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Bebé de 1 mes, claves para entender cómo funciona

Bebé de un mes de vida.

Un bebé de 1 mes ha experimentado muchos cambios desde el parto. Conoce los mecanismos de adaptación instintivos que rigen este proceso para tener claro cómo actuar en cada tema.

Empiezo con este artículo una serie destinada a esquematizar los principales cambios sufridos por un bebé en los primeros meses de vida. Y los organizaré por meses para que pueda ser más útil.

Lo ideal sería que las madres y padres lo leyeseis al comienzo de cada mes. Para estar «avisadas» de esos cambios con la idea de evitar la ansiedad que muchas veces generan al no esperarlos y tener una idea de cómo actuar ante ellos. Veréis que hay bastantes enlaces. Os llevan a artículos en los que se explica ese tema más a fondo.

Crecimiento del bebé en el primer mes de vida


Lo normal es que la primera semana puedan perder algo de peso. Habitualmente no más del 10-12% de lo que pesó al nacer. Si supera esa cantidad conviene que lo valore el pediatra por si hay algún problema.

A partir de esa primera pérdida es normal que el peso suba entre 150 y 200 gramos por semana. Estas cifras son orientativas. Mientras veas que las cumple aproximadamente no te preocupes por el peso.

Si se sale mucho por debajo puede haber algún problema (en la mayoría de los casos no es grave y tienen fácil solución, no te agobies). Los que ganan por encima de esa cifra, por «algún motivo» no generan preocupación.

En cuanto a la longitud, suele sorprender que a los pocos días del parto han crecido a veces 3-5 cm. Por un lado, dos personas pueden medir a los bebés de formas muy diferentes y eso puede dar medidas muy dispares. Pero además, cuando un niño nace tras 9 meses encogido, no conseguimos estirarlo bien. A los pocos días del nacimiento, ya está más relajado y permite que lo estiremos a su longitud real.

Portada del Libro Crianza Respetuosa del Pediatra Jesús GarridoAlimentación del bebé con 1 mes

En esta edad la única alimentación de un bebé es la leche y no necesita nada más, ni agua ni manzanilla. Y la cantidad y ritmo de las tomas es a demanda mientras no haya problemas.

Los problemas más frecuentes en alimentación en el bebé con 1 mes son:

Bajadas de azúcar. Cuando un bebé nace no tiene muchas reservas de azúcar en el hígado. Pero a partir del momento que recupera su peso al nacer ya si puede aguantar el ayuno. Esto hace que habitualmente durante esas dos semanas se recomiende no dejar al bebé sin comer más de 4-5 horas, ni siquiera de noche.

Pero una vez que supera su peso al nacer, si de noche duerme y no pide durante más tiempo, no es necesario despertarlo.

Muchos niños tienen el ritmo cambiado y comen más de noche, durmiendo más de día. Especialmente frecuente que esto pase en invierno.

Para evitarlo, durante el día tiene que haber tanta luz como sea posible y de noche tanta oscuridad como se pueda. Además conviene que ofrezcamos alimento con más frecuencia (2-3 horas), porque si de día duerme mucho y come poco ¿adivina lo que hará de noche? No hay mínimo de tiempo entre las tomas, hay que darle cada vez que pida. Si no tenemos claro si está inquieto por hambre, prueba a ofrecerle alimento, si se alivia comiendo, era hambre.

Come con ansiedad: La solución es ofrecerle alimento con más frecuencia.

No gana peso en los límites que dijimos arriba: Como es difícil conseguir que un niño coma más cantidad en cada toma, de nuevo la solución puede ser ofrecer leche con más frecuencia. Si haciéndolo no mejora, hay que descartar otros problemas (al pediatra).

Rechaza el alimento o se pelea con el pecho o el biberón. En esta edad suelen aparecer el cólico del lactante y el reflujo gastroesofágico.

Caca en el bebé de un mes

La caca puede cambiar mucho de aspecto durante los primeros meses de vida del bebé. Son normales:

Cambios de color de la caca. Entre el amarillo y el verde, pasando por el mostaza, casi todo es normal.

Estreñimiento: Es estreñido el bebé que hace la caca dura y con dolor. Si no hace todos los días pero es blanda, es lo que llamamos Pseudoestreñimiento del lactante.

– ¿Diarrea? Hablar de diarrea en lactantes es a veces complicado. Porque un lactante de pocas semanas puede hacer caca cada vez que come. No es raro que hagan 5-10 veces al día. La diarrea es cuando hacen muchas veces, pero además es líquida (esto también es frecuente) y muy abundante (se sale del pañal). Cuando hay dudas, lo que nos aclara si es realmente diarrea es si come mal, le duele la tripa, se le irrita el culete y pierde peso. Si no cumple ninguna de esas 4 condiciones, en principio no es diarrea.

Desarrollo del bebé de un mes

Esta es una de las partes en las que quiero ser más claro. El desarrollo de los bebés varía mucho entre ellos. Se puede hablar de «normalidad». Pero hay que entenderlo de forma muy flexible. Las fechas que habitualmente se dicen sobre cuando mantiene cabeza (3 meses), se sienta (6 meses), se pone en pie (9 meses) o anda (12 meses) es evidente que se han definido más para ser memorizadas que porque correspondan a una regla natural (la naturaleza no hace las cosas cada 3 meses exactos ni siquiera para empezar las estaciones).

Lo fundamental que hay que tener claro en los niños de un mes es si hay algún problema.

Los problemas más habituales en el desarrollo neurológico en el primer mes de vida son:

Convulsiones. No hay que confundirlos con los temblores normales del bebé en las primeras semanas. Como los niños no controlan mucho el movimiento de los músculos, cualquier movimiento brusco suele seguirse de una especie de temblor que dura unos segundos (es como cuando uno se asusta o tiene frío). Una convulsión son movimientos repetitivos sin movimiento brusco de comienzo y que parecen ser marcados por un ritmo (pueden aparecer como sacudidas repetidas de un solo brazo o pierna, del cuello o como muecas de la cara). Si tienes dudas, lo mejor, si puedes, es que grabes en vídeo (con el móvil si lo tienes a mano) los movimientos para poder mostrarlos al pediatra.

No ve. Con menos de un mes los bebés ven con poca definición y fundamentalmente lo hacen en blanco y negro. Le llaman la atención los focos de luz, pero sigue los objetos con dificultad. Si tu hijo no reacciona ante un aumento importante de la luz hay que descartar problemas de visión.

No oye. A la mayoría de los niños en España se les hace cuando nacen una prueba para comprobar si oyen o no. Pero además lo normal es que reaccione ante ruidos fuertes e inesperados. Si no es así, consulta a tu pediatra u Otorrino.

No gira la cabeza hacia uno de los lados. Algunos niños al nacer tienen problemas para girar el cuello. Es lo que se llama tortícolis congénita. Tiene solución con fisioterapia, pero conviene empezar lo antes posible.

No mueve algún miembro. Lo más frecuente es que el problema sea para mover un brazo. Es habitual en partos en los que ha costado sacar al recién nacido. Pueden hacerse daño en el nervio que va hacia el brazo o en la clavícula (con un mes se le notaría un bulto en la clavícula del brazo que mueve menos). De nuevo la solución es fisioterapia y conviene empezarla lo antes posible.

Infecciones en el bebé de 1 mes

Cuando un bebé nace, su madre le ha pasado los anticuerpos que la defienden a ella contra todas las infecciones que ha pasado en su vida. Esas defensas se mantienen en la sangre del bebé durante 4-6 meses. Por eso es raro ver infecciones por debajo de esa edad. Pero cuando tienen alguna, las armas con las que cuenta el niño para defenderse son escasas y además no siempre dan síntomas claros. En un niño con menos de 3 meses que presente fiebre, mal estado general (muy irritable o decaído) o come de repente mucho menos, hay que descartar que sufra una infección, y para ello, conviene que lo vea el pediatra lo antes posible.

Pero uno de los principales errores que se cometen en este tema es pretender que el niño pase estos meses en una burbuja de cristal, que nadie se le acerque, y nadie lo toque.

Durante esta etapa de inmunización pasiva, gracias a los anticuerpos de su madre, el bebé está preparado para reconocer, bloquear y eliminar la mayor parte de los gérmenes que hay en su entorno, porque ya los ha pasado su madre. Si en este período se relaciona con un porcentaje importante de ellos el sistema defensivo va practicando con la ayuda de los anticuerpos maternos y cataloga una parte significativa de los gérmenes de su ambiente.

Es mejor eso que un sistema defensivo infrautilizado y no formado por los anticuerpos maternos. Porque el resultado son alergias  por una mala regulación frente a los agresores y que cuando desaparezcan los anticuerpos maternos el niño tendrá que hacer frente a todos esos gérmenes sin la ayuda de las defensas de su madre.

Microbiota en los bebés de 1 mes

Otro de los factores que es decisivo en la regulación del sistema defensivo, en nutrición y en desarrollo neurológico es la microbiota: Los gérmenes que conviven en nuestro cuerpo sin agredirlo.

Esta microbiota es mejor cuanto más variada es.

Hay bebés que pueden tener problemas digestivos, inmunitarios y del desarrollo neurológico si está desequilibrada o es muy pobre.

La única forma de que se vaya formando y enriqueciendo es el contacto con un entorno que no  esté limpio en exceso. Como siempre hemos tenido miedo a las infecciones, porque en el pasado eran la principal causa de mortalidad, hemos hecho de la higiene un hábito de vida. Pero nos estamos pasando, y uno de los resultados es una microbiota demasiado frágil y pobre en exceso. Lo estamos pagando en alergias, Hiperreactividad y alteraciones del desarrollo.

Especialmente vulnerables son los niños que han nacido por cesárea, porque en lugar de iniciar esa flora con los gérmenes de la vagina de la madre, que son los adecuados, lo ha hecho con gérmenes hospitalarios, agresivos y resistentes….

También tienen una flora agresiva de ese tipo los niños que de forma muy precoz han tenido que ser tratados con Antibióticos.

Por eso, si tu hijo está creciendo en un ambiente muy higiénico, no tiene contacto con la naturaleza, ha nacido por cesárea o ha tenido que recibir antibióticos de forma precoz es esencial:

– Que no te pases con la higiene.

– Que lo expongas a la naturaleza desde ya.

– Que le suplementes con Probióticos.

En este sentido los probióticos que suelo recomendar son por orden:

  • 1 sobre de Symbioram cada día hasta acabar el envase.
  • Cuando lo acabes una cápsula abierta cada día de Saccharomices hasta acabar el envase.
  • Y tras acabarlo, 5 gotas de Reuteri cada día hasta acabar el envase.
  • Y vuelta a empezar.

 

Pulsa aquí para acceder a todos los artículos referentes al Recién Nacido y Primer mes de vida.

Y aquí los vídeos del canal de Youtube que te recomiendo para el primer mes de vida de tu hijo son.

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Las necesidades del bebé en su primer mes ¿Recuerdas los Tamagochi?

Recuerda al Tamagochi, puedes entender a tu bebé

Entender las necesidades del bebé durante el primer mes de vida. Recuerda los Tamagochis y estarás muy cerca de comprender a tu hijo.

Estoy seguro de que el inventor del Tamagochi tuvo su idea después de tener un bebé. Claro, clarísimo…

Yo uso mucho este símil en la consulta.

Cuando queremos entender a un bebé el primer mes de vida es muy útil.

Tu bebé es como esos Tamagochis que fueron un gran éxito en tu niñez. ¿Los recuerdas? Seguro que sí.

Era ese cacharrito electrónico en forma de huevo con una pantalla pixelada del que tenías que cuidar. Iba creciendo y lloraba cuando no cubrías sus necesidades. Demandaba constantemente tu atención y en cuanto recibía lo que necesitaba dejaba de llorar. Iba creciendo y cada vez interactuaba más contigo…. Un bebé, vamos….

La gracia del juego estaba en que había “mamás” más dedicadas que otras. Si atendías bien a tu “bebé” iba creciendo fuerte y sano, más que el de tus amig@s. Y si no le atendías podía enfermar e incluso morir.

La dificultad era averiguar cuál era el botón a pulsar en cada momento y hacerlo de forma eficiente…

Tu bebé durante el primer mes es como un Tamagochi que va añadiendo botones

Yo explico a los padres que durante el primer mes un bebé es como un Tamagochi. Tiene tres necesidades básicas:

  1. Confort. Entendido como ausencia de molestias. No tener frío ni calor, no tener irritada la piel porque no me cambien el pañal…
  2. Alimentarse. Cubrir su necesidad de nutrientes dándole leche cuando lo necesite.
  3. Estímulos. Es el alimento para desarrollar el cerebro. Y los niños lo necesitan aún más que nosotros.
  4. Sueño. No es una necesidad en sí que tengamos que cubrir nosotros. Es necesario, muy necesario. Pero entra en ella cuando las tres primeras se cubren adecuadamente.

Parece una tontería, pero con este símil se entiende muy bién la Crianza con Apego y porqué las alternativas no son viables.

El cerebro de tu Bebé Recién Nacido es tan simple como un Tamagochi. No tiene capacidad de hacer estrategias elaboradas para dominar el mundo empezando por su madre y su padre… Por mucho que te digan que tengas cuidado y que hay que educarlo desde el primer día, que sino se te suben a las barbas….

Al principio no se educa, se cuida. La educación llegará cuando tenga capacidad de pedir cosas que le perjudiquen. No es el caso. Por ahora sólo puede manifestar necesidades biológicas básicas: Las 3 que te he comentado. Si tiene frío, hambre o no puede acceder a estímulos nuevos simplemente manifiesta que tiene una carencia llorando.

Tres necesidades (confort, alimento, estímulos) y una manifestación cuando no tiene cubiertas alguna de ellas (el llanto).

Pero esas necesidades no se manifiestan todas a la vez. Lo hacen de una en una y desde el primer día de vida.

Primer día de vida

Tras el parto la madre está agotada. Normal. Y el bebé precisa muy poco para estar bien.

Repasemos cada una de sus necesidades:

  1. Confort. Necesita una temperatura adecuada y estar cómodo. Y es lo que recibe haciendo contacto Piel con Piel con su madre.
  2. Alimento. Lleva recibiendo alimento de forma constante durante todo el embarazo a través de la placenta, tiene reservas. No para mucho tiempo, porque hasta ahora no hacía falta, ya que llegaba de forma continua. Pero para unas horas hay. De todas formas, tiene un instinto nada más nacer que hace que si se le deja busque el pezón y chupe nada más nacer. Estamos avisando al pecho de que empiece a trabajar, y con la producción de oxitocina que produce en la madre chupar el pezón, está favoreciendo la expulsión de la placenta y la formación del sentimiento de apego de la madre hacia el bebé.
  3. Estímulos. Si algo recibe al nacer son estímulos. Es un torrente inmenso comparado con lo que había dentro del útero. Sensaciones nuevas en la piel, ruidos, luz… Y algunos especiales y muy importantes: el contacto con mamá, su olor, el sonido de su corazón que tan familiar me resulta, la sensación de chupar el pecho, el sabor del calostro…

Tras el parto, si mantenemos el confort, con el Contacto Piel con Piel tenemos al Tamagochi tranquilísimo…

El primer día de vida cuesta despertarlo para que coma. Tiene aún reservas de alimento, su necesidad de estímulos está cubierta a tope y si está en un ambiente cómodo, duerme y duerme.

Pero necesitamos que vaya comiendo para estimular el pecho y evitar que haga una bajada de azúcar que lo deje aún más dormido. Podemos caer en la trampa del primer día. Un Tamagochi al que no le hago nada porque no lo pide.

Conviene que no pase más de 3-4 horas sin comer. Y la forma de despertarlo, cuando no hay manera es: Privarlo del Confort.

Incomodarlo, y cuando no hay manera, con frío, quitándole la ropa.

En cuanto lo hacemos el bebé despierta y se activan sus tres necesidades. Tiene frío, hambre y necesidad de estímulos.

Y fíjate si lo hace bien la naturaleza que te ha dado un Tamagochi para novatos. Sólo tiene un botón.

Lo coges y le das el pecho. Ese es el botón:

Llora, lo coges, le das el pecho y se siente a gusto (el frío desaparece), recibe alimento y estímulos por el contacto contigo.

El bebé chupa un ratito de nada y se vuelve a dormir.

Vamos añadiendo botones

Al principio es muy raro que un bebé se queje por ejemplo porque haya que cambiarlo de pañal. De hecho, más bien se queja cuando lo haces. O por sentir calor (dentro de su madre estaba a 37 grados).

Pero llega un momento en que sí lo hace. Empieza a sentir frío o calor, incomodidad por estar en una postura fija (piensa que no puede cambiar por sí mismo), leve irritación por la caca o la humedad de la orina, irritaciones leves de la piel….

Aparece el Botón del Confort y repasas si hay que Taparlo o Destaparlo, Cambiarle el Pañal, Darle un baño e hidratarle la piel….

Pero si alguno gana protagonismo claro a partir del 2º día de vida es el botón de Alimentar.

Se están agotando las reservas que tenía del embarazo y Necesita Comer. Empieza a pedir cada vez con más insistencia. Y que le des es esencial para estimular el aumento de producción del Pecho. 

Si le das de verdad cada vez que pide es Comer y Dormir. Y de vez en cuando Cambio de pañal, Limpieza, poner y quitar ropa, ajustar ropa según temperatura….

En torno a las 2 semanas la cosa va bien: Se ha superado el peso que tenía al nacer, le has pillado el tranquillo a Comer y Dormir. Se alimenta bien empieza a tener momentos de estar Despierto sin pedir comida. Pero empieza a pedir Estímulos.

Y tienen que ir cambiando cada poco tiempo. Puede estar sólo en su cuna o su capazo despierto unos minutos, pero llora. Y se calla en cuanto lo coges en brazos.

Si lo tienes en brazos estará bien unos minutos, pero llora y se calla si te pones en pie con él.

Tras unos minutos callado, llora, y se calla si andas.

Unos minutos más tarde y llora aunque sigas andando, pero deja de llorar si cambias de habitación o sales a la calle a pasear….

Está consumiendo estímulos y en cuanto agota uno necesita otro nuevo.

Hay niños que agotan estos estímulos en menos tiempo y otros que tardan más.

Para el mes todos los botones del Tamagochi están en marcha. Pero sigue funcionando casi siempre el botón para todo. Llora, lo pones al pecho y se calla. 

No compliques el Tamagochi: No añadas más botones de los que trae de serie

Por alguna extraña razón, a mucha gente le gusta complicar lo simple. Son enrevesados… 😓

Bueno, en realidad la razón es muy conocida. Hay gente a la que le fastidia ver a gusto a los demás. 😖

Y ese tipo de gente, de forma consciente o inconsciente, te dice cosas como:

– “No lo puedes coger tanto, que se acostumbra a brazos”: Tamagochi tiene necesidad de estímulos, no cubres necesidad, Tamagochi llora😭. Cubres necesidad, Tamagochi a gusto…. ☺️

– “No puedes darle tanto el pecho, que le interrumpes la digestión”: Tamagochi tiene hambre, no le das de comer “porque no es la hora aún”, tamagochi no para de llorar😩, Tamagochi acaba comiendo con ansiedad y luego doler tripa😢, Tamagochi no ganar peso 😱 y entonces te dicen que tu pecho no alimenta y le des biberón… Alternativa mejorada: Tamagochi recibe alimento, Tamagochi calla, Tamagochi come tranquilo 😌y no tiene gases, Tamagochi gana peso…. Pecho funciona y gusta a Tamagochi….🥰

– “El Tamagochi tiene que hacer sus horas”: Vamos, que aunque llore no le des de comer antes de 3 horas😩⏰. Pero el Tamagochi tiene hambre y llora😩. Así que te ofrecen dos soluciones:

– “Tienes que darle Manzanilla entre las tomas”: Este es un botón nuevo que quieren ponerle al Tamagochi, que la mamá del Tamagochi no sabe cuándo pulsar en lugar del magnífico “Botón para todo” que tan bien funciona. Si lo usas Tamagochi entretiene el hambre, pero acaba comiendo con ansiedad, Tamagochi traga gases, Tamagochi dolor😢, Tamagochi llanto😭… Tamagochi más manzanilla para los gases…. Tamagochi no gana peso😱. Le quitan la teta al Tamagochi y el Tamagochi no entiende porqué narices no le dan su Teta y dejan de darle tonterías….😤

– “Ponle el chupe entre las tomas”: Tamagochi tiene hambre y le ponen el chupe. Tamagochi no quiere chupar (estímulos), quiere comer. Tamagochi llora😭. Pero si insistes como el estímulo es similar al que asocia al alimento, a veces funciona. Entonces el Pecho no se entera de que tiene que producir más y no lo hace. Tamagochi acaba comiendo con ansiedad, Gases, No gana peso😱. Vuelven a quitarle la teta al Tamagochi…🍼

Y acabas eliminando el magnífico “Botón para Todo” y sustituyéndolo por:

– Botón chupe.

– Botón biberón de leche.

– Botón biberón de manzanilla…

Adividan cuando toca cada uno…. Ahora tienes un Tamagochi con gases y que no para de llorar y encima con muchos más botones que antes….

Con lo bien que funcionaba el “Botón para todo”. 😜

Por cierto: ¿Por qué hay emoji biberón y no #emojilactanciamaterna ?

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Vacunas y Antivacunas

Vacunas y Antivacunas. Quiero saber los motivos que te llevan a ser Antivacunas.

Uno de los temas con mayor conflictividad en Pediatría: Las vacunas. ¿Son buenas o malas? ¿Son seguras? Todos los pediatras atendemos famílias antivacunas.

En muchas ocasiones me habéis pedido que aborde este tema. Y hasta ahora no lo había hecho de forma directa en un artículo concreto. Creo que ha llegado el momento.

La primera pregunta evidente es ¿Soy provacunas o antivacunas?

Sabéis que a mí me gustan los matices. Pero hablando de forma general:

Soy Pediatra, y a diario recomiendo a las familias que vacunen a sus hijos.

Las vacunas para mí son una herramienta que ha contribuido claramente a la reducción de la mortalidad infantil y evitan infecciones que pueden generar secuelas graves. Ya quisieran muchas familias de países sin medios disponer del calendario vacunal de España.

Esto no significa que defienda cualquier vacuna y de cualquier manera. O que ignore que como cualquier actuación también las vacunas tienen efectos indeseados.

Ahora vamos con los matices…

¿Qué opino de los antivacunas?

Creo que son personas que, al igual que yo, quieren lo mejor para los niños. Personas que están preocupadas por los efectos secundarios que puedan generar las vacunas. Y que con la información de la que disponen, llegan a la conclusión de que prefieren no vacunar.

Para mí su intención merece mi respeto. Y su búsqueda de conocimiento también.

Como padres, somos los últimos responsables del bienestar de nuestros hijos. Y tomar una decisión en la que cualquiera de las dos opciones puede generar un daño es complicado.

A veces no se puede elegir entre lo bueno y lo malo, y hay que escoger entre lo malo y lo menos malo. Podemos pensar que la mejor opción es no hacer nada. Pero esta ya es una decisión en sí misma, con sus consecuencias.

Con toda la información de la que dispongo, las cuentas a mí no me salen para ser antivacunas… Los efectos secundarios que pueden atribuirse a las vacunas son, con los datos de los que dispongo, mucho menores que los efectos negativos de no vacunar.

Pero reconozco que tal vez no dispongo de toda la información…

Así que ¡quiero saber más!

Hace muchos años que dejé de pensar que poseo la verdad absoluta.

Especialmente, desde que empecé a escribir en internet he tenido que “comerme con patatas” muchas de las verdades que creía indiscutibles. Y gracias a eso he ido ampliando mis miras, siendo una de las cosas de las que más me alegro.

En muchos conflictos la situación se estanca y empezamos a construir trincheras.

En este caso hay quien desde la posición de defensa de las vacunas ataca a los antivacunas como ignorantes, irresponsables, egoístas, fanáticos….

Y quien desde las filas antivacunas llama a los provacunas ignorantes, irresponsables, egoístas, fanáticos….

El problema es que en medio, entre las dos trincheras, están las familias con sus hijos, que son los que realmente pueden resultar heridos en esta lucha.

Creo que es necesario que alguien salga de su trinchera, se meta en el barro y recorra el camino hasta la trinchera contraria, para ver si hay forma de resolver una lucha en la que los heridos son aquellos a los que ambos bandos pretenden proteger.

Los argumentos a favor de la vacunación ya los conozco, me han formado en ellos.

Quiero conocer los argumentos en contra de la vacunación:

Seas madre, padre o profesional, si te consideras “antivacunas”, me gustaría que me ayudes a tener una visión más completa respondiéndome con la siguiente información a mpediatraonline@gmail.com (no es mipediatraonline, es mpediatraonline):

¿Cuáles son los motivos por los que prefieres no vacunar a los niños?

Sed lo más concretos que podáis.

Agradecería mucho que incluyáis enlaces a información (estudios, vídeos, libros, webs) en los que se profundice en esas razones.

Mi intención no es juzgaros ni rebatiros. Lo que quiero es saber más.

Os lo agradezco mucho.

Por favor, no hagáis de esto una lucha en redes sociales. Creo que provacunas y antivacunas merecen respeto, pues todos están preocupados por el bienestar de los niños y espero que entre todos logremos que ese bienestar mejore.

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Peketema 6: Higiene de los dientes en niños y bebés

Higiene dental en bebés

Cuándo y cómo recomiendo a los padres empezar con la higiene de los dientes en los bebés.

Este Peketema se podía abordar de muchas formas. Pero nos vamos a centrar en lo que ha sido vuestra petición concreta: «Higiene bucal infantil, cuándo comenzar a cepillar y qué tipo de cepillo y pasta dental».

Esto en la práctica es hablar de caries en niños y la utilización del cepillo de dientes y pasta de dientes.

Caries por tomar biberón con líquido azucarado

Para empezar, vamos a aclarar el concepto de caries.

Simplificando, los dientes tienen tres capas (esmalte, dentina y pulpa). El esmalte es la capa externa más dura. La dentina no es tan dura y menos rica en flúor y la pulpa que es la zona más blanda con nervios y vasos sanguíneos que nutren al diente.

La caries es una destrucción del diente que empieza de fuera hacia dentro:

  1. Destruye primero el esmalte, muy lentamente, porque es la parte más dura.
  2. Si no la paramos progresa por la dentina con rapidez.
  3. Puede acabar afectando a la pulpa.

No duele hasta que alcanza a la pulpa, por lo que si no se busca, se detecta en muchos casos cuando ya se han destruido todas las barreras de protección del diente.

El causante son gérmenes que viven en nuestra boca y se alimentan fundamentalmente de azúcares que quedan en en los dientes tras las comidas. Por eso, la principal arma para evitar la aparición y progresión de las caries es eliminar los restos de azúcares tras las comidas. Y eso lo hacemos con el cepillado de dientes.

Cuándo comenzar a cepillar los dientes de los niños.

Esto lo voy a plantear al revés: ¿Cuál es la edad más tardía en la cual considero que los niños deberían de tener ya el hábito de cepillarse los dientes tras cada comida?

En el momento que tengan el primer diente definitivo. Lo que para la mayoría de los niños significa 5-7 años.

Es decir, las caries en los dientes de leche tienen su importancia, y ahora hablaremos de ese tema.

Pero una vez que salen los dientes definitivos la lucha con la caries es mucho más importante: Estos dientes tienen que durar el resto de la vida, y la aparición de caries antes de los 15 años si no se cuidan es muy habitual.

Podemos arreglar las caries. Pero toda reparación de un diente es imperfecta y lo debilita. Por lo tanto, si no hemos conseguido que un niño tenga el hábito de cepillarse los dientes antes de que salga el primer diente definitivo, no debería ser un tema que siguiésemos tomando a la ligera a partir de ese momento.

Cuidado de los dientes de leche.

Se puede leer en muchos manuales para padres lo siguiente: «la higiene de los dientes empieza desde el instante en que se tienen». Muchos manuales recomiendan limpiar los dientes de leche después de cada comida desde que salen los primeros dientes de leche. Lo que recomiendan al principio es limpiar los dientes con una gasita tras cada toma o con un dedil de silicona.

A mí eso, la verdad, me parece exagerado, innecesario y desagradable para el bebé.

Os explico: Muchos padres prueban a hacer esto y el resultado es que supone una lucha con el niño que a veces llega a provocarle incluso arcadas. Voy a intentar razonar un poco sobre el tema.

Hay niños que lo aceptan muy bien, especialmente con un dedil de silicona.

En algunos casos puede ser incluso buscado por él porque le da un estímulo, y puede ser útil para desensibilizar la encía y que duela menos la salida de los dientes. Así que si te deja o lo busca puedes hacerlo. Sin agobios. No pasa nada por no hacerlo tras cada toma.

Nuestra preocupación fundamental es:

– Evitar las caries.

– Introducir unos hábitos de higiene para evitarlas en el futuro.

Evitar las Caries en los dientes de leche:

Las caries son causadas por la proliferación de la placa dental generada por algunos gérmenes de nuestra boca entre los que destaca el Estreptococo Mutans.

Es un germen que se alimenta fundamentalmente de Azúcar (sacarosa). No metaboliza bien la lactosa. Por lo que la leche por sí sola no genera una caries significativa. Debe llevar azúcar añadidas para generarla.

  1. Mi experiencia me dice que salvo excepciones de niños cuyo esmalte es defectuoso la caries en lactantes tiene casi un único causante: Biberón con bebida azucarada como recurso para tranquilizar al bebé o aliviar la sed. Esta costumbre produce caries especialmente en los dientes centrales de arriba.
  2. Y en segundo lugar el consumo continuo de productos azucarados sólidos entre las comidas: Las chucherías y las galletas. Esta costumbre produce caries especialmente en las muelas.

El biberón con zumo proboca caries

 

Caries típica por tomar biberón con azúcar

Salvo casos como digo de niños que tienen un esmalte defectuoso si yo veo un bebé con caries en las «paletas de arriba» tengo claro que en el carro llevan un biberón con zumo, leche con azúcar (o batidos) o infusión con azúcar.

Aunque a veces se empeñen en negarlo (El doctor House diría: «Los pacientes siempre mienten»).

Y si tiene las muelas picadas, se que se toma chucherías o galletas con frecuencia, cosa que de nuevo pueden negar. En el concepto de chuches entran todos los productos ricos en azúcar que damos a los niños y que no comemos nosotros cuando se los damos: El rey de esta categoría son las Galletas.

Como al leer esto nadie tiene que justificarse, que quede claro: Si un niño tiene caries es que algo está mal, o sus dientes o más frecuentemente sus hábitos.

Los dientes no puedes cambiárselos, los hábitos sí. Para mí resulta más importante evitar estos dos hábitos que el cepillado de dientes.

Cepillarse los dientes tras las comidas. ¿Cuándo y cómo deberíamos hacerlo?

La respuesta aquí es que depende de cada niño.

En otras partes de esta web he explicado hasta la saciedad que cada niño es único y que para los cambios que suponen crecer, cada niño está mejor preparado en un momento concreto.

Y es preferible retrasar dentro de lo razonable un cambio a forzarlo. Porque cuando forzamos los cambios antes de que el niño esté listo suelen aparecer más problemas de los que intentábamos evitar.

La forma de saber cuando es el momento es contar en este tema como en otros muchos con tres aliados: La curiosidad, la tendencia a imitar y el gusto por el juego innato en los niños.

Pasos para introducir el cepillado de dientes en niños en la práctica:

  1. Compra un cepillo de dientes para tu hijo. El cepillo debe ser pequeño (no podemos meter un cepillo de adulto en la boca de un niño por simples razones de espacio) y con las cerdas lo más blandas posibles (el esmalte de los dientes de leche es mucho más blando que el de los definitivos y se rayaría y desgastaría con un cepillo duro).
  2. Pasta de dientes. Al principio ninguna. Cuando ya acepte bien el cepillo sin pasta podemos usar una de adulto a dosis testimonial o una baja en flúor para niños. El problema es que la mayoría de los niños se traga la pasta de dientes. Y un exceso de flúor puede también manchar los dientes y hacerlos más frágiles.

    Dientes de leche manchados por exceso de flúor

  3. Que tu hijo te acompañe tras las comidas al baño y te vea cepillarte los dientes. Dale su cepillo sin pasta para que juegue con él. No pretendas que se cepille ni lo hagas tú las primeras veces. Más tarde o más temprano todo niño coge el cepillo e imita a sus padres.
  4. En torno a los dos años, casi todos los niños a los que hemos hecho el paso previo juguetean ya con el cepillo. Deja que lo haga y prueba a que te deje que acabes cepillándole tu de forma algo más sistemática. O en los más colaboradores enseña a cepillar en cinco movimientos: Con los dientes cerrados, cepillo arriba abajo en las «paletas» y después en las muelas cada uno de los 4 grupos, adelante y atrás.
  5. Empezaremos a usar pasta (como os dije baja en flúor) cuando el niño quiera probarla.
  6. Para cuando salga el primer diente definitivo todo niño debería saber cepillarse los dientes de forma correcta y tener la costumbre de hacerlo después de las principales comidas. El mínimo, mínimo, sería tras la cena antes de acostarse.

Nos hemos centrado en el tema de la caries, otras cuestiones referentes a los dientes en niños podéis encontrarlas en estos artículos:

Los dientes de leche.

Peketip 11: Los dientes de leche

Peketip 4: Ayudar a un niño a dejar el chupe

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Quitar el pañal a un niño

Evita los problemas más frecuentes al retirar el pañal a un niño.

 

Quitar el pañal a un niño: Uno de los puntos cruciales en el desarrollo de un niño es cuando dejamos de usar el pañal.

El momento para dar el paso de quitar el pañal a un niño depende de varias cuestiones:

Si el niño está preparado. Esto es fundamental. No todos los niños evolucionan a la misma velocidad. Los padres deben intentarlo con margen suficiente de tiempo y entendiendo que es posible que lo intentemos, no funcione en absoluto, lo hagamos semanas después sin éxito, y las veces que sea necesario. Pero sin agobiarnos ni presionar al niño. Todo llegará.

Escolarización: Se tiene mucha tendencia hoy en día a establecer fechas para todo en el desarrollo de los niños. En este caso el problema para muchos padres es que cuando empiezan el curso con 3 años en el colegio ya no dejan a los niños que vayan con pañal. Y eso quiere decir que en la mayoría de los casos se plantea el tema en el verano previo a ese curso. Pero hay niños que están preparados mucho antes y otros que lo estarán algo más tarde. Tanto padres como colegios deberían ser algo flexibles en esto, y en la mayoría de los casos lo son. El problema para los colegios es el número de cuidadores. Está claro que una maestra no puede encargarse de cambiar los pañales de 25 ó 30 niños.

¿En verano? Como todo en esta vida, lo normal es que al empezar a hacer algo, haya fallos. Eso quiere decir que todos tienen algún escape. Y como en verano se necesita menos ropa y si se moja el niño hay menos problemas con el frío, suele preferirse el verano como momento para intentar retirar el pañal. En muchos casos en centros infantiles se hace sin embargo a lo largo del curso en que la mayoría de niños tiene ya 2 años.

El momento escogido en la mayoría de los casos es el primer verano que el niño empieza con los dos años ya cumplidos.

¿Qué va primero, la caca o el pipí?

El pañal recoge tanto caca como pipí. Para poder quitar el pañal al niño necesitamos que controle ambas.

Lo que más problemas suele generar es la caca. Y suele hacerlo por estreñimiento.

Cuando un niño es privado de su pañal sin estar preparado para hacer caca fuera de él, pueden no hacer. Y pueden pasar los días sin que haga. Al final, llegarán lo dolores de barriga y cuando por fín haga (a veces sólo tras un enema) puede ser caca dura y voluminosa.

Al salir, puede hacer daño. Muchos niños hacen fisuras en el ano. Eso duele. El resultado es que el niño no sabe hacer caca fuera del pañal, pero es que ahora tampoco quiere hacer porque le duele. Esta situación es la peor a la que se puede llegar al quitar el pañal: Una fisura anal.

Por tanto, lo primero es conseguir que haga caca fuera del pañal.

¿Donde poner a hacer caca a un niño al que estamos retirando el pañal?

El wáter de los mayores es para la mayoría de los niños un sitio donde no les resulta cómodo sentarse. El agujero es demasiado grande para su mini-culete. Y tiene la sensación de que van a caerse dentro. Además la altura a la que está no les permite apoyar los pies. Con lo que tienen que mantenerse en equilibrio.

Concentrarse en hacer caca mientras intentan hacer equilibrios y no «caer en el abismo», no es precisamente ponerles las cosas fáciles.

Por eso la mayoría suelen empezar en un orinal, más o menos estrambótico según lo que se le ocurre a los padres que puede llamarles más la atención. Con el orinal, debemos buscar uno con el redondel de un tamaño adecuado para el culete del niño. de modo que pueda apoyarse cómodamente en él. Y que la base del orinal sea lo más estable posible.

Los hay con un sensor que al detectar el pis hacen algún ruido (desde aplausos hasta una canción). Para mí esto es totalmente prescindible. Y no es el primer niño que los padres me cuentan que al sonar el ruido se ha levantado despavorido del orinal y no ha querido acercarse más a él en semanas.

El proceso para retirar el pañal al niño

La primera primavera-verano que el niño tiene ya los dos años (o casi), el objetivo es motivarlo para que nos avise cuando tiene ganas de hacer caca o pipí, que llegue hasta el orinal, y sea capaz de hacer allí.

Con la caca distingo dos grupos de niños:

  • Si el niño tiene una hora en la que habitualmente hace caca, conviene animarlo en ese momento a que pruebre a hacer caca en el orinal, celebrando si lo consigue. Y si no lo consigue, poniendo el pañal inmediatamente, para darle la ocasión de hacer en el pañal si así lo prefiere. Una de las cosas que más ayudan a quitar el pañal es tener un horario más o menos claro.
  • En niños que tienen tendencia a estreñirse y no tiene un horario claro para hacer caca recomiendo lo siguiente: Usar un laxante desde unos días antes de intentar retirar el pañal. El laxante se daría un par de horas antes del momento del día en que deseamos que le de ganas de hacer caca. Conviene que sea una hora a la que habitualmente estemos tranquilos en casa, para que sea un ritmo que podamos mantener de forma regular. El laxante que suelo recomendar es la lactulosa. Y la dosis puede empezarse por 2ml y subir o bajar la cantidad poco a poco (medio mililitro más o menos cada día) según el efecto que le haga. Suele tardar en hacer efecto un par de horas. Cuando veamos que lleva varios días haciendo caca «como un reloj», podemos animarle a que se siente en el orinal para hacer la caca. Si lo conseguimos durante varios días seguidos, podemos ir reduciendo la cantidad de laxante poco a poco al tiempo que insistimos en más fribra en la dieta y procuramos no darle más de medio litro de lácteos al día.

Tenemos que superar 3 pasos:

  1. Detectar cuándo tiene ganas de hacer caca. En principio debemos estar atentos a su conducta para detectar cuándo tiene ganas de hacer. Podemos poner excusas: “Es mejora hacer en el baño para que no huela peste en el salón”. Hasta que llegue el momento que sea él quien nos lo pide.
  2. Que aguante a llegar al baño. Y no se le pasen las ganas.
  3. Hacer en el baño. 

Controlar el pipí durante el día.

Una vez que la caca se controla de forma regular, es cuando podemos probar a quitar el pañal también para el pipí. Para evitar los escapes de orina hay que invitar al niño a hacer pipí cada hora: Poneos la alarma en el móvil, para no olvidarlo. Si lo conseguimos y vemos que aguanta bien cada hora, pasamos a no avisarle antes de la hora y media. Si sigue controlando, lo ponemos cada dos horas… Hasta que llegue un momento que sistemáticamente nos avise.

Si en cualquier momento se ve inquieto, invitadlo a ir al baño y recordádselo como máximo cada 3 ó 4 horas durante al menos los 2 años siguientes.

En ningún caso intentéis esto antes de tener regulada la caca.

La clave en esto es recordárselo con frecuencia.

Controlar el pipí de noche no depende de él.

Aún controlando el pipí de día no debéis quitarle el pañal por las noches hasta que apreciéis que se levanta con él seco casi todas las mañanas. Se considera normal que un niño no controle de noche hasta los 5 años. A partir de ahí se considera Enuresis Nocturna Primaria.

No le quites el pañal de noche hasta que se despierte día tras día con el pañal seco.

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Alergias e Intolerancias Blog Cuidados del Bebé y el Niño Dieta Sana Edad del Bebé o Niño Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños Primer Mes de vida del Bebé

Alergias Modernas

Alergias. El precio por una sobreprotección de nuestros hijos.

Las enfermedades originadas por un funcionamiento incorrecto de nuestro sistema defensivo son cada vez más frecuentes. Hablemos del porqué y entenderemos qué medidas tienen sentido para reducir y a veces resolver esos problemas.

Nos referimos a enfermedades como:

  1. Alergias.

  2. Enfermedades autoinmunes.

  3. Cáncer.

Podríamos considerarlas las epidemias de nuestro tiempo.

La principal diferencia con las epidemias clásicas es que no se transmiten por gérmenes, sino por unos cambios en nuestras condiciones de vida, que en muchos casos buscaban acabar con esas epidemias infecciosas de épocas anteriores, y han alterado el funcionamiento del sistema inmunitario.

El ser humano ha cambiado mucho su forma de vida en muy poco tiempo.

Algunos de los problemas de salud más importantes en la actualidad son causados porque esos cambios han sido demasiado rápidos, en comparación con el ritmo de adaptación de nuestra biología.

Hoy vamos a hablar de los cambios que afectan al sistema inmunitario y de las enfermedades relacionadas con él, que son cada vez más frecuentes.

Nuestro sistema defensivo es casi idéntico al de cualquier primate. Lleva funcionando sin grandes cambios desde hace cientos de miles de años.

Pero en pocos milenios hemos pasado de ser:

Nómadas a Agricultores Sedentarios. Esto ha significado por ejemplo que la eliminación de deshechos se convierte en un problema. Problema que aumentó al pasar de:

Agricultores Sedentarios a Urbanos. Lo que implica que al aumentar la concentración de seres humanos las infecciones se propagan con más facilidad. Tanto por el contacto directo con un número mayor de seres humanos, como porque los deshechos (orina, heces) son también vías de contagio. Más aún cuando las ciudades empezaron a proliferar y se empezaron a relacionar de forma regular mediante comercio. Un paso más en la modificación del entorno llegó con:

La Industrialización. Una mayor concentración de personas y con una contaminación del entorno con humos, metales y otros productos químicos tóxicos. Muchos de ellos capaces de irritar al sistema defensivo o de alterar su funcionamiento.

Todos estos cambios favorecieron un aumento de la población que hubiese sido imposible si el ser humano hubiese seguido con su forma de vida nómada.

Pero todos y cada uno de esos pasos han tenido costes para la salud del ser humano. El balance global puede considerarse positivo si tenemos en cuenta el número de habitantes y la esperanza de vida actual. Pero sin duda muchos de los problemas de salud de sufrimos en la actualidad son herencia de cambios a los que aún no nos hemos adaptado biológicamente ni en nuestros hábitos de vida.

Lo que en cada época se ha considerado como hábitos saludables ha ido evolucionando:

Sedentarismo: 

Establecerse como agricultor en un suelo fértil, cercano a una fuente de agua estable, fue sin duda un paso para reducir la actividad que un nómada tenía que realizar buscando recursos. Poco a poco, cuando la sociedad fue haciéndose más compleja y aparecieron las clases sociales, se llega a considerar una vida acomodada aquella que permite reducir al mínimo la actividad física. En la actualidad la actividad física que realizamos es claramente insuficiente para mantener nuestra salud. 

Higiene:

Cuando el nómada se asentó en una zona concreta y se hizo agricultor hubo cambios significativos:

  • Acceso al agua: El acceso a una fuente de agua estable era una de las condiciones buscadas por el agricultor. Este acceso al agua mejoraba la posibilidad de limpiarse a si mismo y a su entorno.
  • Acumulación de residuos: Pero vivir de forma permanente en un sitio genera un problema que no tenía el nómada, especialmente cuando fue aumentando la concentración de personas: Que esas personas generan excrementos y basura. Y que en esos residuos hay gérmenes que son muy raros en la naturaleza y transmiten enfermedades infecciosas con facilidad.
  • Empeora con la concentración urbana: Suministrar agua suficiente y eliminar los residuos sigue siendo uno de los principales problemas de cualquier ciudad. La falta de cantidad o calidad del agua y la eliminación inadecuada de residuos es una de las diferencias fundamentales entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo.
  • Aparecen los Antisépticos y Antibióticos: Con el descubrimiento de que muchas enfermedades eran generadas por gérmenes y que había productos como los antisépticos, los detergentes y los antibióticos para combatirlos, hubo un cambio importantísimo. Ha sido uno de los responsables más significativos de la disminución de la mortalidad. Especialmente en la infantil.
  • Pero ha supuesto un empobrecimiento de nuestra flora bacteriana: Nuestro sistema defensivo vive en una relación constante con los gérmenes con los que convivimos. Entre ellos hay muchos que no son perjudiciales, sino inclusos beneficiosos. Todos los cambios de nuestros hábitos de vida han influido de forma clara en esa relación. En muchos casos hemos perdido a colaboradores importantes junto con los enemigos que pretendíamos erradicar. El resultado es que hay una alteración evidente del funcionamiento del sistema defensivo. Al eliminar Bacterias, Hongos y Parásitos de nuestro entorno el sistema defensivo concentra su actividad de forma muy llamativa en los Virus. Y muchas de las enfermedades modernas son una reacción excesiva frente a las infecciones virales.

Exposición Solar:

El sol no sólo no es perjudicial, es imprescindible para los seres vivos de este planeta. Claro que puede generar agresiones. Cuando uno se quema con el sol una vez tras otra está generando un daño que pude producir envejecimiento y cáncer de piel. Pero:

  • Durante la casi totalidad de la evolución de la especie humana hemos sido animales que vivíamos al sol y estamos preparados para ello: 
    • Nuestro sistema defensivo cuenta por ejemplo con que parte de las defensas de la piel van a ser neutralizadas por la radiación solar. Y cuando esta exposición no existe aparecen patologías como la dermatitis atópica, la psoriasis… Enfermedades en las que un exceso de actividad del sistema defensivo genera problemas.
    • Nuestro metabolismo necesita el sol para generar moléculas esenciales como la vitamina D o la Melatonina, que tienen un efecto directo sobre el funcionamiento del sistema inmunitario. Cuando hay una carencia de ellas no se regula de forma adecuada y genera tanto inmunodeficiencias como reacciones excesivas inadecuadas.

Contaminación:

Nuestra intervención sobre el entorno ha producido cambios buscados por el ser humano, pero con efectos siempre que alteran el entorno. Por ejemplo cuando usamos plaguicidas para proteger nuestras cosechas buscamos aumentar los alimentos disponibles. Pero esos plaguicidas no son inocuos para la salud del ser humano. Tras cubrir las necesidades de alimentación para toda la población empezamos a preocuparnos por mejorar la calidad. Y uno de sus puntos fundamentales es lograr los recursos que necesitamos generando la menor alteración posible del entorno natural en el que vivimos. Son las tendencias Ecológico-Biológico-Orgánico.

Exposición:

No sólo han cambiado las cosas con las que nuestro sistema inmunonológico se relacióna, también lo ha hecho la forma y el momento en que se produce muestra exposición a ellas:

  • Exposición tardía a infecciones: Tendemos a esterilizar el entorno de los bebé y podemos hacerlo, porque disponemos de herramientas para hacerlo que nunca existieron. Tenemos miedo a las infecciones y hemos confundido:
    • Salubridad: Condiciones de higiene que evitan el contagio de enfermedades infecciosas. Básicamente eliminación efectiva de los excrementos para evitar el contagio por contacto con los de personas infectadas.
    • Esterilidad: Eliminación indiscriminada de gérmenes en nuestro entorno. Tan intensa que hemos llegado a aburrir a nuestro sistema defensivo y a empobrecer de forma alarmante nuestra flora.
    • Paradoja del limpio: Los gérmenes no agresivos son menos resistentes, lo que hace que acabemos teniendo un entorno de gérmenes menos variado, pero más agresivo.
  • Exposición tardía a alimentos: Hemos retrasado la introducción de la alimentación hasta solaparla con la de debut antiinfeccioso generando una coincidencia que favorece las alergias.
  • Exposición tardía a pólenes, epitelios animales, ácaros: Elementos naturales con los que hemos convivido siempre se han eliminado de nuestro entorno. Nacíamos y crecíamos desde el principio en contacto con ellos. En la actualidad los niños de las ciudades suelen criarse en entornos en los que son la excepción. Suelen empezar a exponerse a ellos, de nuevo, cuando salen de la burbuja inicial en la que los mantenemos los primeros meses, y coincidiendo con las infecciones.

Exposición tardía a alergenos y aparición de alergias

Todo esto dibuja un panorama con los cambios radicales que han afectado a la interacción de nuestro hipermodificado entorno y nuestro Sistema Inmunitario, que casi no ha evolucionado.

En otro artículo explicaré las medidas que hoy en día creo que podemos tomar en la crianza para amortiguar este conflicto.

 

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Tonterías en Pediatría.

Todos estos temas deberían explicarse en el control del niño sano

Todo lo que le pasa con menos de 3 meses es cólico.
Todo lo que le pasa con más de 3 meses son los dientes.
Todo se cura con lavados de nariz y mucho líquido.
Y si no funciona es que lo tienen muy consentido y sabe mucho.
¿No os cansa oír siempre las mismas estupideces?
A mí sí….

Mucha gente piensa que porque un bebé sea pequeño es muy simple. Y en cierto modo lo es bastante más que un adulto. Porque al no tener conciencia aún podemos fiarnos de sus síntomas por completo.

Un adulto puede simular síntomas, puede no hacer lo que le conviene de forma consciente, puede mentir al médico o a los familiares para manipularlos y lograr algo diferente a estar sano….

Un bebé no hace nada de esto. Cuando llora nos está diciendo que tiene una necesidad sin cubrir o un dolor.

Pero averiguar qué necesita o qué le duele cuando no puede comunicarlo, parece labor casi imposible.

Por eso se tiende a dar respuestas simplonas y absurdas:

  1. Si llora antes de los 3 meses es Cólico del Lactante. Cuando el Cólico es una definición absurda. Si tú, adulto, algún día tienes un dolor insoportable y vas a urgencias, ¿aceptarías como razonable una respuesta tipo: “Lo tuyo es cólico del adulto, no te preocupes, que no es nada. Es que has salido muy quejica, en unos meses se te pasa….”? Todo lo que tengas y te provoque malestar, es “Cólico del Adulto”. No niego que facilitaría enormemente el trabajo de los médicos… Pero es impresentable. ¿Cómo podemos hacer algo así con los lactantes? Todo lactante que llora es porque tiene un problema concreto que puede diagnosticarse y tratarse. Calificarlo de Cólico es manifestar que somos incapaces de hacer nuestro trabajo.
  2. Si llora después de los 3 meses “eso son los Dientes”. Quedaba feo seguir siendo que era el Cólico por encima de los 3 meses y algo había que inventarse…. Sí, los dientes pueden doler durante su salida. Pero es una de las muchas causas que pueden causar dolor en un bebé. Y mirando la encía es fácil saber si puede ser o no un foco de molestias en un momento dado.
  3. Lo tienen muy consentido y sabe mucho. De verdad, es que cuando la gente dice esto ¿tienen menos cerebro que el bebé? Pero ¿tu has visto el “coco” tan enano que tiene tu bebé? ¿De verdad te crees que hay tiene capacidad para elaborar un plan maquiavélico para dominar el mundo empezando por ti? Un bebé con pocos meses sólo reacciona por impulsos primarios. No hay nada mínimamente parecido a nuestro pensamiento consciente. Y mucho menos capacidad para elaborar estrategias que te dominen. Básicamente, en los primeros meses nuestra labor es de Intendencia: cuando el bebé tiene una necesidad sin cubrir, una incomodidad, reacciona llorando. Nuestra labor cuando lo hace no es intentar “desarmar el complot”. Consiste en averiguar cuál es su necesidad y cubrirla lo mejor posible.

¿Por qué se dicen tantas tonterías?

Todas estas tonterías se dicen por no tener respuestas mejores. Pero las hay. Lo que pasa es que no son tan simples. Un bebé en los primeros meses de vida cambia muy rápidamente. Y a todos los padres nos pilla novatos.

Pero para eso debería estar el Control del Niño Sano. Para orientar a los padres en los temas clave durante los primeros meses de vida de su hijo, capacitándolos para atenderle de forma adecuada y detectar los problemas más comunes que pueden surgir.

No es una revisión de percentiles y escalas de desarrollo. Debería ser un proceso de formación en salud infantil y capacitación para que los padres sean cuidadores cualificados lo antes posible.

En el imagen del principio del artículo os muestro sólo algunos de los temas que deberían explicarse a los padres en el control del niño sano.

Para hacer esta labor, los profesionales sanitarios necesitamos una formación en Puericultura, que en mi caso no recibí. Tuve que buscármela… Y por supuesto, Tiempo en la consulta.

 

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¿Debo evitar que la gente toque a mi bebé?

Gérmenes y bebés. Microbios, infecciones y miedo al contagio

Una de las preocupaciones más extendidas entre muchas familias: El miedo al contagio de gérmenes a su bebé. Te explico algo muy importante y con lo que pocos cuentan.

Entre las causas del increíble descenso de la mortalidad infantil en los países desarrollados, una de las más importantes es la mejora en la salubridad, en las condiciones de higiene.

Pero como en otras muchas cuestiones corremos el riesgo de pasarnos de un extremo al otro y pagar las consecuencias.

Evidentemente, crecer en una ciudad sin alcantarillado, donde es difícil conseguir agua no contaminada de los gérmenes de todo el mundo y sin una higiene básica, favorece el contagio de enfermedades infecciosas, parasitosis y todo lo que se nos ocurra.

Pero podemos dar por hecho que ese nivel básico de salubridad pública está garantizado en nuestra sociedad.

De lo que quiero hablar aquí es de algo muy común en esta “sociedad limpia”: El miedo casi obsesivo de muchas familias a que su bebé sea contagiado de una infección por cualquiera.

Costumbres como no salir a la calle en las primeras semanas, evitar los lugares bulliciosos con el bebé, limpiar constantemente las manos del bebé durante los primeros meses para que no se meta las manos sucias en la boca, hacer de “Guardia Pretoriana” para que nadie se le acerque….

Para que entandáis esto voy a aclarar un par de conceptos que no suelen explicarse.

¿Está indefenso un bebé durante los primeros meses de vida?

La especie humana ha sobrevivido durante cientos de miles de años sin jabón, sin antibióticos, sin toallitas esterilizantes….

El sistema defensivo del bebé está preparado desde que nace para defenderse de las infecciones. De hecho está mejor preparado durante los primeros meses. Y es así porque durante el embarazo, de la sangre de la madre, pasan al bebé los anticuerpos contra todas las infecciones que la madre ha pasado en toda su vida. Es lo que llamamos Inmunización Pasiva. 

En los primeros 6-8 meses, cuando un bebé tiene contacto con cualquier infección que su madre ha pasado, es bloqueada por los anticuerpos que su madre le pasó en el embarazo.

Sin que sufra fiebre, ni mocos, ni tos, ni vómitos, ni diarrea… Sin desarrollar síntomas, los anticuerpo de mamá frenan al germen y avisan al sistema defensivo del bebé.

Le dicen: “Míra, sistema defensivo del bebé, este bicho es malo, liquídalo… Y a partir de ahora, cuando vuelvas a verlo por aquí, a por él.”

Este proceso se repite con un germen tras otro durante los primeros meses. Lo normal es que si el niño vive en el mismo entorno en el que lo ha hecho su madre, en esta etapa identifique y frene en estos primeros meses un amplio porcentaje de los gérmenes con los que va a tener que vivir el resto de su vida. 

De indefenso nada.

¿Qué ocurre cuando evitamos el contacto del bebé con gérmenes durante los primeros meses de vida?

Evitar este contacto al 100% es imposible. Porque en este mundo hay bichos por todas partes.

Pero podemos reducir mucho el contacto con gérmenes que pueden crecer en nuestro cuerpo si limitamos el contacto con otros seres humanos. ¿Debemos hacerlo o no?

Si limitamos el contacto con otras personas para evitar contagios:

  1. Estamos impidiendo que el bebé tenga esos primeros contactos cuando cuenta con la ayuda de los anticuerpos de mamá. Antes o después acabará recibiéndolos. Evitarlo en la primera etapa sólo le retrasará el trabajo para que se le venga todo encima cuando ya no cuente con la ayuda de la Inmunización Pasiva. Pasará con fiebre, tos, mocos, vómitos y/o diarrea infecciones que pudo superar sin síntomas en los primeros meses. 
  2. El sistema defensivo debe aprender a reaccionar de forma adecuada. Para regularse debe trabajar. Cuando tiene contacto con muchos gérmenes diferentes, aprende a reaccionar de forma más intensa con los más agresivos y a ser más tolerante con los que no lo son. Cuando no se le deja una carga mínima de trabajo, va acumulando capacidad defensiva y en cuanto puede, tiende a reaccionar con más intensidad de la adecuada. Por eso muchos niños que viven en su burbuja antiinfecciosa, en cuanto pillan un virus que irrite un poco la vía respiratoria, desarrollan bronquiolitis.
  3. Las medidas de higiene permiten fundamentalmente evitar bacterias, hongos y parásitos. Pero son muy poco efectivas frente a virus. Es por eso que en la actualidad generan más ingresos hospitalarios las infecciones virales que las bacterianas. Cuando siempre fue al revés. El problema es un sistema defensivo infrautilizado que concentra toda su capacidad en reaccionar frente al único estímulo que no logramos evitar: Los virus. Por eso la mayoría de los niños pequeños, cuando se les hace una analítica y vemos sus células defensivas tiene Linfocitosis: Entre las células defensivas hay Linfocitos (que luchan fundamentalmente contra virus) y Neutrófilos (que luchan especialmente contra las bacterias). Los niños suelen tener un porcentaje de neutrófilos bajo y de Linfocitos alto. Esto acaba generando hiperreactividad frente a esas infecciones virales. Algo responsable de las bronquitis de repetición que si no se soluciona acaba generando asma.

Por lo tanto:

Es razonable que tu bebé no gatee por un urinario de un bar.

No lo bañes en una alcantarilla.

Es adecuado que limpiemos las hortalizas que han sido regadas con aguas residuales…

Pero evitar de forma obsesiva que nadie se acerque a él es claramente contraproducente.

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¿Tiene mi hijo las Defensas…. ⬆️ALTAS?⁉️?

Defensas altas en niños, hiperreactividad

Lo sé, esperabas que pusiera Bajas. Pero ¿sabes que en realidad la mayoría de los niños las tienen Altas? Es fundamental que lo entiendas.

Con mucha frecuencia los padres me pedís en la consulta algo para mejorar las defensas de vuestro hijo, porque no para de ponerse malo.

Y casi nunca recomiendo dar algo para eso.

Es importante que entiendas lo que voy a explicarte, porque puede cambiar radicalmente tu visión de la situación.

Cuando un niño tiene las defensas bajas

Siempre hago una misma pregunta:

– “¿Cuántas veces han tenido que ingresarlo en el hospital para tratar una infección?”.

La respuesta suele ser:

– “Ninguna”.

– ”Pues entonces, no tiene las defensas bajas”.

– “¡Pero está siempre malo!”

Cuando un niño tiene las defensas mal, lo notamos porque se complican, necesitando tratamiento antibiótico intravenoso. Es lo que ocurre en Neumonías, Mastoiditis, Meningitis, Sepsis…

Si un niño tiene pocas infecciones, pero acaban así, tiene las defensas bajas.

En estos niños puede haber carencias que podemos compensar. Pero es muy poco frecuente.

Lo más habitual es lo contrario…

Cuando un niño tiene las defensas altas

Todos los niños de una comunidad, como una clase de la guardería, acaban compartiendo sus gérmenes. Lo habitual es que todos acaben teniendo contacto con la colección completa.

Pero hay niños que pasan una infección con 37,2º, un poco de moco durante un par de días y dos estornudos…

Y otros que ante esa misma infección responden con 40º, tal cantidad de moco que deja de comer y duerme fatal, tos persistente, vómitos…

El primero es muy eficiente. Con una respuesta mínima y en tiempo record elimina la infección. En muchas de ellas no llegamos ni a notarle síntomas.

El segundo actúa de forma exagerada. La infección no era para tanto, podía haberla resuelto con una respuesta mucho menos intensa. Pero tiene las defensas altas, y responde de forma excesiva a infecciones que no lo merecen. Y bicho con el que contacta, lía el Apocalipsis.

Estas defensas altas son lo que llamamos Hiperreactividad.

Es algo cada vez más frecuente. Y la diferencia es evidente con los que tienen las defensas bajas en el tratamiento con el que mejoran:

  • Los niños con las defensas bajas necesitan con frecuencia Antibióticos.
  • Los niños con las defensas altas necesitan con frecuencia Corticoides y Antihistamínico.

¿Por qué tiene las Defensas Altas?

Hoy en día los niños viven durante los primeros meses de vida en una burbuja de esterilidad. Y eso es malo, muy malo, para el sistema defensivo.

En toda la evolución de la especie humana, desde el nacimiento, hemos vivido en la “sucia Naturaleza”. Un ambiente lleno de gérmenes, de los que la mayoría no pueden atacarnos.

Hay una gran cantidad de gérmenes con los que convivimos sin problemas. Algunos incluso nos ayudan. Son nuestra Flora. Nuestro sistema defensivo se regula interactuando con esa flora. Pero desde hace unas pocas décadas esto ha cambiado mucho. Es un cambio tan rápido que nuestro organismo no puede asimilarlo. En evolución son necesarios miles de años para que una adaptación se produzca.

En la actualidad:

Cada vez más niños nacen de Cesárea

Lo que implica que la primera flora que contacta con nuestro cuerpo no es la de la vagina de la madre (lo normal), sino flora hospitalaria y de la piel. Es una flora más pobre y más agresiva.

Lo que favorece que desde el principio el sistema defensivo tienda a actuar de forma más intensa para defenderse.

Los gérmenes normales no solo no agreden al cuerpo, sino que conviven con el sistema defensivo sin ser atacados porque:

  1. Ellos no atacan.
  2. Producen sustancias que tranquilizan al sistema defensivo.

Los gérmenes agresivos atacan y no producen esas sustancias inmunomoduladoras.

Desaprovechamos la Inmunización Pasiva

Claro que los bebés nacen con un sistema defensivo novato. Pero también lo hacen llevando en su sangre los anticuerpos que su madre tienen contra todos los gérmenes que ha combatido en su vida.

Es lo que llamamos Inmunización Pasiva.

Durante los 6 primeros meses de vida, más o menos, siguen ahí.

Si un germen que la madre conoce ataca al bebé, enseguida es bloqueado por los anticuerpos maternos, que avisan al sistema defensivo del bebé para que acabe con él. Y de paso el bebé aprende a reconocerlo para la próxima vez que venga.

Durante esos 6 primeros meses lo normal ha sido siempre que el bebé interactuara con un porcentaje importante de los gérmenes de su entorno. Al hacerlo con la ayuda de los anticuerpo maternos detecta y elimina a estos gérmenes con más facilidad, con una respuesta más razonable.

Pero hoy en día estamos obsesionados por la limpieza. 

Se ha reducido muchísimo el número de infecciones con las que contacta el bebé en sus primeros 6 meses de vida.

Pero esos gérmenes siguen ahí, esperando fuera de la burbuja de esterilidad donde encerramos a los niños.

Y llegará a tener contacto con ellos, pero ya sin la ayuda de los anticuerpos de mamá.

Cuando esto ocurra, los gérmenes harán un daño mayor antes de que el sistema defensivo del bebé responda. De modo que la respuesta necesitará ser mucho más intensa. A fuerza de responder así, el niño desarrollará Hiperreactividad. Teniendo más tendencia a sufrir Bronquitis, Dermatitis atópica, Asma, Hipertrofia de amígdalas y adenoides…. Cosas cada vez más frecuentes.

Cómo evitar que tu hijo tenga las defensas altas

Hay cosas que podemos hacer para evitar que llegue a tenerlas:

– Si no es imprescindible, evita la cesárea.

– Si no ha sido posible evitarla, aporta probióticos desde el primer día de vida.

– No tengas a tu hijo en una burbuja de esterilidad. Una cosa es salubridad y otra esterilidad. Puede tener contacto con la naturaleza, con animales y con otras personas, desde el primer día de vida.

Y cosas que podemos hacer para atenuarlas cuando ya las tiene:

– Medicamentos que reducen la respuesta excesiva cuando aparece, como antihistamínicos y corticoides.

– Medicamentos que previenen esa respuesta excesiva haciendo que la Hiperreactividad acabe desapareciendo. Como los inhibidores de los leucotrienos (Montelukast), o los suplementos de Omega 3.

Lo que no sirve cuando tienes las defensas altas

Evidentemente son inútiles aquí los suplementos para subir las defensas. Son complementos nutricionales que en áreas en las que la alimentación es pobre tienen sentido. Pero que ningún niño necesita si tiene una dieta variada.

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Pérdida de Peso por una Infección

Pérdida de peso de un niño cuando sufre una infección.

Pérdida de peso por una Infección: A qué se debe. Qué es normal y qué no. Cómo podemos ayudar el niño durante y tras la infección.

Este artículo es en respuesta al tema pedido por Ana Moya en nuestra comunidad de Facebook:

Estos días nos encontramos con muchos niños enfermos en casa por la Gripe. Una semana en casa con poco animo de alimentarse, como resultado de ello encontramos una bajada de peso considerable. Me gustaría que comentaras que bebida y comida podemos darles mientras se encuentran mal y como recuperar defensas después o con que alimentos o medicinales podemos ayudar a aumentar sus defensas.
Gracias

¿Por qué hay Pérdida de peso por una Infección?

Toda infección supone una agresión al cuerpo.

Y para contrarrestarla necesitamos dedicar recursos que no gastamos en eso cuando estamos sanos.

Lo más evidente es la fiebre.

Si con las gripes que estamos pasando hay muchos niños que pueden estar con fiebre de más de 39º entre 5 y7 días, se gasta muchísima energía.

La fiebre aparece como un mecanismo del cuerpo para activar las defensas y combatir la infección. Es un mecanismo defensivo. Pero a veces lo tratamos. Y lo hacemos precisamente porque puede agotar demasiado al niño.

Para mantener la temperatura normal del cuerpo gastamos continuamente energía. Pero cuando hay fiebre ese gasto se multiplica.

Por lo tanto, la primera medida para evitar que un niño pierda mucho peso con una infección es ayudarle a controlar la fiebre. Esto puede hacerse:

– Con medios físicos.

– Con medicamentos.

– Manteniendo al niño bien hidratado. Aunque un niño no tenga vómitos ni diarrea, con el sudor de la fiebre se pierde más agua que en condiciones normales.

Pero también porque la propia infección puede hacer que no se alimente bien

Hay infecciones que cursan con vómitos o diarrea. Cuando esto ocurre es evidente que va a haber pérdida de peso.

Si vomita con facilidad pierde la posibilidad de alimentarse de una parte importante de lo que toma. Merece la pena dar medicamentos para reducir los vómitos si son frecuentes. Con ello buscamos que no se deshidrate, que no pierda mucho peso y evitar la molestia del propio vómito, que es mucha.

Si tiene mucha diarrea pasa lo mismo.

Tanto los vómitos como la diarrea se desencadenan con más facilidad cuando tomamos cantidades grandes de alimento o bebida. Por lo que podemos mejorarlos dando muchas veces cantidades pequeñas. 

Pero no solemos pensar en que el simple hecho de tener mucho moco también puede tener el mismo resultado.

La gran mayoría de los mocos que genera un niño no van fuera de su cuerpo por la nariz o escupiéndolos por la boca. Van al intestino. El niño se los traga.

Esto tiene un doble efecto negativo sobre su capacidad de alimentarse:

  1. En primer lugar, el moco es azúcar y proteínas. Con lo que si traga moco constantemente el niño no tendrá hambre. El problema es que son azúcar y proteínas generadas por el propio cuerpo, por lo que es reciclaje. El niño produce moco y digiere y absorbe parte de él. Pero es más lo que se pierde.
  2. Aun comiendo, con el estómago y el intestino llenos de moco la digestión es mucho menos efectiva, con lo que de lo que come gran parte se desaprovecha.

Lo único que puede ayudar aquí es eliminar mocos de otra forma que no sea tragarlos.

Por eso mucha gente recomienda los lavados nasales. Pueden ayudar si lo que tiene el niño son muchos mocos espesos de nariz. Cuando el moco es claro o es moco espeso de garganta los lavados sirven de poco.

En el moco claro de nariz van mejor los antihistamínicos.

En el moco espeso de garganta van mejor los corticoides nasales.

Otras veces es el dolor al alimentarse lo que les hace perder peso

Infecciones como una amigdalitis, una faringitis, una estomatitis herpética… pueden dar un dolor tan intenso al tragar que hacen que el niño rechace la comida aunque tenga hambre.

Aquí la clave es calmar el dolor con antiinflamatorios.

¿Qué pérdida de peso es normal y cuál no?

Cuando un niño que tiene una infección come mal no es raro que los padres acudan preocupados a la consulta porque ha perdido mucho. A veces son exagerados: “¡Ha perdido al menos 2 kilos!”

Como he explicado es normal que pierdan algo de peso. Pero no más de un 5-10% del peso que tenía antes de la infección. 

Conviene pesarlos y ver la evolución. Una pérdida de más del 10 % del peso puede hacernos pensar que es necesario rehidratarlo y alimentarlo de formas que no puedes realizar en casa… A veces precisan ingreso hospitalario.

¿Cómo podemos ayudar el niño durante la infección?

Ya he comentado algunas de las formas:

  1. Ayudarle a controlar la fiebre con medicamentos o medios físicos.
  2. Ofrecer líquido y comida con frecuencia, pero en cantidades pequeñas.
  3. No ser muy estrictos con el tema de las dietas para la diarrea o los vómitos. Permite que el niño tome cantidades pequeñas de lo que le apetezca mientras no le sienten claramente mal.
  4. Tratar el dolor si le impide alimentarse.
  5. Reducir los mocos si le hacen no comer.
  6. Medicamentos para la tos si le provoca el vómito.
  7. Cortar los vómitos con medicación si son frecuentes.

¿Y hay algo que pueda ayudarle después para recuperarse antes?

Los suplementos vitamínicos no son necesarios si el niño come poco, pero variado. Porque siendo así no hay carencias importantes.

En niños que tienen de base un poco de anemia sí puede ser útil dar un suplemento de hierro si no conseguimos que tome alimentos ricos en él como carnes, legumbres, moluscos…

La clave es no caer en el error de reducir la variedad de la dieta con tal de que coma algo. Cuando un niño supera una infección en la que ha perdido peso, habitualmente come como una lima y se repone en pocas semanas. Dale su tiempo, pero que lo haga con una dieta sana y variada. Siendo así son innecesarios los suplementos.

La mayoría pierden peso y en menos de dos semanas lo han recuperado.

¿Y para ayudar a subir sus defensas?

Si tiene muchas infecciónes, pero las supera todas sin ayudas extraordinarias (ingreso hospitalario), son los bichos los que deberían tomar algo que les ayude a atacar a tu hijo. Que tenga muchas infecciones es normal. Si las vence todas él, es un asesino en serie de bichos temible. No necesita mucha ayuda. Una dieta variada y descanso suelen bastar.