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¿Debo evitar que la gente toque a mi bebé?

Gérmenes y bebés. Microbios, infecciones y miedo al contagio

Una de las preocupaciones más extendidas entre muchas familias: El miedo al contagio de gérmenes a su bebé. Te explico algo muy importante y con lo que pocos cuentan.

Entre las causas del increíble descenso de la mortalidad infantil en los países desarrollados, una de las más importantes es la mejora en la salubridad, en las condiciones de higiene.

Pero como en otras muchas cuestiones corremos el riesgo de pasarnos de un extremo al otro y pagar las consecuencias.

Evidentemente, crecer en una ciudad sin alcantarillado, donde es difícil conseguir agua no contaminada de los gérmenes de todo el mundo y sin una higiene básica, favorece el contagio de enfermedades infecciosas, parasitosis y todo lo que se nos ocurra.

Pero podemos dar por hecho que ese nivel básico de salubridad pública está garantizado en nuestra sociedad.

De lo que quiero hablar aquí es de algo muy común en esta “sociedad limpia”: El miedo casi obsesivo de muchas familias a que su bebé sea contagiado de una infección por cualquiera.

Costumbres como no salir a la calle en las primeras semanas, evitar los lugares bulliciosos con el bebé, limpiar constantemente las manos del bebé durante los primeros meses para que no se meta las manos sucias en la boca, hacer de “Guardia Pretoriana” para que nadie se le acerque….

Para que entandáis esto voy a aclarar un par de conceptos que no suelen explicarse.

¿Está indefenso un bebé durante los primeros meses de vida?

La especie humana ha sobrevivido durante cientos de miles de años sin jabón, sin antibióticos, sin toallitas esterilizantes….

El sistema defensivo del bebé está preparado desde que nace para defenderse de las infecciones. De hecho está mejor preparado durante los primeros meses. Y es así porque durante el embarazo, de la sangre de la madre, pasan al bebé los anticuerpos contra todas las infecciones que la madre ha pasado en toda su vida. Es lo que llamamos Inmunización Pasiva. 

En los primeros 6-8 meses, cuando un bebé tiene contacto con cualquier infección que su madre ha pasado, es bloqueada por los anticuerpos que su madre le pasó en el embarazo.

Sin que sufra fiebre, ni mocos, ni tos, ni vómitos, ni diarrea… Sin desarrollar síntomas, los anticuerpo de mamá frenan al germen y avisan al sistema defensivo del bebé.

Le dicen: “Míra, sistema defensivo del bebé, este bicho es malo, liquídalo… Y a partir de ahora, cuando vuelvas a verlo por aquí, a por él.”

Este proceso se repite con un germen tras otro durante los primeros meses. Lo normal es que si el niño vive en el mismo entorno en el que lo ha hecho su madre, en esta etapa identifique y frene en estos primeros meses un amplio porcentaje de los gérmenes con los que va a tener que vivir el resto de su vida. 

De indefenso nada.

¿Qué ocurre cuando evitamos el contacto del bebé con gérmenes durante los primeros meses de vida?

Evitar este contacto al 100% es imposible. Porque en este mundo hay bichos por todas partes.

Pero podemos reducir mucho el contacto con gérmenes que pueden crecer en nuestro cuerpo si limitamos el contacto con otros seres humanos. ¿Debemos hacerlo o no?

Si limitamos el contacto con otras personas para evitar contagios:

  1. Estamos impidiendo que el bebé tenga esos primeros contactos cuando cuenta con la ayuda de los anticuerpos de mamá. Antes o después acabará recibiéndolos. Evitarlo en la primera etapa sólo le retrasará el trabajo para que se le venga todo encima cuando ya no cuente con la ayuda de la Inmunización Pasiva. Pasará con fiebre, tos, mocos, vómitos y/o diarrea infecciones que pudo superar sin síntomas en los primeros meses. 
  2. El sistema defensivo debe aprender a reaccionar de forma adecuada. Para regularse debe trabajar. Cuando tiene contacto con muchos gérmenes diferentes, aprende a reaccionar de forma más intensa con los más agresivos y a ser más tolerante con los que no lo son. Cuando no se le deja una carga mínima de trabajo, va acumulando capacidad defensiva y en cuanto puede, tiende a reaccionar con más intensidad de la adecuada. Por eso muchos niños que viven en su burbuja antiinfecciosa, en cuanto pillan un virus que irrite un poco la vía respiratoria, desarrollan bronquiolitis.
  3. Las medidas de higiene permiten fundamentalmente evitar bacterias, hongos y parásitos. Pero son muy poco efectivas frente a virus. Es por eso que en la actualidad generan más ingresos hospitalarios las infecciones virales que las bacterianas. Cuando siempre fue al revés. El problema es un sistema defensivo infrautilizado que concentra toda su capacidad en reaccionar frente al único estímulo que no logramos evitar: Los virus. Por eso la mayoría de los niños pequeños, cuando se les hace una analítica y vemos sus células defensivas tiene Linfocitosis: Entre las células defensivas hay Linfocitos (que luchan fundamentalmente contra virus) y Neutrófilos (que luchan especialmente contra las bacterias). Los niños suelen tener un porcentaje de neutrófilos bajo y de Linfocitos alto. Esto acaba generando hiperreactividad frente a esas infecciones virales. Algo responsable de las bronquitis de repetición que si no se soluciona acaba generando asma.

Por lo tanto:

Es razonable que tu bebé no gatee por un urinario de un bar.

No lo bañes en una alcantarilla.

Es adecuado que limpiemos las hortalizas que han sido regadas con aguas residuales…

Pero evitar de forma obsesiva que nadie se acerque a él es claramente contraproducente.

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¿Tiene mi hijo las Defensas…. ⬆️ALTAS?⁉️?

Defensas altas en niños, hiperreactividad

Lo sé, esperabas que pusiera Bajas. Pero ¿sabes que en realidad la mayoría de los niños las tienen Altas? Es fundamental que lo entiendas.

Con mucha frecuencia los padres me pedís en la consulta algo para mejorar las defensas de vuestro hijo, porque no para de ponerse malo.

Y casi nunca recomiendo dar algo para eso.

Es importante que entiendas lo que voy a explicarte, porque puede cambiar radicalmente tu visión de la situación.

Cuando un niño tiene las defensas bajas

Siempre hago una misma pregunta:

– “¿Cuántas veces han tenido que ingresarlo en el hospital para tratar una infección?”.

La respuesta suele ser:

– “Ninguna”.

– ”Pues entonces, no tiene las defensas bajas”.

– “¡Pero está siempre malo!”

Cuando un niño tiene las defensas mal, lo notamos porque se complican, necesitando tratamiento antibiótico intravenoso. Es lo que ocurre en Neumonías, Mastoiditis, Meningitis, Sepsis…

Si un niño tiene pocas infecciones, pero acaban así, tiene las defensas bajas.

En estos niños puede haber carencias que podemos compensar. Pero es muy poco frecuente.

Lo más habitual es lo contrario…

Cuando un niño tiene las defensas altas

Todos los niños de una comunidad, como una clase de la guardería, acaban compartiendo sus gérmenes. Lo habitual es que todos acaben teniendo contacto con la colección completa.

Pero hay niños que pasan una infección con 37,2º, un poco de moco durante un par de días y dos estornudos…

Y otros que ante esa misma infección responden con 40º, tal cantidad de moco que deja de comer y duerme fatal, tos persistente, vómitos…

El primero es muy eficiente. Con una respuesta mínima y en tiempo record elimina la infección. En muchas de ellas no llegamos ni a notarle síntomas.

El segundo actúa de forma exagerada. La infección no era para tanto, podía haberla resuelto con una respuesta mucho menos intensa. Pero tiene las defensas altas, y responde de forma excesiva a infecciones que no lo merecen. Y bicho con el que contacta, lía el Apocalipsis.

Estas defensas altas son lo que llamamos Hiperreactividad.

Es algo cada vez más frecuente. Y la diferencia es evidente con los que tienen las defensas bajas en el tratamiento con el que mejoran:

  • Los niños con las defensas bajas necesitan con frecuencia Antibióticos.
  • Los niños con las defensas altas necesitan con frecuencia Corticoides y Antihistamínico.

¿Por qué tiene las Defensas Altas?

Hoy en día los niños viven durante los primeros meses de vida en una burbuja de esterilidad. Y eso es malo, muy malo, para el sistema defensivo.

En toda la evolución de la especie humana, desde el nacimiento, hemos vivido en la “sucia Naturaleza”. Un ambiente lleno de gérmenes, de los que la mayoría no pueden atacarnos.

Hay una gran cantidad de gérmenes con los que convivimos sin problemas. Algunos incluso nos ayudan. Son nuestra Flora. Nuestro sistema defensivo se regula interactuando con esa flora. Pero desde hace unas pocas décadas esto ha cambiado mucho. Es un cambio tan rápido que nuestro organismo no puede asimilarlo. En evolución son necesarios miles de años para que una adaptación se produzca.

En la actualidad:

Cada vez más niños nacen de Cesárea

Lo que implica que la primera flora que contacta con nuestro cuerpo no es la de la vagina de la madre (lo normal), sino flora hospitalaria y de la piel. Es una flora más pobre y más agresiva.

Lo que favorece que desde el principio el sistema defensivo tienda a actuar de forma más intensa para defenderse.

Los gérmenes normales no solo no agreden al cuerpo, sino que conviven con el sistema defensivo sin ser atacados porque:

  1. Ellos no atacan.
  2. Producen sustancias que tranquilizan al sistema defensivo.

Los gérmenes agresivos atacan y no producen esas sustancias inmunomoduladoras.

Desaprovechamos la Inmunización Pasiva

Claro que los bebés nacen con un sistema defensivo novato. Pero también lo hacen llevando en su sangre los anticuerpos que su madre tienen contra todos los gérmenes que ha combatido en su vida.

Es lo que llamamos Inmunización Pasiva.

Durante los 6 primeros meses de vida, más o menos, siguen ahí.

Si un germen que la madre conoce ataca al bebé, enseguida es bloqueado por los anticuerpos maternos, que avisan al sistema defensivo del bebé para que acabe con él. Y de paso el bebé aprende a reconocerlo para la próxima vez que venga.

Durante esos 6 primeros meses lo normal ha sido siempre que el bebé interactuara con un porcentaje importante de los gérmenes de su entorno. Al hacerlo con la ayuda de los anticuerpo maternos detecta y elimina a estos gérmenes con más facilidad, con una respuesta más razonable.

Pero hoy en día estamos obsesionados por la limpieza. 

Se ha reducido muchísimo el número de infecciones con las que contacta el bebé en sus primeros 6 meses de vida.

Pero esos gérmenes siguen ahí, esperando fuera de la burbuja de esterilidad donde encerramos a los niños.

Y llegará a tener contacto con ellos, pero ya sin la ayuda de los anticuerpos de mamá.

Cuando esto ocurra, los gérmenes harán un daño mayor antes de que el sistema defensivo del bebé responda. De modo que la respuesta necesitará ser mucho más intensa. A fuerza de responder así, el niño desarrollará Hiperreactividad. Teniendo más tendencia a sufrir Bronquitis, Dermatitis atópica, Asma, Hipertrofia de amígdalas y adenoides…. Cosas cada vez más frecuentes.

Cómo evitar que tu hijo tenga las defensas altas

Hay cosas que podemos hacer para evitar que llegue a tenerlas:

– Si no es imprescindible, evita la cesárea.

– Si no ha sido posible evitarla, aporta probióticos desde el primer día de vida.

– No tengas a tu hijo en una burbuja de esterilidad. Una cosa es salubridad y otra esterilidad. Puede tener contacto con la naturaleza, con animales y con otras personas, desde el primer día de vida.

Y cosas que podemos hacer para atenuarlas cuando ya las tiene:

– Medicamentos que reducen la respuesta excesiva cuando aparece, como antihistamínicos y corticoides.

– Medicamentos que previenen esa respuesta excesiva haciendo que la Hiperreactividad acabe desapareciendo. Como los inhibidores de los leucotrienos (Montelukast), o los suplementos de Omega 3.

Lo que no sirve cuando tienes las defensas altas

Evidentemente son inútiles aquí los suplementos para subir las defensas. Son complementos nutricionales que en áreas en las que la alimentación es pobre tienen sentido. Pero que ningún niño necesita si tiene una dieta variada.

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Qué hacer si mi bebé recién nacido está resfriado

Recién nacido resfriado. Casi nunca. Rinitis seca del lactante, casi siempre

Resfriado en bebés recién nacidos: Algo muy poco común. Pero con frecuencia parece que lo estén. Te explico cómo diferenciarlo y qué hacer.

En las primeras revisiones no es nada raro que las madres me comenten que su bebé se ha resfriado.

Sin embargo es muy raro que un bebé se resfríe en los primeros meses de vida.

Cuando un bebé nace, parece indefenso. Pero en realidad tiene en su sangre los anticuerpos de su madre. Es lo que llamamos inmunización pasiva. Y le defienden de los gérmenes contra los que su madre ha generado defensas en toda su vida. Estos gérmenes son la mayoría de los que haya en el entorno del bebé.

Diferencia si está resfriado o no: ¿Se le cae el moco?

Esta es la pregunta inmediata: “¿Se le cae el moco?”

La respuesta en la mayoría de los casos es: “Sí, tiene mocos.”

No es eso lo que pregunto: “¿Se le cae?”

“No, pero se los saco yo.”

Lo que realmente tienen casi la totalidad de los bebés es congestión de nariz.

Pero el moco no cae.

Cuando un bebé está resfriado el moco cae, gotea.

Pero en la mayoría de estos casos lo que notan es que el bebé tiene la nariz atascada, y si le hacen lavados y le aspiran sale el moco. Pero si no hacen esto el moco raramente aparece. Si acaso algo de moquito seco.

Rinitis seca del lactante

Lo que está ocurriendo es realmente que el bebé tiene la nariz congestionada porque durante los meses del embarazo ha estado siempre mojada de líquido amniótico.

Al nacer la nariz tiene que adaptarse a un ambiente más seco. Y además sufre cambios bruscos de temperatura. Ambas cosas hacen que la nariz se defienda congestionándose.

Cuando la congestión se escucha, respirando como si fuese un cerdito, pero el niño está bien, comiendo y durmiendo como siempre, no hay que hacer nada.

Si en algún momento está tan congestionado que come mal o duerme mal, podemos aliviarle simplemente con una gota de suero fisiológico en cada orificio de la nariz.

El error más habitual es hacer lavados y aspirar

Para que te quede claro. Antes de hacerle el lavado ¿estaba llorando el bebé? Después del lavado ¿está llorando el bebé?

Si no lloraba antes y llora después, es que no le has hecho un favor. Le has hecho la puñeta.

Un lavado es algo molesto. Más que la molestia que pretendíamos corregir con él.

Pero además irrita la muchosa de la nariz, que se defenderá secretando moco y congestionándose cada vez más.

En casos excepcionales corticoide nasal

Hay casos en que algunos bebés tienen la nariz muy estrecha y la congestión es tan intensa que dificulta de forma muy llamativa la respiración. Cuando esto ocurre y no mejora simplemente con una gota de suero fisiológico, podemos usar corticoides nasales. Funciona muy bien, pero conviene no abusar de ellos, ya que si se usan  mucho pueden atrofiar la mucosa nasal favoreciendo que sangre con facilidad.

¿Y si realmente se le cae el moco en abundancia y no respira bien?

Si esto ocurre en un bebé con pocas semanas conviene que lo vea el pediatra. Ya que un catarro como decimos no es frecuente en un bebé, pero a veces ocurre. Y cuanto más pequeño es el bebé, más posibilidades hay de que se complique.

 

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¿Es un problema que se chupe el dedo para dormir con 3-6 meses?

Qué es mejor, que un bebé se chupe un dedo o que use el chupe?

Muchos dicen que es malo que un bebé se chupe el dedo para dormir y pretenden sustituirlo por el chupe. Te explico mi opinión sobre este tema.

Escribo este artículo a petición de Verónica como Peketema en nuestra comunidad de Facebook.

“Chuparse el dedo para dormir en bebes de entre 3 y 6 meses… Qué hacer para que conciliar el sueño sino sabe usar el chupete. Cómo hacer para evitar por la noche que se lo meta y no morir de sueño en el intento….. ¡Gracias!”

Sé que esta respuesta va a descolocar a Verónica. Pero ¿Por qué quieres que no haga lo que describes?

¿Por qué no dejarle que se duerma chupando su dedo?

¿Por qué morir en el intento de evitar algo natural que da al niño autonomía para dormirse?

Ahora voy a explicarlo:

¿Es malo que un bebé se duerma chupándose el dedo con 3-6 meses?

Mi respuesta es clara: ¡Por supuesto que no!

Un chupe no es otra cosa que un dedo de plástico. Antes de la invención de los chupes, la mayoría de los niños se chupaban el dedo.

Un chupe es un material inerte, sin capacidad de defenderse. Un dedo es un material vivo que se defiende para evitar é que en su superficie (como la del resto de la piel) crezcan gérmenes agresivos.

Chuparse el dedo puede deformar la encía. Pero es una deformidad reversible hasta cierta edad. Lo que pasa es que con el chupe ocurre exactamente lo mismo. Para evitar deformidades permanentes de la boca la clave es eliminar el chupe o el dedo antes de cierta edad. En esto hay quien es más restrictivo y quien menos. Mi opinión es que podemos hacerlo desde el momento en que el bebé tiene su arcada dentaría completa, en torno a los 2 años. Para esa edad tendrá ya 16 dientes. Le faltarán por salir únicamente los molares de atrás, que suelen aparecer en torno a los 3 años. Y a los que ni el chupe ni el dedo llegan ya para ayudar a aliviar la molestia.

Cuando llegue ese momento de retirar dedo o chupe hay trucos. En el caso que nos ocupa, el dedo, lo que suelo recomendar es poner un esparadrapo en ambos pulgares (si son los que usa) y mantenerlos tanto de día como de noche durante un par de semanas. Lo cambiamos las veces que haga falta según se deteriore el esparadrapo.

Haciéndolo así podemos conseguir fácilmente que deje de chuparse el dedo cuando está justificado que lo haga. Pero hasta entonces:

La autonomía para la que el bebé está preparado gracias a su dedo (ese chupe de carne que nunca se pierde).

Esto es algo en lo que no se piensa. Verónica preguntaba cómo lograr que su bebé no se durmiese con el dedo. Y mi pregunta es ¿para qué?

En la edad en la que consulta, entre los 3 y 6 meses, es precisamente el periodo en el que los bebés configuran su ritual de sueño. Os voy a aclarar lo importante que es esto.

La mayoría de los bebés durante los 3-4 primeros meses de vida duermen cada vez más de noche reduciendo el número de despertares.

Pero a partir de esa edad los ciclos de sueño se hacen más claros y se definen los rituales de sueño. El resultado es que cada vez que un bebé sale de un ciclo de sueño y quiere entrar en el siguiente aparece una pregunta: ¿sabe hacerlo sin que nosotros hagamos nada o no?

Rituales de sueño dependientes e independientes.

Y aquí surge una diferencia importante que va a definir el descanso de toda la familia durante muchos meses o años:

  1. Ritual dependiente. Cuando un niño sólo sabe dormirse con un ritual que precisa la ayuda de sus cuidadores va a pedir esa ayuda cada vez que se despierte, aunque lo único que necesite sea volver a dormirse. En el caso del que hablábamos, con el chupe, va a pedir que se lo pongas. Y ahí estarás, de ponedor oficial de chupe a las 3 de la mañana, a las 4, a las 5….
  2. Ritual independiente. Si por el contrario su ritual de sueño es algo que puede hacer sin ayuda, como chuparse el dedo, se despertará con la misma frecuencia que el niño anterior. Pero si su única necesidad es volver a dormirse, introducirá su dedo en su boca, chupará su dedo y se dormirá. Así en todos los ciclos de sueño en los que no haya ninguna otra necesidad.

No pretendamos que los bebés prescindan de nosotros, pero dejemos que adquieran la autonomía que su desarrollo les permite

Claro que tener un bebé supone asumir sacrificios. Nadie duda eso. Y para un defensor de la crianza con apego como yo  dar esa atención con el máximo agrado es muy importante.

Pero los niños van creciendo y se van haciendo cada vez más autónomos a una gran velocidad. Tanto, que en muchos casos los padres sentimos miedo o no vemos que el bebé tiene ya esa capacidad.

El que trato hoy es un ejemplo. Cuando un bebé se lleva su mano a la boca y después su dedo no está más que cubriendo etapas de su desarrollo normal.

Llevarse las manos a la boca es una forma de conseguir estímulos, y un paso previo a la autoalimentación.

Pero como todo en la naturaleza, cada nuevo paso tiene implicaciones en otros aspectos: Jugar con el dedo en la boca y chuparlo va a dar a la lengua una agilidad y fortaleza necesaria para el proceso de masticar y deglutir adecuadamente.

Y en el aspecto en el que tratamos, chuparse el dedo, da a bebé la capacidad de calmarse sin ayuda, no porque no queramos dársela. Sino porque llega el momento en que puede elegir entre perdírnosla o cubrirla por sí mismo. Es su primera técnica de autorelajación.

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Mi bebé no hace pis

Qué hacer cuando creo que mi bebé no hace pis

Si te preocupa tu bebé porque no hace pis o crees que es poca cantidad, te aclaro tus dudas para que sepas diferenciar lo que es normal y lo que no.

La orina es necesaria para eliminar del cuerpo muchas sustancias que sobran tras su funcionamiento normal. Un mal funcionamiento de los riñones que impida que esto se produzca adecuadamente puede dar lugar a una intoxicación.

Pero hay muchas situaciones en las que un bebé puede producir una cantidad de orina menor de lo habitual sin que sea nada preocupante.

En este artículo quiero aclararte cómo diferenciar unas y otras.

El bebé no hace pis de noche

Esto es algo relativamente frecuente.

Se trata de un bebé ya grandecito, habitualmente por encima de los 9 meses, que de repente nos llama la atención porque empieza a despertar con el pañal seco.

Es algo que pongo como ejemplo cuando hablo precísamente de lo contrario, de la enuresis nocturna primaria. Es decir, de esos niños que por encima de los 5 años siguen sin controlar la orina durante la noche.

Lo que ocurre es que hay una hormona llamada Vasopresina o también Hormona Anti Diurética, cuya función es reducir la producción de orina durante la noche. Es algo que casi todos los adultos producimos en un pico nocturno. Su objetivo es que de noche podamos descansar, reduciendo las veces que necesitamos vaciar la vejiga.

Los bebés pequeños no producen este pico de hormona al dormirse. Unos antes y otros después llegarán a hacerlo. Y algunos lo hacen muy pronto, con meses.

Cuando ocurre, notamos que de repente, un bebé que previamente llenaba los pañales tanto de día como de noche, deja de hacerlo durante la noche. Aunque sigue produciendo tanta orina o más que antes durante el día.

Si hay una distribución tan clara de la producción de orina y el bebé está bien por lo demás, no te preocupes. Es simplemente que ya controla la orina de noche y llegado el momento será más fácil prescindir del pañal.

El bebé no hace pis y pienso que puede estar deshidratado o que no come suficiente

Otra duda que nos asalta cuando un bebé no hace pis como antes es si puede ser por falta de líquidos.

A parte de eliminar sustancias tóxicas, la función fundamental de la orina es regular la cantidad de líquido en el cuerpo.

Cuando bebemos más agua eliminamos más en forma de orina.

Si bebemos menos o perdemos líquido por el sudor o en vómitos o diarrea es normal que orinemos menos. Por lo que en principio orinar poco puede ser un signo de deshidratación.

Pero cuando la deshidratación llega al punto de reducir de forma importante la producción de orina en un bebé, hay también otros signos de deshidratación evidentes:

  • Boca seca. Los bebés suelen babear mucho. Si se deshidratan se reduce de forma evidente la producción de baba y la lengua se reseca. Si tiene baba abundante, aunque orine poco, no es por falta de líquido.
  • Caca dura. Si el bebé dispone de poca agua intentará absorberla de donde pueda, y lo que hay en su intestino es la primera fuente disponible. Si la caca no se endurece puede ser un signo de que no hay deshidratación. Pero mientras no sufra diarrea, ya que si un niño tiene diarrea, la caca puede ser líquida y estar deshidratándose.
  • Decaimiento. Si un bebé está deshidratado hasta el punto de afectar la secreción de orina debe estar decaído. Si lo ves activo y contento es casi imposible que la falta de orina sea por deshidratación.

El bebé no hace pis y me preocupa que sus riñones no funcionen bien

Cuando un bebé no orina porque sus riñones no funcionan, deben aparecer dos signos claros:

  • Mal estado general. Cuando los riñones no filtran la sangre se acumulan toxinas que hacen que el bebé se vuelva primero irritable y después muy decaído. Si esto no ocurre, a pesar de que orine poco es porque los riñones hacen su trabajo.
  • Retención de líquidos. Cuando hay poca orina porque el riñón no elimina el exceso de líquidos del cuerpo aparecen edemas. Especialmente en as extreñimidades cuando están incorporados y en los párpados cuando están tumbados.

Si hay poca orina y el bebé está activo, contento y sin edemas, es que la causa de la falta de orina no es un fallo de los riñones.

Mi bebé no hace pis y me preocupa que tenga una infección de orina

Cuando tenemos infección de orina nos escuece al orinar. Eso hace que muchos niños con infección de orina hagan menos pis porque la retienen para evitar el dolor.

Pero en la infección de orina hay otros síntomas:

  • A veces fiebre. Si no la hay es muy probable que no sea una infección de orina. Aunque no siempre aparece la fiebre.
  • Comen mal. Cuando un bebé tiene infección de orina suele comer fatal. Que coma bien casi descarta la infección.
  • Cuando por fin orina, llora. Un bebé no va a decirte que le escuece al orinar, pero llorará cuando lo hace. Si ves que orina poco y cuando lo hace le desencadena dolor, puede ser infección. Pero si cuando hace no muestra molestias, posiblemente la falta de orina no es por eso. Si llora cuando orina viene bien hacer una analítica.
  • La orina es oscura o huele peor de lo habitual. En una orina infectada están creciendo bacterias que cambian el color y el olor de la orina. Si orina poco y huele más fuerte o es más turbia de lo habitual conviene hacer analítica de orina.

Otras situaciones en las que el bebé hace menos pis

Hay otras muchas situaciones en las que un bebé puede reducir la producción de orina y que no reflejen un problema serio:

  • Calor. Si sudamos perdemos líquido a través de la piel. Y el riñón reduce entonces la secreción de orina para ahorrar agua. Pero sin que eso signifique que llega a tener una deshidratación. Tenemos mucha capacidad de compensación antes de llegar a eso. Simplemente ofrece al bebé líquido con más frecuencia (si toma leche a demanda, basta con la leche para hidratarle)
  • Fiebre. Cuando tenemos fiebre, sudamos y respiramos más rápido, eliminando agua a través de la piel y la respiración. Eso puede hacer que orine menos tras tener fiebre, sin que implique que tenga que ser por una infección de orina.
  • Que coma un poco menos. No siempre comemos igual. Hay días que nos comeríamos las piedras y otros que estamos desganados. Que un niño en una de esas rachas en las que tiene menos hambre orine menos es muy frecuente sin que suponga un problema serio.

Resumiendo: Cuando un bebé hace menos pis lo importante es si va acompañado de otros síntomas de malestar. En casi todas las situaciones graves va acompañado de decaimiento intenso o mucha irritabilidad. Si no los hay no te preocupes mucho y sigue observándole por si aparecen otras señales.

Ante cualquier duda los pediatras estaremos encantados de valorar cada caso y aclarar vuestras dudas.

 

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¿Por qué las Alergias Alimentarias son cada vez más frecuentes?

Por qué las Alergias Alimentarias son cada vez más FrecuentesLas Alergias Alimentarias son cada vez más frecuentes en los niños. ¿Por qué?

Durante años como pediatra recomendé cosas que ahora contradigo. Voy a explicar en este artículo cuáles son esas diferencias y los motivos que me llevan a defender lo contrario de lo que hace pocos años defendía.

Empezaré aclarando algo: Este artículo no es una crítica a mis compañeros Pediatras. Es una autocrítica. Tal vez alguno se sienta identificado y, espero que no, atacado. Estoy abierto a seguir aprendiendo reconociendo mis errores y desde ese punto de vista, bienvenido sea el debate.

El Evidente aumento de las Alergias Alimentarias

Desde hace un tiempo, cuando llega el momento de explicar la introducción de la alimentación complementaria, pregunto a las familias:

«¿Tienen vuestros padres (los abuelos del bebé) alguna alergia alimentaria?»

La respuesta sistemáticamente, y también en mi caso, es que no.

Surge sin dudarlo la pregunta del millón:

«¿Por qué actualmente las alergias alimentarias son mucho más frecuentes que en la generación de nuestros padres?»

Hay muchas teorías que intentan explicar el porqué. Voy a enunciar la mía. Desde la humildad, pero también desde la convicción cada vez más clara de que «los tiros van por ahí».

¿Qué es una alergia alimentaria?

Es una respuesta inadecuada del sistema defensivo frente a un alimento. 

Un Alimento es algo que tomamos de nuestro entorno para nutrirnos.

Está claro que defendernos contra algo que necesitamos para nutrirnos es contraproducente.

¿Cómo se originan la alergia alimentarias?

Para que se produzca una alergia alimentaria hacen falta una serie de pasos:

  1. Predisposición genética: Es evidente que hay familias en las que las alergias son mucho más frecuentes que en otras. Hay factores que se heredan y hacen que en las circunstancias actuales en unos individuos aparezcan alergias con más facilidad que en otros.
  2. Factores ambientales: La contaminación ambiental está actuando sobre el sistema defensivo modificando sus respuestas. Hoy en día vemos una mayor tendencia a respuestas exageradas del sistema defensivo. La causa es que está sometido a una agresión química excesiva.
  3. Desencadenante: Para que la alergia aparezca es necesario que un sistema defensivo irritado que busca culpables de esa irritación se encuentre al alimento en el lugar y momento «inadecuados». Toda alergia aparece en algún momento concreto, un momento en el que se desencadena la «Tormenta Perfecta».

Voy a hacer un pequeño relato de una de esas «Tormentas Perfectas»:

Un bebé de una familia con tendencias atópicas prueba el huevo por primera vez.

Tener tendencias atópicas significa que el sistema defensivo es un guardia de seguridad de «gatillo fácil».

Puede que haya determinados contaminantes en su cuerpo que estén alterando a su sistema defensivo haciendo que no funcione demasiado bien. Es como un guardia de seguridad con los ojos irritados por el humo de un incendio.

Pero da la casualidad de que ese día que hemos dado el huevo, el bebé tenía una pequeña gastroenteritis viral. Estamos pasando constantemente infecciones de este tipo. Tan leves que casi no producen síntomas.

El sistema defensivo está en la zona irritada (el intestino), buscando al culpable.

Y de repente aparece por ahí un desconocido bastante llamativo: El huevo.

Nuestro guardia de seguridad, de «gatillo fácil» y con los ojos irritados por el humo, en plena búsqueda del culpable en una zona agredida: ¡Dispara!

Enhorabuena bebé: Ya eres alérgico al huevo.

¿Qué ha cambiado en sólo dos generaciones, para que las alergias alimentarias sean mucho más frecuentes en nuestros hijos que en nuestros padres?

Es evidente que tienen que ser factores ambientales.

Debemos buscar cuáles son esos factores ambientales que han cambiado de forma significativa y puedan influir en la generación de «Tormentas Perfectas».

Candidatos son todas las diferencias significativas entre la generación de nuestros padres y la de nuestros hijos:

  1. Contaminantes: Aquí podemos incluir químicos como conservantes, colorantes, disruptores hormonales, un exceso de omega 6 «malos», un exceso de azúcar en la dieta… La forma de evitar esto sería una Alimentación Ecológica, Biológica y Orgánica.
  2. Un exceso de Higiene: Una de las teorías que intenta explicar el aumento de las alergias es la Higienista. Se dice en ella que el sistema defensivo está preparado para una actividad mínima que no recibe en un ambiente actual excesivamente «esterilizado». Ante esa falta de estímulos adecuados empieza a responder a estímulos inadecuados. La forma de evitar esto sería exponer más a los niños a la Naturaleza y evitar la Esterilización. 
  3. Los Pediatras: He advertido al principio que este artículo no es una crítica a mis colegas. Sino una autocrítica. Pero si buscamos cosas que han cambiado entre la generación de nuestros padres y la de nuestros hijos, hay que ser claros. Nuestros abuelos no contaron con la asesoría de Pediatras. Nuestra generación sí masivamente. Algo podemos haber influido.

Los Pediatras y el aumento de alergias alimentarias

Aún a riesgo de ser pesado, no critico a mis colegas. Hago un ejercicio de autocrítica.

Desde que en este mundo hay pediatras a la disposición de la mayoría de las familias las alergias alimentarias han subido. 

También es justo decir que la mortalidad infantil ha bajado y a cifras impensables en otros tiempos. O sea, que malos, malísimos tampoco somos.

De hecho, sé que este grupo al que pertenezco está formado de personas que buscan el bienestar de los niños. Y debemos hacer autocrítica continua de todo lo que hacemos. Por si algo de todo ese balance positivo general es mejorable.

Creo que es el caso en el tema de las Alergias Alimentarias.

¿Qué hemos hecho los Pediatras, en dos generaciones, que haya cambiado significativamente la relación del Sistema Defensivo con los Alimentos?

Pues fundamentalmente dos cosas:

  1. Promover la higiene. Hace 65 años las condiciones de higiene dejaban mucho que desear en nuestro país. Los pediatras formamos a las familias indicando como tener una higiene mejor. El objetivo era proteger a los niños frente a las infecciones. 
  2. Retrasar la introducción de alimentos. Antes de que un pediatra dijese a las familias cómo introducir la alimentación complementaria se hacía de forma espontánea. Estabas todo el día con tu hijo y cuando mostraba interés evidente por probar un alimento, simplemente se lo dabas. Como especialidad nueva la Pediatría actuó en ese «desorden» intentando ver cuál sería el mejor orden de introducción. De partió de dos premisas:
    1. Establecer un orden que facilite la detección de alergia e intolerancias.
    2. Empezar con lo más fácil de digerir y retrasar para más tarde los alimentos que son más difíciles de digerir o que generan alergia con más frecuencia.

Cuando en la actualidad reximiendo alternativas al planteamiento que me enseñaron según estas premisas, vuelven a darme los mismos argumentos que ya conozco.

No he olvidado esos argumentos y no es que no los sepa. He recomendado lo que me enseñaron durante 18 años. 18 años en los que he defendido esos argumentos que lo justifican. 18 años en los que lamento haber aconsejado a los padres algo, que actualmente creo un error.

Si en la actualidad he cambiado mis recomendaciones es porque he entendido lo suguiente:

¿Cómo puede la suma de ambos factores favorecer la aparición de alergias alimentarias?

Desarrollo Inmunitario en los primeros meses de vida

Cuando un bebé nace, tiene las defensas que su madre le ha pasado a través de la placenta. Es lo que llamamos inmunización pasiva.

Esas defensas se mantendrán en la sangre del bebé durante los primeros meses de vida.

Son la causa de que durante los primeros meses de vida los bebés no suelan sufrir infecciones. O eso parece. En realidad sí que están expuestos a ellas. Pero con ayuda de los anticuerpos maternos bloquean un gran número de ellas sin manifestar síntomas. Pero desarrollando una respuesta que elimina la infección y genera anticuerpos propios para identificar a la infección la próxima vez que venga.

Un exceso de higiene en esta primera fase es perjudicial. Con ella lo que estamos haciendo es desaprovechar una fase en la que el bebé tiene ayuda para defenderse.

Si metiésemos a los bebés en una urna de cristal que evitase el contacto con gérmenes hasta los 6 meses estaríamos haciéndole una faena. Porque cuando los anticuerpos maternos vayan desapareciendo a partir de esa edad será el bebé el que tendrá que defenderse sólo.

Si en los primeros meses, en los que cuenta con ayuda, contacta con un número de gérmenes lo más amplio posible, serán menos las infecciones que le quedarán por pasar cuando por fin tenga que enfrentarse sólo a ellas.

Sin hacer esto ya en torno a los 9-12 meses va aumentando la frecuencia de infecciones. Pero con la obsesión actual por la asepsia y la higiene a ultranza estamos haciendo que el número de infecciones que va a pasar tras quedarse sin anticuaerpos de su madre aumente.

Es algo muy llamativo, un bebé que apenas pasaba infecciones en los primeros meses de vida, de repente, parece que no tiene tregua entre una y otra.

Esto aún sin ir a guardería. Si además pasa de esa burbuja aséptica en que han convertido la casa del recién nacido, a la jungla de la guardería…

Retraso de la introducción de alimentos

Por el otro lado está la alimentación.

Los niños que toman pecho están recibiendo pequeñas porciones de los alimentos que toma la madre a través de su pecho. Eso hace que para ellos cuando aparece el alimento en sí en el intestino no sea algo nuevo del todo. Es uno de los factores por los que la lactancia materna actúa como protectora frente a la aparición de Alergias Alimentarias.

En aquellos niños que toman lactancia artificial, no tendrán contacto con ninguno de esos alimentos en su intestino hasta que inicien la Alimentación Complementaria.

Los Pediatras retrasamos la introducción de alimentación complementaria en comparación con lo que se hace si no intervenimos. No sólo en el momento de empezarla, también en el ritmo al que se hace.

Antes de que nadie explicase a los padres la «forma correcta» de introducir los alimentos, ¿cómo se hacía? ¿Y cómo se hace ahora?

El niño estaba con el resto de la familia en cada comida. Y un día de repente mostraba interés por la comida. Ante eso, como no había nadie que les dijese que hacerlo podía perjudicar a su hijo, le dejaban probar.

En torno a los 2 meses la mayoría de los bebés se mete la mano en la boca. Eso que muchos interpretan como un signo de salida de los dientes (cosa que raramente es), no es sino una búsqueda de estímulos.

Desde aquí subo el tono sarcástico. Disculpadme por ello, pero no puedo evitarlo.

Entre los 4 y los 6 meses habitualmente la mayoría de los bebés ya manipulan y se llevan a la boca todo lo que queda a su alcance. Bueno, ya todo no. Pueden llevarse lo que esté «esterilizado» y que No sea comestible…. Porque hemos convencido a los padres de que deben evitar que prueben la comida, o corren el riesgo de producir una alergia a su bebé.

Ahí vemos a los niños de 4-5-6 meses chupándose un zapato pero sin poder probar la comida. Eso sí, el zapato es limpiado con toallitas de forma compulsiva cada 5 minutos. Dan igual los productos químicos usados para curtir la piel de vaca con la que está hecho el zapato, pero no se te ocurra dejarle probar la carne de la ternera con cuya piel está hecho, porque «su intestino no está preparado para digerir algo así»….

Entonces decidimos que el bebé puede tomar alimentos porque ha cumplido los 6 meses. «Es una suerte que alguien lleve la cuenta». Porque si lo hacemos 3 días antes o 3 días después «sería el acabose».

Y empezamos a hacerlo muy, muy, muy despacito. Y siguiendo una pauta «instaurada por alguna divinidad de la Pediatría» día arriba, día abajo de los Diez Mandamientos.

El pescado a los 9 meses, el huevo a los 11, las cocochas de bacalao no recuerdo en que fecha eran…

Y despacito, muy despacito… Esta semana la patata, la semana que viene la zanahoria….

Y todo triturado, que se puede ahogar…. Me pregunto cómo sobrevivió la especie humana antes de las batidoras….

Por supuesto los alimentos que con más frecuencia generan alergia los dejamos para más adelante, para cuando el sistema digestivo del bebé sea más maduro y pueda digerirlos mejor….

Así, regañando al abuelo para que no le dé al nieto ni un trocito de nada que no diga la «Lista Sagrada», van pasando los meses.

Y aquí se acaba el tono sarcástico para volver a hablar totalmente en serio.

Hemos dejado pasar un tiempo precioso. Un tiempo en el que nuestro bebé contaba con los anticuerpos maternos y en muchos casos con lactancia materna. Un tiempo en el que durante toda la evolución de la especie humana se introdujo la alimentación a los niños sin norma alguna, porque no había pediatras que las dictaran.

Cuando los anticuerpos de la madre ya están dejando al niño desprotegido contra todas las infecciones del entorno y cuando muchos bebés ya no toman lactancia materna, llegamos al momento que la «Lista» indica para introducir los alimentos que con más frecuencia producen alergia.

Hemos creado la auténtica «Tormenta Perfecta». 

En los niños que no han seguido el «orden establecido» esos alimentos llevan presentes en el intestino del bebé desde hace meses. Cuando una infección irrita la pared del intestino despertando la respuesta del sistema defensivo, busca al culpable y ve a los alimentos como el huevo, el gluten, la fresa, la leche y pasa de ellos. Los identifica como algo que lleva meses ahí sin generar problemas.

Pero si nuestro bebé toma por primera vez uno de esos alimentos llamativos cuando tiene una irritación intestinal, las posibilidades de que el sistema defensivo lo identifique como el causante suben claramente.

Las posibilidades de que se junten infección y primer contacto con alimento potencialmente alergénico se multiplican.

Ya hace años se demostró que la introducción tardía del gluten favorecía la aparición de celiaquía. Y a estos estudios se están añadiendo otros de forma constante que demuestran que la introducción precoz de alimentos alergénicos reduce claramente la aparición de alergias a esos alimentos. Los hay sobre leche, huevo, cacahuete….

En Canadá ya hay campañas de organismos públicos con el lema «Don´t Delay, Feed Today» que recomiendan la introducción precoz de alimentos alergénicos para evitar la sensibilización.

Os añado el enlace del vídeo de esta campaña. Está en Inglés.

Pero creo que puede seros de gran utilidad.

Otros factores que han contribuido a aumentar la frecuencia de alergias en los niños

Como en casi todo, cuando algo llamativo ocurre no suele haber una sola causa.

Hay muchos indicios de que otros factores pueden haber participado en el aumento de las alergias de los niños. Los más destacados son:

  • Dieta pro-inflamatoria. Aquí destaca el desequilibrio de omegas.
  • Exposición tardía a gérmenes y flora intestinal pobre.

Autocrítica

De nuevo aclaro que todo este artículo, perdonad por lo largo que es, es un ejercicio de autocrítica. No es mi intención atacar a mis compañeros. Yo hasta hace pocos años aconsejaba seguir «La Lista». Cada día en mi consulta veo niños en los que tengo que disculparme a los padres porque en su hijo lo hice y ahora les recomiendo que con un hermano menor hagan lo contrario.

Me veo como un detective buscando al culpable de un crimen, que tras evaluar todas las pistas, llega a la conclusión de que el asesino desconocido al que buscaba, soy yo mismo.

En la actualidad la hoja de recomendaciones de introducción de la Alimentación Complementaria que doy a los padres es ÉSTA.

 

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Punto blanco en el Pezón de un Bebé

Punto blanco en el pezón de un bebé.

Punto blanco en el pezón del bebé. Algo bastante frecuente. Te muestro una foto para que lo compares por si tu hijo lo tiene y te explico qué hacer.

En el pecho de los niños y niñas hay varias partes que pueden producir secreción:

  • Glándula productora de leche. La glándula mamaria está ahí. Tanto en niños como en niñas. Cuando nacen hay un aumento importante de hormonas en la madre que pasan a través de la placenta a la sangre del bebé. No son pocos los bebés de ambos sexos que presentan un crecimiento del pecho en las primeras semanas de vida. Como ellos no producen hormona propia y no vaciamos el pecho, esa producción incipiente desaparece. A veces puede quedar una pequeña cantidad de leche retenida que puede acabar saliendo. Pero como los canales eran mínimos en calibre pueden taponarse formando una perla de leche. Igual que en las madres que dan pecho cuando un canal se tapona. Si esto ocurre el punto blanco está en el centro del pezón.
  • En la areola hay también glándulas que producen grasa. La areola es la zona que rodea al pezón, de un color más oscuro que el resto de piel del bebé. Estas glándulas tienen a veces cerrado el poro por el que saldrá la grasa que producen. Cuando esto ocurre se forman quistes de grasa que antes o después se abren al exterior eliminando la grasa que contienen. Lo que vemos en ese caso son puntos blancos en la areola.

Ese punto blanco en el pezón del bebé ¿Es una infección? ¿Debo preocuparme por él?

Ambos casos son secreciones retenidas. Y pueden en teoría infectarse. Pero en la práctica no suele pasar. Antes o después la retención se abre al exterior y libera su contenido sin mayor problema.

En los pocos casos en los que se infecta: 

  • Veremos el punto blanco con inflamación de la piel que lo rodea.
  • El bebé mostrará dolor al tocarle. 
  • Puede tratarse con cremas antibióticas como la Mupirocina. Lo normal es que aplicando la crema la irritación desaparezca en pocos días.

Cómo se eliminan los puntos blancos del pezón de un bebé

Hay muchas manías. Está quien se muerde las uñas, quien se arranca el pelo, quien…

Y están los que no pueden resistirse a reventar cualquier colección de secreciones de la piel. Sí, hablo de quienes no pueden ver una espinilla y resistirse a estrujarla hasta que revienta…

No lo hagas en este caso, por favor.

Estos puntos blancos del pezón del bebé acaban desapareciendo solos sin hacer nada. 

La piel y las mucosas tienen su propio proceso de regeneración que va expulsándolo todo hacia fuera. Puede tardar más o menos, pero al fin acabará desprendiéndose seco o abriendo y vaciando su contenido de forma espontánea.

Si lo aprietas para que se rompa puedes dañar la zona y favorecer que se infecte.

Así que si tu hijo lo tiene, resístete y deja que su puntito se acabe abriendo sólo.

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? Lanugo en bebés

Lanugo de bebé de 3 semanas en hombros y espalda
Bebé de 3 semanas de vida con lanugo cubriendo su espalda y hombros.

Lanugo es el vello que muchos bebés tienen al nacer en la cara, la espalda, las orejas… En algunos casos muy abundante. Te aclaro las dudas sobre él.

Qué es el lanugo de los bebés y porqué unos tienen más que otros.

El lanugo es un vello o pelo fino que durante la formación del feto llega a cubrir casi todo su cuerpo, como en otros mamíferos.

Se empieza a formar al final del primer trimestre y a desprender en la mayoría de los niños al final del embarazo, en torno a la semana 40. Muchos recién nacidos tienen mechones de ese lanugo desprendido al nacer, especialmente en los pliegues.

Algunos niños al nacer ya casi no tienen. Esto significa que se ha desprendido y ha salido en el líquido amniótico del parto sin que lo veamos. Pero estar estaba… Está por ejemplo en el meconio, la caca oscura de los primeros días de vida. Ya que al desprenderse quedó suspendido en el líquido amniótico que rodea al bebé y que va tragando. No te preocupes por eso. Es así desde siempre.

Otros pueden tener mucha cantidad aún cuando nacen. Lo normal es que cuando es así se desprenda casi por completo en las primeras semanas de vida. Pero algunos pueden conservarlo durante meses.

La foto que mostramos aquí corresponde a un bebé de 3 semanas. Y como podéis apreciar aún conserva gran cantidad de lanugo en la espalda y los hombros.

Hay familias en las que esto es más habitual. Pero este lanugo se pierde.

Algo diferente es cuando un niño tiene un Nevus Piloso: Es una zona de la piel limitada con sus bordes evidentes en la que vemos que claramente hay mucho más vello que el resto. Cuando esto ocurre es un vello que no va a perderse.

Prematuros y Lanugo.

Cuanto más prematuro es un bebé al nacer más lanugo puede tener. De hecho es uno de los signos que puede indicarnos que un bebé es de menor edad gestacional de lo que creemos.

No es que lo tengan para estar más protegidos al nacer por ser prematuros. Simplemente es un proceso que no le ha dado tiempo a completar.

Cuidados del lanugo del bebé

No precisa ningún cuidado por nuestra parte. Se lava al bañarlo normalmente. Y hagamos lo que hagamos acaba desprendiéndose cuando toca. En muchos bebés en los primeros días de vida. Pero en algunos tarda meses en desaparecer.

Cuando tarda, algunos padres me preguntan si se va a quedar para siempre con él. Y si pueden hacer algo para eliminarlo, porque no les gusta el aspecto que le da.

Es cierto que en ocasiones puede ser muy llamativo y abundante, especialmente en la frente, las orejas y la espalda y hombros. 

Podemos ver el lanugo que casi une las cejas con el borde de pelo de la cabeza y acné del lactante inducido por las hormonas pasadas por la madre al bebé a través de la placenta.
Podemos ver el lanugo que casi une las cejas con el borde de pelo de la cabeza y acné del lactante inducido por las hormonas pasadas por la madre al bebé a través de la placenta.

Algunos bebés, con todo el cariño, parecen monitos… Pero no tienen importancia alguna a parte de la estética y acaba resolviéndose sólo. No tiene sentido plantearse ningún tipo de depilación.

Hipertricosis

La hipertricosis es una excepción. Son personas que tienen una alteración genética que hace que tengan mucho más vello cubriendo su cuerpo del normal.

Es un vello más abundante y fuerte que el lanugo que puede cubrir todo el cuerpo. Todos hemos visto imágenes de «niños u hombres lobo».

Son personas que padecen este problema. Y es un problema porque puede generar rechazo social. Somos así… Recelamos de lo diferente, sin darnos cuenta de que todos lo somos en realidad.

En estos casos sí puede plantearse la depilación láser como solución. Depende mucho de los padres al principio. En el futuro si no hacemos nada será el niño quien decida.

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? Infección del Pene: Qué hacer si al niño le pica al hacer pipí.

Balanitis, infección del pene, le pica al orinar

Infección del pene en niños. La Balanitis o irritación del prepucio y el glande. Te explico porqué se produce, cómo actuar y cómo evitarla.

El pene de los niños nace cubierto de una piel que llamamos prepucio. Antes o después esa piel debe poder retirarse con facilidad dejando al descubierto el glande.

Entre el prepucio y el glande queda un huevo que llamamos espacio balano prepucial. En él hay glándulas que producen secreción para mantener bien hidratado al glande.

Qué es la fimosis en un niño o en un bebé

Decimos que hay fimosis cuando la abertura del prepucio es tan escasa que no permite retirarlo hacia atrás para dejar el glande al descubierto.

Cuando esto ocurre las secreciones que se producen en ese espacio tienen dificultad para salir y pueden infectarse por una higiene deficiente. En realidad, porque resulta imposible realizarla.

Cuando se infecta produce una irritación en el pene del niño. 

Para resolver este problema os recomiendo que leáis el artículo sobre fimosis y cuidados del pene en el bebé.

Otras causas que pueden generar escozor en el pene de un niño que no tiene fimosis:

  • Lavarse mal a pesar de que pueda bajarse el prepucio.
  • Usar jabones agresivos en la zona.
  • Tocarse el pene con las manos sucias.
  • Dejarse restos de jabón por no enjuagarse bien.
  • Una infección de orina. En las infecciones de orina suele haber más síntomas:
    • Le pica o le duele al hacer pipí.
    • La orina tiene un olor más fuerte.
    • Puede tener fiebre.
    • Comen peor.
    • Dolor abdominal.

Si aparece alguno de estos síntomas o varios de ellos con el picor al orinar podemos saber si realmente hay infección de orina con una analítica.

Hay tiras reactivas que son muy rápidas y pueden descartar la infección de orina. Si la tira no detecta infección es casi seguro que no la hay.

Si la tira dice que puede haber infección, lo recomendable es confirmarlo con un sedimento de orina. Es una prueba que en cualquier hospital pueden realizar en menos de una hora. 

Cuando el sedimento confirma la infección se inicia el tratamiento con antibióticos y se hace un cultivo de la orina para identificar al germen que causa la infección y los antibióticos a los que es sensible o resistente. Pero este cultivo puede tardar entre 3 y 7 días en dar un resultado. En muchos casos, el resultado llega cuando el niño ya está bien. Pero si no va bien puede decirnos qué hacer. Hay veces que el antibiótico que hemos usado de entrada no mata al germen que causa la infección de orina. Si llega el resultado del cultivo nos puede decir cuál es el mejor tratamiento en ese caso.

Cuando no hay ningún signo de infección más que los que vemos en el pene y las analíticas son normales hablamos de balanitis (sólo infección del pene en su parte final).

Los síntomas que suelen aparecer en la balanitis son:

  • Inflamación del prepucio. A veces con un enrojecimiento llamativo y un abultamiento que puede asustar.
  • Mal olor por el crecimiento de bacterias en la secreción.
  • Dolor en el pene que empeora con el mínimo roce o al orinar. Cuando el niño puede expresarse suele decir que el pene le escuece, le pica, le duele
  • Es raro que haya fiebre. Si la hay valorar si hay infección de orina y si necesita tratamiento antibiótico por boca.
  • Secreción purulenta en la apertura del prepucio.

Diagnóstico y tratamiento cuando hay una infección del pene de un niño

No hace falta ninguna prueba complementaria para diagnosticar y tratar una balanitis.

Es algo muy evidente y suele responder muy bien al tratamiento con cremas antibióticas (mupirocina por ejemplo) y un anti-inflamatorio en jarabe, por ejemplo el ibuprofeno del que puedes calcular la dosis en esta calculadora.

La mayoría con esto ceden en 2-3 días como mucho.

Si no es así puede ser recomendable hacer un cultivo de la secreción para averiguar el germen causante y a qué antibióticos es más sensible o resistente.

Raramente es necesario dar antibiótico por boca. En casi todos los casos basta con aplicarlos directamente en la zona.

Pero además tenemos que pensar en la causa por la que se ha producido la infección del pene

Deberemos mejorar la higiene, en la mayoría de los casos siendo menos agresivos. No es necesario bajar la piel a diario y frotar con jabón. Eso es demasiado irritante.

Suele bastar con retirar el prepucio y enjuagar un poco con el mismo agua del baño. Y con hacerlo un par de veces por semana suele bastar.

Cuando el problema es una fimosis o adherencias balano prepuciales pueden resolverse de forma «civilizada» como te explico en el artículo anteriormente citado sobre cuidados del pene.

Dar tirones fuertes es contraproducente. Puede empeorar el problema por generar cicatrices que estrechen aún más el prepucio. Y además hacerlo es muy doloroso para el niño.

Lo que os recomiendo es que solucionéis este tema cuando el niño es aún pequeño. Muchos a partir de los 3-4 años ya no permiten que les hagas nada en la zona y entonces puede prolongarse el problema dando lugar a infecciones repetidas en el pene.

Si esto ocurre puede dar lugar a una fimosis cada vez más marcada, ya que la inflamación y las cicatrices sucesivas en el prepucio pueden ir estrechando cada vez más a apertura.

Para mí una buena edad para arreglar el tema es entre los 6 meses y el año de vida.

Por tanto si ves el pene de tu hijo irritado o inflamado y se queja de picor o escozor al orinar:

  • No te preocupes. No suele ser grave y tiene fácil solución.
  • Si tiene fiebre acude al médico por si puede necesitar tratamiento antibiótico por boca y descartar infección de orina.
  • Si no hay fiebre, ni dolor de barriga. Cuando sólo está la inflamación y el escozor de la zona suele bastar con un jarabe que baje la inflamación y un crema que combata la infección.
  • Tras resolver el problema inmediato de la infección, debemos intentar resolver la fimosis si la hay y replantearnos la higiene que hacemos. 
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El recorrido del agua en el cuerpo de un niño o bebé

El agua es el principal componente del cuerpo del bebé. Es importante mantenerlo hidratado y hacerlo con agua de buena calidad.

El agua es el principal nutriente del organismo. Este vídeo explica fácilmente el camino que sigue en el organismo de un niño o bebé.

El agua es el nutriente más importante de los seres vivos. Para los seres humanos no es una excepción.

Y los niños tienen una mayor proporción de su cuerpo en forma de agua.

El vídeo nos muestra de forma esquemática algunos detalles importantes:

  • El agua entra en forma de líquido o con los alimentos.
  • En el intestino la absorbemos y pasa a la sangre.
  • La circulación la lleva a todos los puntos del organismo. Sirve de base de transporte, pasa a los tejidos ocupando espacio entre las células y en su interior.
  • Arrastra además los desechos del organismo que son purificados en el riñón y expulsados en la orina.
  • Pero no todo el agua que ingerimos es absorbida. Una parte debe quedar en las heces. Cuando esa cantidad es muy baja nos estreñimos. Cuando es demasiada aparece la diarrea.
  • La perdemos además a través de la respiración, en la mucosidad y con el sudor…

El cuerpo debe mantener una cantidad casi constante de este elemento. Y está muy bien preparado para hacerlo. Pero cuando hay pérdidas extraordinarias puede necesitar un aporte de agua por encima de lo normal.

Las situaciones que pueden hacer perder agua con más facilidad a un bebé o un niño son:

  • Diarrea. Cuando hay una irritación en el intestino que impide que absorba el agua que el cuerpo necesita. Aunque estemos tomándola en cantidad adecuada, se pierde.
  • Vómitos. Una irritación del estómago hace que lo que entra en él no pase hacia el intestino, sino que se retenga y sea expulsado por arriba. Suele ocurrir cuando el estómago detecta algo que le daña y se activan mecanismos para expulsarlo en lugar de permitir que pase hacia el intestino y lo dañe.
  • Fiebre. Cuando el cuerpo sube su temperatura puede perder agua por dos vías: Sudando y con la respiración, ya que cuanto más sube la fiebre más se acelera la respiración y más agua sale en ella.
  • Exceso de calor en el ambiente. Por ejemplo si dejamos a un bebé en la playa en las horas centrales del día. Aunque esté bajo una sombrilla puede estar a temperaturas muy superiores a 40º C. Y en esas condiciones la única vía para mantener la temperatura del cuerpo es sudar.

Aporte adecuado de agua

En todas estas situaciones es especialmente importante aportar cantidad suficiente a niños y bebés para evitar la deshidratación. Y será mucho más acuciante cuanto menor sea la edad del bebé. Ya que en los más pequeños la capacidad de adaptación es menor.

Cuando falta en el organismo hablamos de deshidratación. En un bebé suele notarse porque la boca está seca, la piel pálida y las ojeras marcadas.

Lo ideal para evitarlo es aportar cantidades pequeñas pero frecuentemente. Así suele ser mejor tolerada que si damos mucha cantidad de golpe. Especialmente será recomendable fraccionar las tomas cuando el bebé presente vómitos o diarrea. Porque cuando toma cantidades más pequeñas es más fácil que se retenga y asimile. Cuando toma cantidades mayores es más probable que se desencadene el vómito o el retortijón que acabe en diarrea.

En el cuerpo hay un equilibrio importante entre minerales y agua. Cuando aportamos un exceso de minerales deben ser eliminados por el riñón. Es parte de su trabajo. Entre las cualidades a destacar de un agua buena para niños y bebés está el hecho de que tenga una mineralización baja. Ya que si no es así, para el riñón supone una sobrecarga tener que eliminar constantemente una cantidad mayor de minerales que el cuerpo no necesita.