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El control del niño sano en crisis

El Control del Niño Sano es muy importante en la prevención y en la formación. Pero cada vez son más los centros de salud en los que no puede hacerse por masificación.

Hace ya 12 años que acabé la especialidad de Pediatría. Cuando yo la hice, no era necesario rotar durante nuestra formación por atención primaria. Yo lo hice porque lo solicité. Fui el primero de mi promoción en hacerlo. Después me imitaron otros.

La formación de los pediatras vía MIR es fundamentalmente hospitalaria. Y se centra en el tratamiento de la enfermedad.  La resolución de problemas de sueño, conducta, alimentación y los consejos sobre cómo evitarlos no suelen darse en el hospital. El seguimiento del desarrollo y crecimiento de niños normales tampoco se hace en el hospital.

Esto tiene una consecuencia. La mayoría de los pediatras no recibe formación específica para realizar el Control del Niño Sano.

En muchos casos, en los centros de salud, ni siquiera es una labor realizada por el pediatra. Se ha relegado a enfermería. No lo digo en sentido despectivo hacia enfermería. Muchas veces hacen una labor mejor que la de muchos pediatras. Lo digo porque es verdad. Ha sido relegado. En teoría el seguimiento del desarrollo infantil y la resolución de los problemas (no enfermedades) que pueden aparecer en ese crecimiento, eran parte del trabajo del pediatra. Pero en muchos centros se ha eliminado por la masificación.

Cuando los pediatras tienen demasiados pacientes, y no pueden ver adecuadamente a los niños enfermos por falta de tiempo, los gerentes han decidido que la solución es que dejen de ver al Niño Sano y se centren en el enfermo.

Esto ha empeorado aún más con los recortes en sanidad.

Pero el Control del Niño Sano y la participación del Pediatra en él, me parece esencial por varios motivos:

–        Sirve para detectar muchos problemas de salud no evidentes.

–        Establece una relación estable entre pediatra, padres y niño. Eso permite al pediatra conocer mejor las particularidades del niño y su familia. Lo que ayuda a abordar de forma individualizada los problemas que surjan y seguir mejor los problemas crónicos.

–        Crea un vínculo de confianza entre los padres y el pediatra que es esencial en el tratamiento de problemas que no tienen solución inmediata. Cuando esa confianza no existe, los padres se desesperan y empiezan a peregrinar. Eso suele significar que nadie acabe resolviéndolo: “Un médico cura, dos médicos dudas, tres médicos, muerta segura.”

–        Es el mejor modo de dar formación e información individualizada a los padres sobre Puericultura. Es decir, sobre cómo abordar los cambios que el bebé experimenta en su crecimiento.

Suele definirse la Pediatría como la Medicina del ser humano en crecimiento. Pero la estamos transformando en la Medicina del niño enfermo. Es un claro empobrecimiento.

Hay un problema añadido. Los pediatras, para realizar decentemente esta labor debemos esforzarnos para dedicarle el tiempo necesario (que muchos pediatras no tienen) y para adquirir la formación adecuada para dar este servicio. Ya que la que recibimos en el hospital es en la mayoría de los casos escasa y dada por otros pediatras que no la ejercen.

Por desgracia hay pediatras que actúan sobre los cambios de crecimiento de un niño como un elefante en una cacharrería. Hay quien “regaña y amenaza” a los padres, para al final, darle consejos basados en prejuicios que en muchos casos empeoran los problemas y generan ansiedad en los padres, pero no resuelven nada.

En otras ocasiones medicalizan cuestiones que nada tienen que ver con fármacos, sino con la forma en que hacemos las cosas con el bebé.

Hay que salvar el Control del Niño Sano, pero los pediatras necesitamos formarnos mejor para estar a la altura.

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¿Cómo escoger una mochila portabebés? por mochilasportabebes

Mochila Portabebés

Os presento una nueva colaboración de la mamá autora de mochilas-portabebes.es

Ya nos ayudó con un artículo sobre las ventajas de usar una mochila portabebés, y en este artículo nos ayuda a escoger una.

A la hora de escoger una mochila portabebés es posible que nos ocurra como con otros artículos de puericultura: hay tanto donde elegir que uno no sabe qué será mejor.

Hay que tener claro que nuestras necesidades pueden ser distintas a las de otras familias, por eso es importante que tengamos claros unos puntos básicos que nos permitan conocer qué se puede esperar de una mochila portabebés y en base a ellos poder elegir la que más nos conviene.

Para acertar en esa elección os damos los siguientes consejos:

1.- La mochila debe ser ergonómica
Muchas de las mochilas portabebés más conocidas en nuestro mercado, distribuidas por grandes tiendas de puericultura, no resultan cómodas ni para el bebé ni para el que lo lleva y, lo que es peor, la postura que ambos adoptan al usarlas no es nada saludable.
Una mochila portabebés ergonómica nos garantiza que se va a adaptar siempre tanto al bebé como a su papás. Es el portabebé el que debe adaptarse a los que lo utilizan y no al revés.
En una mochila ergonómica el niño va sentado (no colgado de sus genitales) con las rodillas flexionadas y ligeramente más elevadas que el culete (lo que se llama posición de ranita) y conservando en todo momento la curvatura natural de su espalda. El niño va bien pegado a quien lo lleva, lo suficientemente elevado para poder darle un beso sin esfuerzo, lo que garantiza que el porteador no ve modificado su centro de gravedad, algo que se traduce en comodidad y seguridad.
Si quieres leer más sobre este tema, puedes leer este artículo sobre qué es una mochila ergonómica y por qué llamamos colgonas a algunas mochilas portabebés.

2.- ¿Desde qué edad la vais a usar? ¿Hasta qué edad tienes planeado usarla?
Un recién nacido no tiene tonicidad muscular para sujetar su cabeza ni su columna, por lo que necesita un portabebés que se adapte a él y le ofrezca el soporte necesario, envolviéndole con firmeza pero sin puntos de presión. Sus necesidades, obviamente, son diferentes a las de un bebé que ya puede sostenerse sentado por si solo.
Por este motivo, debemos valorar si vamos a usar la mochila desde el nacimiento o más adelante, cuando el bebé ya tenga 6-7 meses.
Si vas a utilizar la mochila portabebés desde el nacimiento, lo ideal es elegir mochilas especialmente diseñadas para usarlas de manera saludable desde el primer día. Estas mochilas tienen características especiales, como la posibilidad de adaptar el panel sin usar accesorios o reducciones.
Es cierto que todas las mochilas ergonómicas incorporan algún tipo de reducción o admiten el uso de complementos, pero si quieres llevar a tu bebé de manera idónea desde el nacimiento lo mejor es que escojas una mochila especialmente pensada para ello.
Algunas mochilas pensadas para recién nacidos, por sus características propias, pueden quedarse pequeñas a partir de unos 9-10 kilos, más o menos en torno al año. Para algunos padres es un periodo de uso suficiente, pero si estás planeando comprar una mochila que puedas usar desde el primer día y hasta el último, que bien podría ser más allá de los tres o cuatro años, es mejor que elijas una mochila que te garantice que vas a poder hacerlo con comodidad. Puede que la inversión sea algo más elevada pero tendrás un portabebés al que podrás dar uso durante años y amortizar con creces, evitando tener que comprar otro más adelante.
Si vas a utilizar la mochila más adelante, cuando el bebé ya se sostenga sentado y tenga una envergadura suficiente para no tener que adaptar el ancho del panel de ninguna mochila, podrás elegir entre más posibilidades, pero te aconsejamos que valores también si tu bebé es grande o no. Si tu bebé tiene un peso y una altura importantes, te conviene elegir las mochilas más grandes; existen mochilas ergonómicas especialmente diseñadas para bebés de más de año o año y medio y para poderlas llevar con total comodidad hasta más allá de los cuatro años.

3.- ¿Qué uso le vas a dar?
Sería interesante también hacerse las siguientes preguntas:
⁃    ¿Quién la va a usar? ¿Sólo una persona? ¿Varias? ¿Un sólo porteador femenino o también un porteador masculino? Al margen de la cuestión estética, pues es importante que si la van a usar varias personas todas ellas se sientan a gusto, algunas mochilas tienen tallas, por lo que siempre deberemos escoger la más grande, pensando en el porteador de mayor tamaño.
⁃    ¿La vamos a usar en momentos puntuales o todos los días?. Si vas a usar la mochila a diario y durante horas, te conviene elegir una mochila que satisfaga completamente todas tus necesidades, la más importante de todas: que resulte muy cómoda y adaptable, al tiempo que te ofrezca la versatilidad suficiente para poder realizar con ella todas las actividades que tengas en mente realizar.
⁃    ¿Vivo en una zona calurosa o la voy a usar mucho en verano? Si es así, no está de más que elijas un modelo fresquito, especialmente pensado para estos usos.

4.- Los detalles pueden ayudarnos a decidir en caso de duda
Aunque las mochilas portabebés ergonómicas nos ofrecen una solución para llevar a nuestros hijos muy cuidada en acabados y con excelentes materiales, no todas cuidan los detalles de la misma manera.
Por ejemplo, podemos atender a algunos de estos detalles:
⁃    Si necesitamos o no que lleve algún bolsillo donde poder llevar unos pañuelos o un móvil.
⁃    Si vamos a salir con bolso que los tirantes incorporen una trabilla para poder sujetarlo sin que se nos caiga.
⁃    Si la capucha se puede retirar de la mochila y, si no se puede, cómo se puede recoger.
⁃    Si las cintas de ajuste se pueden sujetar con una goma para que no cuelguen en exceso una vez ajustada la mochila.
⁃    Si necesitas que se pliegue muy bien o que incorpore una funda para llevarla (o que se pueda comprar aparte).

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Mochilas portabebés. ¿Por qué recomendar el porteo a unos padres que esperan su primer hijo?

Hoy publico un artículo pedido expresamente por mí a una amiga mamá emprendedora que ha iniciado un nuevo proyecto centrado en el porteo de bebés, en el que tiene todo mi apoyo:

En su web ofrece una selección de los mejores sistemas portabebés según su experiencia y asesora a las madres para escoger el modelo que mejor se adapte a sus necesidades.

Si buscáis un sistema de porteo, es sin duda mi recomendación que entréis en esta página.

Cuando esperamos un bebé, sobre todo si es el primero, muchos padres terminamos comprando más cosas de las necesarias cuando, en realidad, con unas pocas y muy básicas tenemos más que suficiente y, además, siempre podemos ir añadiendo una vez que tengamos a nuestro bebé en brazos y sepamos realmente cuáles son nuestras necesidades, que varían enormemente de una familia a otra.

Entre esas pocas cosas básicas por útiles y fácilmente amortizables estaría adquirir un buen portabebés ergonómico. Las razones son múltiples:

  1. Los bebés están hechos para ir en brazos. Los seres humanos nacemos tremendamente inmaduros física y neurológicamente, fruto de un parto posiblemente prematuro pero imprescindible tras el estrechamiento de caderas producido por el paso de la bipedestación del hombre primitivo.  Tenemos una necesidad neurofisiológica de ser llevados en brazos marcada por nuestra biología de mamíferos altriciales que somos: lo que se denomina “exterogestación”. 

No hay más que coger en brazos a un recién nacido para darse cuenta de que de forma natural adopta la postura idónea para ser llevado en un portabebé: rodillas flexionadas, espalda redondeada, predispuesto a rodear a su madre para sujetarse.
  2. Los bebés se calman en brazos. Los bebés no son capaces de regular el estrés, por lo que depende  del contacto con su figura de apego, su calor y su voz para tranquilizarse y sentirse seguro. Un bebé primitivo que no llorara y reclamara los brazos de sus progenitores sería rápidamente capturado por cualquier depredador al acecho.
  3. Derivado de lo anterior, los bebés portados lloran menos y durante menos tiempo. Esto no sólo se debe a los beneficios directos de la cercanía (movimiento, calor, olor) sino también a que el adulto que le lleva está más atento a los signos de incomodidad que pueda tener el bebé y, por tanto, puede atenderlos antes (por ejemplo, el hambre).
  4. Los portabebés ayudan al establecimiento de la lactancia materna y al mantenimiento de la misma. Los bebés necesitan mamar a demanda, tantas veces y durante tanto tiempo como ellos quieran, pues la lactancia es una cuestión de demanda-oferta. Cuanto más succione el niño más estimulará la producción de leche, por lo que debe tener fácil acceso al pecho. Esta demanda, tan intensa durante los primeros meses, puede agotar a cualquier madre. Los portabebés permiten dar el pecho mientras se realizan otras actividades y, además, hacerlo con total discrección.
  5. El ser portado ayuda a la maduración neurológica, al desarrollo del sistema vestibular y del tono muscular, a regular la temperatura, el ritmo cardiaco…
  6. Los bebés que son portados durante el día presentan menos cólico del lactante gracias al contacto físico, el calor, el olor, el movimiento y la posición erguida, que mejora las molestias que puedan sentir.
  7. Ser portado en posición erguida es fantástico para aquellos bebés que presentan reflujo y habituales regurgitaciones. De hecho, mamar en esta posición es estupendo para ellos.

  8. Los bebés duermen mejor y más tiempo en brazos y en movimiento. Nada mejor para un bebé al que le cuesta dormir que ser llevado por sus padres.
  9. El soporte de las mochilas portabebés es un soporte envolvente, sin puntos de presión. Por ese motivo no sólo no se puede producir plagiocefalia sino que es estupendo para bebés que ya tienen el cráneo un poquitín deformado, para que la cabecita vuelva a su ser…
  10. La intimidad de llevar al bebé en un portabebés refuerza el vínculo con el progenitor que lo lleva. El uso de portabebés ergonómicos nos permite tener las manos libres para poder realizar cualquier actividad mientras seguimos atendiendo a nuestro hijo: leer un libro o escribir en el ordenador, cocinar, planchar, dar un paseo, comprar en el supermercado, recoger a otros hermanos del colegio o llevarles a sus actividades, sacar al perro y un largo etcétera.
  11. El uso de portabebés ergonómicos nos ayuda enormemente en nuestra vida diaria.
  12. Para las familias donde hay más de un hijo, el uso de portabebés ergonómicos permite seguir atendiendo a unos sin descuidar al otro.
  13. Llevar a nuestro bebé en una mochila ergonómica elimina cualquier barrera arquitectónica que nos pueda suponer un problema: estaciones de metro sin ascensor, accesos con escaleras, terrenos abruptos donde meterse con un carro sería imposible…
  14. No hay nada más incómodo que salir a la calle un día de lluvia con un carrito tapado con un plástico. Lo más cómodo en días de mal tiempo es usar un portabebés, abrigarse y coger el paraguas con una de nuestras manos, dejando la otra libre.
  15. En la etapa del sube y baja, cuando nuestros hijos ya caminan pero se cansan, no hay nada peor más cansado para los padres que llevar al niño en brazos. Un niño que va en un portabebé ergonómico nos va a pesar siempre muchos menos que llevándolo en brazos, pues el niño va bien pegado a nosotros (sin modificar nuestro eje de gravedad) y el peso va repartido de forma homogénea desde los hombros hacia la cadera, que es la parte de nuestro cuerpo más preparada para llevar peso.

La lista de beneficios es infinita pero seguramente pueda resumirse en una frase: los portabebés ergonómicos facilitan la vida de los padres y el bienestar de los niños.

Disponemos en el mercado de varios tipos de portabebés ergonómicos para elegir, destacando las mochilas ergonómicas por cómodas, prácticas, fáciles de poner y de quitar, ligeras, pensadas con gran detalle para cubrir las necesidades de cualquier familia, existiendo modelos para usar desde el primer día y garantizando poder portar a nuestros hijos hasta más allá de los 20 kilos.

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Golpes en niños y bebés

Lo que los padres pueden aprender para atender a sus hijos en caso de que reciban un golpe. Como atender a un niño o un bebé que ha sufrido una contusión, herida, esguince, luxación o fractura.

Este va a ser el primero de una serie de artículos, en los que trataré de explicar los consejos que yo doy a los padres, cuando acuden a mi consulta con su hijo, tras sufrir un golpe.

Tras un golpe en un niño o bebé, pueden ocurrir cualquiera de las siguientes cosas:

Nada. Milagrosamente, la mayoría de los golpes en niños y bebés, incluso los más aparatosos, acaban en nada. No es nada raro que presenciemos un golpe en el que nos parece imposible que el niño o bebé no se haya hecho algo, y al explorarlo nos encontremos con que no hay nada. Nada, a parte de la llantina.

Contusión. Es lo que aparece en primer lugar. Tras un golpe, es normal que el sitio del cuerpo que ha recibido el impacto con más fuerza, se inflame. E incluso, que empiece ha hacer un hematoma (el «morado» de toda la vida). Eso puede combinarse con lo demás o ir sólo.

Herida. A veces la forma en que se produce el golpe hace que la piel se rompa. Entonces hablamos de herida. Las heridas pueden ser por corte (algo afilado corta la herida), punción (algo alargado se clava en la piel) o contusión (machaca la piel por el golpe, rompiéndola). Cada una de ellas tiene una forma diferente de actuar. Lo trataremos en el capítulo de las heridas.

Esguince. Nuestro cuerpo tiene muchos huesos, capaces de moverse entre ellos. Estos huesos se unen por articulaciones, que son las que permiten el movimiento. Y las articulaciones tienen a su alrededor ligamentos, que limitan y dirigen el movimiento. Cuando un golpe fuerza ese movimiento, los ligamentos actúan para evitar que un movimiento incontrolado haga más daño. Pero a veces, haciendo su trabajo, se dañan. En eso consiste un esguince.

Luxación. En algunas ocasiones, el golpe es tan fuerte que los ligamentos se ven superados. Y la articulación hace un movimiento que va más allá de lo que suele estar permitido. Quedando los huesos en una posición extraña. Es lo que llamamos luxación. En la mayoría de los casos los ligamentos además están dañados. Por lo que la mayoría de las veces las luxaciones incluyen uno o varios esguinces.

Fractura. Hay otros casos en los que el golpe actúa directamente sobre un hueso, o el desplazamiento que produce es tan grande, que ya las articulaciones no pueden evitar que la fuerza que actúa sobre los huesos sea tan intensa, que los rompa. En las fracturas, puede haber sólo rotura del hueso (no desplazada), que los trozos del hueso roto se muevan uno respecto al otro (desplazada), o que llegue incluso a abrir una herida (fractura abierta).

¿Cómo actuar tras un golpe?

Lo principal. Alguien debe mantener la tranquilidad.

Si todos nos ponemos atacados, lo más fácil es que actuemos mal.

Si hay varias personas tranquilas, uno debe dedicarse exclusivamente a valorar al niño, mientras el otro se encarga de separar a los nerviosos de él (si los hay) o de asistirle (si están solos).

La persona que valore al niño debe hacer lo siguiente.

1º. ¿El niño está consciente o inconsciente?

Si está inconsciente, debe intentar llamarlo por su nombre. Si no reacciona, debe intentar despertarlo con algo que produzca dolor (un pellizco puede valer). Todo ello intentando mover al niño lo menos posible. Si no responde y puede hacerlo, debe llamar al servicio de emergencias para que le envíen una ambulancia. Cuando llame por teléfono es necesario que se mantenga la calma, intentando dar el máximo de información sobre lo que ha ocurrido y la situación del niño o bebé.

2º. Si el niño está inconsciente y no hay un peligro claro que se acerque, conviene no moverlo de donde está, por si hay una lesión que pudiese empeorar al desplazarlo. Si no hay más remedio que moverlo (imagina que ha caído por las escaleras en un incendio y el fuego se acerca) intenta llevarlo a un lugar seguro. En ese caso lo más importante es hacerlo teniendo cuidado de mantener la cabeza y la espalda sin grandes desplazamientos. Esto en bebés puede ser bastante fácil, conforme los niños son más grandes puede resultar complicado.

3º. Una vez que estás en lugar seguro. Moviendo lo menos posible al niño intenta explorar los signos externos de traumatismo:

Contusiones. Especialmente importantes son las de la cabeza y las del tronco (sobre todo las de la barriga).

Heridas.

Deformidades. Pueden ser un signo claro de fractura.

¿Cuándo debemos acudir a urgencias después de que un niño se golpee?

No siempre hay que ir a urgencias después de que un bebé o un niño se golpeen.

Todos los días hay golpes sin importancia y que cualquiera es capaz de tratar en casa con un poco de frío local y un antiséptico.

Pero hay casos en los que es evidente que debe ser valorado por un médico:

Pérdida de conciencia. Aunque se recupere, es recomendable que el médico valore a cualquier niño que tras un golpe ha perdido el conocimiento.

Contusiones fuertes, especialmente en la cabeza o en el tronco.

Heridas. Se entiende que me refiero a heridas que no puedan ser tratadas con una simple tirita. No es cuestión de desplazarnos a urgencias a perder todos el tiempo para que le pongan una tirita.

Deformidades evidentes. Suelen ser signo de fractura o luxación, que siempre precisan valoración y actuación por parte del médico. Si es posible, se recomienda inmovilizar la zona deformada para el traslado. Por ejemplo, ante un golpe en el antebrazo que lo ha deformado (frecuente fractura de cúbito y radio), se puede usar un periódico, una revista o un libro de tapas flexibles, como «yeso improvisado» para el traslado, liándolo en torno al antebrazo y sujetándolo con un cabestrillo.

Comportamiento extraño del niño tras el golpe. Cuando un niño no puede seguir actuando de forma normal, es que hay algo que se lo impide y debe ser valorado.

Ante cualquier duda, de si es necesario o no acudir al médico, hacedlo. La mayoría somos comprensivos. Y en muchos casos los padres son demasiado prudentes.

Si el niño está consciente, os recomiendo que antes de salir corriendo hacia el médico, si tenéis un analgésico a mano y el niño tiene dolor evidente, se lo déis. Así mientras llegáis y es atendido, empezará a hacer efecto y el niño sufrirá menos.

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Para transportar un bebé

Para transportar un bebé de forma segura

Consejos para transportar un bebé: Cuándo usar y cómo hacerlo de forma segura el capazo, el Grupo 0, el Carrito, la Mochila, el Fular Portabebé.

Hoy en día, uno de los gastos más importantes que los padres afrontan antes del nacimiento de su hijo es el «Kit de transporte». Los modelos más habituales son un armazón con ruedas al que se puede anclar 3 tipos diferentes de contenedor:

El Capazo. Es una cuna portátil. Pensado para que el niño sea transportado tumbado.

El Grupo 0. Prima la seguridad en la sujeción y la interacción del niño con el entorno.

La Silla de Paseo. Para niños más grandes que no caben ya en los anteriores. Permite que se recline como el Capazo o se incorpore como el Grupo 0.

El Grupo 0

Son estas silletas balancín que van preparadas también para usarse como silla de seguridad para el coche. El bebé queda sentado como envuelto por la silla.

Tiene varias ventajas:

– Respecto al capazo, para el trasporte en el coche es más seguro, ya que en el Grupo 0 tienen mejor sujeción. Han mejorado los capazos y ya los hay con anclaje de 5 puntos que son casi tan seguros como el Grupo 0.

– En la casa, para aquellos ratos que el bebé está despierto (mientras duerme, tumbado es preferible), es mejor el Grupo 0 porque en el capazo el niño está todo el tiempo mirando hacia arriba. Y el techo no es de lo más entretenido de este mundo. Sin embargo en el Grupo 0 está incorporado y puede ver todo el movimiento que hay a su alrededor. Lo que en muchas ocasiones basta para entretenerlos y favorece respecto al capazo el desarrollo neurológico del bebé (aunque para eso hay opciones mejores).

– Se estimula la coordinación entre manos y ojos, que es uno de los pasos fundamentales para el desarrollo de las habilidades manuales. En el capazo y tumbado boca arriba, el bebé no tiene fuerza para mantener los brazos levantados. Por lo que quedan a los lados de la cabeza y el bebé no ve sus manos. Cuando está sentado en el Grupo 0, los brazos quedan hacia el centro y las manos quedan en el campo visual del bebé. De ese modo, cuando mueve sus manos de forma involuntaria, lo ve. Y reconocerá antes que es él quien produce los impulsos que mueven las manos, aprendiendo a controlarlas.

En ese caso ¿por qué no sentarlo simplemente en el carro o en una silleta normal?

Los primeros meses de vida no es aconsejable mantener sentados a los bebés mucho rato, porque cargaríamos el peso del cuerpo sobre la parte baja de la espalda cuando todavía tienen poco tono en los músculos, lo que hace que se adopten posturas forzadas. El respaldo del Grupo 0, sin embargo no es recto, forma un arco. Esta forma hace que el peso de la espalda se distribuya gradualmente con lo que la protege.

El principal problema del Grupo 0 a mi modo de ver es el mismo que tiene el capazo y es lo poco que dura.

Generalmente a partir de los 4-6 meses el bebé ya no cabe. Algunos incluso antes.

La Silla de paseo

Se usa más reclinada cuanto menor sea el bebé.

A la hora de comprarla pensad si vais a usarla mucho:

  1. Robusta. Pero al mismo tiempo que sea ligera. Hoy día estas dos cosas suelen equivaler a armazón de aluminio.
  2. Que se pueda dirigir bien con una sola mano.
  3. Pueda plegarse y extenderse con facilidad y sin tener que aprenderse un manual de instrucciones mayor que el de un avión de combate.

En cuanto a las ruedas:

  1. Cuando el uso es fundamentalmente en terreno llano con aceras amplias, pasos de peatones con acera rebajada y va a entrar y salir mucho del coche, 3 ruedas finas y que se pliegue con facilidad ocupando poco espacio en el maletero.
  2. Si el terreno es muy irregular (pueblos o casco antiguo con aceras estrechas y con obstáculos), es más estable con cuatro ruedas y éstas más gruesas para que amortigüen un poco.

Mochila y Fular portabebés

Para aquellos que defienden La Crianza Natural, lo anteriormente descrito puede no ser necesario. Esta opción defiende el contacto directo y continuo del bebé con personas que lo transporten sin romper esa relación. Para facilitar ese transporte se han usado en muchas culturas formas diferentes. Como el Fular portabebés o una versión diferente de la misma idea, la Mochila portabebés. Como opción que favorezca el desarrollo neurológico del bebé el porteo (llevar al bebé en brazos con mochila o fular) es la elección superior.

Si escogemos una mochila es importante que sea ergonómica. Esto significa que mantenga las piernas abiertas abrazando a quien lo lleva y con la espalda arqueada hacia el porteador:

  • Cuando la mochila deja las piernas colgando es malo para las caderas, ya que favorece que las piernas se separen de la cadera (luxación).
  • Si una mochila mantiene al niño en una postura en la que la cabeza cae hacia atrás alejándole de quien le lleva favorece la hipertonía dorsal que es origen de algunos problemas de desarrollo.

Si lo que usas es un fular, para que sea seguro es importante que la cabeza del bebé quede siempre visible.

Pero también existen opciones mixtas. Es lo que más hace al final casi todo el mundo en las que a veces usan sistemas de transporte donde el bebé va separado del cuidador y a veces es llevado en brazos con o sin mochila o fular.

Silla para el coche

Para los primeros meses sirve el Grupo 0, a partir de ahí hay que usar sillas específicas según la edad. Son los grupos 1, 2 y 3. Los hay que permiten adaptarse en cierto margen (grupos 0-1, 1-2-3) dependiendo del fabricante.

Uséis la que uséis, nunca dejéis que el niño vaya en el coche sin sujeción. En los accidentes de tráfico, cuando en un coche va un niño suelto, suele ser el que se lleva la peor parte, pese a que va en el asiento de atrás. La mayoría de las veces por salir despedido.

En un coche un niño no puede ir seguro simplemente en brazos. En una colisión la inercia multiplica hasta tal punto el peso que ni la mejor madre del mundo podría evitar que su hijo saliera despedido de sus brazos. Por desgracia en mi experiencia he conocido accidentes en el que el único fallecido fue el bebé por no tener medios de sujeción adecuados.

Si llora y no queréis que lo haga, haced paradas frecuentes en las que saquéis al niño de su silla y le déis de comer, juguéis un rato con él… Pero no lo saques para darle el pecho, acunarlo o cambiarle un pañal en marcha, por favor.