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5 consejos para mejorar tu salud: Peketip 12

5 CONSEJOS SIMPLES PARA MEJORAR TU SALUD

  1. No comas lo que tu abuela no comería. (Huye de la comida industrial)
  2. No piques entre las comidas. (Haz cinco comidas al día)
  3. Evita los azúcares puros y toma más fibra. (Fruta, verdura, legumbres y cereales integrales)
  4. La única bebida sana es el agua. (Ni siquiera zumos o bebidas “para deportistas”)
  5. Muévete tanto como puedas (Anda y evita el ascensor).

Muchas veces la gente se preocupa de montones de detalles que pueden influir en la mejora de la salud. Hay quien hace dietas estrictas pesando cada gramo de alimento. Pero casi siempre, las soluciones son más simples y consisten en hacer modificaciones en nuestros habitos siguiendo pocas normas simples.

La llegada de un niño a una familia es en ocasiones el paso necesario para que la familia se plantee en serio sus hábitos, buscando la forma de hacerlos más saludables.

En la práctica, estamos dispuestos a hacer por nuestros hijos cosas que no haríamos por nadie más. Ni siquiera por nosotros mismos.

Y al tiempo de educamos a nuestros hijos en hábitos saludables, podemos aprender nosotros mismos a tenerlos.

Estos consejos son consejos para la familia. Educar es más dar ejemplo que explicar. Si tus hábitos incorporan estas 5 recomendaciones, tu salud mejorará y la de tu hijo lo hará de la mejor forma posible: aprendiendo por el ejemplo de sus padres.

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Prevenir accidentes en niños

Saber cómo prevenir accidentes y atender a niños en situaciones de emergencia puede salvar una vida.

Lo que cualquiera puede aprender para salvar la vida a los suyos.

Una de las cosas que más puede alegrarle a uno es no llegar a necesitar estos conocimientos para aplicárselos a un familiar.
Como Pediatra, opino que al menos en todo lugar donde haya niños debería haber gente con los conocimientos para actuar en una situación de emergencia hasta que pueda atenderle un médico.
Y un lugar en el que hay niños habitualmente es vuestra casa, si no, no estaríais leyendo esto.

Las situaciones más frecuentes de emergencia que pueden presentársele a cualquiera son:

  • Golpes.
  • Ahogamiento.
  • Atragantamiento.
  • Electrocución.

El objetivo principal en cualquiera de estas situaciones es evitar la muerte, y conseguirlo con el mínimo de secuelas.
Para lograrlo es fundamental actuar rápido.
Es bueno conocer las técnicas básicas que vamos a explicar porque una aplicación rápida y adecuada de las mismas aumenta espectacularmente la supervivencia y la calidad de vida tras ella.
Aunque no seáis expertos es mejor realizar una reanimación imperfecta que no hacer nada esperando a que llegue quien lo haga a la perfección.

Uno de los primeros pasos en cualquier situación de emergencia es solicitar ayuda, pero no se debe en ningún caso abandonar al accidentado y dejarlo sin asistencia por ir a pedir socorro.
Tened en cuenta que por muy rápido que fuese un sistema de emergencia es casi imposible que llegue a atender al accidentado en menos de 15 minutos. Y es ese el tiempo en que es más efectiva cualquier maniobra de reanimación, aunque como digo no se realice de forma perfecta…

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Mezclar estómago, cabeza y corazón: Complicación

Consecuencias negativas de confundir la comida con afectividad en niños.

El afecto es un ingrediente positivo en cualquier mezcla hablando de relaciones humanas. El problema es la sustitución del afecto por comida.

La alimentación es una necesidad primaria. Todo ser humano no enfermo come para nutrirse. Los niños no son una excepción.

Yo establezco una diferencia fundamental entre dos grupos de edad en relación a la comida: El lactante y el niño. El lactante es alguien a quien alimentamos. El niño es alguien que se alimenta de forma activa. No pongo un límite de edad. Porque hay niños a los que se les alimenta durante años.

En la primera fase de la vida (el lactante, por ponerle algún nombre), el ser humano no es capaz de alimentarse a sí mismo. Depende de los adultos para que le alimenten. Y si los adultos que le cuidan tienen una relación normal con él, cuando le alimentan le dan afecto sistemáticamente. El ejemplo más claro es la lactancia materna. Pero también una lactancia artificial dada con afecto (que es lo habitual).

Durante esta fase, es a veces difícil distinguir si lo que nos pide es comida o afecto. Y se dan ambas cosas juntas. Esto no es un problema, sino algo positivo:

Si lo que busca es afecto, se lo damos. Acompañarlo de comida tiene un efecto de refuerzo. Al comer y subir el nivel de azúcar en sangre, se liberan endorfinas (sustancias que en el cerebro desencadenan una sensación de placer). Con lo que recibir afecto ante un falta de afecto se refuerza como la solución idónea.

– Si lo que el bebé buscaba era alimentación. Le damos el alimento y lo hacemos con afecto. Lo que, aparte de ser la forma natural de hacer cualquier cosa con alguien a quien se quiere, evita que se generen reacciones de rechazo a la comida.

Pero llega un momento en que el niño se desarrolla y empieza a actuar de forma más autónoma con su entorno. En cuanto a la comida, empieza a curiosear, a interesarse por otros alimentos que toman los adultos. Y en muchos casos, especialmente si lo hacemos con flexibilidad y naturalidad, empieza a manipular los alimentos y a tomarlos por sí sólo.

Lo habitual es que esto sea un proceso espontáneo que en cada niño se desarrolle a su ritmo y que lo lleve al final a separar poco a poco la comida de la necesidad de afecto. Además el niño expresa mejor sus necesidades y los adultos que le rodean lo conocen y entienden.

Pero pueden aparecer problemas en este proceso. Los más frecuentes son:

Cuando los padres piensan que un niño no se alimenta bien. Si esto ocurre, es habitual que los padres lleguen a la comida con una sensación de angustia, que transmiten al niño. Lo que convierte la comida en algo desagradable y forzado. El niño acaba desarrollando ante eso rechazo. Otros padres no consiguen alimentar al niño sin entretenerlo (frecuentemente con la televisión, el móvil o montando un circo en cada comida…). Eso hace que para el niño la comida sea algo que le dan mientras le entretienen. Pasamos de un descubrimiento activo de la comida a una alimentación pasiva. En la mayoría de los casos, la solución es entender que las necesidades de comer del niño no se ajustan en horarios ni cantidades a un patrón que nosotros tenemos en la cabeza. Y que lo único que debemos hacer es ofrecer comida que el niño buscará en los momentos que tenga hambre.

Cuando ante una petición de afecto respondemos aportando alimentación sin afecto. En otros casos se ve a los niños inquietos, aburridos, nerviosos. En la mayoría de esas ocasiones, lo que el niño nos está diciendo es que necesita nuestra atención. Quiere que juguemos con él. Que salgamos a dar un paseo. O simplemente que le abracemos… Pero ante eso, algunos padres (a veces por falta de tiempo) descubren el milagroso efecto del trozo de pan, el paquete de gusanitos, el biberón de zumo, leche o manzanilla. Es dárselo y el niño se entretiene comiendo sólo. Y en pocos minutos se ha calmado. El mecanismo es, como decía antes, que al comer sube el azúcar en sangre. Eso libera endorfinas. Y se pasa a una situación de placer. Es muy efectivo. Y los padres tienden a usar este sistema más, cuanto menos tiempo tienen para su hijo o menos proclives son a manifestarle su afecto.

Todo esto sucede en una etapa de la vida en la que se forman las conductas inconscientes del niño que van a seguir funcionando de forma inconsciente durante el resto de la vida.

Lo previsible es que su futura relación con la comida sea:

– Muy selectiva: Ya que en su relación con la comida hemos eliminado la curiosidad y el gusto por explorar (lo hicimos pasivo).

– De rechazo: Si lo que hicimos fue una guerra de cada comida.

– Compulsiva: Es decir, va a buscar la comida como forma de calmar las necesidades afectivas.

Por tanto mezclar estómago (la alimentación), con la cabeza (ideas preconcebidas de los padres) y corazón (sustituir afecto por comida) es fácil que produzca complicaciones.

Vuelvo a aclarar: No es dar comida con afecto lo que produce problemas (eso es positivo) es sacar el afecto de la alimentación o sustituirlo por ella.

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El agua contaminada

Porqué las bebidas para niños perjudican su salud. El valor del agua. Las bebidas sustitutas del agua y sus problemas

Entre los elementos fundamentales para la vida humana el segundo de la lista por lo inmediato de su necesidad (el primero es el aire) sin duda es el agua.

Sin embargo los niños cada vez toman menos agua y más sustitutos de la misma.

Hay niños que nunca la toman. Y no es exagerar.

Los grupos de sustitutos más importantes son:

  • Derivados lácteos.
  • Zumos de fruta.
  • Bebidas para deportistas.
  • Refrescos con y sin gas.
  • Aguas con sabor, color y olor.

Todos ellos para tomar con el objetivo de calmar la sed y promocionados con los argumentos más variopintos.

Pero lo único que nuestro cuerpo necesita para quitarse la sed es agua.

Estos productos añaden a nuestro cuerpo al quitar la sed cantidades nada despreciables de azúcares, sales y aditivos químicos que no son ni mucho menos inocuos en las cantidades en que cada vez más personas los consumen.

El azúcar genera obesidad: Una bebida azucarada al día puede producir 7,5 kg de sobre-peso al año.

Y el consumo medio de este tipo de bebidas en España es de más de 300 ml al día en preescolares y más de 700 ml al día en escolares.

Hay quien no las prueba, luego hay niños que beben más de un litro al día, todos los días.

Las sales de las bebidas para deportistas están pensadas para reponer pérdidas de las mismas a través del sudor, y son adecuadas para ello.

Pero cuando las toma sistemáticamente alguien que no tiene esas pérdidas (no suda, que para eso está el aire acondicionado y haciendo deporte no le pillan) hace lo mismo que si añade más y más sal a la comida: Hipertensión.

Los aditivos químicos en niños predispuestos pueden inducir alergias, hiper actividad y trastornos con déficit de atención… entre otras muchas cosas.

Estamos pagando más por consumir agua contaminada.

Y es un negocio de muchos miles de millones de euros a nivel mundial.

Pero, ¿y lo buenas que están? No diremos que no saben hacer su trabajo.

Se amoldan perfectamente a los gustos de cada posible consumidor.

Siempre hay alguna bebida alternativa al agua para cualquiera.

Y si descubres un grupo para el que no la haya: Paténtala, que te haces de oro.

Cuando hablamos de productos dirigidos a niños el diseño que las industrias hacen se basa en lo siguiente:

  • Debe ser dulce. Son de hecho el primer componente de la dieta que yo suprimiría en un niño obeso.
  • Anuncios con personajes que despierten el interés de los niños y diseños atractivos para ellos según la edad a la que se dirigen.
  • Publicidad en la programación infantil.
  • Una campaña en la que destaquemos para los padres que aportamos algo “positivo” a la salud de sus hijos (defensas, huesos sanos, las vitaminas de la fruta que tu hijo jamás se comerá…). Da igual que sea mentira, basta con que parezca creíble y muchos padres tendrán la excusa para dárselo a sus hijos.

Es evidente que esto no son argumentos sobre nutrición, sino simplemente para vender más.