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Problemas respiratorios del recién nacido prematuro

Pediatra Neonatóloga María Blanca Garrido GarcíaEl problema respiratorio más frecuente en prematuros es la enfermedad de la membrana hialina.

¿Por qué los prematuros tienen problemas para respirar bien?

La dificultad para respirar es el problema más frecuente que los prematuros presentan de forma inmediata tras el nacimiento, en mayor o menor medida. En muchos casos es la causa principal por la que muchos niños prematuros “leves” (34-36 semanas) precisan ingresar en las unidades neonatales. Los niños de menos de 34 semanas de gestación suelen tener más problemas, pero éste suele ser el más importante en los primeros días de vida.

Su causa fundamental, aparte de la propia inmadurez del pulmón, es la falta de una sustancia llamada surfactante pulmonar. Se conoce como enfermedad de la membrana hialina por el aspecto que tiene el pulmón afectado por este problema cuando lo miramos al microscopio.

Los pulmones son como un árbol y las hojas serían lo que llamamos alveolos, que son unos “saquitos” en donde entra el aire y se pone en contacto con los vasos sanguíneos, siendo allí donde realmente respiramos, es decir, captamos el oxígeno hacia la sangre y eliminamos otras sustancias hacia el aire.

El surfactante forma una especie de recubrimiento dentro de los alveolos, haciendo que no se queden totalmente vacíos tras cada respiración y sea más fácil que se vuelvan a llenar. Para entenderlo mejor, imaginad que intentáis hinchar un globo. Meter aire al principio cuesta, hay que soplar mucho más fuerte, pero una vez que lo habéis hinchado un poco ya es más fácil seguir introduciendo aire, ¿verdad?

Cuando falta surfactante, los alveolos se quedan totalmente cerrados tras la salida del aire, lo que hace mucho más difícil que se vuelvan a llenar, comprometiendo la función del pulmón, a veces de forma tan importante que puede producir problemas de salud graves en el recién nacido e incluso comprometer su supervivencia.

Los síntomas de la enfermedad de membrana hialina suelen empezar de forma inmediata tras el nacimiento y reflejan la dificultad para respirar y los intentos de compensación que el cuerpo hace para intentar respirar mejor. Los síntomas que vemos son:

  • –  Polipnea, que quiere decir respirar más rápido de lo normal. Lo normal para un recién nacido es hasta 60 respiraciones por minuto (como veís mucho más rápido que un adulto o que un niño mayor). Niños con este problema pueden respirar a más del doble.

  • –  Aleteo nasal, que es una mayor apertura de los orificios de la nariz, para intentar que el aire entre mejor.

  • –  Tiraje. Es la retracción que se produce entre las costillas y por debajo y por encima de ellas debido al sobreesfuerzo de los músculos intercostales.

  • –  Quejido, que es un ruido que produce el recién nacido al final de la respiración, como si se quejara, para intentar aumentar la presión dentro del pulmón.

  • –  Cianosis, es decir, se ponen morados porque los pulmones no funcionan bien y no llega suficiente cantidad de oxígeno a la sangre.

    En los siguiente artículos hablaremos del tratamiento de la enfermedad de membrana hialina y de sus posibles complicaciones.

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Recién nacido prematuro

¿Cuándo consideramos que un recién nacido es prematuro? ¿Puede eso ser un problema para su salud y desarrollo?

Este artículo es una colaboración de María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga en Valencia.

Nacer prematuro quiere decir “nacer antes de estar maduro”, nacer antes de tiempo. La duración normal de un embarazo es de 38 a 42 semanas, por eso se dice que los niños que no han completado las 37 semanas son prematuros.

Son niños cuyos órganos no han completado su maduración y ésta es precisamente la causa de sus problemas. Sus órganos tienen que empezar a funcionar cuando aún no están del todo preparados para hacerlo, en un ambiente mucho más hostil que el útero de la madre, donde tienen “la vida solucionada”, no necesitando comer ni respirar porque la placenta les da todo lo que necesitan, protegidos de todas las agresiones externas.

En las últimas décadas ha aumentado el número de bebés prematuros. Hay circunstancias que pueden hacer más frecuente que el parto se produzca antes de tiempo (mayor edad de la madre, enfermedades previas o complicaciones durante el embarazo, tabaquismo, técnicas de reproducción asistida, malas condiciones de vida en determinados sectores de la población…).

Con la mejora de los cuidados durante el embarazo y los avances en el cuidado del prematuro también hay una mayor tasa de supervivencia para estos bebés, cada vez en mejores condiciones y con mejor calidad de vida.

No todos los prematuros son iguales, como en todo en esta vida, hay grados. Lógicamente, aquellos que han nacido con menos semanas de gestación suelen tener más problemas y generalmente más graves. La mayor incidencia de problemas se da en los de menos de 32 semanas, en especial en los de menos de 28 semanas, los llamados “prematuros extremos”.

Los neonatólogos manejamos unos mínimos de semanas y de peso que debe tener un recién nacido para considerar que puede vivir y tratarlo de forma activa, es decir, lo que llamamos “límites de viabilidad”. En la actualidad, esos límites estás en 23 semanas de embarazo y /o 400 gramos de peso, con la excepción de los recién nacidos con menos peso del que corresponde a las semanas de gestación mínimas si nacen con signos de vitalidad. Como os imagináis, no todo es tan fácil. A veces es difícil saber las semanas exactas de embarazo o estimar el peso con ecografía.

En los siguientes artículos, iré tratando los principales problemas que puede tener un prematuro, intentando que podáis comprender qué son, por qué pasan y cómo se tratan.

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Pekevídeo 15: Tipos de bronquitis en niños

La bronquitis en niños es una de las enfermedades crónicas más frecuentes durante los primeros años de vida.

En este pekvídeo explicaremos cuales son los 2 tipos fundamentales de bronquitis en niños y en qué se diferencian.

Muchos padres de niños pequeños que son diagnosticados de bronquitis, piensan que su hijo es alérgico a algo. Se suele identificar la bronquitis con asma alérgica. Pero dependiendo de la edad del niño y del desencadenante hay varios tipos de bronquitis, en los que el pronóstico es diferente.

En este vídeo lo explicaremos.

Para aquellos que tengan interés en saber más de este tema podéis leer mi artículo: Bronquitis crónica en niños y bebés.

 

 

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Pekevídeo 16: Síntomas de bronquitis en niños

En este Pekevídeo, en menos de dos minutos, puedes entender lo que es la bronquitis, porqué se produce y qué notamos en un niño cuando la sufre.

La bronquitis es la causa más frecuente de tipo respiratorio de que un niño con menos de 4 años acabe ingresado en un hospital. En algunos niños, a partir de la primera que sufren pueden hacerlo con mucha facilidad.

Si tienes interés en este tema pueden ayudarte también estos otros artículos:

Bronquitis crónica en niños y bebés
La Tos
Pekevídeo 15: Tipos de bronquitis en niños
Displasia broncopulmonar en prematuros
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Dificultad respiratoria en recién nacidos

La dificultad respiratoria es uno de los problemas que pueden aparecer en un recién nacido durante las primeras horas de vida. Voy a explicar cuales son las principales causas y su evolución.

En el momento del nacimiento se producen muchos cambios drásticos para el recién nacido.

Uno de ellos es que pasa de obtener su oxígeno y eliminar su dióxido de carbono (es decir, respirar) a través de la placenta, a hacerlo en los pulmones.

Para eso son necesarios cuatro cambios fundamentales:

  1. El riego de sangre debe dirigirse hacia los pulmones en lugar de hacia la placenta. Eso se consigue cerrando una serie de agujeros que hay en el corazón y entre las dos principales arterias que salen del corazón, al tiempo que unos vasos se comprimen y otros se relajan. Cuando hay un fallo en estos cambios (cardiopatía) el niño no puede oxigenarse bien aunque todo lo demás funcione.
  2. El líquido que hay en las vías respiratorias debe eliminarse. Muchos niños tienen en las primeras horas de vida una dificultad respiratoria que suele evolucionar a mejor en menos de 24-48 horas. Es lo que se llama Distrés transitorio del recién nacido. A veces parte de ese líquido parece que atragantase al niño. Es lo que suelen llamar las flemas, que desaparecen en menos de dos o tres días.
  3. Para que los alveolos (Bolsitas donde se intercambia el aire en los pulmones) puedan abrirse y cerrarse adecuadamente, necesitan que haya una sustancia llamada surfactante. Esta sustancia se produce en las últimas semanas del embarazo. Al ser más escasa cuanto más prematuro es un bebé, es la causa de que la complicación más frecuente de un prematuro sea la dificultad respiratoria.
  4. Por último, para respirar, hace falta que el recién nacido «se acuerde» de hacerlo. La zona del cerebro que se encarga de controlar la respiración, madura también en las últimas semanas del embarazo. Y en prematuros puede «olvidarse» a veces de respirar, haciendo «apneas» (pausas sin respirar).

Cuando aparece la dificultad respiratoria podemos ayudar al recién nacido:

  1. Aportando un aire más rico en oxígeno. Eso puede hacerse con una especie de campana que ponemos sobre la cabeza del recién nacido. También puede hacerse por medio de unas gafas. En ella introducimos la concentración de oxígeno que necesitamos para que el bebé se oxigene bien. Si van bajando la concentración, es que el recién nacido va mejorando.
  2. Dando además presión continua para intentar mantener los alveolos abiertos. Esto es útil cuando hay líquido en los pulmones o falta surfactante por ser prematuro. Esto suele hacerse por medio de unas gafas nasales.
  3. Por último, podemos introducir el aire a presión marcando el ritmo de la respiración. Esto es especialmente útil en niños que no se acuerdan de respirar por sí solo o se cansan de hacerlo. Especialmente suele usarse en prematuros. Para hacer esto es necesario introducir un tubo en la vía respiratoria. Es lo que llamamos «intubar». Es la medida más agresiva, pero a veces imprescindible.

Cuanta menos ayuda necesite y menos tiempo la precise, mejor es la evolución posterior del niño.

Si se va pasando de las formas más agresivas a las menos, es que el bebé va mejorando.

 

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Bronquiolitis y lactancia

¿Porqué en algunos casos, la secuela de una bronquiolitis es el abandono de la lactancia materna?

Como todos los años, llegaron las bronquiolitis con el invierno. Pero me doy cuenta de que algo ha cambiado en mí. Nunca había caído en la cuenta hasta ahora de un detalle. Supongo que se debe a que mi formación en lactancia ha mejorado, y ahora presto más atención al tema.
He visto varios casos de bronquiolitis este año, en los que después del episodio han aparecido problemas con la lactancia materna.

¿Cuál es la relación entre bronquiolitis y pérdida de la lactancia materna?

Para entenderlo, voy a explicar el proceso.
La bronquiolitis es una infección producida por un virus. Esos mismos virus, en niños mayores o adultos, suelen causar un simple resfriado. Pero en niños menores de 6 meses, es frecuente que ataquen al bronquiolo (el canal más fino de paso de aire en los pulmones). El resultado es tos y ahogo. Lo que impide que el niño se alimente bien.
Las bronquiolitis suelen durar desde unos días, hasta varias semanas. En ese tiempo el niño come mal. En los bebés que están con lactancia materna, el resultado es que el pecho no se vacía con la frecuencia habitual. Algunas madres lo notan porque se les llena demasiado los primeros días de enfermedad de su hijo. Otras no lo notan tanto.
Pero el resultado es que al vaciar menos el pecho, disminuye su producción de leche.
Si a eso juntamos que la madre suele estar bastante preocupada por la situación del bebé y no piensa en el pecho como algo prioritario, los días van pasando y la producción de leche va reduciéndose.
Cuando por fin el bebé mejora de la bronquiolitis, y empieza a comer más, se empieza a recuperar el pecho. Pero a veces esa recuperación en la cantidad de leche, tarda más que el bebé en pedirla.
Entonces el bebé empieza a comer con ansiedad, traga más gases, llora más. Y la madre interpreta, con razón, que el niño se está quedando con hambre y el pecho no llega.
En muchos casos recurren al biberón y puede suponer el fin de la lactancia.

¿Cómo evitar que una bronquiolitis acabe con una lactancia que funcionaba?

Se me ha ocurrido escribir este artículo, porque he visto varios casos este año en los que ha ocurrido. La bronquiolitis pasó, pero se llevó con ella una lactancia que funcionaba hasta entonces.
Para evitarlo, si tu bebé toma pecho, y empieza con bronquiolitis, prepárate.
Es normal que coma menos durante unos días.
Lo que te aconsejo, es que durante esos días, tras darle al bebé el pecho, te saques la leche sobrante con un saca-leches.
Si lo haces por sistema, mantendrás la producción de leche. Y aunque se redujese un poco, cuando el niño se mejore de la bronquiolitis y empiece a demandar más, podrás recurrir a las reservas que has guardado para completarle hasta que el pecho produzca de nuevo lo que él necesita.
Puede ser la diferencia entre salvar la lactancia o perderla.

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Problemas concretos del sueño en niños

Los problemas más frecuentes del sueño en niños

Causas más frecuentes de problemas durante el sueño en niños. Cuáles son y cómo resolverlos.

 

Hasta aquí me he centrado en entender como funciona el sueño normal y como iniciar un correcto hábito de sueño desde el principio.

A partir de ahora nos centraremos en los problemas más frecuentes para que sirvan como ejemplo y los entendamos mejor.

 

 

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Bronquitis crónica en niños y bebés

La bronquitis en niños y bronquiolitis en bebés. ¿Qué es? ¿Porqué unos lo sufren y otros no? ¿Porqué es crónica en algunos niños?

Síntomas de bronquitis en niños y bebés

La bronquitis es la inflamación en los bronquios, que son los canales por los que se reparte el aire en el pulmón cuando respiramos.

Cuando un niño tiene bronquitis, es que algún irritante ha hecho que se tres mecanismos para defenderse:

  1. En torno al bronquio hay una capa de músculo que se contrae, estrechando el paso de aire. Eso evitaría que el irritante entre, pero también dificulta la entrada del aire.
  2. En el interior del bronquio, la mucosa se inflama para intentar aislar al irritante. Pero eso estrecha aún más el paso de aire, empeorando la respiración.
  3. Esta mucosa inflamada produce moco, cuya función es bloquear al irritante y atraparlo para expulsarlo.
  4. Para expulsar ese moco con el irritante y dejar libre el paso de aire, aparece la tos.

El resultado es que el niño tose y tiene que esforzarse para que el aire entre en los pulmones.

Ese esfuerzo se nota sólo con observar al niño:

Respira más rápido,

levanta las alas de la nariz al aspirar,

la piel se hunde entre las costillas cuando coge aire

y mueve la barriga al respirar más de lo normal en él.

Cuando están ya muy mal la piel se pone pálida

y los labios se amoratan.

¿Porqué la bronquitis se hace crónica en algunos niños y bebés?

Generalmente la bronquitis suele repetir.

El niño o bebé que la sufre, es porque tiene unos bronquios más sensibles y en cuanto se irritan responden de forma exagerada.

No es que tenga las defensas bajas. Sino más bien lo contrario. El problema del niño con bronquitis crónica, es que cuando otros sufren un simple resfriado, produciendo algo de moco con estornudos y un poco de tos, él desencadena toda la reacción descrita arriba.

Existe predisposición genética para reaccionar de esta forma crónica. Pero el desencadenante de la primera crisis suele ser una infección por un virus que afecte a los bronquios. Cuanto antes sufre el bebé su primera crisis de bronquitis más fácil es que se vuelva crónica.

Alteración del «Equilibrio Omega»

Una teoría que explica porqué algunos niños tienen tendencia a hacer inflamaciones (en la piel, en la vía respiratoria, en el intestino) más intensas que otros ante los mismos estímulos es un desequilibrio entre las grasas que componen nuestro cuerpo. El origen está en la alimentación.

En nuestro cuerpo hay muchas grasas. Algunas de ellas que sólo podemos obtener de la alimentación, porque no somos capaces de producirlas.

Es lo que llamamos Ácidos grasos esenciales. Los más conocidos son los Omega 3 y 6.

Todas son necesarias, pero hay grasas «buenas y malas»:

Omega 3: Están presentes en las grasas de origen vegetal (chía, onagra, oliva…) y en el pescado azul. Son buenos.

Omega 6: Los hay buenos, procedentes de aceites vegetales (oliva, nuez…) y malos (grasa de la carne y piel de animales).

El exceso de Omega 6 de origen animal frente a Omega 6 vegetales y Omega 3 favorece los procesos inflamatorios (entre los que están las alergias).

Por eso se recomienda reducir el aporte de grasas animales y aumentar los aportes de grasas vegetales o de pescado azul en los niños con tendencia a hacer alergia.

Pero mientras lo conseguimos y en niños en los que lograrlo resulta muy complicado podemos recurrir a suplementos de Omega 3.

Alteración de la Flora

Otro factor clave en la regulación del sistema defensivo es la Flora: Las bacterias que conviven en nuestro cuerpo.

Desde que se descubrieron las bacterias como causantes de enfermedades las hemos visto siempre como los malos de la película. Pero hay muchos tipos de bacterias y la mayoría no sólo no son perjudiciales, sino que nos benefician.

Muchas de ellas conviven con el sistema defensivo sin agredirlo, o incluso produciendo sustancias que tranquilizan a nuestras defensas.

Hay factores que pueden hacer que esa flora sea inadecuada y resulte agresiva, haciendo que el sistema defensivo responda de forma cada vez más exagerada.

Ciertos niños tienen esta flora agresiva y no la amigable por:

– Nacer por cesárea. En lugar de tener como primeros colonos a los gérmenes de la vagina de la madre, que son los buenos, empezó relacionándose con gérmenes hospitalarios (agresivos y muy resistentes).

– Vivir en un ambiente estéril. Nuestra flora es más equilibrada cuanto más variada es. Vivir en un ambiente en el que limpiamos de forma obsesiva reduce la variedad de esa flora dejando que contactemos sólo con los que precisamente son más resistente a nuestra limpieza (los malos), eliminando a todos los demás (los buenazos que puedes eliminar con facilidad).

– Uso de Antibióticos sin reponer flora. Cuando damos un antibiótico a un niño debe estar justificado porque tiene una infección bacteriana. Darlo “ante la duda” no es algo inocuo, porque va a dañar algo tan importante como nuestra flora. En los casos en los que sí es necesario debe darse, pero siempre acompañado de Probióticos que repongan la flora intestinal.

– Alimentación pobre en azúcar y rica en fibra. Para conservar una flora adecuada es fundamental que los gérmenes buenos tengan recursos para alimentarse (fibra) y que no haya un exceso de azúcar que los gérmenes malos usan para crecer y desequilibrar la flora.

Tipos de Bronquitis en niños.

En su forma de evolucionar se pueden distinguir dos tipos de bronquitis en los niños y bebés:

Bronquitis Específica o Inespecífica

  1. En la específica (alérgica) los bronquios reaccionan de forma exagerada sólo ante ciertas estímulos a los que es alérgico: Por ejemplo al polen del olivo, y las crisis de ahogo aparecen en aquella época del año en que está el polen en el aire.
  2. La inespecífica (no alérgica) no es tan selectiva. Cualquier cosa que halla en el aire y pueda ser irritante, altera sus bronquios. Puede tener crisis en cualquier época del año.

Los irritantes bronquiales más frecuentes son las infecciones virales, por lo que los que tienen bronquitis inespecífica suelen sufrir más crisis en invierno, pero otras cosas, como el polvo (días con mucho viento), el tabaco, el cloro de las piscinas o el ozono pueden desencadenar crisis en cualquier momento.

El ozono es un gas que se libera por ejemplo cuando el suelo está muy seco y llueve de repente

Es lo que produce el «olor a lluvia».

Es muy frecuente que acudan niños con bronquitis a urgencias tras las tormentas de verano por esta causa.

¿Cómo evoluciona la bronquitis infantil?

La evolución de ambos tipos de bronquitis es distinta.

La inespecífica (no alérgica) suele aparecer en menores de un año con una primera Bronquiolitis que se debe a una infección viral (el más frecuente es el Virus Respiratorio Sincitial que es más agresivo en España entre Noviembre y Abril).

Los que sufren esta infección quedan con los bronquios más sensibles y desarrollan una bronquitis inespecífica con crisis más frecuentes en invierno.

Suelen mejorar a partir de los 3 años aproximadamente.

A partir de ese momento las crisis son cada vez menos frecuentes y menos intensas y acaban desapareciendo o bien empiezan a tenerlas en Primavera o Verano. Las posibilidades de que acabe haciendo una bronquitis alérgica aumentan si:

  1. La primera bronquitis la sufrió cuando era un bebé de menos de 6 meses.
  2. Tiene dermatitis atópica o alergias alimentarias.
  3. Hay antecedentes de asma alérgica en su familia.

Estos últimos han desarrollado una alergia a pólenes generalmente y tienen crisis sólo cuando aumenta el polen en el aire, más graves en las zonas de interior y menos en las playas.

También los hay que empiezan a tenerlas en ciertas situaciones: cuevas, casas viejas, bibliotecas, playa (alergia a hongos o a los ácaros -insectos microscópicos que crecen en el polvo en habitaciones cerradas con humedad y temperatura constantes-), o por contacto con animales (alergia a epitelios animales) o tras el ejercicio físico (asma de esfuerzo).

Habitualmente al alérgico de interior le va bien irse a la playa y al de playa irse al interior (pero no caserones o cuevas).

La evolución en las bronquitis específicas (alérgicas) es a mejorar conforme se acerca la pubertad hasta que cede en algunos casos.

Aunque la bronquitis es más frecuente en niños que en niñas, al llegar la pubertad es más frecuente que ceda en los niños, y son más las niñas que siguen con la bronquitis tras la pubertad.

En esto puede influir el efecto beneficioso del ejercicio físico sobre la bronquitis (y los niños suelen hacer más ejercicio que las niñas).

Un asmático no debe dejar de hacer ejercicio físico, debe tratarse de forma adecuada para poder tener una vida sin limitaciones.

Si pasa la pubertad y siguen con bronquitis ya suele permanecer de por vida.

Tratamiento de la Bronquitis en niños

El tratamiento de la bronquitis hoy día es una de las cosas más estructuradas que hay en pediatría.

Tratamiento de la Crisis de Bronquitis en niños y bebés.

En la crisis el tratamiento es siempre un Broncodilatador (Terbutalina, salbutamol, formoterol, salmeterol, adrenalina) cuyo efecto es abrir los bronquios en menos de 15-20 minutos.

Todos ellos suelen tener el efecto secundario de acelerar el corazón, poner al niño nervioso (como una moto) y dar temblor en las manos.

Son efectos pasajeros y que en cualquier caso mejor que ahogarse.

Pero son menores o mayores según como se administre.

Se pueden dar en forma de jarabe o inyección, pero por estas vías de administración, la medicación pasa a sangre y produce los efectos secundarios en todo el cuerpo y una parte del medicamento llega a los pulmones que es donde realmente interesa que actúe.

También se puede administrar con aerosoles y de este modo la mayor parte del medicamento llega al pulmón y una mínima parte pasa a sangre con lo que es más efectivo en los pulmones y tiene menos efectos secundarios en el resto del cuerpo.

Por ello en la crisis, siempre que se puede se administra un Broncodilatador en aerosol.

Cuando hay una crisis es porque los bronquios no solo se han contraído sino que además se han inflamado.

Para eso se añade al tratamiento un Corticoide en aerosol.

Su efecto no es inmediato como el broncodilatador sino que empieza a hacer efecto en torno a las 8 horas y se mantiene entre 12 y 24 horas.

Los corticoides tienen mala fama.

Y la tienen porque en sus inicios se usaban mal.

Se daban a dosis altas, durante mucho tiempo y se suspendían de golpe.

Los efectos secundarios que producen son:

Actúa en el cartílago de crecimiento de los huesos haciendo que madure y se transforme en hueso, por lo que si se usan mucho tiempo y a dosis altas cierran estos cartílagos y reducen el crecimiento.

Tenemos unas glándulas , las suprarrenales, que producen corticoides en nuestro cuerpo y entre otras cosas regulan la tensión y el azúcar de la sangre.

Si se dan dosis altas de corticoides mucho tiempo las glándulas suprarrenales se van atrofiando.

Si los retiramos poco a poco se pueden recuperar, pero cuando se suspenden de golpe el cuerpo pasa de tener muchos corticoides en sangre a prácticamente no tener ningunos.

Si esto sucede se producen una bajada brusca de la tensión y del azúcar en sangre que a veces es grave.

Por eso cuando los damos por boca, hay que usarlos a la dosis adecuada, el tiempo justo y retirarlos poco a poco.

Si los damos en aerosol, la mayor concentración se alcanza en el bronquio (donde interesa) y llegará mucha menos cantidad al cartílago de crecimiento y a las glándulas suprarrenales.

Se han hecho estudios en niños con bronquitis crónica que han tomado corticoides en aerosoles durante mucho tiempo (algunos durante años) sin alteraciones en el cartílago de crecimiento ni en suprarrenales.

Sólo cuando no es posible adminístralos en aerosoles (porque el niño no se deja) o si a pesar de estar en tratamiento con broncodilatador y corticoide inhalados, no mejora, se añaden los Corticoides por boca, siempre ajustando bien la dosis, manteniéndolos sólo el tiempo necesario y retirándolos de forma gradual.

Tratamiento preventivo de la bronquitis en niños y bebés

Cuando las crisis de bronquitis son frecuentes y difíciles de controlar en niños, se usan medicaciones de mantenimiento durante la época en que sufre más crisis.

Hay dos tipos:

  1. Los inhibidores de los leucotrienos (montelukast) actúan frenando la reacción inflamatoria en su inicio. Se pueden usar durante meses previniendo las crisis y facilitando su control.
  2. Aerosoles combinados de corticoides a dosis bajas con broncodilatadores de larga duración. Reducen la inflamación crónica de los bronquios y los relaja manteniéndolos abiertos.

Medicamentos no indicados en bronquitis en niños y bebés.

No tiene sentido, por ejemplo, el uso de antibióticos si el niño no tiene fiebre.

Ni los corticoides pinchados en las crisis, porque su efectividad no es mayor que tomado por boca o en aerosol y como hemos dicho alcanza su efecto horas después, y si tiene la crisis el niño se está ahogando ahora y necesita fármacos más rápidos.

Otros medicamentos que no deben usarse generalmente en asmáticos son los mucolíticos y los antitusígenos.

  1. Los mucolíticos son fármacos que hacen que el moco sea más claro, pero aumenta su cantidad. Por lo que si el moco está en el pecho (como pasa en el asma) al aumentar la cantidad de moco, aunque sea más claro dificultará más la respiración.
  2. En cuanto a los antitusígenos, reducen la tos, pero sin tratar la inflamación y la contracción de los bronquios que hay en el asma. Por eso no suelen hacer efecto, porque si el niño dejase de toser el ahogo aumentaría al retener el moco en los bronquios y a la larga ese moco retenido se infectaría produciendo una neumonía.

Controlándose de forma adecuada, hoy en día un niño con asma puede hacer vida normal.

Incluso hay deportistas de élite que son asmáticos.

Y actualmente se usan medicamentos suficientemente conocidos y estructurados para controlar la casi totalidad de los niños asmáticos hasta ese punto sin producir efectos secundarios graves

Forma de administrar los aerosoles a niños con bronquitis

Pueden administrarse con:

  • Sistemas de polvo seco (mayores de 6 años que lo hacen bien).

inhalador polvo seco

 

En menores o no colaboradores:

  • Nebulización. Un compresor al que conectamos una mascarilla en la que colocamos la medicación. El paso de aire hace que la medicación se transforme en una «niebla» que el niño respira con la mascarilla puesta hasta que deja de salir «humillo».

nebulizador pediatrico

 

  • Sprays: Son pequeños dispositivos que al apretarlos expulsan la medicación suspendida en aire a presión. No sirve echar el spray directamente a la boca, hay que usar cámaras de inhalación.

Spray MDI

Las cámaras de inhalación son como una botella de plástico que en uno de sus extremos tiene un orificio en el que encaja el spray, y en el contrario una mascarilla que ponemos al niño.

Al pulsar el spray la medicación queda suspendida en el aire de la cámara y el niño al respirar va aspirando la medicación. Se recomienda seguir aspirando entre medio minuto y un minuto.

Y en los niños que colaboran se recomienda que respiren despacio, reteniendo el aire un par de segundos antes de expulsarlo (para facilitar que la medicación se deposite en el bronquio).

camara de inhalacion

Numero de pulsaciones-aspiraciones

En una crisis suele tratarse con un broncodilatador (Ejemplo: Salbutamol) que abre los bronquios y cuyo efecto se nota a los 15-20 minutos.
Y un corticoide inhalado (Ejemplo: Budesonida) que baja la inflamación del bronquio pero cuyo efecto no se nota.
Yo recomiendo dar la Budesonida / 12 horas hasta que cede la tos y una semana más. Porque la inflamación del bronquio tarda más en desaparecer que la tos.
El Salbutamol, una pulsación si el niño tiene tos o ahogo. Esperamos 20 minutos y si sigue con tos o con ahogo otra pulsación. Y si 20 minutos después de la 2ª el niño sigue con tos o ahogo una tercera pulsación.

Se puede repetir esta pauta a las 2 horas si vuelve la tos y el ahogo.

No se da si no hay tos ni ahogo.

Esta forma de darlo tiene 3 ventajas frente a dar por ejemplo 2 pulsaciones seguidas por norma cada 8 horas:

  1. Hay crisis más intensas que otras, unas puede precisar más medicación y otras menos. Si esperamos a ver el efecto de la dosis mínima y repetimos si no mejora, podemos dar la medicación que precisa en cada momento para mejorar. A veces con 2 pulsaciones seguidas sigue con ahogo. Y a veces con una hubiese sido suficiente y la segunda sólo sirve para ponerlo como una moto.
  2. Cuando damos una pulsación y esperamos 20 minutos, aunque no haya resuelto totalmente el problema habrá abierto algo los bronquios con lo que la segunda pulsación entrará con más facilidad haciendo más efecto y la tercera si es necesaria, aún más.
  3. Si anotamos el número de pulsaciones que han sido necesarias y el horario en que las damos puede ser muy indicativo de la intensidad de las crisis para valorar tratamientos de mantenimiento más o menos intensos.
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Neumonía en niños

Neumonía en niños

Neumonía en niños.  Las dudas más frecuentes que explico a los padres de niños con pulmonía. Diagnóstico, Tratamiento y un vídeo que lo aclara todo.

¿Qué es una Neumonía?

La neumonía es una infección que afecta al pulmón.

No es mi intención con este artículo que aprendáis a tratar o diagnosticar una neumonía. Eso es función de los Pediatras, no de los Padres. Mi idea es que si vuestro hijo es diagnosticado de Neumonía tengáis algo más claros algunos conceptos que suelen causar dudas a los padres.

También hay quien la llama pulmonía.
Es una enfermedad entre moderada y grave. En la mayoría de los casos puede tratarse en el domicilio del niño.

Pero en algunos casos puede ser necesario tratarlo en un hospital:

  • Cuando el niño no es capaz de hacer el tratamiento en casa (vomita la medicación…)
  • Si tiene muy mal estado general.
  • Si tiene una dificultad respiratoria importante.
  • Si tras iniciar tratamiento en casa empeora.

¿Cómo empieza una neumonía?

Puede empezar como un resfriado normal (casi siempre empieza con un virus). No es posible saber cuando empieza si acabará en neumonía o no. En algunos niños el catarro empieza a irritar los bronquios, que producen moco. Y si éste no se puede expulsar bien puede empezar a acumularse. Este moco acumulado es a veces aprovechado por una bacteria para empezar a crecer y producir la neumonía.

Evolución habitual de una neumonía

Empieza con un catarro con tos y mocos, que en algunos casos tiene fiebre durante unos días.

Lo más frecuente es que cuando ya empezaba a mejorar, se produzca un empeoramiento repentino con fiebre y tos más intensos. En otros casos el catarro va simplemente a peor (cada vez más tos y fiebre en ascenso con estado general empeorando) o no experimenta mejoría tras 3-4 días de fiebre.

El diagnóstico de la Neumonía

Cuando se produce la evolución descrita antes se debe acudir al pediatra que llega al diagnóstico por medio de:

  • Historia: La evolución descrita.
  • Exploración: Niño con estado general malo (mal color de piel, decaimiento…), dificultad respiratoria (respira más rápido de lo normal y se nota que le cuesta trabajo…) y al escuchar el pecho con el fonendo se oyen crepitantes (ruido como de pisar nieve en alguna zona del pulmón -no siempre se oye-).
  • Radiografía: Hay dos tipos de neumonías según la radiografía:
    • Lobar: Afecta sobretodo a una zona del pulmón que se ve en la placa como una mancha blanca.
Son las más agresivas y que se suelen complicar más.

 

  • Atípica: Se ve como una imagen difusa en todo el pulmon como de vidrio deslustrado.
Suelen tener una buena evolución si se tratan de forma adecuada.
  • Analítica: En algunos casos en los que no está claro el tipo de neumonía o su intensidad la analítica puede ayudar.

Tratamiento de la neumonía

  • En casa: Antibiótico en función del tipo de neumonía, tratamiento para la fiebre y tratamiento que ayude a expulsar el moco del pecho.
  • En el hospital: Antibiótico por vía intravenosa, tratamiento para fiebre y medicación en aerosoles y oxígeno en mascarilla para ayudar a respirar si es necesario.

En la mayoría de los casos el tratamiento dura entre 10 y 14 días.

Radiografías posteriores

Es muy frecuente que tras una neumonía, la familia quiera ver una radiografía normal. Se abusa de ellas.

La radiografía no sirve para valorar la mejoría de las neumonías, ya que la imagen de la placa no mejora rápidamente. En algunos casos, a pesar de estar curado, puede seguir con imagen de neumonía semanas después.

La radiografía mejora lentamente, pero empeora rápidamente.
Está indicado hacer las placas que sea necesario cuando una neumonía empeora, pero no sirven para dar un «certificado de curación».

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