Categorías
Alergias e Intolerancias Alimentación del Bebé y el Niño Bebé de 15 meses Blog Bronquitis Dieta Sana Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Infecciones en Bebés y Niños Respiratorias

Nutrición y Asma Infantil

La Dieta Mediterránea en el tratamiento del Asma

Fernando Calatayud, Pediatra autor de pediatrianutricional.com colabora por primera vez en esta web con un tema que espero os atraiga tanto como a mí.

¿Qué es el asma infantil?

No se conoce la causa por la que se inflaman los bronquios de los niños. ¡Y si modificamos los hábitos alimenticios! ¡Y si comemos como lo hacían nuestros abuelos!

  • ¡Cada vez hay más niños con Asma infantil!
  • ¡Que son las enfermedades de la civilización occidental!
  • ¡La característica principal del asma infantil, es la inflamación bronquial!
  • ¿Por qué se inflaman los bronquios de nuestros niños, en esta sociedad híper-industrial? ¿Que estamos haciendo mal?
  • ¡Y si modificamos los hábitos alimenticios!
  • ¡Estáis dispuestos a comer como lo hacían nuestros abuelos! 

El asma infantil es una de las patologías más frecuentes y más angustiosas de la infancia. En los últimos años ha ido aumentando su incidencia hasta alcanzar a uno de cada tres niños españoles.

¡Cada vez hay más niños con Asma infantil!

  • De la misma manera que cada vez tenemos más niños con sobrepeso, obesidad y otras patologías metabólicas.
  • De la misma manera que cada vez hay más niños con alergia, dermatitis atópica, rino-conjuntivitis e intolerancias digestivas.
  • De la misma manera que cada vez hay más niños con diabetes juvenil, hipotiroidismo, artritis reumatoide y otras afecciones de origen inmunitario.

Son las enfermedades de la civilización occidental

Esto no siempre ha sido así. En el área mediterránea y en particular en nuestro país, antes de que llegara la industrialización, estas enfermedades eran casi desconocidas.

En la actualidad en los países del tercer mundo, donde no han llegado las garras de la sociedad híper-industrial, son enfermedades muy poco frecuentes. Tienen otras enfermedades, sobre todo las infecciosas, y las deficitarias de alimentos, pero las «enfermedades de la civilización occidental» no son frecuentes.

Se ha dicho que son enfermedades de causa genética, ya que hay una mayor incidencia en determinadas familias. No parece lógico que pueda atribuirse a este motivo, ya que aparecen justo cuando se incorporan a los hábitos de la sociedad occidental. Es probable que determinadas familias tengan déficits enzimáticos que dificulten la asimilación de los nuevos alimentos, no conocidos anteriormente por sus ancestros.

El asma infantil es una enfermedad que ocasiona muchos problemas importantes a tu familia:

  • Dificultades para asistir a la escuela y no perder días de escolarización
  • Dificultades para participar en las disciplinas deportivas, sin que aparezcan toses y «ahogos»
  • Dificultades para obtener permisos en el trabajo, para poder asistirlos por su enfermedad
  • Sobrecarga económica para pagar la asistencia médica y el tratamiento farmacológico.
  • Permanente agobio de estar pendientes de quién puede hacerse cargo del chiquillo o del sobresalto de tener que acudir al servicio de urgencias con alguna frecuencia.

La característica principal del asma infantil, es la inflamación bronquial

El asma infantil se caracteriza por la inflamación de las vías aéreas, por la híper-respuesta de éstas a una gran variedad de estímulos y por la obstrucción bronquial reversible.

Al estar los bronquios inflamados aumentan las secreciones bronquiales, con abundantes flemas y secreciones mucosas.

Aumenta la tos, en ocasiones productiva y saludable, para expulsar las flemas del aparato respiratorio.

Y a veces seca, irritativa, violenta, espasmódica, que parece que se le van a saltar los ojos a los muchachos, amén de vómitos y noches de insomnio.

A causa de la inflamación de la mucosa, los bronquios se contraen por bronco-espasmo, y entonces aparecen síntomas de dificultad respiratoria con fatiga, pitos y ahogos.

El diagnóstico en la infancia es fundamentalmente clínico, y no es sencillo, ya que está basado en síntomas subjetivos, a veces difíciles de evaluar por los padres.

No existe una prueba universal o dato complementario que determine con exactitud el diagnóstico.

Los factores desencadenantes del asma infantil pueden ser muy dispares, como los catarros de vías respiratorias, la polución atmosférica, el humo de tabaco, el ejercicio físico, la calefacción central, la polinización estacional, y la obesidad.

El tratamiento actual está basado en la utilización de fármacos bronco-dilatadores como el salbutamol que disminuye la espasticidad de la musculatura bronquial,  y anti-inflamatorios como los corticoides y los anti-leucotrienos, que reducen la híper-reactividad bronquial y la sintomatología clínica.

Todos ellos son muy eficaces en el tratamiento del asma infantil pero no exentos de efectos secundarios, como producir un estado de excitación (a veces se ponen como una moto) y el hecho de que pueden afectar al crecimiento infantil aunque levemente.

En este artículo de Jesús Garrido, podéis complementar más datos sobre el tratamiento del asma, y en este otro artículo sobre los omega-3.

¿Por qué se inflaman los bronquios de nuestros niños, en esta sociedad híper-industrial? ¿Que estamos haciendo mal?

Acabamos de publicar en Agosto del 2015 en la revista Allergología et Inmunología un artículo titulado: Mediterranean Diet and childhood asthma en la que relacionamos el asma infantil con el abandono de la dieta tradicional.

Hemos obtenido unos magníficos resultados en niños que padecían de asma infantil, a los que propusimos un cambio en la dieta alimenticia, basada en la Dieta Mediterránea Tradicional.

¡Y si modificamos los hábitos alimenticios!

Nuestra propuesta es sencilla, volvamos a la dieta tradicional, a la dieta que seguían nuestros abuelos y que aún todavía se sigue en algún rincón del mediterráneo donde todavía no ha llegado la industria.

Nuestra propuesta está basada en la Dieta Mediterránea, que ha sido proclamada por la UNESCO como «patrimonio cultural  inmaterial de la humanidad» en el año 2010.

Algunos os preguntareis con estupefacción: ¿qué diferencia hay entre la alimentación tradicional de nuestros abuelos y la dieta continental que se practica hoy en día?

Incluso pensaréis que la dieta actual es muy superior a la dieta tradicional, en la que había poca variedad de alimentos, y muchas veces había escasez y hambre.

También os preguntaréis: ¿Que tiene que ver la dieta alimenticia con el asma infantil? ¿O con las enfermedades de la civilización occidental?

Vamos a intentar contestar a estas preguntas:

¿Cuáles son las características de la Dieta Mediterránea Tradicional?

Está caracterizada por un alto consumo de alimentos frescos de origen vegetal como frutas, hortalizas y verduras, preferentemente de huertas próximas y mercados locales; cereales no refinados e integrales, es decir procedentes de la molienda de granos enteros y frescos no manipulados, legumbres, aceite de oliva extra virgen y frutos secos.

Un consumo de bajo a moderado de alimentos de origen animal como lácteos fermentados, preferiblemente de cabra y oveja; carnes magras, principalmente de aves y conejos; pescados, mariscos, crustáceos y huevos.

En el mediterráneo siempre han estado limitadas las carnes rojas y los derivados cárnicos procesados, debido a su escasez y a su alto precio. Ha resultado que esta limitación está plenamente acorde con las consideraciones que nos ha notificado recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un consumo de bajo a muy bajo de alimentos de origen industrial o sea de alimentos que han sido manipulados y transformados en alimentos «momíficados» o «indestructibles». Alimentos que han sido desprovistos de fermentos y pueden resistir el paso del tiempo sin estropearse, como el azúcar, las harinas refinadas, la bollería industrial, las conservas y los alimentos precocinados.

Ver el Decálogo de la dieta mediterránea que recomienda la Fundación de la Dieta Mediterránea.

dieta mediterránea

¡Estáis dispuestos a comer como lo hacían nuestros abuelos!

  • Eliminaremos todos los alimentos que no son de nuestro estilo. No nos van a sentar bien y vamos a «ensuciar» a nuestro organismo, que tendrá que deshacerse de ellos.
  • Tendremos que acudir al mercado de abastos, al mercadillo local, a la tienda de la esquina y a las grandes superficies en las que primen los alimentos frescos de alta calidad.
  • Tendremos que aprender a cocinar como los abuelos. Volver a pedirles sus recetas, y comentar nuestros progresos. No es nada complicado, y todavía nos resultará muy familiar.
  • Tendremos que establecer normas precisas para comer. No habrá posibilidad de comer a la carta. Cada día se podrá comer o desechar lo que se haya establecido, pero no se dará una segunda opción.
  • Los alimentos sanos no producen empachos ni atascos encimáticos, se digieren bien, por lo que el apetito reaparecerá enseguida. Si hoy se come poco, seguro que mañana se tendrá hambre.
  • Toda la familia comerá a la vez, y se utilizará como punto de reunión en donde se comentarán las anécdotas y los quehaceres de cada día.
  • Habrá silencio tecnológico programado. Nada de televisión ni de móviles a la hora de comer.

¿Que tiene que ver la dieta alimenticia con el asma infantil?

Fundamentalmente tiene que ver con los nutrientes que intervienen en los mecanismos inmunitarios e inflamatorios del organismo humano.

Hay una desproporción acusada de la relación omega-3 /omega-6. Las grasas de origen animal, son precursores de hormonas pro-inflamatorias. Esta descompensación origina una grave alteración en los mecanismos inflamatorios.

Los alimentos inadecuados alteran estos mecanismos. Están defectuosos e híper-excitables. Originan un estado permanente de inflamación bronquial. Lo explicamos con más detalle en el artículo antes reseñado.

¡Tendréis que arremangaros para luchar contra las fuerzas híper-industriales!

¡No va a ser fácil, os lo advierto!

Estamos sometidos a un lavado de cerebro intensivo, y no nos podremos escapar de sus garras fácilmente.

  • Primero empezaran los familiares a llamarnos «puristas» y exagerados, y querrán que claudiquemos como ya lo han hecho ellos.
  • Después vendrán los cumpleaños, las fiestas familiares y las comidas en casa de los amigos, donde será casi imposible comer adecuadamente.
  • Por último, nuestros propios hijos se quejarán de que sus amigos toman comida basura y sus padres nunca les dicen nada.
  • Además los anuncios de los medios de comunicación y sobre todo de la televisión promocionan productos poco saludables que recomiendan sus héroes favoritos.

¡Os pido un poco de paciencia!

No penséis qué vais a tener resultados positivos en unos pocos días.

Nuestro organismo está en un permanente estado de renovación, y todos los días renacen millones de nuevas células que reemplazan a las que han terminado de realizar sus funciones.

Las nuevas generaciones celulares se pueden aprovechar de los nuevos materiales y micronutrientes que les vamos a proporcionar.

¡Vamos a traer materiales de primera!

  • Os sorprenderá la manera de defenderse frente a infecciones banales, que antes producían síntomas de gran intensidad y ahora apenas les inquietarán.
  • Os sorprenderá que no les bajen los catarros de vías altas al pecho, que sus síntomas catarrales sean más leves, que sus toses sean más productivas y que vaya desapareciendo su dificultad para respirar y su fatiga.
  • Os sorprenderá su alegría y su vitalidad. Su manera de desenvolverse y de correr.

¡Estamos utilizando el combustible para el que hemos sido preparados!

¡Estamos de enhorabuena!

¿Os resulta  extraño? 

Esto no es un fármaco, lleva un tiempo equilibrar los sistemas inflamatorio y auto-inmune.

Poco a poco los mecanismos auto-inmunes e inflamatorios van a alcanzar su equilibrio y las mucosas respiratorias van a dejar de estar inflamadas e híper-reactivas.

Pero necesitamos unas semanas para alcanzar este equilibrio.

Como podéis imaginar, el cambio alimenticio no es el tratamiento de elección en una crisis aguda de asma. No es una medicina que actúa a los pocos minutos de haberla tomado.

¡Seguiremos utilizando las medicinas anti-asmáticas mientras sean precisas!

Pero nuestro objetivo ha sido marcado y vamos a intentar alcanzar la salud dando a nuestro organismo lo que necesita para que resuelva sus problemas mediante la Vis medicatrix naturae o fuerzas auto-curativas de la naturaleza.

En nuestro trabajo de investigación, hemos utilizado un programa de educación alimenticia, al que hemos llamado «Aprendiendo a comer del Mediterráneo».

Ha sido preciso establecer en primer lugar un Informe Nutricional que nos indique los alimentos está tomando tu hijo y cuales son los no adecuados. Tu puedes establecer, con los datos que te estamos dando, que alimentos han de tomar y cuáles han de desechar.

Una vez establecido el Informe nutricional, iniciaremos la Terapia Nutricional, que no es otra cosa que seguir la Dieta Mediterránea Tradicional.

En nuestro estudio estuvimos monitorizando a los niños durante un año, pero bastan cuatro meses para establecer una dieta de calidad. ¡Y para notar los resultados de manera positiva!

No solo vamos a corregir el asma infantil. ¡Lo notará toda la familia!

El establecimiento de la Dieta Mediterránea Tradicional está dirigido a toda la familia. No es una dieta especial para los asmáticos.

Pronto lo notarán en el resto de la familia.

  • Aquellos que tienen sobrepeso, bajarán de peso.
  • Los que tienen síntomas digestivos, mejorarán sus molestias.
  • Los que tienen catarros de repetición mejorarán su resistencia a ellos y disminuirán su frecuencia.
  • También los abuelos mejorarán de sus achaques.

Tenemos que validar nuestros estudios de investigación

Los estudios que hemos realizado necesitan validación, ya que no son ensayos clínicos, que precisan de muchos recursos económicos de los que nosotros no disponemos.

Son estudios antes-después, cuasi-experimentales, que tienen un aceptable grado de evidencia.

Queremos pediros que valoréis con vuestras incursiones en la Dieta Mediterránea Tradicional, los resultados de estas experiencias.

Si obtenéis los resultados que nosotros hemos obtenido, lo digáis en los foros y lo comuniquéis a vuestros pediatras.

¡Entre todos podemos llegar a desentrañar los misterios de las «enfermedades de la civilización occidental» y en particular del asma infantil!

¡Al fin y al cabo solo os pedimos que comáis bien, como manda la madre naturaleza!

Autor: Fernando Calatayud Sáez

Pediatría Nutricional en Ciudad Real.

Pediatra Fernando Calatayud

Trabajo codo a codo con una nutricionista, mi hija: Blanca Calatayud Moscoso del Prado.

Estamos estudiando la relación entre las enfermedades infantiles y el abandono de la Dieta Mediterránea Tradicional.

Nunca la Pediatría y la Nutrición estuvieron tan cerca.

Autor de la web y del blog: pediatríanutricional.com,

Twitterfacebookgoogle +

Categorías
Alergias e Intolerancias Bebé 12 meses, 1 año Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Bronquitis Cuidados del Bebé y el Niño Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Infecciones en Bebés y Niños Respiratorias

Inhaladores en bebés y niños

Inhaladores para niños y bebés

Los inhaladores son sistemas que podemos usar para dar medicamentos que queremos que alcancen su máxima concentración en los pulmones de niños y bebés.

La terapia con aerosoles es importante porque permite alcanzar altas concentraciones de fármacos en las vías aéreas logrando de esta manera efectos que sólo se podrían obtener con dosis muy elevadas por vía oral, con los consiguientes efectos secundarios.

Las principales ventajas que presenta sobre la vía oral son:
–    La medicación empieza a funcionar antes.
–    Hay un mejor acceso a las vías respiratorias.
–    Menos efectos secundarios, ya que se requiere dosis menores del medicamento, y el paso a la sangre es menor.

Pero para que los inhaladores funcionen, hay que usarlos bien.

Existen varios tipos de inhaladores, cada uno tiene un dispositivo diferente y la forma de utilizarlos es distinta.

En lactantes y niños pequeños básicamente se utilizan tres sistemas de inhalación que veremos a continuación:

–    Aerosol presurizado
–    Nebulizadores
–    Inhaladores de polvo seco

Aerosol Presurizado

Se usan en bronquitis fundamentalmente. Los hay con distintos medicamentos: Corticoides, broncodilatadores…
Un aerosol presurizado es un sistema dentro de un recipiente de aluminio, con una válvula que libera el medicamento reducido a gotas muy finas.

Aerosol Presurizado para Inhalación

Para que estos fármacos sean eficaces, los padres deben aprender a utilizar adecuadamente el inhalador, porque aún haciéndolo bien, sólo un tercio del medicamento llega a los pulmones, por lo que si no sabemos cómo usar bien el inhalador, probablemente muy poco del producto terminará en donde queremos.

El principal inconveniente de estos inhaladores es que precisan que el niño aspire justo cuando sale la medicación. Y eso no lo hacen bien ni los adultos. Para evitar este problema en lactantes y niños pequeños, se utilizan  espaciadores o cámaras de inhalación.  Lo que hacen es retener el medicamento en una cámara de aire para que el niño lo arrastre hacia sus pulmones al ritmo que quiera respirar.

Una cámara de inhalación es una especie de botella que se pone entre la boca y el inhalador. Al presionar el inhalador se libera el medicamento en la cámara de inhalación y permiten que el niño, respirando de forma normal, tome la dosis necesaria de medicamento.

Dependiendo de la edad del niño, las cámaras de inhalación se van a usar con mascarilla o con boquilla. La respiración en bebés y niños pequeños se lleva a cabo fundamentalmente por la nariz. La nariz sin embargo, actúa como un filtro y retiene gran parte del aerosol. La respiración con la mascarilla debe hacerse por la boca. En este sentido, no es fácil obtener la colaboración del niño, recordemos que cuando el bebé llora, respira por la boca, lo que facilita la inhalación del aerosol. Entre los 4 y 6 años se debería utilizar la boquilla en vez de la mascarilla para evitar la respiración nasal  que se produce con la mascarilla.

Como usar el inhalador y la cámara de inhalación con mascarilla (menores de 5 años)

En los lactantes y niños pequeños se aconsejan cámaras con mascarilla como Aerochamber, Babyhaler y Optichamber.

La secuencia de pasos para su correcto empleo es sencilla:

–    Quitar la tapa del inhalador, poner el inhalador en posición vertical (forma de L) y agitar.
–    Acoplar el inhalador al orificio de la cámara en posición vertical y mantener la cámara horizontal.
–    Colocar la mascarilla  sobre la cara de manera que la nariz y la boca están cubiertas. Debemos asegurarnos de que la mascarilla está bien apretada contra la cara. Pero no se debe cubrir los ojos del niño con la mascarilla.
–    Apretar el inhalador y disparar una sola dosis. Mantener la cámara ligeramente inclinada hacia arriba.
–    Dejar al niño respirar unas 10 veces y apartar la mascarilla de la cara del niño.
–    Lavar la cara del niño para eliminar los residuos del medicamento y evitar que se irrite la piel.
–    Es conveniente limpiar la boca del niño. Especialmente si lo que hemos administrado son corticoides, para evitar que se produzca una infección por hongos en la boca. En lactantes basta con ofrecerles un poco de agua o leche materna. Si es lo suficientemente mayor para usar cepillo de dientes mejor, sino con pasar una gasita húmeda por el interior de la boca es suficiente.

Como usar el inhalador y la cámara de inhalación con boquilla (sin mascarilla)

En niños más mayores se utilizaran cámaras de mayor tamaño y con boquilla como Volumatic, Fisonair y Aerochamber.

La técnica de inhalación es muy similar a la de mascarilla pero como el niño es más mayor podremos obtener una mayor colaboración:
–    Agitar el inhalador y acoplarlo a la cámara.
–    El niño tiene que estar sentado con la espalda recta o de pie.
–    Espirar suavemente. Nosotros cuando hacemos el entrenamiento en la farmacia les decimos que echen el aire como si fuesen a soplar una tarta. Los niños suelen entenderlo muy bien.
–    Colocar la boquilla de la cámara en la boca y mantener los labios cerrados.
–    La cámara debe estar horizontal.
–    Apretar el pulsador UNA sola vez.
–    Inspirar lenta y profundamente durante unas 4-5 segundos. En este paso les decimos que chupen de la pajita como si estuviesen bebiendo un zumo. En los más peques sirve respirar por la boca de forma normal unas 5-7 veces.
–    Retirar la cámara de la boca, mantener el aire unos segundos y expulsar el aire lentamente.
–    Deben enjuagarse la boca y lavarse los dientes.

Nebulizadores

Pueden ser útiles en bronquitis, laringitis, bronquiolitis, hipertrofia adenoide… Y podemos usarlo con corticoides, broncodilatadores, mucolíticos, suero salino hipertónico…

Un nebulizador es una pequeña máquina que convierte el medicamento líquido en una fina niebla de forma que pueda ser inhalado a través de una mascarilla o boquilla inhaladora.

Existen varios tipos de sistemas:
–    Nebulizadores a pistón (tipo jet).
–    Nebulizadores ultrasónicos.

Nebulizadores para niños y bebés

El medicamento es inhalado por el niño mientras respira normalmente, a través de una mascarilla o de una boquilla.  Tienen la ventaja de que no requiere coordinación con la respiración del niño.

Muy útiles en crisis asmáticas graves, además permiten administrar conjuntamente varios medicamentos.

La elección entre un inhalador o un nebulizador va a depender del tipo de medicación que necesita el niño, por lo que la elección la hará el pediatra.

La secuencia de pasos para su correcto empleo:

–    El nebulizador está compuesto por un compresor, un tubo flexible, un recipiente donde se incorporan los medicamentos y la mascarilla o boquilla.
–    Colocar en la salida del nebulizador la mascarilla y conectar un extremo del tubo flexible al compresor y el otro a la toma de aire del nebulizador.
–    Lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular los medicamentos.
–    Incorporar la medicación pautada por el pediatra en el recipiente del nebulizador.

  • Nebulización en bebés:
    • El modo más sencillo es coger al bebé en brazos, tiene que estar ligeramente recostado.
    • Colocar la mascarilla cubriendo totalmente la nariz y la boca (nunca cubrir los ojos con la mascarilla)
    • Mantener la nebulización hasta que se termina la dosis o durante 10 o 15 minutos.
    • Se debe ofrecer agua o leche materna al bebe para eliminar los restos del medicamento que quedan en la boca o pasar una gasa humedecida con agua por todo el interior de la boca.
    • Lavar la cara del bebé para eliminar los residuos del medicamento y evitar que se irrite la piel.
  • Nebulización en niños:
    • Sentar al niño en posición vertical
    • Animar al niño a hacer lentas y profundas por la boca. Se debe evitar en la medida de lo posible que hable.
    • Mantener la nebulización hasta que se termina la dosis o durante 10 o 15 minutos.
    • Los niños mayores deben enjuagarse la boca haciendo gárgaras con agua y cepillarse los dientes.

Inhaladores de polvo seco

Son útiles en bronquitis y en algunas presentaciones llevan varios medicamentos en una sola aplicación.

No precisan de una coordinación entre el momento en que pulsamos y la aspiración del niño para que funcione (se activan por la inhalación del niño). El principal inconveniente que presentan es que el niño aspire con una fuerza que puede ser difícil de alcanzar por los niños pequeños menores de 5-6 años. Es útil en niños de más de 6-7 años.

Carecen de propelentes (un gas utilizado para impulsar las sustancias contenidas en los aerosoles).

Existen diversos sistemas de inhaladores de polvo seco pero los más utilizados son:

  • Turbuhaler :

La secuencia de pasos para su correcto empleo:

•    Desenroscar y sacar la tapa.
•    Girar la rosca inferior, primero hacia la derecha, hasta notar un tope, luego hacia la izquierda hasta oir un “clic”.
•    El niño debe sacar todo el aire de los pulmones (soplar la tarta).
•    Colocar los labios en la boquilla y cerrarlos.
•    Inspirar suave y profundamente, tanto como pueda, unos 10 segundos. (chupar de la pajita).
•    Sacar el aire.
•    Lavar o enjuagar la boca con agua.
•    La parte externa de la boquilla se limpia con un paño seco (no utilizar agua).
•    El inhalador tiene un indicador de dosis, una marca roja indica la última dosis del inhalador.

Inhalador Turbuhaler

  • Accuhaler:

La secuencia de pasos para su correcto empleo:
•    Para abrir el dispositivo hay que deslizar la carcasa con un dedo.
•    Para cargar la dosis del medicamento hay que deslizar la palanca hasta oír un “clic”.
•    El niño debe sacar todo el aire de los pulmones (soplar la tarta)
•    Colocar los labios en la boquilla y cerrarlos.
•    Inspirar suave y profundamente, tanto como pueda (chupar de la pajita).
•    Retener el aire todo lo que pueda el niño, unos 10 segundos.
•    Sacar el aire.
•    Lavar o enjuagar la boca con agua.
•     La parte externa de la boquilla se limpia con un paño seco (no utilizar agua).
•    Cerrar el dispositivo hasta oír un “clic”

Inhalador Accuhaler

  • Novolizer:

La secuencia de pasos para su correcto empleo:
•    Retirar el capuchón de la boquilla (ventana de color rojo).
•    Cargar la dosis apretando el botón del dispositivo (ventana verde).
•    Sacar todo el aire de los pulmones (soplar la tarta).
•    Ajustar los labios a la boquilla y coger aire profundamente hasta que se oiga un “clic”. (chupar de la pajita)
•    Retener el aire todo lo que pueda el niño, unos 10 segundos.
•    Expulsar el aire.
•    Enjuagar la boca con agua haciendo gárgaras y lavar los dientes.
•    Lavar la parte externa de la boquilla con un trapo seco, no utilizar agua.
•    El inhalador tiene un contador que indica las dosis restantes.

Inhalador NovolizerLa farmacia del bebé, inhaladores para niños y bebés.

Categorías
Bebé de 22 meses Blog Bronquitis Conciliación Diarrea Digestivas Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños fiebre Infecciones en Bebés y Niños Mocos Otros temas de Salud Infantil Respiratorias Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos Vómitos

Mi hijo está malo desde que empezó el curso

«Mi hijo siempre está malo » Algo muy frecuente el primer año de guardería. No busques respuestas milagrosas sino entender cuándo preocuparte o verlo normal.

¿Tienes un hijo menor de tres años que acude por primera vez a la guardería este año?

Si es así, seguro que el título te ha llamado la atención. Debes llevar dándole vueltas desde hace meses.

Es frecuente que el primer año de guardería pagues para que se ponga malo. Va dos días, una semana sin ir. Vuelve otros dos días, otra semana malo…

Suelo decir que si uno calcula lo que se paga de guardería y el número de días que va de verdad, sale más caro que enviarlo a estudiar a EEUU.

Como habréis deducido, es bastante normal. Vuestro hijo no es una excepción. No tiene las defensas mal.

Y no es que no acabe de curarse ni que tenga un «resfriado mal curado». La causa real es que no han acabado con una infección cuando ya están incubando la siguiente.

¿Porqué está malo constantemente?

Cuando un niño se escolariza por primera vez empieza a tener relación con muchos niños que provienen de familias difrerentes. Sin que un niño se relacione con otros también puede enfermar. Los adultos lo hacemos con menor frecuencia porque ya hemos pasado y formado defensas contra la mayoría de los gérmenes que nos rodean.

Para que se entienda voy a poner un ejemplo conocido: La varicela.

La mayoría la hemos pasado en nuestra infancia. Las personas que han pasado la varicela, si en un momento determinado tienen una bajada de sus defensas pueden reactivar ese virus, que está como hivernando en nuestro interior. Aparece lo que llamamos una «Culebrina» o herpes zoster.

Cuando un adulto tiene una culebrina libera vírus de la varicela. Si un niño está cerca y aún no la ha pasado, puede desarrollarla. El período de incubación es de 7-10 días habitualmente. Y en ese tiempo el niño ya está liberando virus que pueden contagiar a otros.

Si un niño no está escolarizado las posibilidades de que un adulto de su entorno desarrolle una culebrina son bajas.

Pero si está escolarizado las posibilidades de que alguno de sus compañeros tenga contacto con un adulto con culebrina se multiplican.

Por eso enferman más si van a la escuela.

¿Deberíamos evitarlo no llevándolo a la escuela hasta que sea mayor?

El sistema defensivo es un elemento que como todos los demás en los niños está en construcción. Pero es uno de los que maduran más rápidamente hasta el máximo de capacidad. Nos va en ello la supervivencia.

Los primeros 3-4 meses contamos con la ayuda de los anticuerpos que pasa la madre a su hijo a través de la placenta.

Tras el nacimiento la ayuda puede mantenerse a través de la lactancia, pero de forma más limitada que en la primera fase.

A partir de ahí los niños deberían haber desarrollado su propia capacidad de defenderse.

Suele considerarse que las infecciones en menores de 3-6 meses son más graves que en niños mayores de los 6 meses. Porque antes de esa edad consideramos inmaduro al sistema defensivo.
Y eso nos lleva a algo: Que la escolarización antes de los 6 meses debería estar contraindicada. Pero para eso sería necesario que la baja tras el nacimiento durase ese período como mínimo.

A partir de esa edad las probabilidades de un niño de enfermar cuando se escolarice son las mismas, lo haga a los 6 meses o a los 6 años.

La diferencia está en que se hará de forma más condensada si se escolariza pronto. Si lo hace tarde irá pasando infecciones a un ritmo menor. Pero el resultado final, si hiciésemos un recuento del número de infecciones sufridas sería casi el mismo.

Pero algunos niños están malos con más frecuencia que otros

Eso es algo que cualquiera puede apreciar. Los propios trabajadores de las escuelas infantiles lo notan y cuando los padres hablan entre sí también.

¿Qué ocurre? ¿Es que hay niños que sufren todas las infecciones y otros que no? Pues en realidad está ahí la diferencia. Lo que marca la diferencia entre las veces que enferman los niños no es que los gérmenes no afecten a unos y si a otros. Sino la forma en la que lo hacen.

Hay niños que cuando contactan con un virus, por ejemplo, desarrollan algo de moqueo y en un par de días están bien. Otros ante ese mismo virus se defienden haciendo fiebre alta, una bronquitis, vómitos, diarrea… Síntomas mucho más llamativos. Y en realidad el segundo, el que parece enfermar más no es que tenga una falta de defensas, sino que responde de forma mucho más exagerada.

Luego hay niños que tienen una mayor tendencia a que ciertos gérmenes aniden en su cuerpo. Es el caso de los niños con amigdalitis (anginas) o infecciones de orina de repetición.

En estos niños hay cosas que podemos hacer para reducir su tendencia a reaccionar de forma exagerada frente a las infecciones o a evitar esas infecciones de repetición. Es labor del pediatra ir un poco más allá de tratar cuadros agudos uno tras otro y plantear estrategias de prevención. Especialemente cuando el cuadro que sufre el niño es repetitivo y casi siempre con el mismo patrón.

No podemos evitar que el siguiente germen con el que tenga contacto le infecte. Pero sí podemos modular o prevenir ciertas formas de enfermar que vuelven una y otra vez.

El problema para hacer ese planteamiento es que se necesita tiempo. Muchos pediatras no disponen de ese tiempo por masificación y el resultado es que se pierde la oportunidad de conocer adecuadamente a un paciente hasta el punto de poder controlar bien sus particularidades y prevenir problemas posteriores. Lo que reduciría la demanda.

Otro problema es la continuidad. Ante la masificación de muchas consultas algunos padrs se ven obligados a acudir una y otra vez a urgencias y eso hace que su hijo sea atendido como cuadro agudo una y otra vez sin que ningún pediatra de urgencias pueda establecer una estrategia de prevención estable y que pueda seguir para adaptar a la evolución del niño.

Por eso, cuando un niño empieza la escolarización, mi consejo a los padres es que tengáis un pediatra de referencia al que acudáis cada vez que vuestro hijo enferme y recurráis a urgencias sólo cuando no podáis hacerlo a vuestro pediatra «de cabecera».

Pero ante todo, y a pesar de lo desesperante que pueden ser estos primeros años, asume que es normal que mañana pueda tener una nueva infección y da gracias si pasa una tras otra sin necesitar ser hospitalizado. Porque eso significa que en realidad está superando este reto de forma adecuada y debe hacerlo.

Categorías
Bebé de 15 meses Blog Bronquitis Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Infecciones en Bebés y Niños Mocos Respiratorias Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos

El niño con mocos, vídeo en MedicinaTV

Canal de Pediatría en MedicinaTV

El niño con mocos. Nuevo vídeo en el canal de Pediatría de MedicinaTV en el que explicamos los distintos tipos de moco y cuando merece la pena hacer algo.

En este vídeo pretendemos ayudar a padres y madres a comprender algo tan frecuente en niños como la presencia de mocos.

Intentamos aclarar de forma sencilla las principales dudas de los padres cuando sus hijos sufren este problema:

Porqué todos los niños tienen moco y pretender eliminarlos es imposible, especialmente en los primeros años de escolarización.

Para qué sirven los mocos en los niños.

Los distintos tipos de moco, claro, espeso, de la nariz, en la garganta…

Cuándo merece la pena tratar los mocos con lavados o medicación.

Cuándo son inútiles o poco recomendables los lavados nasales.

 

Este vídeo es el tercero de una serie que iremos publicando todas las semanas en el canal de Pediatría de MedicinaTV en Youtube.

Cada martes un nuevo vídeo en el que trataremos un problema frecuente de salud infantil.

Con un lenguaje claro y con el objetivo de que aprendáis a comprender y manejar los cambios más habituales en la salud de vuestros hijos.

Puedes accecer a los vídeos anteriores sobre la fiebre y sobre la tos.

No olvides suscribirte al canal si no quieres perderte ninguno.

Y por supuesto si crees que pueden ayudar a alguien te agradecemos la difusión.

Categorías
Alergias e Intolerancias Blog Bronquitis Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Mocos Niño de 24 meses, 2 años Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos

Alergias a polen en niños

Cómo pueden los padres diferenciar en sus hijos las alergias a pólenes de lo que no lo son. Y cuando lo son, las dudas más frecuentes que surgen.

Los niños tienen infecciones con mucha frecuencia. Los mocos, la tos, la irritación de ojos pueden ser compañeros inseparables de tu hijo durante los primeros años de su vida. No en vano son «mocosos».

Por otra parte las alergias a pólenes son cada vez más frecuentes. Parece que todos vayamos a terminar siéndolo en mayor o menor grado…

Tras un invierno de no parar de pasar catarros y similares, llega la primavera. Y surge a muchos padres la duda: «¿No será que lo que tiene es alergia?»

¿Cómo se diferencia la alergia al polen de los catarros?

diferencia catarro y alergia al polen

Y si es alergia, ¿qué tengo que hacer?

Si según los criterios anteriores está claro que lo de tu hijo es alergia a los pólenes, el planteamiento depende de los síntomas que tenga.

De entrada lo primero que podemos pensar es en evitar el polen. Eso podemos hacerlo viajando a la costa (las concentraciones de polen son mucho menores allí que en el interior). O podemos evitar estar en la calle cuando las concentraciones de polen son más altas (primera hora de la mañana hasta que el sol empieza a calentar y sobre todo por la noche cuando empieza a refrescar).

Hay 3 síntomas que suelen asociarse a la alergia a los pólenes:

Conjuntivitis: Es decir inflamación de la conjuntiva (el blanco del ojo irritado). El tratamiento que suele usarse es un anti-histamínicos tomado por boca (hace efecto en la conjuntivitis y también en las rinitis, que suelen ir asociadas). Cuando con eso no es suficiente pueden usarse también anti-histamínicos en colirio.

Rinitis: Congestión de la nariz con moqueo y estornudos. Aquí también el tratamiento es un anti-histamínico tomado por boca mientras dure en el aire el polen al que el niño es sensible. Cuando no es suficiente con eso podemos dar anti-histamínicos en spray nasal. Si tampoco con eso cede corticoides en spray nasal.

Bronquitis: Cuando el polen irrita los bronquios hace que se inflamen (produciendo moco) y se cierren para defenderse. Lo que notamos en el niño es tos con ahogo. El tratamiento en estos casos es abrir el bronquio (con broncodilatadores inhalados) y bajar la inflamación (con corticoides inhalados).

Qué medicamentos concretos, en qué dosis, y durante cuanto tiempo es algo que usamos de forma individualizada en cada niño, por lo que es vuestro pediatra quien debe dar esa información.

Mascarillas en niños alérgicos

Una de las opciones que algunos padres plantean cuando tienen hijos alérgicos a pólenes, es el uso de mascarilla.

Yo recomiendo no usarla si no se usa bien.

Usarla bien es ponerse la mascarilla cuando se sale de casa y no quitársela hasta que se vuelve a casa.

Esto es muy raro que lo hagan bien los niños. Es frecuente que la mascarilla acabe rodando por todas partes, con lo que se mancha en su interior de polen y polvo. No es raro tampoco que despierte la curiosidad e los amigos del niño alérgico y quieran probársela, con lo que la mascarilla se convierte en el recolector de virus de la clase…

Sólo la usaría en niños con alergias importantes (llevar la mascarilla no es agradable y algunos niños están más molestos por la mascarilla que por su alergia) y que estén muy concienciados de usarla de forma correcta.

Pruebas de alergia en niños

Las más usadas son por medio de analítica de sangre o por reacción de la piel. En pólenes son más fiables las pruebas de reacciones en la piel (Prick).

¿Hay que hacerle las pruebas a todos los niños? Pues no tiene mucho sentido. Si un niño tiene una alergia leve y es evidente que es a pólenes. En muchos casos hasta es bastante evidente a cual de ellos, hacer la prueba no es necesario.

En los casos de alergia intensa sí es de ayuda, especialmente para valorar si es posible reducir la sensibilidad del niño al polen que le causa el problema usando vacunas.

Todos los padres se acuerdan de las pruebas de la alergia en primavera. Pero en ese momento suelen estar tomando medicación. Y el resultado no es fiable.

Cuando hay que hacerlas es fuera de la primavera. Suele recomendarse al principio del otoño porque aún no han empezado con los catarros, en ese momento no hay polen, y nos da tiempo si las pruebas son positivas y decidimos vacunar de gestionar e iniciar el proceso preparándonos con tiempo para la primavera siguiente.

Vacunación de niños alérgicos

¿Lo vacuno o no?

Hay vacunas sublinguales y vacunas inyectadas. Dependiendo del caso concreto es mejor usar unas u otras.

Pero la duda en muchos casos es si sirven (mucha gente no ha visto resultados tras años de vacunación) o no.

Mi experiencia es que sirven cuando están bien indicadas (aunque no siempre). Y no sirven nunca cuando no están bien indicadas.

Creo recomendable vacunar cuando:

La alergia es severa. La vacunación es un proceso largo, tedioso y no exento de riesgos. Merece la pena sólo cuando la alergia es claramente peor.

Tiene un alergeno claro o dos como mucho. Si uno es sensible por ejemplo al olivo en Andalucía, donde los niveles de polen que alcanza deben ser récord mundial, la vacunación puede suponer una clara mejora en la calidad de vida. Pero si en las pruebas han valorado 10 y es sensible a 8 de ellos quiere decir que la vacunación no va a servir. Significa que el niño tiene tendencia a reaccionar frente a los pólenes y si le quitamos la sensibilidad a uno se sustituido de forma casi inmediata por otro.

No sólo es necesario que las pruebas sean claras, también que los síntomas que queremos resolver aparezcan coincidiendo con la época de la polinización. Hay niños con rinitis todo el año a los que al hacerle las pruebas nos aparece sensibilidad al olivo, por ejemplo. Pero sus síntomas son todo el año y el polen del olivo está apenas 2-3 meses. No podemos esperar que su rinitis desaparezca porque deje de ser sensible al olivo, porque este no es la causa. Si lo fuese sólo tendría síntomas durante los meses en que hay polen del olivo en el aire.

Categorías
Bebé de 5 meses Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Bronquitis Cuidados del Bebé y el Niño Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños fiebre Infecciones en Bebés y Niños Mocos Respiratorias Se Despierta Mucho Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Sueño del Bebé y Niño Tos Vómitos

Bronquiolitis en bebés

Bronquiolitis en bebés, diagnóstico y tratamiento

La bronquiolitis. Diagnóstico y tratamiento de una de las causas más frecuentes de ingreso en bebés. ¿Qué es? ¿Por qué unos niños la sufren y otros no?

¿Qué es la Bronquiolitis?

En el hemisferio norte, entre los meses de noviembre y abril son muy frecuentes las bronquiolitis. Hay varios virus que pueden desencadenarlo. El más habitual es el Virus Respiratorio Sincitial. Es un virus que en niños grandes o adultos produce un catarro. Pero que en los bebés (especialmente en los menores de 6 meses) tiene especial afinidad por los bronquiolos.

En los pulmones el aire entra a través de los bronquios que van dividiéndose como las ramas de un árbol hasta que de las ramitas más pequeñas (los bronquiolos), salen una bolsitas (los alveolos) en las que el cuerpo intercambia gases con el aire.

En la bronquiolitis lo que se produce es una inflamación de estas pequeñas ramas con acumulación de moco, lo que hace que el bebé tenga tos y ahogo.

Tratamiento de la bronquiolitis

El tratamiento de la bronquiolitis en la mayoría de los casos se reduce a ayudar al niño a respirar mientras la infección cede:

  • En los casos en los que el niño se alimenta bien y el ahogo no es  intenso, no hay tratamiento.
  • Cuando el ahogo es importante el tratamiento consiste en aportar aire rico en oxígeno y humedad. Y eso significa ingresar al niño en un hospital hasta que mejora.
  • Si no es capaz de alimentarse por boca por la dificultad para respirar, le aportamos líquido, sales y azúcar a través de una vía con suero hasta que mejora.

Los bronquios, es decir las ramas mayores tienen una capa de músculo a su alrededor que pueden contraerse reduciendo el paso de aire. Se contraen cuando quiere defenderse evitando que algo entre en el pulmón. En la bronquitis estos músculos cierran el paso de aire produciendo ahogo. Y tenemos medicamentos que pueden relajar los músculos abriendo el bronquio para aliviar el ahogo.

Los bronquiolos no tienen capa de músculo a su alrededor. Lo que hace que estos medicamentos que abren los bronquios no tengan efecto en la bronquiolitis habitualmente. Aquí el ahogo es debido a la inflamación y la acumulación de moco. En cuanto a los corticoides inhalados, se ha comprobado que no llegan hasta el bronquiolo, con lo que no reducen la inflamación en la bronquiolitis.

El tratamiento de la bronquitis no suele ser efectivo para la bronquiolitis.

Pero en muchos casos no son bronquiolitis puras, y además de inflamación del bronquiolo, están afectados los bronquios. Por lo que en ocasiones tratar a estos bebés con el tratamiento de la bronquitis puede mejorar su evolución. Este tratamiento consistiría en dar bronco-dilatadores y corticoides (por vía oral en lugar de inhalada como en la bronquitis).

A veces tienen también mucha mucosidad nasal. En esos casos puede aliviar el uso de anti-histamínicos.

En los niños con bronquiolitis que no necesitan el ingreso en el hospital conviene evitar los cambios bruscos de temperatura y no debe acudir a la guardería si lo hacía. En primer lugar por reducir las posibilidades de complicación con otros gérmenes presentes en la guardería y en segundo lugar para no contagiar a otros niños.

Consecuencias de las bronquiolitis

La importancia de la bronquiolitis es que es causa frecuente de:

Categorías
Bebé de 2 meses Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Bronquitis Cuidados del Bebé y el Niño Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Enfermedades Raras fiebre Graves Infecciones en Bebés y Niños Mocos Prematuros Recién Nacido Respiratorias Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos Vacunas

Vacuna del Neumococo en niños

En mi opinión esta vacuna debería estar en el calendario vacunal. Porqué se la recomiendo a todos mis pacientes.

El neumococo es uno de los gérmenes que con más frecuencia causan meningitis, sepsis, neumonías e infecciones de oído. Algunas de estas infecciones son potencialmente mortales. Y la experiencia que tengo de esta vacuna es que es segura y no causa efectos secundarios más que excepcionalmente. Nunca he visto uno grave.

Es por tanto una vacuna en la que la relación entre riesgo y beneficio es clara a favor de la salud de los niños. Y por tanto se la recomiendo a todos los padres, al igual que yo en su día se la puse a mi hijo.

La pauta para ponerla no es inamovible:

Yo suelo recomendar que se pongan 4 dosis: A los 3 meses, 5 meses, 7 meses y 14 meses.

Si un niño tiene más de 6 meses y no se ha vacunado aún con ella, se ponen 3 dosis: Dos separadas por 2 meses y una última entre el año y los 2 años.

Si tiene más de 1 año cuando le ponemos la primera dosis, se ponen 2 dosis separadas por 2 meses.

No debemos vacunar a un niño si está enfermo con una infección. Que acabe primero con la infección que tiene y ya le enseñaremos después a defenderse de las otras. Cuando eso ocurre, retrasamos la dosis hasta que mejora y las demás se retrasan en el mismo tiempo que ha sido necesario.

De las dos vacunas contra el neumococo que se venden en España, yo recomiendo la Prevenar porque la considero más completa y efectiva.

En cuanto a reacciones adversas de esta vacuna, lo más frecuente es que no pase nada o que se inflame un poco el lugar donde se pinchó.

Si se hincha podemos poner frío los primeros días y dar un analgésico (Apiretal o Dalsy) al niño si duele mucho o tiene fiebre.

No hay que dar apiretal ni ningún otro analgésico antes de las vacunas como prevención.

Categorías
Alergias e Intolerancias Alimentación Complementaria del Bebé Alimentación del Bebé y el Niño Bebé de 14 meses Blog Bronquitis Dermatitis Atópica Dermatitis del Pañal Diarrea Dieta Sana Dolor Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Estreñimiento Mocos Piel del Bebé y el Niño Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos Vómitos

La leche de vaca

Leche de vaca en la dieta infantil.

Leche de vaca y salud infantil. Mi opinión sobre las leyendas urbanas que la ensalzan y la hunden.

Cuando uno navega por internet y busca información sobre la leche de vaca, encuentra de todo:

  • Desde opiniones diciendo que es el alimento esencial de los niños durante su crecimiento. Y que podríamos vivir toda la vida sólo tomando leche de vaca.
  • Hasta otras que la consideran poco menos que el principal «culpable de los males de salud de la humanidad».

Como casi todo en esta vida, se tiende a exagerar en todas las direcciones:

Hay gente que dice que podemos alimentarnos sólo de leche. Y otros que una buena mañana descubren que puede generar problemas (lo que es cierto) y acaban construyendo toda una teoría de la conspiración en torno a la leche de vaca acusándola de cualquier cosa… Les falta decir que es un invento alienígena para dominarnos.

La Leche en la dieta de los niños

Los lactantes tienen como base de su alimentación la leche, hasta los 4-6 meses aproximadamente, de forma exclusiva. Pero a partir de esa edad y especialmente a partir del año, necesitan muchos micronutrientes que no están en la leche. A partir de los 4-6 años aproximadamente la mayoría de los seres humanos no necesitan ya tomar leche.

Hasta que apareció la ganadería no fuimos nunca consumidores de otra leche que la materna, y no más allá de estas edades.

Pero también es cierto que la especie humana ha cambiado mucho, y que hay alimentos que contribuyen a una longevidad mayor y unas mejores condiciones en esas edades avanzadas que nunca disfrutamos hasta ahora. Y que la ganadería, como la agricultura han logrado un bienestar que era impensable para nuestros ancestros.

Podemos entender por ejemplo que con una esperanza media de vida de 35 años la osteoporosis no era en absoluto algo que limitase la calidad de vida. Pero que con edades cercanas a los 100 o por encima en la actualidad sí lo son. Sin olvidar, claro está, que la leche es un alimento para crías y que si queremos sus beneficios fuera de esa edad, se acompañará de otros perjuicios que podemos reducir adaptándola a la edad del que la toma.

La leche es Esencial en los primeros años de vida

Durante los años en los que la lactancia es normal, la leche es esencial en la dieta de los niños. Y lo es porque en un alimento fácil de tomar y digerir aporta:

  • Cantidades suficientes y equilibradas de los macronutrientes: Hidratos de carbono, Grasas y Proteínas. En un equilibrio que no tiene ningún otro alimento.
  • Cantidades difíciles de cubrir con otros alimentos de micronutrientes esenciales: Calcio, Vitamina D y Vitaminas del grupo B y algunas grasas y proteínas importantes.

Necesitamos otras cosas que no están en la leche, pero eliminar este alimento de la dieta totalmente genera carencias difíciles de cubrir con otros.

Entendiendo esto, lo mejor es mantener la leche materna como alimento esencial.

Pero cuando no es posible debemos suplirla con los productos más similares que podamos. Y estos son otros lácteos animales, como la leche de vaca, cabra, oveja.

Sin embargo, hay diferencias importantes entre estas leches y la humana. Lo que justifica que las modifiquemos para hacerlas más parecidas al patrón oro: la materna.

Hay controversia sobre si hay que tomar leche para evitar la osteoporosis.

Hay muchas culturas en las que no se consume leche (entre otras cosas porque no son ganaderas o porque no la toleran más allá de la lactancia) y no por ello tienen tasas mayores de osteoporosis. Se puede vivir sin leche fuera de la lactancia.

Pero debemos entender que en esas culturas la base fundamental de su alimentación son fuentes ricas en calcio, como el arroz. Y que estas dietas tan basadas en un sólo producto tampoco están exentas de problemas. Por ejemplo en el Sudeste asiático el nivel de contaminación por arsénico del arroz no es nada despreciable. Esto son en realidad opciones culturales. Y en el mundo occidental la fuente de calcio fundamental durante milenios ha sido la leche.

Las leches especiales para niños. No dar leche de vaca entera antes de los 18 meses.

La introducción de la leche se hace con precauciones. Y es así porque a un porcentaje no despreciable de gente no les sienta bien. Sea por intolerancias (no pueden digerirla bien) o alergias (su sistema defensivo reconoce a algunas proteínas de la leche como extrañas y se defiende contra ellas). Ese es el motivo por el cual, en aquellos niños que no pueden tomar leche materna (la idónea para el ser humano), se sustituye por otras leches adaptadas.

Como ninguna leche natural que no sea la humana es adecuada para alimentar a los lactantes la adaptamos artificialmente. Como materia prima se usa la de vaca simplemente porque es la más accesible. Pero podría hacerse igualmente a partir de otras leches animales (las hay).

La edad en la que un niño puede tomar leche de vaca sin problemas varía. Algunos no lo podrán hacer nunca por intolerancias o alergias. Otros pueden hacerlo sin probolemas importantes con menos de un año. No se puede definir una edad. Lo adecuado a mi parecer, si queremos que nuestro hijo tome leche de vaca, es introducirla gradualmente. Y serían necesarios más pasos (tipos de lacteos más especiales) cuanto antes se haga esa introducción.

Pero mi experiencia me dice que la mayoría de los niños que no han tenido problemas con la leche antes, son capaces de tomar leche entera sin problemas a partir del año o año y medio aproximadamente.

Cuando hablamos de leches adaptadas por encima del año hay un problema. Y es que se mete todo en el mismo saco. Habiendo productos en los que los beneficios que aporta no compensan los riesgos que les acompañan.

Os concreto esto: Hay leches que aportan Hierro, Omega 3, Fibra… Cosas que cuando estudiamos a la población infantil general vemos que es difícil que alcancen con la dieta real que toman. Estas modificaciones son positivas. Como también lo es que reduzcamos la carga de proteínas de la leche de vaca normal. Porque es excesiva para los niños y puede favorecer el problema nutricional por excelencia: Obesidad.

Las leches que claramente son un problema son aquellas que añaden una cantidad injustificada de azúcar. Ya que incrementan el riesgo de esa Obesidad que he comentado. En este sentido me alegra ver que hay empresas lácteas que están haciendo un esfuerzo claro en eliminar este azúcar añadido. O que cada vez dejan más clara la diferencia entre un alimento funcional y uno de placer.

Aclaro esta diferencia: A mí me preocupa el exceso de azúcar que consumimos. Pero lo hacemos porque es placentero. ¿Puede un niño tomarse un trozo de tarta en su cumpleaños? Claro. Y eso no va a dañar su salud. Pasa lo mismo si de vez en cuando toma un batido de chocolate.

Son excepciones que nuestro cuerpo puede gestionar sin problema.

Pero si introducimos ese azúcar en uno de sus alimentos clave, como es la leche que toma a diario hablamos de otra cosa.

Toca por tanto informarse para entender cuales son las marcas que están haciéndolo bien y cuáles no.

Hay una leyenda urbana que dice que la leche provoca mocos en los niños.

Esto es un poco absurdo en niños que no tengan alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Si los mocos de los niños fuesen por la leche los tendrían igual en invierno que en verano. Y no es así.

En niños alérgicos a las proteínas de la leche de vaca si es cierto que retirar la leche mejora las patologías respiratorias crónicas. Y que tener una analítica que no muestra alergia no excluye que el niño mejore al retirar la leche en algunos casos. Pero por desgracia no es tan simple y en la mayoría de los niños no influye.

Flora intestinal y alergias. Cómo conservar una flora adecuada que evite las alergias.

Se dice que la leche contiene bacterias, sangre animal, hormonas, antibióticos…

Separemos: La sangre animal está en la carne y el pescado en una proporción mucho mayor. Y la leche de hecho es en parte un filtrado de la sangre. Esto no es un problema en sí mismo.

Hormonas, antibióticos y antifúngicos están de forma natural en todo lo que comemos. Lo que no es justificable es que esté en proporciones artificiales. Y esto está regulado y controlado por ley. Cuando una vaca tiene problemas que deban tratarse su leche no puede ser usada para consumo humano y se elimina.

Y todos los alimentos contienen bacterias. Hasta el aire y el agua los contienen…

De hecho esas bacterias son necesarias para formar una flora intestinal sana que colabore con nosotros. Y la que recibimos en los lácteos, en ese aspecto, es de las mejores.

También aquí hay diferencias. Una cosa son las bacterias patógenas y otra las que pueden y deben formar parte de nuestra flora y resultan beneficiosas.

Cuando se envasa leche en España, por ley debe ser procesada para evitar posibles bacterias patógenas. Para eso se somete a altas temperaturas. Una vez abierto el envase se empiezan a crecer bacterias que se alimentan de la leche. Pero son Bacterias beneficiosas en nuestra flora intestinal como los Lactobacilos. Mientras se consuma en las fechas que se recomienda en el envase no hay riesgo de infección por gérmenes perjudiciales.

¿Hay contaminantes en la Leche de Vaca?

Respecto a la contaminación. Mira tu ciudad de lejos, y si tras ver la nube marrón que la cubre no te preocupas de la contaminación es que eres un inconsciente. Debemos preocuparnos de la contaminación y tomar medidas para corregirlas. Pero la leche no es la vía por la que estamos recibiendo esos contaminantes de forma significativa. La principal es el aire.

Se asocia a muchas enfermedades y alergias.

Es cierto que la alergia a la leche de vaca es una de las más frecuentes y puede asociarse en algunos casos a dermatitis, bronquitis… Pero la clave no está en eliminar la leche, sino en diagnosticar adecuadamente y tratar a quienes muestran estos problemas.

Una de las razones que está haciendo aumentar la alergia a la leche de vaca es precisamente la introducción tardía de ésta. Os recomiendo que leáis mi artículo: Por qué las alergias alimentarias son cada vez más frecuentes.

Evitar los lácteos de vaca durante los primeros meses de vida, puede incrementar la frecuencia de alergias a la leche.

Hay quien piensa que es mejor dar a los niños leches vegetales (soja, arroz, almendras, avena o coco…) que leche de vaca

La leche de soja, de arroz, almendras, avena o coco son aguas blancas con calcio y algunas otras coincidencias con la leche animal.

Pero como alimento similar a la leche humana o sustitutivo de la misma son de risa:

– Tienen un alto contenido en azúcar.

– Pero sobre todo, no tienen unas grasas y proteínas de alta calidad que los niños necesitan, ni más ni menos, que para formar su cerebro.

En niños menores de 4-6 años (más o menos lo que dura la lactancia de forma natural), no recomiendo sustituir la leche humana (es lo mejor). Pero si no puede tomarla, el sustituto adecuado no es una leche vegetal, sino una animal como la de vaca o cabra. La que mejor se tolere en cada caso.

¿La leche estriñe?

Si se toman lácteos en exceso sí. Los minerales que no necesita nuestro organismo, no los absorbe y quedan en la caca endureciéndola. Pero alcanzar este exceso es complicado con leche. Más fácil si se toman lácteos concentrados como el yogur.

Otro factor que afecta al estreñimiento es la grasa. El ácido palmítico de la leche de vaca es más difícil de digerir que el de la leche materna porque es una molécula diferente. Si el niño aún no puede digerir bien esa variante puede generar estreñimiento porque la grasa se combina con el calcio generando jabones que precipitan endureciendo la caca.

En este sentido puede adaptarse la leche reduciendo su carga de esta grasa y mejora el estreñimiento.

¿La leche da diarrea?

En las personas que no la digieren bien sí. En la mayoría de los caucásicos no. En la mayoría de las demás razas salvo alguna excepción, por encima de los 3-4 años sí puede generar diarrea, ardores y gases, por intolerancia a la lactosa.

En resumen:

  1. La leche es esencial en la alimentación de los niños en los primeros años de vida.
  2. La mejor es la leche materna.
  3. Cuando esta opción no está disponible debe sustituirse con un alimento lo más similar posible.
  4. En esta sustitución la leche animal supera claramente a las vegetales.
  5. Pero es recomendable hacer una introducción teniendo en cuenta la edad del niño para hacer modificaciones que son importantes.

 

Para mí, la leche de vaca es un alimento importante en nuestra cultura, que casi todos los niños acaban incorporando a su dieta.

La clave está en que ocupe el lugar que le corresponde en una dieta equilibrada y busquemos aquellas formas de dar leche a nuestros hijos que aportan ventajas claras para su salud.

Categorías
Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Bronquitis Cuidados del Bebé y el Niño Dificultad Respiratoria Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Enfermedades Raras Infecciones en Bebés y Niños Mocos Prematuros Primer Mes de vida del Bebé Recién Nacido Respiratorias Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos

Displasia broncopulmonar en prematuros

María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga.La displasia broncopulmonar es la secuela más frecuente en los recién nacidos prematuros, especialmente en los de peso muy bajo al nacer (menos de 1000 gramos).

Es una enfermedad pulmonar crónica que provoca una disminución del crecimiento del pulmón (de las estructuras del propio pulmón y de sus vasos sanguíneos), limitando la capacidad para respirar. Tiene grados muy diferentes.

Tiene mucho que ver con la inmadurez de un prematuro. Sólo por haber nacido antes de tiempo, el desarrollo pulmonar es diferente. Pero también se debe a los tratamientos que se hacen sobre estos niños (oxígeno, ventilación mecánica), aunque hay más factores implicados.

En el niño notaremos dificultad para respirar y que necesita que le den oxígeno suplementario. Produce limitación para el ejercicio físico, hipertensión pulmonar (aumento de la presión en los vasos pulmonares) y mala tolerancia a las infecciones respiratorias. Como es habitual, suele ser más grave cuanto más prematuro fue el niño al nacer.

Diagnóstico de la Displasia broncopulmonar:

Un niño tiene displasia broncopulmonar si ha necesitado oxígeno durante al menos 28 días. Hablamos de formas leves, moderadas o graves en función de cómo está el niño en un determinado momento, fijado cuando cumplieran las 36 semanas de edad gestacional o al alta para los que nacieron con menos de 32 semanas de gestación, o a los 56 días de vida o al alta (lo que ocurra antes) para aquellos de más de 32 semanas.


En las formas leves no necesitarán oxígeno, en las moderadas necesitarán concentraciones bajas y en las graves necesitarán concentraciones altas en incluso alguna ayuda de aparatos de ventilación asistida.

Todas las formas de displasia broncopulmonar, incluso las leves, representan riesgo para el niño de desarrollar hiperreactividad bronquial (bronquitis de repetición) y asma, por lo que es importante diagnosticarlos y seguirlos adecuadamente.

Tratamiento de la Displasia Broncopulmonar:

El tratamiento está orientado a evitar o disminuir el avance de la lesión pulmonar, mantener una adecuada nutrición y reducir el consumo de oxígeno.


De modo general el tratamiento suele consistir en:

  • Respiratorio: administración de oxígeno a la mínima concentración necesaria, técnicas de ventilación mecánica de la forma menos agresiva y cuidadosa posible.
  • Especial atención a la posible persistencia del conducto arterioso, que es una comunicación que tiene el feto entre los dos principales vasos que salen del corazón, la aorta y la arteria pulmonar. Normalmente se cierra a los pocos días de vida, pero si sigue abierto puede dar problemas pulmonares y de circulación importantes, estando indicado tratarlo
  • Vigilancia de las constantes vitales del niño, especialmente de las que nos orientan sobre el funcionamiento del pulmón (gasometría, pulsioximetría…).
  • Control de los líquidos que se ponen al paciente, evitando el exceso y a veces restringiéndolos (poniendo menos de lo que “tocaría” teóricamente), pero aportando la cantidad suficiente de calorías que permitan un crecimiento adecuado.
  • Fármacos: fundamentalmente se usan diuréticos (fármacos que aumentan la eliminación de líquidos mediante la orina) y broncodilatadores (medicaciones que “abren” los bronquios). En casos graves que no van bien, también pueden usarse corticoides.
  • Nutrición: muy importante mantener el aporte de calorías adecuado para asegurar ganancia de peso. Muchas veces necesitarán nutrición parenteral y técnicas especiales de alimentación (por sonda orogástrica) para evitar que el niño se fatigue durante las tomas.

Muchos de estos niños no necesitarán tratamiento una vez se vayan a casa, salvo cuando se pongan enfermos (sobre todo broncodilatadores), pero otros pueden irse a casa con oxígeno o tomando más medicaciones.


En cualquier caso, es necesario que los profesionales del hospital entrenen a los padres para que sepan detectar las complicaciones y poner los tratamientos necesarios.

Deben ser controlados desde el punto de vista respiratorio en consultas externas, dentro del programa de seguimiento general (neurológico, nutricional…) que llevarán por haber sido prematuros.

Es especialmente importante evitar en ellos la exposición al humo del tabaco, evitando que se fume en su entorno. Además debéis saber que, aparte de las vacunas que se ponen a todos los niños, son candidatos a recibir la vacuna de la gripe, la del neumococo y la prevención de la bronquiolitis (el palivizumab).

En cuanto a las complicaciones que pueden tener, es importante saber que:

  • Tienen más tendencia a las bronquitis de repetición, a desarrollar asma, bronquiolitis y 
neumonía. Su tasa de rehospitalización durante los primeros dos años de vida por 
enfermedad respiratoria es el doble que la de los niños no afectados.
  • Tienen más posibilidades de malnutrición y retraso de crecimiento.
  • Los niños con enfermedad respiratoria crónica y malnutrición tienen más riesgo de 
infecciones en general, más frecuentemente de infecciones respiratorias. De hecho las 
infecciones son la principal causa de mortalidad en estos niños.
  • Pueden tener alteraciones en la circulación, como hipertensión en los vasos pulmonares, 
hipertensión arterial…
  • Pueden tener alteraciones metabólicas y renales por los tratamientos prolongados con 
diuréticos, por lo que pueden necesitar que se les haga analíticas con cierta frecuencia.
  • Puede ser un factor más que influya en la presencia de alteraciones neurológicas a nivel 
de deficiencias cognitivas, educativas y conductuales.
  • Pueden influir también en el desarrollo de problemas auditivos y visuales.
Categorías
Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Bronquitis Cuidados del Bebé y el Niño Dificultad Respiratoria Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Enfermedades Raras Infecciones en Bebés y Niños Mocos Prematuros Primer Mes de vida del Bebé Recién Nacido Respiratorias Tos

Tratamiento de la dificultad respiratoria del Prematuro

María Blanca Garrido García, Pediatra NeonatólogaLa causa más frecuente de dificultad respiratoria en el prematuro es la Enfermedad de la Membrana Hialina. Esto es una explicación para que los padres la entiendan.

El tratamiento de la enfermedad de membrana hialina dependerá de la edad gestacional y de la intensidad de los síntomas del niño.
En los últimos años se ha avanzado mucho en su tratamiento, fundamentalmente por:

  1. La posibilidad de “acelerar” la maduración pulmonar cuando hay riesgo de parto antes de las 24 a las 34 semanas de embarazo poniendo una medicación a la madre, llamada betametasona. Es un corticoide, del que se ponen dos dosis pinchadas, separadas por 12 horas.
  2. La existencia de surfactante de origen animal (en España se usa sobre todo el de origen porcino) que puede ponerse directamente en el pulmón del niño.
  3. La mejora en los cuidados de soporte en general y, sobre todo, de la ventilación mecánica, de formas que consiguen hacer menos daño a los pulmones. 


El tratamiento, de forma muy simplificada, consistiría en lo siguiente:

  1. Poner OXÍGENO, en la cantidad mínima necesaria, puesto que se ha visto que un 
exceso de oxígeno es malo.
  2. SURFACTANTE, es decir, poner una o varias dosis de extracto de surfactante de cerdo 
directamente en el pulmón. Para eso hace falta que el niño esté “intubado”, es decir, que tenga colocado un tubo que va desde la nariz o la boca hasta la tráquea, cerca de la entrada a los dos pulmones. Generalmente los niños de menos de 28 semanas de gestación pueden necesitar ese tubo ya desde el nacimiento porque no sean capaces de respirar por sí mismos por su propia inmadurez. En este caso, con el niño ya intubado, se debe poner el surfactante lo antes posible, a veces incluso en el paritorio. Cuando no necesitan este tipo de ayuda para respirar de entrada, se valora el ponerlo según los síntomas que presente. Su efecto es casi inmediato, en unos minutos, y consigue una mejoría rápida en la mayoría de los casos.
  3. VENTILACIÓN MECÁNICA, es decir, ayudarle con aparatos para respirar. Esta ayuda puede darse de diferentes formas. De lo más simple a lo más complicado serían:
    • “Ventilación no invasiva”, que se llama así porque se da a través de gafas nasales o de mascarilla nasal, sin tener ningún tubo que llegue más adentro. Es lo que se llama comúnmente CPAP nasal y consiste básicamente en aire que entra de forma contínua a través de la nariz para mantener los pulmones un poco abiertos y facilitar la entrada de aire en ellos cuando el niño hace el esfuerzo de respirar. Cada vez se usa más y se van desarrollando nuevas técnicas que ayudan mejor al niño a respirar.
    • “Ventilación invasiva”. Cuando no es suficiente con la ayuda anterior, puede ser necesario pasar a otro tipo de aparatos que requieren colocar ese tubo del que hablábamos, que llega hasta la entrada de los pulmones. Ese tubo se conecta a una máquina, que llamamos ventilador, que mete aire al pulmón a un ritmo que ponemos los neonatólogos. El objetivo es, hasta que el niño esté preparado para hacerlo sólo, decirle como tiene que respirar y ayudarle a hacerlo. La ventilación mecánica no cura por sí misma, pero permite que el pulmón se cure. Debe hacerse con mucho cuidado, porque también puede producir daño en el pulmón y dar lugar a otras complicaciones, por eso estos niños están constantemente vigilados en una unidad de cuidados intensivos neonatales. Lo habitual es que los primeros días sean difíciles y necesiten mucha ayuda de la máquina para respirar pero conforme vayan madurando sus pulmones, la ayuda se irá disminuyendo poco a poco hasta poder retirarse, generalmente volviendo a algún sistema de los anteriores, no invasivos.
    • En casos más graves, puede ser necesario otro tipo de ventilación, la llamada ventilación de alta frecuencia. Este tipo de ventilación impresiona mucho a los padres (y a los profesionales en formación la primera vez que lo ven también). Consisten en meter cantidades muy pequeñas de aire en los pulmones, pero a un ritmo muy rápido, por lo que el efecto visual que producen es de “vibración” del bebé. Realmente es una forma de proteger el pulmón cuando se necesitan presiones demasiado altas para conseguir meter aire en los pulmones (porque el problema del pulmón sea muy grave) o cuando se producen roturas del pulmón que hacen que el aire salga de él y lo presione ( los llamados “escapes aéreos”: neumotórax y enfisema).
  4. Aparte de estos tratamientos concretos, como siempre, habrá que hacer un tratamiento general del niño, lo que se llama un tratamiento de “soporte”, controlando:
    • Temperatura.
    • Nutrición y cantidad de líquidos que se inyectan.
    • Circulación sanguínea (tensión arterial, frecuencia cardíaca…).
    • Control de las infecciones, poniendo tratamiento antibiótico ante la mínima 
sospecha.

Toda esta información es para que entendáis lo que se hace a vuestro hijo si está en esta situación. No para que seáis «expertos» en este tema. Todo lo dicho tiene muchísmimos matices en casos concretos. Matices que los Neonatólogos por su experiencia conocen mejor que nadie. Pedid que os expliquen las cosas, pero no interfiráis en las decisiones. Dejar trabajar a los profesionales en situaciones difíciles es la mejor ayuda que podéis dar a vuestro bebé en esta situación.