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Conjuntivitis del bebé recién nacido

Aprende a distinguir la conjuntivitis de verdad de la obstrucción del conducto lacrimal de los bebés.

A los recién nacidos se les echa unas gotas en los ojos.

Su objetivo es evitar una conjuntivitis que algunos pueden coger al salir por la vagina de la madre.

Esa conjuntivitis es causa frecuente de ceguera en países subdesarrollados. Pero muy poco frecuente en los desarrollados.

A pesar de eso, muchos bebés durante los primeros meses pueden despertarse con los ojos pegados.

En esos casos hay que diferenciar distintas situaciones:

– Puede levantarse con el ojo pegado, pero sin secreción.

 

ojo cerrado bebe

 

– Puede hacerlo con el ojo pegado y secreción.

 

secrecion ojo bebe

 

Y al abrirle el ojo, tras limpiarle la secreción si la tiene, podemos ver:

– Que tenga la conjuntiva (el blanco del ojo) irritada.

 

conjuntivitis bebe

 

– O que no la tenga irritada, aunque el ojo le llore.

 

ojo bebe lagrima

 

Hay dos causas posibles:

Conjuntivitis. El ojo suele estar pegado y con secreción, y al abrirlo tiene el blanco del ojo irritado.

Obstrucción del conducto lacrimal. El ojo puede estar pegado, a veces con secreción y puede llorarle con facilidad, pero el blanco del ojo no está irritado.

Conjuntivitis

La conjuntivitis es la inflamación del blanco del ojo (conjuntiva).

Puede aparecer como parte de un catarro en el que además de producir moco en la nariz, se irrita el ojo. A veces el mismo moco del catarro sube por el conducto lacrimal hacia el ojo.

Debe valorarlo el pediatra para indicar el tratamiento.

Obstrucción del conducto lacrimal

El conducto lacrimal es muy fino, y en los bebés más.

Muchos nacen con uno o los dos taponados. El ojo le llora todos los días.

Otros no lo tienen totalmente taponado, pero es estrecho y se atasca con facilidad. El ojo le llora con frecuencia, pero no todos los días.

Suele mejorar poco a poco, y la mayoría lo tienen ya abierto antes de los 4 meses.

Pero si vemos que pasa el tiempo y para los 4-6 meses no mejora, conviene que lo vea el oftalmólogo, por si tienen que abrírselo.

Mientras tanto para intentar que se vaya abriendo solo y evitar que se infecte:

– Cuando tiene secreción al levantarse, échale un poco de suero, deja que se ablande y límpiala con una gasita húmeda. Intenta no frotar demasiado.

– Parece que dar masajes en el huequecito que hay entre el ojo y la nariz puede ayudar a que el conducto lacrimal se abra.

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Reanimación del Recién Nacido

Reanimación del Recién Nacido tras el parto.

Una explicación para padres de lo que hace el pediatra en la reanimación tras el parto, cuando nace el bebé.

Es recomendable que esté presente un pediatra en los partos.

El parto es una situación de riesgo para el recién nacido. Tiene que adaptarse a muchas cosas nuevas.

Para eso su cuerpo tiene que hacer algunos cambios en pocos minutos que son importantes.

Es, a pesar de todo algo tan natural, como que todos hemos pasado por ahí.

En la mayoría de los casos el pediatra no tiene que hacer nada, porque todo funciona según lo previsto por la naturaleza.

Cuando eso no es así, interviene el pediatra.

Se suelen establecer 5 grados en la reanimación:

– Tipo 0: El pediatra mira al niño sobre su madre y no hace nada porque todo va bien. El recién nacido tiene buena vitalidad y va cogiendo el color poco a poco. No os asustéis porque al principio esté morado, es normal. Conforme va llorando, pasará a pálido y después a sonrosado unos minutos después.

– Tipo I: Aspiración de secreciones. Esto es necesario cuando se ve al recién nacido que respira con dificultad como si tuviese muchos mocos en la garganta. Lo que se hace es introducir una sonda que aspira los restos de líquido y sangre que hallan quedado en la boca y la garganta. Es especialmente importante hacerlo en los casos en los que el líquido amniótico sale manchado de verde.

– Tipo II: Además de aspirar las secreciones se ayuda a llenar los pulmones de aire con una mascarilla. Esto se hace en aquellos bebés que tras la aspiración de las flemas tardan más de lo normal en coger el color.

– Tipo III: Cuando el recién nacido no es capaz de respirar bien sin la ayuda de la mascarilla, necesita un tubo por el que meter aire en sus pulmones. Decimos que necesita intubación.

– Tipo IV: Cuando además es necesario poner una vía de suero para meter medicación al niño.

Deja al Pediatra trabajar

Esto no lo explico con la intención de que hagáis de maestrillos en el paritorio, enseñando al pediatra a hacer su trabajo.

De hecho el peor favor que puedes hacer a tu hijo en un momento así es interferir en el trabajo del pediatra.

Si veis algo distinto al Tipo 0, lo que tenéis que entender es que el pediatra está haciendo lo necesario por el bien de vuestro bebé.

Al final de la reanimación, suele pesarse y medirse al niño y se da una puntuación según la vitalidad del recién nacido llamada Test de Apgar.

Y si todo está bien el niño sale del paritorio sobre su madre.

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Test de Apgar

Test de Apgar. La valoración de la vitalidad de un recién nacido

El test de Apgar es la puntuación que mide la vitalidad de un recién nacido en sus primeros minutos de vida. Explicación para que los padres lo entiendan.

En el informe de alta suele aparecer el Test de Apgar del recién nacido.

Es una puntuación seguida de 2 ó 3 cifras.

Corresponde a la puntuación que el pediatra da al niño al minuto, los 5 minutos y 10 minutos de vida.

Cuando sólo hay 2 de esas puntuaciones corresponden al minuto y 5 minutos. Y la segunda es de 9 ó 10.
Para dar esas puntuaciones el pediatra observa al recién nacido en 5 aspectos diferentes que nos hablan de su vitalidad y lo bien que se adapta fuera de su madre en los primeros minutos.

Esta puntuación ayuda al pediatra a decidir la ayuda que debe prestar al recién nacido.

Los 5 puntos que lo componen son: velocidad de latidos del corazón, coloración, tono, respiración y respuesta a estímulos.

Cada uno de esos aspectos puede tener un valor entre 0 y 2. Y por tanto el valor total puede estar entre 0 y 10 puntos:

  • En un parto normal y con Apgar 9-10 ya desde el principio, el niño puede permanecer sobre la madre y no precisa más reanimación que secarlo.
  • Con cifras menores puede precisar que le aspiren las “flemas” para dejar libre el paso de aire.
  • Si está peor puede necesitar que le ayudemos a respirar con una mascarilla.
  • Si es aún peor puede ser necesario colocar un tubo por el que meter aire en sus pulmones y que le pongan un suero por el que pasarle medicación.

Muchos niños con un Apgar bajo pueden necesitar alguna de estas cosas. Pero lo que de verdad tiene importancia es si se recupera con rapidez o tarda.

Un Apgar bajo (por debajo de 5) el primer minuto nos dice que debemos actuar, pero si a los 5 minutos ya es normal (9-10), no es muy problemático. Posiblemente se mantenga en observación las primeras horas de vida, pero es muy raro que produzca secuelas.

Un Apgar que sigue por debajo de 5 a los 5 minutos nos dice que el niño está en una situación grave que puede dejar secuelas a largo plazo. Con seguridad será ingresado en una unidad especializada los primeros días de vida.

La intención de este artículo es facilitar la comprensión a los padres de lo que pasa a su hijo. En ningún caso animar a los padres a interferir en la labor del pediatra. Tened en cuenta que cuanta mayor atención dedica el pediatra a los padres en ese momento, menos está dedicando al bebé.