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Baby-led Weaning: Miedo al atragantamiento

Baby-led weaning, miedo al atragantamiento

El BLW es introducir los alimentos dejando que el bebé los pruebe al ritmo que le apetezca. Uno de los mayores miedos que tienen muchos es que se atragante.

BLW o Baby-led weaning es un término inglés que podemos traducir como “Alimentación Dirigida por el Bebé”. Es como otras muchas tendencias una vuelta a lo que se hizo siempre abandonando cosas que durante años se han defendido como “lo correcto”.

Durante los últimos 60 años se ha enseñado a los pediatras y nosotros hemos recomendado a los padres Listas de Introducción de la Alimentación en los Lactantes. Antes de esas listas cada familia hacía esa introducción de un modo algo diferente. Dependía fundamentalmente de lo que hubiera disponible y del interés que el bebé mostrase por probar.

En el momento que la Pediatría apareció como especialidad Reglada, empezó a Reglarlo todo.

Y ahora algunos estamos en la labor de A-rreglar lo que no debió Reglarse. El Baby-led weaning es parte de este proceso

Me explico. Una Lista del tipo: “A los x meses toca probar X alimento, con y meses toca Y alimento, con z meses toca Z alimento…” es un absurdo que:

  1. Destroza la iniciativa del bebé al querer probar alimentos nuevos. Ya que no se le permite hasta que cumple la norma.
  2. Genera ansiedad a los padres al tener que atenerse a esa norma. Les hace creer que saltársela puede perjudicar a su hijo, cuando no es así.
  3. Hace que padres y niños sigan una pauta que no tiene ninguna base científica. Es imposible que haya una fecha concreta que sea la correcta para introducir cierto alimento en Todos Los Niños.
  4. Empobrece la dieta: Hay mucha variedad de alimentos. Una lista o es breve o es inmanejable, por lo que necesariamente o no hay lista o describe una dieta pobre. Cuando por ejemplo se dice que hay que dejar x días entre la introducción de un alimento y el siguiente estamos enlenteciendo el proceso. Eso limita la variedad de alimentos que el bebé habrá tomado antes de volverse selectivo.

Porque los bebés se vuelve selectivos ¿o no lo sabías?

En la relación de los bebés con la comida podemos definir varias fases:

  1. Una primera en la que el bebé sólo muestra interés por la leche.
  2. Antes o después empieza a mostrar interés por la comida de los mayores. El bebé ya es capaz de tomar objetos en su mano y llevarlos a su boca. En esta fase que dura en torno a un año el niño tiene curiosidad por probar constantemente sabores y texturas diferentes. 
  3. Más tarde o más temprano, la precaución sustituye a la curiosidad. Poco a poco en su afán por experimentar acaba teniendo alguna mala experiencia: Alimentos que le sientan mal, cosas que tienen mal sabor, cosas que queman, pican o amargan… Y el bebé empieza a volverse selectivo rechazando cada vez más aquello que no conoce.
  4. Al final llegamos a una fase en la que se escogen los alimentos de forma consciente. Escogemos lo que nos gusta o sabemos que es mejor para nuestra alimentación. Unos se guían por lo primero y otros por lo segundo.

En este proceso la fase 2 es clave. Esa fase en la que la curiosidad manda.

Podemos comparar la alimentación con un abanico amplio que vamos abriendo en esa fase. Cada vez probamos y aceptamos más sabores y texturas.

Si entorpecemos o enlentecemos innecesariamente la iniciativa del bebé y los padres en esa fase, cuando acabe, tendremos un abanico poco abierto.

Será casi imposible abrir ese abanico más allá, al menos en la fase 3, que puede durar la mayor parte de la infancia.

¿Sabes de niños que ven una mijita de tomate en la comida y se niega a probarla si no eliminas todos los restos de esta verdura?

¿Conoces niños que se niegan a comer alimentos sin triturar hasta los 5-6 años o más?

¿En tu entorno hay niños a los que resulta imposible sacar de una dieta pobre que es lo mismo que tomaba de bebé, años después?

Son muchos los que vemos en la consulta. Acuden porque “comen mal”, “están estreñidos”, “se provocan el vómito si les das algo fuera de su dieta restringida”, “rechazan probar cualquier cosa nueva”…

La causa en la mayoría es no haberles permitido comer lo que querían durante la fase en la que querían probarlo todo.

El miedo a que se atragante haciendo Baby-led weaning

¿Sabes cuál es uno de los mayores enemigos del niño en su desarrollo? El miedo de sus padres. Es inevitable. Nos da miedo la primera vez que come sólido, la primera vez que lo dejamos con alguien, la primera vez que camina… Y seguirá dándonos miedo cuando escoja pareja, cuando se vaya a vivir lejos, cuando decida cuál será su vida…

Ese miedo es nuestro. Y seguirá ahí. Es parte de ser madre o padre. Pero cuando nuestros miedos impiden que nuestro hijo se desarrolle, cuando nuestra precaución acaba siendo perjudicial para nuestro hijo… Es un error.

Hablando del atragantamiento

Desde que un niño tiene capacidad de tomar un objeto en su mano y llevárselo a la boca, existe el riesgo de que se atragante.

No depende de que tú decidas dejarle comer alimentos sin triturar o no. Acabará echándose a la boca cualquier cosa, alimento o no.

Acabará atragantándose. Antes o después.

Pero las posibilidades de que lo resuelva bien aumentan si el niño sabe manejar sólidos en su boca. Y se reducen si no sabe hacerlo.

La solución para que un niño no se ahogue en el mar si vive junto a la playa no es que no lo pise hasta los 25 años, sino que aprenda a nadar cuanto antes.

Del mismo modo, desde que un niño muestra su capacidad e interés por llevárselo todo a la boca, la solución es permitírselo para que aprenda a manejar esos sólidos sin ahogarse.

Premisas para hacer Baby-led weaning de forma segura

Pero igual que no le enseñamos a nadar abandonándolo 10 minutos a ver que pasa, no podemos dejarle sólo comiendo sólidos sin vigilancia.

Y del mismo modo que no le enseñas a nadar en alta mar, tampoco empezamos dándole picatostes o trocitos de ternera a la brasa.

Hay alimentos blando que se deshacen con facilidad y otros que no pueden deshacerse más que masticando un buen rato. Evidentemente hasta que no tenga dientes (más concretamente muelas) con los que masticar, no va a poder triturar alimentos duros. Lo que no quiere decir que no pueda tomarlos:

  1. Alimentos blandos. Si un alimento se deshace con facilidad con dos dedos y no tiene hebras que puedan quedarse a mitad de camino el bebé puede deshacerlos con facilidad con sus encías y lengua. Aunque no tenga dientes podemos dejarle que los tome manejándolos por sí mismo.
  2. Con Alimentos duros. Si un alimento no es fácil de deshacer con dos dedos, sólo puede deshacerse masticando un rato, no podemos ofrecerlo en trocitos hasta que tenga dientes con los que masticar. Pero sí puede ofrecerse en un trozo tan grande que no le quepa en la boca. De modo que podrá chuparlo, pero no comerlo. Poco a poco llegará a trocearlo por sí mismo, lo que significa que ya puede procesarlo en su boca.

¿Y si se atraganta haciendo Baby-led weaning?

Sea porque ha tomado algo que no debía, porque lo haga con el potito, con leche, con su propia mucosidad o haciendo BLW, si un niño se atraganta ponlo boca abajo. 

Me sigue asombrando ver a niños atragantándose, a veces con líquidos fáciles de eliminar, y a los que les rodean mirándoles agobiados sin saber qué hacer. Algunos les soplan, otros les sacuden… Lo que hay que hacer es ayudar al niño a expulsar lo que está ocupando la vía respiratoria. Y ahí la gravedad puede ayudar o entorpecer. Lo más básico es:

  • Si ves lo que le está atragantando y crees que puedes extraerlo de la boca con facilidad inténtalo.
  • Cuando no lo ves o es difícil de extraer ponlo boca abajo (para que la gravedad le ayude a salir) y dale palmadas en la espalda.

Esto es lo básico, básico, básico. Pero un consejo de pasada. ¿Te preocupan estos temas? Mi consejo es que hagas un curso de primeros auxilios y Reanimación Cardio Pulmonar Básica. Es uno de los tiempos “perdidos” que más puedes agradecer en algún momento de tu vida. Ojalá no haga falta. Pero si la hace, saber cómo actuar puede marcar la diferencia.

Preparándonos y usando el sentido común,

podemos acompañar a nuestro hijo en su desarrollo,

sin que nuestros miedos le limiten.