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Vacuna meningococo C en niños

Es una vacuna que ha reducido mucho la frecuencia de Meningitis en España y está incluida en calendario vacunal.

El Meningococo C era uno de los microbios que con más frecuencia causaban meningitis y sepsis antes de que se introdujese la vacuna en el calendario vacunal. Los otros gérmenes causantes de meningitis que tienen vacuna son el neumococo, el hemófilus tipo b y el meningococo B. Algunas de estas infecciones son potencialmente mortales. Desde su introducción en el calendario vacunal su frecuencia ha caido de forma muy importante.

Es por tanto una vacuna en la que la relación entre riesgo y beneficio es clara a favor de la salud de los niños. Y por tanto se la recomiendo a todos los padres, al igual que yo en su día se la puse a mi hijo.

La pauta para ponerla no es inamovible:

En el calendario vacunal unificado del Ministerio aparecen 3 dosis: A los 2 meses, 12 meses y 12 años.

No debemos vacunar a un niño si está enfermo con una infección. Que acabe primero con la infección que tiene y ya le enseñaremos después a defenderse de las otras. Cuando eso ocurre, retrasamos la dosis hasta que mejora. Como la separación entre las dosis es amplia, si se produce un retraso de una dosis en unas cuantas semanas, no afecta a las fechas en las que pondremos las otras dosis.

En cuanto a reacciones adversas de esta vacuna, lo más frecuente es que no pase nada o que se inflame un poco el lugar donde se pinchó.

Si se hincha podemos poner frío los primeros días y dar un analgésico (Apiretal o Dalsy) al niño si duele mucho o tiene fiebre.

No hay que dar apiretal ni ningún otro analgésico antes de las vacunas como prevención.

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Vacuna de la hepatitis B en niños

 

La hepatitis B es una enfermedad que se transmite a través de la sangre o de relaciones sexuales y es prevenible con la vacunación.

La hepatitis B es una enfermedad causada por un virus que se transmite a través de sangre o relaciones sexuales. Produce una inflamación del hígado que varía de intensidad según el paciente. Hay muchas personas que son portadores de este virus sin saberlo y sin que afecte a su salud, pudiendo contagiarlo fundamentalmente por contacto con su sangre o por relaciones sexuales. Pero también, si una madre es portadora del virus, puede contagiar a su hijo en el parto.

La pauta para ponerla no es inamovible:

El calendario vacunal que se aplica en España a partir de 2014 incluye 3 dosis: nacimiento, 2 meses y 6 meses.

Cuando una madre es portadora se vacuna al niño al nacimiento, al mes y a los 6 meses de vida. Y al nacimiento se le administra también anticuerpos para protegerlo hasta que la vacuna empieza a actuar.

No debemos vacunar a un niño si está enfermo con una infección. Que acabe primero con la infección que tiene y ya le enseñaremos después a defenderse de las otras. Cuando eso ocurre, retrasamos la dosis hasta que mejora y las demás se retrasan en el mismo tiempo que ha sido necesario.

Si se hincha podemos poner frío los primeros días y dar un analgésico (Apiretal o Dalsy) al niño si duele mucho o tiene fiebre.

La vacuna que se usa en España no es capaz de causar la enfermedad. Antes de que se considerase erradicada la polio de España, se usaba una que se daba por boca, era más potente y podía causar en algunos niños una Poliomielitis.

No hay que dar apiretal ni ningún otro analgésico antes de las vacunas como prevención.

Tres dosis, nacimiento, 2 meses y 6 meses.

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Vacuna de la Poliomielitis en niños

Esta vacuna es uno de los mayores logros en medicina preventiva de la historia, junto a la de la viruela y el tétanos.

La poliomielitis es una enfermedad causada por un virus que ataca el sistema nervioso pudiendo producir la muerte o secuelas graves que reducen la movilidad del paciente de por vida.

En gran parte del mundo se considera ya una enfermedad erradicada. Pero quedan algunas zonas del mundo donde aún persiste precisamente porque no se ha conseguido vacunar adecuadamente a la población.

La pauta para ponerla no es inamovible:

El calendario vacunal que se aplica en España a partir de 2014 incluye 4 dosis: 2, 4, 6 y 18 meses.

No debemos vacunar a un niño si está enfermo con una infección. Que acabe primero con la infección que tiene y ya le enseñaremos después a defenderse de las otras. Cuando eso ocurre, retrasamos la dosis hasta que mejora y las demás se retrasan en el mismo tiempo que ha sido necesario.

Si se hincha podemos poner frío los primeros días y dar un analgésico (Apiretal o Dalsy) al niño si duele mucho o tiene fiebre.

La vacuna que se usa en España no es capaz de causar la enfermedad. Antes de que se considerase erradicada la polio de España, se usaba una que se daba por boca, era más potente y podía causar en algunos niños una Poliomielitis. Pero en los países en los que se considera erradicada la vacuna que usamos no contiene virus vivos y no es por tanto capaz de causar la enfermedad en ningún niño.

No hay que dar apiretal ni ningún otro analgésico antes de las vacunas como prevención.

Respecto a la imagen superior: Tenemos mala memoria. Hoy en día muchos padres se plantean no vacunar a sus hijos. Como si fuese una decisión sabia que puede salvarles de grandes males. La foto superior es de 1955. No hace tanto tiempo, ni un siglo. Es una unidad de atención a pacientes de polio en una epidemia. Decenas de pulmones de acero (hoy sustituidos por los respiradores artificiales) para conseguir que los pacientes no muriesen ahogados. Muchos de esos pacientes siguieron el resto de su vida dependiendo de esos pulmones artificiales. Hoy nos parece algo «irreal» gracias a la vacuna. Aún quedan muchos pacientes que en su día sobrevivieron pero perdiendo la capacidad de andar sin ayuda para el resto de sus vidas.

Y en otros países del mundo donde la Polio no está controlada, sigue ocurriendo.

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El niño con las defensas mal Pekevídeo 11

En este pekevídeo abordamos uno de los temas que más preocupan a los padres: Las defensas de sus hijos y las infecciones.

Intentaré responder a los interrogantes más importantes que surgen en este tema:

¿Porqué los niños tienen tantas infecciones?

¿Tendrá mi hijo las defensas mal?

¿Cómo se nota cuando realmente las tiene mal?

Además:

Si visualizar el pekevideo estimula vuestra curiosidad o conocéis casos de niños que verdaderamente tienen la defensas mal, encontraréis respuesta a las inmediatas preguntas que os habréis hecho:

¿Entonces, hay algo que suba las defensas?

¿Cuándo y como madurará su sistema defensivo?

¿Qué podemos hacer, es difícil o caro mejorar el sistema defensivo?

No dejéis de visitar el enlace:

Defensas para bebés y niños

 

El niño con las defensas mal

 

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¿Qué cifra de fiebre es peligrosa en niños? Pekevídeo 3

En el pekevídeo de esta semana explico qué debemos observar en un niño para valorar si la fiebre que tiene es peligrosa o no.

A muchos padres les preocupa cuando un niño tiene fiebre. Y en algunos casos asusta ver subir esa fiebre porque no sabemos si eso puede producir algún daño al niño.

En este vídeo puedes encontrar una explicación a estas dudas:

  1. ¿Es peligrosa la fiebre?
  2. ¿Qué es hipertermia?
  3. ¿Cuándo debemos preocuparnos por un niño con fiebre y llevarlo al pediatra?

Espero vuestros comentarios y sugerencias saber los temas que creáis más interesantes.

¿Qué cifra de fiebre es peligrosa en niños?

 

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Riesgo de infección en el recién nacido.

La infección en el recién nacido es uno de los peligros que puede correr en los primeros días de vida.

Hay varias situaciones en las que es más frecuente que pueda ocurrir. Como son en su mayoría conocidas, están protocolizadas.

Las situaciones en las que es más habitual que pueda aparecer una infección en un recién nacido son:

  1. Recién nacido prematuro. Los niños que nacen antes de tiempo, tiene varios factores que favorecen la infección: Un sistema inmunitario menos desarrollado y más probabilidades de presentar problemas respiratorios por inmadurez, que pueden complicarse con infección.
  2. Cuando la bolsa se rompe muchas horas antes del parto. Hay protocolos diferentes, pero habitualmente se considera que hay riesgo por encima de las 16-18 horas de bolsa rota antes de la salida del bebé.
  3. Cuando la madre tiene fiebre antes o durante el parto. Es un signo de que la madres sufre una infección. En algunos casos la infección es en la placenta o en el líquido amniótico. También son frecuentes las infecciones de orina de la madre.
  4. Cuando es un parto por vía vaginal (normal) pero la madre tiene en su flora vaginal una bacteria: SGB+. Este germen no produce síntomas en la madre, pero es uno de los causantes más frecuentes de infección en el recién nacido.

En todos estos casos, en cuanto se conocen se inician una serie de acciones que están protocolizadas en casi todos los hospitales:

  1. A veces se administra antibióticos a la madre en las horas previas al parto.
  2. En algunos casos hay que hacer analíticas y administras antibióticos al recién nacido en las primeras horas de vida.

¿Es muy grave el riesgo si diagnostican que mi recién nacido tiene una infección?

En la mayoría de los casos no. Especialmente si se diagnostica por que le han aplicado el protocolo y antes de que el bebé manifestase ningún síntoma. En esos casos, hemos llegado habitualmente antes de que la infección se desarrolle y responden muy bien al tratamiento.

Pero cuando la infección se diagnostica porque el bebé ya está mal, la evolución puede ser a veces muy rápida y tener consecuencias graves. Si es vuestro caso, tened claro que cuantas más horas pasen sin que empeore, mejor es el pronóstico. Cuando las infecciones van mal en niños pequeños, suelen hacerlo muy rápidamente. Si no hay signos de empeoramiento conforme pasan las primeras 12 ó 24 horas, lo habitual es que todo acabe bien.

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Neumonía en niños

Neumonía en niños

Neumonía en niños.  Las dudas más frecuentes que explico a los padres de niños con pulmonía. Diagnóstico, Tratamiento y un vídeo que lo aclara todo.

¿Qué es una Neumonía?

La neumonía es una infección que afecta al pulmón.

No es mi intención con este artículo que aprendáis a tratar o diagnosticar una neumonía. Eso es función de los Pediatras, no de los Padres. Mi idea es que si vuestro hijo es diagnosticado de Neumonía tengáis algo más claros algunos conceptos que suelen causar dudas a los padres.

También hay quien la llama pulmonía.
Es una enfermedad entre moderada y grave. En la mayoría de los casos puede tratarse en el domicilio del niño.

Pero en algunos casos puede ser necesario tratarlo en un hospital:

  • Cuando el niño no es capaz de hacer el tratamiento en casa (vomita la medicación…)
  • Si tiene muy mal estado general.
  • Si tiene una dificultad respiratoria importante.
  • Si tras iniciar tratamiento en casa empeora.

¿Cómo empieza una neumonía?

Puede empezar como un resfriado normal (casi siempre empieza con un virus). No es posible saber cuando empieza si acabará en neumonía o no. En algunos niños el catarro empieza a irritar los bronquios, que producen moco. Y si éste no se puede expulsar bien puede empezar a acumularse. Este moco acumulado es a veces aprovechado por una bacteria para empezar a crecer y producir la neumonía.

Evolución habitual de una neumonía

Empieza con un catarro con tos y mocos, que en algunos casos tiene fiebre durante unos días.

Lo más frecuente es que cuando ya empezaba a mejorar, se produzca un empeoramiento repentino con fiebre y tos más intensos. En otros casos el catarro va simplemente a peor (cada vez más tos y fiebre en ascenso con estado general empeorando) o no experimenta mejoría tras 3-4 días de fiebre.

El diagnóstico de la Neumonía

Cuando se produce la evolución descrita antes se debe acudir al pediatra que llega al diagnóstico por medio de:

  • Historia: La evolución descrita.
  • Exploración: Niño con estado general malo (mal color de piel, decaimiento…), dificultad respiratoria (respira más rápido de lo normal y se nota que le cuesta trabajo…) y al escuchar el pecho con el fonendo se oyen crepitantes (ruido como de pisar nieve en alguna zona del pulmón -no siempre se oye-).
  • Radiografía: Hay dos tipos de neumonías según la radiografía:
    • Lobar: Afecta sobretodo a una zona del pulmón que se ve en la placa como una mancha blanca.
Son las más agresivas y que se suelen complicar más.

 

  • Atípica: Se ve como una imagen difusa en todo el pulmon como de vidrio deslustrado.
Suelen tener una buena evolución si se tratan de forma adecuada.
  • Analítica: En algunos casos en los que no está claro el tipo de neumonía o su intensidad la analítica puede ayudar.

Tratamiento de la neumonía

  • En casa: Antibiótico en función del tipo de neumonía, tratamiento para la fiebre y tratamiento que ayude a expulsar el moco del pecho.
  • En el hospital: Antibiótico por vía intravenosa, tratamiento para fiebre y medicación en aerosoles y oxígeno en mascarilla para ayudar a respirar si es necesario.

En la mayoría de los casos el tratamiento dura entre 10 y 14 días.

Radiografías posteriores

Es muy frecuente que tras una neumonía, la familia quiera ver una radiografía normal. Se abusa de ellas.

La radiografía no sirve para valorar la mejoría de las neumonías, ya que la imagen de la placa no mejora rápidamente. En algunos casos, a pesar de estar curado, puede seguir con imagen de neumonía semanas después.

La radiografía mejora lentamente, pero empeora rápidamente.
Está indicado hacer las placas que sea necesario cuando una neumonía empeora, pero no sirven para dar un «certificado de curación».

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Infecciones graves en niños: Meningitis, Sepsis, Neumonías, Mastoiditis, Peritonitis, Celulitis periorbitaria.

Infección grave en niños o bebés precisa tratamiento hospitalario

¿Que deben hacer los padres si su hijo tiene una infección grave? Meningitis, Sepsis, Neumonía, Mastoiditis, Peritonitis, Celulitis periorbitaria…

Hay una serie de infecciones en niños que pueden ser graves y cuyo tratamiento se realiza, casi siempre, en un Hospital.

Cualquier infección grave suele tener las siguientes características:

– Producen muy mal estado general en el niño. Si un niño está animado y con buen estado general, es raro que pueda tener una infección grave. Solemos orientarnos por la fiebre cuando hablamos de infecciones. Pero es un error pensar que la gravedad va asociada a lo alta o baja que sea la fiebre. Lo esencial es el estado general y cómo de constante es la alteración del mismo. Cuando un niño tiene fiebre alta pero está bien, aunque sea a ratos, cuando baja. Es raro que tenga una infección grave. Pero si tiene mal estado general, constante sin recuperarse en horas, a pesar de que la fiebre pueda no ser alta, es cuando debemos pensar que tenga una infección grave o cualquier otro problema, pero igualmente serio.

Su empeoramiento puede ser muy rápido. A veces pueden tener una evolución a peor en pocas horas. Lo que significa que si nuestro hijo tiene mal estado general de verdad, cuando nos impresiona porque nunca lo habíamos visto así, debemos acudir al Hospital. No siempre va a ser algo grave. Pero si lo fuese, iniciar el tratamiento pronto es esencial.

– Precisan ser tratadas en un Hospital. Precisan tratamientos que no pueden ser administrados en casa y con un control estrecho de la evolución por profesionales preparados. Ya que una infección grave puede evolucionar rápidamente y es un desafío importante para el organismo, no podemos descuidarnos.

Hay mucha información en internet que puede hacerte pensar que son los padres los que tienen que tomar la iniciativa en estos cuadros.

Como Pediatra debo decir que lo más importante que deben hacer los padres de un niño que tiene un cuadro de este tipo es:

Acudir lo antes posible al servicio de Urgencias más cercano. Y si se puede elegir entre varios a una distancia similar, al del Hospital de mayor nivel entre ellos.

Al dar los datos, cuando el mal estado general del niño es evidente, hacerlo con el niño. De esa forma el personal de administración del Hospital ve al niño. En cualquier servicio de urgencias se da prioridad a los niños que están evidentemente graves. Si no está tan mal como para que su aspecto impresione es que posiblemente no está en uno de los casos descritos.

Confiad en el criterio de los profesionales que le atiendan. En este tipo de infecciones es necesario actuar rápidamente. El tiempo que dediquen a atender a los padres no están atendiendo al niño. El peor favor que podéis hacer a vuestro hijo es interferir en el trabajo de los médicos que tienen que atenderlo. Lo que no quiere decir que no estéis informados sobre lo que pasa a vuestro hijo.

Las infecciones graves más frecuentes y de las que podéis consultar artículos específicos son las siguientes:

Meningitis, Sepsis, Neumonías, Mastoiditis, Peritonitis, Celulitis periorbitaria.

Espero que nunca necesitéis esta información para aplicarla en vuestro propio hijo, pero si un día se da el caso, espero que os ayude a pasar esta situación con menos angustia.

Una cosa importante en todas estas infecciones es el Tiempo:

Cuanto más tiempo pasa sin que empeore, más probable es que mejore.

Cada hora sin malas noticias es una buena noticia.

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Definición de Sepsis o infección generalizada en niños

Sepsis en niños y bebés

Los conceptos que creo que necesitan saber los padres de un niño con sepsis. La infección más grave que puede sufrir un ser humano.

Mi intención no es que leyendo esto sepáis cómo diagnosticar y tratar a un niño con Sepsis. Hacer eso no corresponde a los padres, sino a los pediatras.

Tampoco es agobiaros pensando si vuestro hijo tendrá esta infección tan grave.

La idea de este artículo es explicar los conceptos que con más frecuencia suelen ser motivo de dudas para los padres de un niño ingresado por Sepsis o infección generalizada.

Habrás deducido que esta es una infección que debe siempre tratarse en un Hospital. De hecho en el hospital próximo con más medios para hacerlo.

Pero es tan importante «próximo» como «con más medios». Ya que suelen precisar Ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos, cosa que no tienen todos los hospitales. Pero es esencial iniciar el tratamiento lo antes posible.

Definición: ¿Qué es la Sepsis?

Una sepsis es una infección diseminada por la sangre que afecta a todo el cuerpo.

Es la infección más grave que existe. Más que una Meningitis. Ya que el sistema defensivo en la Meningitis ha sido capaz, al menos, de aislar la infección en una zona del organismo. Aunque sea la más delicada.

Suele aparecer a partir de una infección banal (Faringoamigdalitis, herida…) o como complicación de otras infecciones graves (meningitis, neumonías, mastoiditis, sinusitis, celulitis, peritonitis).

Ya quisiéramos los pediatras que hubiese alguna forma de saber, entre todos los niños con infecciones banales, cuál va a hacer la Sepsis y cuál no. Pero hasta que la hace, es imposible.

Con lo que a la pregunta «¿Esto, podía haberse evitado?» La respuesta es «No. En esta vida hay cosas que dependen de la buena o mala suerte.»

La única prevención razonable para evitar Sepsis es la vacunación. Ya que la mayoría de los gérmenes causantes de sepsis tienen hoy en día vacunas disponibles (Neumococo, Meningococo, Haemophilus…). No tienen una efectividad del 100%, pero reducen las posibilidades de padecer una sepsis entre un 70  y un 90%.

Cuales son los síntomas que deben hacernos pensar en una sepsis

Es una infección grave. Como tal suele ir acompañada de fiebre alta, pero no siempre es así.

Lo que sí ocurre siempre en una Sepsis x es que el niño tiene muy mal estado general. Y este es constante. Hay infecciones que sin ser graves pueden hacer que un niño esté muy afectado cuando la fiebre es alta, pero mejoran en cuanto la fiebre baja.

La sepsis es tan grave que incluso cuando la fiebre baja el niño o el bebé está muy, muy decaído.

Un niño o un bebé muy decaído debe ser valorado lo antes posible en un hospital.

¿Mi hijo está vacunado contra la Sepsis? ¿Cómo es posible que la tenga a pesar de estar vacunado?

Las bacterias que con más frecuencia la producen tienen vacunas hoy en día:

Gracias a la vacunación se ha reducido mucho la frecuencia de Sepsis en niños en los últimos años. Pero no han desaparecido.

Hay tres motivos por los que un niño «vacunado contra la Sepsis» puede sufrir una:

– Hay muchos gérmenes capaces de producirla. No todos ellos tienen vacuna. Y de los que si la tienen, no todos los niños están vacunados de todas.

– Algunos niños vacunados no alcanzan el nivel de defensas suficientes tras la vacunación para que las garantías de evitar la sepsis se aproximen al 100%. En medicina el 100% no existe.

– En algunos momentos cualquier persona, vacunada o no, puede tener su sistema defensivo agotado. Si en ese momento sufre la infección puede desarrollar la Sepsis.

¿Es peligrosa una Sepsis en niños? ¿Puede un niño con Sepsis morirse o quedar con secuelas graves? Desgraciadamente sí.

En las Sepsis pueden quedar secuelas o producir la muerte.

El la infección más grave que existe, con evoluciones tan rápidas, que a veces el paciente puede morir antes de llegar a poner el tratamiento antibiótico.

El problema de la sepsis es que si desencadena un proceso llamado Coagulación Intravascular Diseminada, aún poniendo el tratamiento adecuado, las posibilidades de supervivencia se reducen muchísimo.

La Coagulación Intravascular Diseminada se caracteriza por que la infección hace que la sangre empiece a coagular dentro de los propios vasos sanguíneos del niño. Las sustancias que en la sangre se dedican a coagularla cuando es necesario se agotan.

El resultado es que por un lado se forman coágulos que impiden la llegada de sangre a los órganos del cuerpo y por otro lado sangra en cualquier lugar. El sangrado más evidente se produce en la piel, dando lugar a las petequias.

Las petequias son derrames de sangre en la capa superficial de la piel que pueden aparecer y extenderse rápidamente.

 

petequias en niños

 

En la Sepsis lo esencial es ser rápidos

Las probabilidades de que cure sin secuelas aumentan cuanto antes se inicia el tratamiento antibiótico.

Las probabilidades de muerte en una Sepsis se reducen muchísimo si sobrevive a las primeras 24-48 tras iniciar el tratamiento.

Por lo tanto si vuestro hijo está ingresado por una sepsis, que pase el tiempo sin noticias es la mejor noticia posible.

El peligro aumenta si las petequias se extienden rápidamente.

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Mastoiditis en niños

mastoiditis en niños

La Mastoiditis es una complicación que aparece a veces en infecciones de oído. Puede ser grave y suele necesitar tratamiento hospitalario.

Es la complicación más frecuente de una infección de oído. Pero aún así no es habitual.

¿Qué es una Mastoiditis y cómo se origina?

Detrás del oído hay un bulto que todos tenemos. Al tocarlo es duro. Es un bulto de hueso llamado apófisis Mastoides.

apófisis mastoides

Su interior es poroso.

A veces una infección de oído puede extenderse a su interior acumulando pus.

Eso es la Mastoiditis.

Lo que podemos apreciar es un bulto doloroso, enrojecido y caliente tras la oreja.

Para que aparezca esta complicación un niño debe tener una otitis con infección bacteriana en el oído medio. Y esto no es tan frecuente como creemos. La mayoría de las otitis medias son producidas simplemente por acumulación de moco a presión tras el tímpano.

Hay niños que tienen tendencia a sufrir otitis de este tipo simplemente porque tienen las vegetaciones grandes o la salida de ese moco hacia la garganta no se hace bien a través de la Trompa de Eustaquio.

Como consecuencia el moco tiende a acumularse. En muchos casos esto produce un dolor que aparece cuando está tumbado un rato (de noche o en la siesta) y que cede cuando lleva un rato incorporado. Ya que tumbado el moco cae hacia el oído aumentando la presión y cuando se incorpora un rato el moco vacía hacia la garganta bajando la presión.

Cuando un dolor de oído es permanente y no cede tras un rato de estar incorporado pensamos que realmente puede haber infección en el oído.

A veces puede llegar a perforar el tímpano y salir la supuración hacia fuera. Aunque pueda asustar, suele ser positivo. Ya que cuando la pus sale el dolor mejora y es más fácil que el cuerpo elimine la infección.

La mayoría de las Mastoiditis se producen precisamente porque el tímpano no se perfora, retiene la infección a presión y acaba extendiéndose a zonas próximas como la mastoides. Aunque en algunos casos puede llegar a aparecer la mastoiditis incluso tras perforarse el tímpano.

El tratamiento de la Mastoiditis

En un principio el tratamiento es antibiótico. En casos muy leves se puede dar por boca.

Pero en muchos casos es necesario administrarlos por vía intravenosa (en suero) para que el antibiótico alcance suficiente concentración en el foco de la infección. Esto significa ingreso hospitalario para administrar el tratamiento.

Tras poner el tratamiento se controla la evolución valorando al niño y haciendo analíticas:

  • Lo normal es que la fiebre empiece a bajar 24-48 horas después de iniciar el tratamiento antibiótico. Si no es así hay que pensar en que el germen causante sea resistente a este antibiótico, que haya que subir la dosis o que haya que drenar la Mastoiditis.
  • La inflamación tras la oreja y el dolor deben también empezar a reducirse claramente.
  • Hacemos analíticas en las que nos fijamos sobre todo en dos aspectos:
    • Leucocitos. Son las células del sistema defensivo en sangre. Cuando una infección bacteriana es grave pueden estar altas o bajas, pero tienen sobre todo un tipo de leucocitos, los neutrófilos. Son los que luchan contra las bacterias.
      • Si suben los leucocitos. En principio es un signo de que la infección es intensa y el cuerpo se está defendiendo. Un aumento de los leucocitos tras iniciar el tratamiento antibiótico suele indicar que el germen causante es resistente.
      • Si bajan los leucocitos. Si tras iniciar el tratamiento antibiótico los leucocitos van bajando con mejora del estado general del niño, bajada de la fiebre y reducción de la inflamación tras la oreja, es una buena señal. Pero si bajan con empeoramiento de lo demás es muy mala señal. Significa que el sistema defensivo del niño se está agotando.

Cuando a pesar del tratamiento antibiótico intravenoso la evolución no es buena, puede ser necesario operar para que salga el pus hacia fuera. Si se opera suele dejarse un drenaje para que la pus salga con más facilidad y tras unos días se cierra.

Como en todas las enfermedades infecciosas graves debemos tener claro que hay que confiar en los profesionales que atienden a nuestro hijo. Y que cuantos más días pasen sin empeorar la situación más probable es que se cure.

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