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¿Por qué el puré crea comedores pasivos?

Comedores pasivos y Obesidad infantil. Comer entretenido con los dibujos

Los comedores pasivos son personas que comen mientras tengan comida delante. Es una de las prácticas que favorece más la obesidad. Evita que tu hijo lo sea.

Una imagen puede asociarse con la obesidad fácilmente. Piensa en alguien sentado en el sofá. Delante de la televisión, comiendo sin prestarle atención a la comida. Esa escena típica de las películas americanas es ya algo muy habitual en nuestras casas. Y es uno de los factores que más favorecen la obesidad. Es el icono del sedentarismo.

Esto, que cada vez es más frecuente, como la obesidad en sí misma, es una conducta que tiene sus raíces. Y entenderlas en la etapa en la que empieza a gestarse es la forma de evitar esta conducta en la vida futura de nuestros hijos.

Comedores Pasivos: Todo empieza por un miedo a que coma poco.

Ya he hablado mucho del miedo a que un niño coma poco. Pero no me canso de explicarlo, porque define la conducta en torno a la comida de la mayoría de las familias.

Durante toda la historia de la Humanidad, hasta hace “cuatro días”, el bebé gordo era el que sobrevivía. Una mala cosecha o una epidemia solía matar a los delgados.

Por eso, cuando hay comida disponible, todas las madres y abuelas del mundo intentan alimentar a sus bebés tanto como pueden. Es comprensible. Generación tras generación se ha reforzado esa idea del bebé “hermoso”.

Pero en una sola generación esto ha cambiado. Casi con seguridad, ninguno de los que leéis este artículo habéis visto jamás morir a un niño de malnutrición. Lo que hoy tiene más posibilidades de acabar enfermando y matando a vuestros hijos es lo contrario: La obesidad.

Sin embargo, es un cambio demasiado fuerte en muy poco tiempo. Y la mayoría de las familias siguen con la estrategia que hay usado la Humanidad desde siempre: “Que coma un poquito más”.

Para conseguirlo se hacen dos cosas:

Entretener al bebé mientras come. Con dibujos animados en la tele, el móvil, la tablet o haciendo nosotros una función de circo cada comida. No confiamos en la capacidad del niño de regularse y decidir en cada momento la cantidad de comida que necesita. Cuando esta capacidad la tienen todos los seres vivos. ¿Le has dado de comer alguna vez a tu perro? ¿O basta con que tenga comida accesible para que no se muera?

Facilitando la comida en una forma en la que es más fácil comer cantidades mayores: Es decir Triturándola, para que no pierda el tiempo gestionándola. Esto funciona para engordarlos, porque si comes despacio, llega un momento en que tu nivel de azúcar en sangre sube generando saciedad. Comiendo triturado eres capaz de comer una cantidad mayor antes de que esto ocurra que si vas comiendo cosas sólidas.

Comedores pasivos frente al BLW.

El BLW ya lo he explicado en otros artículos. Es una forma de introducción de la alimentación en la que confiamos en la capacidad del bebé de autorregularse.

Entre otras cosas incluye la comida en su estado original, tal como la comemos nosotros. Es decir, sólida, sin triturar.

Cuando un bebé toma purés le resulta aburrido. La primera cucharada y la 14º son iguales. Eso hace que el niño muestre menos interés por esa comida que si le pones la misma pero sin triturar. Ya que sin triturar hay muchos trozos diferentes, en color, textura, forma y sabor.

Pero es que con BLW comen “muy poco”. Es cierto. Cuando un bebé toma leche y BLW, recibe la gran mayoría de los nutrientes de la leche. En ella tiene todas las Grasas, Proteínas e Hidratos de Carbono que necesita. No hay en la leche carencia de Macronutrientes.

Lo que hace que necesitemos comer cosas distintas a la leche son los micronutrientes. Y estos son cientos, pero “micro”. Para tenerlos en la cantidad adecuada es fácil, basta con probar alimentos que los contengan, ya que son sustancias necesarias, pero en muy poca cantidad.

El problema es que son muy variados, y la mejor forma de tenerlos todos es una dieta lo más variada posible.

Por tanto, una dieta rica, no lo es si comes mucho, sino si comes variado.

Esto hace que los niños que toman purés, que son mucho más repetitivos que nuestra comida y menos variados, tengan más facilidad para ser “obesos malnutridos”. Es decir, personas que tienen un exceso de macronutrientes con carencias de micronutrientes.

Pensamos que la solución es que coman un poco más y los entretenemos para que coman, porque el puré no es un estímulo suficiente para centrar la atención del niño en la comida. Y a la larga lo que estamos haciendo es que la comida se asocie a un momento de ocio en el que nuestra atención está fuera de la comida. Un comedor pasivo.

La próxima vez que tengas la tentación de encenderle la tele, el móvil, la tablet a tu hijo para que coma “un poco más”, imagínatelo con 30 años más sentado frente al televisor, con aspecto de muñeco de Michelin engullendo abstraído hasta reventar….

Hay una alternativa. ¿Verdad que cuando ve tu comida sí le llama la atención? Pues ofrécele precisamente esa y respeta que deje de comer cuando ya no quiera más. Aunque sólo haya jugueteado con ella. Si entiendes todo lo que te he explicado habrás reducido drásticamente las posibilidades de que tu hijo acabe engordando el ejército de obesos que está ocupando muestro planeta.

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Origen del Cáncer Infantil

Cáncer Infantil, Por qué aparece, cómo prevenirlo y diagnosticarlo

¿Cómo es posible que un niño tenga cáncer? ¿Cuál es el origen del Cáncer Infantil? ¿Podemos hacer algo para evitarlo o diagnosticarlo a tiempo?

Escribo este Peketema en respuesta a la petición de Luisana desde Panamá: “Por qué se origina el cáncer infantil. Que se puede hacer para evitarlo. Gracias y por favor esto es importante”, en nuestra Comunidad de Facebook.

Sin duda este es uno de los mayores miedos en salud. Cualquier familia teme un diagnóstico así en su hijo. El Cáncer es una de las enfermedades graves más comunes hoy en día.

Se suele asociar a la edad. Nos parece casi normal que antes o después, viviendo en un mundo con el nivel de contaminación actual el cáncer acabe apareciendo en un porcentaje amplio de la población en la vejez. Pero ¿en niños? Nos resulta difícil de entender.

¿Cómo es posible que un niño desarrolle Cáncer?

Esto es igual que preguntar cuáles son las causas del cáncer y qué es el cáncer en sí mismo.

Nuestro cuerpo está formado por millones de células. Cada una de ellas está especializada para hacer una función concreta. Y en nuestro cuerpo esa función va asociada a un plan vital concreto. Hay células que están preparadas para vivir unos meses, como las de la piel. Otras que pueden vivir semanas como las de la pared del intestino, y otras como las neuronas que pueden vivir toda la vida del ser humano.

Algunas tienen capacidad de seguir multiplicándose durante toda nuestra vida, para regenerar tejidos que tienen esa función. Son algunas células de los huesos, los vasos sanguíneos, la piel, las mucosas… Pero incluso esas lo hacen siguiendo una plan predefinido que bloquea su crecimiento más allá de ciertos límites.

El Cáncer aparece cuando una célula empieza a multiplicarse sin control. Creciendo más allá del límite asignado a su estirpe. Es como si en una comunidad en la que todos actúan para mejorar la convivencia apareciese una célula egoísta cuyo único fin fuese la supervivencia y el crecimiento de su propia estirpe. Aunque eso suponga la muerte de la comunidad. Aunque suponga al final su propia extinción.

Debemos entender que esta capacidad está en realidad en nuestro origen. Todos los seres evolucionados aparecimos como asociación de distintos tipos de células que se agruparon para vivir mejor. Pero al principio los seres pluricelulares no eran más que un grupo de células similares que vivían y crecían juntas. El Cáncer es como si una de las estirpes olvidase cómo convivir con las demás.

Lo que hizo posible que distintas estirpes conviviesen fue la presencia de genes que evitaban que unas agrediesen a las otras. El cáncer se origina cuando esos genes se averían y no son reparados adecuadamente.

Estamos expuestos a agresiones constantes del exterior que alteran nuestros genes y son el origen del Cáncer:

  • Radiaciones naturales como el Sol.
  • Radiaciones artificiales como las radiografías o la contaminación radioactiva (Chernobyl, Fukishima, Hiroshima, Nagasaki…)
  • Contaminación ambiental, por la polución del consumo de hidrocarburos, por el tabaco, por otros productos químicos…
  • Infecciones producidas por virus, como el del papiloma, el vírus de Epstein-Barr, el de la hepatitis….
  • Una Alimentación Inapropiada: Exceso de azúcar, grasas saturadas, conservantes y colorantes, edulcorantes…

Todas estas causas y algunas más pueden dañar nuestros genes. Pero tenemos capacidad de repararlos y cuando esto no es posible nuestro sistema defensivo puede eliminar células cancerosas. Es algo que ocurre cada día en nuestro cuerpo. De los millones de células que forman nuestro cuerpo, todos los días alguna se “desmadra”. Y todos los días nuestro sistema defensivo elimina células así.

Pero a veces nuestro sistema defensivo no es capaz porque tampoco él funciona adecuadamente. Para que lo haga necesita:

  • Recursos suficientes. Una nutrición adecuada. Una nutrición rica en sustancias agresivas puede generar cáncer. Las llamamos sustancias cancerígenas. Ciertos nutrientes son esenciales para la regeneración de los genes dañados y para que el sistema defensivo funcione.
  • Descanso. Para regenerarse a sí mismo. Una falta de descanso sistemática aumenta el riesgo de desarrollar cáncer.
  • No estar sometido a un estrés excesivo. Porque cuando lo hace su capacidad de acción se resiente. El estrés emocional puede favorecer la aparición y el desarrollo de Cáncer.

¿Cuál es el origen del Cáncer Infantil?

Como en cualquier otro cáncer es una combinación de factores:

  • Predisposición genética. Algunas personas tenemos genes que con más facilidad pueden alterarse y originar cáncer de un tipo concreto. Hay familias con más tendencia al cáncer de Colon, Mama….
  • Exposición a factores ambientales. El cáncer es más frecuente en las zonas donde el agua está más contaminada, con más polución, en familias donde se fuma o se tiene una dieta rica en azúcar, grasa saturada o alimentos quemados (carne a la brasa y similares)….
  • Algunas infecciones virales. Que en la infancia son mucho más frecuentes que en adultos.

¿Podemos hacer algo para evitar el Cáncer Infantil?

Pues sí. Yo suelo decir a los padres que cuando tienen un hijo acaban de introducir en sus vidas el mayor estimulante para cambiar su vida y hacerla sana:

  1. Si fumas, deja de fumar. Porque tu hijo fuma si tu lo haces y es más fácil que en el futuro adopte este hábito si lo ve normal en aquellos a quienes admira.
  2. ¿No comes sano? Empieza a hacerlo. Porque los días en los que haces una dieta para tu hijo y otra para ti están contados y acabará comiendo lo que tú le proporcionas. No hay una dieta para curar el cáncer. Peor sí dietas que favorecen que aparezca y otras que protegen contra él:
    1. Evita el azúcar. No está el primero por poner algo. Es uno de los factores más importantes, especialmente en niños. No compres nada que tenga azúcar en sus ingredientes.
    2. Evita las grasas saturadas.
    3. No tomes con frecuencia alimentos asados o fritos.
    4. Limita el consumo de proteínas y grasas animales.
    5. Elimina conservantes, colorantes y edulcorantes. No es una catástrofe que cada alimento tenga su sabor. Es una bendición.
    6. Si puedes, come alimentos ecológicos.
    7. Bebe agua, solo agua y de buena calidad. 
  3. Si tienes un ritmo de vida estresante, hazlo más relajado. Porque las emociones son esenciales en la salud y un ambiente en el que las emociones son dañinas afecta a tu hijo más allá que los contaminantes químicos.
  4. Si vives en un lugar contaminado y puedes cambiar, hazlo. Aunque las ciudades aportan muchas posibilidades, vivir fuera de ellas supone reducir estrés y contaminantes en muchos caso.
  5. Si no haces ejercicio de forma regular, empieza a hacerlo. El ejercicio ayuda a eliminar “toxinas”, tanto químicas como “emocionales”.
  6. Respeta el tiempo de descanso. Es esencial para mantener la capacidad de regeneración del cuerpo y luchar contra las agresiones que llegan cada día.

Hacer todo esto en nuestra vida es la mejor forma de prevenir el Cáncer en nuestros hijos. Porque el consejo ilustra, el ejemplo arrastra.

¿Cómo detectar a tiempo el Cáncer Infantil?

Una de las características del Cáncer Infantil, es que aún siendo una enfermedad terrible, las posibilidades de superarla son mucho mayores en niños que en adultos.

A la hora de superar el Cáncer Infantil, uno de los factores más importantes es detectarlos a tiempo. Para ello, en familias donde hay tendencia a sufrir un tipo concreto de Cáncer se pueden hacer chequeos periódicos que lo detecten si aparece en fases muy precoces.

Pero no es el caso de la mayoría de las familias. En la mayoría de las familias si hay cáncer es en edades avanzadas y si hay algún caso de cáncer infantil es esporádico.

Lo que sí puede ser útil es saber cuándo pensar en que tal vez pueda ser un cáncer. La orientación que puedo daros en eso es clara. El cáncer es un proceso que cuando empieza crece sin parar. Eso hace que su característica más llamativa sea que los síntomas cuando aparecen van a más de forma constante. No son algo esporádico o que viene y va:

  • Un tumor cerebral, si da dolor es un dolor constante y cada vez más intenso, no en horas, sino en semanas.
  • Un tumor óseo es un dolor en un punto concreto sin antecedentes de golpe y que va cada vez a más no cediendo en unas semanas.
  • Una fiebre por cáncer es una fiebre que no cede tras semanas.
  • Un sangrado en la caca puede ocurrir por una gastroenteritis sin importancia. Si hay un tumor que sangra en el intestino sigue sangrando conforme destruye más y más tejido…

Si un dolor viene y va, hasta desaparecer durante semanas o meses para volver de nuevo, raramente será un cáncer.

Pero ante cualquier duda, especialmente como os digo en síntomas que no eran habituales en el niño y se convierten en permanentes, acude a tu médico. Si hay “algo malo”, cuanto antes se descubra, mejor es el pronóstico.

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Heridas en niños: Tratamiento

Herida en niños, cómo tratarlaExplicación clara de cómo tratar las heridas en niños. Qué hacer, qué no hacer, cuándo acudir al médico y lista de materiales básicos para atender a un niño herido.

¿Qué es una herida?

Como todos sabréis una herida es lo que aparece cuando un golpe o un corte rompe la piel apareciendo la sangre. Si no hay sangrado no es herida, es una rozadura o una magulladura.

Material necesario para tratar una herida en niños

  • Analgésico para calmar el dolor: Ibuprofeno en mayores de 6 meses (paracetamol en menores). El ibuprofeno es más efectivo al ser anti-inflamatorio pero no se recomienda en menores de 6 meses. Prefiero darlo antes de empezar. Cuanto antes calme el dolor mejor.
  • Líquido para limpiar: Suero Fisiológico Estéril o Agua limpia y Jabón.
  • Algo con lo que desinfectar: Antisépticos como la Clorhexidina o la Povidona yodada.
  • Para manipular si hay espinas, cristales, piedras… que extraer: Pinzas de depilar.
  • Material para tapar la herida una vez curada: Apósitos o espradrapo hipoalergénico, venda y gasas estériles.
  • Ayuda: No suele pensarse en esto. Pero en muchos casos tratar una herida sin ayuda en un niño puede ser muy complicado o que acabemos haciendo más daño del que ya hay.

Tratando la herida de un niño

  1. Si es posible, consigue ayuda para que entretenga al niño y sujete la zona de la herida, permitiendo así que puedas tratarla.
  2. Lávate las manos con agua y jabón.
  3. Lava la zona con agua y jabón o con suero fisiológico estéril a chorro para eliminar los restos de suciedad que queden en la herida.
  4. Seca la zona con gasas estériles sin frotar. No uses algodón en torunda ya que se pega y deja restos que se pegan. Sí puedes usar tejidos hechos de algodón.
  5. Aplica un antiséptico sobre la herida. No alcohol, ya que quema los tejidos y dificulta la cicatrización, a parte de que escuece mucho.
  6. No extraigas objetos clavados. Pueden estar taponando un vaso roto y si lo quitas puede aumentar el sangrado. Si sangra puedes presionarla con una gasa estéril hasta que deje de hacerlo.
  7. Cuando es superficial es mejor no taparla. Se aplica el antiséptico 2-3 veces al día. Se lava si se ensucia y se deja al aire.
  8. Si es profunda debe ser valorada por el médico, tápala con gasas estériles hasta que lo atiendan y comprime si sangra.

Una herida debe ser vista por el médico si:

  • Es profunda.
  • Afecta a una superficie grande.
  • Si afecta a una zona especialmente sensible (cara, genitales, manos, pies, articulaciones).

Si una herida es profunda y tiene tendencia a que se separen los bordes debe ser vista lo antes posible para que pueda cerrarse con menos riesgo de infección. Si dejamos una herida abierta demasiadas horas el riesgo de que al cerrarla se infecte aumenta.

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Gatear o no Gatear


¿Es necesario Gatear antes de Andar?

No todos los bebés aprenden a Gatear antes de Andar. Por lo tanto, hablar de una edad a partir de la que preocuparse si no gatea no tiene ningún sentido.

Suele decirse que los bebés empiezan a gatear entre los 6 y los 10  meses. En mi experiencia debo deciros que son muy pocos los que conozco que gateen con 6 meses. A mí particularmente no me gusta demasiado definir fechas para los hitos del desarrollo. Valorar la evolución de un niño en función de si cumple o no unos objetivos en una fecha concreta es una forma muy simplista de hacerlo que suele generar mucha ansiedad sin sentido en los padres.

Un ejemplo de ello es Gatear. Hay niños que no gatean nunca. Los hay que sólo se arrastran o que se sientan y se empujan sentados con sus manos (“arrastraculos”). El hecho de no gatear o de desplazarse sin andar de una forma diferente no implica que haya un problema.

¿Estimular al bebé para Gatear?

¿Tiene algún sentido estimular a un bebé para que empiece a gatear?

Si entendemos que no es imprescindible que los bebés aprendan a gatear, y que muchos bebés normales no lo hacen antes de andar pero todos acaban haciéndolo antes o después ¿para qué tendríamos que hacer nada que le estimule a gatear? Hacerlo significa que en realidad estamos agobiados por que vaya cumpliendo objetivos. Y no le veo sentido.

Para Gatear es necesario desarrollar el equilibrio, la coordinación entre las extremidades y la fuerza en la espalda. Pero un bebé que se sienta y se desplaza empujándose sentado necesita las mismas habilidades. Sea una forma de desplazarse u otra, ambas son igualmente válidas y sirven para que el bebé evolucione.

La mayoría de los bebés finalmente aprenden a gatear más tarde o más temprano (entre los 10 y 15 meses). Pero algunos lo hacen cuando ya andan. Da igual la forma en la que aprenda a desplazarse antes de andar mientras lo haga por sí mismo. Diferente es si hablamos de hacer con “aparataje”, el Tacatá, vamos. Este no es recomendable.

En bebés normales, para permitir un desarrollo adecuado, la cuestión no es cómo estimularle a que haga cosas concretas, como gatear o andar, sino poner las condiciones para que él pueda evolucionar a su ritmo.

Para hacerlo simplemente debemos poner las condiciones para que el bebé pueda actuar sin peligros y con libertad.

Tiene sentido a que un bebé no esté constantemente en sitios limitados como una cuna y tengamos alguna zona da la casa en la que pueda echarse al suelo y moverse sin peligro.

Pero la forma en la que se desplace e interactúe con su entorno no debe ser dirigida.

Participa jugando con él, disfrutando de hacerlo. Pero no es necesario que te plantees si debe alcanzar tal o cual objetivo. O si para su edad ya debería estar haciendo algo concreto.

Nuestros padres no se plantearon cosas así y aquí estamos todos. Hemos aprendido a gatear, a andar y a hacer cosas mucho más complejas desde el punto de vista de la motricidad sin necesidad de que nos guiasen.

Diferente es cuando hablamos de niños con problemas de desarrollo. En ellos puede ser muy útil que profesionales como los Logopedas y los Fisioterapeutas aconsejen a los padres sobre actividades que ayuden a superar su problema.

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Obligar a comer a un niño ¿para qué?

Obligar a comer a un niño ¿para qué?

Respuesta a un Pekemito propuesto en Facebook: “¿Es malo obligar a comer a un niño? Es que no come nada…”. Resumen la base de muchos problemas de comida.

La respuesta es simple: Pues claro que es malo.

Obligar a un niño a comer significa convertir la comida en algo desagradable. Eso sólo nos garantiza que coma peor en el futuro.

“Pero es que si fuese por él no comería nada.”

Esto pocas veces es cierto. Hay situaciones en las que algunos niños realmente comen poco. Pero suelen tener una causa. Si hay un problema (por ejemplo una infección de orina) la solución no es obligarle a comer. Si lo haces, por ejemplo  en la infección de orina, sólo puede que consigas que vomite.

Si hay un problema que le hace comer poco debemos tratar la causa. Y mientras se resuelve entender que hay dos situaciones diferentes:

– Come y bebe tan poco que supone un riesgo serio e inmediato para su salud. Por ejemplo si se deshidrata. En estos casos mientras el tratamiento resuelve la causa a veces necitamos aportar al cuerpo el líquido y nuetrientes necesarios por otra vía (habitualmente sonda nasogástrica y/o suero intravenoso).

– Come y bebe algo menos pero sin llegar a suponer riesgo inmediato. Perderá algo de peso, pero si no llega a ser excesivo se recuperará con facilidad en cuanto resolvamos la causa.

Para diferenciar una situación o la otra, suele ser necesaria la valoración del pediatra. Especialmente cuando vemos un decaimiento importante del niño.

Sin embargo la mayoría de los niños que atiendo porque no comen en realidad sí lo hacen.

El problema suele ser que comen menos de lo que sus padres y madres creen que deberían, lo hacen con rechazo o seleccionando la comida.

En la mayoría de los casos están sanos, con buena vitalidad y sí que comen. Pero hay un problema generado en torno a la forma en que comen.

¿Realmente come poco?

Algunos padres obligan a sus hijos a comer porque piensan que comen poco. Pero ¿cuánto debería comer? Lo malo es que ante esta pregunta hay gente que se atreve a dar respuestas concretas. Y aunque la busques y la desees, sea la que sea la que encuentres: ¡Es falsa!

No hay dos personas que coman exactamente lo mismo.

Hay gente que digiere mejor los alimentos y quien los digiere peor, pero además todos tenemos conductas y ambientes diferentes que modifican lo que gastamos. Por lo que para estár bien alimentado cada persona tiene unas necesidades diferentes.

Si un niño come “poco”, pero está sano, su crecimiento es adecuado y tiene una dieta variada para su edad es que come lo que necesita. Porque si no se come bien se enferma y se detiene el crecimiento.

Es mucho más frecuente que el problema lo tengan los padres porque creen que su hijo necesita más nutrientes cuando no es cierto.

Pero aunque fuese cierto ¿qué soluciona obligar a comer a un  niño?

Obligar a comer a un niño no es ofrecerle antes de que pida la comida, no es intentar darle una cucharada más.

Obligar a comer a un niño es llegar a ser desagradable, insistir cuando claramente rechaza el alimento o coaccionar al niño para que coma amenazándole con castigos o retirada de premios si no lo hace.

La comida es algo muy influenciable desde el punto de vista afectivo. Cuando estamos deprimidos o nerviosos se altera nuestro apetito.

Y, aunque tenemos mecanismos de nuestro cuerpo que nos inducen a comer cuando hace falta y a dejar de comer cuando ya sobra, son fácilmente influenciables por cuestiones ajenas a la comida, como la relación con quien alimenta al niño, el deseo de seguir jugando o viendo la televisión, el sueño…

Y desde luego hacer de la comida algo desagradable no ayuda a solucionar el problema.

Cuando por conseguir que se tome 2 cucharadas más hacemos de la comida algo que genera rechazo sólo empeoramos.

Lo que lograrás es que en la siguiente comida el niño se ponga a la defensiva nada más ver que llega el plato.

Obligar a comer a un niño y cómo afecta a la relación padres-hijos.

Lo que hace tan importante los problemas con la comida en la crianza no es la malnutrición. En los países “ricos” por suerte esto no es frecuente.

Pero sí que lo son los problemas de los niños con la comida.

Su importancia es más por la forma en la que afecta la relación padres-hijos que por lo que supone para su “salud física”.

El problema es que hay que comer todos los días, y además se hace varias veces al día.

Cuando hay dificultades en este plano son capaces de monopolizar la relación padres-hijos hasta convertirse en un pozo que absorve y condiciona toda la comunicación, marcando en muchos casos de forma negativa la relación entre padres y niños. No merece la pena.

Si las malnutriciones son raras y el problema frecuente, es que sin duda damos más importancia al problema de la que tiene o se está enfocando muy mal por la mayoría de la gente.

Yo creo que es la segunda opción. Las últimas décadas se ha dado “aura científica” a todo en salud y se ha pretendido poner cifras a todo. Incluso a lo que no puede tenerlas y se ha centrado tanto en la enfermedad que casi se asume que los mecanismos de regulación del propio cuerpo fallan siempre. Cuando es al revés, casi siempre funcionan bien.

Pretender poner cantidades a todo en alimentación, desde las horas entre las tomas, la cantidad de comida, la proporción entre alimentos… ha generado en los padres inseguridad y preocupación innecesarias.

No obligues a tu hijo a comer. Ofrece una dieta sana, ofrece comida con frecuencia y que coma hasta que no quiera más.

Si está sano y su evolución de peso y talla es buena, si su relación con la comida es buena y si su dieta es cada día más variada, es que todo funciona como debe. No es necesario forzar nada. Cuando algo de eso falla, debemos buscar la causa y ponerle remedio.

Obligar a comer a un niño nunca arregla nada. Hacerlo sólo puede dañar la relación de tu hijo contigo y con la comida.

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Los Vómitos en niños y bebés

Vómitos en niños y bebés. Explicación a los padres de causas y soluciones.

¿Tu hijo tiene vómitos? Resuelve tus dudas, comprende cuando puede ser peligroso o no y cómo puedes actuar para aliviar su malestar y que cedan los vómitos.

Alarman porque resultan inesperados y porque se acompañan de síntomas vagales (palidez, ojeras, decaimiento…). Además son a veces signo de enfermedad grave. Y si se dan en niños pequeños o son persistentes pueden deshidratar a un niño en pocas horas.

Lo primero que hay que diferenciar hablando de vómitos y niños es:

¿Vómitos o bocanadas en el lactante?

El vómito es echar el contenido del estómago por la boca de forma brusca y con fuerza. Vacían el estómago casi por completo. Es como si el propio estómago se exprimiera hasta la última gota.

La bocanada es como si escurriese el contenido del estómago poco a poco hacia fuera. Vacía sólo parte. Parece como si dejásemos abierta una bolsa de agua caliente, según la postura o si se le aprieta desde fuera derrama parte de su contenido.

En los lactantes las bocanadas son muy frecuentes. Debido a que el cierre superior del estómago en los primeros meses puede ser muy débil, con lo que cuando llenan mucho la barriga pueden echar, se va escapando su contenido como si rebosara. Suele coincidir con momentos en los que movemos al niño, de tal modo que si apretamos la barriga lo suficiente puede salir con fuerza como en los vómitos. Pero nunca vaciará del todo el estómago.

Ya que el vómito vacía el estómago y la bocanada sólo echa parte del contenido, con el vómito puede deshidratarse el niño, con las bocanadas (y a veces muchas más en número) queda contenido que pasa al intestino y se absorbe siendo más difícil que se deshidrate.

En las bocanadas el tema es cuánto echa y sobretodo cuánto queda, de modo que:

Si un niño echa 20 bocanadas al día, pero gana el peso que debe, es que echa lo que le sobra.

Pero si no gana o incluso pierde peso (lo cual sólo se comprueba pesándolo), es que está echando más de la cuenta.

En el primer caso (si gana peso) la razón de que eche es que come más de lo que debe y punto.

En el segundo es que hay un cierre del estómago excesivamente débil (Reflujo Gastro-esofágico), está enfermo (Infección de orina por ejemplo), hay algo que impide que el alimento pase hacia el intestino (Estenosis hipertrófica de Píloro) o no tolera el alimento que se le da (Intolerancias a las proteínas de la leche de vaca o a la lactosa).

Por tanto, si pierden peso, sí hay que averiguar la causa y tratarla.

Si gana peso, puede darse las tomas más frecuentes pero con menos cantidad y si aun así echa pero sigue ganando peso, pues se gasta más en leche y lavadora pero no pasa nada.

Todo lo anterior se refiere al lactante, ya que conforme crecen es cada vez más rara la bocanada.

El vómito en preescolares y escolares atiende a dos causas fundamentalmente:

Casi siempre a una enfermedad, pero hay niños que se lo provocan, bien porque les gusta (mericismo) o porque les sirve como arma de chantaje.

Lo más difícil de tratar es el mericismo.

Se pueden usar anti-eméticos pero la mayoría de las veces la única solución es psicológica.

En cuanto a los que vomitan como forma de chantaje, la clave es que el niño llegue a la conclusión de que no consigue nada vomitando.

Para ello hay que ser inflexible, de modo que si pide algo y como forma de presión si no se le da vomita, nunca debe cederse.

Se le limpia con las mínimas manifestaciones posibles de que nos moleste (nada de enfados) y se le explica porqué no se lo damos, se confirma que no se le va a dar y que nunca se le dará nada que pida con pataletas o vómitos.

Los vómitos de verdad, los que pueden deshidratar al niño se tratan desde 3 puntos de vista:

Dieta que recomiendo a un niño que vomita:

Cuando sólo hay vómitos sin diarrea no tiene sentido poner dieta astringente (arroz, zanahoria…).

En estos casos solo hay que evitar las grasas, que son los alimentos que más irrita la mucosa del estómago.

Es decir, se evitaran fritos, bollería, pastelería y embutidos y quesos curados.

En cuanto a cantidad, se dará de comer más veces al día pero menos cantidad en cada toma.

De este modo llenamos menos el estómago, lo que hace el vómito menos probable.

No debemos insistir con la comida en el niño con nauseas.

Si toma 2 cucharadas y no quiere la tercera es mejor aguantar dos que echar tres.

Reponer lo que se pierde con el vómito para evitar la deshidratación.

Se pierde agua pero también sales por lo que para reponer las pérdidas no vale el agua ni la manzanilla sola.

Se deben tomar sueros de re-hidratación oral en pequeños sorbos para que lo tolere mejor.

En los últimos años ha habido un esfuerzo por parte de los laboratorios por ajustarlos a las necesidades reales de los niños y a sus gustos.

Los más soportables a mi parecer son Recuperation, Bioralsuero, Oralsuero, Citorsal, Citoral e Isotonar.

Depende de las preferencias en sabor de unos niños y otros la elección entre ellos.

El Recuperation lo venden ya preparado y hay de cola, plátano y mango, naranja, sabor a caldo de gallina y yogur. Por sabores no será.

En cualquier caso guardándolo en el frigorífico cualquiera de ellos mejora sensiblemente su sabor.

El Aquarius y demás bebidas para después de hacer deporte no sirven y pueden ser peligrosas.

Medicaciones para calmar los vómitos en niños: Hay muchas.

Cuando los vómitos son seguidos y muy frecuentes la medicación hay veces que hay que ponerla pinchada o en un suero intravenoso.

Tras el pinchazo, se deja al niño una hora sin que tome nada y a partir de ahí empieza con sueros de re-hidratación a pequeños sorbos durante 1-2 horas y si lo tolera ya puede empezar a comer (sin grasas y sin forzar).

Si haciendo todo lo anterior en cualquier momento vuelve a vomitar hay que dejarlo una hora sin tomar nada y empezar de nuevo poco a poco con los sueros de re-hidratación y después con la dieta.

Si aún así sigue vomitando todo lo que toma, debe re-hidratarse por vena (es decir en el hospital) y dejarlo a dieta absoluta (sin tomar nada por boca).

Tanto en los vómitos como en la diarrea, el problema principal es la deshidratación.

Cuando un niño se deshidrata se nota en:

La boca está seca. Si a un niño se le cae la baba, aunque halla vomitado 10 veces o hecho diarrea otras tantas, no está deshidratado.

En los lactantes pequeños que aún tienen abierta la fontanela (“mollerilla”), si está hundida cuando el niño está tumbado (que se hunda un poco cuando está de pie es normal) es signo de que anda escaso de líquido.

Cuando se van deshidratando, las ojeras se van marcando cada vez más.

El niño está más decaído y más pálido.

Si apretamos las uñas, al soltarlas el lecho de la uña se ha quedado pálido, pero recupera su color rápidamente. Si tarda más de 3 segundos es que el riego de sangre es escaso lo que entre otras puede ser signo de deshidratación (a veces ocurre con la fiebre o con la anemia por ejemplo).

Si aparecen estos signos es recomendable que sea valorado por un pediatra lo antes posible.

Pero, por encima de todo lo que te he explicado, no pierdas de vista lo esencial:

En la mayoría de los casos los vómitos son pasajeros y no son graves. Pero es una ocasión de que tu hijo sienta tu cercanía y le aportes un refugio seguro cuando sufre. No te agobies y hazlo todo dándole tanto afecto como preocupación sientes.

Cuéntanos tu experiencia en Facebook y si te parece útil, compártelo.

 

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¿Cuándo merece la pena tratar los mocos?

A veces merece la pena reducir la producción de moco en niños y tenemos herramientas seguras para hacerlo

El moco ayuda al niño a defenderse. Pero hay casos en los que tratar el moco es importante. Si eres padre o madre, te lo explico.

Tos, mocos, vómitos, dolor, diarrea y fiebre, son en realidad mecanismos de defensa del cuerpo.

Entender que estos mecanismos nos ayudan, puede ser útil. No pretender eliminarlos del todo (cosa imposible), también.

Pero en algunos casos es útil aliviarlos.

El moco es producido por las mucosas (por eso ese nombre tan “original”) siempre que algo las irrita. Su función es bloquear y arrastrar al irritante, para defenderse.

La tos y el estornudo son la forma de expulsar al irritante atrapado en el moco.

El problema es que todo mecanismo defensivo es susceptible de crear alteraciones si se pasa de rosca. Y esto es frecuente. Muchos mecanismos defensivos pueden empeorar la evolución de una enfermedad. Pensemos por ejemplo en una bronquitis por alergia. El cuerpo reacciona ante algo como el polen (que en realidad no le daña) cerrando los bronquios, inflamándolos y produciendo tal cantidad de moco que pone en peligro la respiración.

Centrándonos en los mocos:

En un catarro, el moco nos ayuda a curarnos. Pero cuando la cantidad de moco es tal, que el bebé o el niño come o duerme mal, claramente eso no ayuda a curarse.

Cuando el moco cae con tal frecuencia que la piel de la nariz se irrita y limpiarle “la vela” es un suplicio, el moco pasa a ser más problema que el virus contra el que se produjo.

Cuando uno está molesto, respirando fatal, el moco produce más alteración del bienestar que la propia infección.

En todos esos casos, yo creo útil hacer algo que alivie.

Dependiendo del tipo de moco, lo que yo recomiendo para aliviarlo en un niño o bebé cambia:

Rinitis seca del lactante

Mocos claros en niños y bebés

Vegetaciones

Siempre está con moco, nada se lo quita: Las vegetaciones

“Nadie se muere por tener mocos“, pero en muchas ocasiones, tratar o no tratar el moco, es una diferencia importante en el bienestar del niño. Y no todo es curar. Parte de la labor del médico, es aliviar.

Yo, además de pediatra, soy padre. Y no trato continuamente a mi hijo, pese a que siempre tiene algo de tos y moco (como todos).

Pero desde luego, si respira mal, no come bien o duerme peor por culpa del moco… El moco pasa a ser algo contra lo que merece la pena luchar y lo hago.

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Problemas con la comida en niños

aplicación bebé sin cólico para iphone

Por fin respuestas claras para que coma bien.

 

La alimentación es uno de los pilares fundamentales de la salud en los niños, junto con:

– Afectividad.
– Sueño.
– Sistema defensivo.
– Desarrollo cerebral.

De hecho, los problemas en la alimentación pueden afectar a los otros cuatro pilares.

Pero por frecuencia de consulta está en segundo lugar (después de las infecciones durante los dos primeros años).

Uno de los motivos para que los padres se agobien con la alimentación de sus hijos, es que es algo muy cambiante: Los niños son seres humanos en desarrollo, y en el tema de la comida, deben pasar de alimentarse únicamente con leche a tener una alimentación completa y con sólidos antes de los 2-3 años.

Es un proceso que encima no es igual en todos los niños. Tanto padres como pediatras nos guiamos por pautas de introducción de la alimentación complementaria. Pero la queja de muchos padres es que hay muchas pautas diferentes y es difícil saber cuál es la adecuada para su hijo en concreto.

Lo que yo voy a hacer en este libro es explicar cuales son a mi parecer los pilares para obtener una alimentación saludable en nuestros hijos. Lo haré desde mi experiencia como pediatra al que le gusta dialogar con los padres de forma abierta, para conocer otras opciones y lo que funciona o no en cada niño.

Otros pediatras lo enfocarán de forma diferente, y es muy probable que vosotros hagáis modificaciones propias según las características de vuestros hijos. Estad tranquilos haciéndolo.

Lo primero que hay que tener claro en alimentación es que el cuerpo de vuestro hijo está preparado para compensar de sobra la mayoría de los errores que podamos cometer. Así que empezad por algo fundamental: No os agobiéis.

Yo suelo decir que los seres humanos tenemos más problemas con la alimentación que los demás mamíferos porque nos sobran neuronas. Le damos demasiadas vueltas a las cosas. Y en alimentación no somos tan diferentes de otros mamíferos con mucha menos capacidad cerebral que nosotros. Si a ellos les va bien sin calentarse tanto los cascos es que nosotros nos pasamos.

Así que en este libro, mi único objetivo es centrarme en lo que creo que de verdad puede ser importante y desmitificar temas que sé que agobian a muchos padres y que creo que producen más problemas por la preocupación que generan, que por su importancia real.

Voy a centrarme en los primeros 3 años de vida de los niños. Porque es en esta etapa en la que vamos a hacer la mayoría de las cosas importantes sobre alimentación con nuestros hijos.

 

5 Conceptos importantes que aprenderás en las 198 páginas de este libro:

  1. Cómo influye la alimentación en otros pilares del desarrollo de tu hijo, como la afectividad, el sueño, el crecimiento y su aprendizaje.
  2. Cuáles son los principales problemas con la alimentación desde el nacimiento y cómo afrontarlos.
  3. Qué desafíos surgen con la alimentación complementaria y qué hacer para resolverlos.
  4. Problemas concretos con respuestas concretas: El niño que no come, el bajo peso, el estreñimiento, la obesidad
  5. Cómo lograr en definitiva una evolución adecuada desde el nacimiento hasta que tu hijo tenga una dieta completa.

 

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INFORMACIÓN SOBRE EL LIBRO

 

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Deshidratación en niños

La deshidratación en los niños empieza a preocupar en cuanto empieza el calor. ¿Cómo notarla y cómo evitarla?

Deshidratarse es perder una cantidad excesiva de líquido. Pero eso no es tan fácil como podría parecer. Nuestro cuerpo funciona muy bien, y tiene mecanismos para compensar situaciones muy diferentes.

La cantidad de líquido que hay en el cuerpo se regula como un equilibrio entre lo que entra y lo que sale:

  • Lo que entra: Lo hace por dos vías, comida y bebida. Cuando nuestro cuerpo nota que le falta líquido, aparece la sed. Y cuando esto ocurre nos apetecen más los alimentos ricos en agua y menos los más secos o ricos en sales.
  • Lo que sale. Hay 4 formas de perder agua: Sudor, aliento, orina y heces. Cuando uno se deshidrata empieza reduciendo la cantidad de orina (se vuelve más escasa y densa -oscura-), absorbe tanto como puede de los alimentos y la bebida (las heces se endurecen). La eliminación por el aliento no podemos regularla demasiado. El sudor aumenta si tenemos que compensar un exceso de temperatura. Es mayor cuando hace mucho calor.

Síntomas de deshidratación en niños:

  • En niños muy pequeños, hay veces que el primer signo de deshidratación es que sube la temperatura: Febrícula. Pero si se sigue deshidratando puede subir fiebre alta. Esto se debe a que los niños pequeños tienen menor capacidad de regular su temperatura, y cuando no disponen de agua de sobra para sudar y controlarla pueden subir su temperatura con facilidad.
  • También en los niños pequeños, en cuanto falta líquido se ahorra para los órganos importantes, y la piel no es uno de ellos: Vemos la piel pálida y las ojeras marcadas.
  • Si aún tiene abierta la fontanela (el hueco que queda entre los huesos de la cabeza por encima de la frente) suele verse hundida.
  • La boca está seca, sin saliva. Los ojos están secos, llora sin lágrimas.
  • En cuanto al comportamiento, el niño deshidratado está al principio irritable, pero cuando la deshidratación empeora pasa a estar decaído e inactivo.

Situaciones que causan deshidratación con frecuencia. Las más frecuentes que vemos son:

  • Golpe de calor. Es lo que ocurre cuando sometemos a alguien a un calor excesivo de forma prolongada. Hay dos situaciones a destacar:
    • Actividades al sol, como la playa o las excursiones al campo.
    • Efecto invernadero. De esto el ejemplo más destacable es lo que ocurre cuando se deja a niño pequeño en el interior de un coche al sol. Hace unos meses se publicó un vídeo durísimo sobre esta situación. Que en su momento enlacé porque aunque no es frecuente son cientos los niños que mueren cada año en el mundo por esta causa.
  • Diarrea: Cuando el intestino no es capaz de absorber líquido y seguimos perdiendo, acaba apareciendo la deshidratación. Es más fácil que ocurra cuanto más pequeño es el niño. Pero no tan sencilla como algunos creen. Depende también de la cantidad de líquido y del tipo de líquido que se tome.
  • Vómitos: Cuando todo lo que entra sale sin llegar al intestino la deshidratación es mucho más fácil que aparezca. Los vómitos pueden deshidratar gravemente a un niño en menos de 24 horas si son constantes. La diarrea suele tardar más tiempo.
  • Rechazo de la alimentación y la bebida: Esto no ocurre porque un niño sea “mal comedor” sino cuando por alguna enfermedad rechaza realmente tomar nada (es frecuente por ejemplo en gastroenteritis, infecciones de orina y a veces en infecciones de la boca con llagas que son tan dolorosas que no pueden ni tragar (estomatitis herpética).

Evitar la deshidratación en niños:

  • Evitar exposiciones prolongadas a situaciones de mucho calor: Evitar el sol a las horas centrales del día, lugares que hagan efecto invernadero (como el interior de un coche parado al sol), no abrigar en exceso…
  • Hidratar bien: Ofrecer líquido y comida rica en líquidos con frecuencia (especialmente frutas y verduras). Hago aquí un inciso. En los lactantes, no es necesario más líquido que la leche. Si hace calor dale leche con más frecuencia. Un niño que toma pecho puede pasar el mes de agosto con 40º a la sombra sin mayor problema tomando sólo pecho. En este caso la clave es que la madre esté bien hidratada, y evitar la exposición al calor excesivo (a medio día, en verano, un bebé menor de 3 meses no debe estar en la playa, ni siquiera debajo de la sombrilla).
  • Ante la aparición de situaciones especiales como diarrea, y especialmente vómitos repetidos, acude a tu pediatra para que valore el grado de deshidratación y ponga el tratamiento adecuado lo antes posible.

Tratamiento de la deshidratación:

  • Lo primero, si es posible es corregir la causa. Si está pasando calor, quitarle ropa o llevarlo a un lugar menos caluroso. Si tiene vómitos o diarrea tratarlos…
  • En segundo lugar reponer la falta de líquido y, a veces, de las sales que acompañan ese líquido. Esto se puede hacer dando líquidos para que beba en los casos más leves. En los graves puede ser necesario introducir los líquidos directamente en sus venas (Rehidratación intravenosa).

Los sueros de rehidratación:

Hay que distinguir entre la pérdida de líquidos por sudor y cuando se produce a través del tubo digestivo. En el sudor se pierde fundamentalmente agua con sodio. A través del tubo digestivo (vómitos o diarrea) se pierde mucho menos sodio y más potasio que con el sudor. Y eso hace que los sueros adecuados para cada caso sean diferentes:

  • Bebidas para deportistas: Son adecuadas para reponer la pérdida de líquido por sudar demasiado. Pero aún así no son recomendables en niños menores de 2-3 años.
  • Sueros de rehidratación oral de farmacia: Son necesarios cuando los vómitos o diarrea frecuentes están causando deshidratación. Si un niño vomita un par de veces, o hace 2-3 deposciones de diarrea, no son necesarios. Pero cuando empieza a deshidratarse por vómitos o diarrea abundantes y muy repetitivos son la primera opción. Y si no consiguen corregir la deshidratación o el niño no los tolera hay que rehidratar con suero intravenoso. No deben usarse las bebidas para deportistas en esta situación. Estas bebidas aportan un exceso de sodio y poco potasio que pueden ser muy peligrosas en deshidrataciones graves.
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Guarderías: ¿Positivas o Negativas?

¿Es mejor la escolarización precoz o reforzar el vínculo materno-filial durante los primeros años de vida de un niño?

Es un tema muy polémico. Escribo este artículo a petición de mis lectores. No me metería en estos berenjenales si no. Esto no es más que mi opinión. Que además ha ido evolucionando en el tiempo y espero que siga haciéndolo.

Para los que no lo conozcan, os recomiendo a un autor (Khalil Gibran) del que os añado una cita de su libro “El Profeta”:

“Sigue con alegría al que busca la verdad, y huye desesperadamente del que la encuentra.”

Espero que me ayudéis a continuar mi búsqueda y tener la suerte de no creer nunca que la he encontrado.

Guardería sí o guardería no.

El debate en realidad es: Escolarización antes de la educación obligatoria o no.

Tengo claro que hay dos posturas:

Crianza natural: Guarderías no.

Los niños en sus primeros años de vida necesitan el contacto continuado con sus padres. No están preparados para la separación. Mantener ese contacto no les hace más dependientes, sino todo lo contrario, ya que al establecer un vínculo afectivo tan fuerte, llegado el momento de separarse de sus padres tiene la seguridad de que no le abandonarán.

Conductismo: Guarderías sí.

La socialización precoz de los niños favorece que se hagan más independientes, desarrollen antes las habilidades sociales y el lenguaje. Evita que se hagan demasiado “dependientes” o “manipuladores”.

¿Qué opinan los defensores más radicales de una opción respecto a los de la otra?

Crianza natural: Guardería no.

Hay autores que describen la llegada de un niño a la guardería como si lo estuviésemos internando en un campo de concentración. Les parece una atrocidad que necesariamente va a dañar la relación afectiva del niño con sus padres de forma irreparable.

Conductismo: Guardería sí.

Algunos piensan que si un niño no acude a la guardería de forma precoz va a tener una excesiva dependencia de los padres y que acabará dominando totalmente el ambiente familiar estableciendo unos patrones de conducta que dificultarán su adaptación en el futuro a la sociedad.

Y ahora a mojarse:¿Qué opino yo?

Evidentemente es sólo mi opinión. Muy discutible. Y si no quisiera que se discutiese no la expondría.

En cuanto al planteamiento de las ventajas que otorgan una y otra postura: Me identifico más con el planteamiento de la crianza natural que con el conductista.

Pero a eso tengo que añadir que creo que:

  1. Un niño puede ir a la guardería y hacerlo de forma que preservemos el vínculo afectivo con sus padres intacto.
  2. Es cierto que cuando van, desarrollan antes socialización, lenguaje y regulan antes su conducta haciéndose más flexibles y tolerando mejor la frustración.
  3. Que defender una postura u otra, haciendo que los padres se sientan culpables o amenazándolos con que van a destrozar la vida de sus hijos si escogen la opción contraria, sólo descalifica al que usa ese tipo de argumentos.

Por encima en este tema hay un trasfondo muy importante del que se tiende a pasar de largo:

Conciliación

Sobre el chiste y esto no es un chiste:

Que en España el nivel de conciliación no sea similar a otros países europeos no es responsabilidad de Europa,

ni por falta de recursos, sino de que nuestros políticos tienen “otras prioridades”.

Si lo anterior era polémico, lo que sigue ni os cuento. Pero pretendo ser realista y huir de la idea bucólica que a veces vendemos desde la crianza con apego. Porque cuando se confronta con la realidad puede hacer mucho daño.

Todos conocemos la situación laboral y económica actual. ¿Qué significa en ese plano mantener el contacto íntimo de la madre durante al menos los primeros 3 años de vida de forma constante?

Pues en la mayoría de los casos y ateniéndonos a nuestra realidad social, que la madre queda excluida del mercado laboral. Como tenga más de 2 hijos y teniendo en cuenta lo cambiante que es la situación actual y la necesidad de reciclaje tan brutal que hay, junto a la tasa de paro de España… Esto es una bomba: ¿Qué estamos defendiendo de forma solapada? “¿Que el lugar de la mujer está en casa con sus hijos?”

En resumen, que la conciliación es un chiste macabro. Pues en España, con su actual nivel de apoyo social a la maternidad, que es nulo, lo es. Y es una pena y algo que como sociedad vamos a pagar muy caro.

Cuando hablamos de este tema desde la crianza natural o con apego, que es la opción con cuyos principios más me identifico, nos centramos en las necesidades del niño. Pero olvidamos que el núcleo familiar es una unidad en la que es esencial el bienestar de todos sus miembros.

Todos los seres humanos tenemos varios planos de desarrollo personal. Uno de ellos es la realización profesional. Sacrificar todo a un solo plano como la maternidad puede ser una decisión consciente, meditada y escogida. Pero en la mayoría de los casos no es el caso. Casi todo el mundo prefiere compatibilizar el desarrollo.

¿De verdad lo mejor para un niño es convivir con una madre que ve como se pierden todos los esfuerzos de realización profesional que hizo antes de ser madre?

Pero es que encima necesitamos pagar las facturas. Y para muchas familias prescindir de los ingresos del trabajo durante 3 años por cada hijo es irrealizable.

Ante esta situación hay varias opciones entre las que cada familia escoge según sus circunstancias:

No escolarizar al niño hasta los 3-6 años y cuidarlo en casa, quedándose la madre en casa. La única que permite mantener la lactancia materna a demanda plena. Pero con las implicaciones en el plano profesional que hemos descrito.

No escolarizar al niño hasta los 3-6 años y cuidarlo en casa, alternándose los padres en casa si su horario laboral lo permite.

No escolarizar al niño hasta los 3-6 años y cuidarlo en casa, quedándose el padre en casa. Esta opción no permite la lactancia materna a demanda. Aunque se puede completar con leche materna extraída y conservada. Pero supone para el padre el mismo problema en el plano laboral.

No escolarizar al niño hasta los 3-6 años y cuidarlo en casa, quedándose la madre o el padre en casa y trabajando desde casa. Es una opción cada vez más extendida, pero depende de que el trabajo de la madre o el padre lo permitan.

No escolarizar al niño hasta los 3-6 años y cuidarlo en casa, quedándose con un familiar. Habitualmente las abuelas. Benditas abuelas quien las tiene cerca. Pero hay quien no tiene esa suerte. Y no todos los abuelos están en condiciones de asumir ese papel, por desgracia.

No escolarizar al niño hasta los 3-6 años y cuidarlo en casa, dejando a su cuidado a alguien contratado. A mi parecer es una situación muy arriesgada. Necesitamos confiar en esa persona y en su forma de ser muchísimo. Tened en cuenta que los primeros años de vida de un niño se asimilan esquemas de conducta inconsciente que van a seguir activos toda la vida.

Escolarizar al niño antes de esa edad. En algunos niños se plantea incluso en cuanto termina la baja maternal. Unos penosos 4 meses en España. Eso sí me parece una aberración. Meter a un niño en la guardería antes de los 4 meses es un riesgo excesivo hasta desde el punto de vista físico: El primer y segundo año de guardería los niños pillan de todo. El riesgo de complicaciones de las infecciones es mucho mayor en niños menores de 6 meses. Esa debería ser sin duda la duración mínima de la baja maternal. Soñar con lo que hay en otros países de Europa…

Yo no sé vosotros, pero yo parto de la idea de que todos los padres están preocupados por el bienestar de sus hijos. Y que por tanto van a escoger de todas la que crean mejor para sus hijos según sus circunstancias.

Hay guarderías y “guarderías”

Conozco a varios responsables de guarderías, y la mayoría no lo ven como un negocio más, sino que se preocupan muy seriamente del bienestar afectivo y de respetar los distintos ritmos de desarrollo de cada niño. De hecho a ellos no les gusta el término “guardería”. Sino el de escuelas infantiles.

Como en todo, hay mucha diferencia en lo que uno puede encontrarse con el mismo nombre:

Hay centros en los que se respeta la adaptación con distintos ritmos al comienzo de la escolarización, se facilita la formación de vínculos afectivos con las cuidadoras junto a los padres, y luego se trata de forma individualizada a los niños. Esto depende de que tengan la filosofía y la voluntad de hacerlo, pero también de que dispongan del personal necesario.

Y hay centros en los que se aplican normas rígidas para todo que no tienen más función que hacer posible manejar a muchos niños con pocas cuidadoras…

 

Otros artículos polémicos y que no reflejan más que mi opinión sobre distintos aspectos de la crianza:

Pediatría respetuosa

La Crianza Natural

Madres Juzgadas

El colecho en niños

Los bebés necesitan ir en brazos

Mi opinión sobre Duérmete Niño

¿Dejar el pecho porque mi niño no quiere otra cosa? Va a ser que no.

¿Qué pasa si a partir de los 6 meses el colecho + lactancia da por resultado mal sueño?

Mecanismos de autorregulación en bebés frente a cifras redondas