar a demanda, ofreciendo el alimento con mucha frecuencia.

Pero desde luego interrumpir al pobre bebé cuando por fin está comiendo tranquilo no mejora el problema sino que lo empeora.

Si es él el que interrumpe la toma con signos de incomodidad y echa gases y se queda más tranquilo, ofrece de nuevo el alimento por si de nuevo lo acepta.

Pero de ningún modo interrumpas tú la toma mientras sigue comiendo tranquilo.