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Escala de Denver: Hitos del Desarrollo Neurológico en Bebés

Escalas para valorar el Desarrollo Neurológico del Bebé. Escala de Denver

Hitos del desarrollo neurológico en bebés: Escala de Denver. Valora si tu bebé se está desarrollando bien en psicomotricidad, sociabilidad y lenguaje.

Una de las cosas que más preocupan a los padres es que su hijo vaya superando etapas en el desarrollo neurológico de forma adecuada.

Para valorar de forma objetiva este proceso suelen usarse tablas de referencia. Una de las más utilizada es la Escala de Denver.

¿Qué es la Escala de Denver?

La Escala de Denver es un esquema en el que se han situado los principales hitos del desarrollo del bebé de forma gráfica en una escala de tiempo.

Aquí puedes ver una de las formas de representarla. Hay muchas.

Desarrollo neurológico. Escala de Denver

Como verás hay 4 grupos de adquisiciones del desarrollo infantil o hitos:

– Motoras gruesas: Son las que evalúan la movilidad del cuerpo en su conjunto o de partes importantes del mismo. En este grupo están las que más conoce la gente: Sostener la cabeza, sentarse, ponerse en pie, caminar….

– Motoras finas: Son las que valoran la movilidad más detallada, más compleja, que le permite hacer cosas en detalle.

– Lenguaje: Intenta objetivar con datos concretos si un niño está desarrollando su capacidad de comunicación de forma adecuada.

– Interacción Social: Se centra en las adquisiciones implicadas en las relaciones sociales.

Y que están organizadas de forma cronológica:

En una escala de tiempo que va desde el nacimiento hasta los 6 años.

Al principio va mes a mes, y desde los 14 meses ves que va saltando cada vez más meses juntos.

Cada uno de los Hitos del Desarrollo tiene una franja, no una fecha:

Esta Escala y otras similares, son una forma resumida de expresar una estadística.

Lo que hacen es tomar un grupo amplio de niños sanos en su desarrollo neurológico, y registrar cuándo adquieren cada una de esas habilidades.

Cuando se dice que los niños se sientan en torno a los 6 meses lo que expresamos es una media redondeada. Esto es muy importante entenderlo:

– Si miras la imagen de la Escala de Denver verás que para “sentarse solo” hay dos hitos: “se sienta sin apoyo” y “se sienta sólo”. Esto puede inducir a error. Entendemos por se sienta sin apoyo cuando un bebé lo pones tú sentado y sin tener donde apoyarse es capaz de mantenerse en esa posición. Y Se sienta sólo, cuando el bebé está tumbado y es capaz de incorporarse por sí mismo hasta quedarse sentado sin que le ayudes a hacerlo.

– Quedémonos con el Se sienta sin apoyo, que es al que suele referirse la gente con el hecho de que el bebé ya se sienta. Como ves tiene una franja que empieza en torno a los 5 meses, sigue en blando hasta algo más de los 6 meses y luego se prolonga en gris hasta los 8 meses. Esto significa que el 25 % de los niños normales ya se sienta sin apoyo a los 5 meses, que con algo más de 6 meses lo hacen el 75% de los bebés sanos y que a los 8 meses ya lo han logrado el 90% de los niños sin problemas. Importante: Un 10% de los niños que no tienen ningún problema en su desarrollo no se sientan aún a los 8 meses.

Esta Escala sólo nos orienta para saber si nuestro hijo está más o menos en línea con lo que hacen la mayoría. Que un niño no haya conseguido alguno de los hitos del desarrollo más allá de la edad en la que lo hacen según la estadística el 90% no quiere decir, ni que tenga un problema, ni que haya algo que tengamos que hacer. Lo único que se recomienda es sea valorado por un profesional. En la mayoría de los casos los niños van a ser normales y sólo tendremos que seguirlos de forma más estrecha.

Si detectas que tu hijo se sale de alguna de las franjas, no te preocupes demasiado, es muy normal. Pero pide cita con tu pediatra para que lo valore.

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Problemas en el Habla de un Niño

problemas del habla en niños

“Estimulación correcta del habla. Qué hacer y qué no hacer. Desde qué edad. Cómo detectar problemas como la dislexia y cómo actuar si aparece”.

Esta pregunta de una madre, propuesta como Peketema a través de nuestra comunidad de Facebook, es la que intentaré responder con el artículo que lees.

Cuando tratamos del habla o el lenguaje en niños estamos en uno de los temas clave del desarrollo. Los seres humanos nos caracterizamos entre otras cosas porque podemos comunicarnos de forma más elaborada que el resto de animales. Y el modo básico de hacerlo es el lenguaje hablado.

En la actualidad hemos desarrollado otras muchas alternativas, desde el lenguaje escrito hasta la lengua de signos…. La forma en que estás leyendo este artículo es una muestra más de lo importante que es para nosotros la comunicación y hasta qué punto hemos desarrollado soluciones que la faciliten.

Valorar si el desarrollo del habla es normal en un niño

Como en otras adquisiciones del desarrollo, el habla no es algo que se logre un día determinado. Por eso preguntas del tipo “¿Con qué edad debería preocuparme si mi hijo no habla?” no tienen sentido. Es todo un proceso con muchos escalones. Y cada niño sube esos escalones a un ritmo que es totalmente personal, porque son muchas las causas que pueden influir en el proceso.

Para evaluar de forma algo más objetiva esta evolución del habla se han diseñado muchas escalas. Son formas gráficas de ver el resultado de una estadística. Tomamos los pasos más significativos del desarrollo del lenguaje y vemos a qué edad lo desarrolla un volumen importante de niños.

En función de los resultados, establecemos cuál es la edad en la que han alcanzado ese punto el 25% de los niños, el 50%, el 75% y el 90% de ellos.

Escala de hitos precoces de desarrollo del lenguaje

Esta que os muestro aquí, en Inglés es la de la Sociedad India de Desarrollo Pediátrico. Como veis tiene arriba y abajo una escala que corresponde a los meses de vida del niño.

Y divide los hitos del Lenguaje en tres escalas: Expresión sonora, Recepción sonora y Visual.

Cada uno de esos hitos como veis tiene una franja de tres colores. La franja blanca comienza en la edad en la que el 25% de los niños ya lo ha alcanzado. La franja gris va de la edad en la que lo ha alcanzado un 50% de los niños hasta que lo hace el 75% de ellos. Y la franja negra va hasta que lo consiguen el 90% de los niños.

Hay que entender esto bien. Hay un 10% de niños sanos (sin problemas y que acabarán desarrollando bien el lenguaje) que por encima de la edad en la que acaba la franja negra no han cumplido con ese hito concreto.

Por lo tanto, que se supere esa edad sin alcanzarlo no implica que tenga un problema necesariamente. Pero sí que debería ser valorado por un especialista. Especialmente si no es uno sólo de los hitos, sino varios.

Una duda frecuente ¿Si hay varios idiomas en el entorno del niño, retrasa el inicio del habla?

No tiene porqué. Que un niño se relacione de forma precoz con cualquier idioma favorece su comprensión, porque desde una etapa precoz se van adecuando sus estructuras nerviosas a la comprensión de esa lengua.

La capacidad de asimilara simultáneamente varios de esos esquemas es muy alta.

En mi opinión, ni debe obsesionarnos buscar el bi o trilingüismo en un bebé. Ni debemos limitarlo. Si en su entorno de forma natural hay familiares con diferentes lenguas veo absurdo evitarlo. Y si no los hay también resulta un poco absurdo forzarlo.

Hay niños con un sólo idioma en su entorno que hablan tarde y niños bi o trilingües precoces en el habla. Sin que una cosa o la otra nos tenga que preocupar especialmente.

Estimulación correcta del habla en un niño ¿Qué hacer y qué no hacer?

Hay dos situaciones diferentes:

  • Corregir un problema cuando ya lo hemos diagnosticado.
  • Estimular en un niño normal sin problemas el desarrollo del lenguaje.

Y a mi parecer el planteamiento es totalmente diferente.

Corregir un problema cuando ya lo hemos diagnosticado.

Una vez que un especialista valora que realmente un niño puede tener problemas con el desarrollo del lenguaje suelen seguirse una serie de pasos:

  • Valoración por el neurólogo infantil para estimar si la alteración del lenguaje es algo aislado o va acompañado de otros problemas.
  • Valoración por el ORL para ver si hay algún problema de audición. Este es el paso previo imprescindible. Porque desarrollar el lenguaje sin escucharlo es complicado.
  • Valoración y tratamiento por el Logopeda. Es el profesional que trata los problemas del lenguaje.

Estimular el desarrollo del habla en un niño normal sin problemas.

Vuelvo a aclarar aquí mi planteamiento frente a la estimulación precoz en niños sanos:

Un niño sano no necesita medidas especiales que estimulen su desarrollo. El desarrollo cuando no hay problemas se produces de forma espontánea en condiciones normales sin hacer nada especial.

Ejemplo de cosas que suelen decirse cuando un niño parece tener un habla menos desarrollada que la de otros niños de su edad:

“Si tu hijo no habla, no le des lo que pida cuando señala algo, dile el nombre del objeto y no se lo des hasta que lo repita él”.

Me parece absurdo por lo siguiente. Veo dos opciones:

  • El niño tiene capacidad de hacerlo. Si la tiene, ¿qué interés tenemos en obligarle a hacerlo “ahora”? Acabará haciéndolo de forma espontánea. Y obligarle a hacerlo en este preciso momento sólo genera un conflicto innecesario.
  • El niño no puede hacerlo aún. Cuando no tiene aún capacidad de hablar, esa actitud sólo puede generar frustración en niño.

Lo que tiene sentido es hacer una valoración adecuada de la situación del niño, detectar si existe realmente un problema o no y una vez identificado, si el problema existe, poner las medidas adecuadas.

La “dislexia” como ejemplo más frecuente de problema del habla en niños.

Dislexia es en realidad “dificultad para leer”. Pero mucha gente lo usa para referirse a los problemas que algunas personas tienen para pronunciar ciertos sonidos. Y a eso se refería la consulta realizada por la madre en Facebook.

En realidad son dislalias, o alteraciones en la pronunciación de fonemas. Posiblemente en español la dislalia más frecuente sea la dificultad para pronunciar la r.

En la mayoría de los casos hay un problema anatómico que ha llevado a esta situación:

  • Frenillo.
  • Hipertrofia adenoide o amigdalar.
  • Una alteración dentaría.
  • Paladar ojival.
  • Falta de fuerza o agilidad en la lengua y labios.
  • Problemas de audición que hace que no pueda reproducir un sonido porque no se escucha adecuadamente.

Ante esta situación se actúa en primer lugar resolviendo la causa orgánica que tenga solución y tras resolver lo solucionable hay que hacer ejercicios que recuperen la movilidad y la fuerza de lengua, labios y musculatura de la boca.

Son problemas que tratados adecuadamente tienen solución. Por lo que como en otros casos, no es cuestión de “preocuparse” sino de consultar al profesional que pueda valorarlo adecuadamente y os recomiende la mejor forma de actuar en cada caso.

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Problemas de aprendizaje en niños

 Problemas de aprendizaje y desarrollo en niños

Los 3 sencillos y rápidos pasos con los que descubrirás por qué tu hijo tiene problemas de aprendizaje en el colegio

Este artículo está escrito por Manuel Antonio Fernández, un amigo neuropediatra autor de elneuropediatra.es

¿Sabías que uno de cada tres estudiantes de primaria o secundaria tiene problemas de aprendizaje que derivan en fracaso o abandono escolar?

El primer paso para evitar los problemas de aprendizaje es, que como padres o madre, estés atento, y puedas detectar a tiempo las dificultades de tu hijo.

Te voy a presentar la mejor manera de encontrar, en unos pocos minutos, y con unas indicaciones muy concretas, cuál es la causa más probable de esas dificultades

Los 3 momentos claves para analizar el aprendizaje de un hijo

Para orientarte con más facilidad en este proceso, voy a dividirlo en función de la edad. Así podrás tener las cosas más claras. Te recomiendo que lo leas desde el principio.

Los primeros 3 años de vida

En los primeros años de vida, todos los niños necesitan ir aprendiendo las mismas cosas más o menos. Los aspectos que los padres recuerdan mejor son también los que más interés tienen en el proceso de desarrollo.
Uno de los que más te ayudarán a valorar el proceso de aprendizaje de tu hijo es el lenguaje. O lo que es lo mismo, cuándo ha empezado a hablar.

Es muy importante tener en cuenta cuando ha empezado a hablar tu hijo

Aunque podamos pensar que el proceso de aprender a hablar es algo natural, no es nada sencillo.
Es uno de los aspectos evolutivos más avanzados de la especia humana. Es una de las metas más complejas, desde el punto de vista neurológico, a las que un niño pequeño se tiene que enfrentar al inicio de su desarrollo. Esto hace que sea un importante marcador a tener en cuenta.
Si un chico presenta dificultades en el inicio o desarrollo del lenguaje, debes estar alerta. Además de las propias dificultades que esto le producirá en su comunicación, también puede influir en el posterior desarrollo de la lectura o la escritura.

Por si no fuera poco, también es habitual que aparezcan problemas del lenguaje en los niños que posteriormente, presentan problemas de aprendizaje

De los 3 a los 6 años, al empezar la educación infantil

Una vez que llegamos a la edad de los 3 años, muchos niños empiezan la educación infantil.
En ese momento, los educadores de los centros empiezan a trabajar en grupo con ellos y es un momento en el que se pueden empezar a hacer patentes algunas dificultades que hasta la fecha no habían sido detectadas o no eran importantes.
El trabajo en grupo permite valorar diferencias más sutiles entre los chicos. Esto no tiene por qué significar que haya algún problema.
Cada niño tiene un proceso de aprendizaje y desarrollo diferente, pero puede ser de ayuda para establecer un proceso de supervisión y detectar de forma precoz los casos que se confirmen.

En esta edad empiezan a desarrollarse procesos diferentes que involucran la relación con los iguales, vínculos emocionales, temperamento… Todos estos marcadores son de utilidad

Después de los 6 años, empieza la educación primaria

Con la llegada de los 6 años llegamos al colegio y se inicia la educación primaria.
En estos años hay que proceder a desarrollar nuevas habilidades como la lectura, la escritura o los números.
Este cambio de nivel y las nuevas metas que se establecen en este ciclo son otro punto de inflexión para las capacidades de aprendizaje de los niños.
Por lo tanto, puede ser otro momento importante para valorar la situación de cada niño analizar sus capacidades.
Los niños con problemas de aprendizaje mostrarán mayores dificultades para la asimilación de estos nuevos conceptos y para desarrollar los nuevos procesos que se les pide.
Tanto los padres como los centros escolares deberían contar con instrumentos que permitieran detectar estas situaciones.

A veces no se aprecian problemas hasta más adelante

Hay casos especiales en los que no se decanta problemas importantes hasta el inicio de la educación secundaria o incluso la universitaria.

Esto ocurre principalmente en los casos en los que las dificultades son leves o cuando se presentan otros síntomas que encubren el problema:

  1. Problemas de aprendizaje unidos a problemas de conducta
  2. Problemas de aprendizaje unidos a altas capacidades

Los profesores pueden ayudarte en esta situación, pero no siempre

La verdad es que en la mayoría de los casos, la información que aportan los profesores es de gran ayuda a la hora de descubrir dificultades de aprendizaje.

Hay muchos profesores muy concienciados con el tema y que son de gran ayuda

El problema está cuando te encuentras con unos profesores poco formados o poco interesados en ayudar a sus alumnos.
En estos casos puede haber problemas porque no son o no quieren ser conscientes de las dificultades de tu hijo

Algunos piensan que tu hijo no quiere trabajar

  • Uno de los errores más habituales que veo en mi consulta son relacionar mal rendimiento escolar con falta de interés
  • La realidad es que los niños tienden por naturaleza a interesarse por mejorar su aprendizaje
  • Los problemas de aprendizaje puede provocar escasa motivación escolar cuando se reciben malos resultados
  • Hay que ser capaz de diferenciar estas dos situaciones para ayudar a los chicos que lo necesiten

Otros piensan que la culpa es tuya porque no estás pendiente de tu hijo

  • Hay una tendencia creciente creciente a culpar a los padres de los problemas de sus hijos
  • Habrá casos en los que los padres son poco colaboradores o no saben ayudar a sus hijos, pero no es lo habitual
  • No debes creerte mal padre porque tu hijo tenga problemas de aprendizaje
  • Debe formarte e informarte bien para conocer el tema y aportar lo que puedas para ayudar a tu hijo

Y otros piensan que tu hijo es poco inteligente

  • Probablemente, esta es la situación más negativa y desagradable que nos podemos encontrar
  • Por desgracia, es mucho más habitual de lo que te imaginas
  • Cualquier chico con problemas de aprendizaje tiene mucho riesgo de tener malos resultados en un test de inteligencia
  • Los profesores y los pedagogos debes ser capaces de analizar los resultados de los tests en el contexto de cada chico
  • El mayor riesgo es dar por perdido a un chico que realmente, no tiene ningún problema de inteligencia sino de aprendizaje

Es imprescindible descartar que haya alguna causa que esté provocando los problemas de aprendizaje

Otro de los problemas habituales que me llevo encontrando en mi consulta desde hace años, es que los padres no sabéis cuáles son las principales causas de los problemas de aprendizaje. Me voy a parar a contarte los datos principales que necesitas saber para orientarte en el tema.
Las principales causas son:

  1. El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad o TDAH
  2. La Dislexia
  3. Las Altas Capacidades

Paso 1: Descartar El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad o TDAH

El TDAH es un problema que puede conllevar diferentes consecuencias según cada caso

  • Puede haber chicos con Déficit de Atención:
    • En estos casos es habitual que aparezcan problemas porque tu hijo no es capaz de atender como sería necesario
  • Hay chicos con Hiperactividad e Impulsividad
    • Estos chicos pueden tener problemas porque tu hijo no es capaz de estar tranquilo, dejar de moverse y controlar sus impulsos
  • También hay casos en los que se suman todos
    • Las mayores dificultades ocurren cuando se suman ambas situaciones

Paso 2: Descartar la Dislexia

En los casos de Dislexia es frecuente que los chicos tengan problemas de aprendizaje por varios motivos

  • A la hora de leer, no son capaces de hacerlo de una forma fluida y cometen muchos errores. Esto dificulta el aprendizaje
  • Pasa lo mismo con la escritura. Hay más problemas para escribir correctamente, de forma fluida. Esto limita el rendimiento escolar
  • Tenemos el mismo problema con los números. Lo anterior unido a operaciones de cálculo provoca errores frecuentes

Paso 3: Descartar Las Altas Capacidades

Aunque pueda parecer paradójico, tener una inteligencia superior no siempre es sinónimo de beneficios

  • Un 30% de los chicos con altas capacidades tiene algún trastorno del aprendizaje
  • Es frecuente que los chicos con altas capacidades tengan dificultades para adaptarse al entorno escolar o social
  • También es habitual que aparezcan problemas de comportamiento y de conducta

El camino más sencillo y más corto, está explicado paso a paso, en la guía GRATIS para padres que te he preparado

Esta guía se llama Mi hijo tiene Problemas de Aprendizaje y/o de Conducta. ¿Por qué? ¿Qué hago para solucionarlo.

Puedes conseguirla de forma completamente gratuita pinchando sobre la imagen y siguiendo las indicaciones. En ella encontrarás

  1. Las Causas más Frecuentes e Importantes de los Problemas de Aprendizaje y Conducta.
  2. Actividades prácticas para averiguar si tu hijo tiene alguno de ellos
  3. Pasos a seguir para conseguir un diagnóstico y una solución.

Problemas de aprendizaje, problemas de conducta

Guía de problemas del aprendizaje

Además de la guía, también te enviaré un Curso On Line GRATUITO que he creado para ayudarte a sacarle todo el rendimiento posible a la guía
Si quieres aprender más sobre el tema, puedes encontrarme en elneuropediatra.es

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Hitos del Desarrollo en el Bebé

Hitos del desarrollo en bebés, la escala de Denver II

Cómo seguir los hitos del desarrollo de un bebé. Olvídate de fechas exactas y entiende que hay muchas variantes normales. Porque cada niño tiene su ritmo.

Los bebés son seres vivos. En su crecimiento y desarrollo siguen un proceso más o menos común. Pero como cada uno tiene una carga genética diferente y se tiene que adaptar a unas condiciones distintas tendrá un ritmo personal en el que va alcanzando los Hitos del Desarrollo Neurológico.

Puede ser útil seguir ese ritmo y comprobar si se desvía mucho de lo normal, porque puede alertarnos de que hay algún problema en el desarrollo. Y hoy disponemos de herramientas para corregir esos problemas. Herramientas que son más efectivas cuanto antes empiezan a usarse.

Pero digo puede, porque también, mal entendidas, pueden ser una fuente de angustia innecesaria para muchas familias.

La guía más básica que casi todos los padres conocen es: “Sostiene la cabeza en torno a los 3 meses, se sienta en torno a los 6, se pone en pie en torno a los 9 y anda sobre los 20 meses.”

Pues es mentira.

Esto no es más que una regla de memorización simplista que no se ajusta a la realidad.

Lo que realmente usamos los profesionales para seguir los hitos del desarrollo de los bebés es lo que llamamos Escala de Denver II.

Es bastante más complicada de esa simplificación. No la añado aquí porque tiene derechos de autor. Pero podéis buscar en Google imágenes de la Escala de Denver II y ahí están.

En ella se tienen en cuenta más de 120 hitos del desarrollo distribuidos en 4 categorías. Cosas que todos los niños acaban haciendo antes o después. Y lo que establece no es una fecha fija, sino un rango desde la fecha en la que ya suelen hacerlo el 25% de los niños y la fecha en la que ya lo hacen el 90%.

Y se añade una valoración del comportamiento del niño durante la exploración que es subjetiva por parte del examinador.

O sea, algo bastante más completo. Pero que para ser bien valorado necesita a un explorador con experiencia.

Las categorías que usa para agrupar los hitos del desarrollo son:

  • Desarrollo personal-social.
  • Movilidad fina.
  • Lenguaje
  • Movilidad burda o gruesa.

Que un niño supere el rango de fechas de la tabla para un hito del desarrollo por arriba o por abajo no es un problema en sí mismo. Sólo nos dice que lo ha logrado antes que el 25% de los niños, lo que suele interpretarse como positivo, o que está entre el 10% de los niños sanos que no lo hacen aún con esa edad.

Aunque están ordenados como una escalera no siempre siguen el mismo orden. Hay “escalones” que se solapan entre sí. Y algunos niños pueden hacer primero uno que aparece más arriba cuando no ha completado los inferiores.

Hay también escalones que se influyen mucho de si hacemos por que el niño los cumpla o no. Por ejemplo “beber de una taza”. Pues depende evidentemente de que se lo hayamos ofrecido.

Y hay escalones más importantes que otros.

Todo esto significa en la práctica que hace falta una valoración hecha por alguien con la suficiente experiencia para no dejar pasar un signo de alarma importante, pero tampoco generar una preocupación innecesaria.

Habitualmente es algo que debe hacerse en los controles del niño sano, aunque la mayoría de las veces un pediatra con experiencia no te pasa la encuesta.

El motivo es que las tablas, los protocolos, las encuestas, son guías que los profesionales usamos más cuanto menos experiencia tenemos. Conforme un profesional acumula experiencia va prescindiendo más de las guías establecidas y haciendo más valoraciones subjetivas. Porque la experiencia le permite valorar de forma más rápida y fiable lo que queremos saber: Si un niño concreto está teniendo un problema en su desarrollo neurológico o no.

Lo que sí es esencial es que esas revisiones se hagan con la regularidad necesaria y sean realizadas siempre por un mismo profesional que conoce al bebé y su evolución. Porque cuando es así la valoración resulta mucho más fiable.

Si quieres, echa un vistazo a la Escala de Denver II (como te digo puedes buscarla en Google y la encontraras con facilidad), pero antes de poner el grito en el cielo si tu hijo no cumple cualquiera de los hitos del desarrollo para su edad, consulta a tu pediatra de confianza.

Si confirma tu apreciación lo que hará es derivarlo al Neurólogo infantil para que valore la necesidad de pruebas diagnósticas o ayudas para corregir el problema si lo es.

Pero no te preocupes más de la cuenta. La mayoría de las alteraciones son puntuales y se corrigen con la ayuda adecuada.

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Alertas en el Desarrollo infantil: La Mirada

La Mirada como clave para valorar el Desarrollo Infantil

Una de las cosas más reveladoras sobre cómo va el desarrollo de un niño es su Mirada. Cuando los padres me piden signos de alerta para detectar problemas del desarrollo yo siempre les digo: Mírale a los ojos.

Hay muchas formas de valorar el desarrollo neurológico de un niño.

Pese a que me lo piden mucho me resisto a escribir sobre este tema y os explico porqué.

La experiencia me dice que tratar de forma superficial la valoración del desarrollo infantil genera problemas.

Es un clásico que los padres se agobien cuando su hijo está por debajo de la media en peso o talla. Especialmente en el peso.

Pero si algo agobia a los padres es una sospecha de que el desarrollo neurológico va mal. Y no es para menos. El peso y la talla pueden afectar al futuro de tu hijo, pero su capacidad intelectual es evidente que mucho más.

Hay múltiples formas de valorarlo. La más difundida es la Escala de Denver.

En ella suelen basarse los típicos test que se hacen en los controles del niño sano sobre si ya es capaz de …

Se suele hacer registrando lo que se llaman Hitos del Desarrollo, que no es otra cosa que comparar la edad a la que el niño es capaz de hacer cosas significativas comparado con los demás niños. Podéis entrar en este enlace para ver una lista de algunos de los más significativos. Pero antes de correr a hacerlo os recomiendo que leáis el resto de este artículo.

Reduciéndolos a lo más simple para que entendamos algo importante.

Los cuatro hitos clásicos del desarrollo infantil

Casi todo el mundo si se le pregunta sobre hitos del desarrollo suele recitar:

“Sostiene la cabeza a los 3 meses, se sienta con 6, se pone en pie con 9 y anda con 12”.

Pero, ¿debemos preocuparnos realmente si un bebé con 3 meses no sostiene la cabeza? ¿Y si no se sienta con 6 meses?…

Pues la realidad es que no. En absoluto, ni siquiera un poquito.

Son mayoría los niños normales que fallan en alguno de estos Hitos. Si no lo hace con uno lo hace con otro. ¿Entonces, porqué se dice?

Voy a ser claro: Porque es una regla fácil de recordar para pediatras en formación.

Siendo serios: ¿Alguien cree que los 4 hitos más evidentes del desarrollo motor de un niño se desarrollan justo cada 3 meses? ¡Pero qué casualidad! Hay que ver lo bien que lo hizo la naturaleza para que fuese fácil de recordar. Claro que eso funciona sólo con el Calendario Gregoriano, con el Musulmán por ejemplo ya se descuadra la cosa….

Es evidente, es una aproximación que se ha redondeado para ser más fácil de recordar. Pero preocuparse como si el niño hubiese cometido un error irreparable en su evolución si no cumple cualquiera de las 4 fechas es absurdo.

Digo esto sólo como ejemplo para entender que cualquier escala de evaluación pretende hacer objetiva la valoración, pero raramente lo cumple. Cualquier test tiene puntos débiles que pueden generar alarma innecesaria. Por ejemplo en la escala a la que os he hecho referencia para los menores de un año pone los siguientes objetivos entre otros:

Es capaz de tomar de una taza.
Tiene el primer diente.
Juega a esconderse y a aparecer luego.

Pero ¿qué ocurre si los padres sólo le dan líquidos en biberón y no han probado nunca a darle a beber de una taza? ¿Es eso signo de un problema en el desarrollo del niño? Claramente no.

A mi hijo le salió el primer diente con 13 meses ¿Y???? ¿Qué tiene eso que ver con el desarrollo de un niño que como mi hijo estaba sano?

¿Y si los padres no juegan con el niño a esconderse y aparecer después?

Es como si los diseñadores de la escala creyeran que los padres se la saben y van a estar haciéndole un examen semanal a su hijo antes de pasar el examen final cuando se les pase el cuestionario.

No cometáis ese error, por favor. Si algo creo que falta hoy en día es espontaneidad a la hora de que los padres jueguen con sus hijos. Sólo falta que hoy en cuanto dejéis de leer el artículo “torturéis” a vuestro hijo haciéndole pasar una tras una de las pruebas que enumeran.

La Mirada y la evaluación de alguien con experiencia

¿Porqué se usan cada vez más las escalas? Creo que hay 3 respuestas:

– Dar respuesta a la inseguridad de los padres. No puedo ya contar las veces que se me ha pedido en Facebook que dé tablas de ese tipo.

– Ponerle “objetividad” a todo. Hacer estadísticas, calcular la media y creer que todo el que no esté en la media está mal es uno de los errores más básicos que repetimos una y otra vez cuando pretendemos aplicar matemáticas a los seres vivos. Nadie cumple la media exacta en todo (bueno, con 7500 millones de seres humanos lo mismo hasta hay alguien así), pero sistemáticamente se usan las medias para decir qué es lo correcto dando la sensación de que todos están mal en realidad. Pasamos al absurdo buscando la objetividad.

Por ejemplo, si decimos que los bebés sostienen la cabeza con 3 meses es porque, si preguntamos a un número estadísticamente significativo de padres cuándo sostiene su hijo la cabeza por primera vez, la media a lo mejor son 2 meses, 28 días, 3 horas y 42 segundos. Pero redondeamos a 3 meses.

¿Pero cuántos niños sostienen la cabeza antes de esa fecha? Pues la mitad. ¿Y la otra mitad tiene un problema de desarrollo? Está claro que no. Los niños con problemas reales del desarrollo, por suerte no alcanzan un 10%.

– Evaluar con personal menos capacitado. Pasar una encuesta es algo sencillo para gente con un mínimo entrenamiento. Valorar el estado de desarrollo de un niño es bastante más complejo. Cuanta menos experiencia tiene un profesional más usa las escalas, cuanta más experiencia tiene menos las usa. Porque con la experiencia somos capaces de captar aspectos no cuantificables y llegar a conclusiones mucho más fiables que una escala.

Lo que yo recomiendo de verdad a los padres para valorar el desarrollo de su hijo, y lo que más valioso me resulta a mí como profesional es la Mirada.

Mi consejo claro: Mira a tu hijo a los ojos, y siempre que tengas oportunidad de hacerlo mira a los ojos a otros niños de su edad.

Aunque las comparaciones son odiosas, si lo que aprecias al hacer esto en tu hijo es muy diferente a lo que ves en otros niños de su edad, consulta a tu pediatra.

Los trastornos más frecuentes del desarrollo suelen incluir casi siempre una “mirada perdida” o “poco despierta”.

La mayoría de los trastornos en los que un niño que iba bien empieza a no ir bien, es comentado por los padres como “le he notado un cambio en la mirada que no sé explicar”.

Sé que esto son definiciones vagas, poco concretas y muy subjetivas. Pero la experiencia me dice que las madres son muy buenas apreciando cosas así. Los hombres somos más de escalas.

Un ejemplo:

Con la imagen de la cabecera del artículo, si os digo que el niño de la foto tiene 20 meses ¿puedes decirme si tiene buen desarrollo neurológico? Seguramente dirás que eso me dice poco.

Pero ¿y observando la mirada de esta niña?

La Mirada transmite mucho sobre el desarrollo de un niño

¿Tú qué dirías? Esa chispa me dice que es una niña despierta, ¿a ti no?

Si tienes sospechas de que el desarrollo de tu hijo no va bien, fíjate en su mirada. Y si su mirada te hace sentir que las sospechas tienen fundamento, consulta al pediatra.

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Gatear o no Gatear


¿Es necesario Gatear antes de Andar?

No todos los bebés aprenden a Gatear antes de Andar. Por lo tanto, hablar de una edad a partir de la que preocuparse si no gatea no tiene ningún sentido.

Suele decirse que los bebés empiezan a gatear entre los 6 y los 10  meses. En mi experiencia debo deciros que son muy pocos los que conozco que gateen con 6 meses. A mí particularmente no me gusta demasiado definir fechas para los hitos del desarrollo. Valorar la evolución de un niño en función de si cumple o no unos objetivos en una fecha concreta es una forma muy simplista de hacerlo que suele generar mucha ansiedad sin sentido en los padres.

Un ejemplo de ello es Gatear. Hay niños que no gatean nunca. Los hay que sólo se arrastran o que se sientan y se empujan sentados con sus manos (“arrastraculos”). El hecho de no gatear o de desplazarse sin andar de una forma diferente no implica que haya un problema.

¿Estimular al bebé para Gatear?

¿Tiene algún sentido estimular a un bebé para que empiece a gatear?

Si entendemos que no es imprescindible que los bebés aprendan a gatear, y que muchos bebés normales no lo hacen antes de andar pero todos acaban haciéndolo antes o después ¿para qué tendríamos que hacer nada que le estimule a gatear? Hacerlo significa que en realidad estamos agobiados por que vaya cumpliendo objetivos. Y no le veo sentido.

Para Gatear es necesario desarrollar el equilibrio, la coordinación entre las extremidades y la fuerza en la espalda. Pero un bebé que se sienta y se desplaza empujándose sentado necesita las mismas habilidades. Sea una forma de desplazarse u otra, ambas son igualmente válidas y sirven para que el bebé evolucione.

La mayoría de los bebés finalmente aprenden a gatear más tarde o más temprano (entre los 10 y 15 meses). Pero algunos lo hacen cuando ya andan. Da igual la forma en la que aprenda a desplazarse antes de andar mientras lo haga por sí mismo. Diferente es si hablamos de hacer con “aparataje”, el Tacatá, vamos. Este no es recomendable.

En bebés normales, para permitir un desarrollo adecuado, la cuestión no es cómo estimularle a que haga cosas concretas, como gatear o andar, sino poner las condiciones para que él pueda evolucionar a su ritmo.

Para hacerlo simplemente debemos poner las condiciones para que el bebé pueda actuar sin peligros y con libertad.

Tiene sentido a que un bebé no esté constantemente en sitios limitados como una cuna y tengamos alguna zona da la casa en la que pueda echarse al suelo y moverse sin peligro.

Pero la forma en la que se desplace e interactúe con su entorno no debe ser dirigida.

Participa jugando con él, disfrutando de hacerlo. Pero no es necesario que te plantees si debe alcanzar tal o cual objetivo. O si para su edad ya debería estar haciendo algo concreto.

Nuestros padres no se plantearon cosas así y aquí estamos todos. Hemos aprendido a gatear, a andar y a hacer cosas mucho más complejas desde el punto de vista de la motricidad sin necesidad de que nos guiasen.

Diferente es cuando hablamos de niños con problemas de desarrollo. En ellos puede ser muy útil que profesionales como los Logopedas y los Fisioterapeutas aconsejen a los padres sobre actividades que ayuden a superar su problema.

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¿A qué edad se puede sentar un bebé?

A qué edad se puede sentar un bebé

¿A qué edad se puede sentar un bebé? Esta es la respuesta a una madre que propuso este Peketema en Facebook. En sillita, en porta-bebés, en hamaca, grupo 0…

Suele decirse que no es bueno que un bebé se siente demasiado pronto porque puede dañar la espalda.

A estas alturas ya os habréis dado cuenta de que siempre hay quien sólo ve peligros en todas partes. Y sin duda encontraréis quien os dirá fechas concretas antes de las que no hay que hacer “x” y fechas a partir de las cuales ya debería hacer “x”.

En el tema de sentarse suele decirse el archi-conocido:

“Mantiene la cabeza a los 3 meses, se sienta a los 6, se pone en pie a los 9 y camina a los 12 meses.”

A mí siempre me ha hecho gracia. Ya es casualidad que la naturaleza haya establecido una regla de desarrollo de los niños con tal exactitud y tan fácil de recordar…

Y tanto, porque es falsa. Es una orientación burda que como es fácil de recordar se ha extendido. Pero a muchos padres y madres les genera ansiedad cuando su hijo no cumple la regla en el momento exacto. Y es totalmente normal que así sea. Con lo cual es un motivo de preocupación general cuando llegada la mágica fecha el bebé no cumple con los plazos.

Pero eso no es suficiente. Si lo hace antes, “también es malo”.

Y así, cuando se ve a un bebé de menos de 6 meses que ya se sienta no falta quien alerte a los padres que eso es malo para la espalda.

Ahora vamos a usar más el sentido común para hablar de cuando y cómo puede ser un problema que un bebé se siente

La preocupación real sobre el sentarse antes de tiempo es el hecho de si eso puede dañar la espalda.

La teoría es que como los bebés tienen poca fuerza en la espalda y los huesos están unidos por ligamentos muy flexibles, un bebé sentado puede adoptar posturas en las que la espalda sufra sobrecargas y que eso acabe generando un daño con secuelas posteriores.

Debemos entender que para que eso ocurra, la fuerza que se aplique debe ser intensa y la fuerza es el propio peso del bebé, que es bastante limitado.

Sólo una mala postura mantenida de forma muy constante sería capaz de algo así.

Y ahí está la clave: Los bebés se mueven mucho y sólo mantienen una postura, especialmente si le genera molestias, cuando hay algo que le obliga a mantenerla. Es decir, un sistema de retención.

Que un bebé se siente (porque puede hacerlo) sin ningún sistema que le evite tumbarse si empieza a estar incómodo, es imposible que le genere un daño en la espalda. Da igual la edad que tenga. En cuanto esté incómodo y antes de hacer un daño significativo el bebé cambiará de postura de forma espontánea.

Por tanto la cuestión es hablar de sistemas de retención para sentar al bebé

Son aparatos en los que colocamos al bebé en una postura determinada. Los más usados para sentar a un bebé son:

Mochila porta-bebés: En las mochilas ergonómicas no hay problema. Están diseñadas para que la postura adoptada por el bebé sea adecuada no forzando la espalda. Y aún así, la cuestión si empieza a estar incómodo es sacarlo y que pueda cambiarla.

Grupo “0”: Llamo en general así a las sillas de transporte para coche en las que sentamos al bebé en los primeros meses de vida. El asiento tiene forma arqueada, por lo que también los llaman “huevos”. Y esa es la clave para que no dañe la espalda. Al adoptar una forma de arco, distribuye el peso, como en un edificio. Aunque tienen adaptadores para mantener centrada la cabeza y que no caiga hacia los lados, es frecuente que cuando un niño se duerme pueda volcar la cabeza hacia un lateral de forma bastante forzada. Por eso suelen permitir que basculen, de modo que cuando un bebé es muy pequeño y no mantiene la cabeza, especialmente cuando duerme, lo mejor es ponerlo en la posición más horizontal posible. Pero mientras está despierto, tiene fuerza para sostener la cabeza y lo vemos cómodo podemos mantenerlo en la posición más vertical.

Hamaca: Es similar al grupo 0, pero con menos inclinación y más libertad de movimiento. Sin problema.

Silla: Es a las sillas de paseo que forman ángulo en las que se suele recomendar de verdad, junto con las silletas para comer o similares a las que se refiere de verdad la recomendación de no sentarlos demasiado pronto, ya que en estas se mantiene la espalda erguida, pero no alineada y se carga el peso sobre la parte baja de la espalda. Suele decirse que no es recomendable usarlas antes de los 4-5 meses. Pero en realidad depende mucho del desarrollo de cada bebé. Hay bebés que con esa edad ya se sientan solos y son capaces de mantener una postura más o menos erguida y otros a los que resulta imposible. Mientras veamos que sentado en una silleta la postura del bebé es claramente anormal (se vuelca hacia uno de los lados con la espalda torcida a los pocos segundos de ponerlo), mejor no usarlo.

Pero lo más importante, incluso en esos casos, antes de hacer un daño serio, el bebé se va a quejar claramente. Por lo que si en cualquier momento tu bebé está en un sistema de retención y se queja de forma clara, sácalo para que se mueva con libertad.

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Pseudo estreñimiento del lactante

Pseudo estreñimiento del lactante

Hay dos tipos de Pseudo estreñimiento del lactante: Dos situaciones que pueden hacer que un bebé pase días sin hacer caca. Y en cuál aconsejo hacer algo.


Es muy frecuente que los lactantes puedan pasar días sin hacer caca sin que haya ningún problema. Esto suele ocurrir especialmente a partir de las 2-4 primeras semanas de vida y no es raro que preocupe a los padres, aunque como os decía es muy normal.

Hay dos procesos en el desarrollo del niño que lo explican. A veces lo que vemos es una mezcla de ambos. Pero es útil entenderlos para poder distinguirlos y saber si merece la pena hacer algo o no.

Primer tipo de Pseudo estreñimiento. El “intestino eficiente”.

Cuando un niño nace, su intestino debe pasar de no trabajar a hacerlo de forma constante. Eso significa que al principio tiene que adaptarse.

Una de las cosas que tiene es lo que llamamos reflejo gastrocólico. Como la capacidad de su tripa es limitada, en cuanto llega comida nueva al estómago, se mandan órdenes al intestino para que se vacíe y haga sitio al nuevo alimento. El resultado es que pueden hacer caca casi con cada toma. Y no es diarrea. Es lo normal.

Pero poco a poco el intestino va mejorando su capacidad de digerir alimentos y lo que está tomando (leche) no deja casi residuos. Por lo que en algunos casos pueden llegar a absorber casi la totalidad de lo que come. ¿Qué queda entonces para expulsar en las heces? Pues muy poco. Y eso hace que pueda pasar días y días sin necesidad de vaciar. Y que veamos que el niño está perfectamente. Tiene su reflejo gastrocólico justo después de las tomas (notamos que gruñe un poco) pero come bien y no está molesto.

En este caso no hay que hacer nada. Aunque pase días o a veces semanas sin hacer caca el bebé está bien y no le supone ningún problema.

Segundo tipo de Pseudo estreñimiento. El “cierre que no sabe cuándo abrir”.

Hay un segundo factor implicado. El culete tiene dos anillos que lo cierran para que no escape el contenido. Uno de ellos (el interno) es lo que llamamos esfínter involuntario. Se relaja sólo cuando se acumula caca en la parte final del intestino. Es cuando notamos el “apretón” como que va a escaparse. Pero entonces nosotros ponemos en acción el anillo externo, el “esfínter voluntario”. Que apretamos hasta llegar al baño y relajamos una vez allí.

Al principio, en el lactante recién nacido el esfínter externo (el voluntario) no tiene casi fuerza. Pero en pocas semanas (2-4 habitualmente) va adquiriéndola. Y llega un momento que se relaja si nosotros lo ordenamos. Pero el bebé no sabe que tiene que hacerlo.

En ese momento lo que notamos es que tras las tomas el niño tiene su reflejo gastro-cólico y gruñe intentando hacer, pero no hace. Hasta aquí como el caso anterior. Puede pasar de hacer 5-6 veces al día a pasar varios días sin hacer.

Hay momentos en los que el bebé relaja este esfínter voluntario (sin darse cuenta), pero si no coincide con un movimiento de tripa no sale nada.

Si esto coincide con un intestino muy eficiente, que casi no acumula residuos porque absorbe la leche prácticamente entera, no hay problema.

Pero si no lo absorbe todo y deja una cantidad de residuos apreciable, se van acumulando.

En este niño veremos, a diferencia del primer caso, que la tripa va notándose más llena conforme pasan los días, empieza poco a poco a comer menos y a estar más molesto. Cuestión simple de espacio. Mientras el primer caso puede pasar días o semanas sin hacer caca y no le pasa nada, este bebé del segundo caso va estando más irritable conforme pasan los días.

En ambos casos, cuando por fin hace (lo que ocurre en este segundo caso cuando coinciden movimiento de tripa y apertura del “esfínter voluntario” por casualidad), la caca es blanda.

En este segundo caso el niño mejora tras hacer caca. Está más tranquilo, llora menos, come mejor.

Lo que yo aprendí del Pseudo estreñimiento del lactante es que si el bebé hace caca blanda, aunque tarde varios días, no hay que hacer nada. Pero ¿y si, como pasa en este segundo caso está molesto y mejora al hacer?

¿Podemos hacer algo cuando pasa varios días cada vez más molesto, con la barriga más llena y come peor? Pues mi opinión es que sí. Que podemos ayudarle a relajar el “esfínter voluntario” haciéndolo cuando tiene movimiento de tripa, que vacíe, cedan las molestias y el bebé esté mejor. Y para eso lo que recomiendo es usar microenemas de glicerina (ni supositorios, ni ramas de geranio, ni bastoncillos con aceite, ni cerillas…). Aunque a veces basta con levantarle las piernas y separar los cachetes del culete unas cuantas veces.

¿Es recomendable hacer esto con mucha frecuencia? Pues no. Sólo lo veo necesario cuando tras varios días sin hacer es evidente que el bebé lo está pasando mal. Pero en esos casos no veo justificación para no aliviarle pudiendo hacerlo.

Entonces oigo frases como:

Lo vas a acostumbrar a que sólo haga estimulándole. Mi experiencia me dice que esto no es cierto, sino que con hacerlo unas pocas veces el bebé aprende a hacerlo sólo.

Le vas a hacer daño en el culete. Si se hace adecuadamente (echando una gota de glicerina en el ano antes de empezar a manipular, introduciendo la cánula no más de 1-1,5 cm y moviendo la cánula con delicadeza), no se hace daño.

Los estreñimientos es mejor curarlos por arriba, no por abajo. Estoy de acuerdo, pero cuando es estreñimiento. Esto es un fallo de coordinación del “esfínter” que no se soluciona con laxantes. Darían más retortijones, más dolor, pero no resolverían el problema.

Como de costumbre, problemas que no son realmente enfermedades, y no tienen respuestas simples, pero las hay. Y pese a no ser enfermedades pueden producir un malestar que podemos mejorar. Ante todo, no os preocupéis, es algo que acaba resolviéndose en unas semanas y que no tiene una causa grave. Pero entenderlo nos permite ayudar al bienestar de nuestro bebé cuando podemos hacerlo.

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Estrabismo en niños

Gafas en bebés

Las  madres de nuestra comunidad en Facebook nos piden hablar del estrabismo en niños. Los problemas de vista en niños y su signo más evidente en bebés.

Una de las cosas que puede preocupar a los padres durante los primeros meses es si el bebé ve bien. Es comprensible, no puede decirlo él.

Pero hay signos que nos indican a grosso modo si ven o no ya desde su primer día de vida.

Algunos bebés tienen algún defecto evidente en la formación del Iris.

Coloboma de iris en niño

Otros tienen la pupila blanca.

Pupila blanca en bebés

Otra alteración evidente es que desvíe los ojos de forma que no estén ambos mirando en la misma dirección. Es lo que llamamos Estrabismo.

Algunos por desgracia tienen malformaciones mucho más evidentes.

En cualquiera de esos casos el oftalmólogo valora y actúa sobre el bebé desde el nacimiento.

Pero en lo que vamos a centrarnos para empezar es precisamente en lo que no es tan evidente.

La primera duda: ¿Ve mi bebé?

La prueba más evidente es observar sus reacciones a cambios intensos de la iluminación. Por ejemplo cuando encendemos una luz o abrimos las cortinas. Si nuestro bebé reacciona cerrando los ojos es que ve.

Algo más fino es ver la reacción cuando iluminamos directamente uno de sus ojos con una linterna. La pupila debe reducir su tamaño en los dos ojos por igual al iluminar un solo ojo. Y si iluminamos el otro igual.

Estrabismo en bebés

Lo otro a valorar, que es el tema de nuestro artículo, es si mira con ambos ojos en la misma dirección. Cuando no lo hace es un Estrabismo.

Voy a empezar tranquilizando especialmente a los padres novatos. Casi todos los bebés tienen estrabismo “a ratos” en los primeros meses de vida. Especialmente cuando están a punto de dormirse o justo al despertarse, controlan mal la posición de los ojos. Y notamos que puede meter el ojo hacia dentro.

Pero ¿y si lo que hace es desviar un ojo hacia afuera? Eso sí debe ser valorado siempre por el oftalmólogo lo antes posible. Aunque lo haga a ratos.

El problema con los niños es que a veces dan la sensación de juntar los ojos sin que sea real.

Falso estrabismo en bebés

Si miráis la foto superior, veréis que el reflejo de la luz en ambos ojos está en el centro. El bebé de arriba aunque pudiésemos pensar que mete un poco su ojo derecho, no lo hace.

Pero si miráis la que hay por debajo el reflejo no es igual en ambos ojos: En un ojo está en el centro de la pupila y en el otro en el borde del iris. El bebé de la foto inferior está metiendo hacia dentro su ojo izquierdo. Y es el izquierdo porque lo que le hemos dicho al niño es que mire la luz. Con su ojo derecho está mirándola. Pero el izquierdo no.

Estrabismo en bebés

Así de simple es diagnosticar un estrabismo.

Como decimos es normal que pueda ocurrir en bebés de menos de 6 meses. Pero cada vez con menos frecuencia y lo hacen a veces. No de forma permanente.

El oftalmólogo debe valorar un estrabismo:

  1. Si es continuo.
  2. Si lo hace cada vez con más frecuencia conforme crece.
  3. Si sigue haciéndolo por encima de los 6 meses.
  4. Si el ojo se desvía hacia afuera.

Si aparece sólo antes o inmediatamente después de dormir y cada vez es menos evidente, es normal.

Causas del Estrabismo

Las dos causas más frecuentes de Estrabismo son la Hipermetropía y una alteración en la fuerza de uno de los músculos que controlan la posición del ojo:

  1. La hipermetropía es una alteración del ojo que hace que la imagen se enfoque por detrás de la retina. Suele mejorar conforme se crece, ya que al hacerse más grande el ojo, la retina va quedando cada vez más atrás. Son bebés que necesitan usar gafas durante los primeros años de vida, pero que en su mayoría llegan a prescindir de ellas. Y aunque parezca raro, los bebés suelen dejarse las gafas puestas, porque con ellas ven bien y sin ellas no.
  2. Los músculos: Hay una serie de músculos que controlan el movimiento del ojo. A veces uno de ellos tiene poca fuerza o demasiada haciendo que el ojo se desvíe de la posición en la que debería estar. En estos casos hay dos opciones: Operar o tratar con sustancias que inyectadas sobre el músculo regulan la fuerza que tiene.

La importancia de tratar el estrabismo en bebés

Cuando, por hipermetropía o porque un músculo funciona mal, ambos ojos no están alineados, el cerebro recibe dos imágenes que no puede encajar. Cuando esto ocurre, el cerebro selecciona y anula una de ellas.

En las primeras fases de desarrollo del cerebro, los nervios establecen millones de conexiones y van reforzando las que son útiles y eliminando las que no. Así se produce algo tan asombroso como el desarrollo de la mente de un niño.

Cuando, por no ser congruentes, el cerebro bloquea la llegada de la imagen de uno de los ojos, estamos seleccionando que queremos funcionar sin la información que éste nos dé. Este proceso varía de unos niños a otros, siendo mucho más intenso al principio. Pero por encima de cierta edad (5-8 años) la capacidad de revertirlo se reduce muchísimo.

El resultado, si no se corrige, es un Ojo vago. Un ojo que, aunque está ahí y no parece tener un problema evidente, no aporta su imagen al cerebro porque éste ha anulado la información que le enviaba.

Por eso cuando hay un estrabismo real, cuanto antes y mejor se trate más garantizamos una correcta visión para el resto de su vida. Así que ante la duda, visitad al oftalmólogo. 

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Edad para pasar a un niño a su dormitorio

Edad para que un niño duerma en su propio dormitorio

En respuesta a un Peketema solicitado porra las madres en Facebook: Cuál es la edad que recomiendo para pasar a un niño a su propio dormitorio.

Esta pregunta parte de un error. Y es el hecho de suponer que existen normas generales de cual es la forma correcta de hacer las cosas con los niños. Y especialmente es un error común pensar que los niños deben ir cumpliendo una serie de objetivos con un calendario más o menos fijo, porque no hacerlo es perjudicial o puede tener consecuencias muy negativas.

Hablamos así en ocasiones de:

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar el pecho?

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar de tomar biberón?

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar el chupe?

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar el pañal?

– … Dejar de comer triturado… ir al baño y limpiarse sólo… cepillarse los dientes…

Y la realidad es que en todos estos casos y algunos más la mejor respuesta es individualizada. Lo que pasa es que para poder dar respuestas personalizadas hay que conocer la situación real de desarrollo de cada niño y las preferencias y circunstancias de cada familia. Y muchas veces queremos una respuesta demasiado simple.

En esta pregunta concreta: Edad a la que es adecuado pasar a un niño a su propio dormitorio.

¿Cuáles son los aspectos más importantes en los que yo me oriento cuando me hacen esta pregunta en la consulta?

– ¿Tenéis otro dormitorio? Porque la realidad es que muchas familias no. En muchos casos tienen previsto cambiar de vivienda cuando sea necesario, pero ¿qué sentido tiene decir a unos padres que ya sería bueno cuando la realidad es que no pueden hacerlo?
– Lo esencial: Hasta ahora dormís en el mismo dormitorio. ¿Qué tal descansáis todos? Si la respuesta es que descansan bien. No hay ninguna necesidad de hacer el cambio. Otra cosa es que los padres prefieran hacerlo por otras cuestiones, como recuperar la intimidad de pareja… Que puede ser importante. Pero ¿y cuando no descansan bien? Entonces en algunos casos pueden mejorar si el niño duerme en su propio dormitorio. Pero no siempre es así. Depende de cual sea la razón por la que no descansan bien.

Hay un caso en el que puede mejorar claramente: Hay niños que son muy activos durante el sueño. Duermen, pero se mueven mucho, hacen ruidos… Y algunos padres tienen el sueño ligero y se despiertan cada vez que el niño hace una de esas cosas. En este caso es el más claro. El niño descansa, pero los padres no. Si el niño duerme en su propio dormitorio los padres no verán constantemente interrumpido su sueño para nada. Ya en en nada beneficia al niño que sus padres no descansen por oírle toda la noche.

Otro caso en el que puede ser útil es cuando los niños se despiertan con mucha frecuencia y para volver a dormirse piden siempre la colaboración de los padres. En este caso lo que ocurre es que tienen un ritual para dormirse que precisa la colaboración de los padres. Esto no es un problema en sí mismo. Es una elección de los padres. Pero se convierte en un problema si el número de despertares transforma la noche en una tortura que impide el descanso adecuado de los padres. Porque por el bien del niño, conviene que los padres descansen bien. Cuando esto ocurre, algunos suelen decir que les gustaría que su hijo aprenda a dormirse sólo. Puede conseguirse sin que el niño llore, pero es bastante complicado que el niño escoja el nuevo ritual de sueño “independiente” si cada vez que se despierta tiene a su lado “en bandeja” la forma en que se ha dormido hasta ahora. Y eso significa que es necesario que el niño empiece a dormir sólo en su dormitorio para lograr ese cambio.

Al final es cuestión de opciones. Hay padres para los que todo esto resulta innecesario y absurdo. Duermen con sus hijos en la cama “de matrimonio” y descansan razonablemente bien, o hasta muy bien. Y prefieren esta opción hasta que el niño escoja dormir sólo. Es una elección tan válida en mi opinión como la otra… Mientras descanséis.

Lo que me parece más importante

Más que una edad a la que es adecuado que un niño duerma sólo, os diría cuando no es adecuado. Antes de los 3-4 meses, que un niño duerma fuera del dormitorio de los padres tiene importantes riesgos. Especialmente la muerte súbita del lactante y las crisis de atragantamiento.

La mayoría de los padres que se plantean que el bebé duerma fuera del dormitorio, no suelen hacerlo antes de los 5-6 meses. Con esa edad ya no hay muerte súbita del lactante y las crisis de atragantamiento son muy poco habituales.

Pero no es cierto como dicen algunos que haya una edad por encima de la cual el niño no deba dormir en el dormitorio de los padres, porque si sigue haciéndolo…. (maldiciones bíblicas variadas según la imaginación del que intenta convencer a los padres). No me voy a molestar ni a apuntar las razones más frecuentes que se dan. Porque son absurdas.

La realidad es que cada familia tiene unas circunstancias y preferencias. Pero que incluso por encima de ellas cada niño está preparado para ese paso en un momento distinto. Y forzar ese cambio cuando la familia o el niño no están preparados para él es una forma de generar problemas innecesarios.

Incluso cuando creamos que ha llegado el momento y pensemos que nuestro hijo está preparado, es un paso con posibilidad de vuelta atrás. Y podemos y debemos ser flexibles en ello.

Y no tengáis una fecha preconcebida. Sólo sirve para generar ansiedad si la superamos y tiene tanta justificación esa fecha como cualquier otra que hubiésemos fijado.