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Síntomas del Cólico del Lactante

Síntomas del Cólico del Lactante

¿Cuáles son los síntomas del Cólico del Lactante? Si tu bebé llora mucho y te han dicho que tiene Cólico del Lactante te explico los síntomas que tiene.

Hablamos de Cólico del Lactante en bebés de menos de cuatro meses de edad que presentan episodios de irritabilidad, nerviosismo o llanto, que se inician sin causa aparente, que duran tres horas o más al día por lo menos tres días a la semana, por un periodo de al menos una semana con una ganancia de peso y talla normal.

Si reúne estos criterios, según el consenso de Roma III, tiene Cólico del Lactante.

Los Síntomas que suele tener el bebé con Cólico del Lactante:

  • Son episodios limitados en el tiempo. El bebé tiene momentos en el día en los que parece estar perfectamente y otros en los que llora de forma inconsolable.
  • Esos episodios no parecen tener una causa común. En algunos bebés aparecen por la tarde-noche, otros tras la comida… Y ceden lo mismo que aparecen sin que haya una forma concreta de lograrlo.
  • El llanto es muy intenso. No es una inquietud o llanto leve. Llora con signos evidentes de dolor.
  • Suele acompañarse de movimientos bruscos que acompañan al llanto: Lo más frecuente son compresiones de las piernas sobre el abdomen, pero a veces puede estirarse con dolor.
  • Inconsolable: No deja de llorar con facilidad. No se calma simplemente con alimentarlo o entretenerlo.

Otros síntomas que suelen acompañar aunque no siempre:

  • Suele comer con ansiedad. Especialmente en la tarde-noche.
  • A veces la barriga está hinchada. No siempre ocurre.
  • Es frecuente que se calme cuando tras horas de llanto acude a urgencias. Esto parece que fuese de chiste, pero es muy habitual.
  • Suelen ganar peso al ritmo normal o incluso más.

Síntomas que descarta que sea un Cólico del Lactante (si aparecen debería ser visto por el pediatra):

  • El llanto es constante. No hay ratos en los que el bebé esté bien tras muchas horas de llanto.
  • Fiebre. La fiebre es un signo de infección habitualmente, luego si aparece, no es Cólico. Hay algo más.
  • Vómitos. Vomitar es expulsar contenido del abdomen hacia arriba, pero a diferencia de las bocanadas se precede de dolor en el momento que expulsa y mala cara evidente.
  • Rechazo constante del alimento. Cuando tiene una crisis de Cólico del Lactante un bebé puede rechazar momentáneamente que le alimenten. Pero cuando cede el dolor come con ganas. Si no come en todo el día hay que verlo.

Ante la duda, si un bebé llora mucho, conviene que el pediatra lo valore antes de asumir sin más que puede ser Cólico del Lactante.

No hay ninguna prueba diagnóstica que nos diga que lo que tiene es Cólico del lactante.

Como veis, hay mucha variabilidad en los síntomas que aparecen. Y es así porque en realidad el Cólico del Lactante no corresponde a un problema concreto.

Agrupar a los bebés de menos de 4 meses que lloran mucho sin que sepamos porqué ni cómo calmarlos es algo que hacemos nosotros, pero no implica en absoluto que todos los bebés que están en esa situación tengan una causa común.

De hecho, mi experiencia es precisamente que el error está en buscar una sola causa. Cuando en la mayoría de los casos hay varios desencadenantes simultáneos.

Otro error es creer que de verdad existen los bebés que lloran sin motivo de forma intensa. Ningún bebé llora durante horas desesperado sin que le pase nada.

Cuando he visto bebés con Cólico del Lactante, si algo tengo claro al igual que los padres, es que tiene dolor. Y ese dolor tiene siempre causa.

Pero pueden ser diferentes motivos. Y en muchos bebés el dolor proviene de varias causas a la vez. Sólo cuando logramos identificarlas podemos tratarlas.

Sólo entonces desaparece el Cólico del Lactante. Cuando desentrañamos la razón que genera los síntomas del Cólico de cada bebé concreto. Y tratamos simultáneamente todos los factores implicados.

Hacer esto es posible, con un porcentaje de éxito muy elevado y en un tiempo breve.

He intentado sistematizar mi experiencia haciéndolo en el Programa Bebé sin Cólico.

Si tu hijo lo sufre podemos ayudarte.

Bebé sin Cólico

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Por qué el Cólico del Lactante ocurre en menores de 3 meses

Motivos por los que el Cólico del Lactante suele aparecer en menores de 3 meses

El Cólico del Lactante parece un misterio, pero si empezamos a comprenderlo deja de serlo. Empecemos viendo porque es más frecuente en menores de 3 meses.

El Cólico del Lactante es un tema que me apasiona. Y lo hace porque me ha ayudado a cambiar radicalmente mi concepto de la Pediatría.

Buscar explicaciones para todo entendiendo mejor la realidad del bebé y los motivos por los que actúa como lo hace.

Se suele definir el Cólico del Lactante con la Regla de los 3 de Wessel:

Bebé de entre 3 semanas y 3 meses que sin estar enfermo llora más de 3 horas al día, más de 3 días por semana.

Me encanta, ya hasta le he pillado cariño a la frasecita. Pero la verdad es que es un juego da palabras y nada más.

Lo triste es que tras ella hay una realidad que puede marcar la experiencia de crianza de muchas familias.

La sensación general de los padres y madres cuyo hijo tiene Cólicos del Lactante es que no saben cuidar de su hijo. Intentan hacerlo tan bien como pueden y como el bebé no para de llorar son bombardeados con consejos constantes. Intentan ponerlos en práctica. Pero en la mayoría de los casos sin mejoría.

Para colmo está quien dice que el Cólico del Lactante se debe a que padres inexpertos se ponen muy nerviosos y transmiten esa ansiedad a sus bebés. «¡Solucionado! Le echamos la culpa a los padres y listo». ¡Qué solución más imaginativa! Y más patética…

Es cierto que el Cólico del lactante es más frecuente en lo primeros meses de vida y que lo es en hijos de padres novatos. Pero voy a intentar explicaros el porqué según mi experiencia:

  • Todo niño que llora lo hace por algo. Esta es la premisa que me planteé cuando empecé a buscar respuestas al Cólico del Lactante.
  • Si un bebé llora más de lo habitual, me da igual si son 3 horas, 2,5 o 5…. asumo que es porque tiene algo que le causa dolor o incomodidad o una de sus necesidades no está siendo cubierta. 
  • Esto ocurre con más frecuencia en hijos de padres novatos y durante los primeros meses de vida, porque la falta de experiencia hace que no identifiquen con facilidad los signos de problemas que pueden causar dolor al bebé y que no interpreten adecuadamente sus necesidades.
  • Las indicaciones que se siguen dando en muchos casos a los padres sobre cómo cubrir las necesidades del bebé siguen siendo antinaturales en muchos casos. Se les sigue diciendo:
    • Que les aguanten el hambre para pautarles un ritmo de alimentación fijo.
    • Que restrinjan el contacto con el bebé.
    • Que mantengan al bebé separado de ellos.
    • ….
  • Estas indicaciones sólo tienen un efecto: Las necesidades de estímulos (posturales, sensoriales y afectivos) y alimento del bebé están siendo descubiertas sistemáticamente. Eso produce un efecto de ansiedad en el bebé infinitamente mayor que cual se la situación anímica de los padres, que cierto, también empeora. Pero la base del problema son unas malas recomendaciones a los padres. Suele mejorar con el tiempo, simplemente porque cuando va pasando los padres dejan de aplicar reglas que entienden que no ayudan a su hijo, dejan de escuchar los consejos de quienes les rodean y empiezan a observar a su bebé y a atender sus necesidades cuando se las expresa. Esta es la razón por la que muchos mejoran con el tiempo.
  • Pero además hay causas físicas que producen malestar en los bebés: Intolerancias alimentarias, reflujo gastroesofágico, alteraciones de la flora intestinal, problemas en el tránsito intestinal y en la relajación del ano pueden generar dolor. Ese dolor es real y sólo cede si se identifican y tratan las causas que lo generan. La inexperiencia dificulta la identificación de los signos que nos llevan a diagnosticar estas causas. Porque al preguntar a los padres por esos signos les resulta difícil apreciarlos. Con el paso del tiempo esto mejora y poco a poco estos problemas son diagnosticados y tratados, lo que hace que los Cólicos del Lactante vayan desapareciendo.

Resumiendo, algo que no me harto de decir:

El Cólico del Lactante es un Cajón de Sastre en el que están muchos niños cuyo único punto común no es un montón de «treses», sino que son niños que lloran más porque tienen dolor o una necesidad sin cubrir. Pueden curarse, porque sí, siempre tienen un problema (o varios) que tratar, pero para lograrlo hay que identificar y resolver las causas que en cada bebé dan lugar al Cólico del Lactante.

No te resignes y busca respuestas. Las hay.

Para intentar darlas estoy desarrollando Bebé sin Cólico.

Programa Bebé Sin Cólico

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Cólico del Lactante ¿Sirve algún medicamento?

Medicamentos que no funcionan en el cólico del lactante

En el cólico del lactante una de las cosas más llamativas es la larga lista de medicamentos que se proponen para tratarlo. ¿Sirve alguno?

Una de las cosas que más me hizo desconfiar sobre la efectividad de las medicinas para el cólico del lactante cuando empecé a estudiarlo fue la gran cantidad de soluciones diferentes.

Si tu hijo tiene Cólico del Lactante posiblemente ya has probado varios de ellos con escaso o nulo resultado. Puede que tu caso sea la excepción y le haya servido alguno de ellos.

Empecemos por el principio ¿Qué es el Cólico del Lactante?

Por definición decimos que un bebé sufre cólico del lactante si:

Llora más de 3 horas al día de forma inconsolable (no se calma si lo tomas en brazos o le ofreces alimento).

Más de 3 días por semana (un día malo lo tiene cualquiera).

Sin que se haya detectado ninguna enfermedad que lo justifique (debe haberlo explorado un pediatra para descartar que la haya).

Suelen ser bebés entre 3 semanas y 3 meses (¡Cuánto 3! ¡Qué llamativo!)

Ahora algo que nunca me canso de decir:

  • Esto es un cajón de sastre en el que se meten muchos niños por motivos diferentes.
  • Ningún bebé llora sin motivo:
    • O tiene dolor o una necesidad sin cubrir:
      • Si cubrimos sus necesidades (estímulos tomándolo en brazos y alimento ofreciéndole comida) y no para de llorar, es que algo le duele.
      • Y por tanto llego a la conclusión de que el 3º punto de la definición es siempre falso. Si estamos ante un cólico real y el bebé no se calma al darle estímulos ni alimento, es que algo le duele. Por tantos, sí que tiene una enfermedad que lo justifica.
  • El problema es que son varias las causas que pueden llevar a un bebé a llorar más de 3 horas al día, más de 3 días por semana. Algunas son típicas de estos 3 primeros meses de vida en los que el bebé está adaptándose a su vida fuera del útero.
  • Para complicarlo más pueden combinarse entre sí, de modo que si detectamos sólo una de ellas y la tratamos, el bebé no mejora. Y no lo hace, porque sigue teniendo otros problemas que mantienen el dolor.

¿Porqué la mayoría de los medicamentos para el Cólico del Lactante no funcionan?

No es que los medicamentos que dicen servir para el Cólico sean un fraude.

Es simplemente que cada uno trata un problema concreto. Y como os he dicho el Cólico del Lactante puede, y suele, tener varias causas simultáneas.

Lo raro es el Cólico con una sola causa. Más raro aún es que de la larga lista usemos exactamente el medicamento que necesita para esa causa única.

Hay medicamentos que mejoran la motilidad intestinal, que reducen los espasmos, que mejoran la flora intestinal, que calman el dolor…. Hay infusiones, medicamentos farmacológicos, homeopáticos, naturistas…. Hay biberones y leches anticólico. Cada una de estas soluciones va destinada a un síntoma o una causa concreta y en general están bien diseñadas para su objetivo.

El problema es aplicarlos de forma aislada y sin haber averiguado antes las causas por las que un bebé concreto sufre el Cólico del Lactante. Están por tanto destinados a fracasar.

La experiencia de algunos padres es que tomando tal o cual medicamento, su hijo sí que mejoró. Pero cada caso defiende el suyo según su resultado. El medicamento que ayudó a un 10% de los casos no ayuda al otro 90%.

Un caso especial, que desaconsejo especialmente: La fórmula de Marfan

La Fórmula de Marfan no es una novedad. Tiene muchos años. Tantos que ya se llama Fórmula de Marfan a cualquier cosa.

Los hay que le añaden hinojo, anís estrellado…. Pero la base esencial es la Belladona y en algunos casos el Fenobarbital.

Atención: Funciona en un alto porcentaje de bebés. 

Aún más atención: A mi parecer es una barbaridad.

¿A qué se debe que funcione? Básicamente a que Belladona y Fenobarbital dejan al bebé «planchado en los mundos de Yupi».

«O sea ¿que el bebé deja de llorar? ¡¿Dónde lo compro?!» Si me haces caso, en ninguna parte. No uses la Fórmula de Marfan. Te explico porqué no la recomiendo en absoluto.

El problema es triple:

  1. Es peligrosa. En bebés más sensibles o a una dosis inadecuada puede dar lugar a intoxicación grave. Por eso no se comercializa y menos aún Sanidad aceptaría una fórmula así con indicación para el cólico del lactante.
  2. En la mayoría de los casos no resuelve nada, sólo oculta el problema hasta que se resuelva, si es de los que se resuelven con el tiempo. Que es el caso en algunas de las causas del cólico.
  3. Interfiere en el desarrollo del bebé. Si dejas «sopa» a tu bebé no llora, vale. Pero si las causas que le hacen llorar tardan meses en resolverse de forma espontánea, vas a seguir dándole la Fórmula de Marfan durante meses. Meses en los cuales el desarrollo neurológico de tu bebé va a ser «el de una maceta de geranios».

Por tanto soy muy claro: No uses la Fórmula de Marfan.

¿Y entonces qué solución tiene el Cólico del Lactante?

Algo más complejo, pero es que un problema complejo no tiene soluciones simples.

Yo lo que hago es:

  1. Identificar las causas por las que cada bebé concreto tiene Cólico del Lactante.
  2. Y tratar todas las causas implicadas a la vez.

Cuando lo hacemos, mi experiencia es una clara mejora del bebé en menos de 2 semanas en la gran mayoría de los casos y en menos de un mes en la casi totalidad.

Pero más importante aún que la mejoría, que por definición en el cólico llega sola antes o después, es que haciéndolo así hemos detectado y resuelto problemas reales que el bebé tenía y que en algunos casos persisten si no se tratan más allá de los 3 meses que suelen marcarse como final del cólico.

Para ofrecer este abordaje he creado el Programa Bebé Sin Cólico.

Bebé sin Cólico

 

 

 

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Psicoterapia en niños

Psicoterapia Infantil

¿Cuál es el papel de la Psicología en la Salud de los Niños? Problemas en la Conducta, la Afectividad y la Personalidad de los Niños y cómo abordarlos.

Os voy a confesar que soy un Psicólogo camuflado de Pediatra, o un Pediatra que hace intrusismo en Psicología. No, ya en serio. Me encanta la Psicología Infantil. De verdad, si tuviese que dar un giro a mi actual trabajo tengo claro que dedicarme a la Psicología Infantil sería para mí muy atractivo.

Le doy una importancia crucial a los problemas de índole Psicológica en Niños porque sin duda la forma en que se aborden va a determinar mucho más su felicidad que la mayoría de las patologías «físicas».

Lo que voy a intentar en este artículo es aclarar las principales dudas que surgen a los padres cuando es la Conducta, la Personalidad del niño, lo que está generando un problema.

Padres a los que no les gusta la Psicología

Es lo primero que me encuentro. Hay muchos padres a los que no gusta la Psicología. Todavía hay mucha gente que tiene prejuicios hacia esta especialidad. La visión que mucha gente tiene de ella es muy negativa. Habría que ver qué se ha hecho tan mal en el pasado para llegar a esta situación. Pero hoy en día la Psicología es una Ciencia con toda la fuerza y fiabilidad de otras especialidades Sanitarias.

Pero más que eso en Psicología infantil suelo ver 3 reticencias claras:

  • Para algunos padres llevar a su hijo al Psicólogo es como reconocer que es un Enfermo Mental. Y la enfermedad mental tiene un estigma social muy negativo. Cuando expresan esto les explico que todos podemos mejorar nuestra vida usando la Psicología. Que no es más que la mente que estudia la personalidad humana y la forma en la que nuestra mente funciona. Que un psicólogo es un profesional que puede enseñarnos habilidades que no tenemos o no sabemos usar bien para mejorar nuestra vida. Para acudir a la Psicología no hay que estar enfermo, hay que querer mejorar nuestro conocimiento sobre nosotros mismos y nuestras habilidades para relacionarnos con los demás.
  • Para otros acudir a un Psicólogo es como asumir que no son buenos padres. Es como si pensasen que han fracasado en la educación de su hijo y por eso necesitan que un profesional les ayude. Pero volvemos a lo mismo. Cuando detectamos que nuestro hijo tiene un problema en su personalidad o conducta que le hace más difícil ser feliz no se trata de buscar culpables, sino soluciones. Hay muchas formas en las que se puede ayudar, pero los padres no somos expertos en ellas. Pedir ayuda a un profesional para ayudar mejor a nuestro hijo no nos marca como padres deficientes, sino que demuestra nuestro interés por mejorar cada día.
  • «Mejor no tocar esas cosas». Todavía hay gente que piensa que hay cosas de las que es mejor no hablar, que ciertas cosas son vergonzosas y se tratan en familia, que mover las cosas puede empeorarlas… La realidad es que detrás de todos esos pensamientos hay algo claro, hay un problema. Un problema que está afectando a tal punto nuestro bienestar que hacemos todo lo posible por no afrontarlo, o no sabemos como hacerlo. Es absurdo vivir mal pudiendo ser feliz y los problemas cuando se ocultan no desaparecen, suelen crecer haciendo que nos arrepintamos más tarde de no haberlos enfrentado. En estos aspectos la persona adecuada para ayudarnos cuando no disponemos de las habilidades necesarias o no las vemos es el Psicólogo.

Cómo trabaja el Psicólogo con Niños

Una de las cosas que muchos padres argumentan para no acudir al psicólogo es que el niño si es muy pequeño no va a entender nada de lo que le diga el especialista y si es grande y no quiere colaborar no habrá nada que hacer.

Pero es que el Psicólogo puede trabajar también con los padres. De hecho mientras el niño es pequeño es con quiene actúa, dando pautas a los padres y consejos sobre cómo ayudar al niño a desarrollar habilidades.

Cuando un niño ya es mayor y tiene capacidad de comunicación lo ideal es que haya una buena comunicación con su Terapeuta. Pero incluso cuando el niño se niega a esa comunicación se pueden dar pautas de actuación a los padres que ayuden al niño a desarrollar habilidades y mejorar la situación.

Esto significa que en Psicología Infantil la implicación de los Padres o Cuidadores del Niño en la terapia es esencial.

Pediatría y Psicología

En la Universidad todos los médicos estudiamos Psicología. Evidentemente no lo hacemos en la profundidad que lo hacen los Psicólogos, ya que para nosotros es una asignatura y para ellos es toda la carrera.

Ya en la práctica diaria hay Pediatras a los que nos gusta más o menos el tema y nos hemos formado más allá de lo incluido en la formación oficial de nuestra especialidad.

Cuando los padres nos preguntan damos respuesta a algunos de los temas más básicos.

Pero a pesar de lo mucho que a mí me gusta, la Psicología necesita un tiempo del que raramente disponemos los Pediatras. Para resolver la mayoría de los problemas serios hace falta un proceso de asistencia con bastantes sesiones de no menos de 30-60 minutos de duración y unos conocimientos que los Psicólogos tienen mucho más estructurados y afianzados que los pediatras. Es uno de los especialistas a los que derivo con más asiduidad, a pesar de lo mucho que me gusta el tema. O tal vez precisamente porque me gusta tanto que la respeto mucho y no quiero hacer «chapuzas» en este campo.

¿Modificar la conducta con medicamentos?

A pesar de lo poco que me gustan las generalizaciones y sabiendo que puede no granjearme muchas simpatías entre los Psiquiatras, en esto soy bastante radical:

Para mí se recurre a la Psiquiatría cuando fracasa la Psicología.

En la actualidad tendemos a curarlo todo con medicinas. Es cierto que nuestro conocimiento del funcionamiento del cerebro es cada vez mayor y eso nos ha permitido encontrar muchas de las reacciones biológicas que hay detrás de algunas alteraciones de la conducta. Hasta el punto de que algunas patologías que hace años condenaban a la marginación social, bien tratadas son compatibles en la actualidad con una vida normal. El caso más claro es la Esquizofrenia.

Pero incluso en esos casos la Psicología sigue siendo esencial.

La Psicología nos da herramientas que interiorizamos, de modo que una vez tratados se convierte en una habilidad a la que podemos recurrir cuando la necesitemos. Un medicamento hace efecto mientras se toma y deja de hacerlo cuando se suspende.

Por eso jamás es tratado a un niño ansioso con un ansiolítico. Lo que recomiendo siempre a los padres es que busquen un Psicólogo que les ayude a ellos y a su hijo a resolver las situaciones que están generando ansiedad en el niño y cuando son situaciones que no pueden evitarse enseñe al niño cómo adaptarse mejor a ellas.

¿Cuál es el momento de empezar a tratar a un niño en el Psicólogo?

No hay una respuesta concreta. Cada caso es diferente, depende mucho de cual sea el problema y los recursos personales que el niño y los propios padres tienen para afrontarlo. Lo que algunas familias resuelven sin ayuda puede precisarla en otras.

Yo suelo recomendar que acudan al Psicólogo siempre que detecto un problema de conducta o personalidad que está limitando la vida del niño.

Expresiones como «es que él es tímido», «es que es introvertido», «es que tiene mucho genio», «es que siempre ha sido muy nervioso»… denotan situaciones en las que el plano Psicológico está siendo un problema y está afectando a la vida del niño y de quienes conviven con él.

La importancia de la Confianza y la Conexión en Psicología Infantil

Los problemas realmente importantes en Psicología Infantil suelen ser crónicos. En su mayoría han tenido una larga evolución hasta llegar a la situación actual y no podemos pretender que se resuelvan en una sola sesión.

Como en cualquier relación terapeuta-paciente lo esencial es la Confianza. Es necesario que se confíe en el Terapeuta que trata a un niño con un problema crónico, porque el proceso puede ser largo y tener altibajos, y no hay mejor forma de garantizar el fracaso que cambiar constantemente de terapeuta.

Para que en Psicología haya resultados positivos es necesaria además la Conexión, con los padres y con el niño. Un terapeuta debe ser capaz de comunicarse con ellos. Porque si no lo logra el resultado será nulo. Para que un problema Psicológico se resuelva la comunicación debe ser efectiva en ambas direcciones. Si los pacientes no confían sus secretos al terapeuta este no tiene elementos para diagnosticar y tratar el problema. Si el terapeuta no consigue que los pacientes entiendan el problema y porqué el abordaje que propone puede ayudarles, es difícil que logre que lo apliquen.

Por tanto, si tu hijo tiene un problema de personalidad o conducta que afecta a su día a día, busca ayuda. Y si conectáis bien con el terapeuta, no cambies, confía en él, dale tanta información como puedas y habla con él sobre el diagnóstico y el tratamiento. Resuelve todas tus dudas y desde esa confianza aplica sus consejos, con la paciencia de saber que en ocasiones el camino será largo y con baches.

Pero si no conectas con él, no sientes que te escucha o no te explica todo de forma que lo entiendas, no pierdas el tiempo y busca otro Psicólogo que lo haga.

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Niños, móviles y tablets

Móviles, tablets y niños

Reflexiones como Pediatra y Padre sobre el papel de Móviles y Tablets en la vida de los Niños. Problemas más comunes de salud. Aunque no todo es negativo.

Lo que voy a exponer aquí es una mezcla de mi experiencia como padre, como pediatra y una reflexión desde el sentido común más que desde la base de estudios científicos al respecto. Por tanto tan discutible como lo que más. De hecho lo que espero es generar debate.

Si estás leyendo este artículo es porque tienes conexión a Internet. Posiblemente en tu mano en este momento. Según mis estadísticas más del 70% de las visitas a esta página llegan a través de móvil o tablet. Y si has decidido leerlo es porque posiblemente en tu caso lo tienes. Y además es muy probable que también tengas uno o varios hijos.

Es decir, que la combinación Niños, Tablet y Móvil está presente en tu casa.

¿Y bien, qué hacemos? ¿Nos deshacemos del niño, de móvil y tablet? ¿O nos vamos nosotros, que mientras tengan móvil y tablet no se van a enterar?

¿Te acuerdas de la Televisión? ¡Yo casi que no! La realidad es que en mi vida ya casi no hay tiempo para ella.

Pero hubo una época en la que no me imaginaba mi vida sin «la tele».

Los que ahora somos padres pertenecemos a la primera generación de niños que se criaron con televisión en casa.

¿Recordáis lo que nos decían a nosotros cuando éramos pequeños respecto a la tele?

Os hago un resumen de lo que yo puedo rememorar:

– Os vais a quedar ciegos de ver tanto la tele.

– Ese cacharro emite radiaciones, vais a acabar todos fatal (cáncer, se te va a caer el pelo…)

– Os vais a volver idiotas de estar todo el día mirando la «caja tonta».

– Cuando seáis mayores no vais a poder levantaros de la silla.

¿Y recordáis quién era más beligerante en estas afirmaciones? En mi caso, mis abuelos.

¿Qué deduzco de esto?

Todo cambio es difícil de asimilar por la generación que lo vive como tal. Igual que en su momento nuestros abuelos estaban sinceramente preocupados por el efecto negativo que la tele podía ejercer sobre nuestra salud física y mental, hoy en día son nuestros padres los más preocupados por el efecto que móviles y tablets pueden tener en la salud de sus nietos.

Pero ¿y los padres?

Nuestros padres con la tele y nosotros con móviles y tablets tenemos una postura doble. Por una parte no es que nos sintamos totalmente cómodos viendo cómo nuestros hijos pasarían horas y horas enganchados a los «cacharros».

Pero siendo realistas, son un método muy efectivo a veces…

Todo niño supera antes o después con su necesidad de estímulos la capacidad de sus padres para proporcionárselos. Ha pasado y pasará siempre. Los niños tienen su vida. Los padres la de sus hijos y la propia. Y ni que decir tiene que vivir dos vidas en una es muy complicado.

Tener un recurso tan a mano que proporciona estímulos es una «tentación insuperable».

Seguro que conocéis el «Momento Móvil»:

Reunión familiar, todos los niños armando follón, como es su obligación y en un momento dado están ya entre agotados, cabreados, aburridos… ¡Insoportables! Los padres se miran, echan mano a sus bolsillos y susurran con complicidad. «¿Momento móvil?».

Todos asienten, sacan sus móviles, los encienden, buscan el juego o el vídeo preferido de su vástago y se los entregan a sus respectivos hijos.

Un minuto después se ha hecho un silencio sepulcral. ¡Calma absoluta!

Móviles y Tablets son algo a integrar en nuestras vidas desde Niños

A parte de esta parte más o menos criticable pero real como la vida misma: Los dispositivos digitales van a seguir tan presentes en la vida de nuestros hijos como lo ha estado la televisión en la nuestra. Mirados de forma aséptica son una fuente más de estímulos e información. Nada más y nada menos.

Como con cualquier otra cosa en esta vida que supla una necesidad del ser humano, cada persona juega y acaba definiendo un equilibrio en el que da mayor o menor importancia a ese elemento respecto a todos los demás presentes en su vida.

Toda fuente de satisfacción de una necesidad es en sí misma una solución y un peligro. Porque los seres humanos tenemos tendencia a movernos a veces de forma muy extrema.

Como en cualquier otro aspecto de la educación, el objetivo debería ser darle un sitio que sea compatible con el resto de elementos de una vida equilibrada. Y ahí entra el sentido común. Un rato de móvil o tablet no tiene porqué ser un problema si no limita en exceso a otras actividades también necesarias, como el juego no virtual, la creatividad, las relaciones interpersonales directas, la actividad física, el estudio…

En situaciones extremas puede interferir con todas ellas y es entonces cuando debemos plantearnos en serio que hay un problema y hay que poner solución. Estaríamos hablando entonces de adicción. Pero aquí lo complicado, como en toda adicción es limitar el acceso a lo que lo genera. El niño va a usar todos los recursos a su alcance para lograr «su dosis» e incrementarla paulatinamente. Como en cualquier otro aspecto de la educación los padres actuamos como reguladores de aquellas tendencias que el niño no consigue modular con éxito.

En otro enfoque, hay que tener claro que van a seguir en la vida de nuestros hijos con casi total seguridad. Y que de hecho van a ser una herramienta básica el resto de su vida. Nuestros hijos los usan de forma casi innata. Basta con ver la soltura con la que lo hacen desde muy pequeños. Que sepan usarlos y aprendan a hacerlo de forma equilibrada va a ser muy importante para su futuro. Por lo que no darles acceso… ¿hasta qué edad?

Pero lo que más preocupa ¿es verdad que los Móviles y Tablets pueden dañar a los Niños?

Radiaciones

Cualquier dispositivo digital conectado lo hace por medio de radiaciones. Pero según el tipo de ondas se pueden clasificar las radiaciones en «ionizantes» y «no ionizantes». ¿Esto que significa? Una radiación ionizante es la que puede alterar la estructura de la materia con la que se cruza produciendo iones. Estas radiaciones son las que pueden alterar por ejemplo el ADN de nuestras células haciendo de actúen de forma incorrecta (por ejemplo provocando un cáncer). Las radiaciones usadas para conectar dispositivos digitales son «no ionizantes». Es decir, que en teoría no son capaces de producir algo así.

Pero digo en teoría. Porque no existen los emisores puros de radiación. Ningún objeto o aparato electrónico emite radiaciones en una frecuencia pura. Aunque entre las frecuencias que se quieren usar y las ionizantes hay un margen suficiente para que sea algo muy poco probable que un dispositivo conectado emita radiaciones ionizantes, ocasionalmente, ¿quién puede asegurarlo? En teoría cuanto más tiempo se usa más probable es que uno sea sometido de vez en cuando a una radiación no tan inofensiva.

Lo que sí está claro es que, al menos en las ciudades vivimos inundados en un mar de radiaciones «no ionizantes» que usamos para comunicarnos. Desde ondas de radio y televisión a señales de telefonía móvil pasando por redes Wifi y Bluetooth. Con lo que en la práctica la diferencia entre que uno las use o no es bastante limitada.

Son muchos los estudios que intentan ver hasta qué punto esto puede afectar la salud humana. Y por ahora no hay una conclusión clara. Con lo cual que cada uno se lo tome como prefiera.

Vista

El problema aquí es la acomodación. Nuestros ojos están diseñados para trabajar en un entorno en el que los objetos están a distancias variadas. Con lo que para su día a día lo normal es cambiar constantemente de enfoque. Pero cuando usamos un buen rato una pantalla enfocamos a una distancia fija.

Ese es el motivo por el que cuando estamos mucho tiempo mirando una pantalla y la dejamos perdemos agudeza visual de lejos durante un rato.

Hacerlo con asiduidad puede, en teoría, favorecer la aparición de la vista cansada. Algo propio de personas de más de 40-50 años que puede aparecer antes si se usan dispositivos de pantalla durante demasiadas horas al día. Consiste en una pérdida de elasticidad del cristalino que hace más difícil enfocar a distancias cortas.

Postura

Este es uno de los aspectos en los que realmente vemos efectos perjudiciales de móviles y tablets en los niños.

Para usar uno de estos dispositivos es necesario sostenerlos delante del campo visual. Esto significa mantener los brazos y las manos en una postura fija durante el tiempo que los estamos utilizando.

Cada vez veo más:

Dolores de espalda en niños que usan mucho los tablets. Más que en los móviles porque pesan más. La causa es una contractura de los músculos que fijan el hombro en la postura necesaria para tenerlo delante de nuestra cara.

Dolores de mano. En la mayoría de la mano izquierda, que es la que se usa para sostener el teléfono móvil mientras pulsamos la pantalla con la derecha.

Dolores de cabeza. Cuando se abusa de estas posturas la contracción constante de los músculos del cuello dificulta la llegada de sangre a través de las arterias del cuello, de lo que la cabeza se queja doliendo.

Contenidos dañinos

Evidentemente una fuente de información tan accesible como un dispositivo conectado a Internet puede facilitar contenidos de muchos tipos. Y no todos son adecuados para cualquier edad. Por lo que algo importante es vigilar a qué pueden acceder los niños a través de Internet. Casi todos estos aparatos tienen en su configuración la opción de «control parental». Pero son filtros automáticos que no pueden garantizar al 100% que los contenidos sean adecuados. Es lo mínimo que deberías usar. Pero hacerlo no te exime de que controles a qué accede tu hijo con ellos.

Si quisiera hacer un resumen sería el siguiente:

Como todo en la vida los móviles y tablets son objetos que bien usados pueden resultar muy útiles. Pero no están exentos de riesgos. Por lo que, sabiendo que no es realista evitar totalmente el contacto de los niños con ellos, y que incluso manejarlos con soltura puede ser una habilidad básica en su futuro, lo que sí debemos hacer es restringirlo a una forma de uso adecuada. Esto implica limitar el tiempo que los usan y para qué, estando atentos a las alertas que nos hagan pensar que está siendo inadecuado.

Dar un móvil o un tablet a nuestro hijo no debería ser un motivo para relajar nuestra atención, sino para acentuarla.

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Viajar con Bebés

Viajar con Bebés es posible, pero se realista y hazlo con seguridad.

¿Qué debería tener en cuenta a la hora de viajar con un bebé? ¿A partir de que edad puede hacerlo en avión, barco, autobús..? ¿Se marean ya desde pequeños?

Viajar, lo que se dice viajar, es algo que todos los bebés hacen desde que salen del Hospital. Todos tiene que hacer un trayecto mayor o menor desde el Hospital en el que nacen hasta la que va a ser su casa. En algunos casos podrán llegar incluso a pie. Pero la mayoría deben usar el coche.

Pero hay casos en los que son necesarios otros medios. El autobús, un barco o un avión. Hay zonas que tiene peor comunicación.

Viajar seguros con un Bebé en el Coche

Ya desde ese primer viaje  que hacen los bebes al salir del Hospital debemos tener previsto su desplazamiento seguro. El capazo con cinturón de sujeción de velcro no es una solución. Para que una sujeción en el coche se considere segura debe ser de 5 puntos de fijación. Ya que una fijación de velcro no es segura y con sólo dos puntos de sujeción es fácil que en un accidente el bebé salga despedido.

Fijación de 5 puntos en la silla de un bebéDesde luego NO es apropiado llevar a los niños simplemente en brazos. Ante un accidente evitar que el niño escape de nuestros brazos es casi imposible.

TAMPOCO poniendo el cinturón de seguridad de quien le lleva en brazos por encima del bebé. Ten en cuenta que ante un choque frontal tu cuerpo debe ser retenido por el cinturón. Y la fuerza con la que lo hace es a veces suficiente para provocar lo que llamamos hematoma del cinturón. Imagina a tu hijo aplastado por tu propio peso. Cuando va en su propia silla con su sujeción de 5 puntos la fuerza que debe soportar es la proporcional a su propio peso. Eso es lo adecuado para reducir riesgos.

Yo sé que muchos bebés lloran cuando los pones en una silla para auto. Pero es una de las situaciones en las que el llanto del bebé está justificado.

Para reducir el llanto de los bebés en el coche:

Evita desplazamientos en coche cuando sea posible.

– Aprovecha para hacerlos en los momentos en los que el bebé está dormido.

– Que un acompañante (el que mejor lo haga) se siente en el asiento contiguo para ir entreteniendo al bebé.

– Que esa persona, siempre que sea posible, sea otra distinta al conductor. El conductor debe centrarse en la conducción.

Que la persona que atiende al bebé tenga a mano lo necesario para asistirle durante el viaje. Es frecuente la distribución papá-conductor, trastos del bebé en el asiento del copiloto, mamá y bebé atrás. Cuando hacemos esto y el bebé se pone nervioso, por propia experiencia sé que la madre empieza a pedir cosas que están en un lugar donde sólo llega el conductor. ¿Habéis probado a mandar al padre a buscar unos pañales? ¿A que en muchos casos vuelve sin ellos porque no los encuentra? Pues imaginad su capacidad de hacerlo cuando está concentrado en conducir. Hay que preparar lo de verdad necesario para atender al bebé en el coche en una bolsa que pueda ponerse a los pies del bebé, para que quien le atienda pueda hacerlo sin distraer al conductor.

– Por supuesto, cuando el bebé llora de forma intensa, si puedes parar el coche, cogerlo en brazos, alimentarlo, cambiarle el pañal… mejor. Un viaje de varias horas sin bebé puede ser de muchas horas cuando lo haces con un bebé.

Viajar con un bebé en Autobús

No añado ni siquiera la palabra Seguro en este subtítulo. Porque no es posible. No conozco ningún autobús preparado para viajar con bebés. Y sin embargo sé que hay situaciones en las que es imprescindible hacerlo. Mis padres no tenían coche y 4 de mis hermanos nacieron en una ciudad a 60 km del Hospital. El medio de transporte para llegar a casa tras el parto fue el autobús. Pero si puedes evitarlo, mejor.

Viajar con un Bebé en Barco

Esto es algo mucho menos frecuente. Hay muchas personas que no han viajado nunca en barco. Para muchos es más un vehículo de recreo que de transporte. Tanto si lo usas para recreo como si es para transporte, un bebé que no sabe nadar es el viajero más indefenso del barco. Ante un hundimiento o una caída al agua no puede sobrevivir sin ayuda. Siempre que sea posible un niño debe evitar las embarcaciones hasta que sepa nadar. Me han venido a la cabeza las pateras en las que llegan bebés a las costas de Europa….

Viajar con un Bebé en Avión

Esto es bastante más frecuente. Y suele haber varias dudas asociadas a ello:

¿Desde qué edad puede viajar en avión? Pues desde el nacimiento. En los niños que no pueden ir solos en un asiento, como es el caso de los bebés se usa un cinturón para el bebé que se enlaza al de quien lo lleva.

Presión. Los aviones vuelan a unas alturas que necesitan de presurización y despresurización de la zona en la que van los pasajeros. Esos cambios de presión pueden ser molestos incluso para los adultos, pero en niños pequeños la trompa de Eustaquio, que sirve para equilibrar presión en el oído medio puede ser estrecha o taponarse con moco fácilmente. Para evitarlo es bueno que mientras se produce el ascenso y el descenso del avión el bebé chupe. El movimiento de chupeteo ayuda a mantener abierta esta comunicación y que la presión se equilibre.

Aguantar a un bebé inmovilizado en un espacio reducido. Este es el mayor problema cuando estamos hablando de viajes largos. En bebés muy pequeños es poco problemático. Puede haber situaciones violentas, como los cambios de pañal, o que el bebé llore mucho e incomode a los otros viajeros. Pero en ese sentido, por poco comprensivos que puedan ser algunos, les toca aguantarse, porque todos hemos sido bebés y hemos sometido a los demás a situaciones así. Con toda la educación y tranquilidad del mundo la respuesta a cualquier comentario debería ser ¿Es que usted no ha sido bebé? La peor edad suelen ser entre los 6 meses y 2-3 años. Una edad en la que el son mucho más activos y llevan peor la inmovilización y en la que además cambiar un pañal puede ser para nota.

Por tanto: Tener un bebé no es motivo para no viajar, pero hay que ser realistas, y ante todo pensar en la Seguridad del Bebé durante el Viaje.

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Se Chupa el Dedo

Ayuda para que deje de Chuparse el DedoTrucos para conseguir que un niño deje de chuparse el dedo. ¿Porqué es importante? ¿A partir de qué edad deberíamos plantearnos que deje de hacerlo?

La mayoría de los bebés en torno a los 2 meses empiezan a meterse los dedos en la boca. Hay quien interpreta que le van a salir los dientes. No es así. En esta etapa los bebés tienen muy desarrollado el sentido del gusto y el tacto en la boca y una de sus formas de explorar favorita consiste en introducirse las manos y los dedos en la boca.

Pero cuando hablamos de un niño que se chupa el dedo nos solemos referir a mantener el dedo en la boca y hacer chupeteo. Es un hábito que es raro que aparezca de verdad antes de los 6 meses y que en algunos niños se transforma en un mecanismo de auto ayuda. Lo usan para entretenerse si están aburridos, para tranquilizarse si están nerviosos, o como parte de su ritual de sueño.

El problema está cuando este hábito se mantiene durante mucho tiempo. Porque la presencia del dedo en la boca de forma constante la deforma.

Lo más habitual es que se chupen es el pulgar. Lo segundo más frecuente es chupar el índice y el corazón juntos.

¿Qué pasa cuando un niño se Chupa el Dedo con mucha frecuencia?

El problema es que el dedo ocupa un espacio en la boca que no es escaso. Lo mismo que una ortodoncia, a fuerza de mantener una presión constante puede alinear los dientes, un objeto con una forma fija en una posición fija en la boca durante horas todos los días es capaz de producir deformidad:

Suele presiona sobre el paladar, empujándolo hacia arriba. Esto da lugar al paladar ojival, es decir abombado hacia arriba. Cuando ocurre lo hace robando espacio a las fosas nasales, lo que dificulta que respire por la nariz. Lo hacen más por la boca, lo que a su vez favorece que el paladar ojival se marque más. Cuando el paladar se eleva, además, las encías de los lados se juntan, dando lugar a una boca alargada y estrecha.

– Impide el movimiento de la lengua en la boca, lo que da lugar al llamado Síndrome de la lengua plana. Es frecuente que esto derive en una dificultad para hablar correctamente, especialmente para pronunciar consonantes como la «s» y la «r».

– Al meterse el dedo en la boca con tanta frecuencia suele actuar como vía de entrada de bichitos. Los niños que se chupan el dedo o se muerden las uñas suelen tener lombrices con más frecuencia.

Desplaza los dientes superiores hacia delante. La postura en la que se pone el pulgar (como en la foto de este artículo) suele desplazar hacia delante los 4 incisivos superiores. Especialmente los dos centrales. Lo que si no se corrige puede desestructurar el resto de la dentadura.

¿Dedo o Chupe?

Hay quien dice que es mejor el Chupe, otros que el Dedo. A veces se comenta que mejor el chupe porque el dedo es más difícil de retirar. En realidad cada cosa tiene sus trucos. Y en cuanto a los problemas descritos arriba, son muy similares con chupe y con dedo.

Edad para dejar de chuparse el dedo.

Mientras un niño tiene la salida de los dientes de leche es normal que busque el alivio de chupar/morder lo que pille. Evidentemente lo que tiene más a mano es su propia mano y llegar así a chupar el dedo es algo casi natural.

Plantear la retirada del chupe o conseguir que deje de chuparse el dedo antes de que salgan los colmillos (suelen salir después de los incisivos y la muelas) me parece poco realista. Es fácil que si lo hacemos, cuando salga un nuevo diente vuelva al hábito de forma instintiva.

Por tanto yo suelo recomendarlo cuando ya tiene toda la arcada dentaria anterior. En la mayoría esto es cuando salen los colmillos.

Un criterio para empezar a concienciarnos de que empieza a ser necesario es ver los dientes del niño. Habitualmente cuando se chupan el dedo con frecuencia por encima de los dos años podemos ver que si cierra la boca, los dientes de arriba no contactan con los de abajo. Dejan un espacio libre que es el que ocupa el dedo en su postura de chupeteo.

Truco para dejar de chuparse el dedo

En torno a los dos años además los niños ya tienen una capacidad de comprensión que nos permite dar una explicación mínima que apoye la estrategia para retirar el dedo.

Como todos los hábitos que usamos para tranquilizarnos, si pasamos un tiempo en el que no podemos recurrir a ellos, aparecen otros alternativos. Cuando un niño deja de chuparse el dedo suele recurrir para tranquilizarse o dormirse a tocarse el pelo, darse pequeños tirones de la oreja o juguetear con las manos. Sea el que sea son alternativas que necesitan su tiempo para afianzarse.

Lo que yo suelo recomendar a los padres es:

– Como cuando un niño se chupa el dedo suele tener un cayo de succión en el dedo, podemos decir al niño que como se ha hecho una «pupa» de chuparse, le vamos a poner una tirita para que se cure.

– Lo que le pondremos es esparadrapo del marrón de toda la vida. Lo liamos al dedo y lo cambiamos un par de veces al día. Debe tenerlo de día y de noche. No lo apretéis demasiado, pero debe estar bien pegado para que no se lo pueda quitar con facilidad. La idea es que lo tenga durante un par de semanas. Si tras ese periodo, al dejar de ponérselo, vuelve a chupárselo de nuevo… Una semana más.

El tacto y el gusto del esparadrapo suelen ser mucho más efectivos que aplicar cualquier cosa que de mal sabor al dedo, como ajo… De hecho, si sigue chupándolo incluso con el esparadrapo se le puede echar cosas con mal sabor al esparadrapo para que lo rechace.

Esto suele funcionar, pero si tú usaste algún otro truco que le fuese bien a tu hijo ¡Cuéntanoslo en Facebook!

 

 

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Niños Nerviosos pero no Hiperactivos

Niños Nerviosos que no son Hiperactivos

Aunque la Hiperactividad esté de moda muchos niños son simplemente más activos, o más «nerviosos» que la mayoría sin que eso implique que tienen un problema que debe tratarse.

Se habla mucho sobre la Hiperactividad y si es o no real, si es en realidad una «invención de la industria farmacéutica» para vender «anfetas».

Os doy mi opinión.

La Hiperactividad y el Trastorno por Déficit de Atención existen. Sé que hay mucha gente que grita a los cuatro vientos que es una invención. Pero la realidad es que hay personas que tienen menos capacidad de concentración y una actividad frenética y dispersa y que es un problema real, que afecta a su día a día y a su capacidad de adaptarse al mundo en que viven.

Son personas en las que se puede comprobar que tienen una menor actividad de la zona frontal del cerebro, que es la que se encarga de regular la conducta. Y ese defecto, que es real y tangible, tiene soluciones que pueden aplicarse. Pero van más allá de tomar una pastilla al día. Influyen y pueden mejorarlo una dieta adecuada, una mejora de la calidad de sueño, el apoyo psicológico para adquirir habilidades de concentración y relajación, para reforzar la autoestima. Y sí, en algunos casos la medicación puede ayudar.

El problema es que hay personas con TDAH no diagnosticadas ni tratadas adecuadamente que ven de forma frustrante su día a día. Y al mismo tiempo hay montones de personas que están siendo medicadas sin tener realmente un TDAH.

Ya he escrito varios artículos sobre este tema. En este caso voy a centrarme en algo que habéis pedido a través de la Comunidad de Facebook: Los niños Nerviosos pero No Hiperactivos.

¿No son «Nerviosos» todos los niños, unos más y otros menos?

Esto es una apreciación personal. Pero hay más tendencia a diagnosticar como Hiperactivos a los niños de padres más mayores. Lo que pasa es que esto posiblemente no tiene que ver con los niños, sino con los padres.

Todos los niños son «nerviosos» para los padres. Hay unos que más y otros que menos. Pero debemos reconocer que cuanto mayores somos o menos tiempo tenemos, más nervioso nos parece nuestro hijo.

Seguir el ritmo de un niño es un esfuerzo sobrehumano para cualquier adulto en cuanto el niño supera los 2 años de vida.

Son así. Tienen un cerebro que está creciendo y desarrollándose a un ritmo asombroso y que se alimenta de estímulos. Tienen tanta necesidad de ellos como de respirar. Para eso inventó la naturaleza a los Hermanos. Os lo dice alguien que se crió con 6 hermanos más y que tiene un hijo único y ve la carencia que para él significa esa situación.

Ante esa realidad los padres tenemos varias opciones: entenderlo o verlo como un problema.

Los que lo entienden

Aún teniendo un sólo hijo y no planteándote darle hermanos, puedes hacer varias cosas:

Organizar tu agenda para que tenga el mayor tiempo posible compartido con otros niños: primos, amigos… La mayoría de los padres acabamos organizando gran parte de nuestra vida social en torno a las afinidades de amistad de nuestros hijos y eso está bien. Si además tienes afinidad con los padres de esos niños, mejor que mejor.

Dedicar tanto tiempo como puedas a compartirlo con él. Pero esto no significa ponerlo a hacer cosas contigo, sino ponerte a hacer cosas con él. Muchos padres se quejan de que sus hijos son nerviosos porque interrumpen constantemente las actividades de los padres. Pero es porque en muchos casos son actividades en las que el niño no tiene motivación alguna. Está bien que también haya actividades de ese tipo y que el niño llegue incluso a saber comportarse bien en ellas. Pero no es lo esperable las primeras veces que lo hacemos ni en niños muy pequeños.

– Entendiendo que cuando pasamos horas o días sin ofrecerle ninguna de las dos alternativas anteriores el niño esté especialmente nervioso. Estamos obligando a su cerebro a «aguantar la respiración» sin estímulos que necesita para crecer.

Desarrollando una paciencia infinita. Para entender que la mayoría de las cosas que nos desquician las hicimos nosotros de pequeños y es algo normal con su edad.

Los que lo ven como un problema que hay que solucionar

Hay padres que no entienden lo anterior. Como hacer lo descrito antes para compensarlo no es algo que salga de forma natural de los padres que no lo entienden, el cerebro del niño se convierte en una hoya a presión. Que estalla de forma intermitente para no hacerlo de forma definitiva. Por comparación, estos niños son claramente más «nerviosos» que otros de su entorno, y mucho más de lo que sus padres están preparados para soportar. Empiezan a plantearse si su hijo no tendrá un problema. Y se encuentra con la gran difusión que ha alcanzado el TDAH.

No todo son los padres, en el colegio también hay situaciones en las que se entiende poco las necesidades de los niños. En muchos colegios hay masificación, y la única forma de funcionar es una cadena de montaje bien engrasada en la que todos vayan al mismo ritmo. Para que no se queden demasiados atrás se ha ralentizado el paso. Muchos niños no soportan ese ritmo, no están motivados, se aburren, necesitarían actividades más centradas en sus peculiaridades…. Y esto es en muchos casos una utopía inalcanzable. A veces, aquél que entorpece la marcha de la cadena de montaje es sacado de ella, se le pone una etiqueta de averiado y hay que arreglarlo. El TDAH es una de las etiquetas más socorridas y usadas. Cuando en muchos casos lo que abría que hacer es desmontar totalmente la cadena de montaje.

Esto no es un ataque a los educadores. Varios de mis hermanos lo son. Hay educadores que luchan contra una masificación que no depende de ellos, contra una desmotivación que en algunos casos nace de los padres, contra montones de normativas que nada tienen que ver con mejorar la educación de sus alumnos y consiguen resultados que serían imposibles para cualquiera de nosotros. Y los hay que, como en cualquier otro trabajo, van a lo cómodo.

Debemos distinguir a los niños con TDAH real de los que no lo tienen

Para eso debemos evaluar la conducta del niño en todos los ámbitos posibles. Si un niño es capaz de concentrarse cuando juega con sus amigos, cuando realiza actividades que le gustan, cuando le prestamos atención participando en cosas que el pida hacer…. ¡No hay TDAH que valga! Hay un mundo que está negándole los estímulos que su cerebro en desarrollo necesita para no axfisiarse o que le está pidiendo que haga cosas que para el niño no tienen sentido.

Que un niño sea capaz de agotar a sus padres es lo normal. Pobres de los padres cuyo hijo no hace eso, porque posiblemente esté enfermo.

Que un niño al que se pauta tratamiento farmacológico para el TDAH empeore al tomarlo es un signo de que no lo sufre y que lo que realmente necesita es que sus padres y educadores entiendan que tiene unas necesidades que no están siendo atendidas.

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Niño hiperactivo y con deficit de atención TDAH

Déficit de atención hiperactividad en niños

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños (TDAH) es algo que cada vez se diagnostica más. ¿Quieres entenderlo?

Definición de hiperactividad y déficit de atención:

La conducta de los seres humanos se controla fundamentalmente con la zona anterior de nuestro cerebro (corteza frontal).
Estos niños tienen esta parte del cerebro como adormecida.
El resultado es falta de atención e incapacidad de concentrarse en una actividad de forma continuada.
Son niños «despistados» y que no paran, saltando continuamente de una cosa a otra. Lo que genera problemas de convivencia familiar y retraso escolar. Es frecuente que en la familia se tenga la idea de que es despistado o muy nervioso, pero sea en el colegio donde nos alerten de la posibilidad de que sufra de hiperactividad o déficit de atención.

Diagnóstico de hiperactividad y déficit de atención TDAH :

Conviene que sea valorado por un Psicólogo/Logopeda/Neurólogo infantil, que con la observación de la conducta y mediante una serie de encuestas os dará una opinión sobre su grado de TDAH.

Pero hay un método sencillo que vosotros mismos podéis realizar para aproximarse con bastante certeza al diagnóstico:

  • Establecer el diagnóstico de TDAH en menores de 5 años es algo complicado y poco útil, ya que los tratamientos usuales de esta patología (Metilfenidato y similares) no se indican antes de esta edad.
  • Ya que los niños hiperactivos tienen un «adormecimiento» de la zona anteriór del cerebro, el tratamiento consiste en algo que puede resultar llamativo: Estimulantes. (El metilfenidato es una anfetamina, de hecho). Suele extrañar cuando se explica, pero es fácil de entender si se hace bien: Cuando damos un estimulante a un niño que está como una moto todo el día porque su conducta no está controlada por la zona anterior de su cerebro, despertamos a esa zona, que actúa así para controlar la conducta, haciendo que el niño se concentre con más facilidad y pueda atender mejor a lo que los demás le dicen.
  • La prueba que os comentaba que podéis realizar vosotros mismos consiste en dar por la mañana en el desayuno, CAFÉ. Simplemente que desayune café con leche en lugar de hacerlo con Cacao. Probad durante una semana y decidle a su maestro que váis a probar un tratamiento con el niño, para que os comente si observa cambios en su comportamiento en clase. Al tiempo que vosotros observáis los cambios en casa. Si no le gusta el café solo podéis dárselo mezclado con cacao (Café Bombón).
  • Si el niño es sencillamente nervioso y despistado, pero no hiperactivo, lo normal es que el café lo ponga aún más nervioso.
  • Sólo si es realmente hiperactivo notaréis que mejora en su capacidad de concentrarse y de prestar atención a los demás. Es un efecto anormal de los estimulantes que aparece sólo en niños hiperactivos. Si la respuesta es esta: vuestro hijo es muy posiblemente hiperactivo y si mejora con café, adivinad el tratamiento: Pues café con leche todas las mañanas.

Tratamiento de la hiperactividad en niños:

El tratamiento oficialmente aceptado y más difundido suelen ser las anfetaminas (Rubifen® o Concerta®). Son más potentes que la cafeína, pero también tienen más efectos secundarios, por lo que cuando la cafeína es efectiva yo prefiero ésta a las anfetaminas.

  • Anfetaminas: Suele iniciarse el tratamiento a dosis bajas que se va subiendo poco a poco hasta la dosis normal recomendada. Hubo un tiempo en que el tratamiento se recomendaba sólo para los días de clase para evitar el fracaso escolar. Hoy en día se recomienda darlo todos los días, porque la convivencia familiar no es menos importante. La diferencia entre Rubifen® y Concerta® es que el segundo tiene un efecto más prolongado (24 horas) mientras el primero sólo unas 8 horas. Por lo que hoy día tiende a usarse el Concerta®.
  • Cafeína: Yo suelo recomendar el café con leche y no la Coca Cola por dos motivos: Las bebidas azucaradas son una de las principales causas de obesidad infantil hoy en día. No es cuestión de cambiar un hiperactivo por un obeso. La segunda es que hay estudios serios que relacionan la hiperactividad con el uso de aditivos químicos en la alimentación, de los que las bebidas son uno de sus mayores ejemplos.
  • Reducir la cantidad de aditivos químicos en la dieta. Es decir, prescindir de alimentos de producción industrial a favor de alimentos elaborados en la propia casa.
  • Reducir la ingesta de azúcar refinada. Es otro factor que se ha realcionado con el aumento de la hiperactividad en las sociedades «desarrolladas».
  • Dieta rica en Omega 3 (pescado azul y grasas vegetales) y omega 6 de origen vegetal. Evitando el exceso de Omega 6 de origen animal (carne grasa, manteca, piel de animales…). Mientras modificamos la dieta para que tenga una proporción adecuada de «Omegas», puede ser útil el aporte de suplementos de Omega 3.
  • Apoyo Psicológico y de Logopedia. Lo pongo el último, pero es para mí el esencial. Es mucho lo que se puede hacer para mejorar la capacidad de concentración y la motivación de los niños con este problema. No reduzcáis el tratamiento de vuestro hijo con TDAH a una pastilla. Hay mucho más que hacer por él. La dieta es importante, el apoyo Psicológico aún más.

Fracaso escolar:

El TDAH se ha hecho tan popular que ante el fracaso escolar, casi cualquier niño es catalogado como TDAH a la primera sospecha sin mayores pruebas.
Creo que es importante recordaros aquí que existen otras muchas causas de fracaso escolar entre las que destacaría otras dos:

  • Niños de familias con problemas. Divorcios traumáticos, violencia familiar y padres adictos a drogas o juego a la cabeza.
  • Niños «superdotados». No me gusta la palabra, pero el objetivo es que se entienda. No es raro que los niños con mayores capacidades resulten muy problemáticos en sistemas educativos que les ofrecen objetivos claramente inferiores a sus posibilidades. Pueden llegar a desarrollar cuadros de mala adaptación escolar mucho más complicados que los de niños con TDAH.
  • Niños desmotivados. Simplemente niños a los que la actividad escolar no les resulta atractiva y no prestan atención. Estos niños además, cuando se les realizan test para valorar el grado de concentración suelen dar puntuaciones bajas, porque los test le interesan tan poco como la actividad escolar en general.

Creo que se confunde muchas veces el déficit de atención con déficit de motivación. En estos tres casos lo esencial no es ningún tratamiento, sino el Apoyo Psicológico para resolver o asimilar mejor los conflictos que hay en su vida y para mejorar la motivación. Y es también importante el trabajo del logopeda para mejorar las capacidades que permitan al niño readaptarse al ritmo de su clase.

Sólo en los casos en los que hay un TDAH real será de ayuda el tratamiento. Y en estos casos el Apoyo por parte de Psicólogo y Logopeda es tan importante o más que el propio tratamiento farmacológico.

Se habla de que en realidad el TDAH es una invención de las empresas farmacéuticas para vender anfetaminas. Pero la realidad es que es un cuadro real, con base orgánica en el que el tratamiento adecuado (Psicología, Dieta, Medicación a veces) marca una diferencia importante en la vida del niño. Pero es importante diagnosticar adecuadamente y no quedarse en el mero tratamiento farmacológico para ayudar realmente a estos niños.

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Mitos que angustian en crianza

Pekemito: Si le cortas el pelo hablará más tarde.

Mitos que angustian. Respuesta a una madre en Facebook, Pekemito: Si le cortas el cabello a tu bebé sin decir sus primeras palabras, les cuesta mucho hablar.

Este ha sido el pekemito más votado de este martes. Podrían haber surgido otros, como que cortar las uñas en martes o en viernes hace que salgan padrastros….

Pero este me parece especialmente interesante porque reúne los principales elementos de una forma de influir sobre la crianza:

– Es claramente absurdo a poco que se piense.

– Recurre a una especie de relación mágica.

– Amenaza con consecuencias para el bienestar del niño si los padres actúan de modo diferente.

Y por alguna razón mucha gente cuando se lo dicen se lo piensa dos veces antes de arriesgarse.

Sirve como ejemplo de algo de lo que hablo en otro artículo: Influencia de familiares y amigos en la crianza.

Ser padres primerizos nos convierte en seres vulnerables

La mayoría de la gente que sin tener hijos haya leído este tema posiblemente se ría. Pero por alguna razón, el día que tienes un hijo empiezas a prestar oídos a cosas así.

La razón es que nos implica desde el punto de vista afectivo como nada lo ha hecho hasta entonces.

De repente somos los responsables del bienestar de un bebé indefenso que depende totalmente de nosotros. Y seamos sinceros. Nadie está preparado para algo así. Reconozco que ni siendo pediatra tenía claro todo lo que implica ser padre. Cuando mi hijo nación yo llevaba ya más de 10 años dando consejos a los padres. Pero fue la paternidad una de las cosas que me ayudó a entender que en realidad no tenía ni idea de lo que hablaba y que muchas de las cosas que me habían enseñado y yo transmitía a los padres resultaba tan absurdo como pensar que cortar antes o después el pelo a un bebé puede influir en su desarrollo del lenguaje.

Es entonces cuando te das cuenta de que los padres buscan constantemente respuestas, pistas, guías que les den cierta seguridad sobre que lo que hacen con su bebé es lo mejor que pueden hacer. Y que la información que les llega sólo contribuye a angustiarles en la mayoría de las ocasiones.

Poco a poco acaba uno entendiendo que hay que ser muy cuidadoso dando cualquier consejo. Especialmente cuando se hace como una «regla». Porque la implicación afectiva de los padres en la crianza puede hacer que llegue a entenderse y aplicarse de forma poco razonable y acabar generando problemas y angustia.

Hay gente que funciona así. Hay quien basa su forma de comunicarse con los demás en la intimidación y la amenaza. Algunos muchos más sutiles que el mito del que hablamos hoy, pero igualmente absurdos y con la misma capacidad de angustiar a los padres que lo oyen.

Llegamos así a lo que yo llamo «regla de oro de la supervivencia para padres novatos»:

«Cualquier cosa que te digan y no vaya acompañada de una explicación que te parezca razonable, ignórala.»

Y su derivada cuando doy cualquier consejo:

«Te he explicado porqué creo que esto es lo mejor, pero si alguien te da una explicación que te parezca razonable para hacerlo de otro modo, ignora mi consejo.»