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¿Dar pecho en una Gastroenteritis o sustituirlo por un Suero?

El pecho es el mejor suero de rehidratación si está disponible.

Dar leche materna o no en una gastroenteritis… Una duda frecuente porque muchos dicen que para rehidratar hace falta suero de farmacia. Te lo aclaro.

Este artículo es en respuesta de una duda de Sandra en nuestra comunidad de Facebook: “Me acaba de surgir una duda, si es posible hablar la próxima vez sobre gastroenteritis y vómitos si es bueno darle pecho… en algunos sitios me dice pediatra que ni se me ocurra, y en otros que es lo más sano que hay…”

Pero además es algo que me encuentro con frecuencia. Los vómitos y la diarrea son algo muy frecuente en niños. Cuando son muy intensos hay dos problemas:

  1. Los niños no toleran bien líquido y alimentos, de forma que es tomar y, por arriba o por abajo, salen enseguida.
  2. A fuerza de perder líquido, y con la difiductad que hay en reponerlo porque lo echan todo, pueden deshidratarse. Por lo que necesitamos dar algo que reponga la pérdida de agua y sales y sea bien tolerado.

En condiciones normales lo que recomendamos cuando los vómitos o la diarrea son muy frecuentes es que pasen un rato sin tomar nada (1-2 horas tras el último vómito o caca diarreica) para que estómago e intestino se tranquilicen. Y tras ese periodo, que empiece tomando cantidades pequeñas y frecuentes de Sueros de Rehidratación Oral.

Si los vómitos o la diarrea son muy intensos no nos vale con agua, porque no repone la pérdida de sales.

Y tampoco nos vale con Bebidas para Deportistas, como Aquarius, porque están pensadas para reponer las sales que se pierden en el sudor. Y son muy diferentes a las que se pierden en los vómitos o la diarrea.

Por eso se suele insistir en que sea con Sueros de Rehidratación Oral para niños.

Pero ¿esto es igual si el niño en cuestión toma lactancia materna?

Pues no. Si un niño sigue tomando pecho, la mejor bebida de rehidratación oral que puede tomar es ésta:

  • La leche materna tiene agua y sales, en una proporción perfecta para reponer en caso de deshidratación.
  • El pecho contiene además nutrientes bien tolerados.
  • Es mucho mejor aceptado que los Sueros de Rehidratación Oral. Han mejorado, pero aún así los niños que toman pecho está claro que aceptan mucho mejor éste que los Sueros.
  • Ayuda a vencer la infección mucho antes.

Os explico esto último.

Cuando un niño tienen una infección que le desencadena una gastroenteritis, ¿quién lo limpia cada vez que vomita o tiene diarrea? Exacto… Su madre.

Luego esa madre tiene contacto con el germen causante de la infección de su hijo. Puede que se contagie o puede que no. Pero en ambos casos va a producir anticuerpos contra el bicho causante de la gastroenteritis.

Esos anticuerpos van a pasar a través de la leche materna al intestino del niño. Con lo que ayudan a eliminar la infección.

Esto no lo hace ningún suero de rehidratación oral.

A esto puedes sumar que la lactancia materna es portadora de Probióticos (gérmenes buenos) y Prebióticos (lo que esos gérmenes buenos necesitan para crecer) para competir con los malos y curar antes al niño.

Por tanto, porque el niño lo busca y lo acepta mejor, porque su composición es perfecta para rehidratar, porque aporta nutrientes fáciles de absorber y porque ayuda a vencer antes la infección, no hay mejor suero de rehidratación en una Gastroenteritis que la Leche Materna.

Cuando no sólo no se recomienda, sino que se aconseja a las madres suprimir el pecho hasta que mejore la gastroenteritis…. No tengo palabras…

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Varicela en Niños

Varicela en niños, qué es, cuánto dura la incubación, cuándo deja de ser contagiosa, cuántos días dura, tratamiento para reducir las marcas tras pasarla.

¿Qué es la Varicela?

La varicela es una infección provocada por un virus de la familia herpes (varicela-zoster).

Puede aparecer en dos formas, la varicela como tal, que es la primera infección.

Pero a veces el virus queda durante mucho tiempo en el cuerpo pudiendo activarse cuando bajan las defensas: La culebrina o Herpes Zóster.

La primera infección por varicela:

Es lo que la mayoría de la gente llama varicela, también llamado payuelas o china.

Suele aparecer en la infancia, aunque algunos no tienen esa suerte y la sufren de mayores.

 

varicela

Lo más característico es una erupción con granos por todo el cuerpo con una burbuja con agua clara en cada grano.

Es una burbuja que se rompe con facilidad dejando una herida que al secarse forma una costra dura que tarda en caer varios días y en algunos casos deja una cicatriz en forma de hueco que puede seguir notándose de por vida.

Puede cursar con fiebre o sin ella.

Varía mucho en intensidad de unas personas a otras. Los hay sin fiebre y otros con más de 40º. A algunos no le salen más de 5-10 granos y a otros no les deja 2 centímetros de su cuerpo libres.

A veces puede ocasionar complicaciones (neumonía o encefalitis por varicela) que pueden ser graves.

Estas complicaciones son frecuentes en adultos, especialmente en personas con las defensas bajas (enfermos de cáncer con tratamiento…) y en niños muy pequeños (especialmente menores de 6 meses) y muy poco frecuentes en niños sanos entre el año y los 12-14 años.

Es contagiosa durante el período de incubación (que dura de 7 á 10 días) y durante la erupción hasta que todas las lesiones se secan.

Es aconsejable evitar el contacto durante el periodo de contagio con los grupos de más riesgo:

Embarazadas. Especialmente si no han pasado la varicela o no saben si lo han hecho.

Inmunodeprimidos. Personas con las defensas bajas. Por ejemplo en enfermos con quimioterapia por cáncer, una varicela puede llegar a ser mortal.

Menores de 6 meses. Especialmente si su madre no ha pasado la varicela. Si la madre la ha pasado el niño suele tener anticuerpos de la madre hasta los 3-4 meses.

Suele pasarse una sola vez en la vida. Aunque hay documentados hasta un 4% de repetidores.

La culebrina o herpes zóster

Los virus de la familia herpes tienen afinidad por los nervios.

Una vez pasada la varicela, la mayoría de la gente no elimina del todo al virus, que puede quedar inactivo en algunos ganglios nerviosos durante años.

Coincidiendo con una bajada de defensas se puede activar y afectar una zona de la piel siguiendo el trayecto de un nervio.

Suele acompañarse de escozor y mucho dolor en la zona afectada.

Aparecen burbujas como las de la varicela, pero muy concentradas y siguiendo una línea que en las extremidades aparece a lo largo de ella (brazo o pierna) y en el tronco como un cinturón que girase en torno a una sola mitad del cuerpo (estas líneas llamadas metámeras son el trayecto de un nervio desde la médula hasta sus terminaciones en la piel.

Hasta que se secan del todo las lesiones, es contagiosa. Aquellos que se contagian no hacen una culebrina, sino la varicela. Así aparecen los brotes de varicela, a partir de un adulto (la culebrina es muy, muy rara en niños) con una culebrina.

Tratamiento de la Varicela para pasarla lo mejor posible y evitar las marcas

La gran mayoría de los niños pasan la varicela como una enfermedad benigna.

Voy a centrarme aquí en el tratamiento que yo recomiendo a los padres para pasarla con las menos molestias posibles y evitando las cicatrices. Aunque casi siempre queda alguna.

Aliviar los síntomas de la varicela

En primer lugar, puede dar fiebre o no. A veces muy alta con una duración de 3 á 5 días (los días en los que van saliendo lesiones nuevas en la piel). Para la fiebre se puede dar paracetamol.

Aunque es poco frecuente, hay una reacción (síndrome de Reye) que parece desencadenarse con la varicela si se toma Ácido acetil salicílico (por eso han retirado la aspirina infantil). Por lo que no debe darse para la fiebre en varicela (tampoco en gripe). Se han descrito también algunos casos con Ibuprofeno, aunque muchos menos.

El picor. La varicela pica bastante. Si pica se rasca. Si se rasca se infecta. Y si se infecta deja señales.

Por lo tanto hay que evitar el picor. Para eso suelo usar un antihistamínico (la dexclorfeniramina) hasta que deja de picar una vez que se caen las costras.

Evitar que se sobreinfecten las vesículas de la varicela

Hay niños que tienen 5-10 vesículas y otros que tienen cientos. Cada vesícula, cuando se rompre es una puerta abierta para que los gérmenes que viven en la piel y no tienen capacidad de atraversarla lo hagan generando infecciones. Lo habitual es que no sean graves, pero pueden llegar a serlo si se extienden rápido, el germen es más agresivo o el niño tiene menos capacidad para defenderse.

Uno de los remedios habituales para el picor de la varicela ha sido el polvo de talco. Yo no aconsejo usarlo, porque cuando las vesículas se rompen y echamos polvo facilitamos el crecimiento bacteriano y por tanto que se sobreinfecte.

Os aconsejo usar clorhexidina en spray 3 ó 4 veces al día en todas las lesiones. La clorhexidina es un antiséptico transparente que reduce las posibilidades de que se sobreinfecte.

Es mejor en spray que la solución con aplicador. Se acaba antes y es más higiénico. Si una vesícula está sobreinfectada y vas aplicando el antiséptico tocando una a una las lesiones, es más fácil que disemines la infección. Especialmente si el germen no es muy sensible a la Clorhexidina.

 

Lesiones de la varicela en la piel

Si alguna se infecta, se nota porque el líquido de las burbujitas se vuelve amarillento o aparece una costra como miel. En esas conviene aplicar una crema antibiótica como la mupirocina, 3-4 veces al día.

 

Lesiones de varicela infectadas

Pero a veces incluso aplicando Mupirocina la infección se propaga. Lo que vemos entonces es una erupción con muchas lesiones más pequeñas que las de la varicela y que no tienen la ampolla típica de 3-5 mm sino simplemente rojas y algunas con una pústula amarillenta de 1 mm o menos.

Si esto ocurre es que se está complicando la cosa. Conviene que te vea su pediatra. En la mayoría de los casos el tratamiento consiste en administrar un antibiótico por boca y aplicar Permanganato Potásico. Un antisétpico que reseca más que la Clorhexidina.

A veces, si la infección se ha extendido ya mucho y el niño tiene mal estado general puede ser necesario tratarla incluso con antibióticos intravenosos.

Evitar las Cicatrices tras pasar la Varicela

Las señales típicas tras la varicela son las cicatrices circulares en forma de hueco de 1-2 mm de profundidad. Se forman porque la costra que forma la varicela al secarse es dura y de 2-3 mm de grosor. Impide que el tejido de cicatrización ocupe ese espacio dejando el hueco. Para evitarlo yo recomiendo aplicar vaselina o ácido hialurónico en las costras.

Ésta las ablanda, haciendo que deje libre el hueco y así crezca hacia arriba la cicatriz hasta la altura de la piel normal.

Si aún así queda el hueco, puede aplicarse cremas de silicona una vez que se han caído las costras. Son cremas que se suelen usar para mejorar las cicatrices tras una operación. La silicona cuando se seca se tensa, estirando la piel para que el tejido de cicatrización se nivele con el resto de la piel.

El Sol tras pasar la Varicela

Las lesiones de la varicela tienen la profundidad suficiente para que tras curarse, incluso cuando no queda hueco, deje una piel de un tono diferente. Es más rosada, ya que la cápa córnea superficial es más fina. Ese tono puede mantenerse durante bastantes semanas.

Al tener menos capa córnea son zonas de la piel más sensible a cualquier cosa que las agreda. Y el sol puede hacer más daño en estas zonas que en piel más madura.

Habitualmente el verano siguiente a la varicela, cuando un niño se pone moreno las zonas en las que ha tenido las lesiones de varicela se pigmentan menos que el resto. Vemos como lunares blancos. Se debe a que al ser una piel más inmadura tiene menos melanocitos que son las células que producen el pigmento que nos protege del sol (melanina).

Conviene proteger del sol estas cicatrices. Por lo que el año que el niño pasa la varicela es aconsejable aumentar las precauciones con el sol en verano.

La Vacunación contra la Varicela

Hay dos vacunas contra la Varicela:

  1. Antes de la adolescencia. Está incluida en calendario vacunal en torno a los 12 años para aquellos niños que no hayan pasado la varicela.
  2. A partir del año. Es una vacuna diferente. Incluida en calendario vacunas a partir de los 15 meses desde 2016.

Si os ha resultado útil difundidlo dando a “me gusta” o “compartiéndolo” con vuestros amigos.

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Salpullido por Calor en Bebés: Sudamina

Salpullidos por calor o sudaminas en bebésSalpullidos en los bebés pueden aparecer por muchas causas. Una de las más frecuentes es el Calor, cuando sudan más de lo habitual los poros se irritan. Es lo que llamamos sudamina.

La piel de los bebés es más delicada que la nuestra. Durante el embarazo ha estado sometida a unas condiciones muy estables de color y humedad y no habías sustancias agresivas.

Pero cuando un bebé nace todo eso cambia. Tiene un contacto constante con todo lo que le rodea en este nuevo mundo. Y es un mundo cambiante. La humedad y la temperatura varían con el paso de las horas y cada día es diferente.

Como no están acostumbrados a esos cambios suelen reaccionar a ellos de forma bastante exagerada:

  • Cuando notan frío, aunque sea leve, su piel se asemeja a la nuestra cuando estamos helados.
  • Cuando notan calor sudan con más intensidad.
  • Cuando algo irrita mínimamente su piel reaccionan con salpullidos evidentes.

Son muchas las causas que pueden hacer que aparezcan salpullidos, erupciones o granitos en la piel de un bebé. Uno de los más comunes es el calor.

Cómo es el Salpullido por Calor en los Bebés

sudamina en bebé
Sudamina en bebé
Brote de dermatitis atópica por sudor
Brote de dermatitis atópica por sudor

Es una irritación de la piel del bebé:

  • Es un salpullido en forma de muchos granitos pequeños. Ya que es la irritación de cada uno de los poros del sudor de la zona irritada.
  • Este salpullido afecta a zonas de la piel donde la temperatura de la piel sube con más facilidad: Habitualmente en los pliegues de los codos y en la zona superior del tronco. Más en la zona posterior si el bebé tiene algo de pelo largo o aparece tras estar un rato pasando calor tumbado boca arriba.
  • El salpullido parece tras pasar más calor de lo habitual. Surge cuando suda más de lo normal por un calor que supera a lo que está acostumbrado.
  • Es un salpullido que mejora con facilidad si refrescamos inmediatamente al bebé. Si le quitamos ropa, limpiamos su sudor y refrescamos su piel con un baño suele mejorar.
  • En algunos casos, cuando el bebé tiene piel atópica o la sudoración es excesiva durante mucho tiempo la piel se deteriora facilitando que cualquier irritante cause mayor reacción apareciendo una dermatitis más permanente en esa zona y que no cede con sólo refrescar al bebé.

Qué hacer para evitar los Salpullidos por Calor en los Bebés.

Cuando es posible reducir el calor al que se somete al bebé. 

Esto depende de varias cosas: 

  • La ropa que ponemos al bebé. Tendemos a veces a abrigar demasiado a los bebés y eso los lleva a sudar más para compensar el exceso de temperatura.
  • La regulación de la temperatura que hay en el ambiente. Podemos hacerlo ventilando adecuadamente la habitación, bajando persianas durante las horas de más calor y permitiendo que se ventile abriendo las ventanas en las horas de menos calor. O usando el aire acondicionado.

Por lo tanto, para que un bebé sude menos y evitar los salpullidos por calor debes evitar abrigarlo en exceso y mantener una temperatura razonable en la habitación.

Normalmente las sudaminas o salpullidos por sudor aparecen con facilidad en verano. En muchos casos durante esta estación son inevitables. Pero cuando aparecen en invierno es un signo claro de que tenemos la calefacción demasiado fuerte o al bebé muy abrigado.

Como en todo, hay niños que sudan más y lo hacen con más facilidad ante excesos mínimos de calor o simplemente con moverse un poco. Y eso hace que en las mismas condiciones algunos bebés necesiten que los abriguemos mucho menos.

Una vez que la sudamina ha aparecido podemos hacer que el salpullido desaparezca. Para eso hay medidas desde lo más simple a medios más potentes:

  • El paso básico es reducir la temperatura a la que está sometido el bebé, refrescando el ambiente o quitándole ropa.
  • Si con eso no mejora, refresca su piel dándole un baño.
  • Si tras el baño no cede puedes usar cremas hidratantes para pieles irritadas. 
  • Cuando no mejora ni aún así y ha desarrollado ya una dermatitis más persistente pueden ser necesarias cremas con antiinflamatorios como los corticoides. Lo ideal es que no tengamos que llegar a esto. Pero si hace falta es mejor usarlos pronto, porque tratar con corticoides cuando hace poco que ha aparecido la dermatitis hace que ceda en pocos días, mientras que si la dermatitis lleva ya muchos días o semanas podemos necesitar el tratamiento mucho más tiempo.

Por supuesto, antes de aplicar corticoides debería valorarlo el pediatra por si lo que tú crees que es un salpullido por sudor no lo es y precisa un tratamiento diferente.

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Cómo usar bien un Protector Solar

Cómo usar bien el Protector Solar en niños

En la Playa y en la Piscina los Bebés deben usar protector solar. ¿Sábes cómo usarlo adecuadamente? Te explico cómo hacerlo y los problemas más frecuentes.

Cuando llega el buen tiempo a todos nos apetece hacer actividades fuera de casa. Y si a los adultos nos atraen, para los niños mucho más.

Tras meses de frío, días cortos y poca luz el sol es sinónimo de diversión fuera de casa, de tardes largas en las que da tiempo a disfrutar.

Pero el sol es también una fuente de problemas. Las más importantes son la deshidratación, el golpe de calor y las quemaduras solares.

Conocer porqué ocurren, cómo evitarlas y cómo aliviar sus molestias cuando ocurre es importante.

En este caso nos vamos a centrar en el uso adecuado de las cremas de Protección solar.

Consejos para el uso adecuado del Protector Solar.

Lo primero que debemos considerar es cuándo exponer al sol aunque sea con protección. En ese sentido la clave para evitar las quemaduras es evitar las horas en las que el sol es más intenso. Cuanto más pequeño es un bebé más cuidado debemos tener con esto, de forma que evitemos las horas centrales del día.

También depende de la intensidad que tenga cada día. Para eso hay incluso Aplicaciones Móviles que permiten valorar la intensidad de la luz solar y así considerar el nivel de riesgo. Las más simples te piden simplemente que orientes la cámara de tu móvil al Sol y te dice la intensidad de luz.

Pero las hay que hacen previsiones de intensidad para cada hora del día integrada con sistemas de previsión meteorológica. E incluso que te aconsejan nivel de protección recomendable. Pero debemos tener en cuenta que las indicaciones dependen de cada persona. Y que no es lo mismo para un niño independientemente de su edad. E incluso es diferente entre niños según el tono de su piel y la exposición al sol que haya tenido hasta entonces.

Los primeros días que un niño o bebé se expone al sol su capa de melanina es mínima por lo que tiene más facilidad para quemarse. Pero conforme pasan los días y la piel se pone morena, aguantan más exposición al sol.

Por eso la primera recomendación, por muchas ganas de playa o piscina que tengan los niños es empezar con una exposición corta que podemos ir aumentando conforme la piel se va poniendo morena.

Momento de aplicar la protección solar.

Debemos tener claro que ningún Protector Solar tiene efecto permanente. Lo que hacen es aumentar el tiempo que podemos exponernos al sol antes de que aparezcan problemas. Pero por potente que sea tu piel se quemará si se expone lo suficiente al sol, aún con Protector.

Cuanto antes se aplique el Protector Solar mejor. Lo ideal es que estemos protegidos desde que estemos al sol. Y para eso lo mejor es hacerlo en casa antes de ir a la playa o piscina. Además, cuando dejamos el Protector Solar aplicado un rato antes se fija mejor a la piel, de modo que si es llegar a la playa o piscina y se bañan, no se eliminará con tanta facilidad como si acabamos de aplicarlo.

Cada cuánto aplicamos el Protector Solar

Cuando ya tenemos experiencia y sabemos que un niño se quemó un número determinado de horas tras la última aplicación de Protector Solar, debemos adelantarnos a que ocurra renovando el Protector en períodos cada vez más cortos cuanto más tiempo llevemos al sol, ya que la capacidad del cuerpo de amortiguar estas radiaciones se reduce conforme pasa el tiempo de exposición.

En la mayoría de los casos lo recomendable es aplicar de nuevo el Protector antes de las dos horas.

Momento de dejar de aplicar Protector Solar y ponernos a cubierto.

Si un niño muestra ya irritación en la piel por culpa del sol, ya no es cuestión de aplicar de nuevo protección. Es un signo de que la capacidad de su piel para defenderse se ha agotado y por mucho efecto que haga el Protector Solar es muy fácil que acabe quemado. Por tanto, si ya ves piel irritada es que hace un rato debería haber terminado el Sol por hoy. El cuerpo necesita dejar de ser agredido y reponer su capacidad de defensa. Suele lograrlo con unas horas sin agresión.

Zonas de la piel especialmente vulnerables

Las quemaduras solares no aparecen en cualquier zona del cuerpo. Lo hacen con más frecuencia e intensidad en las zonas superiores en las que el sol da de forma más constante. Frente, nariz, orejas y hombros son las zonas más expuestas. Pero zonas donde habitualmente da poco el sol, como los pliegues de detrás de las rodillas, la zona superior de los muslos o las axilas son muy sensibles.

En todas estas zonas es más importante que nos aseguremos de que la capa de Protector Solar se ha aplicado para cubrir adecuadamente.

Por tanto, disfrutad del sol. El verano con niños pequeños es una de las mejores épocas, pero es importante hacerlo con seguridad para evitar que algo placentero acabe en doloroso.

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¿Es malo que los bebés vean televisión?

¿Es malo que niños y bebés vean la Televisión ?

Respuesta al Peketema propuesto por una madre en Facebook: “¿Es malo que los bebés vean la televisión ?” Y ya de paso, hablamos de móvil y tablet en niños.

La tecnología y los niños. Opiniones para todos los gustos.

Me piden la mía y es lo que voy a dar.

La televisión es parte de la vida cotidiana hoy en día. Pero cada vez menos.

Lo llamativo de esto puede que sea el final de la frase. Pero la realidad es que según los estudios actuales los adolescentes ven menos televisión que hace unos años. No es que hayan descubierto el gusto por las actividades físicas, sino que su ocio se está desplazando de la televisión a otros dispositivos que acceden a internet.

Pero la televisión sigue estando ahí. ¿Se puede vivir sin ella? Pues sí. Yo conozco gente que no la tiene (¡asombroso!) y de hecho yo raramente la enciendo, habitualmente para ver noticias y poco más. Aunque lo normal no es eso.

La televisión sigue siendo el medio de comunicación más consumido en la mayoría de los hogares. Lo que significa que en casi todos los casos es algo con lo que los niños conviven desde su nacimiento. Ya que los padres no dejan de ver la televisión el día que su hijo nace.

La respuesta a “¿es malo que los bebés vean la televisión?” es que no. Siendo realistas, todos los bebés la ven. El hecho de ver una realidad distinta pero a través de una pantalla nada tiene en sí de perjudicial. Otra cosa es cómo, cuánto tiempo y qué vean los bebés o los niños en televisión.

Pueden surgir varias dudas sobre el hecho en sí de ver la televisión:

Radiaciones: Sí. La televisión emite radiaciones. Pero las anteriores de rayos catódicos las emitían más aún y la mayoría de los padres actuales las hemos consumido desde pequeños. Y hoy en día estamos inundados de radiaciones por todas partes. Se supone que son radiaciones “no ionizantes”, lo que implicaría no ser capaces de producir alteraciones químicas en nuestros cuerpos, pero… La realidad es que la única forma de estar libre de todo esto sería vivir aislados. Y aún así nos llegarían ondas de radio, televisión y telefonía. Incluso muy aislados llegarían de los satélites de comunicaciones. En la práctica, es algo inherente a nuestra vida actual.

Visión: Hay quien pueden plantearse que el propio hecho de ver la televisión puede ser perjudicial para la vista. La típica frase: “No te acerques tanto a la televisión (todos los niños lo hacen), que te van a tener que poner gafas.” Como todo. Depende de cuanto tiempo vea la televisión al día. Pero haciéndolo razonablemente no hay una base científica para que eso ocurra.

Bebés que ya usan móviles y tabletas.

Los sustitutos actuales de la televisión : Móvil y Tablet

Como decía, el tiempo que los adolescentes dedican a la televisión ha descendido en los últimos años. Está siendo sustituido en parte por el uso de móvil y tablet. Y eso es bueno, en parte.

La televisión es ocio pasivo. Es decir, consiste en encenderla y ver. Ver lo que han programado en ese momento que se vea. Si tienes varios canales del tema que te gusta (dibujos animados) tienes varias elecciones. Pero siguen siendo pocas y una vez escogida tu actividad se reduce a ver.

Móvil y Tablet están desplazando esta opción porque permiten tres cosas:

Una selección infinitamente más amplia de contenidos. Hay vídeo, como la televisión, pero tu campo de elección es muchísimo mayor. Puedes escoger en cualquier momento entre millones de programas.

– Además del ocio totalmente pasivo dispones de programas con los que se interactúa (juegos fundamentalmente en los niños). Y esto es un ocio mucho menos pasivo (aunque sigue sin ser físicamente adecuado) que en algunos casos puede servir incluso para entrenar habilidades útiles. Lo que pasa es que la mayoría no orientan su uso a esto, sino al simple hecho de pasar el rato.

Comunicarse con otras personas. Cosa que no permite la televisión. Parte de la comunicación interpersonal se está desplazando a la vía electrónica. Se puede hablar mucho de los aspectos positivos y negativos de este cambio.

Problemas con la Televisión, los móviles y otros dispositivos electrónicos.

La realidad es que estos dispositivos electrónicos, y en algunos casos las videoconsolas son elementos con los que un número cada vez mayor de niños va a convivir toda su vida. Cuál es el momento idóneo para introducirlos en su vida. Dudo que nadie pueda dar una respuesta motivada que responda a eso en todos los casos.

Pero sí hay problemas que están aumentando debido a su uso. Especialmente a su mal uso:

Sedentarismo. Móvil y Tablet están sustituyendo en parte a la televisión. Pero el efecto sumado es que los niños son más sedentarios que antes de que estos existiesen. Sólo hay una solución a eso y es limitar el número de horas que permitimos a nuestros hijos acceder a ellos, pero ante todo, ofrecer actividades alternativas. No podemos tener a los niños todo el día encerrados en casa y decirles simplemente que no hay televisión ni móvil más de x horas al día. “¡Me aburro!”.

Acceso a contenidos no adecuados. Esto es común a televisión y móviles o tabletas. Pero es más difícil de controlar en los últimos ya que la amplitud de contenidos accesibles es mucho mayor y permiten ver ese contenido de forma más difícil de controlar por los padres. Debéis implementar sistemas de restricción de búsqueda en los dispositivos que usan vuestros hijos y aún así controlarlos.

– En el caso de móviles y tabletas está apareciendo un problema nuevo: Contracturas y tendinitis. La sujeción de un dispositivo de este tipo durante mucho tiempo precisa mantener una postura concreta de forma fija. Y estos dispositivos tienen un peso que en algunos casos es capaz de producir molestias a adultos. En niños puede dar lugar a dolores. Los más frecuentes que vemos son: Contracturas cervicales, algunas con dolor de cabeza y tendinitis del pulgar. Especialmente del pulgar de la mano izquierda (ya que la mayoría usan la izquierda para sostener el móvil).

En resumen.

Todas estas tecnologías son propias de nuestra sociedad actual. Una parte del desarrollo y educación de nuestros hijos es que aprendan a regular el uso de cosas que tienen sus aspectos positivos y negativos.

Está claro que nuestros hijos van a necesitar en sus vidas utilizar tecnologías digitales y que aprender desde pequeños a usarlas tiene una utilidad similar a conocer otros idiomas, porque lo es. Es un nuevo idioma.

Pero su mal uso encierra también perjuicios que sólo los padres podemos limitar regulando su utilización hasta que aprendan a emplearlas de forma adecuada.

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Para dormir sólo, ¿cuna o cama?

Cuando un niño pasa a dormir a su propio dormitorio ¿es mejor que lo haga en una cuna o en una cama?

Esto en realidad es una duda accesoria, que a veces acompaña a otras más importantes:

Cuál es el momento para que nuestro hijo deje de dormir en nuestro dormitorio y pase a hacerlo en el suyo. Y es evidente si ya me conocéis un poco que la respuesta no va a ser una edad concreta. Por supuesto, depende de cada caso. A mi entender:

  1. Plantearse sacar a un niño del dormitorio de los padres si toma lactancia materna antes de los 4-6 meses es muy poco operativo. En esta edad la lactancia a demanda casi es sinónimo de colecho, al menos en el mismo dormitorio, muchas veces de forma constante o intermitente en la propia cama.
  2. Entre los 4 y los 7 meses suele producirse un cambio en el patrón de sueño de los niños, que suele vivirse por parte de los padres como un empeoramiento en el ritmo de sueño del bebé. Ya que lo más evidente es que pasa a despertarse con más frecuencia y a pedir la colaboración de los padres para volver a dormirse de forma más intensiva. Cuando esto ocurre, una de las posibilidades es dar el paso de que el bebé pase a dormir separado de los padres.
  3. Pero hay niños que duermen bien con sus padres y padres que duermen bien con sus hijos. En estos casos el colecho o compartir dormitorio puede prolongarse el tiempo que la familia (Padres e hijo) desee.
  4. Sólo me atrevo a proponer que saquen al bebé o niño del dormitorio en los casos en los que son los padres los que plantean de forma clara que su calidad de sueño es muy mala, va a peor, y ya les está afectando de forma importante. En estos casos les doy mi opinión: Que sacrificarse no durmiendo noche tras noche, cuando se puede buscar una alternativa que permita descansar a todos, no me parece razonable. Porque pensando en el bienestar del niño, especialmente cuando nuestro vínculo afectivo con él es muy fuerte, pasa por que los padres descansen. Ya que no descansar, quiere decir que se resiente nuestra salud, nuestro humor y la relación de pareja de los padres. Es imposible que esto, mantenido en el tiempo, no perjudique al niño.

Cómo puedo hacer ese cambio de forma respetuosa. En eso hay varias tendencias hoy en día:

  1. Una, la verdad cada vez menos pujante, es la conductista pura conocida en España por el libro “Duérmete niño”. Yo no es la que recomiendo, aunque pueda ser efectiva, porque creo que hay otra mejor. Os cuento mi opinión sobre duérmete niño en otro artículo.
  2. La que yo recomiendo. Pude lograrse lo mismo, es decir, que un niño pase a dormir en su propio dormitorio y que cuando se despierta, si lo único que desea es volver a dormirse, sea capaz de hacerlo sólo, mientras sus padres siguen descansando, de forma menos dolorosa para el niño y para los padres. La mayoría de los padres que conozco quieren a sus hijos de un modo que les hace muy difícil verlos llorar sin hacer nada. Y por tanto, usar un método como “duérmete niño” que se basa en dejarlo llorar periodos cada vez más largos hasta que el niño se acostumbra a dormir sólo, me parece un método muy mejorable. Podéis leer la alternativa en mi artículo: “Cómo enseñar a un niño a dormir sólo sin dejarlo llorar”.

Y ahora el tema central de este artículo ¿cuna o cama?

Aclarado lo anterior, pasamos al título de este artículo. Y de nuevo la respuesta no es única: Depende de la edad y sobre todo de la habilidad del niño.

Es decir, lo que me hace recomendar a unos padres cuna o cama es una sola cuestión. ¿Qué importancia tiene que duerma en cuna o en cama? ¡Pues que se la pegue!

Explicándolo. Todos nos hemos caído alguna vez de la cama. Y lo que preocupa a los padres cuando se plantean si cuna o cama es precisamente eso.

Sabemos que al final el objetivo es que acaben durmiendo en una cama. Y que la cuna no es más que una cama con protección para no caer de ella. Por tanto la cuestión es si necesita o no esa protección.

Y eso depende de dos cuestiones en los niños:

  1. ¿Suele dormir apoyándose en los laterales de la cuna o si hacíais colecho antes del cambio solía pegarse a vosotros? En ese caso os recomiendo empezar con la cuna o con una cama con protección lateral, ya que posiblemente va a desplazarse hacia los lados buscando ese apoyo y puede costarle más dormir si no lo tiene o puede caer por los lados buscándolo.
  2. ¿Es capaz de bajarse de una cama con facilidad? Si un niño no sabe aún bajarse de la cama es más fácil que se caiga en un intento de hacerlo. Si es el caso os recomiendo mejor la cuna. Si por el contrario, ya se baja perfectamente de la cama, pues cama: Con barras laterales si tiene tendencia a buscar apoyo para dormir. Sin ellas si veis que suele dormir en el centro de la cama.

En la mayoría de los casos suele hacerse un cambio en 3 fases:

  1. Paso en cuna a su propio dormitorio. Si tenía cuna en el cuarto de los padres y sigue cabiendo en ella. Lo mejor es hacer el cambio con la misma cuna.
  2. Cuando el niño tiene la habilidad de bajarse de la cuna con la barandilla bajada (la mayoría de las cunas permiten esta opción), lo dejamos dormir con ella bajada. Si el colchón puede regularse también en altura, conviene que esté lo más bajo posible, para que si hay una caída no sea importante y que le resulte lo más fácil posible bajar de la cama si lo desea.
  3. Finalmente el paso a la cama, sin barandilla. Suele hacerse cuando el niño lleva ya un tiempo durmiendo con la barandilla bajada sin problemas. Pero en la mayoría de los casos, cuando ya empieza a no poder moverse mucho por falta de espacio y toca cambiar a una cama por tamaño.
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Sangra la nariz del niño

Los sangrados de nariz, son frecuentes en niños y en su mayoría no son nada, pero a veces pueden ser importantes.

Hay que distinguir el sangrado por tocarse la nariz y el espontáneo, si afecta a un sólo orificio nasal o a los dos:

Se toca la nariz. Cuando un niño sangra por la nariz mirad sus dedos. Si hay restos de sangre en uno de ellos (“ese es el asesino”) es que se lo mete porque se nota un moco, se araña y sangra. En esos casos no tiene importancia ni tratamiento. Aunque puede ayudar mantener las uñas cortas.

– En otras ocasiones los dedos están limpios, o la tenemos delante cuando empieza a sangrar y vemos que es totalmente espontáneo y unas veces de un lado y otras del contrario. Cuando ocurre es porque la mucosa de la nariz está reseca y es fina con lo que puede agrietarse y producir el sangrado. En esos casos puede sangrar indistintamente de un lado de la nariz o del otro. Lo que yo recomiendo es usar un spray de ácido hialurónico: 1 pulsación en cada orificio nasal cada 12 horas (5-7 días). El ácido hialurónico recubre la mucosa, protegiendo para que cicatrice con más facilidad la herida e hidratándola para que se regenere.

– Si el sangrado es espontáneo, muy frecuente y siempre de un solo lado, suele ser por tener un vaso sanguíneo dilatado que se rompe con facilidad. Si da mucho la lata lo trata el ORL cauterizando el vaso. Pero esto sólo merece la pena cuando es realmente muy persistente.

Pero lo más importante es la duración del sangrado:

El único caso en el que debemos preocuparnos por un sangrado nasal de verdad es si tarda mucho tiempo en cortarse. Lo normal es que si no se toca dure menos de 15-30 minutos como mucho.

Cuando un sangrado sigue activo (cayendo el hilo de sangre contínuo) más de una hora, conviene hacer analíticas para comprobar que no hay un problema de coagulación.

Qué podemos hacer para cortar el sangrado

Lo primero es evitar que se sigan tocando la nariz. Si estamos constantemente tocando y quitando el coágulo que se forma para cortar el sangrado, pues seguirá saliendo.

Creo que todas las madres tienen sus trucos para conseguir que se corte un sangrado de nariz. El más popular, el algodón (mejor gasa) con vinagre (tiene un efecto de reducir el riego de sangre de la mucosa de la nariz). Yo recuerdo que me decían que subiese la mano del lado que sangraba…

Lo más importante es taponar y no tocar: Para taponar es mejor una gasa que un algodón. Ya que el algodón luego se deshace, quedando siempre pequeñas hebras que suelen producir pircor de nariz y ocasionan que el niño vuelva a tocarse.

Pero en algunas ocasiones el sangrado es tan abundante que la única forma de detenerlo es hacer un taponamiento nasal “profesional” (suelen hacerlo los Otorrinos).

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Edad a la que habla un niño

¿Cuál es el momento en el que el niño empezará a hablar? Otra preocupación para los padres cuando no se explica bien.

Cuando entendemos el desarrollo de los niños como una sucesión de exámenes de actitud, ver como crece nuestro hijo es una preocupación constante. Ese es el motivo por el que entre los alrededor de 500 artículos que ya he escrito no vais a encontrar ninguna tabla de “hitos del desarrollo”. En la mayoría de los casos sirven sólo para generar ansiedad. Especialmente cuando se entienden de forma rígida.

Cada niño es diferente y en el desarrollo siempre hay que considerarlo en su conjunto.

Hace unos días no pude evitar reirme. Me comentaba una madre que le habían dicho en el control del niño sano que su hijo tenía un problema de desarrollo, porque pasándole la encuesta, punto por punto en plan ITV, la enfermera se alarmó porque el niño aún no apilaba 5 cubos para hacer una torre. La madre, que dicho sea de paso ya tiene claro que las listas de cosas que los niños “tienen que hacer” no son más que simplificaciones absurdas, respondió sin pensarlo: “Pues como le deje el IPad puedes flipar viendo como lo maneja.”

Hay listas del mismo tipo diciendo con qué edad hay que decir cuantas palabras, o frases de qué longitud… No voy ni a mencionar las fechas que suelen dar en esas listas con más frecuencia precisamente para que no le hagáis ni caso.

La cuestión es que por simple comparación, hay niños que empiezan a hablar más tarde. Y son esos padres los que de verdad empiezan a preocuparse por el desarrollo de sus hijos y en los que voy a centrarme.

Hay niños normales que hablan con una claridad asombrosa con poco más de un año y otros que no alcanzan ese nivel hasta los 3 años o más.

La cuestión no es qué hacer para que empiece a hablar cuanto antes.

Sino diferenciar los niños que empiezan más tarde a hablar porque tienen un problema de los que no hablan aún, pero son normales. Y eso para ver si en los que tienen problemas hay algo que podamos hacer para ayudarles.

Hay que tener claro que además en el desarrollo hay muchas habilidades diferentes y que pueden desarrollarse a velocidades muy variables.

Y ¿cómo diferenciamos a los niños con problemas de los que no los tienen? Os puede explicar lo que yo hago:

– Lo más importante: Observa a tu hijo en su conjunto. Si dejas de un lado el tema del lenguaje, dirías que en el resto de habilidades de tu hijo están bien, o incluso por encima de lo que observas en otros niños de su edad. Si es así no te preocupes demasiado. En los niños en los que esto ocurre es importante la siguiente pregunta.

¿Entiende lo que le dices? La comprensión del lenguaje se desarrolla antes que el hablar. Cuando un niño tarda en empezar a hablar pero entiende lo que se le dice descarta dos problemas importantes: El primero, que el niño escuche bien. Cuando un niño no atiende a lo que le decimos, hay que investigar es si oye bien. Evidentemente si un niño no oye, no va a desarrollar el lenguaje oral. En eso se puede cometer un error: Un niño puede tener problemas de audición a pesar de que responda a sonidos. Para escuchar, entender y reproducir el lenguaje es necesario escuchar, pero además deben escucharse unas frecuencias concretas que son las que usamos al hablar. Cuando se tienen problemas para oír, lo más frecuente es que el fallo esté en unos sonidos concretos, no en todos. Y algunos niños responden a ruidos muy variados, pero sin embargo no lo hacen al lenguaje. En los niños que retrasan claramente el desarrollo del lenguaje y no parecen entender lo que se les dice, lo primero que os recomiendo es que sea valorado por el Otorrino para descartar problemas de oído. En segundo lugar: Si el niño entiende lo que se le dice es que además de funcionar bien el oído lo hace la zona del cerebro encargada de entender el lenguaje. Así, si un niño no entiende lo que se le dice por encima de los 18-24 meses debe ser valorado por el Otorrino, y si no hay problemas de oído, os recomiendo que lo vea el neurólogo. Pero la mayoría de los niños que no hablan aún con esa edad entienden lo que se les dice. En esos casos, no os preocupéis y dadle su tiempo.

¿Dice ya alguna palabra con sentido? Si la respuesta es sí y el resto del desarrollo del niño es normal, es que seguramente todo está bien. Porque si un niño es capaz de reproducir una palabra con sentido, es porque puede oírla, entiende que esa palabra tiene un significado y es capaz de articular el lenguaje. Es decir, que tiene todo lo necesario para que cuando esté preparado y lo necesite, pueda desarrollarse.

¿Consigue todo lo que necesita sin necesidad de usar el lenguaje? Muchos niños tardan más en desarrollar el lenguaje porque consiguen lo que necesitan sin necesidad de usarlo. Y eso es en algunos casos un signos precisamente de que el niño es más inteligente y no lo contrario. Yo suelo poner un ejemplo: “Imagina que te vas a vivir a un edificio en las afueras de Moscú, y dentro de 6 meses has conseguido que todos tus vecinos aprendan tu idioma. ¿eso es un signo de falta de inteligencia?” Ante esto hay quien recomienda “incentivar” al niño a usar el lenguaje. Por ejemplo escolarizándolo si no lo estaba o no haciendo caso al niño cuando nos pide algo si no usa el lenguaje.

La cuestión clave es ¿es peor que un niño hable más tarde? o dicho de otro modo ¿debemos forzar el desarrollo del lenguaje? Y la respuesta es que no. Mientras el niño no tenga un problema de oído o neurológico y desarrolle el lenguaje antes de la escolarización no va a suponer un problema. Y si no lo ha hecho, el momento de la escolarización suele incentivar a que se haga ese desarrollo. Evidentemente no hablar puede dificultar su adaptación al colegio, pero precisamente por eso no tiene sentido adelantar la escolarización para acelerar el lenguaje forzando un paso para el que unos meses después el niño estará mejor preparado.

 

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Hace nada que mi niño ha empezado la guardería y ya está enfermo

Hace apenas dos semanas que empezó el curso de guardería y ya ha aumentado el número de niños enfermos en urgencias.

Muchos padres deciden llevar a sus hijos a la guardería, por la necesidad de “conciliar vida familiar y laboral”. Esta es una de las frases más cargantes que pueden decirse hoy en día a los padres, porque es un sueño imposible de cumplir para la gran mayoría. No voy a entrar en eso ahora.

La cuestión es que en su mayoría los niños que van a la guardería lo hacen porque sus padres necesitan ir a trabajar. Pero poco después de que empiece el curso muchos descubren que la solución puede no serlo.

Veo a muchos que llegan a la consulta y tras el primer mes me comentan: “Si en total no habrá pisado la guardería más de 10 días, va 3 días y se pone malo 5.” La pregunta inmediata es: “¿No podemos darle algo que le suba las defensas?” Y por desgracia la respuesta es no. Bueno, darle le podemos dar muchas cosas, pero que sirvan, pues no.

Hay que entender que, para la mayoría de los niños, los dos primeros años de escolarización, son en realidad un máster en defensa anti-microbiana. Hasta ese momento, los niños suelen vivir en un ambiente en el que dominan los adultos. Adultos que han pasado ya la mayoría de las infecciones que sufrirán en su vida. Los adultos sufren y transmiten pocas infecciones.

Pero en cuanto un niño tiene contacto con algún germen nuevo, sufre su infección. Tras pasarla ya se habrá inmunizado contra ella, en algunos casos de por vida. Si el niño vive con adultos que ya han pasado la infección, no se extiende. Pero cuando eso ocurre en la guardería, tiene a su alrededor a otros 15 ó 20 niños susceptibles de sufrir la infección. Unos cuantos la sufrirán también, y se la irán contagiado a los que no la sufrieron a la primera.

El resultado es que cualquier centro de escolarización en el que se reunen niños pequeños es un mercado de trueque de gérmenes: “Pásame tu resfriado, que yo de doy mi gastroenteritis…”

Pero no afecta a todos los niños por igual. Por ejemplo, los que tienen hermanos mayores suelen pasar infecciones ya desde pequeños, en casa y cuando llegan a la guardería tienen parte del trabajo hecho.

Hay niños que pasan estas infecciones sin mayor complicación (algún moco, unas décimas de febrícula durante un par de día y listos) y otros a los que se les complica más la cosa. Os recomiendo estar especialmente atentos en los casos en los que la forma de enfermar es casi siempre similar. Los hay que cada vez que se les cae el moco, acaban con bronquitis. Los hay que sufren una amigdalitis tras otra. Otros que sufren continuas diarreas. Algunos con otitis y más otitis.

Lo que hay que plantearse de verdad es:

  • Si vuestro hijo sufre muchas infecciones el primer y segundo año de guardería, pero no se complican y van variando en sus síntomas, no os preocupéis.
  • Pero si se le complican y además lo hace casi siempre de la misma forma, la cuestión no es sólo tratar cada episodio, sino plantearse si es necesario algún tratamiento de base que reduzca la tendencia del niño a enfermar de esa forma concreta. Y para eso no sirve ningún “yogur con defensas” o similares. Es cuestión de tratamientos específicos según su patología.

 

 

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Peketema 5: Los niños que no comen

En realidad, los niños que no comen no existen. Pero la sensación de que un niño no come bien es algo muy frecuente. Cuándo tenemos que preocuparnos los padres y cómo podemos actuar es el tema de este artículo.

Esta semana vuestras sugerencias para Peketema han sido una avalancha. Entre los temas más votados había artículos sobre los que ya he escrito. Este tema también lo había tratado ya. Pero creo que es con diferencia uno de los que más afectan a la relación padres-hijos y por eso quiero ampliar el enfoque con un par de artículos más sobre él.

Como decía, los niños que no comen no existen, porque se mueren. La gran mayoría de los padres que me consultan por este motivo no traen a un niño con graves problemas de salud, ni malnutrido, ni con mal estado general. Es muy frecuente que sean niños incluso más activos de lo normal. En su mayoría delgados. Pero incluso veo algunos con un peso normal o hasta por encima de lo normal.

Por eso, el primer paso que tenemos que dar al hablar de que mi hijo no come bien es sacar las comidas de nuestro pensamiento, mirar a nuestro hijo y preguntarnos: “¿Está sano?”

Si tenemos dudas, diremos que está sano si es activo, tiene una vida similar (a parte de las comidas) a la del resto de los niños de su edad, y no necesita atención médica por otros motivos importante.

Mi experiencia me dice que en la gran mayoría de los casos el niño que no come bien está sano. Y en este artículo me centraré en esos niños. Sólo mencionar que si no está sano y come mal hay que descartar causas como infecciones de orina, intolerancias alimentarias, reflujo gastro-esofágico… Para eso, evidentemente acudid a vuestro pediatra.

Para la otra gran mayoría de niños “que no comen” pero están sanos os voy a hacer unas preguntas. Y las prefiero hacer aquí y no en directo para que os respondáis con total sinceridad:

– ¿Realmente tu hijo no come, o come sólo lo que quiere y cuando quiere? Esto es lo habitual. Si tu hijo está sano, sin duda está comiendo. Lo que los padres interpretan como que no comen es que no come las comidas.

– ¿Cuántas veces le ofreces alimento al día? Entendemos por alimento cualquier comida o bebida distinta al agua. Yo suelo recomendar que a lo largo del día, cada vez que le ofrezcas comida lo apuntes. Apuesto a que son más de 10 veces al día. Y a que suele tomar sólo una pequeña cantidad, sólo de lo que le gusta y porque vas persiguiéndole.

– En las horas de las comidas, ¿Usas cualquier sistema que se te ocurre para entretenerlo mientras le das de comer y has acabado eliminando de su menú cada vez más alimentos para adaptarse a lo poco que parece aceptar?

Prefiero que medites un momento sobre tus respuestas.

Si quieres saber lo que opino sobre como solucionarlo te recomiendo otro artículo sobre el niño que come mal y El origen de los problemas con la comida en niños.