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Dar manzanilla a los bebés

manzanilla

¿Es necesario dar manzanilla a un bebé? ¿Puede perjudicarles? ¿Ayuda en el cólico del lactante?

¿Es necesario dar manzanilla a un bebé?

En España hay mucha afición a dar manzanilla a los bebés.

Pero, realmente ¿hace falta?

Evidentemente la respuesta es no. Antes de que la humanidad inventara el fuego y tras ello las infusiones, sobrevivimos.

La manzanilla es una planta que preparada en infusión tiene efectos calmantes y de alivio del dolor de tripa.

Pero un bebé sin problemas no la necesita, del mismo modo que tampoco la toman las crías de ningún otro mamífero.

En la leche está todo lo que un lactante necesita para alimentarse. Tiene líquido más que suficiente y el alimento que le resulta imprescindible. Mientras que la manzanilla es agua con muy poco más.

Hace años a las madres se recomendaba no dar agua a los niños pequeños y dar sólo manzanilla.

La razón era que para prepararla había que hervir el agua. En esa época una de las primeras causas de mortalidad en niños pequeños eran las diarreas, que en muchos casos se contagiaban a través de un agua poco potable. Hacer manzanilla era la forma de esterilizar el agua.

manzanilla bebe

Pero es que en realidad los lactantes no necesitan más agua que la que toman en su alimento: La leche.

Ningún lactante se deshidrata tomando la cantidad de leche que necesite.

Vale, no hace falta ¿Pero es malo si le doy?

La manzanilla no es venenosa, pero cuanta más manzanilla tome, menos leche le entra. Y la manzanilla no alimenta.

Se ven niños que tomando cantidades exageradas de manzanilla no ganan peso. Algunos prefieren su sabor y rechazan la leche.

No tiene sentido preocuparse por el peso y estar llenando su estómago con algo que no alimenta.

Además, si lo que toma es pecho, no te recomiendo alterar la lactancia materna introduciendo un biberón si no es imprescindible por falta de alimento. Y en ese caso está claro que no es manzanilla lo que necesita.

¿Puede ayudarle si tiene cólico del lactante?

Entre sus propiedades, la manzanilla tiene un efecto calmante y de relajación del intestino que puede aliviar el dolor de barriga.

Pero no he visto un sólo caso de cólico del lactante que se cure sólo con manzanilla y sí muchos que se han curado sin ella.

Si quieres tener una idea clara de como solucionar el cólico te recomiendo ver el Proyecto «Bebé sin Cólico».

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Tiene el sueño cambiado

Tiene el sueño cambiado

¿Qué hacer si un niño duerme durante el día y no para durante la noche? Especialmente en los primeros días de vida.

Es decir que de noche no duerme bien y luego durante el día aguanta entre toma y toma más de lo normal. (Estoy aquí hablando de los primeros días de vida).

Esto si es un problema.

Ya que la incompatibilidad con el horario de los padres impide el descanso de estos, cuando en realidad no hay ningún beneficio para el niño por tener ese ritmo.

Al bebé no le interesa que sus padres duerman mal. No es lo mismo para él convivir con unos padres descansados y de buen humor que hacerlo con dos zombies malhumorados que llevan meses sin dormir.

Esta alteración del ritmo es frecuente los primeros días tras el nacimiento. Y si no se soluciona en esos primeros días puede mantenerse algún tiempo.

¿Qué hacer si un bebé duerme de día y está más activo de noche?

Uno de los factores que regula el sueño es la melatonina, una sustancia que se produce en función de la iluminación ambiental.

Por eso, para que duerma de noche es necesario que su ambiente durante el día esté siempre iluminado, aunque esté dormido. Y que esa iluminación se reduzca de noche. Es decir, de día con las persianas y cortinas abiertas, de noche con el mínimo de luz posible.

A modo orientativo (en realidad ya sabéis que no hay tiempo mínimo entre las tomas), los primeros días suelen tomar, cada 1-3 horas. Y los primeros 15 días no interesa que duerman más de 5 horas seguidas sin comer (para evitar una bajada de azúcar por un ayuno prolongado).

Para que esas horas de descanso máximo las haga de noche, conviene que ofrezcamos con más frecuencia el alimento durante el día.

Habrá niños que quieran comer cada hora, cada dos horas… pero no conviene dejarles que estén más de 3 horas durmiendo sin comer durante el día.

Si durante el día le dejáis que descanse períodos de más de 3 horas, llegará a la noche muy descansado y con hambre. Esa combinación significa mala noche garantizada.

De modo que si llegan las 3 horas (contando del principio de una toma el principio de la siguiente) y sigue dormido, cogedlo y dadle un poco de entretenimiento, movedle brazos y piernas, jugad con él, y si no se despierta, quitadle la ropa, hacedle cosquillas… Soltadle al hermano o primo de 3 años… Hacedle la puñeta, vamos.

Hay gente que dice que no hay forma de despertarlos y cuando los veo intentarlo, lo que le hacen es caricias suaves en la carita, les hablan con delicadeza… No es por nada, pero así yo, me duermo.

A veces hace falta pasar un par de noches malas para desarrollar cierto grado de “mala uva” cariñosa.

Durante la noche, las primeras dos semanas despertadlo sólo si pasa más de 5 horas sin comer.

A partir de las dos semanas si aguanta más de 5 horas, lo que debéis hacer es agradecerlo y descansar, que seguro que a esas alturas sin haber tenido una sola noche decente en semanas, lo necesitáis.

Acortando el tiempo entre las tomas durante el día conseguimos varias cosas:

– Estimulamos la producción de pecho (si toma pecho). Tened en cuenta que cuanto más vaciamos el pecho, más leche produce.

– Le damos antes de que esté desesperado, con lo que come más tranquilo y traga menos gases.

– Al darle con más frecuencia durante el día, cuando llegue la noche, tendrá menos hambre y más sueño.

¿Y en lactantes más grandes?

En niños más grandes (sigo refiriéndome a lactantes y como mucho preescolares) que tienen el mismo problema, debemos entender que el niño duerme en total el número de horas que necesita al día.

Ya que no tiene obligaciones que se lo impidan cuando tiene sueño, al final duerme lo que necesita.

Lo único que nosotros podemos elegir es en qué momentos queremos que descanse esas horas, y podemos hacer que se adapte a ese patrón no dejándole dormir en los momentos en que preferimos que esté despierto hasta que acaba acostumbrándose.

Antes de decidir cambiar, pensad bien si la alternativa no es peor.

Se puede modificar su ritmo, pero necesita tener uno y no es cuestión de que estemos continuamente alterándolo. La prioridad a la hora de modificar sus propios mecanismos de regulación debe ser el bienestar del niño. Dentro del que se incluye que sus padres tengan unas condiciones mínimas de descanso «compatibles con la supervivencia».

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Niños de bajo peso

Hay bebés que tienen según las tablas de crecimiento y bajo peso. Pero ¿Cuáles son las causas más frecuentes?¿Qué tipos hay?¿Cual es su importancia real?

Cuando vamos siguiendo el crecimiento de un bebé o un niño, nos guiamos fundamentalmente por la evolución de su peso y talla.

Al comparar esas cifras con las tablas de crecimiento, hay tantos niños por encima de la media, como por debajo de ella. Ambos grupos son normales. Pero es difícil evitar que los padres se preocupen si su hijo pertenece al grupo de los que están por debajo de la media.

Para afinar un poco más, usamos percentiles. Un percentil 3 de peso, por ejemplo, significa que el 3% de los niños normales tienen un peso menor que ese. Y por tanto el 97% de niños normales tiene un peso mayor.

Por eso lo importante cuando un niño tiene un peso bajo, es diferenciar si es normal o consecuencia de un problema. Pero sin olvidar que en bastantes casos puede ser normal.

¿Cómo diferenciamos al niño de bajo peso enfermo del normal?

Hay varias pistas que nos permiten hacernos una idea bastante real de si un niño con bajo peso lo es por tener un problema, o es simplemente así.

El niño de bajo peso enfermo suele caracterizarse por:

– Es un niño poco activo.

– Es un niño con aspecto de enfermo.

– Es un niño en el que el peso se ha estancado o bajado en un momento determinado. Cuando antes su evolución era normal.

El niño de bajo peso normal suele:

– Ser un niño sano.

– Ser activo. En muchos casos más que la mayoría. Incluso con un desarrollo más rápido de lo normal.

– Tener un peso que siempre ha ido en un percentil bajo.

¿Cuáles son las principales causas de bajo peso en niños enfermos?

En niños y bebés que tienen un peso bajo y es por una enfermedad, las causas más frecuentes son:

– Intolerancias y alergias a alguno de los alimentos que toma. De ellos, los más frecuentes son el gluten, las proteínas de leche de vaca y la lactosa.

– Enfermedades crónicas, como problemas respiratorios, de corazón o metabólicos.

– Defectos de hormonas: Especialmente hormona de crecimiento y del tiroides.

– Anemia por falta de hierro.

– Reflujo gastro-esofágico.

– Infecciones de orina.

– ….

La lista puede ser bastante más larga, pero en lo anterior entra casi el 99% de niños que tienen bajo peso no siendo sanos.

Ante un niño con bajo peso, especialmente si cumple los criterios de enfermo que pusimos antes, hay que descartar todos estos problemas.

El niño o bebé sano de peso bajo

Pero hay casos en los que una vez investigado todo lo anterior no hay nada.

El niño tiene un peso bajo y cumple los criterios vistos arriba para un niño normal con bajo peso:

– Está sano.

– Es activo y su desarrollo es normal, exceptuando el peso.

– Su peso siempre ha ido en un percentil bajo.

En estos niños, el mayor problema es precisamente que se tiende a hacer más de lo indicado.

Voy a poner un ejemplo para que se entienda: Es muy frecuente que se recomiende a los padres de estos niños: jarabes para las ganas de comer, suplementos de vitaminas o batidos hiper-calóricos. Todo lo que se ocurra para intentar aumentar el peso de estos niños.

Pero es un grave error. Imaginemos que mañana se publicasen unas estadísticas que dijesen que el peso normal para un adulto son los 200 kg. Y que hiciésemos cuanto estuviese en nuestra mano para que toda la población adulta alcanzase ese peso.

El resultado sería que forzaríamos el metabolismo, haciendo que apareciesen problemas de colesterol, diabetes, corazón… en personas que antes estaban sanas.

Dar cosas que buscan subir artificialmente el peso de estos niños (que son normales teniendo un peso bajo), equivale a lo mismo. Es forzar su metabolismo. Y antes o después pasará factura a su salud. Y todo ¿para qué? para ajustarlos a una normalidad mal entendida.

Repito: El percentil 3 marca el peso por debajo del cual están el 3 por ciento de los niños normales y sanos de esa edad.

Si no detectamos un problema y el niño es sano sin considerar su peso, el tratamiento más adecuado es no hacer nada.

En aquellos enfermos cuyo problema se detecte, el tratamiento no es tampoco un jarabe para las ganas de comer, ni vitaminas… sino tratar la causa de su problema.

Si quieres calcular y comparar los percentiles de peso y talla de tu bebé y que te los explique puedes usar la Calculadora de Percentiles.

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El bebé ha manchado el pañal de rojo

Ha manchado el pañal de rojo

Cuando un recién nacido mancha de rojo el pañal. Cómo diferenciar las causas más frecuentes y dejar de preocurparse, porque son normales en recien nacido.

En los primeros días de vida, no es raro que un bebé manche de rojo el pañal.

Las dos causas más frecuentes son:

Regla en un bebé niña por el efecto de las hormonas de la madre.

Ácido úrico en la orina, tanto en niños como en niñas.

Ninguno de los dos casos es importante.

A través de la placenta pasan muchas cosas de la sangre de la madre a la de los bebés. Una de ellas son las hormonas.

En una niña recién nacida, esas hormonas causan tres efectos más o menos evidentes:

1.- Los genitales de la niña recién nacida están muy rojos. Es por el efecto de los estrógenos, que aumentan el riego de sangre en la zona. Algunos padres lo interpretan como que tiene la zona irritada. Pero veréis que en realidad la niña no muestra signo alguno de estar molesta.

2.- Secreción en los genitales, como si fuese gelatina blanquecina. Es un efecto también debido a los estrógenos que la madre ha pasado a la niña en las últimas horas antes del parto.

3.- A veces tras la secreción gelatinosa aparece sangre. Esa regla que viene en algunas recién nacidas suele durar pocos días. En algún caso un solo día. Raramente más de 5. No es peligrosa en absoluto y no hay que tener ningún cuidado especial. Es tan normal que hasta la compresa la tiene ya puesta…

El ácido úrico en la orina aparece porque los primeros días de vida el niño rompe muchas células viejas que son sustituidas por otras nuevas. Eso libera ácido úrico que se elimina por la orina, dándole un color rojo teja. Es normal que durante los primeros meses de vida tenga algunos días en los que de repente, y sin que el niño muestre ningún signo de estar mal, manche con esta sustancia.

Sólo debemos preocuparnos con esto cuando es algo que ocurre todos los días más allá de un par de semanas. En estos casos hay que hacer un estudio, porque algunos niños liberan demasiado ácido úrico en la orina por tener un problema metabólico.

La diferencia con la sangre es evidente, como podéis ver en las dos imágenes que siguen.

Pero es más evidente cuando pasan unas horas. Ya que el ácido úrico no cambia de color, mientras que la sangre se va oscureciendo de forma evidente por contacto con el aire.

Sangre en el pañal.

sangre en el pañal

 

Ácido úrico en el pañal.

 

 infarto úrico bebé

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El bebé de alta demanda afectiva

Bebés de Alta demanda

Hay bebés de alta demanda, que piden continuamente ser atendidos, alimentados, entretenidos, ¿Es así por su propio carácter o es que lo hacemos todo mal?

Son niños que se caracterizan por lo que sigue:

-Pide comida continuamente:

Suele hacer tomas muy cortas pero muy frecuentes.

– Pide afecto continuamente:

Tolera muy mal la separación de los padres. Especialmente de la madre.

– Exigente:

Tiene crisis de llanto exigente. Pide la satisfacción inmediata de sus necesidades. Calmándose momentáneamente en cuanto es atendida.

– Carácter fuerte:

Cuando quiere algo no para hasta conseguirlo.

– Muy activo:

Sus ratos de descanso son mínimos. Durante el día casi no duerme. Y en cuando una crisis de llanto cesa porque le damos lo que pide, comienza otra al poco rato.

– Agotador:

Superan la capacidad de esfuerzo de padres, abuelos y casi cualquiera que se ofrezca a echar una mano.

-Insatisfecho:

Es como si nunca tuviese suficiente. A pesar de atender todo la anterior, enseguida vuelve a llorar por otra cosa.

– Impredecible:

Cuando parece que empiezas a cogerle el tranquillo, lo que ayer ayudó, no sirve hoy.

– Muy sensible:

Nota cualquier mínimo cambio. La despierta cualquier ruido. Es muy influenciable por el estado de ánimo de los que le rodea.

En estos niños, la estrategia que parece funcionar mejor es lo que algunos llaman “Crianza Natural”.

Básicamente consiste en:

– Alimentación con pecho a demanda.

– Contacto continuo íntimo con la madre.

– Colecho (duerme en la cama de los padres).

Aunque es un método válido para cualquier familia, en los bebés de alta demanda, otras alternativas son casi insoportables. Aplicando métodos próximos a la «Crianza Natural» suelen mejorar poco a poco en el primer año de vida.

Yo no conocía la existencia de los bebés de alta demanda cuando acabé la especialidad. No me explicaron nada sobre ellos.

Mi experiencia como pediatra, es que lo más duro para los padres de un bebé de alta demanda es la sensación de frustración que les genera. El sentimiento de culpa que nace en ellos pensando que no son buenos padres. La mayoría de los padres a los que toca un bebé de este tipo no repiten. Yo los llamo a veces «niños cuco» (donde entra uno, no hay más).

En muchos casos, lo que más agradecen los padres cuando les das el diagnóstico, no es que les des una solución (que la que hay no es fácil), sino que por fin entienden que su hijo es así, y no lo es porque ellos sean malos padres. Sino que posiblemente para que su hijo progrese, van a tener que ganarse el título de PADRES con mayúsculas.

A la larga también tiene su parte buena:

– Los niños que fueron bebés de alta demanda son muy inteligentes y muy constantes. Lo que a la larga es una garantía de que conseguirán en la vida casi cualquier cosa que se propongan. La labor de los padres es que intentemos orientarlos hacia objetivos positivos.

Son grandes actores en potencia y personas con muchísimo carisma.

 

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Masaje para el lactante estreñido

Ana Cachinero, mamaenfermera.comColaboración de mamaenfermera.com sobre los masajes para ayudar al lactante estreñido.

«Mi hijo estuvo con lactancia mixta desde el segundo día de vida. Eso me ocasionó bastantes quebraderos de cabeza, porque tiene los inconvenientes de ambas y no tiene las ventajas de ninguna. Pero en fin, era lo más parecido a lo que yo quería haber hecho (lactancia materna exclusiva) así que, con más pena que gloria, me conformé.

Uno de los inconvenientes que sufrí es que mi hijo era bastante estreñido.

Ahora que he leído mucho más sobre el tema y he comprendido los procesos fisiológicos del bebé durante sus primeros meses de vida, veo que no era un estreñimiento real, sino más bien el «Pseudoestreñimiento del lactante«.

Sus heces no eran duras, sino grumosas, pero tardaba un par de días en hacerlas y para el segundo día ya se ponía bastante penoso.

Al principio como casi todos los bebés, hacía caca en cada toma, pero las fue distanciando, y al par de meses dejó de hacerlas, llegando a pasar incluso dos días. Al llegar el segundo día se ponía bastante penoso y molesto por lo que algo me indicaba que era hora de solucionar el tema.

Lo que mejor me funcionó eran los masajes en la barriga. Procuraba empezarlos el segundo día sin hacer caca, a media tarde, antes de que se pusiera penoso del todo y sobre todo antes de que tuviera hambre, porque si no, no había manera. El resto de los días siempre había masaje, después del baño, pero de cuerpo entero para relajarlo antes de dormir.

El masaje en la barriga para los lactantes no siempre es agradable, pueden estar con la barriga muy molesta y no permitirlo, por eso hay que iniciarlos tranquilamente, con un ambiente cálido en el que podamos desnudarlos sin que pasen frío y en una posición cómoda, para nosotros y para ellos.

Puedes utilizar una crema, para mi gusto lo más agradable es el aceite. Te lo echas en las manos y lo calientas con fricción para que no de un respingo. Eso ayuda a que las manos resbalen por su piel de manera más gustosa.

Yo le hacía los masajes sin pañal, y alguna vez casi me arrepentí de ello, aunque claro, era tan feliz cuando salía la caca que merecía la pena. (Mi marido siempre decía que a él no le aplaudía tanto las cacas ni los gases).

Empieza por acariciar toda la barriga, incluso todo el tórax y los brazos y piernas, para que se sienta tranquilo y cómodo con lo que vamos a hacer.

Después, alternando una mano y otra, haz un barrido desde el final del esternón hasta el pubis. Como si estuvieras alisando la arena. Si la barriga estuviera muy dura porque sienta dolor, hacerlo suavemente y conforme se vaya relajando se puede ir presionando un poco más, que apenas descienda uno o dos centímetros.

Cuando notes que la barriga no ofrece resistencia empezamos con el masaje circular, siempre en el sentido de las agujas del reloj. Eso tiene su explicación anatómica, es el mismo camino que sigue la caca por el intestino y es una manera de estimular el peristaltismo del bebé. Empieza con la mano derecha desde el lateral derecho de su barriga, cuando la atravieses hasta el lado izquierdo empiezas con la otra mano el mismo camino, y vas trazando un círculo hasta que te cruces con la mano izquierda y pasas por encima para volver a empezar. Al principio puede ser una caricia y poco a poco ir haciendo un poco más de presión, siempre una cosa moderada.

Otra técnica es hacer movimientos de derecha a izquierda de su barriga con la mano plana y los dedos cerrados haciendo ondular como una ola, avanzando poco a poco con la presión desde el talón de la mano hasta los dedos y levantando para avanzar, como un gusanito. Con esta técnica mi hijo se pegaba pedos (con perdón) al ritmo de mi mano y yo disfrutaba como una enana.

Finalmente he de reconocer que yo nunca utilicé ningún enema tipo Verolax o Paidolax. Utilizaba la técnica del dedo. Cogía mi dedo meñique, lo mojaba en aceite de oliva y masajeaba su esfínter con círculos. Poco a poco se va dilatando y ya con la barriga relajada por el masaje tardaba bien poco en aparecer la tan añorada plasta.

Cuando trabajaba en la urgencia de pediatría y venían los niños con gases, yo siempre pedía unos minutos para hacerles el masaje antes de empezar a estimularlos con sondas y demás. Me cuelgo la medalla porque en muchos de los casos conseguí no llegar a necesitar más estimulación que un masaje, aunque si puedo elegir, lo prefiero tranquila en casa y no con la presión de una camilla de hospital.»

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El Cólico del Lactante

Cólico del Lactante

El bebé con gases o cólico del lactante es un tema difícil para quienes lo sufren y para muchos pediatras. Os cuento lo que he aprendido sobre él.

Qué es el Cólico del Lactante

El Cólico del Lactante es una de las mayores pesadillas para los padres los primeros meses de vida.
 Resulta desesperante.

Son niños que lloran mucho con dolor de barriga.

Definición clásica:

Niño menor de 3 meses que llora más de 3 horas al día, más de 3 días por semana.

En teoría sin que esté enfermo.

Esta definición me lleva a la primera consideración importante sobre el cólico: El cólico del lactante no existe.

Si lees esto porque tu hijo cumple la definición y te lo han diagnosticado estarás pensando: «pues empezamos bien».

A lo que me refiero es que el «Cólico del lactante» no es un problema concreto: Es un cajón de sastre en el que se mete a todos los bebés que cumplen la definición. Y ahí está el primer error.

Hay muchas teorías sobre el cólico del lactante.

Hay muchas soluciones para el mismo.

Y hay muchos bebés que tras teorías, medidas alimentarias y medicinas varias siguen con el cólico del lactante durante meses.

Las teorías que hay hablan de intolerancias alimentarias, defectos en la movilidad del intestino…

Lo que se puede ver en todo niño con cólico del lactante es:

– Niño entre los 15 días y los 3-4 meses. Hablar de cólico antes de los 15 días es mucho decir. Ya se apuntan maneras, pero es una fase en la que se está empezando a adaptar a la alimentación y no puede decirse que puntuales momentos de más dolor sean un cólico como tal. En cuanto al final, generalmente suele ceder poco a poco a partir de los 2 meses y medio o 3 meses, aunque hay alguno que sigue hasta los 6 meses.

– Son niños ansiosos para comer.

La solución que me enseñaron para el Cólico del Lactante

Lo que a mí me enseñaron en la especialidad es lo siguiente:

«Pues no la hay.
 Es decir, hay demasiadas. Y cuando algo tiene muchos remedios…
»

Desde el punto de vista de lo que podemos darle hay 3 opciones:

Medicinas que aumentan el movimiento del intestino favoreciendo que echen los gases. 
(Aerored, Carminativo Juventus, Lupidón, Enterosilicona…Colikind, Nux vomica).

Infusiones como Blevit Digest, Colimil, Alivit…

Leches especiales como Blemil AC, Almirón Omneo, Nutramigen, Novalac AC…

Como digo, los hay que después de probarlo todo no mejoran con nada.

¿Porqué no funciona y cómo me planteo el cólico en la actualidad?

Lo que he aprendido del cólico es que en realidad en cada niño es diferente. Ese llanto del niño suele ser el resultado de la combinación de varios problemas. Lo difícil es que cada niño tiene una mezcla diferente. Pero los elementos que están presentes en la mayoría son una lista corta:

  1. Una mala pauta de alimentación.
  2. Gases.
  3. Intolerancia a la lactosa.
  4. Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
  5. Reflujo gastro-esofágico.
  6. Niño de alta demanda.

No hay tratamiento para el cólico del lactante. Pero sí que lo hay para cada una de las posibles cosas que se combinan en cada caso dando lugar a él. El problema es averiguar cual es la mezcla en un niño concreto. No es algo tan sencillo como dar una infusión o un medicamento. Pero mi experiencia es que con este abordaje es posible obtener mejorías importante en poco tiempo.

Para llegar a descubrir esas causas y cómo solucionarlas ofrezco 3 opciones:

Espero que alguna de esas opciones pueda ayudaros.

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Peketip: Cada bebé a su ritmo

Cada bebé a su ritmo

Todo bebé dispone de mecanismo para adaptarse a los cambios mucho más complejos de lo que somos capaces de comprender.

Todo lo que sabemos hasta ahora sobre esos mecanismos son una burda aproximación.

Por eso, intentar forzarlos es mala idea.

Mientras no tengamos una prueba clara de que la forma en la que un bebé se adapta a un cambio le perjudica (lo que a veces pasa), no deberíamos interferir.

Si dejamos que sus mecanismos adaptativos actúen irán afinando su respuesta, haciéndolo cada vez mejor.

Si en lugar de interferir, observamos como funcionan, aprenderemos a entender mejor las necesidades de nuestro hijo y responderemos de forma más adecuada la próxima vez.

Observa mucho a tu hijo, disfruta que tienes el honor de vivirlo y piensa antes de actuar.

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El sueño en el recién nacido

Uno de los consejos que doy a todos los amigos o familiares embarazados que conozco en el último mes es: ¡¡¡Dormid!!!

Hay tres aspectos en los primeros días de vida de un bebé que preocupan a los padres:

–       Que el parto haya ido bien y el bebé no tenga ningún problema de salud.

–       La alimentación.

–       El sueño.

Hoy vamos a centrarnos en este último: ¿Cómo suele cambiar el patrón de sueño de un bebé desde su nacimiento?

Existen las típicas reglas de cuantas horas “debe” dormir un bebé según su edad. Pero en realidad no es más que algo que se le ocurrió hacer a alguien a partir de un estudio estadístico. Algo a mi parecer inútil, porque luego cada niño tiene su propia evolución y además no es constante. Unos días dormirá más y otros menos.

Todo lo que voy a describir ahora es también una generalización y debe entenderse de forma flexible.

Primeras horas tras el nacimiento:

Cuando un niño nace se tiene que adaptar a muchas cosas nuevas (temperatura, estímulos, respiración, circulación sin la placenta, alimentación). Es normal que el bebé esté agotado y tienda a dormir mucho. Prácticamente se despierta para comer y poco más.

Tras las primeras 24-48 horas:

Iremos notando que el niño empieza a estar más activo. Especialmente a partir del 3º día de vida. Empezará a tener periodos en los que está despierto sin tener hambre.

En muchos casos todavía no tienen un ritmo definido entre el día y la noche. A veces pasan 3-4 horas sin dormir durante el día y luego no paran de pedir comida durante la noche.

Acabarán durmiendo más de noche y comiendo más de día. Pero hasta que lo alcanzan los padres pueden pasar algunas noches “complicadas”.

Podemos ayudar a que el ritmo se regule antes con dos acciones simples:

1.     Intentar que durante el día haya la mayor iluminación posible y de noche, cuanta menos mejor. Es la luz lo que marca el ritmo de la melatonina, la sustancia encargada de marcar el ritmo de sueño.

2.     Si de noche pide con mucha frecuencia, ofrecer durante el día las tomas con más frecuencia. Al hacerlo, si está tomando el pecho aumentará la producción de leche, comerá menos ansioso y cuando llegue la noche tendrá más sueño y menos hambre.

¿Es necesario despertarlo para comer?

Se suele decir que la lactancia es a demanda (tanto si toma pecho como si es biberón). Pero ¿eso quiere decir que si pasan las horas sin que el bebé se despierte para comer no debemos hacer nada?

No. Que la lactancia sea a demanda significa que no hay tiempo mínimo entre las tomas ni cantidad máxima a comer o duración máxima de la toma. Si quiere, dale.

Pero hay casos en los que el problema es el contrario: Algunos recién nacidos están más débiles y no se alimentan bien. Cuando eso ocurre en las dos primeras semanas de vida existe el peligro de que baje el azúcar en sangre. Y si sucede, el niño está cada vez más débil y menos activo, come peor, baja más el azúcar…

A partir de las dos semanas el hígado ya actúa como reserva de azúcar, de modo que si pasan unas cuantas horas sin comer tiene reservas de las que tirar.

Lo que se deduce de esto es que en las primeras semanas no conviene que el bebé pase demasiadas horas sin comer.

Y ¿Cuánto es demasiado en esas primeras 2 semanas?

Pues de nuevo no hay cifras mágicas.

En los recién nacidos a término de peso normal puede decirse que es mejor si no pasa más de 3 horas seguidas sin comer durante el día ni más de 5 horas sin comer durante la noche.

Esos tiempos se acortan cuanto menos pese el bebé y más inmaduro sea, de modo que en niños de 2 kilos y poco es mejor dar las tomas no dejando más de 2 horas sin comer durante el día ni más de 4 horas sin comer durante la noche.

Si se superan esos tiempos conviene que intentemos despertarle para comer.

En ambos casos, no hay tiempo mínimo. Si un niño pide a los 10 minutos de haber comido volvemos a darle.

A partir de las dos semanas:

Tras esas primeras semanas en las que ha ido acumulando azúcares en el hígado, si un niño duerme 6-8 horas durante la noche, ya no hay peligro de hipoglucemia (bajada de azúcar), con lo cual, si tenéis esa suerte, dejadle dormir y hacedlo vosotros, que a estas alturas lo necesitaréis.

En los meses siguientes:

Conforme un niño crece suele necesitar dormir cada vez menos y es normal que esté poco a poco más activo. Pero no tiene sentido decir un número de horas que debe dormir.

Si le dejamos dormir cuanto desee (recordad que a partir de las dos semanas ya no le va a dar una bajada de azúcar por dormir toda la noche) y está sano es que duerme lo que necesita. Aunque haya niños que lo hagan 18 horas al día y otros que con 10 horas tengan suficiente.

La forma de dormirlo:

Hay padres que prefieren que su hijo aprenda a dormirse sólo desde el principio y otros que prefieren que lo haga con su colaboración. Son opciones. Cada familia escoge la suya.

Pero a veces se escoge la primera porque los familiares amenazan a los padres con el conocido “lo vas a acostumbrar a dormirlo en brazos”.
Mi experiencia me dice que dormir sólo a un niño en los primeros 2-3 meses es bastante irreal. En la mayoría de las tomas, sea pecho o biberón lo que tome, el niño se queda dormido comiendo.

Si la opción que deseamos a largo plazo es conseguir que el bebé sea capaz de dormirse sin nuestra ayuda, es posible conseguirlo unos meses más adelante, y desde luego sin tener que dejarlo llorando en la cuna. Hay medios más civilizados de conseguir lo mismo llegado el momento.

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¿Dejar el pecho porque mi niño no quiere otra cosa?

Hay opciones más respetuosas con los ritmos de cada niño. Pero hay que entender esos ritmos.

Algunas veces en la consulta me gano el calificativo para algunos padres de defensor de la lactancia. Yo no creo que lo sea. Yo intento ser un razonador respetuoso al ejercer como pediatra. Sólo eso.

Este caso concreto lo he visto en varias ocasiones:

«Padres que acuden a mi consulta por primera vez por encima de los 6 meses, porque su hijo ha tomado lactancia materna durante esos 6 primeros meses de vida que recomiendan «casi» todos los pediatras. Pero a partir de esa edad les recomendaron que empezasen con la alimentación complementaria.

Acuden porque su hijo no la acepta. Sigue tomando pecho a demanda pero de otros alimentos toma cantidades testimoniales y de forma muy irregular. Y su pediatra les ha recomendado que suspendan la lactancia para que el niño acepte los otros alimentos. Esto es especialmente frecuente cuando el peso comienza a estancarse por encima de los 6 meses. El motivo por el que acuden es que han oído hablar de que yo a veces doy respuesta «extrañas» y antes de tomar una decisión tan radical quieren oirlas.»

Esta sería mi respuesta:

Llamamos alimentación complementaria a lo que introducimos a partir de los 6 meses porque complementa al pecho. Es decir, la base fundamental de la alimentación de un lactante sigue siendo el pecho hasta aproximadamente el año. Aproximadamente, porque si hablamos de los 6 meses y del año es más porque es una cifra fácil de recordar en el aprendizaje como pediatras, que porque corresponda a un cambio real en todos los niños.

Cada niño tiene un ritmo de evolución diferente, y lo que unos están preparados para hacer con 4 ó 5 meses, otros no lo harán hasta los 15.

Esas diferencias de ritmo pueden general a veces «desajustes» pero hay distintas opciones para actuar ante esos problemas. En este caso concreto:

El problema fundamental hablando de nutrición, es que a partir de los 5-7 meses la mayoría de los niños empiezan a andar escasos de hierro. Han funcionado a base de las reservas que han ido reciclando desde su nacimiento y el pecho aporta una cantidad insuficiente. Con lo que es frecuente que aparezca un estancamiento del peso y cierto grado de anemia.

Pero eso no es un motivo para dejar el pecho si el niño rechaza la alimentación complementaria. En la mayoría de los niños que están muy bien adaptados al pecho, el rechazo es en realidad a los purés y al biberón. Pero hay alternativas. Una de ellas es el Baby Led Weaning (BLW): La introducción de los alimentos sin purés.

Sea mediante el BLW o entendiendo que si hoy toma 3 cucharadas, mañana 5, al día siguiente nada y otro día el plato entero, mientras que conseguimos que aporte en la alimentación ese hierro, podemos aportarlo en un suplemento de hierro muy simple de dar. De hecho muchos niños que con esta edad han estancado su peso, suben con tan sólo darles el suplemento de hierro.

Plantearse que retirar el pecho al niño pueda ser la solución es radical. De hecho es radicalmente un error. El bebé, aunque tenga hambre si no toma pecho, no va a pasar a tomar una dieta que le aporte lo que el pecho en pocos días. Y mientras lo hace va a empeorar su estado nutricional. Esa era la excusa para forzar su ritmo. No tiene sentido.

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