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Mi bebé no quiere comer

Mi bebé no quiere comer más

Las causas más frecuentes por las que un bebe no quiere comer. Cómo saber si come lo suficiente o tiene algún problema.

Como pediatra y como padre sé que una de las principales preocupaciones cuando estás criando un bebé es que se alimente bien. Cuando un bebé no quiere comer suenan todas las alarmas. Sabes que es una necesidad básica y que si no se alimenta bien va a afectar a su salud, a su crecimiento…

En la consulta soléis expresarlo tal cual: «Mi bebé no quiere comer».

Si ya me conocéis sabréis que para mí lo útil son los matices. Que son los detalles que diferencian cada caso los que pueden llevarnos a soluciones concretas y útiles. Así que voy a ir desgranando las variantes que veo en esa frase.

La primera distinción importante es el tiempo. ¿Tienes la sensación de que tu bebé come poco o rechaza la comida desde siempre o es algo nuevo que ocurre hace poco tiempo?

Esta distinción es esencial, porque cuando es desde siempre es el resultado de un problema crónico o parte de su forma de ser, mientras que si ocurre desde hace poco es fruto de un problema nuevo o una variante normal en los seres vivos.

Vamos a tratar cada uno de los casos.

Mi bebé no quiere comer desde nunca

Hay problemas crónicos que pueden hacer que un niño sea mal comedor durante años. Voy a poner un ejemplo que me gusta: El niño que tuvo cólico.

Seguramente sabrás que el Cólico del Lactante es un tema que me encanta. Básicamente hablamos de él en bebés que durante los primeros meses de vida lloran de forma inconsolable sin que haya un problema identificado que lo justifique.

En mi experiencia eso no existe. Todo bebé que llora lo hace para comunicar que no estamos cubriendo adecuadamente sus necesidades o que tiene molestias.

En los primeros meses de vida el bebé debe adaptarse a un montón de cambios. Algunos los lleva mejor y otros peor. Entre los problemas que pueden causar esas molestias que llamamos cólico están alergias e intolerancias alimentarias, reflujo ácido y otras cuantas más.

Primer ejemplo, lo rechaza todo: el Reflujo Ácido

Cuando un bebé nace casi no produce ácido en su estómago. Pero va a ir aumentando esa producción en las primeras semanas de vida.

Esto lo notamos porque cuando al principio echa alguna bocanada de leche, sale tal cual, sin cortar. Pero llega un momento en que si echa sale cortada. Huele a agrio y vemos como líquido transparente con grumitos blancos. Eso es leche cortada por el ácido del estómago.

El problema viene cuando se produce demasiado. Si esto ocurre aparecen las molestias. Lo más típico es que un bebé que antes comía tranquilo empiece a interrumpir las tomas llorando de dolor y arqueándose hacia atrás una y otra vez. Una toma tras otra.

Hay veces en que estos bebés no echan bocanadas y a pesar de todo ganan peso. Si esto ocurre puede que el Reflujo no se diagnostique. Y sin tratamiento este problema puede prolongarse durante meses. Suele acabar revirtiendo por sí solo, pero a veces tras más de un año de molestias en cada comida.

Esto puede marcar la relación del niño con la comida durante años. Que cada vez que comes acabes con dolor es la mejor forma de generarte un rechazo por el alimento. Son niños que por ser catalogados como cólico no resolvieron un problema que ha prolongado su efecto durante mucho más de los «para los 3 meses dicen que se quita».

Segundo ejemplo: Rechaza la leche, acepta queso y yogur

Algo similar puede ocurrir en las intolerancias o alergia alimentarias, en las que la molestia aparece tras tomar el alimento que se tolera mal. El más típico en nuestro medio son los niños que rechazan la leche líquida, pero aceptan el yogur o el queso. ¿Cuál es el motivo? ¿Qué diferencia hay entre una forma y otra de lácteos?

Pues la Lactosa. Yogur y queso son lácteos fermentados. Esto significa que la lactosa ha sido transformada en ácido láctico por los gérmenes que hacen el yogur o el queso. Por tanto son alimentos en los que la lactosa es casi inexistente.

La lactosa es un azúcar que no podemos absorber sin romperla. Para hacerlo producimos un enzima en nuestro intestino, la lactasa.

Pero hay gente que no produce cantidad suficiente. El resultado es que cuando toman cantidades importantes de lactosa (leche líquida) no la absorben. Queda en el intestino, donde algunas bacterias la aprovechan para alimentarse y generan gases y algunas sustancias que irritan el intestino.

Entonces ocurre que cada vez que el niño toma leche líquida tiene molestias al poco rato. Una y otra vez. Acaba relacionando la leche líquida con dolor y llega un momento que la rechaza.

Tercer ejemplo: Poco interés y se enfada si le insisto pero no para

Este grupo es importante. De hecho es el más frecuente en la consulta.

Hay bebés cuyas madres dicen que come mal, pero que no tienen molestias como los casos anteriores. Son bebés que están alegres, sanos y muy activos. Pero llega la comida y la liamos…

Incluso muchas madres me hacen una descripción pormenorizada de las cantidades que toma en el día y objetivamente son escasas comparado con la mayoría de bebés de su edad o peso.

Pero ellos están bien. Son activos, no paran y a excepción de las comidas, en las que el niño se pone a la defensiva y no paramos de pelear, el bebé está contento y sin molestias.

¿Qué ocurre? Pues que hay un problema. Pero no es del bebé, es nuestro. Tenemos unas expectativas sobre la cantidad que debería comer que superan lo que él necesita. Y el problema es nuestro, no suyo. Porque si realmente no estuviese cubriendo sus necesidades sería imposible que estuviese bien, activo y sano.

Yo suelo decir en broma que hay niños «diesel de bajo consumo».

Lo malo es que ante eso hacemos cosas que sí generan problemas reales con la comida.

Los dos errores más frecuentes que cometemos en esta situación son:

  • Pelear con el niño para que coma un poco más. Hacer esto de forma habitual no va a hacer que el niño coma más. En la práctica lo único que logramos es que la comida sea una experiencia desagradable para él. Un día tras otro, durante años.
  • Escoger para ofrecerle al niño aquellos alimentos que sabemos que toma con más facilidad. Cuando lo hacemos estamos empobreciendo la dieta del niño.

Ambas reacciones por nuestra parte empeoran realmente la alimentación del niño y generan problemas reales por no entender que cada niño tiene sus propias necesidades.

Mi bebé no quiere comer desde hace x días

El apetito es algo que puede variar mucho de un día a otro. De hecho es algo que se afecta con facilidad en cuanto un niño no está bien.

Sea porque se sienta triste, porque esté muy entretenido o porque tenga alguna enfermedad, comer es una necesidad que puede evitarse.

Cuando un niño está enfermo es habitual que pierda las ganas de comer momentáneamente. Pero no es ninguna catástrofe. Es normal que en esta situación puedan perder algo de peso. Pero una vez curados se recuperan con mucha facilidad.

Primer ejemplo: Tiene diarrea y mi bebé no quiere comer

Cuando un niño sufre una infección de barriga el intestino intenta expulsarla moviéndose con más rapidez de lo normal. Esto hace que aparezca la diarrea.

Es normal que un niño con diarrea, a pesar de tener hambre no sea capaz de comer la cantidad de comida que suele tomar cuando está bien. Suelen comer más veces, pero cantidades pequeñas. La razón es que el intestino se mueve cuando se llega. Cuando tienen diarrea el movimiento es más intenso aún llenándolo muy poco. Con lo que en cuanto toman una cantidad pequeña aparecen los retortijones. El niño siente molestia y evita comer.

En realidad es lo que tiene que hacer, cuando el intestino está mal pierde capacidad para digerir los alimentos y sólo lo tolera si las cantidades son pequeñas.

Por lo que cuando hay diarrea lo recomendable es ofrecer alimentos y bebidas fraccionando las tomas. Muchas veces, cantidades pequeñas. El niño hace de forma instintiva lo adecuado.

Si en esa situación le forzamos a comer más a pesar de los retortijones suele acabar en expulsión en forma de vómito o diarrea.

Segundo ejemplo: Mi bebé no quiere comer cuando toma antibióticos

Esto suele hacerme gracia. Tengo otro artículo en el que hablo de cuándo es adecuado dar antibióticos y cuándo no a un niño.

Hay madres que suelen decirme que no les gusta darle el antibiótico al niño aunque sea necesario porque cuando lo toman no comen nada.

Algunos de estos medicamentos pueden afectar al apetito. Pero en la mayoría de los casos no es el antibiótico el causante de la falta de hambre: La razón real es que siempre que lo toma es porque está enfermo. Y es la propia enfermedad la que le hace comer menos.

Como en el caso anterior no te preocupes. En cuanto ceda la infección, lo que hará antes gracias al antibiótico, el niño volverá a comer más y recuperara lo perdido.

Tercer ejemplo: Mi bebé no quiere comer cuando tiene mocos

Otro comentario muy normal: «Desde que está con moco come poco.»

El moco está compuesto principalmente de glucoproteínas y mucopolisacáridos. Es decir, básicamente, azúcar y proteínas. ¡Alimenta mucho!

Si un niño tiene abundantes mocos y los está tragando todo el día es normal que tenga menos hambre. Alimentan mucho, Aunque como son reciclaje de recursos no podemos esperar que engorde precisamente tomando mocos. Pero como lo anterior, es pasajero.

En todos estos casos en los que un niño reduce claramente la cantidad de comida que toma la clave es buscar la causa que lo provoca y tratarlo. Para ello, acude a tu pediatra.

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Mi bebé no duerme en todo el día

Mi Bebé no duerme en todo el día, tendrá algún problema.«Mi bebé no duerme en todo el día». Cuándo es por un problema y cuándo es parte de su carácter. Otras características en bebés que casi no duermen de día.

Mi bebé no duerme en todo el día

¿Es posible? Hablamos de bebés de pocas semanas o pocos meses. ¿Puede un bebé de esa edad estar bien sin dormir durante horas y horas?

Todas habréis leído que los bebés duermen mucho más cuanto más pequeños son. Y que conforme crecen van reduciendo el número de horas que duermen al día estando cada vez más activos, especialmente durante el día.

Esto se debe a dos motivos:

  • Conforme un bebé crece se hace cada vez más marcado el ritmo día/noche. De forma que tienden a estar más activos y alimentarse más durante el día y de noche tienden a espaciar las tomas y dormir más.
  • Al crecer las dos necesidades básicas de comer y dormir van dando espacio a la tercera esencial: Estímulos. Son necesarios para desarrollar su cerebro y conforme el bebé crece vemos que destina cada vez menos tiempo a dormir y más a buscar estímulos.

El resultado es que hay muchas estadísticas que te dicen cuánto es el tiempo normal que duermen los bebés en función de su edad. Hay que entender que estas cifras que te ofrecen son las medias. Pero que sin tener problemas hay bebés que duermen bastante más o bastante menos de las cifras que se mencionan en estas escalas.

Respecto a la pregunta ¿Hay realmente algún bebé que no duerme en todo el día? Puede que lo haya. Pero no conozco a ninguno. Me refiero en este caso a bebés menores de un año. Lo que sí que hay son bastantes que pueden estar activos durante 10, 12, 14 horas al día con muy breves siestas. A veces son siestas de no más de 10 minutos. Pero casi siempre estas siestas están ahí. Ahora después hablaremos de estos casos.

Por tanto la realidad en casi todos los casos es:

Mi bebé no duerme en todo el día. Bueno, sí que duerme algo, pero muy poco y está mucho más activo que la mayoría de bebés de su edad.

La clave cuando esto ocurre es diferenciar dos situaciones:

  • Mi bebé no duerme en todo el día más, porque tiene un problema. Si no duerme más y notamos que el bebé no está bien, si tiene fiebre o llanto inconsolable, si come mal, si vemos signos de que algo no va bien como una piel irritada, mucosidad, tos…. debemos descartar que el bebé no duerma bien porque tenga algún problema. Cuando esto ocurre, la situación de no dormir en todo el día es algo nuevo. Son bebés que siempre han dormido más y de repente dejan de hacerlo con signos de que algo no va bien. Si esto ocurre mi recomendación es que lo lleves al Pediatra para que lo explore e identifique la causa.
  • Mi bebé no duerme en todo el día más, porque él es así y está sano siendo así. Pero hay bebés que desde siempre han sido así, en los que dormir poco o casi nada durante el día es la norma desde hace tiempo y sin embargo el bebé parece estar bien. Se alimenta bien, no tienen signos de dolor ni un llanto inconsolable. Estos bebés suelen llorar con frecuencia, pero suelen calmarse cuando le damos estímulos: Si lo tomas en brazos, si te levantas con él y le das un paseo, si cambias de ambiente, si sales a la calle… Cuando un bebé ya desde los primeros días o semanas de vida se comporta así solemos hablar de Bebés de Alta Demanda.

Mi bebé no duerme en todo el día, o casi ¿Será un Bebé de Alta Demanda? ¿Qué significa esto?

No todos los bebé son iguales. Podemos simplificar diciendo que un bebé tiene tres necesidades básicas: Comer, Dormir y Estímulos.

Hay bebés comilines, dormilones y De Alta Demanda. Dependiendo de cuál de las tres necesidades es la prioritaria para ellos.

El Bebé de Alta Demanda muestra que lo es ya desde los primeros días de vida. Habitualmente a partir del 2º o 3º días de vida, en cuanto supera la primera fase de agotamiento tras nacer.

Son llamativos porque demandan muchos estímulos y además cambiantes y eso se refleja en su relación con la comida y con el sueño.

Cómo come un bebé de alta demanda

Habitualmente hacen muchas tomas de poca cantidad. Como todos los bebés necesita comer. Pero como su necesidad prioritaria es buscar estímulos nuevos aguanta lo que puede mientras está distraído. Cuando por fin el hambre es ineludible parece que de repente lo estuvieses matando sin comer desde hace días. Pide comer desesperado. Pero en cuanto se sacia un poco se distrae con cualquier estímulo nuevo.

Por tanto son bebés que comen con ansiedad, pero hacen tomas muy numerosas y cortas.

Cómo duerme un bebé de alta demanda

Pueden pasar casi todo el día activos. Es llamativo que algunos de estos bebés, con pocas semanas, sean capaces de estar activos durante más de 10,12,14 horas, interrumpiendo esa actividad sólo con siestas cortas y a las que se resisten cuanto pueden. Su necesidad prioritaria es buscar estímulos y aunque estén reventados intentan aguantar despiertos.

Una cosa característica es que estas siestas sólo llegan si lo tomas en brazos cuando está agotado. Y que la siesta puede durar algo más si lo mantienes en brazos. Pero si lo separas de ti la siesta se acabó en 10-15 minutos. Dejándolo en brazos puede prolongarse hasta 1 hora o más. Pero como lo sueltes ya se ha acabado.

Esto se debe a que mientras lo tienes en brazos está recibiendo estímulos, con lo que puede prolongar la siesta ya que su necesidad primordial no está desatendida. Pero si lo dejas separado cesan los estímulos que recibía y si ha superado el agotamiento inaplazable que le llevó a dormir vuelve a la carga a por más estímulos.

Qué implica ser un bebé de alta demanda

Son bebés cuyo desarrollo neurológico es más rápido y el cerebro para desarrollarse necesita estímulos. Los consume para este proceso. Cuanto más rápido es el desarrollo cerebral de un bebé más estímulos consume. Por lo tanto ser bebé de alta demanda no es una mala noticia pero tiene su precio: Son agotadores.

Pero para su salud, dormir menos de lo que lo hacen los demás bebés de su edad no supone un problema. Y además es imposible conseguir que duerman mucho más.

Lo único que puede lograrlo es el porteo. Como el contacto le ofrece unos estímulos afectivos constantes si lo llevas mucho en mochila, fular o en tus brazos es más fácil que cuando necesite dormir lo haga. Mi recomendación en estos niños es que busques una buena mochila ergonómica y la uses tanto tiempo como veas que el bebé la acepta. Permite darle esos estímulos de forma más cómoda y dejando tus manos libres.

Si quieres saber más sobre los bebés de alta demanda puedes leer en estos artículos:

¿Cómo son los niños de alta demanda al ir creciendo?

Niños de alta demanda o Hipereactivos con déficit de atención

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Cuándo empieza la educación

Educación con apego

Educación y crianza con apego. Yo soy un pediatra muy afín a la crianza con apego. La principal crítica que se hace a ella es que es criarlos sin límites.

Educar es dar a nuestros hijos pautas, habilidades y conocimientos que les ayuden a vivir en el mundo que nos rodea.

Hay tantas formas de educar como personas a las que se pregunte sobre ellas.

Todos nos hemos educado de forma diferente. Incluso cuando, como yo, se es miembro de una familia de 7 hermanos. Yo no fui educado igual que mi hermano el pequeño o que el mayor.

Las circunstancias que yo he vivido son únicas y diferentes y la respuesta que mis padres dieron a mi conducta no fueron idénticas a las que dieron a mis hermanos. Ni siquiera en situaciones similares actuaron siempre igual conmigo.

Pese a todas esas diferencias, creo que lo hicieron bastante bien. O sea que empecemos por des-dramatizar.

Teorías contrapuestas

Empiezo diciendo todo esto porque creo que la educación es algo mucho menos definido de lo que muchos se empeñan en buscar. Como personas, los padres somos variables en nuestras respuestas ante la conducta del niño aunque pretendamos hacer siempre las cosas de un modo definido.

Aún así, se tiene tendencia a definir patrones educativos. Y se pretende que uno es el correcto frente a los demás.

Hay muchas teorías educativas. En la actualidad son dos las más extendidas y que centran los debates:

  • La Crianza Natural o con Apego.
  • El Conductismo.

Como no puede ser de otro modo, los primero acusan a los segundos de antinaturales e inhumanos.

Los segundos dicen que la Crianza Natural genera niños maleducados y tiranos.

Seguro que si sois lectores asiduos sobre estos temas tenéis vuestra propia opinión al respecto.

Cuál es mi opinión sobre la educación

Empezaré posicionándome. Yo soy pro Crianza Respetuosa.

Lo que significa que respeto las opciones de crianza de cada familia, porque asumo que ahí sólo puedo estar como consejero invitado. Si alguien no me invita, no pinto nada.

Ojalá tuviese todas las respuestas, porque eso garantizaría que voy a ser el mejor padre del mundo para mi hijo. Pero nadie las tiene.

Estoy muy cercano a la Educación con apego, y creo que las críticas que se hacen a ella desde el conductismo es porque no se entiende lo que es realmente la primera.

Que yo críe a mi hijo dándole todo lo que necesite mientras no tenga un motivo claro para pensar que le perjudica durante los primeros meses de vida no significa que no sepa que para él es necesario, positivo y obligado acabar teniendo límites.

Lo que pasa es que los que aplicamos la crianza con apego entendemos que educar no es sólo lograr que un niño asuma límites. Que tiene etapas básicas que empiezan de verdad desde el primer día de vida.

Intentar educar a un recién nacido, en el sentido de ponerle normas, es absurdo. 

En ese momento el niño no guarda memoria, no tiene consciencia, no puede entender ni motivos ni objetivos a medio o largo plazo. Simplemente plantea necesidades biológicas. Y ante ellas (alimento, sueño, estímulos y afecto como uno de los esenciales, higiene, condiciones ambientales), si no se cubren, porque él no puede hacerlo por sí mismo, llora.

Como su cuidador soy yo quien puede y debe suplir esas necesidades. No podemos hablar de caprichos, de malos hábitos o de dominios.

Hay necesidades biológicas que cubres o no cubres.

En los primeros meses el bebé pide y su cuidador atiende. Es simple. Al atenderlo sin embargo le enseñas algo esencial: Confianza y seguridad de que puede contar contigo. Esa es la base de la autoestima y de la autonomía. Saber que cuentas con alguien que te quiere incondicionalmente y que está dispuesto a respaldarte y cuidar de ti. Esto también es educación.

Hasta aquí tengo claro que incluso muchos defensores del conductismo lo entienden. El problema está en cuando cambia la relación. ¿Cuándo empiezo a decir no a mi hijo?

Yo soy de respuestas claras y simple.

Di no a tu hijo cuando tu hijo pida o haga cosas que no le convienen.

No hay una edad para esto. Pero desde luego no es con pocas semanas de vida.

Y por supuesto, cuando pide algo que le perjudica, como alguien que ama a su hijo, con todo el cariño, con toda la tranquilidad, pero con toda la firmeza necesaria, digo no. Y después, si es capaz de entender las razones, se las explico.


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Aire Acondicionado y Salud en Bebés y Niños

Aire Acondicionado y Salud en bebés y niños

¿Es malo el aire acondicionado para la salud de niños y bebés? Esta es una duda en verano, cuando llegamos a 40ºC de día y más de 30ºC de noche.

Lo repito cada verano: ¡Qué feliz soy en invierno!

No es que no me guste un ratito de playa o de piscina. No es que no aprecie una tarde en la que dé tiempo de pasear y que la noche llegue cuando ya tienes sueño.

Pero llevo muy mal el calor. Lo reconozco. Y no soy el único.

El calor extremo es mucho más difícil de compensar que el frío. Uno puede añorar lo confortable que puede resultar un sofá en invierno con una buena mantita por encima.

Cuando llega el verano donde de verdad lo hay, es otra cosa. Yo sabéis que vivo en Andalucía. La tierra del Sol en el sur de España. Y aquí cuando hace calor, es Calor con Mayúsculas. Todos los años superamos los 40º y muchas noches, aunque Granada para eso es más benévola que otras ciudades como Sevilla o Córdoba, las temperaturas no bajan de 28-30º.

Con estas temperaturas de día no se está bien. Pero de noche es desesperante. No hay quien descanse.

Suele decirse que por encima de los 25º nocturnos cuesta dormir, y se despierta cualquiera con más frecuencia.

Surge la pregunta ¿Y si ponemos el aire acondicionado un rato?

La cuestión que muchos se plantean inmediatamente es ¿pero no será malo para el niño?

Pues vamos al tema.

El aire acondicionado ha mejorado mucho en los últimos años. Antes un aire acondicionado era un recurso que aliviaba el calor, pero a costa de poner en riesgo la salud por muchas cuestiones:

– Ionización del aire. Los aires modernos reducen la ionización del aire, que se ha relacionado con sensaciones de malestar y molestias en la vía respiratoria. Los antiguos para esto eran un desastre.

– Aire contaminado de gérmenes, polvo y contaminación. Hoy en día tienen filtros. Pero hay que cambiarlos. Y la mayoría de la gente se olvida del tema hasta que notan una molestia, como por ejemplo un mal olor del aire que sale del aparato. Pero esto es un signo tardío. Mi consejo con niños en casa es que si quieres usar el aire acondicionado debes cambiar los filtros del aire cuando recomiende el fabricante o en su defecto una vez al año, al principio del verano.

– Cambios bruscos de temperatura. Esto es lo que caracterizaba a los aires acondicionados antiguos. Básicamente eran aparatos que disparaban un chorro de aire frío siempre con la misma potencia y regulaban su funcionamiento con un termostato que le hacía apagarse cuando la temperatura bajaba al límite que marcabas en el mando y volvía a funcionar cuando subía de nuevo. Pero generaba oscilaciones de la temperatura. Podías pasar de 40 grados a 20 varias veces en una hora. Eso es malísimo. Los aires acondicionados modernos tienen sistemas capaces de mantener la temperatura mucho más estable.

Nunca podremos decir que un aire que sale de un aparato de aire acondicionado es mejor que el que entra por una ventana (si no vivies en una ciudad con tal contaminación que mejor si no la abres). Pero con un buen aire acondicionado bien usado un bebé no tiene porqué ver afectada su salud.

Y en ciertas circunstancias puede ser necesario para evitar problemas. Algunas casas tienen temperaturas tan altas que pueden favorecer la deshidratación de los bebés, especialmente cuanto más pequeños son. En estos casos es preferible el aire acondicionado a un golpe de calor.

¿Cómo usar bien el aire acondicionado con un bebé en casa?

Hay varias normas para lograrlo:

– Temperatura no muy baja. 23-24º C es una temperatura muy aceptable. No os recomiendo que bajéis mucho más. Especialmente en bebés muy pequeños.

– Temperatura estable. No enciendas y apagues constantemente el aire. Pon una temperatura cómoda y deja el aire acondicionado conectado durante las horas de más calor del día.

– Mantén el aire acondicionado en buenas condiciones. Limpieza y filtros de la maquinaria deben estar al día para poder usarlo sin riesgos añadidos.

¿Dormir con el aire acondicionado encendido?

Si de verdad es un aire acondicionado de buena calidad, ponéis una temperatura no mucho más baja de 24-25º y dirigís el chorro de aire para que no os dé a vosotros ni al niño puede ser aceptable. Especialmente cuando las temperaturas nocturnas están por encima de los 30º C.

¿Y los ventiladores?

De entrada son muchos los que piensan que son mejor que un aire acondicionado. Pero no suelen serlo. La mayoría dirigen el ventilador hacia quien duerme para que le refresque. Lo consigue porque evapora el sudor. Pero eso favorece la deshidratación. Y cuando se ponen sistemas basculantes hace que pases calor cuando no te da el chorro de aire, sudes y te enfríe deshidratándote cuando te da el chorro.

Esto con cambios de temperatura intermitentes, que como os decía es una de las peores opciones.

Pero ¿Qué puede pasar cuando se usa el aire acondicionado con estos cambios bruscos?

La infección típica del verano, las amigdalitis. Son infecciones bacterianas de garganta que suelen causar fiebre alta, dolor y a veces voz gangosa y mal aliento. Las bacterianas precisan tratamiento antibiótico.

Vemos más Amigdalitis en verano que en invierno. Esto ocurre porque aspirar aire frío y caliente de forma intermitente altera el riego de sangre en la mucosa. Esto reduce la llegada de células defensivas y la capacidad de la mucosa para defenderse, lo que favorece que los gérmenes asienten.

Para evitarlo, reduce lo más posible los cambios bruscos de temperatura.

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Omega 3 en embarazo y lactancia

Importancia de los Omega 3 en el Embarazo y la Lactancia

Cada vez se habla más sobre las propiedades de los Omega 3 en el desarrollo cerebral infantil. Y se habla cada vez más de aportes en embarazo y lactancia.

Qué son los Omega 3

Los Omega 3 son grasas que el cuerpo no es capaz de producir por sí mismo. Pero que forman parte de él. Son uno de los componentes esenciales del cerebro. Pero también tienen funciones importantes en otros órganos y regulando algunos mecanismos del cuerpo, como la inmunidad, la coagulación de la sangre y el equilibrio de grasas en el cuerpo.

La importancia del Equilibrio de Omegas en la salud

Los Omega 3 actúan en equilibrio con otras grasas, los Omega 6 de origen animal (grasas malas). Y es el equilibrio de ambas en sangre y en la composición de los tejidos lo que determina la aparición o no de muchos problemas en el desarrollo inmunológico y nervioso.

El problema es que la dieta occidental tiene un claro desequilibrio en el aporte de Omega 3/6 de origen animal. Siendo el de los segundos mucho mayor que el de los primeros.

Hay cada vez más estudios que respaldan su importancia de este equilibrio en el desarrollo de funciones cerebrales como:

  • La memoria.
  • La agudeza visual.
  • El control de impulsos.
  • La capacidad de concentración…

Y su papel en la prevención de alergias (alimentarias, respiratorias…) y enfermedades autoinmunes, ya que interviene en la regulación de la inflamación en el cuerpo.

Actúan también manteniendo un equilibrio de grasas en sangre que evita la arteriosclerosis y reducen la tendencia de la sangre a coagular. Ambos combinados reducen la incidencia de infartos y trombosis.

Importancia de los Omegas desde antes de nuestro nacimiento

Cada vez más se destaca la importancia de mantener  este equilibrio a largo plazo y desde etapas lo más precoces posibles.

Se recomienda mantener un aporte suficiente en la dieta de Omega 3 y reducir el de Omega 6 de origen animal desde que una mujer se plantea la posibilidad de buscar un embarazo. Porque cuanto antes se tenga un equilbrio adecuado mejor es el desarrollo del feto y después del niño.

Es típico que hablemos de suplementos de ácido fólico, iodo, hierro… Pero cada vez se están haciendo un hueco más importante en las recomendaciones los suplementos de Omega 3 o tener una dieta rica en pescados azules y vegetales que lo aporten.

Este aporte de Omega 3 es importante en la salud de cualquier individuo, pero garantizarlo desde el inicio del embarazo y durante la lactancia ayuda al desarrollo del niño.

Y una vez el niño alcance una dieta completa es importante mantener ese equilibrio en su propia alimentación.

Por tanto podemos hablar de 4 fases en las que las acciones a realizar son diferentes:

  1. Cualquier adulto se beneficiaría de tener un equibrio adecuado de Omegas. Para ello lo mejor es tener una dieta rica en Omega 3 de origen vegetal y pescado azul y en Omega 6 de origen vegetal y reducir el aporte de Omega 6 de origen animal. Cuando no logramos ese equilibrio en la dieta (que es lo ideal) se puede compensar con aportes de Omega 3 en suplementos.
  2. Si una mujer está planteándose un embarazo conviene tener una dieta lo más variada posible y reforzarla con ciertos suplementos (por si una malabsorción dificulta unos niveles normales a pesar de tener una buena dieta). Entre los elementos clave a tener en cuenta están los Omega 3.
  3. Durante el embarazo sigue siendo esencial una dieta sana y garantizar el aporte de ciertos componentes que son necesarios para un correcto desarrollo y que nuestro cuerpo sólo puede obtener de la alimentación o los suplementos. De nuevo entre ellos no olvides los Omega 3. Pero hay un detalle a tener en cuenta. Los pescados azules grandes de mar tienen tendencia a acumular metales pesados en su grasa. El mercurio por ejemplo tiene efectos perjuciales en desarrollo tanto en el embarazo como tras el nacimiento. Eso hace que mantener un equilibrio de Omegas adecuado en el embarazo se vuelva algo más complicado. Porque para hacerlo deberíamos recurrir a pescado azul pequeño o de río, con menores niveles de mercurio y otros metales pesados. Hay aceites grasos de origen vegetal ricos en Omega 3, pero algunos estudios demuestran mayores beneficios del procedente de pescado azul. Una opción es el aporte de suplementos de Omega 3 que se fabrican teniendo esto en cuenta.
  4. En la lactancia. Estás pasando a tu hijo a través del pecho un alimento que es reflejo de tu dieta. Esta debe seguir siendo variada y equilibrada. Lo hablado sobre los metales pesados en el embarazo es aplicable a la lactancia. Especialmente en los 2 primeros años de vida de los niños en los que su cerebro es más sensible a la intoxicación por metales pesados. Un suplemento en el que se prioriza el aporte de Omega 3 de alta calidad es esencial ante la dificultad de hacerlo por el consumo de pescado azul.

Cuando el niño tiene ya una dieta variada vuelve a estar en la situación 1 en la que todo ser humano debe obtener de la dieta un equilibrio adecuado de Omegas. Pero a veces esto no es fácil o resulta imposible de conseguir a corto plazo y se manifiesta ya en problemas de salud. Los más habituales en niños son:

  • Dermatitis atópica.
  • Alergias respiratorias y alimenticias.
  • Trastorno por déficit de atención.
  • Hiperactividad.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Dificultad para el control de impulsos en la conducta.

En todos estos casos se debe buscar una dieta que equilibre el nivel de Omegas del cuerpo. Pero mientras se logra a medio y largo plazo podemos necesitar un aporte en suplementos de Omega 3 para ayudar en su solución a corto plazo.

Omegafort Premium DHA, Omega 3 para favorecer el desarrollo del bebé durante embarazo y lactancia

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¿Cómo se usa un pañal ecológico?

Pañales Ecológicos de Calidad superior

El pañal ecológico es una alternativa a los pañales desechables de celulosa, pero muchos padres y madres tienen dudas sobre su uso. Intentaré aclararlas.

Qué es un pañal ecológico y porqué lo llaman así

Todos los que hemos tenido un bebé sabemos que ocurre algo llamativo desde las primeras semanas. Nuestra basura multiplica el volumen por dos de repente. Y la causa son Los Pañales.

Esos Pañales Desechables que usamos con los bebés tienen dos costes ecológicos importantes:

– Su producción, a base de Celulosa que tiene un coste en árboles y el procesamiento de la celulosa con Cloro, por un lado.

– Su eliminación, que no es tal, ya que consiste en tirarlos a un vertedero. Se estima que un bebé, hasta que deja de usar pañales consume unos 6000-7000 pañales.

La alternativa, los Pañales Ecológicos:

– Son pañales de tela que se lavan una y otra vez, de modo que se estima que con unos 10 pañales y unos 20 absorventes el bebé tiene cubierta esta necesidad hasta que deje el pañal. Y tras ello podrán ser usados por otro niño sin problemas.

– Los hay ajustables en tamaño para que puedan ser usados sin cambiar de pañal desde los 4 a los 16 kg. Es decir, prácticamente toda la vida útil de los pañales, ya que con un mes la mayoría de los bebés pesan más de 4 kg (algunos desde el nacimiento) y para los 3 años de vida (cuando la mayoría de los niños han dejado ya el pañal) el 80% de los niños están aún por debajo de los 16 kg.

Pero muchos padres cuando ven una imagen de estos pañales no tienen claro cómo se usan y si serán mucho más incómodos

Los pañales ecológicos tienen 3 elementos (aunque pueden ser 2):

– El cobertor.

– El absorbente.

– Los Forritos de fibra de bambú (éste es el elemento prescindible).

Cobertor impermeable y transpirante de un pañal ecológico

El Cobertor del Pañal Ecológico.

Es la parte externa. Está hecha de tela impermeabilizada y transpirable. Es decir, que deja salir el aire pero no el líquido.

Se reutiliza una y otra vez. Se puede lavar en la lavadora con el resto de ropa del bebé.

Muchos modelos, como los que ves en la fotografía tienen broches que permite plegarlos de distintos modos para ajustarlos a tallas diferentes.

Ajustar la Talla con un Pañal ecológico

El Absorbente de un Pañal Ecológico

El Absorbente del Pañal Ecológico

Es la parte interna del pañal que se encarga de absorber el líquido de la orina o las heces del bebé. Suelen estar echos de Microfibra absorbente cubierto de tela de fibras naturales hipoalergénicas (algodón o bambú).

Es también reutilizable. De hecho en algunos casos si sólo el absorbente se ha mojado podemos cambiarlo dejando el mismo cobertor. Se puede lavar como el cobertor en la lavadora con el resto de ropa.

Forritos de Bambú para Pañal Ecológico

El Forrito de Bambú del Pañal Ecológico

Es un elemento prescindible, pero que puede ser muy útil.

En realidad el Pañal ecológico puede usarse si queremos sólo con el Cobertor y el Absorbente.

Pero hay unas capas finitas, parecidas al papel higiénico pero de fibra de Bambú. Su ventaja es que no se rompe como la celulosa en cuanto se moja y que es menos alergénica que la celulosa y no está tratada como ésta con cloro para blanquearla.

Si la ponemos sobre el absorbente antes de ponerle el pañal al bebé lo que hace es que si cambiamos el pañal por caca esta se queda en el forrito de fibra de bambú y podemos quitar la caca para tirarla a una papelera o al WC guardando los pañales y los absorbentes mojados, pero no manchados de caca.

Cómo se usa el Pañal Ecológico explicado en un Vídeo

Os adjunto este vídeo que os enseña cómo se usa el Pañal Ecológico con sus tre elementos.

http://youtu.be/Y1dK-1nSxv4

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Gel de Baño para bebés

Gel de baño para bebés

¿Es necesario el baño diario en bebés? ¿Es perjudicial para su piel lavarlos tanto? En muchos casos la cuestión depende de con qué gel lo bañemos.

En este artículo vamos a centrarnos en algunas de las dudas que suelen surgir en torno al baño de los bebés durante los primeros meses de vida.

¿Es necesario el baño de un bebé recién nacido?

Cuando un bebé nace está cubierto de una capa más o menos abundante de grasa blanca que llamamos Vérmix.

Está ahí por algo. Sin necesidad de limpiarlo, al día siguiente ha desaparecido casi por completo quedando sólo algunos restos en los pliegues.

Se recomienda no bañar a los bebés recién nacidos en las primeras horas de vida para que el vérmix se absorba bien por su piel y para que vaya adaptándose a la temperatura exterior.

Suelen bañarse al día siguiente, pero sin intentar retira el vérmix que pueda quedar en los pliegues.

El baño mientras el cordón umbilical no ha caído aún

El cordón umbilical se desprende cuando se seca. Es evidente que si lo mojamos con frecuencia tardará más en secarse y eso aumenta las posibilidades de que se infecte y dé problemas.

Por tanto lo mejor, mientras no se caiga el cordón umbilical es asear al bebé intentando humedecer lo menos posible el cordón. Por tanto no lo sumergimos en agua.

Si el cordón se mancha de caca puede lavarse, pero no dejarse sumergido en agua, porque eso lo empaparía de agua de nuevo dificultando su caída.

Hay varias opciones:

  • Bajo el agua cayendo: Dejamos caer agua del grifo o ducha a temperatura adecuada y se hace un baño (ducha) rápido, secando pronto el cordón (no tengáis miedo de manipularlo, no duele).
  • En la bañera del bebé pero con muy poca agua. Con una cantidad de agua que no llegue a cubrir el cordón lavamos al bebé con la ayuda de una esponja.
  • Sobre una toalla. Poniendo al bebé sobre una toalla lavamos superficialmente al bebé con una esponja húmeda.

En realidad no tiene una suciedad importante de suciedad que limpiar. No ha estado jugando al rugby en barro y descargando sacos de cemento…

El baño normal una vez caído el cordón umbilical

Un par de días después de la caída del cordón umbilical el bebé puede ya bañarse normalmente si el ombligo está seco. A veces el cordón cae sin que la base se haya secado adecuadamente. Es lo que llamamos granuloma umbilical.

Si el ombligo está seco se puede bañar en la bañera con agua que cubra el ombligo sin problemas. A partir de ese momento el baño pasa a ser una rutina más.

Pero debemos entender que la piel de los bebés tiene algunas particularidades:

– Es una piel que ha estado durante meses sumergida en líquido (durante los 9 meses de embarazo) y cubierta de grasa (el vérmix). Cuando nace debe cambiar para adaptarse a un ambiente mucho más agresivo (seco y con cambios de temperatura).

– Empieza a tener contacto con muchas sustancias nuevas ante las que no sabe al principio cómo responder.

Por lo que es importante que el baño suponga una agresión más.

Gel de baño para bebés

No es necesario bañar a un bebé todos los días. No suelen acumular suciedad a tanta velocidad. Las zonas más «sucias», la del pañal y la cara solemos limpiarlas sobre la marcha conforme se manchan.

Pero a muchos bebés les van bien las rutinas y el baño, cuando les gusta es algo que viene bien hacer a diario.

La duda de muchos padres es si es necesario usar gel de baño y si lo usan qué características debe reunir:

  1. No es necesario usar gel todos los días. Si un bebé está limpio podemos bañarlo sólo con agua tibia.
  2. Si usamos gel de baño:
    1. Debe ser especial para pieles sensibles. Pues la piel del bebé lo es.
    2. Debe tener un pH adecuado para la piel del bebé. Geles que alteran la acidez de la piel la resecan favoreciendo su irritación.
    3. Mejor Sin Jabones ni Detergentes. Ya que estas sustancias alteran el manto de grasa natural que cubre y protege la piel del bebé.
    4. Sin perfumes alergizantes. Hay perfumes usados en cosmética que tienen capacidad de producir alergias en pieles sensibles. Mejor evitarlos.
    5. Aún reuniendo todas estas cualidades usa poca cantidad. Un «baño de espuma» en un bebé es absurdo.

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Agua de grifo o embotellada para niños

Agua del grifo o embotellada en niños

¿A partir de que edad pueden los niños tomar agua del grifo? ¿Es mejor que tomen siempre embotellada? Depende de la calidad del agua del grifo.

El agua es uno de los componentes esenciales de nuestro cuerpo, por lo que la consumimos todos los días sin excepción.

Cuando nos preocupa la calidad de lo que tomamos, preocuparse por el agua que bebemos no es ninguna tontería.

Ante esto cuando hablamos de los bebés hay varias dudas:

¿Influye la calidad del agua que toma la madre en la salud del bebé?

Por supuesto. Lo más evidente ocurre en países donde no se dispone de agua potable de calidad. En esas regiones en las que directamente está contaminada pueden aparecer enfermedades importantes en los niños (y en las madres).

Hoy en día las aguas puras, puras son escasas. Lo que se consume en la mayoría de las casas cumplen con los criterios de salubridad exigidos. Pero estos establecen unos niveles de seguridad «aceptables».

Centrándonos en el caso de España, hay ciudades en las que se puede beber del grifo con una seguridad más que buena.

Y otras en las que las propias autoridades locales recomiendan evitar su uso para bebida y elaboración de alimentos porque se sabe que existen riesgos claros para la salud si se consume de forma habitual.

Un ejemplo conocido es en las Islas Canarias, donde la proporción de metales pesados desaconseja su uso para consumo humano. Pero hay otras muchas zonas, especialmente costeras donde la calidad no es apta para consumo humano.

¿Puede prepararse la comida del bebé con agua de grifo?

Pues está claro que depende de la calidad que tenga en la zona en la que vivimos. Cuando es de buena calidad y es la consumida habitualmente por los adultos de la casa no tiene mucho sentido comprar embotellada.

En este sentido, una de las cosas que se aconseja es que sea de baja mineralización. Pero para valorar esto las empresas suministradoras deberían facilitar a los consumidores en su recibo cual es la mineralización aproximada del agua que se les proporciona. Ese dato debería ser obligatorio junto con los demás parámetros de calidad, como concentración de partículas biológicas y de metales pesados… Y debería estar detallado por zonas de suministro. Pero ya sabemos que nada es perfecto.

Otra de las cosas que suele hacerse en bebés es hervir el agua para preparar los biberones o la comida. ¿Es necesario? En regiones en las que no es potable o puede dudarse de que lo sea, por supuesto. Pero en zonas donde tiene garantizada su potabilidad, no es necesario.

Hay quien aún así lo prefiere hervir incluso la embotellada. No es que sea malo, pero a partir de los 2-3 meses, cuando el bebé no para de tocar en todas partes y de meterse las manos en la boca ¿qué sentido tiene la esterilización? ¿Vas a hervirle las manos?

¿A partir de qué edad puede beber agua del grifo un niño?

Pues la respuesta es similar. Si la calidad del agua del grifo es buena no tiene sentido que demos embotellada. Si no lo es, no tiene sentido que demos agua del grifo si podemos evitarlo.

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Mi bebé se despierta de noche por hambre

Qué hacer cuando mi bebé se despierta por hambre

Respuesta a la consulta de una madre en Facebook:  «Cómo hacer que los bebes despierten menos en las noches por hambre.» Parece que es hambre, pero no lo es.

Muchos niños se despiertan de noche y no se calman hasta que comen. Usando el sentido común llegaríamos a la conclusión de que lo hacen por hambre. Pero en la mayoría de los casos no es así.

Vamos a distinguir dos grupos de edad. Los bebés de menos de 4-5 meses y los de más de 5-6 meses.

¿Porqué esa distinción? Pues porque el patrón de sueño de los bebés cambia en esa edad.

Hasta los 5-6 meses los bebés tienen un patrón de sueño inmaduro en el que se despiertan y se vuelven a dormir con mucha facilidad. En esta edad, cuando un bebé se despierta, le das de comer y se duerme es que tenía hambre. Hay algunos días en que se despierta de ese modo pidiendo alimento con mucha más frecuencia de noche que de día. Especialmente en niños que toman pecho.

La causa es los más pequeños puede ser un ritmo de sueño cambiado. Es decir, que duerme más de día y come más de noche. En el artículo enlazado en este párrafo os explico más afondo este caso.

Pero en niños que ya tenían un ritmo día noche bien definido y toman pecho, a veces un día de repente el bebé de despierta con más frecuencia de noche por hambre. Y es darle el pecho y dormirse, pero al poco rato vuelve a despertarse. Es una forma de manifestarse lo que llamamos crisis de lactancia. Es lo que ocurre cuando al crecer un bebé necesita un aumento en la cantidad de leche.

El pecho funciona de forma que cuanto más lo vacías más leche produce, de modo que cuando el bebé nota que le falta cantidad responde pidiendo más frecuentemente. En muchos casos a última hora de la tarde y primeras de la noche es cuando la madre tiene menos pecho. Y es a partir de ahí cuando el bebé empieza a pedir con más insistencia y a comer con más ansiedad.

La solución que recomiendan muchos en este caso es complementar con lactancia artificial. Pero hay una solución más simple y adecuada. Ofrece el pecho con más frecuencia durante el día. Al hacer esto va a vaciarlo cuando no está aún desesperado, comiendo con menos ansiedad. Y al vaciarlo con más frecuencia el pecho aumenta su producción. El resultado en pocos días es que al tomar más de día, durmiendo menos durante el día, y aumentar la producción de leche, el bebé llega a la noche con más sueño y menos hambre y las tomas se espacian solas despertando menos.

A partir de los 5-6 meses. El patrón de sueño cambia pareciéndose más al del adulto. Volver a dormirse tras despertarse se vuelve algo más complejo. Precisa realizar un ritual de sueño. En la mayoría de los bebés durante los primeros meses, dormirse era algo que ocurría en brazos de sus padres y comiendo.

El cambio que notamos, porque empiezan a despertarse con más frecuencia pidiendo alimento, no es debido al hambre. Sino a que con ese cambio de patrón de sueño los ciclos son de entre 45 y 90 minutos y cuando se despierta, para volver a dormir necesitan la colaboración de sus padres (en brazos y comer) para volver a dormirse.

Esta fase puede durar meses. A diferencia de los bebés más pequeños que en días volvían a espaciar las tomas nocturnas si le ofreces más de día.

Además no mejoran cuando les das más alimento de día. Sigue necesitando comer para volver a dormirse tras salir de cada ciclo de sueño.

Algunos recomiendan iniciar precozmente la alimentación complementaria, interpretando que se trata de hambre. Pero no suele funcionar. A pesar de darle «la milagrosa papilla de cereales nocturna» sigue despertándose para pedir 4-6 veces en la noche.

En esta situación hay dos soluciones que yo conozca:

Colecho: Es la forma de dormir que permite atender lo antes posible el ritual de sueño del niño (contacto con su madre mientras toma el pecho) y que todos volváis a dormir cuanto antes. Especialmente recomendable en lactancia materna. Pero siempre pongo una salvedad: Si vosotros dormís bien haciendo colecho. Porque hay gente que es incapaz de descansar con su bebé en la cama. Y hablando de problemas de sueño hay que tener claro que lo importante es que todos descanséis bien. Sea cual sea la opción que escojamos, si no descansamos bien deberíamos replantear si es la mejor en nuestro caso.

Que aprenda a dormir sólo. Es decir, cambiar el ritual de sueño que precisa para dormirse de modo que cuando sólo tenga sueño sea capaz de dormirse de nuevo sin la colaboración de los padres y el alimento. Y esto desde luego no se hace dejando al bebé llorar en la cuna. Hay opciones más civilizadas en mi opinión para conseguir exactamente el mismo resultado.

Que escojáis una u otra opción (o elaboréis otra diferente) es elección vuestra. Pero mi recomendación es clara: Buscad la que os permita descansar de forma adecuada para ofrecer vuestra mejor versión de vosotros mismos a vuestro hijo el resto del tiempo. No sacrifiquéis el descanso si podéis evitarlo, porque al final el bebé sufriría por tener unos padres agotados y de mal humor.

Al pensar en el bienestar de los niños siempre hay que entender que los padres sois muy importantes para él y vuestro bienestar es una condición necesaria para el suyo.

 

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Cosas para la limpieza del bebé

Limpieza del bebé

La limpieza del bebé: Los Pañales, Toallitas, Jabón, Crema Hidratante, Bañera. Consejos sobre higiene del recién nacido.

El baño del bebé

Hay quien dice que los bebés se resfrían de bañarlos: Pues no.

Lo que hay que evitar son los cambios bruscos de temperatura, para lo cual hay que bañar al bebé en una habitación suficientemente caldeada con agua templada y secarlo bien en cuanto salga del agua.

El jabón para lavar a un bebé debe ser suave, (de ph neutro, algunos que suelen ir bien son ph 5 Eucerin, Sebamed, Leti AT-4….) procurando que no entre en los ojos para evitar irritación. Aunque si entra tampoco es una catástrofe, basta con enjuagar con agua y ya está.

Tras el baño, secar al bebé con toalla de algodón sin colorantes, empapando, no frotando.

La crema hidratante no es necesaria si la piel del bebé está bien.

Las primeras semanas, los bebés suelen tener la piel muy reseca, ya que llevan meses metidos en líquido y al salir a un ambiente más seco es fácil que se descame la piel. Cuando sucede esto no hay que intentar arrancarle las tiritas de piel seca, simplemente aplicad crema hidratante varias veces al día y se irá descamando poco a poco.

Lo habitual es que se seque más en manos, pies (sobre todo en los tobillos, donde no es raro que aparezcan grietas) y en la zona cubierta por el pañal.

El pelo se puede lavar con el mismo jabón y después se puede secar con la toalla, no con secador y se puede peinar con un cepillo suave.

El cambio de pañales

Hay dos tipos de pañales: Los pañales desechables y los pañales ecológicos.

Cada vez que se llena un pañal es conveniente cambiarlo. El principal objetivo es mantener la piel seca, ya que una zona de piel húmeda y con temperatura mantenida favorece las infecciones y la piel de los recién nacidos es especialmente sensible a ellas. No es que no pueda esperar unos minutos, pero desde luego dejar un pañal sin cambiar durante horas porque sólo ha orinado no está justificado, ya que por mucho que absorba el pañal la zona está húmeda y acabará irritada.

Cuando un bebé llora para que lo cambien es que estamos dejándolo demasiado.

Al principio las heces son oscuras, de color verde negruzco y bastante pegajosas: Es el meconio. Está formado casi exclusivamente de las secreciones del intestino del bebé.

El meconio como he dicho es muy pegajoso, y para quitarlo del todo suele hacer falta frotar. No os empeñéis en quitarlo del todo si está muy pegado, porque podéis dañar más la piel por el frote que si lo dejáis. Al final se acaba despegando.

Cuando las heces toman ya su color normal, marrón o más bien amarillento, se despegan con facilidad y la forma menos irritante de limpiarlas es con agua templada y poco jabón, frotando lo mínimo posible y secar empapando.

Las toallitas son más irritantes y os recomiendo que las uséis sólo de forma esporádica cuando no se puede limpiar de otra manera.

Yo prefiero lavar con agua y una esponja y secar con una toalla de algodón empapando, sin frotar.

En los varones hay que limpiar bien en los pliegues entre los testículos y las ingles.

En las niñas lo principal es limpiar siempre de adelante hacia atrás. Si se hace en el sentido contrario estamos arrastrando las heces hacia los genitales lo que favorece las infecciones de orina.

La orina se limpia con agua templada y secamos empapando y punto.

La utilización de cremas especiales para la zona del pañal no es imprescindible más que cuando hay irritación. En esos casos la crema a aplicar dependerá del tipo de irritación, que debe valorar un pediatra. Cuando no existe irritación suele ser suficiente con las mismas cremas hidratantes que se aplican en el resto del cuerpo.

Las Uñas del bebé

Otra duda frecuente es cuando y como cortar las uñas de un bebé. Al principio y durante las primeras semanas no es necesario cortarlas ya que se acaban rompiendo y descamando solas.

Pero es frecuente que los padres se agobien un poco por la tendencia de los recién nacidos a arañarse la cara. Por mucho que las cortaran seguirían teniendo la uña suficiente para arañarse y si apuramos demasiado al cortar corremos el riesgo de hacer una herida que cuesta que cure ya que no pararía de mover las manos y rozaría con todo, siendo fácil que se infecte.

Por tanto debemos empezar a cortar las uñas a partir del momento en que veamos que siguen creciendo sin partirse y el borde de uña libre tiene ya mas de 1 ó 2 milímetros de largo.

Para cortarlas usar tijeras de punta redondeada. Aunque parezca que controláis no os fiéis de las normales de punta porque el bebé se mueve y podéis llevaros un susto.

El Pelo del bebé

Por esa misma razón la mejor forma de pelar a un bebé son las máquinas eléctricas. Mejor que las tijeras. Además de ser menos peligrosas el pelado queda con menos trasquilones.

Muchos detallitos. Pero el más importante de todos, haz que todas estas labores sean placenteras para ti y para tu bebé. A fin de cuentas no está trabajando en una mina de carbón y muchas de estas cosas pueden esperar a mañana. No fuerces… Si un día no se baña (o dos, o tres…) no pasa nada.