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Se le escapa la orina

Se le escapa la orina

Se le escapa la orina ¿Porqué algunos niños que ya controlaban la orina tienen escapes durante el día y la noche? La vejiga hiperactiva y cómo tratarla.

Hay niños que tras controlar la orina de forma normal, empiezan a:

  • Tener urgencia por ir al baño.
  • Van con poca frecuencia. (No es por infección, en la que tienden a ir con frecuencia). Con bastante frecuencia porque no se sienten cómodos yendo al baño más que en casa o acompañados por un familiar en el que tienen confianza.
  • De vez en cuando tienen pequeños escapes, tanto de día como de noche. Pero más habituales de día.

Es frecuente, que pasada la fase de controlar la orina en el preescolar, los niños empiecen a aguantar cada vez más tiempo sin ir al baño a orinar. Pero algunos, aguantan tanto, que la vejiga se llena mucho. Cuando las paredes de la vejiga están a demasiada tensión, las fibras musculares que la forman, empiezan a irritarse. Y responden contrayéndose. El resultado son como pequeños apretones muy seguidos, que dan la sensación de que hay que ir urgentemente a orinar, porque se escapa. Estos escapes se pueden producir con más asiduidad de día, pero también de noche.

Se diferencia de la enuresis nocturna primaria con facilidad porque en ésta:

  • La orina se escapa sólo de noche. En la vejiga hiperactiva se escapa más de día.
  • Durante el día no hay urgencia para ir al baño. En la vejiga hiperactiva lo que la define es esa urgencia por ir al baño.

El tratamiento en la vejiga hiperactiva, tiene varias posibilidades:

  • Medicación (consulta a tu pediatra)
  • Reeducación de la vejiga. Lo que os recomiendo para empezar.

Esto último consiste en lo siguiente:

Hay que recordar al niño, que vaya con mucha frecuencia al baño. Incluso si tiene edad suficiente dadle un reloj o un móvil con una alarma configurada para sonar durante el día cada 2 horas, que le recuerde que debe ir al baño.

Al vaciar la vejiga con más frecuencia, la pared está más relajada, y los músculos menos irritables.

Tras una fase de reeducación y una vez que pasen un par de semanas sin producirse escapes, podrá aumentarse el tiempo entre las micciones pero recordando al niño que no pase demasiado tiempo sin orinar y acostumbrándolo a que no se aguante. Reconociendo el niño cualquier insinuación de escape o molestia en la parte baja de la barriga, como un recordatorio de que debe ir al baño cuanto antes.

En segundo lugar es importante en estos niños corregir el estreñimiento, si es que existe. Lo que es bastante habitual. Ya que la retención de heces potencia la vejiga hiperactiva.

También hay niños que pueden llegar a orinarse durante el día cuando ya lo controlaban perfectamente por otros motivos. Entre los más habituales están:

  • Infección de orina.
  • Vulvovaginitis en niñas (en estos casos, a veces la causa si son muy repetitivas es que tenga lombrices).
  • Problemas psicológicos. Una llamada de atención o una manifestación de que algo no va bien en su vida (un nuevo hermano, problemas entre sus padres, nuevo colegio, problemas con algún compañero de clase…)

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Cuidados del pene de un bebé

¿Es necesario dar tirones a los bebés para que baje la piel del pene? Fimosis y adherencias balano prepuciales.

Una de las dudas que tienen muchos padres en el primer año de vida de su hijo es qué tienen que hacer o no hacer con el pene del bebé.

El principal miedo que tienen es que por no actuar de forma adecuada el niño acabe teniendo fimosis.

No son pocos los padres, e incluso los pediatras que insisten en retirar el prepucio (piel que se desliza sobre la punta del pene) incluso por la fuerza si no baja con facilidad: ESTO NO ES NECESARIO y puede ser contraproducente.

La mayoría de los niños cuando nacen, tiene el prepucio tan pegado al pene que no permiten que se retire nada.

En algunos casos, sin embargo, ya desde el primer día permite retirarlo por completo.

Pero poco a poco, en la mayoría que no bajaba, se va separando. No hay un ritmo fijo para esto. En las revisiones se va viendo. Pero antes del año, no hay ninguna prisa.

A veces vemos que se va separando pero sin llegar a hacerlo por completo. En ese caso que queda libre el glande (parte más roja del pene que queda cubierta por la piel) pero sólo hasta un punto en que la piel parece pegada a la mucosa: Son las adherencias balanoprepuciales.

Cuando ya está totalmente libre, la piel baja con facilidad para dejar totalmente al descubierto el glande hasta el surco que lo separa del resto del pene.

La fimosis es cuando no permite que bajemos nada el prepucio.

Hoy en día hay cremas con las que podemos ablandar suficientemente el prepucio para que permita bajarlo.

Las adherencias balanoprepuciales son cuando deja parte del pene al descubierto pero no baja más por estar pegado.

En la mayoría de estos casos ya no es necesario ni usar la crema.

Una vez que ya no hay fimosis y baja la piel, aunque no lo haga por completo, va a ocurrir un fenómeno natural que hace que acabe abriendo sólo.

En el surco que separa el glande del resto del pene hay glándulas que producen secreción. Esa secreción, al no tener salida va a acumularse dando lugar a «bolsas» por debajo de la piel del pene. Esa bolsa puede llegar a tener a veces un centímetro o más. Lo que notamos es como si tubiese un quiste de grasa por debajo del prepucio.

A veces esa secreción se infecta, produciendo dolor e inflamación (balanitis). En esos casos se trata con cremas de antibióticos y suele mejorar en 2-3 días sin mayor problema.

Cuando notamos la «bolsa» pero no duele ni está inflamado, no es necesario hacer nada. Poco a poco la propia presión de la secreción irá abriendo camino hasta separar las adherencias saliendo. A partir de ese momento se queda como un ojal que separa prepucio de glande por la zona donde abrió. El resto de zonas hará lo mismo poco a poco hasta que acaba abriéndose por completo.

Como decía al principio no es necesario ni deseable tirar del prepucio «a la fuerza», ya que el proceso natural o con ayuda de cremas puede obtener el mismo resultado sin dolor.

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Mocos espesos en niños y bebés

Los niños casi siempre tienen mocos. Lee aquí una explicación para padres sobre los mocos espesos. Porqué aparecen y cómo tratarlos.

 

Los niños y bebés, especialmente en sus 3 primeros años de vida tienen casi siempre mocos.

A veces son mocos claros y otras veces son mocos espesos.

Lo habitual es que los mocos espesos aparezcan en niños y bebés, cuando los mocos claros se espesan. Eso ocurre durante el catarro, con frecuencia por las mañanas o al final del catarro.

Por las noches el niño o bebé está tumbado, con lo que el moco se queda en la nariz (en lugar de ir cayendo) y se espesa. Luego, durante el día, como va saliendo suele aclararse.

Al final del catarro, la producción de   se hace menos abundante, no sale con tanta velocidad y le da tiempo a espesarse cada vez más.

¿Cómo podemos tratar el moco espeso en niños y bebés?

El moco claro se puede tratar con antihistamínicos.

Pero el moco espeso se puede tratar con mucolíticos (yo no suelo mandarlos porque en la mayoría de los casos lo que hacen es transformarlo en claro, ahora tomas tratamiento para el moco claro y se espesa…. Vamos, que es marear mocos).

Lo más efectivo para eliminar moco espeso de la nariz en niños y bebés es el lavado nasal y aspirar:

  1. Lavado nasal. Tumbamos al niño o bebé de lado y aplicamos por el orificio nasal que queda arriba suero fisiológico o agua marina en Spray (Prefiero los sprays a la jeringuilla, porque los sprays están clasificados por edades, de forma que para los pequeños tienen menos presión, evitando así hacer daño. Con la jeringuilla podemos pasarnos.). Luego lo tumbamos del otro lado y repetimos.
  2. Aspiración nasal. Tras el lavado, si vemos moco asomando, podemos aspirar para sacarlo. Sólo os recomiendo aspirar si veis el moco. No es bueno aspirar mucho, ya que la presión, puede producir más congestión. Por lo tanto aspira para sacar lo que ves, no lo que oyes. Ni por ver si casas algo más.

Casos en los que no recomiendo hacer lavados de nariz en niños y bebés

Cuando un niño se suena bien la nariz no tiene sentido aspirar. Echar suero si puede ayudar incluso en adultos.

En algunos casos notamos el moco cuando respira. Tiene moco en la garganta y al estornudar le sale moco espeso. Pero si hacemos un lavado no sale casi nada y sigue igual de atascado. Suelen ser las vegetaciones. Y en la vegetaciones no sirven de nada los lavados de nariz.

Otro caso en el que no sirven los lavados de nariz en niños y bebés es cuando el moco es claro. El problema en este caso es que le hacemos el lavado. El niño pasa un mal rato, y un minuto después vuelve a estar igual, pero más cabreado. Cuando el moco es claro, la producción de moco es tan rápida que el lavado no es una solución. En ese caso van mejor los antihistamínicos.

Por último, cuando a un niño o bebé le duelen los oídos no recomiendo hacerle lavados, ya que es frecuente que en ese caso les resulten especialmente molestos o hasta dolorosos.

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Bebé de 5 meses Blog fiebre Graves Infecciones en Bebés y Niños Urgencias en Bebés y Niños

Infecciones graves en niños: Meningitis, Sepsis, Neumonías, Mastoiditis, Peritonitis, Celulitis periorbitaria.

Infección grave en niños o bebés precisa tratamiento hospitalario

¿Que deben hacer los padres si su hijo tiene una infección grave? Meningitis, Sepsis, Neumonía, Mastoiditis, Peritonitis, Celulitis periorbitaria…

Hay una serie de infecciones en niños que pueden ser graves y cuyo tratamiento se realiza, casi siempre, en un Hospital.

Cualquier infección grave suele tener las siguientes características:

– Producen muy mal estado general en el niño. Si un niño está animado y con buen estado general, es raro que pueda tener una infección grave. Solemos orientarnos por la fiebre cuando hablamos de infecciones. Pero es un error pensar que la gravedad va asociada a lo alta o baja que sea la fiebre. Lo esencial es el estado general y cómo de constante es la alteración del mismo. Cuando un niño tiene fiebre alta pero está bien, aunque sea a ratos, cuando baja. Es raro que tenga una infección grave. Pero si tiene mal estado general, constante sin recuperarse en horas, a pesar de que la fiebre pueda no ser alta, es cuando debemos pensar que tenga una infección grave o cualquier otro problema, pero igualmente serio.

Su empeoramiento puede ser muy rápido. A veces pueden tener una evolución a peor en pocas horas. Lo que significa que si nuestro hijo tiene mal estado general de verdad, cuando nos impresiona porque nunca lo habíamos visto así, debemos acudir al Hospital. No siempre va a ser algo grave. Pero si lo fuese, iniciar el tratamiento pronto es esencial.

– Precisan ser tratadas en un Hospital. Precisan tratamientos que no pueden ser administrados en casa y con un control estrecho de la evolución por profesionales preparados. Ya que una infección grave puede evolucionar rápidamente y es un desafío importante para el organismo, no podemos descuidarnos.

Hay mucha información en internet que puede hacerte pensar que son los padres los que tienen que tomar la iniciativa en estos cuadros.

Como Pediatra debo decir que lo más importante que deben hacer los padres de un niño que tiene un cuadro de este tipo es:

Acudir lo antes posible al servicio de Urgencias más cercano. Y si se puede elegir entre varios a una distancia similar, al del Hospital de mayor nivel entre ellos.

Al dar los datos, cuando el mal estado general del niño es evidente, hacerlo con el niño. De esa forma el personal de administración del Hospital ve al niño. En cualquier servicio de urgencias se da prioridad a los niños que están evidentemente graves. Si no está tan mal como para que su aspecto impresione es que posiblemente no está en uno de los casos descritos.

Confiad en el criterio de los profesionales que le atiendan. En este tipo de infecciones es necesario actuar rápidamente. El tiempo que dediquen a atender a los padres no están atendiendo al niño. El peor favor que podéis hacer a vuestro hijo es interferir en el trabajo de los médicos que tienen que atenderlo. Lo que no quiere decir que no estéis informados sobre lo que pasa a vuestro hijo.

Las infecciones graves más frecuentes y de las que podéis consultar artículos específicos son las siguientes:

Meningitis, Sepsis, Neumonías, Mastoiditis, Peritonitis, Celulitis periorbitaria.

Espero que nunca necesitéis esta información para aplicarla en vuestro propio hijo, pero si un día se da el caso, espero que os ayude a pasar esta situación con menos angustia.

Una cosa importante en todas estas infecciones es el Tiempo:

Cuanto más tiempo pasa sin que empeore, más probable es que mejore.

Cada hora sin malas noticias es una buena noticia.

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Definición de Sepsis o infección generalizada en niños

Sepsis en niños y bebés

Los conceptos que creo que necesitan saber los padres de un niño con sepsis. La infección más grave que puede sufrir un ser humano.

Mi intención no es que leyendo esto sepáis cómo diagnosticar y tratar a un niño con Sepsis. Hacer eso no corresponde a los padres, sino a los pediatras.

Tampoco es agobiaros pensando si vuestro hijo tendrá esta infección tan grave.

La idea de este artículo es explicar los conceptos que con más frecuencia suelen ser motivo de dudas para los padres de un niño ingresado por Sepsis o infección generalizada.

Habrás deducido que esta es una infección que debe siempre tratarse en un Hospital. De hecho en el hospital próximo con más medios para hacerlo.

Pero es tan importante «próximo» como «con más medios». Ya que suelen precisar Ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos, cosa que no tienen todos los hospitales. Pero es esencial iniciar el tratamiento lo antes posible.

Definición: ¿Qué es la Sepsis?

Una sepsis es una infección diseminada por la sangre que afecta a todo el cuerpo.

Es la infección más grave que existe. Más que una Meningitis. Ya que el sistema defensivo en la Meningitis ha sido capaz, al menos, de aislar la infección en una zona del organismo. Aunque sea la más delicada.

Suele aparecer a partir de una infección banal (Faringoamigdalitis, herida…) o como complicación de otras infecciones graves (meningitis, neumonías, mastoiditis, sinusitis, celulitis, peritonitis).

Ya quisiéramos los pediatras que hubiese alguna forma de saber, entre todos los niños con infecciones banales, cuál va a hacer la Sepsis y cuál no. Pero hasta que la hace, es imposible.

Con lo que a la pregunta «¿Esto, podía haberse evitado?» La respuesta es «No. En esta vida hay cosas que dependen de la buena o mala suerte.»

La única prevención razonable para evitar Sepsis es la vacunación. Ya que la mayoría de los gérmenes causantes de sepsis tienen hoy en día vacunas disponibles (Neumococo, Meningococo, Haemophilus…). No tienen una efectividad del 100%, pero reducen las posibilidades de padecer una sepsis entre un 70  y un 90%.

Cuales son los síntomas que deben hacernos pensar en una sepsis

Es una infección grave. Como tal suele ir acompañada de fiebre alta, pero no siempre es así.

Lo que sí ocurre siempre en una Sepsis x es que el niño tiene muy mal estado general. Y este es constante. Hay infecciones que sin ser graves pueden hacer que un niño esté muy afectado cuando la fiebre es alta, pero mejoran en cuanto la fiebre baja.

La sepsis es tan grave que incluso cuando la fiebre baja el niño o el bebé está muy, muy decaído.

Un niño o un bebé muy decaído debe ser valorado lo antes posible en un hospital.

¿Mi hijo está vacunado contra la Sepsis? ¿Cómo es posible que la tenga a pesar de estar vacunado?

Las bacterias que con más frecuencia la producen tienen vacunas hoy en día:

Gracias a la vacunación se ha reducido mucho la frecuencia de Sepsis en niños en los últimos años. Pero no han desaparecido.

Hay tres motivos por los que un niño «vacunado contra la Sepsis» puede sufrir una:

– Hay muchos gérmenes capaces de producirla. No todos ellos tienen vacuna. Y de los que si la tienen, no todos los niños están vacunados de todas.

– Algunos niños vacunados no alcanzan el nivel de defensas suficientes tras la vacunación para que las garantías de evitar la sepsis se aproximen al 100%. En medicina el 100% no existe.

– En algunos momentos cualquier persona, vacunada o no, puede tener su sistema defensivo agotado. Si en ese momento sufre la infección puede desarrollar la Sepsis.

¿Es peligrosa una Sepsis en niños? ¿Puede un niño con Sepsis morirse o quedar con secuelas graves? Desgraciadamente sí.

En las Sepsis pueden quedar secuelas o producir la muerte.

El la infección más grave que existe, con evoluciones tan rápidas, que a veces el paciente puede morir antes de llegar a poner el tratamiento antibiótico.

El problema de la sepsis es que si desencadena un proceso llamado Coagulación Intravascular Diseminada, aún poniendo el tratamiento adecuado, las posibilidades de supervivencia se reducen muchísimo.

La Coagulación Intravascular Diseminada se caracteriza por que la infección hace que la sangre empiece a coagular dentro de los propios vasos sanguíneos del niño. Las sustancias que en la sangre se dedican a coagularla cuando es necesario se agotan.

El resultado es que por un lado se forman coágulos que impiden la llegada de sangre a los órganos del cuerpo y por otro lado sangra en cualquier lugar. El sangrado más evidente se produce en la piel, dando lugar a las petequias.

Las petequias son derrames de sangre en la capa superficial de la piel que pueden aparecer y extenderse rápidamente.

 

petequias en niños

 

En la Sepsis lo esencial es ser rápidos

Las probabilidades de que cure sin secuelas aumentan cuanto antes se inicia el tratamiento antibiótico.

Las probabilidades de muerte en una Sepsis se reducen muchísimo si sobrevive a las primeras 24-48 tras iniciar el tratamiento.

Por lo tanto si vuestro hijo está ingresado por una sepsis, que pase el tiempo sin noticias es la mejor noticia posible.

El peligro aumenta si las petequias se extienden rápidamente.

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¿Es necesario dejar la lactancia si la madre tiene una culebrina?

Hay infecciones que pueden afectar a la madre y en muchos casos generan dudas sobre si se puede seguir dando pecho al niño. La culebrina es un ejemplo.

Si una madre desarrolla una culebrina, es porque en su momento pasó la varicela.

Luego tiene anticuerpos contra ella.

Esos anticuerpos pasaron a su hijo durante el embarazo.

Luego su hijo tiene anticuerpos contra la varicela hasta los 4 meses aproximadamente.

La madre desarrolla la culebrina porque en un determinado momento tiene una bajada de defensas (frecuente por no dormir bien durante los primeros meses de vida de su hijo). El virus, que estaba contenido por el sistema defensivo se activa y se reproduce siguiendo el trayecto de un nervio.

Pero la madre no desarrolla una varicela que afecte todo su cuerpo, porque enseguida produce anticuerpos que lo bloquean no dejando que se extienda más.

Esa subida de anticuerpos contra el virus de la varicela, pasa a través de la leche de la madre, a su hijo. Lo que le ayuda a defenderse contra el virus.

El virus de la varicela es muy contagioso y es fácil contraerlo por la simple convivencia.

Por lo tanto, retirar el pecho al niño no evita el contagio y sí le priva de las defensas que en ese momento su madre está produciendo contra el virus.

En cuanto a la medicación antiviral que puede prescribirse a la madre, es la misma que prescribiríamos al bebé si desarrolla una varicela complicada. Por lo que no hay problema en tomar el tratamiento y seguir dando el pecho.

Es de hecho, recomendable.

Todo este argumento es útil a otros virus, como el de la gripe.

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Vacuna Rotavirus

Una explicación para padres sobre la utilidad de esta vacuna. Contra el virus que con más frecuencia causa ingresos hospitalarios en lactantes por diarrea.

El rotavirus es el causante más frecuente de ingreso hospitalario de lactantes por diarrea.

Hoy día, en los países desarrollados, la mortalidad por diarrea es mínima. Por lo que en comparación con otras vacunas que protegen contra infecciones que pueden causar la muerte incluso en países desarrollados, es menos urgente su uso. Este es el motivo por el que está fuera del calendario vacunal gratuito por ahora.

Lo que sí causan las diarreas en lactantes es ingresos frecuentes. El rotavirus no es el único germen causante de diarreas en bebés. Pero sí es el más agresivo de los frecuentes. Por eso se ha desarrollado una vacuna contra él. La pena es que esta vacuna no esté disponible por falta de recursos donde realmente sería útil, en los países en vías de desarrollo. Donde la diarrea sigue siendo una de las principales causas de mortalidad infantil.

Evitar ingresos hospitalarios por Rotavirus

Para un niño pequeño, un ingreso hospitalario no es algo agradable. Aún no siendo una causa de mortalidad habitual en nuestro entorno, un ingreso puede suponer un problema no despreciable para el bienestar del bebé.

Y el ingreso de un lactante es una alteración importante para la vida de sus padres.

La vacuna contra el Rotavirus disponible en España puede encontrarse bajo la marca Rotateq o Rotarix.

Efectos secundarios de la vacuna del Rotavirus

Es una vacuna de virus atenuados. Lo que quiere decir que produce una infección leve, que puede mostrarse como una diarrea leve, con o sin fiebre.

Forma de administración de la vacuna del Rotavirus

La vacuna se da en tres dosis por vía oral si es Rotateq o 2 dosis si es Rotarix. No se pincha.

Puede darse con pautas muy diferentes.

Yo suelo recomendarla a los 2, 4 y 6 meses de edad en Rotateq o 2 y 4 meses si es Rotarix.

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Cuidados del cordón umbilical

Cómo curar el cordón umbilical del bebé

Cuidados del cordón umbilical: Consejos para padres sobre el cordón umbilical del recién nacido. Higiene y caída. Infección del cordón umbilical.

El baño y el cordón umbilical

Los primeros días de vida, la higiene tiene una limitación: el cordón umbilical debe secarse para caerse.

Para ello recomiendo no bañar al bebé introduciéndolo en el agua hasta un par de días después de caído el cordón umbilical.

Si dos días después de la caída del cordón, la piel que lo rodeaba está seca y sin inflamación puede mojarse.

Hasta que caiga el cordón, lavad al niño sobre una toalla, con una esponja por zonas sin mojar el cordón umbilical.

Pero si en algún momento el cordón se mancha de caca, puede lavarse sin problema. A la mayoría de los padres les da miedo tocarlo por si al bebé le duele, pero el cordón no tienen sensibilidad.

Si tenéis que lavar el cordón, no lo mojéis mucho tiempo y secadlo bien después.

Cuidados del cordón umbilical hasta que caiga

Con el cordón umbilical, la principal preocupación de los padres es cómo cuidarlo para evitar su infección.

Hay teorías para todos los gustos:

– No echar nada o echarle Alcohol de 70º o Clorhexidina. Usar un antiséptico un par de veces al día reduce las posibilidades de que se infecte. Así que prefiero usarlo. Suele recomendarse más la Clorhexidina en spray. Pero en los casos en que el cordón umbilical está muy húmedo puede ayudar más el Alcohol de 70º.

– Ponerle o no ponerle gasa. Antes se ponía. Pero salieron algunos estudios que decían que la gasa aumentaba las posibilidades de infección. Mi opinión es que a mucha gente le da miedo tocar el cordón umbilical y no cambian la gasa con la frecuencia adecuada. Yo he visto niños que a la semana llevaban puesta la gasa con la que salieron del Hospital. Evidentemente así, la gasa es un criadero de bichos. Pero si la gasa se cambia cada vez que se manche o un mínimo de dos veces al día, yo prefiero poner gasa.

Cordón umbilical tapado por el pañal o por fuera del pañal: Algunos lo ponen dentro para «protegerlo». ¿De qué, de la pérdida de humedad? La idea es que se seque y a ser posible que no se manche de orina o caca. Luego lo lógico es dejarlo fuera del pañal.

En resumen para mi gusto: Con gasa cambiada con frecuencia y antiséptico un par de veces al día, dejándolo por fuera del pañal.

El cambio de gasa del cordón umbilical

Para los que decidan poner gasa.

Mientras tenga el cordón umbilical, cada vez que se lave o si se mancha con la orina o las heces se debe cambiar la gasa.

Nos lavamos las manos antes del cambio de gasa.

Se usa gasa estéril que suele venir doblada en cuadrado como una servilleta. Se desdobla y se lía como un rulo.
Una o dos veces al día se le echa a la gasa Alcohol de 70º o Clorhexidina al 4% y la estrujamos como una bayeta de forma que esté empapada pero no chorreando (para no irritar la piel de alrededor).

Y entonces la liamos en torno al cordón umbilical.

Si a lo largo del día vuelve a mancharse con las heces o la orina basta con cambiar la gasa sin más.

Infección del cordón umbilical

La única complicación importante que puede tener el cordón umbilical antes de caerse es que se infecte.

Para vigilar por si esto ocurre, al cambiar la gasa observad siempre el aspecto del cordón.

Si la piel que lo rodea está inflamada, tiene secreción amarillenta o huele mal es conveniente que lo vea su pediatra, porque puede estar infectado.

Si ves esto toma además la temperatura al bebé. En la mayoría de las infecciones del cordón (llamadas Onfalitis), no sube, porque se trata de infecciones leves. Pero si aparece fiebre deberías llevarlo al pediatra lo antes posible. 

Cuando se trata de una infección leve, sin fiebre, suele bastar con aplicar algún tratamiento antibiótico local. Suelen usarse por ejemplo colirios.

Si ya hay fiebre alta o la infección es mucho más intensa puede ser necesario incluso usar antibióticos intravenosos. Pero esto ocurre en muy pocos casos.

Tanto en unos como en otros la evolución suele ser buena y responden bien al tratamiento. Así que tranquilidad.

La caída del cordón umbilical

El momento en que se cae varía mucho de unos bebés a otros. Los hay que han caído en tres días y otros que pueden tardar casi un mes.
Una vez que se cae, la base debe estar seca. Si veis un fondo nacarado como con secreción, lo que tiene es un granuloma umbilical. El pediatra puede hacer que se seque aplicándole nitrato de plata.

Hernias umbilicales

Otro de los problemas asociados al cordón es cuando está muy salido. Es lo que llamamos hernias umbilicales. La mayoría se acaban resolviendo solas. Pero si quieres más información lee el artículo sobre Hernias Umbilicales.

Como ves, algo tan pequeño, y que además desaparece en los primeros días de vida da para muchas dudas. Pero con información y tranquilidad es algo fácil de superar. Antes lo hacían sin esa información…

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Mastoiditis en niños

mastoiditis en niños

La Mastoiditis es una complicación que aparece a veces en infecciones de oído. Puede ser grave y suele necesitar tratamiento hospitalario.

Es la complicación más frecuente de una infección de oído. Pero aún así no es habitual.

¿Qué es una Mastoiditis y cómo se origina?

Detrás del oído hay un bulto que todos tenemos. Al tocarlo es duro. Es un bulto de hueso llamado apófisis Mastoides.

apófisis mastoides

Su interior es poroso.

A veces una infección de oído puede extenderse a su interior acumulando pus.

Eso es la Mastoiditis.

Lo que podemos apreciar es un bulto doloroso, enrojecido y caliente tras la oreja.

Para que aparezca esta complicación un niño debe tener una otitis con infección bacteriana en el oído medio. Y esto no es tan frecuente como creemos. La mayoría de las otitis medias son producidas simplemente por acumulación de moco a presión tras el tímpano.

Hay niños que tienen tendencia a sufrir otitis de este tipo simplemente porque tienen las vegetaciones grandes o la salida de ese moco hacia la garganta no se hace bien a través de la Trompa de Eustaquio.

Como consecuencia el moco tiende a acumularse. En muchos casos esto produce un dolor que aparece cuando está tumbado un rato (de noche o en la siesta) y que cede cuando lleva un rato incorporado. Ya que tumbado el moco cae hacia el oído aumentando la presión y cuando se incorpora un rato el moco vacía hacia la garganta bajando la presión.

Cuando un dolor de oído es permanente y no cede tras un rato de estar incorporado pensamos que realmente puede haber infección en el oído.

A veces puede llegar a perforar el tímpano y salir la supuración hacia fuera. Aunque pueda asustar, suele ser positivo. Ya que cuando la pus sale el dolor mejora y es más fácil que el cuerpo elimine la infección.

La mayoría de las Mastoiditis se producen precisamente porque el tímpano no se perfora, retiene la infección a presión y acaba extendiéndose a zonas próximas como la mastoides. Aunque en algunos casos puede llegar a aparecer la mastoiditis incluso tras perforarse el tímpano.

El tratamiento de la Mastoiditis

En un principio el tratamiento es antibiótico. En casos muy leves se puede dar por boca.

Pero en muchos casos es necesario administrarlos por vía intravenosa (en suero) para que el antibiótico alcance suficiente concentración en el foco de la infección. Esto significa ingreso hospitalario para administrar el tratamiento.

Tras poner el tratamiento se controla la evolución valorando al niño y haciendo analíticas:

  • Lo normal es que la fiebre empiece a bajar 24-48 horas después de iniciar el tratamiento antibiótico. Si no es así hay que pensar en que el germen causante sea resistente a este antibiótico, que haya que subir la dosis o que haya que drenar la Mastoiditis.
  • La inflamación tras la oreja y el dolor deben también empezar a reducirse claramente.
  • Hacemos analíticas en las que nos fijamos sobre todo en dos aspectos:
    • Leucocitos. Son las células del sistema defensivo en sangre. Cuando una infección bacteriana es grave pueden estar altas o bajas, pero tienen sobre todo un tipo de leucocitos, los neutrófilos. Son los que luchan contra las bacterias.
      • Si suben los leucocitos. En principio es un signo de que la infección es intensa y el cuerpo se está defendiendo. Un aumento de los leucocitos tras iniciar el tratamiento antibiótico suele indicar que el germen causante es resistente.
      • Si bajan los leucocitos. Si tras iniciar el tratamiento antibiótico los leucocitos van bajando con mejora del estado general del niño, bajada de la fiebre y reducción de la inflamación tras la oreja, es una buena señal. Pero si bajan con empeoramiento de lo demás es muy mala señal. Significa que el sistema defensivo del niño se está agotando.

Cuando a pesar del tratamiento antibiótico intravenoso la evolución no es buena, puede ser necesario operar para que salga el pus hacia fuera. Si se opera suele dejarse un drenaje para que la pus salga con más facilidad y tras unos días se cierra.

Como en todas las enfermedades infecciosas graves debemos tener claro que hay que confiar en los profesionales que atienden a nuestro hijo. Y que cuantos más días pasen sin empeorar la situación más probable es que se cure.

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