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Aprender a dormir solo

Aprender a dormir solo

Lograr que un niño aprenda a dormir solo es el objetivo de muchos padres. Os contamos algunas de las claves para lograrlo respetando los ritmos del bebé.

Cuando decidimos no aplicar el Colecho por cualquier motivo, la otra opción que conozco es enseñar a los niños a dormir solos.

Algún autor de la Crianza Natural defiende que enseñar a dormir a un niño es absurdo. Todos necesitamos dormir y aunque no se nos enseñe lo vamos a hacer. Pero estamos hablando de conseguir que el niño duerma de una forma que no es aquella para la que está preparado instintivamente.

Razones para enseñar a un niño a dormir solo. Es decir, de un modo que va en contra de su instinto

1º El modo en que vivimos hoy día hace imposible, en algunos casos, aplicar la Crianza Natural del modo en que se hace en otras culturas o lo hacían nuestros antepasados.

Pero eso no es algo que ocurra sólo con el sueño. Comer como lo hacían nuestros antepasados pero con la facilidad de acceso actual a la comida (y sobre todo a ciertos alimentos como el azúcar refinado del que no disponían en la antigüedad) genera problemas como la obesidad.

Y por eso, aunque todos sabemos comer, es necesario aprender a comer bien. Porque aplicar en nuestra sociedad los esquemas de alimentación que instintivamente tendemos a usar, genera problemas.

Otro ejemplo es la sujeción a horarios, puede que sea una aberración, en algunos casos puede flexibilizarse, pero el caso es que las relaciones entre personas que no se conocen en absoluto ha hecho necesario establecer ciertas convenciones, como los horarios, sin los cuales nuestra sociedad no puede mantenerse. En otras culturas y en la antigüedad, el concepto de tiempo ni existía o era mucho más relativo y laxo.

En resumen, hay muchas situaciones en las que nuestro modo de vida actual ha exigido la modificación de tendencias, que en el ser humano se habían afianzado de forma instintiva durante milenios. Y esos cambios se han producido en pocas generaciones. Es normal que aparezcan problemas de adaptación a una situación que, como la actual, evoluciona de forma muy rápida.

2º Si no podemos aplicar el colecho de forma adecuada, es fácil que aparezcan problemas que son evitables.

Cuando entré por primera vez en el foro de crianza natural uno de los comentarios que me llamó poderosamente la atención, fue el de la madre de un niño de 20 meses que aplicaba el colecho y ella dormía fatal. Decía que «tenía unas ojeras que parecía un mapache y estaba hecha polvo, porque su hijo se despertaba durante la noche un montón de veces, pero todo lo que fuera necesario por el bien de su hijo».

No era el único comentario de este tipo. Lo que me hace pensar hasta que punto se puede influir con una determinada teoría en el comportamiento de la gente, para que sean capaces de seguir adelante en su aplicación, aún cuando vemos que su resultado es claramente perjudicial.

Éste no es un problema de la Crianza Natural. Es una forma de crianza que da muy buenos resultados en muchos casos.

Pero en el caso del ejemplo, lo necesario por el bien de su hijo es que, tanto él como su madre, tengan una calidad de descanso adecuada, sea con colecho o sin él. El colecho es bueno en la medida que genera resultados positivos sobre el niño y la relación con sus padres. Pero no es un bien en sí mismo

Si se recomienda el colecho debe ser porque pensemos que es la mejor opción para el bienestar y el desarrollo del niño. Pero hay que ser más flexibles y entender que si se opta por la crianza con apego (y en eso sí que soy totalmente parcial, no entiendo en qué puede beneficiar a nadie que no le quieran), significa que el vínculo que une al niño con sus padres es tan fuerte que si sus padres no descansan, por fuerza no pueden estar bien, y es imposible que eso no afecte a su hijo.

Si el resultado es similar a ese, conviene plantearse si no estamos aplicándolo bien, o simplemente no es un método adecuado para nuestra familia y deberíamos enseñarle a dormir sólo.

Del mismo modo si intentáis enseñar a un niño a dormir sólo y lo pasáis fatal y no conseguís que descanse él ni hacerlo vosotros, conviene que os planteéis si lo estaréis aplicando mal o no es el método adecuado a vuestra familia y lo que deberíais es probar el colecho.

3º Enseñar a dormir sólo a un niño tiene los siguientes objetivos en la sociedad actual:

  • Que mejore la calidad de descanso de aquellos padres e hijos en los que el colecho no es una opción válida.
  • Hacer más fácil la adaptación del horario de descanso infantil a su horario escolar y al laboral de los padres.
  • Promover una mayor autonomía del niño que haga menos traumática su adaptación temprana al colegio que es necesaria en muchas familias.

Como decía al comenzar en la introducción, estas dos teorías son contrapuestas y cada una ve a la otra como una barbaridad en sus objetivos y en sus métodos.

Yo, en su objetivo, que debe ser que descanséis todos veo que puede ser válida cada una de ellas en un tipo de familia determinado y en los métodos para alcanzarlo pasa igual.

De nuevo sois vosotros, como padres, los únicos que conociendo ambas teorías podréis decidir cual es la apropiada a vuestra familia.

Si quieres que tu hijo aprenda a dormir solo te recomiendo el artículo «cómo enseñar a dormir solo a un niño sin dejarlo llorar» y si has oído hablar del método «duérmete niño» puedes leer mi opinión sobre él. 

Si preferís el colecho y descansáis bien haciéndolo, seguid disfrutando de él.

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¿A qué edad se puede sentar un bebé?

A qué edad se puede sentar un bebé

¿A qué edad se puede sentar un bebé? Esta es la respuesta a una madre que propuso este Peketema en Facebook. En sillita, en porta-bebés, en hamaca, grupo 0…

Suele decirse que no es bueno que un bebé se siente demasiado pronto porque puede dañar la espalda.

A estas alturas ya os habréis dado cuenta de que siempre hay quien sólo ve peligros en todas partes. Y sin duda encontraréis quien os dirá fechas concretas antes de las que no hay que hacer «x» y fechas a partir de las cuales ya debería hacer «x».

En el tema de sentarse suele decirse el archi-conocido:

«Mantiene la cabeza a los 3 meses, se sienta a los 6, se pone en pie a los 9 y camina a los 12 meses.»

A mí siempre me ha hecho gracia. Ya es casualidad que la naturaleza haya establecido una regla de desarrollo de los niños con tal exactitud y tan fácil de recordar…

Y tanto, porque es falsa. Es una orientación burda que como es fácil de recordar se ha extendido. Pero a muchos padres y madres les genera ansiedad cuando su hijo no cumple la regla en el momento exacto. Y es totalmente normal que así sea. Con lo cual es un motivo de preocupación general cuando llegada la mágica fecha el bebé no cumple con los plazos.

Pero eso no es suficiente. Si lo hace antes, «también es malo».

Y así, cuando se ve a un bebé de menos de 6 meses que ya se sienta no falta quien alerte a los padres que eso es malo para la espalda.

Ahora vamos a usar más el sentido común para hablar de cuando y cómo puede ser un problema que un bebé se siente

La preocupación real sobre el sentarse antes de tiempo es el hecho de si eso puede dañar la espalda.

La teoría es que como los bebés tienen poca fuerza en la espalda y los huesos están unidos por ligamentos muy flexibles, un bebé sentado puede adoptar posturas en las que la espalda sufra sobrecargas y que eso acabe generando un daño con secuelas posteriores.

Debemos entender que para que eso ocurra, la fuerza que se aplique debe ser intensa y la fuerza es el propio peso del bebé, que es bastante limitado.

Sólo una mala postura mantenida de forma muy constante sería capaz de algo así.

Y ahí está la clave: Los bebés se mueven mucho y sólo mantienen una postura, especialmente si le genera molestias, cuando hay algo que le obliga a mantenerla. Es decir, un sistema de retención.

Que un bebé se siente (porque puede hacerlo) sin ningún sistema que le evite tumbarse si empieza a estar incómodo, es imposible que le genere un daño en la espalda. Da igual la edad que tenga. En cuanto esté incómodo y antes de hacer un daño significativo el bebé cambiará de postura de forma espontánea.

Por tanto la cuestión es hablar de sistemas de retención para sentar al bebé

Son aparatos en los que colocamos al bebé en una postura determinada. Los más usados para sentar a un bebé son:

Mochila porta-bebés: En las mochilas ergonómicas no hay problema. Están diseñadas para que la postura adoptada por el bebé sea adecuada no forzando la espalda. Y aún así, la cuestión si empieza a estar incómodo es sacarlo y que pueda cambiarla.

Grupo «0»: Llamo en general así a las sillas de transporte para coche en las que sentamos al bebé en los primeros meses de vida. El asiento tiene forma arqueada, por lo que también los llaman «huevos». Y esa es la clave para que no dañe la espalda. Al adoptar una forma de arco, distribuye el peso, como en un edificio. Aunque tienen adaptadores para mantener centrada la cabeza y que no caiga hacia los lados, es frecuente que cuando un niño se duerme pueda volcar la cabeza hacia un lateral de forma bastante forzada. Por eso suelen permitir que basculen, de modo que cuando un bebé es muy pequeño y no mantiene la cabeza, especialmente cuando duerme, lo mejor es ponerlo en la posición más horizontal posible. Pero mientras está despierto, tiene fuerza para sostener la cabeza y lo vemos cómodo podemos mantenerlo en la posición más vertical.

Hamaca: Es similar al grupo 0, pero con menos inclinación y más libertad de movimiento. Sin problema.

Silla: Es a las sillas de paseo que forman ángulo en las que se suele recomendar de verdad, junto con las silletas para comer o similares a las que se refiere de verdad la recomendación de no sentarlos demasiado pronto, ya que en estas se mantiene la espalda erguida, pero no alineada y se carga el peso sobre la parte baja de la espalda. Suele decirse que no es recomendable usarlas antes de los 4-5 meses. Pero en realidad depende mucho del desarrollo de cada bebé. Hay bebés que con esa edad ya se sientan solos y son capaces de mantener una postura más o menos erguida y otros a los que resulta imposible. Mientras veamos que sentado en una silleta la postura del bebé es claramente anormal (se vuelca hacia uno de los lados con la espalda torcida a los pocos segundos de ponerlo), mejor no usarlo.

Pero lo más importante, incluso en esos casos, antes de hacer un daño serio, el bebé se va a quejar claramente. Por lo que si en cualquier momento tu bebé está en un sistema de retención y se queja de forma clara, sácalo para que se mueva con libertad.

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Destete nocturno en bebés

Destete nocturno

Escribo este Peketema del destete nocturno en respuesta a la duda de una madre en Facebook: «¿Como retirar el pecho a un niño si de noche es su chupete?»

Siempre que hablamos de retirar el pecho saltan las alarmas. ¡No se lo quites! Sigue dándoselo…

Aquí no vamos a entrar en eso. Hay muchos motivos justificados para retirar el pecho y la persona más cualificada para decidir cuando y porqué en cada caso es la madre que lo da. Para quien tengan ganas de gresca con el tema recomiendo la lectura del artículo «Madres juzgadas». Y os recuerdo que nuestra comunidad se basa en el respeto a todos sus miembros.

La cuestión es que cuando se decide el destete nocturno surgen también muchas dudas de cómo hacerlo. Le has dado el pecho hasta ahora porque pensabas que era lo mejor para tu hijo. Y ahora que has decidido que retirarlo es también la mejor opción en vuestras circunstancias, quieres hacerlo de la mejor forma para él.

Lo que te recomiendo es usar lo que llamamos «Destete respetuoso: No ofrecer, no negar».

Pero concretamente, cómo hacer el destete nocturno en un bebé que usa el pecho en su ritual de sueño

Como siempre, para dar una respuesta hace falta aclara antes algunas cosas que influyen en la situación:

  • Los bebés se duermen usando un ritual de sueño. Todos lo hacemos en realidad. Son el conjunto de cosas que necesitamos para que un niño haga el paso de estar despierto a dormido. En la mayoría de los bebés que hacen lactancia materna a demanda el pecho es uno de los elementos esenciales de ese ritual. Pero por suerte no el único y podemos valernos de los demás para hacer el destete nocturno.
  • Cambiar el ritual de sueño de un bebé puede ser difícil. A veces es necesario hacer cambios más intensos y otras podemos hacerlo de forma gradual. Pero depende de cada niño. Algunos se adaptan con una facilidad sorprendente a cualquier cambio de su rutina. Mientras que para otros es casi imposible lograr un cambio si no surge de su propia iniciativa.
  • No existen soluciones milagrosas. Tendemos a pensar que lo que nos ha funcionado a nosotros debería funcionar en todos los casos. Y eso es totalmente falso. Por lo que lo único que podemos hacer es dar opciones para hacer el destete nocturno y que los padres prueben en un orden determinado dependiendo de sus propias preferencias y el conocimiento que solo ellos tienen de su hijo.

Así que os expongo dos opciones evidentes para el destete nocturno:

  1. Probar a que lo duerma en brazos el padre u otro cuidador distinto de la madre. Como decía, cada bebé es diferente. Los hay en los que el pecho es un elemento variable de su ritual de sueño. Que se duermen a veces con el padre, a veces con la madre. Para hacer un destete nocturno en estos niños la forma más fácil es que durante unas semanas sea el padre quien duerma al bebé.
  2. Probar a dormirlo la madre en brazos con el chupe o tomando el biberón. Evidentemente sólo es una opción en los bebés que usan chupe o biberón.

Hay una cuestión añadida. Y es ¿lo que queremos es que acabe aprendiendo a dormir sólo? O ¿queremos hacer colecho pero sin seguir dándole el pecho?

Si la opción es seguir haciendo colecho no hay problema en que se duerma al bebé en brazos dando chupe o biberón.

Pero si lo que pretendemos es que aprenda a dormir sólo os recomiendo que leáis «cómo enseñar a un bebé a dormir sólo sin dejarlo llorar».

Otra cuestión es, ¿pasamos de darle el pecho cada vez que se despertaba a nada poco a poco o de golpe?

Si aplicamos el principio de destete respetuoso lo que debemos hacer es intentar en cada despertar dormirlo sin darle el pecho de entrada (no ofrecer), pero si ves que no funciona, no te pongas a pelear para no dárselo a las 4 de la mañana (no negar). Dáselo y todos a dormir.

Poco a poco serán cada vez más los despertares en los que volverá a dormirse sin el pecho, del mismo modo que de día serán menos las ocasiones en las que lo pida.

Algo importante es que en función de la respuesta del bebé te adaptes en el ritmo, e incluso, si era una opción, no una necesidad, te replantees hacer el destete nocturno más adelante si claramente tu hijo no está preparado para hacerlo aún.

En cuanto a los motivos, si por lo que has decidido probar el destete nocturno es porque tu bebé se despierta mucho y pide sistemáticamente el pecho, te aviso de que quitar el pecho sin más no arregla ese problema en casi ningún caso. En esos casos lo que hay que plantearse es cuál es el ritual de sueño que preferiríamos que tenga nuestro hijo y hacer los cambios necesarios para ayudarle a ir en esa dirección.

De nuevo, si lo que pretendemos es que aprenda a dormir sólo os recomiendo que leáis «cómo enseñar a un bebé a dormir sólo sin dejarlo llorar».

Si has pasado por esta situación, te agradecemos que nos cuentes tu experiencia en Facebook.

Entre todos podemos ayudar mejor a quienes pasan por ella en este momento.

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Edad para pasar a un niño a su dormitorio

Edad para que un niño duerma en su propio dormitorio

En respuesta a un Peketema solicitado porra las madres en Facebook: Cuál es la edad que recomiendo para pasar a un niño a su propio dormitorio.

Esta pregunta parte de un error. Y es el hecho de suponer que existen normas generales de cual es la forma correcta de hacer las cosas con los niños. Y especialmente es un error común pensar que los niños deben ir cumpliendo una serie de objetivos con un calendario más o menos fijo, porque no hacerlo es perjudicial o puede tener consecuencias muy negativas.

Hablamos así en ocasiones de:

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar el pecho?

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar de tomar biberón?

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar el chupe?

– ¿Cuál es la edad a la que debe dejar el pañal?

– … Dejar de comer triturado… ir al baño y limpiarse sólo… cepillarse los dientes…

Y la realidad es que en todos estos casos y algunos más la mejor respuesta es individualizada. Lo que pasa es que para poder dar respuestas personalizadas hay que conocer la situación real de desarrollo de cada niño y las preferencias y circunstancias de cada familia. Y muchas veces queremos una respuesta demasiado simple.

En esta pregunta concreta: Edad a la que es adecuado pasar a un niño a su propio dormitorio.

¿Cuáles son los aspectos más importantes en los que yo me oriento cuando me hacen esta pregunta en la consulta?

– ¿Tenéis otro dormitorio? Porque la realidad es que muchas familias no. En muchos casos tienen previsto cambiar de vivienda cuando sea necesario, pero ¿qué sentido tiene decir a unos padres que ya sería bueno cuando la realidad es que no pueden hacerlo?
– Lo esencial: Hasta ahora dormís en el mismo dormitorio. ¿Qué tal descansáis todos? Si la respuesta es que descansan bien. No hay ninguna necesidad de hacer el cambio. Otra cosa es que los padres prefieran hacerlo por otras cuestiones, como recuperar la intimidad de pareja… Que puede ser importante. Pero ¿y cuando no descansan bien? Entonces en algunos casos pueden mejorar si el niño duerme en su propio dormitorio. Pero no siempre es así. Depende de cual sea la razón por la que no descansan bien.

Hay un caso en el que puede mejorar claramente: Hay niños que son muy activos durante el sueño. Duermen, pero se mueven mucho, hacen ruidos… Y algunos padres tienen el sueño ligero y se despiertan cada vez que el niño hace una de esas cosas. En este caso es el más claro. El niño descansa, pero los padres no. Si el niño duerme en su propio dormitorio los padres no verán constantemente interrumpido su sueño para nada. Ya en en nada beneficia al niño que sus padres no descansen por oírle toda la noche.

Otro caso en el que puede ser útil es cuando los niños se despiertan con mucha frecuencia y para volver a dormirse piden siempre la colaboración de los padres. En este caso lo que ocurre es que tienen un ritual para dormirse que precisa la colaboración de los padres. Esto no es un problema en sí mismo. Es una elección de los padres. Pero se convierte en un problema si el número de despertares transforma la noche en una tortura que impide el descanso adecuado de los padres. Porque por el bien del niño, conviene que los padres descansen bien. Cuando esto ocurre, algunos suelen decir que les gustaría que su hijo aprenda a dormirse sólo. Puede conseguirse sin que el niño llore, pero es bastante complicado que el niño escoja el nuevo ritual de sueño «independiente» si cada vez que se despierta tiene a su lado «en bandeja» la forma en que se ha dormido hasta ahora. Y eso significa que es necesario que el niño empiece a dormir sólo en su dormitorio para lograr ese cambio.

Al final es cuestión de opciones. Hay padres para los que todo esto resulta innecesario y absurdo. Duermen con sus hijos en la cama «de matrimonio» y descansan razonablemente bien, o hasta muy bien. Y prefieren esta opción hasta que el niño escoja dormir sólo. Es una elección tan válida en mi opinión como la otra… Mientras descanséis.

Lo que me parece más importante

Más que una edad a la que es adecuado que un niño duerma sólo, os diría cuando no es adecuado. Antes de los 3-4 meses, que un niño duerma fuera del dormitorio de los padres tiene importantes riesgos. Especialmente la muerte súbita del lactante y las crisis de atragantamiento.

La mayoría de los padres que se plantean que el bebé duerma fuera del dormitorio, no suelen hacerlo antes de los 5-6 meses. Con esa edad ya no hay muerte súbita del lactante y las crisis de atragantamiento son muy poco habituales.

Pero no es cierto como dicen algunos que haya una edad por encima de la cual el niño no deba dormir en el dormitorio de los padres, porque si sigue haciéndolo…. (maldiciones bíblicas variadas según la imaginación del que intenta convencer a los padres). No me voy a molestar ni a apuntar las razones más frecuentes que se dan. Porque son absurdas.

La realidad es que cada familia tiene unas circunstancias y preferencias. Pero que incluso por encima de ellas cada niño está preparado para ese paso en un momento distinto. Y forzar ese cambio cuando la familia o el niño no están preparados para él es una forma de generar problemas innecesarios.

Incluso cuando creamos que ha llegado el momento y pensemos que nuestro hijo está preparado, es un paso con posibilidad de vuelta atrás. Y podemos y debemos ser flexibles en ello.

Y no tengáis una fecha preconcebida. Sólo sirve para generar ansiedad si la superamos y tiene tanta justificación esa fecha como cualquier otra que hubiésemos fijado.

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Yogures adaptados para bebés

¿Aportan algo el yogur adaptado para bebés? Esto es parte de una idea más amplia. ¿Cómo introducir los lácteos de vaca en la dieta infantil?

Cuando hablamos de introducción de la alimentación complementaria hay tantas opciones correctas como bebés. No existen normas absolutas. Todo lo que se diga en este campo es orientativo.

Un producto que suscita dudas en los padres es el yogur.

¿Qué es el yogur?

Es un producto producido a partir de la fermentación de la leche. El yogur tiene varios puntos a favor:

  1. Los gérmenes que fermentan la leche son lactobacilos. Estos bichitos son parte de la flora habitual del intestino de los lactantes. Y son gérmenes no agresivos. Como en nuestro intestino tiene que haber microbios, que estos lactobacilos representen una parte importante de esa flora se considera beneficioso. Luego tomar yogur, puede serlo porque siembra de forma regular lactobacilos en el intestino.
  2. El proceso de fermentación transforma la lactosa (el azúcar natural de la leche) en ácido láctico. Como hay gente que tiene intolerancia a la lactosa, el yogur es un a forma de tomar lácteos para muchas de estas personas evitando molestias.
  3. El proceso de fermentación hace una ligera degradación de las proteínas de la leche que la hace más fácil de digerir.

¿Y el yogur adaptado?

Es un yogur que en lugar de elaborar con leche de vaca normal se hace fermentando leche de continuación artificial.

Es decir, tomamos leche tipo 2 (la que recomendamos usar a partir de los 6 meses en niños que toman lactancia artificial), y la fermentamos para hacer yogur.

¿Y para qué? La idea es que cuando introducimos la leche en los niños lo hacemos de forma gradual, ya que muchos niños van adquiriendo la capacidad de digerir las proteínas de la leche de vaca poco a poco. Estas proteínas son más difíciles de digerir para los humanos que las de la leche materna (las terneras son rumiantes y tienen un sistema digestivo capaz de digerir cosas que para el ser humano es imposible).

Por eso, cuando se escoge dar lactancia artificial, se usan leches que provienen de la de vaca pero se adaptan para que un bebé pueda digerirlas. Y hay distintas leches para edades diferentes. La de inicio tiene las proteínas más pequeñas para que resulten más fáciles de digerir, las de continuación algo más grandes. El Yogur normal sería un escalón intermedio entre la leche de continuación y la leche entera de vaca.

Ya que el proceso de fermentación fracciona un poco las proteínas, el yogur para bebés sería un escalón entre la leche de inicio y la continuación.

¿Hace falta tanto escalón? Mi opinión es que no.

Mi opinión es que estos yogur para bebés existen porque son muy rentables. Pero no aportan nada. Que no son malos, pero a mi modo de ver puede introducirse la leche sin gastarse en un yogur para bebés lo que valen 4 normales.

Yo creo que introducir la leche con 4 escalones es más que suficiente (en los que toman leche artificial):

  1. Leche de inicio hasta los 6 meses.
  2. Leche de continuación desde los 6 meses al año.
  3. Yogur en aquellos niños que tras un par de semanas de tomar leche de continuación no tienen síntomas de que les siente mal.
  4. Leche de vaca entera a partir del año.

 

 

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Bebé de 6 meses

Los grandes cambios del bebé a los 6 meses: Sueño, Alimentación complementaria y mucho más.

Ya medio año, ¿a que parece increíble?

Desarrollo

Suele decirse que con 6 meses el bebé se sienta. La realidad es que los hay que lo hacen antes y otros que siendo totalmente normales lo hacen después. No os agobiéis ni un segundo porque vuestro bebé no se siente al cumplir los 6 meses. Es una regla que se hizo para ser fácil de recordar, no porque no cumplirla sea signo de un problema de desarrollo.

Peso y talla

Al final del segundo trimestre es muy frecuente que se frene la ganancia de peso. Las curvas de crecimiento son curvas porque al principio tienen una subida muy rápida que se enlentece conforme avanza. Suele decirse que un bebé gana de 50 á 100 gramos por semana a partir del sexto mes. Pero como otras muchas cosas, vuelve a ser una regla fácil de recordar, pero sólo orientativa y que en la mayoría de los casos no se cumple. Somos más irregulares que algo tan simple. Puede haber semanas que se gane mucho más de eso y otras en las que incluso pueda perderse algo de peso sin que haya ningún problema grave.

Cuando se frena mucho más, la causa más frecuente con diferencia, suele ser una anemia por falta de hierro. Que es bastante fácil de solucionar.

Siempre hay que valorar la evolución de peso y talla teniendo claro si el bebé está sano, es activo y tiene un desarrollo por lo demás normal o no.

Si quieres calcular y comparar los percentiles de peso y talla de tu bebé y que te los explique puedes usar la Calculadora de Percentiles.

Sueño

Ya he comentado en artículos de meses anteriores que de los 4 a los 7 meses suele cambiar el patrón de sueño de los bebés.

Cuando este cambio ocurre, lo que los padres notan es que el niño empieza a despertarse con más frecuencia sin motivo aparente y que fenómenos como las pesadillas o los terrores nocturnos pueden aparecer.
Suele hacer que muchos padres se planteen cómo debería dormir su hijo:

Muchos padres que hasta ese momento han combinado colecho y pecho a demanda empiezan a no dormir y aparecen las dudas. Algunos empiezan a plantearse si para su familia la mejor opción es el colecho o que su hijo aprenda a dormir sólo. En esto mi labor es informar de cuales son las opciones que conozco y la mejor forma de aplicarlas. Pero al final cada familia es un mundo. Sois vosotros como padres los que debéis escoger, pero mi recomendación es clara: elegid la que os permita dormir mejor a todos.

Dentición

Ya desde los dos meses los bebés suelen babear más y con 3-4 meses, muchos son los que están con las manos en la boca constantemente. No faltará quien diga desde los dos meses lo de «eso van a ser los dientes«. Aunque hay quien puede nacer con algún diente y quien no tiene el primero hasta pasado el año, es a partir de los 4-6 meses cuando realmente suelen empezar a salir. Pero la realidad es que no podemos decirlo hasta que vemos el diente fuera. Los primeros en salir suelen ser los dos centrales de abajo.

Alimentación

Empieza la alimentación complementaria. Puede variar levemente según el niño tome lactancia materna o artificial.

Puede que algunos ya la halláis empezado antes. Yo no he hablado antes de ella porque uno de los pocos consensos que hay sobre alimentación infantil es que lo mejor es mantener la lactancia como único alimento hasta los 6 meses. Pero de nuevo, si habéis hecho otra cosa y vuestro hijo está bien, es una prueba más de que consensos y generalizaciones poco tienen que ver con la realidad de criar niños, porque cada uno es diferente.

Para muchas madres los seis meses son una fecha muy, muy señalada: Se habrá terminado la baja maternal aunque la hayan conseguido prorrogar algo concentrando la hora de lactancia.

Es la edad con la que algunos padres empiezan a plantearse: «Guardería sí, Guardería no»

Como ya escribí en el artículo de los 4 meses, la baja maternal en nuestro país es insuficiente para permitir una crianza adecuada, para conciliar familia y trabajo…

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Baby Led Weaning

BLW, Intrucucción de la alimentación guiada por el bebé, Baby Led Weaning

Hay niños que no toman purés. Pasan del pecho al sólido. Lo llaman «Baby Led Weaning» (BLW) y te explico en lo que consiste.

Básicamente puede definirse como alimentar a los bebés sin puré. Es una de las corrientes actuales en introducción de la alimentación complementaria.

Como todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Hay quien lo defiende a capa y espada, porque para ellos ha sido una gran solución. Y hay quien no le ve el sentido. Como siempre, lo que escribiré a continuación no es más que mi opinión, que espero enriquecer con la vuestra.

Las principales dudas que aparecen por mi experiencia cuando se habla sobre este tema son:

¿Cuándo puede un niño empezar a tomar sólidos?

Y la respuesta, como no puede ser de otro modo, es que en cada niño es diferente. En los defensores del Baby Led Weaning suele plantearse en torno a los 6 meses. La mayoría de los padres que escogen este método, eligieron también el pecho como alimentación única de su bebé hasta esta edad. Es el momento en el que se suele recomendar que se inicie la introducción de la alimentación complementaria al pecho. Pero también puede ser la forma escogida en niños que han tomado leche artificial hasta ese momento.

Pero si no tiene dientes, ¿cómo va el niño a masticar la comida?

De hecho, los purés no son ni tan siquiera un invento humano. Hay muchos animales que mastican la comida antes de dársela a sus crías. Masticar es algo que hacemos con las muelas. Con los dientes se corta, con las muelas se muele o mastica. Y de hecho masticar es un paso importante en el proceso de la digestión.

Por eso, cuando se escoge el BLW, yo no recomiendo dar cualquier cosa al bebé. Mientras no tenga dientes con los que masticar debemos ofrecerle sólo alimentos que puedan desacerse con facilidad. Yo suelo decir a los padres que si puedes deshacerlo con dos dedos sin esfuerzo, tu hijo puede «masticarlo» con la encía.

No deberíamos darle alimentos que precisen de masticación (no puedes deshacerlos con facilidad con dos dedos), hasta que no tenga muelas con las que hacerlo. Y en la mayoría de los niños esto ocurre entre los 6 y los 15 meses.

Pero en la práctica, ¿cómo se hace el Baby Led Weaning?

Se empieza en algunas tomas del día a ofrecer al niño alimentos que puedan «masticarse» con la encía o deshacerse con la lengua, antes o después del pecho. Cuando mejor lo acepte el niño. Si lo hacemos antes del pecho, siempre después podemos ofrecerlo (y es lo mejor si queremos mantener el pecho). Las tomas en las que empecemos a ofrecerlo serán en las que veamos que el bebé lo acepta mejor. Siempre que sea posible es preferible que sea coincidiendo con nuestra comida. De modo que sentemos al niño a comer con nosotros y pongamos la comida que hemos escogido para él a su alcance.

La idea es dejarlo que juegue con ella. La habremos preparado en trozos que el niño pueda manejar con facilidad. Pero es evidente que mucha de la comida acabará en sitios diferentes a su boca. Limpio, lo que se dice limpio este método no es al principio.

La curiosidad innata de los niños hace que tiendan a llevárselo todo a la boca. Vernos comer a nosotros (si es posible, alimentos similares) hace por imitación otra parte del trabajo.

¿Qué alimentos ofrecer en cada edad con el Baby Led Weaning?

Igual que con otras formas de introducción de la alimentación complementaria aquí no hay una norma universal con una pauta fija indiscutible. Yo mismo aconsejo a veces a los padres pautas para introducir la alimentación complementaria en plan «esta semana fruta, en dos semanas verdura, dos semanas después la carne…». Pero esta claro que son arbitrarias y simplificaciones no necesariamente ideales.

Lo que me parece más interesante es:

Tener claro cuando hemos introducido por primera vez cada alimento o familia de alimentos. Eso facilita que se detecten alergias o intolerancias si las hay.

Saber qué alimentos no deberían darse antes de qué edad. Simplificando, prefiero decirlo en orden inverso:

A partir de los 4 años puede comer de todo.

Frutos secos no antes de los cuatro años (peligro de atragantamiento).

Desde los 2 años pescado azul grande (atún, bonito, caballa). Antes no por su contenido en metales pesados.

Desde los 2 años Chocolate: Rico en histaminas, favorece la aparición de alergias y la mayoría cuando lo prueban les gusta y pasan a tomarlo con frecuencia.

También desde los dos años Marisco: Puede causar alergias intensas.

Desde el año: Verduras de hoja verde (acelgas y espinacas son ricas en nitratos y en menores de un año pueden producir intoxicaciones).

Desde el año: Miel (antes del año es causa a veces de intoxicación botulínica).

Desde el año: Pescado azul pequeño como el boquerón o la sardina (más alergénico que el blanco y más difícil de digerir).

Desde el año: Leche de vaca entera si previamente ha tomado otros lácteos procedentes de la vaca sin problemas.

El resto de alimentos pueden empezar a darse prácticamente desde los 6 meses. Habría posibles matizaciones sobre cómo hacerlo, si antes uno u otro en concreto. Pero en realidad no hay un motivo para no darlos a priori.

¿Cuál es el objetivo del Baby Led Weaning?

El objetivo y gran ventaja de este método es conseguir que el niño sea un comedor activo: Que desde muy pequeño sea capaz de comer por sí mismo. Y que su relación con la comida sea de curiosidad e integración en la conducta de los demás.

Muchos padres se quejan de que su hijo puede estar una hora con el plato delante sin comer. Que si no le dieran el niño se moriría de hambre. Y eso es frecuente en niños muy mayores. Iniciar de forma precoz esta forma de alimentación evita muchos de estos problemas. Especialmente si lo hacemos bien.

Y bien significa entendiendo desde el principio que la cantidad de comida que el niño debe comer es variable y que si le dejamos escogerla se auto-regula mejor de lo que lo haríamos nosotros calculando.

Que no debemos pelear con el niño ni presionarlo para que coma más. Y que la variedad es la que nosotros debemos controlar para escoger los alimentos que le ofrecemos y los que no, buscando que tenga una dieta sana y cada vez más variada.

¿Os recomiendo escoger el Baby Led Weaning o la pauta clásica?

Pues depende del niño. Son dos vías posibles. Y del puré se puede pasar al BLW en cualquier momento. Del mismo modo que si van pasando los meses sin que el niño vaya aumentando la variedad de la alimentación con el BLG, podemos probar los purés. La mayoría de niños diría que hacen un sistema mixto en el que damos purés y ofrecemos trozos. Como en otras muchas cosas, depende de las circunstancias de cada familia, de la preferencia de los padres, y de lo que el niño acepte mejor.

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¿Qué pasa si a partir de los 6 meses el colecho + lactancia da por resultado mal sueño?

Lo primero que debo aclarar es que para mí la lactancia materna a demanda y exclusiva durante los 6 primeros meses de vida y el colecho en esa fase me parecen las opciones naturales en crianza. Pero la frecuencia con la que a partir de los 5-6 meses las madres que han hecho este dúo empiezan a plantearme dudas y preguntas, porque hay problemas, también me dejan claro que al defender esta forma de hacer las cosas, lo hacemos muchas veces una forma excesivamente bucólica. Y que en muchos casos, las respuestas que somos capaces de dar para mejorar la situación no están a la altura. Posiblemente porque somos poco realistas y tenemos bastantes prejuicios. Lo malo es que eso acaba marcando con el sello de la ansiedad una maternidad. De hecho esto es la respuesta a una madre a través del sistema de consulta de Qoolife. Una Pekerrespuesta.

En concreto os voy a poner un ejemplo:

Hay niños que van muy bien de peso y talla. Incluso por encima de lo normal (pero daría igual si está en cualquier otra posición de las tablas). Lo que sí nos dice que esté por encima de la media, es que en realidad lo que voy a describir como un problema, lo es para la madre, no para el niño de forma directa. Lo que pasa es que como el vínculo madre-hijo es tan importante, cualquier problema que afecte de forma importante a la madre, acaba afectando al hijo.

El problema concreto es que muchos de los niños que han hecho colecho y lactancia materna a demanda, a partir de los 5-6 meses empiezan a despertarse con mucha más frecuencia de lo que lo hacían. Y las madres empiezan a empeorar mucho su calidad de sueño. Los ciclos de sueño de los niños de esta edad duran entre 45 y 90 minutos y los despertares suelen coger esa frecuencia o múltiplos de ella. En algunos casos el bebé sale de un ciclo de sueño y entra en el siguiente sin que lo percibamos. De hecho es lo que ocurría hasta que aparecieron los problemas. Cuando se despierta no es por hambre, porque en la mayoría de los casos es dar dos chupadas al pecho y se queda frito. Pero ya ha interrumpido el sueño de la madre.

A partir de los 5-6 meses lo que ha ocurrido es:

– Que el niño es más activo y más consciente de lo que le rodea. Antes había veces que al despertar simplemente se dormía. Pero con esta edad el desarrollo del vínculo afectivo del niño con la madre está más maduro y cuando sale de un ciclo de sueño y percibe que su madre está a su lado desea más el contacto con ella y tiene más tendencia a hacer su ritual completo de sueño. Su ritual ha consistido desde que nació en dormirse en brazos de su madre, tomando el pecho. Pero ahora él empieza a ser consciente de ello y a pedirlo.

– Empieza la alimentación complementaria. De hecho muchos pediatras aconsejan introducir la papilla de cereales nocturna para que el niño no se despierte por hambre. Funciona cuando es esa la causa, pero no cuando es la descrita en el punto anterior. Muchos de estos niños de hecho asocian un rechazo a la alimentación complementaria, especialmente si es la madre quien la ofrece. En este sentido, evitad luchar con el niño para que coma la alimentación complementaria. Eso sólo genera rechazo a la comida y que acaben comiendo lo que realemnte quiere (el pecho) cuando no se le discute darlo (de noche). La solución es tener claro que no hay prisa en la introducción de la alimentación complementaria, que es mejor que ésta se la dé otra persona que no sea la madre y que cuando sea la madre quien la dé, primero ofrezca el pecho y tras ello la complementaria, aunque haciéndolo así no tome más que unas pocas cucharadas. Esas pocas cucharadas irán poco a poco a más y llegará el día en que el niño acepte empezar con ellas incluso antes del pecho.

– Más frecuente en otoño. Durante las estaciones en las que hay más luz el ciclo de sueño de los niños está mejor definido. Al pasar al otoño los ciclos de sueño de los niños se vuelven menos profundos y menos definidos. Aquí algunos usan la melatonina durante el cambio de estación para favorecer que al salir de un ciclo de sueño y pasar al siguiente se haga sin llegar a despertarse en más ocasiones. A veces ayuda y a veces no.

– Pero lo principal que hace que los problemas aparezcan en esta edad es el hecho de que entre los 5 y los 7 meses cambia el patrón de sueño de los niños. Hasta entonces lo que tenía era una sueño de dos fases poco definidas típicas del bebé pequeño. A partir de esa edad pasa a ser un sueño como el del adulto, con cinco fases, en el que pueden empezar a aparecer las pesadillas o los terrores nocturnos y del que cuando se se sale es algo más difícil volver a dormir. Como el niño siempre ha usado un mismo ritual de sueño (pecho en brazos de mamá) lo pide con más frecuenci.

Soluciones:

Lo primero, ¿es realmente necesario aplicar algún cambio importante? Pues depende de la calidad de sueño de los padres. Y no es algo secundario. Ni me parece un planteamiento adecuado «yo me sacrifico». Hay que entender que si los padres no descansan, precisamente por lo fuerte que es el vínculo afectivo que hemos formado con el niño a través de la lactancia y el colecho, es seguro que el malestar de los padres acabará afectando al niño. Hay que ponerle solución si la situación afecta al descanso de los padres y a su estado de humor.

Vale, y ¿cuál puede ser la solución, especialmente cuando se tiene claro que quiere seguir dándose el pecho?

Hay quien recomienda retirar el pecho durante la noche, dar una papilla de cereales y si de noche se despierta ofrecer el chupe o un biberón de manzanilla. Yo no lo recomiendo, porque un niño que no ha usado chupe o biberón hasta ese momento, difícilmente va a aceptarlo precisamente cuando lo que quiere es dormirse. Y porque dar el chupe o el biberón vuelve a necesitar de nuestra ayuda para hacer el ritual de dormirse. No soluciona nada.

Aquí otra aclaración importante. Si nos planteamos lo que sigue no es porque queremos que el niño pase la noche del tirón, sino porque ha llegado a una situación en la que hay 5-6 despertares o más, lo que hace imposible un descanso adecuado de los padres. Lo que queremos no es que el bebé no nos pida ayuda si tiene hambre, miedo o necesidad de afecto. Lo que soluciona la situación es que cuando el bebé lo único que quiere es volver a dormirse, sea capaz de hacerlo sin nuestra ayuda. Eso reduce drásticamente los despertares de los padres y mejora su calidad de sueño hasta un nivel compatible con una existencia decente.

Se propone entonces a los padres que saquen al niño del dormitorio. Es decir, que sacrifiquemos el colecho para manteniendo el pecho hacer posible el descanso de los padres. Esto plantea dos opciones:

Aguantar a ver si acaba mejorando en un tiempo razonable. A mi modo de ver el tiempo razonable se ha terminado cuando la falta de descanso empieza a repercutir seriamente en los padres. Más concretamente en su humor. Si percibes que por agotamiento has acabado por responder de forma desagradable a tu hijo o tu pareja, no poner solución ya está perjudicando a tu hijo seriamante.

Decidirse a probar esta opción. Yo lo aconsejo antes de llegar a lo descrito arriba. Y lo hago, no porque esté en contra del colecho, sino porque la experiencia me dice que mejora mucho la calidad de sueño de la madre y eso beneficia mucho al niño.

Ventajas de sacar al niño del dormitorio de los padres cuando los padres duermen mal:

En primer lugar, a veces los niños se despiertan 6-7 veces en la noche, pero la madre se despierta cada una de ella y otras muchas cada vez que el niño hace un movimiento o un ruido bruscos. Sumados pueden ser 15-20 veces en la noche. Cuando el niño duerme fuera del dormitorio de los padres, los padres se despertarán las veces que de verdad necesita que le ayuden o asistan, pero no con cada movimiento o ruido que haga mientras duerme. Eso ya de por sí mejora mucho la calidad de sueño de la madre.

Segundo. Lo que queremos es que el bebé desarrolle un ritual de sueño nuevo en el que, sin ayuda de sus padres, cuando se despierta, pueda volver a dormirse sin ayuda. Aún cuando iniciamos ese ritual, es mucho más fácil que vaya cogiendo el nuevo ritual si las condiciones para hacer el antiguo no están a su alcance inmediato. Es decir, si su madre no está «durmiendo» a su lado.

En los despertares que siga llamando a la madre, recomiendo darle el pecho de forma inmediata para que vuelva a dormirse en el menor tiempo posible. No pretendemos eliminar el pecho, sólo un colecho que no estaba funcionando.

¿Y si el colecho funcionaba? Es que entonces sobra todo este artículo.

En cuanto a la forma de hacer el cambio de ritual, leed la parte final del Peketema 2:

Como enseñar a dormir a un bebe sin dejarlo llorar

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Alimentación complementaria del bebé: PekeTip 8

La alimentación complementaria se llama así porque complementa a la lactancia.

Adáptate a su ritmo y haz de la comida algo agradable.

Mejor dos bocados con gusto que cuatro peleando.

Si peleas con él para que coma, a la larga comerá peor.

Hay muchos padres que se agobian con la comida. Dudan si su bebé come suficiente. Les preocupa si sabrán darle de comer bien. Si su dieta es lo variada que debería ser para que esté sano. El problema es que cuando eso ocurre, algunos padres intentan que sus hijos coman más. Y a veces se hace de todo para conseguirlo. Desde ofrecer continuamente comida, hasta hacer una función de circo o una sesión de lucha libre de cada comida.

Es un error. Cuando hacemos esto solemos empeorar el problema.

Para evitarlo conviene tener claras una ideas sencillas:

– Si un niño está sano y crece bien no te preocupes demasiado sobre la cantidad de lo que come.

– En el primer año de vida la base fundamental de su alimentación es la leche. Por eso se llaman lactantes. Algunos incluso podrian estar bien no tomando otra cosa que la leche. A partir de los 6 meses vamos iniciando la introducción de la alimentación complementaria, pero sin prisas y con flexibilidad. Es en torno a los dos años cuando el niño suele tener ya una dieta como la del adulto. Tenemos margen.

– Uno de los objetivos fundamentales al acabar ese proceso, es que el niño tenga una buena relación con la comida. Y eso es difícil si convertimos cada comida en una batalla campal. Si peleamos sistemáticamente con un niño para que coma, será acercarse la comida y el niño se pondrá en tensión, relacionándola con algo desagradable. A la larga, comerá peor si hacemos eso.

Peketip 7
Peketip 9

 

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Pediatría basada en la diferencia: PekeTip 4

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En puericultura sólo hay una verdad indiscutible: «Cualquier frase que incluya la palabra siempre es falsa.» Cada niño es único y puede cambiar en cualquier momento. No busques «La respuesta» a sus problemas, sino «Su respuesta» a sus problemas.

Esta frase es en realidad un resumen de lo que yo llamo Pediatría Basada en la diferencia. Idea que surgió, porque creo que nos estamos pasando con tanta protocolización.

La protocolización es estandarización aplicada a la medicina. Es algo que nació con la industria. Dar buen servicio a bajo coste. Consiste en actuar ante un mismo problema de la misma forma siempre. Eso tiene su parte positiva: Garantizamos un mínimo en la calidad que se da.

El problema está en pensar que ese mínimo es lo que hay que ofrecer y conformarse con eso.

Especialmente hablando de sanidad, más aún hablando de niños, y más si no estamos hablando de enfermedades agudas.

Cuando hablamos de problemas (no siempre enfermedades propiamente dichas) que afectan a la salud de un niño a largo plazo el abanico de opciones se abre muchísimo. Y hay soluciones que funcionan mejor en distintos tipos de pacientes. No existe la solución óptima para todos. Aquí no hay protocolos o son respuestas demasiado simples y por tanto insuficientes. Garantizan el mínimo de calidad. Pero se quedan muy lejos de lo que puede ofrecerse a un paciente si dedicamos el tiempo necesario para conocer las distintas opciones y al propio paciente para averiguar cuál es para él la mejor solución.

La medicina basada en la evidencia está muy bien, es un avance pero, aplicada a rajatabla, es como si compras un póster para decorar el salón de tu casa. No está mal, pero comparado con un cuadro pintado expresamente para ti por un artista…

El pediatra tiene que recuperar lo que de artista tiene la medicina y no cabe en los protocolos. Es de hecho lo que hace humana la medicina. Lo que hace deseable que a tu hijo lo trate un pediatra y no un ordenador (de hecho ya hay ordenadores que pueden dar diagnósticos y tratamientos con menos errores que la mayoría de los pediatras, aplicando de forma sistemática medicina basada en la evidencia).

Peketip 3
alimentado a demanda