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Mecanismos de autorregulación en bebés frente a cifras redondas

¿Porqué ponemos tantas cifras a lo que deben hacer los bebés? Hay quien describe a los niños como ingenios mecánicos con unos ritmos fijos. Y quien entiende que cuentan con mecanismos de regulación que funcionan bastante bien.

Todos los padres han oído consejos del tipo:

  • Dale de comer cada 3 horas y la cantidad que tiene que tomarse es xxx.
  • Tiene que echar los gases después de cada toma.
  • Ponle dos capas de ropa más de las que tengan los que hay a su alrededor para que no pase frío.
  • Tiene que hacer caca todos los días.
  • La cantidad de leche que debe tomar un bebé son 150 ml por kilogramo y día.
  • Con la edad que tiene, deberías quitarle ya una toma.
  • Con su edad debería dormir xxx horas.
  • Tiene que ganar de 150 a 200 gramos cada semana.
  • Tiene que sostener la cabeza con 3 meses, sentarse con 6, ponerse en pie con 9 y andar a los 12, dejar el pañal cuando se tercia en la guardería para que lo hagan todos a la vez y lo antes posible y apilar 27 tenedores haciendo equilibrios sobre la nariz antes de los…

Pero ¿de dónde salen estas cifras?

Pues es simple, son reglas fáciles de recordar. Pero generalizaciones inútiles. A mí me dieron muchas de esas reglas. Hay manuales de pediatría llenas de ellas. Para entendernos. La pediatría fue una de las últimas especialidades en surgir. Y lo hizo en pleno positivismo. Hacer ciencia era poner cifras a todo. En el mejor de los casos, estas cifras son medias estadísticas redondeadas para que se recuerden con más facilidad.

¿Porqué es absurdo plantearse así la crianza y cuál es la alternativa?

Los seres humanos, ya desde el nacimiento contamos con mecanismos que regulan nuestras respuestas al entorno y nos permiten adaptarnos. Los niños no son una excepción. Estos mecanismos son mucho más complejos y responden de forma mucho más adecuada que cualquier cálculo consciente que deseemos hacer.

Un ejemplo: Los diabéticos por desgracia tienen una esperanza de vida menor que la población general. Y eso es así porque por muy bien que seamos capaces de cumplir las reglas sobre alimentación y calcular las dosis de insulina adecuadas, lo hacemos peor que un páncreas que funcione.

Un ejemplo más claro y en la crianza: ¿Cuándo y cuanta leche dar a un bebé?

Mientras no tengamos pruebas de que no funciona, la mejor respuesta no es un número sino dos palabras: A demanda.

Reglas del tipo «debes darle cada x horas xx cantidad» de forma fija son absurdas. Pero rara es la madre a la que nadie le dice una regla así. Y en muchos casos se aplican generando problemas. Nadie come siempre lo mismo con regularidad matemática. Lo que un niño come es el resultado de una complicada ecuación en la que influye factores como:

– Si tiene más sueño o más hambre.

– Cómo comió en la anterior toma.

– Si ha vaciado o no su intestino y en qué grado.

– La temperatura a la que ha tenido que adaptarse durante la horas anteriores.

– Si ha estado más o menos activo.

– Si está consumiendo energía para defenderse de una infección.

– Si su intestino absorbe mejor o peor los nutrientes.

– Su estado de ánimo…

Son sólo algunos de los factores que es fácil demostrar que pueden alterar las necesidades de alimentación de un niño en una toma respecto a la otra. Encima no son factores cuantificables y que varían de persona a persona.

Poner una cifra fija y pretender que eso cubre las necesidades del niño es «infantil», absurdo y muy perjudicial, porque los mecanismos del niño para adaptar la toma a sus necesidades van a despertarse: Va a llorar, va a comer con ansiedad…

Tener cifras fijas, pautas fijas, resulta atractivo. Especialmente en algo nuevo que genera inseguridad como ser madre. Y se pretende dar esas cifras como una forma de aportar seguridad. Pero es una falsa seguridad que genera problemas, porque no se adapta a la realidad biológica de los niños. Somos seres biológicos, no mecánicos.

La alternativa es conocer las señales que nuestro hijo nos envía constantemente y saber cómo responder para facilitar que sus mecanismos de adaptación, mucho más elaborados que nuestras teorías, funcionen lo mejor posible. Enfocado a la pediatría es lo que llamo Pediatría Respetuosa.

La Pediatría Respetuosa tiene para mí 3 vertientes:

Conocer y respetar los mecanismos de autorregulación de los niños. Porque no disponemos de teorías capaces de superarlos.

Respetar la diferencia entre distintos individuos, en su forma de adaptarse al entorno y en su forma de enfermar y curar. Porque esas diferencias pueden hacer que la terapia de elección y las pautas a usar sean muy distintas entre dos niños.

Respetar las opiniones de los padres en sus elecciones sobre la crianza de sus hijos. Porque no sabemos tanto sobre crianza y sobre cada familia y niño en particular para estar seguros de que la opción que pretendamos como mejor lo es.


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25 cosas esenciales para un bebé según los padres

Estas son las 25 cosas que un bebé más necesita según los padres en una encuesta que hice en Facebook

Antes de ver la lista, hago mención especial a comentarios muy acertados de algunas madres que destacaron que todo lo que hay en la lista es secundario. Que lo más importante que necesita un bebé, es a sus padres, la paciencia de sus padres, la comprensión de sus padres… Y ante todo, su amor.

Y yo en otro artículo (cosas de bebés) en el que hablaba de lo esencial para preparar la llegada de un bebé, ya destacaba hace años: Tiempo. Es el bien más escaso hoy en día, y con el que casi nunca cuentan los padres al preparar la llegada de un niño.

Os pongo la lista en función de los «me gustas» que recibió cada uno de los productos. Algunos los he agrupado para que fuese más útil. En total fueron más de 250 comentarios. Muy buena participación. Me alegro de haber tocado un tema útil. Y pretendo desarrollarlo en la medida de las posibilidades de las herramientas que pongo a vuestra disposición.

En próximos artículos trataremos cada una de esas familias de productos, hablando de cuales son vuestras preferencias y de los consejos que pueda dar como Pediatra sobre cada una de ellas.

Aquí tenéis la lista. No están ordenados según lo que yo consideraría más esencial, sino por el número de menciones de los padres y los «me gustas» que le habéis dado a cada elemento. Si fuese para hablar de esencial, para mí falta la ropa, y pondría en primera posición a sus padres y a los pañales. Pero el orden refleja no sólo lo esencial, sino lo importante que ha sido cada producto para mejorar problemas que eran importantes para los padres que los han destacado.

Cremas (de culete o para la dermatitis)

Mochila ergonómica o fular portabebé.

Biberones anti-cólico.

Pañales

Aspirador nasal

Cojín de lactancia

Hamaca

Arnica (Barrita de homeopatía -se han mencionado otros productos de homoeopatía para otras utilidades- para los golpes)

Cámara vigilancia

Bañera y accesorios para la bañera.

Sacaleches

Trona

Babycook (Para cocinar purés)

Esterilizador

Cuna (colecho e independiente)

Chupete

Termómetro

Papillas-potitos

Termos y otros embases de transporte.

Toallitas

Silla de coche

Carrito de paseo

Cojín antireflujo

Calientabiberones

Evidentemente faltan muchas cosas. ¡Será por cosas para los bebés! No sé si lo sabéis, pero en España el gasto medio durante el primer año de vida en un bebé se estima en torno a los 6000€.

Acabo de darme cuenta de que muchos de los que leáis este artículo tal vez no conocéis mi página de Facebook. Si es así, os recomiendo que os deis un paseo por ella. Es el sitio donde los padres compartís más ampliamente vuestra opinión sobre los artículos que publico. Lo cual creo que enriquece muchísimo la capacidad de ayudar que pretendo que tenga.

Esta es mi página de Facebook.

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Calculadora de la cantidad de leche a dar a un bebé

Calcula la cantidad de leche que debe tomar un bebé para evitar problemas.

Este artículo es un poco peculiar. Porque casi todo el que entre se va a encontrar lo que no espera. Lo he escrito porque hay una sección de esta web en la que hay calculadoras. Y cuando en redes sociales las he presentado y he preguntado sobre qué otras cosas os resultarían útiles, un tema recurrente ha sido este: Una calculadora que me diga la cantidad de leche que debo darle a mi bebé.

Los que lo piden esperan una calculadora tipo:

 

Edad de tu hijo:

Peso de tu hijo:

La cantidad de leche que debe tomar tu hijo es:

No te pelees con ella para que funcione. Pongas la edad que pongas y el peso que quieras el resultado es el mismo.

Y es que las matemáticas y los niños no se llevan bien, a pesar de lo que muchas veces nos empeñamos en responder. No hay cifras mágicas. Y cuando damos una cifra, estamos generando problemas. Porque hay que entender que ningún ser vivo come lo mismo dos veces. Somos seres que nos adaptamos, y eso significa que tenemos la capacidad de actuar de un modo concreto en respuesta a muchos condicionantes. Somos geniales. Nuestra capacidad de adaptación deja a años luz cualquier cálculo simplificado que pueda realizarse con una calculadora como la anterior que funcionase.

Esto hay quien lo entiende y quien no. Hay quien se empeña en obtener una cifra mágica que me garantice que si la cumplo no habrá problemas. Pero los seres vivos no somos así, y cuando intentamos ajustar el comportamiento de un ser vivo a las cifras aparecen problemas. En la mayoría de los casos hacemos cosas con los niños en este aspecto que jamás se nos ocurriría aplicar a un adulto porque nos parecería absurdo. Y en niños no es menos absurdo.

Si queremos saber si nuestro hijo come lo que necesita hay esquemas que nos lo pueden aclarar. Pero se basan en tener algo más de conocimiento sobre nuestro hijo y sobre la naturaleza humana.

Aquí tenéis uno simple:

 

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Displasia broncopulmonar en prematuros

María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga.La displasia broncopulmonar es la secuela más frecuente en los recién nacidos prematuros, especialmente en los de peso muy bajo al nacer (menos de 1000 gramos).

Es una enfermedad pulmonar crónica que provoca una disminución del crecimiento del pulmón (de las estructuras del propio pulmón y de sus vasos sanguíneos), limitando la capacidad para respirar. Tiene grados muy diferentes.

Tiene mucho que ver con la inmadurez de un prematuro. Sólo por haber nacido antes de tiempo, el desarrollo pulmonar es diferente. Pero también se debe a los tratamientos que se hacen sobre estos niños (oxígeno, ventilación mecánica), aunque hay más factores implicados.

En el niño notaremos dificultad para respirar y que necesita que le den oxígeno suplementario. Produce limitación para el ejercicio físico, hipertensión pulmonar (aumento de la presión en los vasos pulmonares) y mala tolerancia a las infecciones respiratorias. Como es habitual, suele ser más grave cuanto más prematuro fue el niño al nacer.

Diagnóstico de la Displasia broncopulmonar:

Un niño tiene displasia broncopulmonar si ha necesitado oxígeno durante al menos 28 días. Hablamos de formas leves, moderadas o graves en función de cómo está el niño en un determinado momento, fijado cuando cumplieran las 36 semanas de edad gestacional o al alta para los que nacieron con menos de 32 semanas de gestación, o a los 56 días de vida o al alta (lo que ocurra antes) para aquellos de más de 32 semanas.


En las formas leves no necesitarán oxígeno, en las moderadas necesitarán concentraciones bajas y en las graves necesitarán concentraciones altas en incluso alguna ayuda de aparatos de ventilación asistida.

Todas las formas de displasia broncopulmonar, incluso las leves, representan riesgo para el niño de desarrollar hiperreactividad bronquial (bronquitis de repetición) y asma, por lo que es importante diagnosticarlos y seguirlos adecuadamente.

Tratamiento de la Displasia Broncopulmonar:

El tratamiento está orientado a evitar o disminuir el avance de la lesión pulmonar, mantener una adecuada nutrición y reducir el consumo de oxígeno.


De modo general el tratamiento suele consistir en:

  • Respiratorio: administración de oxígeno a la mínima concentración necesaria, técnicas de ventilación mecánica de la forma menos agresiva y cuidadosa posible.
  • Especial atención a la posible persistencia del conducto arterioso, que es una comunicación que tiene el feto entre los dos principales vasos que salen del corazón, la aorta y la arteria pulmonar. Normalmente se cierra a los pocos días de vida, pero si sigue abierto puede dar problemas pulmonares y de circulación importantes, estando indicado tratarlo
  • Vigilancia de las constantes vitales del niño, especialmente de las que nos orientan sobre el funcionamiento del pulmón (gasometría, pulsioximetría…).
  • Control de los líquidos que se ponen al paciente, evitando el exceso y a veces restringiéndolos (poniendo menos de lo que “tocaría” teóricamente), pero aportando la cantidad suficiente de calorías que permitan un crecimiento adecuado.
  • Fármacos: fundamentalmente se usan diuréticos (fármacos que aumentan la eliminación de líquidos mediante la orina) y broncodilatadores (medicaciones que “abren” los bronquios). En casos graves que no van bien, también pueden usarse corticoides.
  • Nutrición: muy importante mantener el aporte de calorías adecuado para asegurar ganancia de peso. Muchas veces necesitarán nutrición parenteral y técnicas especiales de alimentación (por sonda orogástrica) para evitar que el niño se fatigue durante las tomas.

Muchos de estos niños no necesitarán tratamiento una vez se vayan a casa, salvo cuando se pongan enfermos (sobre todo broncodilatadores), pero otros pueden irse a casa con oxígeno o tomando más medicaciones.


En cualquier caso, es necesario que los profesionales del hospital entrenen a los padres para que sepan detectar las complicaciones y poner los tratamientos necesarios.

Deben ser controlados desde el punto de vista respiratorio en consultas externas, dentro del programa de seguimiento general (neurológico, nutricional…) que llevarán por haber sido prematuros.

Es especialmente importante evitar en ellos la exposición al humo del tabaco, evitando que se fume en su entorno. Además debéis saber que, aparte de las vacunas que se ponen a todos los niños, son candidatos a recibir la vacuna de la gripe, la del neumococo y la prevención de la bronquiolitis (el palivizumab).

En cuanto a las complicaciones que pueden tener, es importante saber que:

  • Tienen más tendencia a las bronquitis de repetición, a desarrollar asma, bronquiolitis y 
neumonía. Su tasa de rehospitalización durante los primeros dos años de vida por 
enfermedad respiratoria es el doble que la de los niños no afectados.
  • Tienen más posibilidades de malnutrición y retraso de crecimiento.
  • Los niños con enfermedad respiratoria crónica y malnutrición tienen más riesgo de 
infecciones en general, más frecuentemente de infecciones respiratorias. De hecho las 
infecciones son la principal causa de mortalidad en estos niños.
  • Pueden tener alteraciones en la circulación, como hipertensión en los vasos pulmonares, 
hipertensión arterial…
  • Pueden tener alteraciones metabólicas y renales por los tratamientos prolongados con 
diuréticos, por lo que pueden necesitar que se les haga analíticas con cierta frecuencia.
  • Puede ser un factor más que influya en la presencia de alteraciones neurológicas a nivel 
de deficiencias cognitivas, educativas y conductuales.
  • Pueden influir también en el desarrollo de problemas auditivos y visuales.
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Tratamiento de la dificultad respiratoria del Prematuro

María Blanca Garrido García, Pediatra NeonatólogaLa causa más frecuente de dificultad respiratoria en el prematuro es la Enfermedad de la Membrana Hialina. Esto es una explicación para que los padres la entiendan.

El tratamiento de la enfermedad de membrana hialina dependerá de la edad gestacional y de la intensidad de los síntomas del niño.
En los últimos años se ha avanzado mucho en su tratamiento, fundamentalmente por:

  1. La posibilidad de “acelerar” la maduración pulmonar cuando hay riesgo de parto antes de las 24 a las 34 semanas de embarazo poniendo una medicación a la madre, llamada betametasona. Es un corticoide, del que se ponen dos dosis pinchadas, separadas por 12 horas.
  2. La existencia de surfactante de origen animal (en España se usa sobre todo el de origen porcino) que puede ponerse directamente en el pulmón del niño.
  3. La mejora en los cuidados de soporte en general y, sobre todo, de la ventilación mecánica, de formas que consiguen hacer menos daño a los pulmones. 


El tratamiento, de forma muy simplificada, consistiría en lo siguiente:

  1. Poner OXÍGENO, en la cantidad mínima necesaria, puesto que se ha visto que un 
exceso de oxígeno es malo.
  2. SURFACTANTE, es decir, poner una o varias dosis de extracto de surfactante de cerdo 
directamente en el pulmón. Para eso hace falta que el niño esté “intubado”, es decir, que tenga colocado un tubo que va desde la nariz o la boca hasta la tráquea, cerca de la entrada a los dos pulmones. Generalmente los niños de menos de 28 semanas de gestación pueden necesitar ese tubo ya desde el nacimiento porque no sean capaces de respirar por sí mismos por su propia inmadurez. En este caso, con el niño ya intubado, se debe poner el surfactante lo antes posible, a veces incluso en el paritorio. Cuando no necesitan este tipo de ayuda para respirar de entrada, se valora el ponerlo según los síntomas que presente. Su efecto es casi inmediato, en unos minutos, y consigue una mejoría rápida en la mayoría de los casos.
  3. VENTILACIÓN MECÁNICA, es decir, ayudarle con aparatos para respirar. Esta ayuda puede darse de diferentes formas. De lo más simple a lo más complicado serían:
    • “Ventilación no invasiva”, que se llama así porque se da a través de gafas nasales o de mascarilla nasal, sin tener ningún tubo que llegue más adentro. Es lo que se llama comúnmente CPAP nasal y consiste básicamente en aire que entra de forma contínua a través de la nariz para mantener los pulmones un poco abiertos y facilitar la entrada de aire en ellos cuando el niño hace el esfuerzo de respirar. Cada vez se usa más y se van desarrollando nuevas técnicas que ayudan mejor al niño a respirar.
    • “Ventilación invasiva”. Cuando no es suficiente con la ayuda anterior, puede ser necesario pasar a otro tipo de aparatos que requieren colocar ese tubo del que hablábamos, que llega hasta la entrada de los pulmones. Ese tubo se conecta a una máquina, que llamamos ventilador, que mete aire al pulmón a un ritmo que ponemos los neonatólogos. El objetivo es, hasta que el niño esté preparado para hacerlo sólo, decirle como tiene que respirar y ayudarle a hacerlo. La ventilación mecánica no cura por sí misma, pero permite que el pulmón se cure. Debe hacerse con mucho cuidado, porque también puede producir daño en el pulmón y dar lugar a otras complicaciones, por eso estos niños están constantemente vigilados en una unidad de cuidados intensivos neonatales. Lo habitual es que los primeros días sean difíciles y necesiten mucha ayuda de la máquina para respirar pero conforme vayan madurando sus pulmones, la ayuda se irá disminuyendo poco a poco hasta poder retirarse, generalmente volviendo a algún sistema de los anteriores, no invasivos.
    • En casos más graves, puede ser necesario otro tipo de ventilación, la llamada ventilación de alta frecuencia. Este tipo de ventilación impresiona mucho a los padres (y a los profesionales en formación la primera vez que lo ven también). Consisten en meter cantidades muy pequeñas de aire en los pulmones, pero a un ritmo muy rápido, por lo que el efecto visual que producen es de “vibración” del bebé. Realmente es una forma de proteger el pulmón cuando se necesitan presiones demasiado altas para conseguir meter aire en los pulmones (porque el problema del pulmón sea muy grave) o cuando se producen roturas del pulmón que hacen que el aire salga de él y lo presione ( los llamados “escapes aéreos”: neumotórax y enfisema).
  4. Aparte de estos tratamientos concretos, como siempre, habrá que hacer un tratamiento general del niño, lo que se llama un tratamiento de “soporte”, controlando:
    • Temperatura.
    • Nutrición y cantidad de líquidos que se inyectan.
    • Circulación sanguínea (tensión arterial, frecuencia cardíaca…).
    • Control de las infecciones, poniendo tratamiento antibiótico ante la mínima 
sospecha.

Toda esta información es para que entendáis lo que se hace a vuestro hijo si está en esta situación. No para que seáis «expertos» en este tema. Todo lo dicho tiene muchísmimos matices en casos concretos. Matices que los Neonatólogos por su experiencia conocen mejor que nadie. Pedid que os expliquen las cosas, pero no interfiráis en las decisiones. Dejar trabajar a los profesionales en situaciones difíciles es la mejor ayuda que podéis dar a vuestro bebé en esta situación.

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Problemas respiratorios del recién nacido prematuro

Pediatra Neonatóloga María Blanca Garrido GarcíaEl problema respiratorio más frecuente en prematuros es la enfermedad de la membrana hialina.

¿Por qué los prematuros tienen problemas para respirar bien?

La dificultad para respirar es el problema más frecuente que los prematuros presentan de forma inmediata tras el nacimiento, en mayor o menor medida. En muchos casos es la causa principal por la que muchos niños prematuros “leves” (34-36 semanas) precisan ingresar en las unidades neonatales. Los niños de menos de 34 semanas de gestación suelen tener más problemas, pero éste suele ser el más importante en los primeros días de vida.

Su causa fundamental, aparte de la propia inmadurez del pulmón, es la falta de una sustancia llamada surfactante pulmonar. Se conoce como enfermedad de la membrana hialina por el aspecto que tiene el pulmón afectado por este problema cuando lo miramos al microscopio.

Los pulmones son como un árbol y las hojas serían lo que llamamos alveolos, que son unos “saquitos” en donde entra el aire y se pone en contacto con los vasos sanguíneos, siendo allí donde realmente respiramos, es decir, captamos el oxígeno hacia la sangre y eliminamos otras sustancias hacia el aire.

El surfactante forma una especie de recubrimiento dentro de los alveolos, haciendo que no se queden totalmente vacíos tras cada respiración y sea más fácil que se vuelvan a llenar. Para entenderlo mejor, imaginad que intentáis hinchar un globo. Meter aire al principio cuesta, hay que soplar mucho más fuerte, pero una vez que lo habéis hinchado un poco ya es más fácil seguir introduciendo aire, ¿verdad?

Cuando falta surfactante, los alveolos se quedan totalmente cerrados tras la salida del aire, lo que hace mucho más difícil que se vuelvan a llenar, comprometiendo la función del pulmón, a veces de forma tan importante que puede producir problemas de salud graves en el recién nacido e incluso comprometer su supervivencia.

Los síntomas de la enfermedad de membrana hialina suelen empezar de forma inmediata tras el nacimiento y reflejan la dificultad para respirar y los intentos de compensación que el cuerpo hace para intentar respirar mejor. Los síntomas que vemos son:

  • –  Polipnea, que quiere decir respirar más rápido de lo normal. Lo normal para un recién nacido es hasta 60 respiraciones por minuto (como veís mucho más rápido que un adulto o que un niño mayor). Niños con este problema pueden respirar a más del doble.

  • –  Aleteo nasal, que es una mayor apertura de los orificios de la nariz, para intentar que el aire entre mejor.

  • –  Tiraje. Es la retracción que se produce entre las costillas y por debajo y por encima de ellas debido al sobreesfuerzo de los músculos intercostales.

  • –  Quejido, que es un ruido que produce el recién nacido al final de la respiración, como si se quejara, para intentar aumentar la presión dentro del pulmón.

  • –  Cianosis, es decir, se ponen morados porque los pulmones no funcionan bien y no llega suficiente cantidad de oxígeno a la sangre.

    En los siguiente artículos hablaremos del tratamiento de la enfermedad de membrana hialina y de sus posibles complicaciones.

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María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga

María Blanca Garrido García, Pediatra NeonatólogaMaría Blanca Garrido García es Pediatra Neonatóloga. Trabaja en la actualidad en el Hospital de Manises en Valencia. Y su colaboración en esta página es algo en lo que no ceso de insistir desde hace años en cada reunión familiar.

Mi nombre es Blanca Garrido y sí, soy hermana de Jesús Garrido. Soy también pediatra, no creáis que es tradición familiar, somos los dos únicos pediatras de la familia y, hasta hace unos años, los únicos que éramos médicos en ella.

Para mí la medicina y, dentro de ella, la pediatría son a la vez mi vocación y mi medio de ganarme la vida, he tenido la suerte de poder aunar así ambas cosas. Hace ya unos años que acabé la residencia de pediatría, en la que me centré sobre todo en el cuidado neonatal y del niño crítico. He dedicado la mayor parte de mi carrera profesional a la atención hospitalaria, sin dejar de lado tampoco la atención del niño sano y la puericultura, que me interesan especialmente, pues pienso que no se nos forma adecuadamente en estos temas y se nos llena la cabeza de “verdades inmutables”, que no son ciertas.

Además de ser pediatra, también soy madre, próximamente por segunda vez y os aseguro que la maternidad ha dado una dimensión nueva a todos mis conocimientos y opiniones acerca de la pediatría. Estoy recorriendo un camino que me ha llevado a la conclusión de que el camino es el ejercicio de la profesión basado en el respeto, al propio niño y a su entorno familiar, teniendo en cuenta vuestras circunstancias y lo que como padres queréis transmitir a vuestros hijos. Para esto es importante que la atención sea lo más personalizada posible (no hay dos niños ni dos familias iguales) y con buenas dosis de sentido común.

Me he decidido a colaborar en esta página web porque, como vais, tenemos un sentir común de la pediatría y del cuidado del niño. Afortunadamente cada vez más pediatras dejamos de ser los típicos pediatras autoritarios de “esto se hace así y punto”, para pasar a ser aquellos que os den las herramientas necesarias (información) para que vosotros como padres seáis parte activa de las decisiones que conciernen a la salud y la crianza de vuestros hijos.

Dada mi experiencia en el campo de la pediatría hospitalaria, mis colaboraciones en esta página y mi propia página web, que está en creación, irán orientadas a dar explicaciones comprensibles y claras para que entendáis qué les pasa a vuestros hijos cuando las cosas no van bien y surge algún problema importante que requiera hospitalización.

Soy consciente de que, muchas veces, los pediatras os hablamos en un lenguaje poco claro, lleno de terminología médica y a veces incluso con poca empatía hacia la situación tan difícil que pasáis como padres cuando vuestro hijo se pone enfermo, con la preocupación y nervios lógicos que acompañan a esa circunstancia.

Mis aportaciones en esta página están por supuesto siempre abiertas a vuestros comentarios y opiniones, así como a las sugerencias que tengáis acerca de los temas a tratar.

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Recién nacido prematuro

¿Cuándo consideramos que un recién nacido es prematuro? ¿Puede eso ser un problema para su salud y desarrollo?

Este artículo es una colaboración de María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga en Valencia.

Nacer prematuro quiere decir “nacer antes de estar maduro”, nacer antes de tiempo. La duración normal de un embarazo es de 38 a 42 semanas, por eso se dice que los niños que no han completado las 37 semanas son prematuros.

Son niños cuyos órganos no han completado su maduración y ésta es precisamente la causa de sus problemas. Sus órganos tienen que empezar a funcionar cuando aún no están del todo preparados para hacerlo, en un ambiente mucho más hostil que el útero de la madre, donde tienen “la vida solucionada”, no necesitando comer ni respirar porque la placenta les da todo lo que necesitan, protegidos de todas las agresiones externas.

En las últimas décadas ha aumentado el número de bebés prematuros. Hay circunstancias que pueden hacer más frecuente que el parto se produzca antes de tiempo (mayor edad de la madre, enfermedades previas o complicaciones durante el embarazo, tabaquismo, técnicas de reproducción asistida, malas condiciones de vida en determinados sectores de la población…).

Con la mejora de los cuidados durante el embarazo y los avances en el cuidado del prematuro también hay una mayor tasa de supervivencia para estos bebés, cada vez en mejores condiciones y con mejor calidad de vida.

No todos los prematuros son iguales, como en todo en esta vida, hay grados. Lógicamente, aquellos que han nacido con menos semanas de gestación suelen tener más problemas y generalmente más graves. La mayor incidencia de problemas se da en los de menos de 32 semanas, en especial en los de menos de 28 semanas, los llamados “prematuros extremos”.

Los neonatólogos manejamos unos mínimos de semanas y de peso que debe tener un recién nacido para considerar que puede vivir y tratarlo de forma activa, es decir, lo que llamamos “límites de viabilidad”. En la actualidad, esos límites estás en 23 semanas de embarazo y /o 400 gramos de peso, con la excepción de los recién nacidos con menos peso del que corresponde a las semanas de gestación mínimas si nacen con signos de vitalidad. Como os imagináis, no todo es tan fácil. A veces es difícil saber las semanas exactas de embarazo o estimar el peso con ecografía.

En los siguientes artículos, iré tratando los principales problemas que puede tener un prematuro, intentando que podáis comprender qué son, por qué pasan y cómo se tratan.

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Ser padres de un bebé prematuro

Ser padres de un niño prematuro es una situación difícil, especialmente cuando el parto se presenta muy pronto.

Este artículo es una colaboración de María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga en Valencia.

Hay situaciones en las que, por estar cerca de lo que se consideran los “límites de viabilidad” que comentábamos en el artículo previo (400 gramos y 23 semanas de embarazo), es difícil tomar la decisión de reanimar o no, de ir o no “a por todas”.

Es muy importante que los profesionales que atenderán al parto y al recién nacido (ginecólogo y pediatra) informen de forma adecuada a los padres para que realmente sepan lo que conlleva un hijo prematuro y tomen las decisiones que sean necesarias de la forma más consciente posible. Los padres debéis estar receptivos a la ayuda y las aportaciones de los profesionales, de igual modo que los profesionales debemos estar a la altura de las circunstancias y comprender el momento tan difícil por el que estáis pasando.

Los niños prematuros pueden presentar problemas de forma inmediata tras el nacimiento y en sus primeros días de vida, pero también pueden presentar secuelas y deficiencias que afecten en mayor o menor medida a su calidad de vida futura y, por tanto, a la de toda la familia. Cuanto más prematuro sea el niño, mayor posibilidad de presentar problemas y de que éstos sean más importantes.

Ser padres de un hijo prematuro, sobre todo gran prematuro, es como una carrera de fondo, hay que ir día a día, sobre todo al principio, siendo conscientes de que habrá días con buenas noticias, con avances y otros con retrocesos y complicaciones, hay que estar preparados para ambas cosas. Son niños que necesitarán mucho esfuerzo por parte de sus padres y su entorno familiar (consultas médicas frecuentes, rehabilitación, atenciones en casa…).

El apoyo a los padres y a la familia es fundamental. En muchos hospitales cuentan con psicólogos especializados y existen asociaciones y grupos de padres de niños prematuros que se reúnen periódicamente para compartir sus experiencias, sus expectativas y también sus frustraciones y miedos. Os animo a que utilicéis todos los recursos que tengáis a vuestro alcance si os veis en una circunstancia así.

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Pekevídeo 17: Las primeras tomas con lactancia artificial

Consejos para empezar las primeras tomas al recién nacido cuando se decide dar lactancia artificial.

Uno de los problemas que veo con mas frecuencia en los recien nacidos, es que los padres no tienen muy claro cómo dar las tomas al principio.

Con el pecho la gran mayoría de la gente ha aceptado ya que debe darse a demanda. Pero cuando se decide alimentar a un niño con lactancia artificial, diría que siguen siendo mayoría los pediatras y enfermeras que aconsejan dar las tomas «calculadora en mano». Con un horario fijo y dando una cantidad fija. Esto es a mi parecer un error que genera muchos problemas.

Os explico porqué: