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Escala de Denver: Hitos del Desarrollo Neurológico en Bebés

Escalas para valorar el Desarrollo Neurológico del Bebé. Escala de Denver

Hitos del desarrollo neurológico en bebés: Escala de Denver. Valora si tu bebé se está desarrollando bien en psicomotricidad, sociabilidad y lenguaje.

Una de las cosas que más preocupan a los padres es que su hijo vaya superando etapas en el desarrollo neurológico de forma adecuada.

Para valorar de forma objetiva este proceso suelen usarse tablas de referencia. Una de las más utilizada es la Escala de Denver.

¿Qué es la Escala de Denver?

La Escala de Denver es un esquema en el que se han situado los principales hitos del desarrollo del bebé de forma gráfica en una escala de tiempo.

Aquí puedes ver una de las formas de representarla. Hay muchas.

Desarrollo neurológico. Escala de Denver

Como verás hay 4 grupos de adquisiciones del desarrollo infantil o hitos:

– Motoras gruesas: Son las que evalúan la movilidad del cuerpo en su conjunto o de partes importantes del mismo. En este grupo están las que más conoce la gente: Sostener la cabeza, sentarse, ponerse en pie, caminar….

– Motoras finas: Son las que valoran la movilidad más detallada, más compleja, que le permite hacer cosas en detalle.

– Lenguaje: Intenta objetivar con datos concretos si un niño está desarrollando su capacidad de comunicación de forma adecuada.

– Interacción Social: Se centra en las adquisiciones implicadas en las relaciones sociales.

Y que están organizadas de forma cronológica:

En una escala de tiempo que va desde el nacimiento hasta los 6 años.

Al principio va mes a mes, y desde los 14 meses ves que va saltando cada vez más meses juntos.

Cada uno de los Hitos del Desarrollo tiene una franja, no una fecha:

Esta Escala y otras similares, son una forma resumida de expresar una estadística.

Lo que hacen es tomar un grupo amplio de niños sanos en su desarrollo neurológico, y registrar cuándo adquieren cada una de esas habilidades.

Cuando se dice que los niños se sientan en torno a los 6 meses lo que expresamos es una media redondeada. Esto es muy importante entenderlo:

– Si miras la imagen de la Escala de Denver verás que para “sentarse solo” hay dos hitos: “se sienta sin apoyo” y “se sienta sólo”. Esto puede inducir a error. Entendemos por se sienta sin apoyo cuando un bebé lo pones tú sentado y sin tener donde apoyarse es capaz de mantenerse en esa posición. Y Se sienta sólo, cuando el bebé está tumbado y es capaz de incorporarse por sí mismo hasta quedarse sentado sin que le ayudes a hacerlo.

– Quedémonos con el Se sienta sin apoyo, que es al que suele referirse la gente con el hecho de que el bebé ya se sienta. Como ves tiene una franja que empieza en torno a los 5 meses, sigue en blando hasta algo más de los 6 meses y luego se prolonga en gris hasta los 8 meses. Esto significa que el 25 % de los niños normales ya se sienta sin apoyo a los 5 meses, que con algo más de 6 meses lo hacen el 75% de los bebés sanos y que a los 8 meses ya lo han logrado el 90% de los niños sin problemas. Importante: Un 10% de los niños que no tienen ningún problema en su desarrollo no se sientan aún a los 8 meses.

Esta Escala sólo nos orienta para saber si nuestro hijo está más o menos en línea con lo que hacen la mayoría. Que un niño no haya conseguido alguno de los hitos del desarrollo más allá de la edad en la que lo hacen según la estadística el 90% no quiere decir, ni que tenga un problema, ni que haya algo que tengamos que hacer. Lo único que se recomienda es sea valorado por un profesional. En la mayoría de los casos los niños van a ser normales y sólo tendremos que seguirlos de forma más estrecha.

Si detectas que tu hijo se sale de alguna de las franjas, no te preocupes demasiado, es muy normal. Pero pide cita con tu pediatra para que lo valore.

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Niños y bebés con la piel amarilla

 Piel amarilla en bebés. Será ictericia, problemas de hígado, bilirrubina o simplemente carotenos.

¿Sabes por qué muchos niños y bebés tienen la piel amarilla? ¿Será por un problema de hígado? ¿O tiene una razón más benigna? Te lo explico…

Este artículo responde a la duda de Cynthia en nuestra comunidad de Facebook:

“¿Puede afectar el consumo frecuente de zanahoria a una bebé de menos de un año? Mi hija tiene las manos y plantas de los pies en un tono no común si no como amarillento llegando poco al naranja.”

La respuesta es sencilla: Sí, la causa más frecuente de piel amarilla en niños y bebés una vez que pasan los primeros meses de vida es el exceso de carotenos en la dieta. Y lo más frecuente es que sea por exceso de zanahoria y calabaza.

Con frecuencia cuando veo bebés en la consulta con menos de dos años que ya están con alimentación complementaria se ve la piel amarillenta. A veces los padres no lo han notado. En otras ocasiones sí. Y de hecho algunos vienen preocupados por si ese color amarillento es por tener un problema en el hígado.

Bebés con la piel amarilla: ¿Ictericia del recién nacido, problemas de hígado o exceso de carotenos en la dieta?

Para que un bebé tenga la piel amarilla hay 3 causas fundamentales:

Ictericia del recién nacido

Cuando un bebé nace rompe su sangre (especial para el embarazo) y forma sangre nueva. Algunos acumulan mucha bilirrubina y se ponen amarillentos. Pero no sólo en la piel, también se pone amarillo el blanco de los ojos.

Este color amarillo no suele seguir más allá del mes de vida. Si lo hace conviene que lo valore el pediatra.

Problemas de hígado o de sangre

La bilirrubina de la que hablábamos en el bebé recién nacido puede tardar más de un mes en bajar o puede subir de nuevo pasado ese primer mes de vida si hay un problema en el hígado o se rompen mucha sangre.

La bilirrubina se elimina a través del hígado, que la segrega en la bilis. Constantemente en nuestro cuerpo se rompen glóbulos rojos, liberando bilirrubina. Pero es en cifras que no llegan a producir una piel amarilla.

Si la sangre se destruye más rápido de lo normal (hay personas con problemas genéticos como la talasemia o el fabismo que pueden hacerlo con frecuencia), o se elimina mal a través del hígado, puede subir la bilirrubina y acumularse en los tejidos.

El primer sitio donde se aprecia de forma clara un aumento de bilirrubina es la conjuntiva (blanco del ojo). Para que sea visible en la piel tiene que subir bastante más.

Por lo tanto si la piel está amarilla por una subida de bilirrubina, la conjuntiva debe estar claramente amarilla.

Si hay piel amarilla y conjuntiva blanca es por la causa siguiente:

Exceso de carotenos en la dieta

Cuando los bebés empiezan con alimentación complementaria y empiezan a tomar verdura, llegan a la dieta la zanahoria y la calabaza.

Son dos verduras muy usadas porque endulzan las comidas y su color suele gustar a los bebés.

Se usan tanto que no es raro ver bebés con la piel amarillenta en los primeros años de vida.

Los betacarotenos son un pigmento natural presente en muchas frutas y verduras de color amarillento, naranja o rojo. Se les conoce especialmente por ser muy buenos para la vista.

Pero en exceso pueden ser también perjudiciales. Aunque si os soy sincero no es esto lo que me preocupa cuando veo un niño con la piel amarilla por exceso de carotenos en la dieta. Porque la realidad es que nunca he visto un niño con intoxicación por carotenos.

Lo que me preocupa es que es un signo de que el bebé tiene una dieta pobre.

Significa que está tomando con mucha frecuencia lo mismo. Suelo preguntar por esto y la respuesta habitual es que:

– Toma potitos y los que le gustan son todos naranjas.

– Le preparan la comida en casa y añaden casi siempre zanahoria o calabaza porque le gusta más así.

En ambos casos son una señal de dieta pobre. Y el motivo que hay detrás es una preocupación por que el bebé coma más. Lo que considero siempre un error en una sociedad que tiene tendencia a la obesidad, como la nuestra.

Donde más se nota la piel amarilla por exceso de carotenos es en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Y no se nota nada en el blanco de los ojos. Lo que lo diferencia claramente de los otros casos que he nombrado antes.

Mi consejo si tu hijo tiene la piel amarillenta por exceso de carotenos es que reduzcas la cantidad de zanahoria y calabaza de su dieta.

¿Y cuánto sería lo razonable?

Es sencillo, ¿tú tienes la piel amarilla?

Si la respuesta es que no, dale a tu hijo zanahoria o calabaza cuando tú tomes zanahoria o calabaza.

Y es que, si tienes una dieta sana y variada, éste es un ejemplo de que al ofrecerle a tu hijo comida especial para él, sólo estás dándole una dieta más pobre que la tuya.

 

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Mi bebé no hace pis

Qué hacer cuando creo que mi bebé no hace pis

Si te preocupa tu bebé porque no hace pis o crees que es poca cantidad, te aclaro tus dudas para que sepas diferenciar lo que es normal y lo que no.

La orina es necesaria para eliminar del cuerpo muchas sustancias que sobran tras su funcionamiento normal. Un mal funcionamiento de los riñones que impida que esto se produzca adecuadamente puede dar lugar a una intoxicación.

Pero hay muchas situaciones en las que un bebé puede producir una cantidad de orina menor de lo habitual sin que sea nada preocupante.

En este artículo quiero aclararte cómo diferenciar unas y otras.

El bebé no hace pis de noche

Esto es algo relativamente frecuente.

Se trata de un bebé ya grandecito, habitualmente por encima de los 9 meses, que de repente nos llama la atención porque empieza a despertar con el pañal seco.

Es algo que pongo como ejemplo cuando hablo precísamente de lo contrario, de la enuresis nocturna primaria. Es decir, de esos niños que por encima de los 5 años siguen sin controlar la orina durante la noche.

Lo que ocurre es que hay una hormona llamada Vasopresina o también Hormona Anti Diurética, cuya función es reducir la producción de orina durante la noche. Es algo que casi todos los adultos producimos en un pico nocturno. Su objetivo es que de noche podamos descansar, reduciendo las veces que necesitamos vaciar la vejiga.

Los bebés pequeños no producen este pico de hormona al dormirse. Unos antes y otros después llegarán a hacerlo. Y algunos lo hacen muy pronto, con meses.

Cuando ocurre, notamos que de repente, un bebé que previamente llenaba los pañales tanto de día como de noche, deja de hacerlo durante la noche. Aunque sigue produciendo tanta orina o más que antes durante el día.

Si hay una distribución tan clara de la producción de orina y el bebé está bien por lo demás, no te preocupes. Es simplemente que ya controla la orina de noche y llegado el momento será más fácil prescindir del pañal.

El bebé no hace pis y pienso que puede estar deshidratado o que no come suficiente

Otra duda que nos asalta cuando un bebé no hace pis como antes es si puede ser por falta de líquidos.

A parte de eliminar sustancias tóxicas, la función fundamental de la orina es regular la cantidad de líquido en el cuerpo.

Cuando bebemos más agua eliminamos más en forma de orina.

Si bebemos menos o perdemos líquido por el sudor o en vómitos o diarrea es normal que orinemos menos. Por lo que en principio orinar poco puede ser un signo de deshidratación.

Pero cuando la deshidratación llega al punto de reducir de forma importante la producción de orina en un bebé, hay también otros signos de deshidratación evidentes:

  • Boca seca. Los bebés suelen babear mucho. Si se deshidratan se reduce de forma evidente la producción de baba y la lengua se reseca. Si tiene baba abundante, aunque orine poco, no es por falta de líquido.
  • Caca dura. Si el bebé dispone de poca agua intentará absorberla de donde pueda, y lo que hay en su intestino es la primera fuente disponible. Si la caca no se endurece puede ser un signo de que no hay deshidratación. Pero mientras no sufra diarrea, ya que si un niño tiene diarrea, la caca puede ser líquida y estar deshidratándose.
  • Decaimiento. Si un bebé está deshidratado hasta el punto de afectar la secreción de orina debe estar decaído. Si lo ves activo y contento es casi imposible que la falta de orina sea por deshidratación.

El bebé no hace pis y me preocupa que sus riñones no funcionen bien

Cuando un bebé no orina porque sus riñones no funcionan, deben aparecer dos signos claros:

  • Mal estado general. Cuando los riñones no filtran la sangre se acumulan toxinas que hacen que el bebé se vuelva primero irritable y después muy decaído. Si esto no ocurre, a pesar de que orine poco es porque los riñones hacen su trabajo.
  • Retención de líquidos. Cuando hay poca orina porque el riñón no elimina el exceso de líquidos del cuerpo aparecen edemas. Especialmente en as extreñimidades cuando están incorporados y en los párpados cuando están tumbados.

Si hay poca orina y el bebé está activo, contento y sin edemas, es que la causa de la falta de orina no es un fallo de los riñones.

Mi bebé no hace pis y me preocupa que tenga una infección de orina

Cuando tenemos infección de orina nos escuece al orinar. Eso hace que muchos niños con infección de orina hagan menos pis porque la retienen para evitar el dolor.

Pero en la infección de orina hay otros síntomas:

  • A veces fiebre. Si no la hay es muy probable que no sea una infección de orina. Aunque no siempre aparece la fiebre.
  • Comen mal. Cuando un bebé tiene infección de orina suele comer fatal. Que coma bien casi descarta la infección.
  • Cuando por fin orina, llora. Un bebé no va a decirte que le escuece al orinar, pero llorará cuando lo hace. Si ves que orina poco y cuando lo hace le desencadena dolor, puede ser infección. Pero si cuando hace no muestra molestias, posiblemente la falta de orina no es por eso. Si llora cuando orina viene bien hacer una analítica.
  • La orina es oscura o huele peor de lo habitual. En una orina infectada están creciendo bacterias que cambian el color y el olor de la orina. Si orina poco y huele más fuerte o es más turbia de lo habitual conviene hacer analítica de orina.

Otras situaciones en las que el bebé hace menos pis

Hay otras muchas situaciones en las que un bebé puede reducir la producción de orina y que no reflejen un problema serio:

  • Calor. Si sudamos perdemos líquido a través de la piel. Y el riñón reduce entonces la secreción de orina para ahorrar agua. Pero sin que eso signifique que llega a tener una deshidratación. Tenemos mucha capacidad de compensación antes de llegar a eso. Simplemente ofrece al bebé líquido con más frecuencia (si toma leche a demanda, basta con la leche para hidratarle)
  • Fiebre. Cuando tenemos fiebre, sudamos y respiramos más rápido, eliminando agua a través de la piel y la respiración. Eso puede hacer que orine menos tras tener fiebre, sin que implique que tenga que ser por una infección de orina.
  • Que coma un poco menos. No siempre comemos igual. Hay días que nos comeríamos las piedras y otros que estamos desganados. Que un niño en una de esas rachas en las que tiene menos hambre orine menos es muy frecuente sin que suponga un problema serio.

Resumiendo: Cuando un bebé hace menos pis lo importante es si va acompañado de otros síntomas de malestar. En casi todas las situaciones graves va acompañado de decaimiento intenso o mucha irritabilidad. Si no los hay no te preocupes mucho y sigue observándole por si aparecen otras señales.

Ante cualquier duda los pediatras estaremos encantados de valorar cada caso y aclarar vuestras dudas.

 

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Qué hacer si mi hijo tiene tos

Qué hacer si tiene tos mi bebé, mi hijo, un niño

¿Tu bebé tiene Tos? Te explico claramente cómo actuar, si merece la pena o no tratarla y en caso necesario cómo decidimos los pediatras el tratamiento.

¿Qué es la tos?

La tos es un mecanismo de defensa. Sirve para expulsar de la vía respiratoria aquello que la irrita o puede entorpecer el paso de aire.

Cuando lo que se pretende es expulsar algo de la nariz se estornuda.

La tos aparece cuando lo que se quiere expulsar está en la garganta, la tráquea o los pulmones.

Lo que se produce es primero un intento de llenar los pulmones, inspirando con fuerza y después se contraen de forma brusca los músculos que actúan en la espiración. Así actúa un golpe de tos.

A veces ocurre sin que podamos controlarlo. Otras veces lo hacemos de forma voluntaria.

¿Merece la pena tratar a mi bebé cuando tiene tos?

Si entendemos que la tos es un mecanismo de defensa, no deberíamos tratarla nunca. Pero… sabéis que me encantan los peros….

No siempre los mecanismos de defensa actúan de forma adecuada.

Por ejemplo, en una alergia podemos responder tosiendo frente a algo, como el polen, que no es agresivo en absoluto.

Y el propio mecanismo de la tos puede empeorar seriamente la calidad de vida:

  • Candando. Hay toses muy persistentes que llega un momento en que resultan agotadoras. Pueden llegar a generar dolor por el daño que generan en la mucosa o en los músculos que actúan en la tos.
  • Probocando el vómito. Algunos bebés y niños tienen facilidad para vomitar. Pero, incluso en los que no tienen esa tendencia, una tos persistente puede dar lugar al vómito.
  • Impidiendo dormir. Cuando la tos dificulta que un bebé se duerma o le despierta con frecuencia en la noche, puede afectar seriamente al bienestar de una familia.

En estos casos en los que la tos ya empeora claramente la calidad de vida de un bebé, por supuesto que está indicado tratar la tos. 

Pero hay muchos niños que pueden tener siempre algo de tos. Si es poco frecuente o poco intensa y no afecta mucho a la calidad de vida lo mejor sería no tratarla. 

Hay niños que son bastante malos para darles cualquier medicamento. Aquí aplicaremos el sentido común. Si el tratamiento no es necesario para curar la enfermedad, y el bebé está mejor con su tos que con el cabreo que lía para darle la medicación, no se la des.

Causas más frecuentes de tos en un bebé, como se diferencian y cómo se tratan

Podemos distinguir dos tipos de tos principales:

  1. Tos productiva. Es la que consigue expulsar algo que está irritando la vía respiratoria o entorpeciendo el paso de aire por ella. Lo más habitual es que mueva moco. La llamamos también tos húmeda o con moco. En estas toses, si se trata es para reducir la producción de moco o para ayudar a expulsarlo.
  2. Tos improductiva. Es la que sólo expulsa aíre. A ver, toda tos, hasta la más seca del mundo expulsa siempre algo de moco, gérmenes o irritantes. La solemos llamar tos seca. En estas toses, cuando tratamos, lo que buscamos es reducir la irritación que desencadena la tos y la tos en sí misma.

Muchos problemas empiezan con un tipo de tos y luego cambian al otro. Por ejemplo en la Laringitis es frecuentes que aparezca con una tos seca, y que en pocos días pase a ser una tos productiva.

Otras características de la tos:

  1. Horario:
    1. Nocturna:
      1. Laringitis: Lo típico es que empiece durante la noche. El bebé o niño se acostó bien y de repente se despierta con una tos seca característica que suele describirse como de foca. Suele tratarse con corticoides inhalados y/o orales y antitusivos.
      2. Hipertrofia de adenoides o Vegetaciones: Es una tos con moco que aparece a las pocas horas de acostarse en episodios cortos que cesan cuando el bebé o niño elimina el moco de la garganta. Cuando tienen las vegetaciones grandes pueden toser también al despertarse por la mañana o cuando se agitan durante el día. Suele tratarse con corticoides nasales o en los casos más intensos operando para reducir el tamaño de las vegetaciones.
      3. Bronquitis: Cuando un niño con bronquitis se tumba el moco se acumula en los bronquios lo que suele acabar desencadenando una tos más intensa. Es muy parecida a la de la hipertrofia de adenoides, pero mucho más insistente. El motivo es que en las vegetaciones el moco está en la garganta y es más fácil limpiarla que cuando está en los bronquios. Suele tratarse con corticoides y broncodilatadores inhalados.
    2. Diurna:
      1. Tos irritativa: Es también llamada tos nerviosa. Su origen puede ser una alergia o una infección leve que produce una irritación de la mucosa de la garganta o la tráquea. El problema es que una vez que aparece esa irritación la propia tos puede perpetuarla. En muchos casos un simple catarro puede producir esta irritación. El niño nota el picor de garganta y tose para intentar eliminar aquello que le irrita. Pero esa tos puede también irritar la mucosa dando lugar a un círculo vicioso: Cuanto más tose, más pica, más tose…. De forma que puede mantenerse la tos incluso semanas después de que la causa desaparezca. Suelen tratarse con antihistamínicos y antitusivos.
    3. Tos alérgica. Podría considerarse un tipo concreto de tos irritativa y a veces puede llegar a generar bronquitis. Lo que las diferencia de las toses causadas por infección es que las alergias son más intensas cuando se exponen al alergeno. La más frecuente es la tos por alergia a pólenes. En esta es típico que aparezca por la mañana si salimos a la calle temprano, mejore a lo largo de las horas de más calor si no hay viento y empeore mucho en la tarde-noche cuando las temperaturas empiezan a bajar. Este horario corresponde al de concentraciones mayores de polen en el aire. En otras alergias como las causadas por ácaros o epitelios animales es típico que aparezcan tras exponerse a ellos. Suelen tratarse según su intensidad con antihistamínicos, corticoides…

Si quieres más información sobre cualquier cuadro concreto puedes hallarla aquí:

Catarro en niños y bebés.

Vegetaciones en niños y bebés.

Bronquitis en niños y bebés.

Laringitis en niños y bebés.

 

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¿Sabes por qué algunos bebés rechazan la fruta de repente?

Sabes por qué algunos bebés rechazan la fruta de repente cuando antes la tomaban bien?

Hay bebés que tomaban fruta muy bien y de repente la rechazan. ¿Sabes por qué? Te lo explico para que sepas cómo actuar y no empeorar la situación.

La conducta de los niños es un misterio. Especialmente durante la etapa en la que aún no pueden usar el lenguaje para expresar los motivos de lo que hacen.

Pero es un misterio que puede resolverse en muchos casos pensando en cuestiones simples.

En este caso vamos a centrarnos en una situación muy común. Escribo esto porque son muchos los padres que me lo han preguntado y creo que viene bien entenderlo. Es útil en esta situación concreta, bastante frecuente, pero también a modo de ejemplo para entender otras conductas, aparentemente incomprensibles.

Un bebé que ya tomaba fruta sin problema de repente la rechaza

Puede haber niños a los que les gustan más unos alimentos que otros.

Pero lo llamativo en estos casos es que inicialmente han aceptado muy bien la fruta. Puede que incluso lleven varias semanas tomándola.

Y un día de repente la rechazan.

No parece haber un motivo, pero vemos que el bebé es insistente en el tema. Dejamos de insistir, le damos otro alimento, como por ejemplo la leche, y la acepta sin problemas. Volvemos a probar con la fruta y vuelve a rechazarla. Y cada vez con mayor insistencia.

Una modificación de conducta tan brusca nos resulta muy llamativa. No entendemos qué ocurre ni qué es más adecuado hacer:

  • ¿Dejamos de insistir con la fruta y que coma lo que sí acepta?
  • ¿Insistimos en que la coma porque la fruta es un alimento importante?

¿Qué opinas tú?

Debo confesarte que durante muchos años no tenía clara la respuesta o estaba más a favor de la segunda opción. Pero es que en unos años mi visión de los niños ha cambiado.

Los niños no siempre escogen lo que les conviene. Pero en muchos casos tienen motivos más que justificados para hacer ciertas cosas. Si entendemos esos motivos podemos hacer las cosas de forma que superemos los problemas. Si no las entendemos podemos empeorarlos.

Cuando un niño rechaza la fruta de repente suele ser por dolor

Y qué tiene la fruta que pueda producir dolor:

  • De forma inmediata, acidez.
  • A medio plazo, fructosa.

Situaciones en las que un niño rechaza la fruta por su acidez:

  1. Aftas o llagas en la boca. Hay muchas infecciones vírales que pueden originar aftas o llagas en la mucosa de la boca. Algunas se acompañan de erupciones alrededor de los labios. Cuando es así es fácil suponer que pueda haber alguna lesión también en el interior. Pero en muchos casos las lesiones son escasas y sólo están donde no las vemos. Imagina qué le pasa a un niño que tiene un afta y que de repente toma fruta ácida. ¿No es normal que la rechace?
  2. Los dientes. Cuando los dientes salen las encías se están abriendo. Los receptores de dolor están hiperexcitados. Cualquier estímulo en ese momento puede ser más doloroso de lo habitual. Al tomar fruta ácida irrita las heridas de las encías que los dientes están abriendo al salir. ¿Es extraño que rechace la fruta en esta situación?

Situaciones en las que el bebé rechaza la fruta por intolerancia a la fructosa:

  1. En Intolerantes a la Fructosa. Hay personas que tienen un defecto que les impide digerir el azúcar de la fruta. La fructosa es un “azúcar doble” que nuestro intestino debe partir por la mitad para que pueda absorberse. Para eso usamos una enzima. Si no somos capaces de producirla en cantidad suficiente por un defecto genético, no podremos digerir y absorber ese azúcar. El resultado es que se queda en el intestino, es consumido por los gérmenes de nuestra flora intestinal que lo fermentan produciendo gases y ácidos que irritan la pared del intestino. El resultado es que al poco rato de tomar la fruta hay dolor de barriga y diarrea ácida. Si esto te ocurriese cada vez que tomas fruta, ¿no acabarías rechazándola?
  2. Tras algunas gastroenteritis virales se puede originar una intolerancia transitoria a la fructosa. En el punto anterior decía que hay personas que tienen un defecto genético que les impide digerir la fructosa. Pero en otros casos puede ser algo puntual. Si tienes una infección en el intestino y se altera la mucosa, la fructosa es digerida con una encima que se produce en la zona más expuesta, la superficie. Si esta superficie de la mucosa es barrida y perdemos la capacidad de digerir la fructosa (y la lactosa, el azúcar de la leche). Podemos recuperar esa capacidad en cuanto se regenera la mucosa. Pero es que la diarrea producida por la propia intolerancia puede mantener la mucosa dañada. Es la pescadilla que se muerde la cola. Estas diarreas ácidas suelen ceder en cuanto retiramos de la dieta del niño los azúcares que no digiere: Fructosa y Lactosa.

¿Qué hacer cuando un bebé rechaza la fruta de repente?

Una vez que entendemos mejor las razones del niño que rechaza la fruta, pensemos cómo actuar.

Evidentemente nuestro objetivo es que el bebé acabe tomando la fruta de nuevo.

Pero si hay un problema que produce dolor al tomarla, e insistimos, sólo conseguiremos que el rechazo a la fruta se haga cada vez más fuerte y duradero.

Lo adecuado es eliminar la fruta de su dieta mientras dure el problema y ayudar si podemos a que se resuelva la causa del dolor.

En la práctica lo que debes hacer en cada una de las situaciones que generan dolor al tomar fruta es:

  • Rechaza la fruta por dentición. Habitualmente los dientes crecen dando estirones. Suelen estar activos durante unos 3-4 días. Es la fase en la que van rompiendo encía para salir y en la que estará más sensible. Si vemos que un niño rechaza la fruta y tiene dientes saliendo deja de ofrecerle fruta hasta que veas que los dientes detienen su avance y un par de días más para que la encía se repare.
  • Rechaza la fruta por un afta o llaga. Lo normal en las infecciones que las generan es que estén saliendo llagas nuevas durante 2-4 días y tras eso tarden en curar otros 2-3 días. En total una semana más o menos. Para que las llagas molesten menos y se curen antes lo que parece dar mejor resultado son aplicaciones de ácido hialurónico. Lo que hace es formar una capa protectora sobre la lesión.
  • Rechazan la fruta con gases y diarrea ácida. En estas situaciones lo que recomiendo es que elimines la fruta y la lactosa (el pecho no tiene problema, si toma leche, sin lactosa, puede tomar yogur y queso) y le des un probiótico. Hacemos esto hasta que desaparezcan los gases y la diarrea ácida y una semanita más. Cuando pase este periodo vuelve a ofrecerle lactosa y fruta. Si al hacerlo empeora de nuevo elimínalas de su dieta un mes. Si al reintroducírselas en la dieta vuelve a empeorar consulta a su pediatra, porque tal vez, no se trate de una intolerancia pasajera.

Como os decía al principio del artículo, un niño no siempre sabe lo que le conviene. Pero sus reacciones no son por ello injustificadas, absurdas o imcomprensibles.

Insistir a un niño a que coma algo que rechaza no es nunca la solución. Incluir la pelea sólo puede empeorar el problema. Empeorará la relación del niño con la comida y contigo.

Pero ¿Y si el niño simplemente está seleccionando la comida y rechaza la fruta porque prefiere otras cosas?

Esto es bastante frecuente. Pero ocurre porque ofrecemos al niño una dieta inadecuada.

Si tú ofreces a un niño lácteos azucarados es fácil que estos vayan suplantando progresivamente a otros alimentos que resultan menos apetecibles al niño.

La solución en estos casos pasa por 3 consejos simples:

  1. Confía en la capacidad de tu hijo de comer la cantidad necesaria. No hagas nada para que coma más. No suele funcionar y suelen ser soluciones contraproducentes.
  2. Elimina de la dieta del niño esos productos comodín que están suplantando a la comida. No le des más productos azucarados. Son caros, no aportan nada que no tenga una dieta variada y se cargan la dieta sana.
  3. Ofrécele comida variada pero en plato único. Es decir, no pongas primero, segundo y postre. Ofrece plato único. Y hazlo de forma que en conjunto haya variedad. Pero en cada comida ofrecemos un sólo alimento y de eso que coma la cantidad que quiera.

Haciéndolo así conseguirás sin pelear que tu hijo tome una dieta variada. Este es el objetivo, y lo haremos mejorando su relación contigo y con la comida.

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Fiebre amarilla en niños. ¿Cuándo se vacuna?

Fiebre amarilla en niños

Fiebre amarilla: Una de las infecciones tropicales más importantes. Infórmate de cómo proteger a tu hijo si vas a una zona endémica.

¿Qué es la fiebre amarilla?

Es una enfermedad causada por un virus. Por lo tanto no hay un antibiótico que la cure.Fotografía por microscopio electrónico del virus que causa la Fiebre Amarilla

Afecta a las zonas tropicales de África y América del Sur.Zona afectada por Fiebre Amarilla en África y América del Sur

Es una infección grave que puede llegar a causar la muerte en un porcentaje importante de casos.

Fiebre amarilla y picadura de mosquito

La fiebre amarilla no se contagia directamente. Sólo lo hace por picadura de un mosquito que previamente picó a alguien infectadol

Se contagia por la picadura de un mosquito que previamente ha picado a otra persona que la sufre.

No puede contagiarse directamente de persona a persona, como lo haría un resfriado.

Vacuna contra la Fiebre Amarilla

Disponemos de una vacuna que es segura en niños a partir de los 9 meses. Contraindicada en menores de 6 meses.

Se considera protegido al niño 10 días después de la vacunación. Su efecto dura 10 años, con una efectividad del 99%.

Algunos países exigen el certificado de vacunación para viajar a ellos.

¡Atención alérgicos!

Esta vacuna está elaborada en embrión de pollo. Por lo que hay que tener precaución al ponerla si se sospecha alergia al huevo, proteínas del pollo o gelatina.

Efectos secundarios de la vacuna de la fiebre amarilla

Fiebre y dolor, enrojecimiento o inflamación local en un 25% de los vacunados.

Puede mejorar con frío local y un antitérmico.

Raramente, pero puede generar reacciones graves por alergia o por afectación grave en uno de cada 125,000-250,000 vacunados. Cuando hay una reacción grave puede llegar a causar la muerte.

En la práctica esto implica que la infección es mala, y la vacuna no es inocua. Por lo que si puedes evitar viajar a una zona en la que hay fiebre amarilla… Tal vez deberías pensártelo.

Información para viajar con niños a países donde son necesarias vacunas especiales

Aprovecho aquí para recomendaros un recurso poco conocido y que puede ser muy útil si vas a viajar a otro país.

Información para viajar con niños a países donde es necesario vacunaciones especialesEn esta web del CDC de Atlanta (EEUU), puedes encontrar información sobre las infecciones más importantes de cualquier zona del mundo donde tengas previsto viajar.

Si lo haces con niños marca la primera casilla. Así te dará información referente a niños.

Escoge el país al que vas a viajar y pulsa “Go”.

Síntomas de la fiebre amarilla en niños

La enfermedad cursa con síntomas parecidos en niños y adultos:

  1. Fiebre. Como su nombre indica es uno de los síntomas más llamativos. Puede tratarse con anti-térmicos. No usar el ácido acetil salicílico (Aspirina) porque puede generar un fallo del Hígado y empeorar los sangrados que pueden aparecer en esta infección. Algo llamativo en la Fiebre Amarilla es que el corazón late más lento durante la fiebre. Habitualmente en cualquier otra fiebre se acelera.
  2. Hemorragias. Por eso no debe tratarse con aspirina. La Aspirina reduce la capacidad de coagulación de la sangre y la infección también. Pueden aparecer sangrados en cualquier parte del cuerpo.
  3. Ictericia. Los glóbulos rojos se rompen liberando bilirrubina que tinta la piel y los ojos de amarillo.
  4. Dolores musculares y debilidad. 
  5. Puede afectar a casi cualquier órgano del cuerpo.

Según las estadísticas afecta a unas 200,000 personas cada año en el mundo. De ellas mueren unas 30,000. Por lo tanto es una infección bastante seria.

Tratamiento de la Fiebre Amarilla en niños

Disponiendo como es el caso de una Vacuna efectiva contra la Fiebre Amarilla, es irresponsable viajar a zonas afectadas sin vacunar a los niños. Y a los adultos, claro está. De hecho algunos países obligan a vacunarse para poder viajar a ellos.

Si un niño la contrae no disponemos de ningún medicamento que cure la Fiebre Amarilla. No lo confundas con el Paludismo. Es otra infección también transmitida por picadura de mosquito en zonas tropicales contra la que sí hay tratamientos.

El tratamiento cuando un niño tiene Fiebre Amarilla es aliviar los síntomas y contrarrestar en la medida de lo posible el daño que hace en los distintos órganos.

Con frecuencia necesitan ser ingresados en el hospital. Y como hemos dicho no es raro que aún así pueda causar la muerte.

En la práctica: Si vas a viajar a una zona endémica de Fiebre Amarilla es recomendable y en algunos países obligatorio vacunarse.

Si lo haces con un niño menor de 6 meses mi recomendación es que no viajes si puedes evitarlo.

Entre 6 y 9 meses si el viaje no es aplazable y vas a una zona de alto riesgo lo recomendable es vacunar.

Por encima de los 9 meses se recomienda / exige la vacunación.

Si está vacunado pero hace más de 10 años: Revacunación.

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Cantidad de comida en niños

Cantidad de comida que debe tomar un bebé

¿Qué cantidad de comida debe comer un niño para estar seguros de que se alimenta adecuadamente? Ideas claras para evitar problemas con la comida.

La relación de los niños con la comida es un quebradero de cabeza importante en multitud de familias.

Pero tengo que decir que en muchos casos es más problema de los padres que de los niños. Y porqué no decirlo, de la forma en que los pediatras hemos explicado este tema.

La inseguridad en crianza es algo que nos juega malas pasadas. Nos sentimos inseguros de si alimentamos adecuadamente a nuestro bebé y para tranquilizarnos pedimos referencias sencillas. Pedimos cifras: ¿Cuál es la cantidad de comida que debería tomar?

Son muchas las familias que tanto en la consulta física como Online me hacen una descripción pormenorizada de lo que come su bebé con la esperanza de que les indique si es la cantidad adecuada. Si deberían darle más o menos.

Ante esa insistencia se acaban a veces dando respuestas. Aún a sabiendas de que ninguna cantidad de comida es “la Correcta”.

Yo hace ya años que, también hay que admitirlo, porque dispongo del tiempo para hacerlo en la consulta que no siempre tuve, dedicó un rato a aclararles este tema a los padres en lugar de darles una cantidad de comida exacta y que sé falsa.

Somos seres Vivos en un mundo cambiante. La cantidad de comida que necesitamos también va variando.

Pese a que todo sería más sencillo en este tema si pudiésemos reducirlo a un cálculo simple como el que muestran algunas latas de leche artificial o los “150 ml / kg / día”… La realidad es más compleja y a su vez más sencilla.

Nuestro hijo es como nosotros. Y ninguno de nosotros come siempre lo mismo.

Los factores que influyen en la cantidad de co ida que necesitamos comer son innumerables y muchos desconocidos.

Incluso en la situación más simple, mientras un bebé se alimenta sólo de leche hay tal número de variables que hacen imposible el cálculo. Por nombrar algunas evidentes:

  • La temperatura del ambiente en el que está, cambia a lo largo del día. Y con temperaturas extremas (tanto con el frío como con el calor excesivos) el gasto de energía se dispara para mantener la temperatura normal del cuerpo.
  • La ropa del bebé, que puede cambiar y ajustarse mejor o peor a los cambios de ambiente a los que le sometemos.
  • Su capacidad de digerir mejor o peor el alimento.
  • Si está o no luchando con una infección.
  • Si está vaciando el intestino a un ritmo mayor o menor.
  • Si está más o menos activo.

Y además todos y cada uno de estos factores no corresponden a una necesidad concreta igual en todos los bebés.

Para complicarlo, la leche no siempre tiene la misma composición. Cambia incluso a lo largo de una misma toma si hablamos de lactancia materna.

Por eso, cuando alguien dice convencido “mi bebé come poco” no puedo evitar preguntar: “¿Cómo sabes que lo que come es poco?”

Una vez que tenemos claro que no hay un horario y una cantidad correcta ni forma de calcularla, ¿qué tal si cambiamos el enfoque?

La respuesta a la cantidad de comida viene de serie.

Aceptado que no tenemos una calculadora capaz de darnos la cantidad y ritmo adecuado para alimentar a un bebé. Asumido que cosas como “Cada 3 horas y 10 minutos en cada pecho” o “150 ml / kg / día” no responden a la realidad. Observamos al bebé y nos encontramos con que la respuesta la tiene él.

Antes de que supiésemos una palabra de fisiología o nutrición. Antes de que se inventase la Pediatría o la propia Medicina. Desde que el primer bebé humano estuvo sobre la tierra, algo debió permitir que sobreviviese alimentándose en función de sus necesidades.

Ese algo es el cerebro del propio bebé y algo asombroso. En su interior trae de serie una calculadora que aún no entendemos por completo. Una calculadora que integra todos los factores que influyen en la cantidad de alimento que el bebé necesita y que incluso evalúa la calidad de lo que ingiere para determinar cuándo es suficiente y lo reduce a una indicación clara:

  • Cuando el resultado es que no se cubren las necesidades el bebé llora. Tiene hambre.
  • Cuando ya están cubierta pero intentamos alimentarlo el bebé rechaza comer. Ya no tiene hambre.

¡A que es simple! Y mira que lo complicamos. Este sistema ha permitido a la especie humana y a todas las demás especies de mamíferos sobrevivir durante millones de años. Pero parece que no nos vale.

Sea haciendo una estimación subjetiva o tomando una cifra mágica, pretendemos que el bebé se ajuste a algo fijo. Cosa que no hace ningún ser vivo. Y desestimamos un mecanismo que ha demostrado su utilidad sobradamente.

No siempre funciona bien su calculadora.

Esto no significa que siempre funcione a la perfección. Hay situaciones en las que un bebé puede tomar menos de lo que debería porque su autorregulación no funciona bien.

Pero cuando esto ocurre tenemos pistas claras de que algo va mal:

  • Pierde demasiado peso tras nacer. En los primeros días de vida el equilibrio nutricional es más frágil. Si un bebé pierde demasiado peso (más de un 10-12% de su peso al nacer) puede llegar a una situación en la que está tan débil que le cuesta alimentarse. Y ello lo lleva a un círculo vicioso en el que cuanto más débil, menos come, más débil… En estos casos lo primero que recomiendo a los padres es que ofrezcan al bebé alimento con más frecuencia. Incluso despertándolo para comer.
  • En algunas enfermedades puede perder el apetito hasta el punto de hacer que se debilite o se deshidrate lo que reduce su capacidad de recuperación.

Igualmente hay pistas que nos dicen que un bebé no necesita comer más por poco que nos parezca. Si un bebé está activo, contento, no enferma con frecuencia y la evolución de su peso sigue su línea habitual es porque come lo que necesita.

Si en esa situación le ofrecemos y lo rechaza sin mostrar signos de enfermedad, razón de más para pensar que no come más porque no le hace falta.

Lo que no tiene sentido en ningún caso es pelear con un bebé para que coma. Si no está en una situación grave que ponga en peligro su bienestar pelar para que coma sólo empeora su relación contigo y con la comida.

Y si de verdad está desnutrido y rechaza el alimento la forma de aportarle ese alimento no es peleando con él sino por medios especiales como la alimentación por sonda o la parenteral.

 

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Hitos del Desarrollo en el Bebé

Hitos del desarrollo en bebés, la escala de Denver II

Cómo seguir los hitos del desarrollo de un bebé. Olvídate de fechas exactas y entiende que hay muchas variantes normales. Porque cada niño tiene su ritmo.

Los bebés son seres vivos. En su crecimiento y desarrollo siguen un proceso más o menos común. Pero como cada uno tiene una carga genética diferente y se tiene que adaptar a unas condiciones distintas tendrá un ritmo personal en el que va alcanzando los Hitos del Desarrollo Neurológico.

Puede ser útil seguir ese ritmo y comprobar si se desvía mucho de lo normal, porque puede alertarnos de que hay algún problema en el desarrollo. Y hoy disponemos de herramientas para corregir esos problemas. Herramientas que son más efectivas cuanto antes empiezan a usarse.

Pero digo puede, porque también, mal entendidas, pueden ser una fuente de angustia innecesaria para muchas familias.

La guía más básica que casi todos los padres conocen es: “Sostiene la cabeza en torno a los 3 meses, se sienta en torno a los 6, se pone en pie en torno a los 9 y anda sobre los 20 meses.”

Pues es mentira.

Esto no es más que una regla de memorización simplista que no se ajusta a la realidad.

Lo que realmente usamos los profesionales para seguir los hitos del desarrollo de los bebés es lo que llamamos Escala de Denver II.

Es bastante más complicada de esa simplificación. No la añado aquí porque tiene derechos de autor. Pero podéis buscar en Google imágenes de la Escala de Denver II y ahí están.

En ella se tienen en cuenta más de 120 hitos del desarrollo distribuidos en 4 categorías. Cosas que todos los niños acaban haciendo antes o después. Y lo que establece no es una fecha fija, sino un rango desde la fecha en la que ya suelen hacerlo el 25% de los niños y la fecha en la que ya lo hacen el 90%.

Y se añade una valoración del comportamiento del niño durante la exploración que es subjetiva por parte del examinador.

O sea, algo bastante más completo. Pero que para ser bien valorado necesita a un explorador con experiencia.

Las categorías que usa para agrupar los hitos del desarrollo son:

  • Desarrollo personal-social.
  • Movilidad fina.
  • Lenguaje
  • Movilidad burda o gruesa.

Que un niño supere el rango de fechas de la tabla para un hito del desarrollo por arriba o por abajo no es un problema en sí mismo. Sólo nos dice que lo ha logrado antes que el 25% de los niños, lo que suele interpretarse como positivo, o que está entre el 10% de los niños sanos que no lo hacen aún con esa edad.

Aunque están ordenados como una escalera no siempre siguen el mismo orden. Hay “escalones” que se solapan entre sí. Y algunos niños pueden hacer primero uno que aparece más arriba cuando no ha completado los inferiores.

Hay también escalones que se influyen mucho de si hacemos por que el niño los cumpla o no. Por ejemplo “beber de una taza”. Pues depende evidentemente de que se lo hayamos ofrecido.

Y hay escalones más importantes que otros.

Todo esto significa en la práctica que hace falta una valoración hecha por alguien con la suficiente experiencia para no dejar pasar un signo de alarma importante, pero tampoco generar una preocupación innecesaria.

Habitualmente es algo que debe hacerse en los controles del niño sano, aunque la mayoría de las veces un pediatra con experiencia no te pasa la encuesta.

El motivo es que las tablas, los protocolos, las encuestas, son guías que los profesionales usamos más cuanto menos experiencia tenemos. Conforme un profesional acumula experiencia va prescindiendo más de las guías establecidas y haciendo más valoraciones subjetivas. Porque la experiencia le permite valorar de forma más rápida y fiable lo que queremos saber: Si un niño concreto está teniendo un problema en su desarrollo neurológico o no.

Lo que sí es esencial es que esas revisiones se hagan con la regularidad necesaria y sean realizadas siempre por un mismo profesional que conoce al bebé y su evolución. Porque cuando es así la valoración resulta mucho más fiable.

Si quieres, echa un vistazo a la Escala de Denver II (como te digo puedes buscarla en Google y la encontraras con facilidad), pero antes de poner el grito en el cielo si tu hijo no cumple cualquiera de los hitos del desarrollo para su edad, consulta a tu pediatra de confianza.

Si confirma tu apreciación lo que hará es derivarlo al Neurólogo infantil para que valore la necesidad de pruebas diagnósticas o ayudas para corregir el problema si lo es.

Pero no te preocupes más de la cuenta. La mayoría de las alteraciones son puntuales y se corrigen con la ayuda adecuada.

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La tos en niños, nuevo vídeo en Medicina TV

Canal de Pediatría en MedicinaTV

Nuevo vídeo en el Canal de Pediatría de MedicinaTV: Esta semana la tos. Qué es, para qué sirve, tipos de tos. ¿La tratamos o no?

La semana pasada os presenté este nuevo canal en el que cada semana os presentaremos un vídeo sobre salud infantil.

Para los que os perdiéseis el vídeo de la semana pasada, sobre la Fiebre en niños podéis visitarlo aquí.

Aprende sobre el desarrollo de tu hijo, comprende los cambios que va a sufrir a lo largo de su crecimiento y disfruta de él con la tranquilidad que da el conocimiento.

Segundo vídeo de este Canal de Pediatría: La Tos en niños y bebés.

Para empezar, os presento el vídeo sobre la fiebre. Es el síntoma más frecuente en urgencias de pediatría.

En este vídeo os explicaré qué es la tos, cómo aparece, para qué la usa el cuerpo, los distintos tipos de tos y cómo podemos los padres actuar ante ella.

Espero que os guste. Si no os queréis perder ninguno de los que vayamos publicando, no olvidéis suscribiros a este canal.

Y si crees que puede ayudar a algún conocido ayúdanos a difundirlos.

Espero de verdad que os gusten y os ayuden.

 

La tos es un mecanismo defensivo del cuerpo para limpiar la vía respiratoria. Es por tanto algo beneficioso en principio.

Pero hay diferentes tipos de tos en los niños. Hay toses que ayudan a limpiar la vía respiratoria y otras que producen una irritación innecesaria. Y a veces aparece cuando no es adecuada o causada por algo que no debería, como ocurre en las alergias.

Hay casos en los que la tos impide descansar o alimentarse, veces que llega a producir el vómito. En algunas de esas situaciones podemos hacer cosas que moderan esa tos.

Este vídeo pretende explicaros esas diferencias para que cuando vuestro hijo sufra la tos, tengáis unas ideas claras que os ayuden a actuar del modo en que podáis ayudar a vuestro hijo.

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Probióticos y antibióticos en niños

Probióticos frente a antibióticos en niños

Respuesta a una consulta en Facebook: ¿Qué probióticos dar a los niños tras un antibiótico? Los probióticos son gérmenes que fortalecen nuestra flora intestinal.

Los antibióticos son medicamentos que matan bacterias. Los utilizamos cuando una bacteria produce una infección para ayudar al cuerpo a eliminarla.

Anti- Antibióticos.

Hay gente que está en contra del uso de los antibióticos.

Se dicen cosas como que:

“Son sustancias químicas que interfieren con la capacidad del organismo de defenderse por sí mismo”

Para empezar, los antibióticos son sustancias que obtenemos de la naturaleza. Lo que hacemos es observar cómo ciertas sustancias (presentes en la naturaleza) dificultan el crecimiento de microbios que causan infecciones en el ser humano. Cuando identificamos una de ellas, se estudia cual es el efecto de esa sustancia en nuestro organismo. Le los miles de sustancias presentes en la naturaleza que pueden atacar a los microbios que nos infectan se escogen aquellas que siendo más potente contra microbios más peligrosos, tienen menos efectos indeseables en el ser humano. Han salvado millones de vidas y evitado secuelas que antes del descubrimiento de los antibióticos eran frecuentes.

“Cuando toma antibiótico el niño come peor”

Es cierto. Pero es debido a que cuando toma antibióticos es porque el niño está enfermo.

“Destroza la flora intestinal”

Hay antibióticos más agresivos en esto que otros. Pero es cierto. Los antibióticos actúan sobre mecanismos que afectan no sólo a gérmenes perjudiciales. Toda nuestra piel y mucosas están cubiertos por gérmenes que no nos dañan. Es lo que llamamos nuestra “flora saprofita”. El sitio donde es más rica es el intestino y de hecho lo que hay en el intestino acaba definiendo en gran medida lo que acaba colonizando el resto de nuestra piel y mucosas.

Los antibióticos pueden también matar una parte importante de los gérmenes no perjudiciales (o algunos incluso beneficiosos) que conviven con nosotros. Y eso sí es perjudicial porque el espacio que no ocupan ellos puede ser conquistado por otros perjudiciales.

Para evitarlo, cuando tomamos antibiótico podemos acompañarlo de probióticos. Son gérmenes de los beneficiosos que queremos que ocupen el espacio libre tras el efecto de los antibióticos.

Es recomendable tomarlos siempre que tenemos que tomar antibiótico hasta acabar el tratamiento y  unos días más. Haciéndolo podemos obtener el beneficio de los antibióticos para vencer infecciones que pueden ser graves evitando los efectos perjudiciales de una flora pobre.

Por tanto, la solución no es no usar los antibióticos. Es escoger el adecuado, usarlo sólo cuando es necesario y recuperar de forma adecuada la flora intestinal.

Para mí la mejor opción sería que los antibióticos se vendiesen de forma conjunta con el probiótico más adecuado para reparar la flora tras su uso (idea de marketing para laboratorios).

Cuál es el mejor probiótico con los antibióticos

En los últimos años se han comercializado montones de probióticos. Están de moda. Y evidentemente todos los laboratorios tienen estudios que defienden al suyo.

La realidad es que posiblemente a cada persona le va mejor uno concreto, porque se adapte mejor a las características de su organismo.

Pero yo los que más recomiendo son Lactobacillus fermentum Lc40, Lactobacillus reuteri y una levadura, Sacaromices Boulardii.

Especialmente Sacaromices Boulardii es útil en reparación de la flora intestinal con tratamientos antibióticos. Ya que al ser una levadura y no una bacteria los antibióticos no le hacen daño. Eso permite empezar a reparar incluso durante el tratamiento antibiótico.

Hay muchos antibióticos y no todos afectan igual a la flora intestinal. Si tuviese que nombrar a “la bestia negra de la flora” en niños sería sin duda la Amoxicilina con ácido clavulánico. Pero es un gran antibiótico en cuanto a efectividad contra las infecciones. Esto significa que no debe usarse a la ligera. Que si la infección creemos que puede combatirse con otros antibióticos menos agresivos, optemos por otros. Pero que si es una infección grave y necesitamos este antibiótico debemos usarlo.

Pero eso sí, siempre con probióticos. Y en este caso mi recomendación es empezar al mismo tiempo que el antibiótico a tomar Sacaromices boulardii y seguir tomándo el probiótico hasta unos días después de acabar el tratamiento antibiótico.

Los probióticos como tratamiento preventivo de infecciones

Otro uso posible de los probióticos es que en algunos casos de infecciones de repetición los probióticos pueden actuar reduciendo la tendencia de algunos niños a desarrollar algunas infecciones concretas.

Algunas mastitis, orzuelos, enterocolitis, amigdalitis, otitis de repetición pueden reducir su frecuencia o desaparecer cuando reforzamos la flora con probióticos.