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¿Es fiable el test prenatal no invasivo?

Test Prenatal No Invasivo

Hoy tenemos una nueva colaboración del que ya es nuestro Ginecólgo-Obstetra habitual:  Francisco Zorrilla de consultatuginecologo.com

Desde hace unos años disponemos del test prenatal no invasivo. ¿Cuál su fiabilidad? ¿Debo hacerlo para conocer si mi futuro bebé tendrá una alteración cromosómica?

En mi último artículo publicado en mipediatraonline.com,  os hablaba de la translucencia nucal y del cribado prenatal del primer trimestre, y hoy hablaremos de su alternativa.

¿Qué es el test prenatal no invasivo en sangre materna?

El test consiste en la realización de un simple análisis de sangre.  El método es muy sencillo y se basa en que, a partir de las 9-10 semanas, pueden detectarse en la sangre de la madre, pequeñas cantidades de tejido fetal que pasan a través de la placenta.

Del estudio de estas células fetales podemos saber si tu futuro bebé tiene alguna de las alteraciones cromosómicas más frecuentes.

¿Cómo se hace el test prenatal no invasivo?

A partir de las 10 semanas,  te extraemos una muestra de sangre en cualquier laboratorio privado y la enviamos para su análisis.  No está financiado por la Sistema Nacional de Salud Español.

Su precio  es de entre 600-800 euros, pero dada la competencia creciente entre las diferentes marcas que van apareciendo, es de suponer que los precios bajen rápidamente. Como siempre la competencia consigue abaratar los precios.

Para hacerlo simplemente contacta con tu ginecólogo o laboratorio de análisis clínicos de confianza, a partir de las 10 semanas. Si lo haces antes, no se obtendrá muestra de células fetales suficiente y no te darán resultados.

Existen varias marcas  en el mercado pero su fiabilidad es similar.

Los resultados tardan entre 1 y 3 semanas, dependiendo de si, por la marca elegida, el análisis se realiza en España o fuera de ella. La fiabilidad es similar.

¿Qué fiabilidad tiene el resultado del test prenatal no invasivo?

El test está diseñado para  sospechar la existencia de alteraciones cromosómicas en el feto. Ten en cuenta que digo sospechar. No es una prueba de certeza o de diagnóstico. Te repito que es una prueba de sospecha.

El test detecta hasta el 99% de las principales trisomías: síndrome de Down, de Patau y de Edwards.

El síndrome de Down aparece en un caso  de cada 700 embarazos. Su frecuencia aumenta con la edad de la madre.

También es muy útil para detectar alteraciones en los cromosomas sexuales y el sexo fetal.

La posibilidad  de acertar en el caso de que el test salga positivo (valor predictivo positivo) varía un poco según las características de la madre. Oscila entre el 37 y el 87% en función de la prevalencia. Te lo explico.

Si tienes más de 40 años, la prevalencia (frecuencia) de alteraciones cromosómicas es mayor. Es decir, si tu riesgo es mayor, el test positivo acertará en casi el 87% de los casos.  Al contrario si tienes 25 años y el test da positivo, acertará en el 37% de los casos.

Esto significa que si el test da positivo debes someterte a una prueba de diagnóstico o de confirmación (como amniocentesis o biopsia corial) SIEMPRE que quieras tener certeza.

Resumiendo, si  hiciéramos la prueba a toda la población conseguiríamos detectar el 99% de los síndromes de Down. Pero el tener un test positivo significa que tu bebe tendrá un Down en  37 – 87% de los casos.

¿Cómo se interpretan los resultados del  test prenatal no invasivo?

Resultado negativo:

Si el resultado es negativo  es muy poco probable que tu bebe tenga alguna de las alteraciones cromosómicas del test. Detecta, como te digo, el 99% de los casos de síndrome de Down.

El cribado prenatal, usado en el sistema sanitario público, detecta  el 85-90%. Por tanto, te dará mucha mayor tranquilidad.

Resultado positivo: 

Indica que debes hacer pruebas invasivas de diagnóstico de certeza, es decir, amniocentesis o biopsia corial.

Recuerda que el  37-87% de los bebes de este grupo, tendrá finalmente una alteración cromosómica.

Test sin resultado:

Si no hay células fetales en sangre materna, suficientes como  para obtener un resultado, repetimos el test.  Ocurre en el 5% de los casos, aún cuando lo hagas con más de 10 semanas de embarazo. Si lo haces antes, este porcentaje es mayor.

La repetición del test está incluida en el precio inicial.

En la mitad de  estos casos, el 2,5% del total, no conseguimos resultados  en el segundo intento.

¿Cuáles son las limitaciones del test prenatal no invasivo?

Recientemente,  en junio 2015,  el American College of Obstetricians and Gynecologists  ha realizado diversas consideraciones y limitaciones sobre este tema y te las resumo.

  1. El test  detecta algunas de las alteraciones cromosómicas más frecuentes, pero no todas.  Conforme van apareciendo nuevas marcas se va ampliando su capacidad diagnóstica. Elige siempre los más recientes (como norma general van siendo más completos y detectando un mayor número de alteraciones).
  2. El test no detecta malformaciones y no sustituye a la ecografía morfológica. La mayoría de los defectos congénitos que aparecen en la población son malformaciones, y no alteraciones cromosómicas.
  3. No es un test de diagnóstico de certeza sino un test de cribado o sospecha. Todos los resultados deben ser cuidadosamente confirmados (o no) por amniocentesis o biopsia corial.
  4. No debe usarse para confirmar un resultado positivo en el triple cribado prenatal (realizado en el sistema sanitario publico actualmente). Si el cribado prenatal del primer trimestre te sale positivo (al ser otra prueba igualmente de sospecha), se hará un prueba diagnóstica de certeza, amniocentesis o biopsia corial.
  5. El coste económico actual lo hace inviable para  ser costeado por el sistema sanitario público. Pienso que cambiará en pocos años.
  6. No es útil para gestaciones gemelares.
  7. Sólo es fiable a partir de las 10-11 semanas y no antes.
  8. Todas las marcas actualmente ofrecen resultados de fiabilidad similares.
  9. En pacientes muy obesas, la no obtención de resultados puede ser mayor del 5%.
  10. En el 2,5% de los casos no tenemos resultado (aún repitiendo la toma de la muestra) y en este grupo  el riesgo de alteración cromosómica es del 20%. Por tanto, lo aconsejable es hacer una prueba invasiva.

¿Cuál es mi opinión?

El test prenatal es el mejor sistema de cribado o de sospecha que podemos ofrecerte hoy día.

Es caro  actualmente (su precio está bajando) y disponible solo en laboratorios privados,  pero es seguro y fiable.

Lo ideal es hacerlo hacia las  10 semanas y posteriormente hacer el triple cribado prenatal. Recuerda  que la ecografía detecta malformaciones y el test no.

Por tanto, hoy día ambas pruebas con complementarias.

En caso de resultado positivo o ausencia de resultado lo aconsejable si se quiere obtener una mayor certeza, hoy por hoy, es hacer una amniocentesis.

Al ser una técnica novedosa, en pocos meses o años tendré que cambiar el contenido de este artículo, pero indicará que la medicina avanza.

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¿Qué es la Translucencia Nucal?

Translucencia Nucal

Artículo escrito por el Ginecólogo Francisco Zorrilla, autor de consultatuginecologo.com

Durante la ecografía de las 12 semanas medimos la translucencia nucal y calculamos tu riesgo de síndrome de Down y de otras alteraciones cromosómicas.

La translucencia nucal es uno de los pilares básicos del denominado cribado prenatal del primer trimestre.

¿Qué es el cribado prenatal del primer trimestre?

El cribado prenatal recibe varios nombres, pero todos son lo mismo. Así que veamos algunas de sus denominaciones para que no perderse:

  • Screening del primer trimestre
  • Triple screening
  • Cribado prenatal
  • Triple cribado prenatal del primer trimestre

Una prueba de cribado es aquella que permite filtrar a la población (embarazadas en este caso), seleccionando las que tienen más riesgo de un padecimiento, para continuar haciéndoles pruebas diagnósticas.

Una prueba diagnóstica es aquella que te indica si padeces o no una enfermedad.

Es importante tener clara la diferencia, pues el tener una prueba de cribado positiva no indica tener una enfermedad, sino sólo mayor riesgo de padecerla.

Por tanto, primero se hace una prueba de cribado y luego, en los casos positivos, se hace la prueba diagnóstica (amniocentesis o biopsia corial).

El cribado prenatal se llama triple por basarse en tres pilares:

  1. Edad de la madre: El riesgo aumenta con la edad.
  2. Analítica en sangre: medimos la BetaHCG y PAPP-a. Dos hormonas del embarazo que medimos, preferiblemente, entre las 9 y 12 semanas.
  3. Translucencia nucal del feto, medido por ecografía a las 12 semanas.

La ventaja de esta estrategia sanitaria es que conseguimos detectar más del 85% de los fetos con riesgo de cromosomopatía. Las más frecuentes y conocidas son el síndrome de Down, de Edwards y de Patau.

Los datos de estos tres factores se introducen en un programa informático y nos da el índice de riesgo de tu actual embarazo. Es decir, el programa modifica, al alza o a la baja, el riesgo basal de cromosomopatía propio de tu edad.

¿Cómo medimos la translucencia nucal?

La translucencia nucal es el acúmulo de líquido en la nuca y parte posterior del cuello del feto, bajo la piel.

Este líquido se puede medir fácilmente por ecografía, entre las 11 y 14 semanas del embarazo. Por tanto, tu ginecólogo te lo medirá en la ecografía de las 12 semanas.

¿Qué utilidad tiene la medición de la translucencia nucal?

Hoy sabemos que los fetos con síndrome de Down (y con otras cromosomopatías y malformaciones), tiene un mayor grosor de translucencia nucal.

Se han establecido tablas de percentiles que correlacionan el tamaño del embrión, las semanas de gestación y el grosor de la translucencia nucal.

La mayoría de los fetos con alteraciones cromosómicas están fuera de los límites de normalidad de dichas curvas:

  • 95% de los fetos con trisomía 21 o síndrome de Down.
  • 85% de los fetos con trisomía 13 o síndrome de Patau.
  • 80% de los fetos con síndrome de Turner
  • 70% de los fetos con trisomía 18 o síndrome de Edwards.
  • 5% de los fetos normales.

Estas cifras ya te dan una idea de la importancia de medir la translucencia nucal a tu hijo, en la ecografía de las 12 semanas, y seleccionar los embarazos de alto riesgo de alteración cromosómica.

Resultados de la translucencia nucal y el triple cribado prenatal

Los datos anteriores se introducen en un programa informático que emite un índice de riesgo de cromosomopatía tras valorar los tres factores del cribado.

Veamos como se interpretan los valores:

Riesgo alto = valores < 1/250 (por ejemplo, 1/100).

Riesgo bajo = valores > 1/250 (por ejemplo, 1/10000).

Observa que el riesgo disminuye al aumentar el denominador del cociente del índice de riesgo.

A las pacientes con índice de riesgo alto ( 1/ 100, por ejemplo) se les ofrece la posibilidad de hacer una prueba diagnóstica como la amniocentesis o la biopsia corial.

¿Puede un feto tener una translucencia aumentada pero un índice de riesgo normal?

Ya hemos comentado que el cribado se basa en tres factores. Por tanto, puede ocurrir que tu hijo tenga una translucencia aumentada, pero el índice de riesgo sea normal (y viceversa).

En ese caso, lo indicado es hacer una ecografía detallada hacia las 15 semanas. Hoy sabemos que la translucencia aumentada puede indicar una malformación fetal. Es fundamental, descartar malformaciones cardíacas, sobre todo.

El grosor de la translucencia nucal aumenta con las semanas de gestación, y es máximo sobre las 14 semanas y luego disminuye.

La translucencia nucal se mide entre las 11 y 14 semanas, llegando a medir un máximo cercano a los 3 mm aproximadamente, en embarazos normales.

A mayor grosor, mayor riesgo de complicaciones:

  • Alteraciones cromosómicas,
  • Muerte fetal
  • Malformaciones graves

Pero, ¿en qué proporción?. Si el feto tiene una translucencia de hasta 3,5 mm, el 7% de ellos tendrá alguna de las complicaciones comentadas y el 93% terminará con normalidad el embarazo..

Si el feto tiene más de 3,5 mm, los riesgos aumentan enormemente. Con translucencias de 6 mm, el 85% de ellos tiene alguna de las complicaciones anteriores, y sólo el 15% será normal al parto.

¿Qué debo hacer si mi hijo tiene una translucencia aumentada?

En estos casos haremos un estudio genético, o cariotipo del feto, mediante amniocentesis o biopsia corial.

Es obligado hacer una ecografía detallada, a las 15 y 20 semanas, para buscar marcadores ecográficos de cromosomopatías y descartar malformaciones, sobre todo, cardíacas.

Es verdad, que la situación es dramática pero afortunadamente se da en el 1% de los embarazos.

Finalmente, si todo es normal (cariotipos y ecografías detalladas), la evolución será favorable.

A mayor grosor de la translucencia o pliegue nucal, peor pronóstico.

¿Cuál es la situación actual del diagnóstico prenatal?

Hace poco más de 30 años, indicábamos hacer una amniocentesis a toda mujer con más de 35 años, y conseguíamos diagnosticar al 30 % de los casos de embarazos síndrome de Down.

Con el cribado prenatal del primer, actualmente implantado en los sistemas sanitarios públicos de muchos países, se consigue diagnosticar el 85% de los fetos con síndrome de Down.

En un próximo artículo te hablaré del Diagnóstico prenatal no invasivo. Consiste en un simple análisis de sangre que permite detectar el 99% de dichas alteraciones cromosómicas más frecuentes.

Este nuevo test en sangre es una realidad en laboratorios privados desde hace 4 años , y espero que pronto esté disponible en el sistema sanitario público. Los precios del test son elevados, pero cada vez más asequibles.

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Incontinencia urinaria en el posparto

Incontinencia Urinaria Posparto

Qué hacer para resolver la Incontinencia Urinaria en el Posparto y otras disfunciones del suelo pélvico.

Esta es la segunda colaboración de ensuelofirme.com en nuestra web.

El embarazo y el parto son dos momentos clave en la vida de cualquier mujer, tanto por la multitud de cambios que experimenta en el plano físico, como en el emocional y, sin lugar a dudas, por lo que atañe a la estabilidad e integridad de su suelo pélvico.

Si en la recta final del embarazo, como te contaba en este post  ya era frecuente encontrar mujeres que presentaban escapes de orina al toser o estornudar, el posparto va a ser de nuevo una etapa de riesgo en la que la incontinencia urinaria podrá aparecer o continuar, sumada además a otras posibles complicaciones del posparto, como el dolor al retomar las relaciones sexuales (a menudo provocado por las cicatrices de desgarros o episiotomías practicados en el parto) o la sensación de pesadez en la zona genital (propia del descenso de órganos pélvicos o prolapso).

¿Cómo pueden afectar el embarazo y el parto al suelo pélvico?

El aumento del tamaño del útero, con el crecimiento progresivo del bebé y la placenta, supone un incremento de presión sobre los músculos que cierran la pelvis por su parte inferior, es decir, sobre el suelo pélvico, que ha de contrarrestar este “peso extra” durante los nueve meses de gestación.

Este simple hecho, independientemente de cómo se desarrolle el parto (cesárea o parto vaginal) ya es causa suficiente para el debilitamiento de la musculatura perineal y puede desencadenar una incontinencia urinaria en el posparto.

La manera en que la mujer dé a luz indudablemente también tendrá consecuencias sobre la salud de su suelo pélvico.

Este conjunto de músculos (y otras importantes estructuras) no responde del mismo modo tras un parto natural que instrumental (con fórceps, ventosa, etc.); no sufrirá la misma presión durante unos pujos tumbada y en apnea (aguantando la respiración) que con unos pujos en exhalación y favorecidos por la Ley de la gravedad; no se recuperará igual si ha sufrido una episiotomía o desgarro que si ha sido capaz de elastificarse de forma natural al paso de la cabecita del bebé.

Tanto el aumento de presión mantenido durante la gestación como en el momento álgido del parto puede provocar un debilitamiento y distensión de los músculos perineales, interfiriendo negativamente en:

  • Sus funciones de sostén: el suelo pélvico se encarga de sostener las vísceras pélvicas: vejiga y uretra, útero y vagina, intestinos, recto y ano.
  • Su función de continencia: los músculos del suelo pélvico forman los esfínteres, tanto de la uretra (conducto que comunica la vejiga con el exterior para expulsar la orina) como del ano (de cuyo adecuado cierre depende la continencia de gases y heces). Un fallo en estas estructuras, por debilitamiento muscular o por daño nervioso, puede provocar escapes de orina, incontinencia fecal y dificultad para contener los gases.
  • Su función sexual: unos músculos perineales débiles o hipotónicos, o bien hipertónicos (con un aumento de tensión en estado de reposo) sea por lesión muscular o de los nervios del suelo pélvico, pueden ser el origen de disfunciones sexuales como la aparición de dolor en las relaciones (dispareunia), disminución en la calidad de las mismas, dificultad para llegar al orgasmo, etc.

¿Se puede solucionar la incontinencia urinaria posparto?

En el mejor de los casos, la incontinencia urinaria posparto puede ser transitoria, es decir, resolverse transcurrido un breve periodo de tiempo, una vez que las estructuras pélvicas, los músculos y los nervios perineales recuperan su estado previo al embarazo.

Sin embargo, esto no es lo habitual, y a diario vemos en consulta cómo las mujeres tras haber dado a luz, y a fin de superar la incontinencia urinaria y otras complicaciones asociadas al posparto, necesitan prestar una atención especial a su suelo pélvico durante esta etapa y realizar una reeducación específica de la zona abdomino-pélvica, algo esencial para recuperarse adecuadamente y volver a disfrutar de la vida, en todos los sentidos.

El cuerpo de una mujer durante el posparto viene de sufrir una gran transformación, progresiva, a lo largo de la gestación; pero también súbita, tras el parto. Por ello, necesita la ayuda de determinados especialistas en el cuidado de la mujer durante esta etapa: ginecólogos, matronas y fisioterapeutas de suelo pélvico.

La importancia de la valoración del suelo pélvico en el posparto

Si alguien me preguntara qué me gustaría que me regalasen tras haber dado a luz, sin duda, respondería: una buena rehabilitación del suelo pélvico.

El gran reto en el posparto no es recuperar la talla de pantalón que utilizabas antes de quedarte embarazada. El verdadero reto es lograr que aquellas funciones que tu suelo pélvico realizaba sin que tú fueras consciente, se puedan seguir llevando a cabo.

Retomar tu deporte favorito sin tener escapes de orina, volver a utilizar un tampón durante la menstruación sin que se te caiga, disfrutar de tus orgasmos, practicar la penetración sin sentir dolor, contener las heces o aguantar los gases… pueden ser tarea difícil si tu suelo pélvico sufre una disfunción.

Por ello, una vez transcurridas seis semanas del nacimiento del bebé (ya sea vía vaginal o por cesárea), es necesario acudir a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico que valore el estado de la musculatura abdominal y perineal, y que diseñe un plan de tratamiento para la recuperación integral de la mujer.

Aunque lo ideal sería haber acudido ya durante el embarazo a este profesional, para que valorara nuestros músculos antes del parto y nos diera una serie de recomendaciones tanto para el final de la gestación, como para el día del parto, como para el posparto inmediato y el tardío.

Pero tranquila, si no lo hiciste antes y acabas de ser mamá, en este artículo encontrarás algunas recomendaciones básicas para el cuidado de tu suelo pélvico en el posparto.

¿Cómo puede ayudar la reeducación pelviperineal en la incontinencia urinaria posparto?

En países vecinos como Francia, la seguridad social cubre diez sesiones individuales de fisioterapia para la recuperación posparto. Algo que no es de extrañar, ya que la mayoría de las mujeres presenta algún tipo de disfunción en esta etapa.

Una adecuada valoración abdomino-pélvica, un diagnóstico acertado y un tratamiento profesional por parte de un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico son la clave para superar la incontinencia urinaria posparto.

En función del origen de los escapes de orina (bien por debilidad de la musculatura, o por descenso de algún órgano pélvico, o por afectación neurológica), tu fisioterapeuta de suelo pélvico pondrá a tu disposición un amplio abanico de técnicas para paliar y, en la mayoría de los casos, solucionar la incontinencia urinaria.

El uso de herramientas como el biofeedback o la electroestimulación, la práctica de gimnasia abdominal hipopresiva y de ejercicios perineales, el aprendizaje de técnicas de reeducación y entrenamiento vesical, y el mantenimiento de una correcta higiene postural son algunas de las claves para recuperarse, en todos los sentidos, de los efectos que el embarazo y el parto tienen sobre el cuerpo de la mujer.

Tanto si acabas de ser mamá, como si tu bebé ya ha cumplido varios meses de vida, y tienes síntomas de disfunción del suelo pélvico, hazme caso: no te resignes y busca la ayuda de un profesional cualificado.

Tener pérdidas de orina, sentir dolor pélvico o lumbar, ver disminuida la calidad de las relaciones sexuales o cualquier otra anomalía que puedas asociar con tu suelo pélvico no es una consecuencia normal del embarazo o del parto ni un peaje que debas pagar por haber sido madre.

Desde En Suelo Firme trabajamos para ayudar, tanto a hombres como a mujeres, a cuidar su cuerpo de forma integral, con especial atención a la esfera pelviperineal, enseñándoles a conseguir y preservar la salud de su suelo pélvico, en cualquier etapa de la vida, y tengan o no síntomas de disfunción perineal. No te conformes, busca información de calidad y ayuda profesional.

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Incontinencia Urinaria durante el Embarazo

Incontinencia Urinaria en el EmbarazoIncontinencia urinaria en el embarazo. ¿Por qué son tan frecuentes los escapes de orina en embarazadas? ¿Qué puedes hacer para evitarlos?

Laura Rojas, Fisioterapeuta, Ensuelofirme.comEste artículo es una colaboración de Laura Rojas Escudero, Fisioterapeuta del Blog Ensuelofirme.com

Una de cada cuatro mujeres en estado de gestación experimenta pérdidas de orina, de forma involuntaria, ante situaciones como toser, estornudar, reír o coger peso.

Este fenómeno, más habitual durante el último trimestre de embarazo, cuando el volumen abdominal aumenta por el crecimiento del feto y la placenta, se conoce como incontinencia urinaria y a menudo se relaciona con una debilidad de los músculos del suelo pélvico, encargados –entre otras importantes funciones- del cierre del esfínter de la uretra, conducto por el que la orina sale al exterior.

Aunque la incontinencia urinaria en el embarazo es un hecho frecuente, no debe pasarse por alto.

Cada embarazo y cada mujer son diferentes, como lo es cada suelo pélvico, por ello debe estudiarse de forma personalizada cada caso acudiendo a una valoración preparto del suelo pélvico en la que un fisioterapeuta especializado nos indique qué debemos hacer para evitar futuras complicaciones.

¿Por qué aumentan las ganas de hacer pis y aparecen escapes durante el embarazo?

La vejiga es un órgano hueco formado por musculatura lisa involuntaria que se estira para almacenar la orina. Esta distensión muscular desencadena un reflejo que se manifiesta a través de la necesidad o ganas de orinar.

La orina sale de la vejiga por medio de un conducto llamado uretra, en el que existe una zona muscular de control voluntario, el esfínter, que permite o impide la salida de orina mediante su relajación (para orinar) o su contracción (para aguantar la orina, si no tenemos un baño cerca).

Durante el embarazo se produce un aumento de la frecuencia miccional debido a la presión que el útero ejerce sobre la vejiga, disminuyendo su capacidad para distenderse y almacenar la orina y provocando un deseo de orinar más frecuente y con menores volúmenes en su interior.

De cara al último trimestre de embarazo, cuando la presión sobre la vejiga es cada vez mayor, es frecuente que las mujeres sientan ganas repentinas de orinar y que, en algunos casos, esta presión supere la fuerza del esfínter uretral y se produzca la salida de orina de forma involuntaria.

Las pérdidas de orina se asocian a menudo con acciones como toser, reír, estornudar, levantar peso, saltar, etc., situaciones hiperpresivas para la vejiga y para nuestro suelo pélvico, que aumentan la presión sobre la vejiga (ya de por sí “agobiada” por el peso del útero que contiene al bebé y la placenta) y suponen un exceso de tensión sobre los músculos del suelo pélvico, distendiéndolos y debilitándolos.

¿Cómo pueden evitarse los escapes de orina?

Existen distintas herramientas para gestionar con éxito la incontinencia urinaria, tanto durante el embarazo como en el postparto, aunque lo ideal es acudir, a partir del segundo trimestre, a una valoración de la musculatura perineal y abdominal, por parte de un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico.

Estos consejos genéricos te ayudarán a tener un mayor control de la musculatura perineal y hacer frente a los escapes de orina:

  1. Entrena tu musculatura perineal: Al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, los músculos del suelo pélvico necesitan ser ejercitados para conseguir y mantener una fuerza, tono y elasticidad adecuados, y garantizar así la correcta ejecución de sus funciones, entre ellas la función de continencia de orina, gases y heces. Realizando correctamente y con constancia un plan de ejercicios de suelo pélvico, mejorarás el estado de tu musculatura perineal y ganarás control sobre la misma (relajándola y contrayéndola a voluntad), algo de lo que te beneficiarás tanto a la hora de evitar escapes como de cara al día del parto. RECUERDA: Una contracción del suelo pélvico consiste en cerrar y elevar los orificios perineales (uretra, vagina y ano) hacia el interior de nuestra pelvis, como si quisiéramos evitar que se escapara un gas, o imaginando que cortamos el chorro de orina. Cuando contraigas tu suelo pélvico, no tienes que aguantar la respiración, al contrario: acompaña la contracción de la exhalación del aire por la boca.
  2. Evita las prácticas hiperpresivas sobre el suelo pélvico: Ya que no podemos evitar toser, estornudar o reír, pues, aunque sean hiperpresivas, son situaciones naturales y fisiológicas de nuestro cuerpo, trataremos de evitar el resto de situaciones que suponen un aumento de presión sobre la vejiga y el suelo pélvico como por ejemplo: saltar, correr, gritar o cargar y transportar peso.
  3. Modifica los hábitos que estimulan en exceso tu vejiga: aunque la mayoría de las embarazadas reducen o eliminan totalmente la cafeína de su dieta, has de saber que las bebidas con cafeína o teína (café, bebidas de cola, té), hiperestimulan la vejiga y aumentan su actividad, lo que se traduce en un mayor deseo de orinar y frecuencia de las micciones. Además, se debe evitar el consumo de alimentos picantes, alcohol y bebidas carbonatadas (con gas), que también estimulan la actividad de la vejiga.
  4. Hidrátate correctamente: Nunca hay que caer en el error de reducir el consumo de agua para evitar los escapes de orina. La embarazada debe beber al menos 2 litros de agua al día, distribuidos de forma regular durante la jornada en pequeñas tomas. Con ello conseguirás, además de mantener una hidratación adecuada de cara a evitar el estreñimiento, disminuir el riesgo de sufrir infecciones de orina.
  5. Protégete antes de los esfuerzos: Cada vez que necesites toser, estornudar o cargar algún peso, acuérdate de contraer previamente tu suelo pélvico (imaginando que cierras y elevas los orificios perineales; uretra, vagina y ano). Y recuerda: para hacer una correcta contracción de los músculos del suelo pélvico NO debes contraer los glúteos, ni la musculatura de la cara interna de las piernas (aductores) ni los rectos del abdomen.
  6. Controla el aumento de peso: En general se recomienda que el aumento de peso durante el embarazo no supere los 11-12 kilos. Tanto para evitar la incontinencia urinaria gestacional y postparto, como para sentirte más ágil y evitar otras complicaciones para ti y para tu bebé, es importante cuidar este aspecto ya que, si al aumento de volumen que conlleva el crecimiento uterino, le sumamos un sobrepeso en forma de grasa, los músculos y estructuras del suelo pélvico sufrirán todavía más el aumento de presión y se debilitarán.
  7. Conoce tu patrón miccional con un diario vesical: Una de las herramientas más útiles y sencillas que puedes utilizar para mejorar el control urinario es anotar durante 24 horas el número de veces que haces pis (tanto de día como de noche), el volumen orinado y el número de escapes que se producen así como las situaciones en las que tuvieron lugar. Esto es lo que llamamos diario miccional o vesical, y con él conocerás qué patrón sigue tu vejiga y proporcionarás información de calidad a tu fisioterapeuta si acudes a la valoración prenatal o postparto.
  8. Evita el estreñimiento: Pasar varios días sin ir al WC o realizar importantes esfuerzos cada vez que tenemos que evacuar es una de las prácticas más dañinas para nuestro suelo pélvico. Al debilitamiento que el estreñimiento produce sobre esta musculatura se suma, además, el hecho de que un recto ocupado por heces va a suponer más presión en la zona genitourinaria, empeorando las urgencias y haciendo más difícil controlar la continencia. Una correcta hidratación, la ingesta diaria de fibra y mantenerte lo más activa posible son tres aspectos claves para luchar contra el estreñimiento.
  9. Tonifica tu musculatura abdominal profunda: La práctica de abdominales clásicos perjudica seriamente la musculatura perineal, así que descártalos completamente al en las primeras etapas del embarazo (al final del mismo será imposible que los hagas por el aumento de tamaño de tu abdomen), y olvídate de ellos en el postparto. Lo que sí debes activar y ejercitar es tu musculatura abdominal profunda, el famoso músculo transverso del abdomen, pues se encarga de dar estabilidad al core, al centro de nuestro cuerpo y, además, protege nuestro suelo pélvico. Un movimiento muy sencillo para entrenarlo es el de llevar tu ombligo hacia dentro y hacia arriba, como si quisieras abrazar al bebé con tu tripita, mientras sueltas aire suavemente por la boca.
  10. Mantén una higiene genital adecuada: Las infecciones de orina pueden asociarse a pérdidas involuntarias, por ello es muy importante cuidar la higiene genital en cualquier etapa de la vida, pero especialmente durante el embarazo. Se debe realizar el lavado y secado del área perineal de adelante hacia atrás; evitar la ropa ajustada, usar ropa interior de algodón y evitar baños de espuma, sales olorosas y otros productos que puedan irritar la mucosa vaginal.

Laura Rojas Escudero es fisioterapeuta especialista en suelo pélvico, periodista y coautora del blog En Suelo Firme (www.ensuelofirme.com)

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Omega 3 en embarazo y lactancia

Importancia de los Omega 3 en el Embarazo y la Lactancia

Cada vez se habla más sobre las propiedades de los Omega 3 en el desarrollo cerebral infantil. Y se habla cada vez más de aportes en embarazo y lactancia.

Qué son los Omega 3

Los Omega 3 son grasas que el cuerpo no es capaz de producir por sí mismo. Pero que forman parte de él. Son uno de los componentes esenciales del cerebro. Pero también tienen funciones importantes en otros órganos y regulando algunos mecanismos del cuerpo, como la inmunidad, la coagulación de la sangre y el equilibrio de grasas en el cuerpo.

La importancia del Equilibrio de Omegas en la salud

Los Omega 3 actúan en equilibrio con otras grasas, los Omega 6 de origen animal (grasas malas). Y es el equilibrio de ambas en sangre y en la composición de los tejidos lo que determina la aparición o no de muchos problemas en el desarrollo inmunológico y nervioso.

El problema es que la dieta occidental tiene un claro desequilibrio en el aporte de Omega 3/6 de origen animal. Siendo el de los segundos mucho mayor que el de los primeros.

Hay cada vez más estudios que respaldan su importancia de este equilibrio en el desarrollo de funciones cerebrales como:

  • La memoria.
  • La agudeza visual.
  • El control de impulsos.
  • La capacidad de concentración…

Y su papel en la prevención de alergias (alimentarias, respiratorias…) y enfermedades autoinmunes, ya que interviene en la regulación de la inflamación en el cuerpo.

Actúan también manteniendo un equilibrio de grasas en sangre que evita la arteriosclerosis y reducen la tendencia de la sangre a coagular. Ambos combinados reducen la incidencia de infartos y trombosis.

Importancia de los Omegas desde antes de nuestro nacimiento

Cada vez más se destaca la importancia de mantener  este equilibrio a largo plazo y desde etapas lo más precoces posibles.

Se recomienda mantener un aporte suficiente en la dieta de Omega 3 y reducir el de Omega 6 de origen animal desde que una mujer se plantea la posibilidad de buscar un embarazo. Porque cuanto antes se tenga un equilbrio adecuado mejor es el desarrollo del feto y después del niño.

Es típico que hablemos de suplementos de ácido fólico, iodo, hierro… Pero cada vez se están haciendo un hueco más importante en las recomendaciones los suplementos de Omega 3 o tener una dieta rica en pescados azules y vegetales que lo aporten.

Este aporte de Omega 3 es importante en la salud de cualquier individuo, pero garantizarlo desde el inicio del embarazo y durante la lactancia ayuda al desarrollo del niño.

Y una vez el niño alcance una dieta completa es importante mantener ese equilibrio en su propia alimentación.

Por tanto podemos hablar de 4 fases en las que las acciones a realizar son diferentes:

  1. Cualquier adulto se beneficiaría de tener un equibrio adecuado de Omegas. Para ello lo mejor es tener una dieta rica en Omega 3 de origen vegetal y pescado azul y en Omega 6 de origen vegetal y reducir el aporte de Omega 6 de origen animal. Cuando no logramos ese equilibrio en la dieta (que es lo ideal) se puede compensar con aportes de Omega 3 en suplementos.
  2. Si una mujer está planteándose un embarazo conviene tener una dieta lo más variada posible y reforzarla con ciertos suplementos (por si una malabsorción dificulta unos niveles normales a pesar de tener una buena dieta). Entre los elementos clave a tener en cuenta están los Omega 3.
  3. Durante el embarazo sigue siendo esencial una dieta sana y garantizar el aporte de ciertos componentes que son necesarios para un correcto desarrollo y que nuestro cuerpo sólo puede obtener de la alimentación o los suplementos. De nuevo entre ellos no olvides los Omega 3. Pero hay un detalle a tener en cuenta. Los pescados azules grandes de mar tienen tendencia a acumular metales pesados en su grasa. El mercurio por ejemplo tiene efectos perjuciales en desarrollo tanto en el embarazo como tras el nacimiento. Eso hace que mantener un equilibrio de Omegas adecuado en el embarazo se vuelva algo más complicado. Porque para hacerlo deberíamos recurrir a pescado azul pequeño o de río, con menores niveles de mercurio y otros metales pesados. Hay aceites grasos de origen vegetal ricos en Omega 3, pero algunos estudios demuestran mayores beneficios del procedente de pescado azul. Una opción es el aporte de suplementos de Omega 3 que se fabrican teniendo esto en cuenta.
  4. En la lactancia. Estás pasando a tu hijo a través del pecho un alimento que es reflejo de tu dieta. Esta debe seguir siendo variada y equilibrada. Lo hablado sobre los metales pesados en el embarazo es aplicable a la lactancia. Especialmente en los 2 primeros años de vida de los niños en los que su cerebro es más sensible a la intoxicación por metales pesados. Un suplemento en el que se prioriza el aporte de Omega 3 de alta calidad es esencial ante la dificultad de hacerlo por el consumo de pescado azul.

Cuando el niño tiene ya una dieta variada vuelve a estar en la situación 1 en la que todo ser humano debe obtener de la dieta un equilibrio adecuado de Omegas. Pero a veces esto no es fácil o resulta imposible de conseguir a corto plazo y se manifiesta ya en problemas de salud. Los más habituales en niños son:

  • Dermatitis atópica.
  • Alergias respiratorias y alimenticias.
  • Trastorno por déficit de atención.
  • Hiperactividad.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Dificultad para el control de impulsos en la conducta.

En todos estos casos se debe buscar una dieta que equilibre el nivel de Omegas del cuerpo. Pero mientras se logra a medio y largo plazo podemos necesitar un aporte en suplementos de Omega 3 para ayudar en su solución a corto plazo.

Omegafort Premium DHA, Omega 3 para favorecer el desarrollo del bebé durante embarazo y lactancia

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Las Varices en el Embarazo ¿Cómo evitarlas?

Varices en el Embarazo ¿Cómo evitarlas?

En el embarazo es habitual la aparición de varices. El Doctor Fernando Selles, Cirujano Vascular explica a las madres lo que pueden hacer para evitarlas.

¿Porqué aparecen las Varices en el Embarazo?

Pues normalmente las varices aparecen por varios motivos. El más importante de ellos es la tendencia genética de cada persona. Es sabido que la causa mas frecuente de varices en general es la hereditaria. La persona que tiene dicha herencia, tarde o temprano , desarrollara varices de mayor o menor tamaño.

Por otro lado también tenemos que tener en cuenta qué a medida que va transcurriendo el embarazo , las venas , que tiene que subir la sangre al corazón desde las piernas, tienen mas dificultad para drenar esa sangre. El útero va creciendo y comprime las venas que pasan tras él.

Esto produce una dilatación de las venas y la posterior aparición de las varices .

Tipos de varices en el embarazo

Existen diferentes tipos de varices desde las más pequeñas hasta las mas grandes. Unas que son evidentes en la superficie de la piel y otras que no vemos porque están en el interior de las piernas.

¿Son un problema grave las varices en el embarazo?

La aparición de varices no deben preocupar en demasía ya que es un problema banal , pero sí sería recomendable tomar una serie de medidas para evitar que lleguen a molestar y a causar complicaciones.

Las molestias que ocasionan suelen ser: calambres, hinchazón, edemas, pigmentaciones de la piel.

Dentro las complicaciones que pueden existir encontramos las flebitis ( inflamaciones de las varices), trombosis y hemorragias .

Mi consejo es que cualquier embarazada con tendencia a tener varices tome las siguientes medidas para evitar o disminuir la aparición de varices durante el embarazo.

Consejos para evitar la aparición de varices durante el embarazo

  1. Intentar realizar ejercicio moderado todos los días . Andar o nadar 1 hora todos los días.
  2. Usar pantys de compresión normal de embarazo ( se coloca por la mañana y se retira por la noche ). Se pueden comprar en cualquier farmacia.
  3. Si tienen muchas molestias tipo pesadez o calambres, pueden usar a partir del 2º trimestre algún tipo de venotónico (diosmina®, daflon®, venoruton® )
  4. Darse duchas frías en las piernas todas las noches , aplicando posteriormente una crema relajante como legvass® emulsión. Con esta realizar masajes de los dedos del pie hacia arriba con ambas manos , ya que esto ayuda al drenaje del líquido acumulado.
  5. No ganar mas de 9 – 10 kilos de peso en el embarazo , ya que esto dificulta el retorno venoso
  6. Dormir del lado izquierdo para evitar compresiones por el útero en la vena cava que es la que tiene la función de subir la sangre al corazón.

Después del embarazo las varices tienen solución

De todas formas, si pasado el embarazo sigues con varices , deben ser valoradas por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular para que determine que terapia es la mejor en cada caso.

Espero os haya servido esta nota . Si es así podéis darle al me gusta o compartirlo con vuestros amigos.

Hasta la próxima

 

Fernando Sellés, Cirujano Vascular
Dr. Fernando Sellés Especialista en Angiología y Cirugía Vascular
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Alimentación de la madre durante la lactancia

Claves para que una madre tenga una buena alimentación mientras da lactancia materna.

Como parece que en cuanto se es madre todo tienen que ser preocupaciones, y siempre tiene que haber motivos para interferir en la conducta de las madres novatas, no faltan los comentarios sobre este tema.

Desde el famoso «tienes que comer por dos» que se aplica durante el embarazo a «ahora tienes que recuperar tu peso anterior, porque lo que no pierdas cuando hayas dejado el pecho ya es pa´ti pa´siempre». Pasando por no comas de eso que le da gusto a la leche y te va a rechazar el pecho, o no tomes de aquello que le da gases al niño… En su mayoría afirmaciones sin fundamentos que son ni más ni menos que comentarios por hablar.

Ya sabéis que el deporte nacional es calentarle la cabeza a las madres novatas.

Así que voy a intentar que estéis vacunadas contra estos comentarios.

Evolución del peso tras el embarazo.

Cuando se da lactancia materna exclusiva, ayuda a la pérdida de peso tras el parto. Lo normal es que durante el embarazo se gane peso. Suele ser entre 6 y 9 kg. De los que parte se pierden en el parto (algo pesan el niño, la placenta y el líquido amniótico).

Es normal que al principio, tras el parto se haya producido una retención de líquido importante, especialmente en las piernas si has permanecido en cama varios días por una cesárea.

El resto es razonable que se vaya perdiendo entre 6 meses y un año después del parto.

Para hacerlo suele bastar con volver a comer al ritmo habitual antes del embarazo (sin dietas, estamos hablando de tener una alimentación sana y equilibrada), y volver a las actividades anteriores más las nuevas que implica ser madre.

¿Se puede hacer ejercicio dando el pecho? Pues claro. No os recomiendo que corráis una maratón, pero hacer ejercicio de forma regular es sano. Especialmente si lo hacías antes del embarazo de forma regular, mi consejo es que vuelvas a retomarlo de forma gradual en cuanto sientas que tu estado físico te lo permite.

¿Qué evitar durante la lactancia materna?

Durante el embarazo se suele recomendar no tomar alcohol, no fumar, evidentemente evitar otras drogas más perjudiciales… Esto sigue siendo aplicable durante la lactancia. Pero en el alcohol, siendo realista a un niño no le va a pasar absolutamente nada si su madre se toma una cerveza o un poco de vino de vez en cuando. Aunque eso de que es muy buena para aumentar el pecho no es tampoco cierto. El pecho es más simple: Si la madre tiene una alimentación equilibrada, está bien hidratada y su bebé lo vacía con frecuencia, el pecho suele funcionar.

Especialmente en las primeras semanas os recomiendo no tomar alimentos con demasiadas especias. Es frecuente que tras el parto muchas madres tengan hemorroides. Si es vuestro caso las especias picantes y las bebidas con alcohol suelen pagarse caras.

Alimentos que producen gases al bebé

Este apartado es corto: Ninguno.

Los bebés con gases pueden tenerlos por distintas causas. Pero la única que tiene que ver con la madre es si el bebé tiene intolerancia a las proteínas de la leche de vaca y la madre la toma.

Todo lo demás que suele decirse no tiene base. Los alimentos que nos dan gases lo hacen porque fermentan en nuestro intestino produciéndolos. Pero esos gases no pueden llegar a la leche materna de ninguna forma. Es materialmente imposible.

Alimentos que dan gusto a la leche materna

Esto sí es posible. La leche es un filtrado de la sangre. Igual que la orina. Y todos sabemos que tras tomar por ejemplo espárragos, la orina desprende un olor llamativo de forma casi inmediata. Pero el tema es que aunque ciertos alimentos que se tomen pueden modificar el sabor de la leche materna, no tiene porqué producir rechazo alguno por parte del niño. Por un lado, la mayoría de los bebés tienen más interés en saciar su hambre que en el sabor en sí del producto. Pero por otro, hay gustos para todo, y esos sabores variantes habrá niños a los que les gusten y otros a los que pueda disgustar algo.

No te guíes por una «lista de alimentos que dan mal sabor», observa a tu hijo. Si parece tomar peor el pecho cuando tomas un alimento concreto, evítalo unos días y vuelve a probarlo para ver si fue una coincidencia o de verdad influye.

Embutidos curados y carnes «crudas»

Muchas madres durante el embarazo no toman carnes crudas o embutidos curados por el riesgo de toxoplasmosis. En cuanto el niño nace se acaba ese riesgo. Con lo que si son de tu gusto, a partir del parto puedes tomarlos.

Suplementos vitamínicos y minerales

Tras el parto y durante la lactancia suele recomendarse a las madres tomar suplementos de hierro y vitaminas. El parto supone a veces una pérdida importante de sangre y un sobre esfuerzo. Es razonable tomar un suplemento de hierro. Porque ese hierro puede ayudar también al bebé.

En cuanto a los demás suplementos, yo tengo que reconocer que soy poco «vitaminoso». Cuando hablamos de este mismo tema en niños ya os expliqué que una dieta variada tiene las cantidades necesarias de vitaminas y minerales. Y si la dieta no es sana no se resuelve con un complemento vitamínico.

Con lo que mi consejo es similar a las madres que a sus hijos: Procura tener una dieta variada.

Fibra

Uno de los problemas más frecuentes tras el parto es el estreñimiento:

– El estreñimiento, ya de por sí, es más frecuente en mujeres que en hombres.

– Tras el parto, las molestias del suelo pélvico hacen que muchas madres teman ir al baño por el dolor. Lo que lo acaba empeorando. Porque si encima cuando salen las heces son duras o voluminosas, mucho peor.

– Tras dejar un espacio importante desocupado en el abdomen, los intestinos tienen tendencia a moverse menos.

La solución a toda esta coincidencia de causas que pueden llevar al estreñimiento es más fibra en la dieta y regularidad en ir al baño.

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Octavo mes de embarazo, preparación para el parto

Repaso general, si falta algo aún estamos a tiempo.

Semanas 32 a 36 de embarazo.

Creo que es el momento adecuado para hacer un repaso general de los preparativos para el parto y la atención del bebé recién nacido.

Sugiero que hagamos este repaso con tranquilidad, seguro que lo tenéis todo o casi todo, pero aunque faltase algo o incluso mucho, aún tenemos varias semanas para llegar a un embarazo a “término completo”, que va de 39 semanas a 40 semanas y 6 días de embarazo.

Posiblemente lo de embarazo a “termino completo” os haya resultado novedoso, y lo es. Desde hace poco más de un año, se ha modificado la definición del final del embarazo, que anteriormente consideraba “a término” entre las 37 y 42 semanas, por la siguiente clasificación y definiciones:

Término temprano: de 37 semanas a 38 semanas y 6 días.

Término completo: de 39 semanas a 40 semanas y 6 días.

Término tardío: de 41 semanas a 41 semanas y 6 días.

Pos término: 42  o más semanas.

Aunque lo más importante no son las definiciones, sino que establece que los bebés nacidos “a termino completo” son los que tienen menor riesgo de complicaciones. Los expertos insisten en recomendar, no provocar partos antes de la semana 39 sin una justificación médica.

Y es que ciertamente, aunque las cifras cambian de un país a otro, tanto las inducciones como las cesáreas programadas representan un porcentaje elevado de los nacimientos. La creencia generalizada de que a las 37 semanas el feto estaba maduro y que no existían beneficios entre las semanas 37 y 39, ha potenciado la inducción de nacimientos, que ahora consideramos tempranos. También se deben reevaluar las cesáreas por repetición, ya que una cesárea previa no debe eliminar por sistema, la posibilidad de un parto vaginal en un embarazo posterior.

Datar con la mayor exactitud posible, la fecha del embarazo es importante, os recuerdo el contenido final del artículo del primer mes de embarazo, donde os adelantaba numerosas cuestiones que debíais informar al ginecólogo en la primera cita. En ésta, vuestro ginecólogo realizará una estimación de la fecha inicial de embarazo, que se podrá ver modificada con el seguimiento ecográfico: la ecografía temprana, la ecografía general (semana 12), la ecografía morfológica (semana 20) y el resto de ecografías que os realizará, podrán corregir la fecha inicialmente estimada para el parto.

Pues bien, siempre que sea posible, lo mejor para el bebé es que entre ambas fechas, inicio y fin de embarazo, transcurran entre 39 semanas a 40 semanas y 6 días, embarazo a término completo.

Repaso general

Os animo a que hagáis esté repaso general de una forma divertida, por ejemplo, sugiero pedir colaboración a vuestras amigas, algunas que ya hayan sido madres y otras que lo quieran ser en un futuro, uniendo ilusión y recuerdos…, estoy seguro que resultará una experiencia muy agradable para todas.

De una forma u otra, tenemos que potenciar las experiencias agradables, hagáis lo que hagáis, que no os produzca ansiedad o estrés, no benefician nunca y menos en el embarazo. ¿Comenzamos el repaso?

Conocimientos: preparación al parto

La preparación a la maternidad y paternidad debe incluir el cuidado del embarazo, el parto y el posterior cuidado del bebé.

Durante toda la etapa prenatal (preconcepción y embarazo), tenemos la oportunidad de prepararnos como padres, ya os he hecho esta misma reflexión junto con algunas recomendaciones ¿lo recordáis?, lo idóneo es que ambos progenitores disfruten y compartan la experiencia de concebir, parir, criar y educar a su hijo/a.

Ahora vamos a centrarnos en los cursos de preparación al parto que habitualmente se recomienda realizar a partir del quinto mes de embarazo, pero cuya fecha de inicio real y duración resulta muy variable.

Hay diversidad de opiniones sobre los cursos de preparación al parto, ¿buenos o malos?, ¿útiles o inútiles?, ¿públicos o privados?…bien, pues lógicamente, todo depende del curso y de las expectativas que se tengan. Aunque, si que hay un comentario general para todos ellos, las futuras mamás, independientemente del curso en sí mismo, valoran muy positivamente conocer y compartir experiencias con otras embarazadas.

No siempre es posible asistir o elegir un curso de preparación al parto de calidad reconocida y recomendado. Si no disponemos de referencias sobre el mismo, nuestra actitud puede marcar la diferencia, hay que preguntar sobre todo lo que nos interesa y/o desconocemos.

Son muchos los contenidos que incluyen: teoría informativa sobre señales, tipos y fases de parto, monitorización, plan de parto, anestesia epidural, gimnasia prenatal, cuidado del suelo pélvico, ejercicios de respiración y relajación, posturas, problemas en el parto,donación de SCU, cuidados posparto, atención inicial al bebé recién nacido, lactancia materna y lactancia artificial….

Además, si el centro donde se imparte el curso, cuenta con estas instalaciones, se podrán visitar las salas de dilatación y paritorios, de no ser así, al menos deben mostrar audiovisuales, buscando que el día del parto el entorno resulte conocido.

El objetivo general de cualquier formación de preparación al parto, debería incluir: eliminar miedos, aprensiones y ansiedades, aumentar la confianza y resistencia de la madre, potenciar el apoyo paterno y aumentar el control al conocer de antemano las situaciones posibles.

Además, con frecuencia, es un punto de contacto en el que los fabricantes suministran muestras de sus productos a las futuras mamás, algo de poca importancia, pero habitualmente bienvenidos. Obsequio de suscripciones temporales a publicaciones del sector. O información ampliada sobre otros servicios comerciales, como por ejemplo la conservación privada de la sangre del cordón umbilical.

También es importante escoger un pediatra antes de que nazca el bebé, un profesional adecuado a vuestras necesidades, para seleccionarlo os recomiendo la visita prenatal al pediatra.

Es cierto que si estáis leyendo mis publicaciones, es porque os preocupa estar bien informadas, estoy seguro que, en modalidad presencial, online o de forma autodidacta (seleccionando información que haya sido preparada por buenos profesionales e incluyendo audiovisuales) os habéis preocupado de adquirir formación que os prepare para el parto.

Pero si después de nuestro repaso, echáis en falta ampliarla en algún sentido, aún es un buen momento para adquirir estos conocimientos.

Cosas para el bebé

Aquí debemos diferenciar entre las cosas que debemos llevar al hospital, la “maleta del parto” o canastilla y todo lo que va a necesitar el bebé para empezar a criarlo.

La maleta del parto incluye: lo esencial para el bebé recién nacido y lo esencial para la madre (neceser con básicos de aseo y compresas tocológicas, camisones y ropa interior adaptada a lactancia, bata, zapatillas, calzado y prendas cómodas, y todo aquello que use habitualmente para sentirse bien).

No es esencial, pero también podemos incluir ropa cómoda y bonita para la salida del hospital tanto para la mamá como para el bebé recién nacido, si todo transcurre sin incidentes importantes, serán unos de los mejores días de vuestra vida, ya lo sabéis ¿no?.

Para criarlo, yo os recomiendo los accesorios que relaciono en el artículo “Todo para mi bebé” complementado con las “25 cosas esenciales para un bebé según los padres”.

Por último, algo insustituible y quizás lo más importante que necesita un bebé, si queréis saber lo que es, mirad estos dos enlaces:

«lo más importante para un bebé»

y

«el mejor juguete de tu hijo»

 

Seguramente que no os he descubierto nada nuevo y la mayoría ya lo sabíais, pero lo he rodeado de este pequeño «misterio» porque me parece muy importante que desde ahora y para siempre lo recordeis, la felicidad de vuestro hijo será la recompensa.

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Noveno mes de embarazo, el parto: ¡adiós embarazo, hola bebé!

Cómo evitar miedos y frustraciones relacionados con el parto. Independientemente del tipo de parto, lo importante es que el bebé ha nacido, ahora necesita tus cuidados y amor.

Semanas 36 a 40-42 de embarazo.

 

El parto puede ser origen de múltiples sensaciones y expectativas para la embarazada, no es extraño escuchar a una madre diciendo que su parto no fue como esperaba o como le hubiese gustado. Para evitar temores y/o frustraciones, la mejor opción es conocer bien el parto y sus diferentes alternativas.

Los temores o miedo al parto pueden tener diversas causas, pero habitualmente son lo desconocido y las complicaciones, siendo éstas últimas además, las responsables de la mayoría de las frustraciones. No podemos generalizar pero, por ejemplo, una cesárea puede ser causa de tristeza y frustración para una embarazada que deseaba tener a su hijo de una forma más participativa.

Para vencer los miedos, confianza en el equipo medico y familiarizaros con el parto.

No hay ignorar o suprimir los temores y dudas, todo lo contrario, hay que resolverlos, comenzando con las que tengan origen en experiencias previas, ya sean propias o ajenas, buscando las opciones que os hagan sentir seguras.

Desde aquí os animo a profundizar un poco vuestros conocimientos sobre el parto, de la forma más objetiva que sea posible, desmitificándolo. Que el parto sea un proceso natural, no significa que no necesite seguimiento o ayuda para desarrollarse, y cuando aparecen complicaciones, la intervención de profesionales sanitarios cualificados y capacitados.

La confianza debe ser la base de cualquier relación “medico-paciente». Si tenéis la posibilidad de establecer una relación de confianza con los profesionales que os ayuden durante el parto, eliminareis muchas incertidumbres consultándoles todas vuestras dudas, e incluso al conocer mejor los cambios que se experimentan, detectar posibles complicaciones previas al parto, o al menos, tomar conciencia de que están preparados para las se puedan presentar en vuestro parto.

Ante la frustración, buscar una postura positiva, o al menos objetiva.

Desde el principio debéis asumir que serán las características del embarazo y las condiciones del bebé las que determinen la modalidad del parto. Tened siempre presente que pueden surgir contratiempos que condicionen un parto diferente al proyectado, tener un embarazo y un parto perfecto no es lo habitual, y aún en estos casos, después del nacimiento viene la lactancia, el sueño, la alimentación, etc.., y lo que si que es habitual, es que haya algún aspecto que no sea como habíamos imaginado, nos han dicho o hemos leído.

Sois afortunadas, independientemente del tipo de parto que tengáis, vuestro estado de ánimo no debe condicionarlo el tipo de parto, porque lo importante, lo verdaderamente importante, es que el bebé ha nacido, ya está contigo y necesita de tus cuidados y de tu amor.

Para el bebé, nacer no es fácil, hace tiempo publiqué “El parto: Una descripción de los cambios que sufre un bebé en el momento del nacimiento”, con algo de licencia poética, relato la aventura de nacer y lo que siente el recién nacido, espero que os guste y que os ayude a conocer mejor el parto.

Justo en el parto, comienza en sentido estricto “mi trabajo” como pediatra. Desde mi punto de vista, es recomendable que un pediatra esté presente en los partos, algunos diréis que es una opinión interesada, pero es una opinión basada en mi experiencia. Aquí os explico la situación de sufrimiento fetal en el parto o la necesidad de reanimación del recién nacido, creo que justifican sobradamente mi criterio, no es habitual pero si os encontraseis en esta situación ¿no preferiríais tener un pediatra al lado de vuestro bebé?.

Ahora os voy a relacionar los tipos de parto, una breve definición con alguna puntualización.

·      Parto por cesárea

La cesárea es el único parto no vaginal, el nacimiento del bebé se produce a través de un corte en las paredes del abdomen y en el útero.

No debe ser una elección, cuando el parto se produce por cesárea siempre debe haber una justificación médica, ya sea programada o de emergencia.

Conlleva una mayor estancia hospitalaria, puede dificultar la lactancia… Actualmente se suele realizar con anestesia epidural por lo que la madre estará consciente al nacer el bebé, pero al ser cirugía mayor, depende del hospital el que pueda entrar al quirófano el acompañante. Mi recomendación es que evidentemente esté.

Cualquier parto, ante una complicación, puede terminar por cesárea. No es una decisión que deba tomarse a la ligera. Pero puede evitar secuelas graves al recién nacido. Y dentro de unos meses poco importará si nació por parto o cesárea. Lo verdaderamente importante para vosotras como madres será si vuestro hijo está sano.

·      Parto natural, sin anestesia.

Habitualmente se habla de parto natural, cuando el bebé nace en un parto vaginal espontaneo.

El parto aunque sea un proceso natural va acompañado de dolor, si deseas este tipo de parto y el estado de tu bebé lo permite, es muy importante que realices una buena preparación al parto, posturas, técnicas de relajación, respiraciones, etc.

Posiblemente sea el tipo de parto en el que se hace más necesario un acompañante activo, el papá, un familiar o un doula.

·      Parto natural, con anestesia

Es un parto vaginal espontaneo en el que se usan medicamentos analgésicos para aliviar los dolores del parto.

El más utilizado es la epidural. La epidural es una anestesia regional que actuará del ombligo hacia abajo del cuerpo, permitiendo un estado consciente.

Con la anestesia epidural, según se ajusta la dosis se puede sentir calor, hormigueo, pesadez en las piernas, etc.., pero un vez ajustada no se siente dolor. Algunas veces pueden sentirse una ligera presión (sin dolor) de algunas contracciones, pero si no, puedes estar algo desorientada a la hora de pujar, necesitando ayuda para saber cuando pujar hasta el reajuste de la dosis.

Cada persona tiene un umbral de dolor, incluso puede variar de un embarazo a otro. Aliviar el dolor durante el parto no te hace menos mujer o madre, pero debes hablar con tu médico de los medicamentos disponibles y de los efectos para ti y para el bebé. Y debe ser una elección tuya.

·      Parto inducido-estimulado

Es un parto vaginal en el que es necesario inducir las contracciones del trabajo del parto.

Es bastante frecuente que una embarazada primeriza llegue a la fecha probable de parto sin apenas contracciones, la espera al pasar la fecha puede provocar bastante nerviosismo y ansiedad. Pero los deseos de que nazca el bebé, no deben ser motivo para pedir la inducción al parto. Tranquilidad, que el bebé va a nacer.

Actualmente es frecuente que llegados a la semana 41, si no se ha producido el parto, se realice la inducción, pero debe ser el médico el que determine el momento adecuado por el bien del bebé y de la madre.

FInal del parto

Recordar que los todos los partos vaginales no finalizan con el nacimiento del bebé, terminan con la expulsión de la placenta o alumbramiento que tiene una duración media de aproximadamente 30 minutos.

Y que, mas allá de una idea bucólica del nacimiento, el parto vaginal (espontaneo o inducido) es un proceso fisiológico con el que el cuerpo pone fin al embarazo. Somos seres orgánicos y además de expulsar sangre y liquido amniótico; tener nauseas, diarrea, gases, o perder el control de esfínteres, es de lo más habitual en cualquier parto. Que estás situaciones no os pongan incomodas ni os violenten, el equipo que os atiende está muy habituado.

Hay partos muy cortos y otros muy largos, incluso pueden ser muy diferentes de un embarazo a otro. Los “partos de libro” suelen quedarse en los libros, pero sea como sea, os aseguro que recordaréis vuestro parto como un momento muy especial: el nacimiento de vuestro bebé.

¡Adiós embarazo, hola bebé!

Este artículo pone fin al “Embarazo mes a mes visto por un pediatra”. Espero haber conseguido mi objetivo, y que la serie os haya resultado útil e interesante.

Yo soy pediatra y continuaré publicando artículos en mi blog. Cuando haya un tema que me parezca relevante, lo incluiré en la serie de embarazo, pero por el momento, me tomaré un descanso en mis aportaciones, aunque si que me gustaría que la sección quedase abierta para colaboraciones, desde aquí os animo a participar.

Toda información relacionada con el embarazo, con el cuidado de la embarazada y del futuro bebé será muy bien recibida, tanto si estás leyendo esto y consideras que tú la puedes aportar como si conoces a alguien que la posee, anímate o anímale, será muy bien recibida.

Termino dando las gracias a todos los que habéis compartido el contenido de los artículos. Con una embrazada que haya descubierto información útil o haber evitado algún riesgo en un bebé, yo me doy por satisfecho, creo que mi esfuerzo y el vuestro al difundirlo, habrá merecido la pena.

Espero seguir contando con vuestra ayuda, yo seguiré aportando la mía. Gracias a todos.

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Séptimo mes de embarazo, prematuro y factores de riesgo

Los bebés prematuros necesitan tecnología para sobrevivir, pero la mejor ayuda que pueden tener son sus padres, su voz, su calidez, su piel…

Semanas 28 a 31 de embarazo.

El título de este artículo generaliza “prematuro y factores de riesgo”, ha sido intencionado omitir “parto” y “bebés” ya que ambos, aunque estrechamente relacionados, tienen sus propios factores de riesgo asociados a ser prematuros.

Parto prematuro

Hay algunos factores que aumentan el riesgo de tener un parto prematuro, pero quiero dejar claro que también hay muchos partos prematuros sin causa conocida o problemas asociados.

Algunas de las principales circunstancias que favorecen el parto prematuro, pero que no siempre lo condicionan, son: los embarazos múltiples, antecedente de parto prematuro previo, edad materna menor de 18-20 años, edad materna mayor de 38-40 años, raza, estrés, alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, malnutrición, malformaciones del útero, enfermedades maternas (diabetes, hipertensión crónica, etc.) enfermedades o problemas en el embarazo (infecciones, preeclampsia, placenta previa, ruptura de membranas, etc.), anomalías congénitas, traumas y falta de control prenatal.

Los síntomas de parto prematuro no son los mismos que los de un parto a término, podemos destacar de entre ellos, cuando antes de la fecha se tienen: contracciones uterinas regulares (con o sin dolor), sensación de presión pelviana (el niño empuja hacia abajo), hemorragia y secreción vaginal amarronada o sanguinolenta, pero mas allá de estos u otros síntomas, la mejor reflexión es:

“Ante molestia o dolor inusual, acudir a vuestro médico”

Y esta máxima debemos aplicarla durante todo el embarazo, porque pueden aparecer situaciones aparentemente similares, pero no debemos olvidar que cada cuerpo es diferente y cada persona tiene (o debería tener) su historia clínica y quien mejor conoce ambas es vuestro equipo médico. Probablemente muchas serán normales, pero debe ser el ginecólogo quien valore la situación, no tengáis dudas, ante la posibilidad de un parto prematuro, es lo mejor tanto para la madre como para el bebé.

Es un hecho que la tasa de supervivencia de los bebés prematuros ha aumentado, pero la prematuridad sigue siendo un factor de alto riesgo de discapacidades y la mayor responsable de la morbilidad infantil en el mundo.

Así pues, debemos potenciar el tratamiento de los riesgos identificados que favorecen el parto prematuro y la prevención del parto prematuro espontáneo.

Bebés prematuros

A pesar de todos los avances médicos de los últimos tiempos, los nacimientos prematuros son uno de los principales desafíos en la salud mundial.

Un recién nacido es prematuro cuando nace antes de las 37 semanas de gestación y los riesgos de complicaciones en un bebé prematuro serán mucho mayores cuanto más prematuro sea.

Siempre digo que cada niño es único y cuando hablamos de bebés prematuros, son muchos los factores que interactúan y que pueden dar lugar a muy diversos problemas, por esto, a cada bebé prematuro se le debe realizar una valoración especializada que permita determinar su tratamiento y seguimiento individual.

Si bien, en lógica consecuencia, los riesgos y problemas más graves los suelen presentar los prematuros más inmaduros, ya que la edad gestacional determina la madurez de sus órganos y sistemas. María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga y colaboradora de mipediatraonline.com,  en sus artículos “Recién nacido prematuro” y “Ser padres de un bebé prematuro” nos explica con mayor detalle el concepto prematuro, los límites de viabilidad para el recién nacido prematuro y lo que implica la paternidad en estos casos.

Los riesgos potenciales de los bebés prematuros están asociados con su inmadurez pulmonar, cardiovascular, del SCN, gastrointestinal, hematológica, hepática, renal, sus dificultades para controlar la temperatura corporal, su déficit inmunológico y todas aquellas derivadas de una internación hospitalaria prolongada y una mayor manipulación.

Las complicaciones perinatales más frecuentes derivadas de estos riesgos son: EMH, hipotermia , trastornos cardiovasculares, hipo e hiperglucemia, hemorragias, infecciones, ictericia, acidosis, toxicidad, retinopatía del prematuro y displasia broncopulmonar.

Inicialmente es difícil diagnosticar las posibles secuelas, pero durante los primeros años pueden desarrollar afecciones relacionadas, éstas pueden ser de leves (mayor riesgo de padecer otitis) a muy graves (parálisis cerebral severa).

También pueden presentarse secuelas tardías en años posteriores, generalmente estarán asociadas con alteraciones de aprendizaje y conducta, es importante realizar el adecuado seguimiento neuro-pediátrico ya que pueden evitarse o mejorarse, tomando las medidas adecuadas.

Si, los bebés prematuros necesitan la tecnología para sobrevivir, han llegado antes de tiempo, son muy “pequeñitos” y adaptarse a esta nueva realidad fuera del útero materno, les supone una mayor dificultad que a los nacidos a término. La mejor ayuda que pueden tener son sus padres, su voz, su calidez, su piel y unir el latido de sus corazones.

El Método Canguro, es tan sencillo como eficaz en bebés prematuros estabilizados.

El alcance de sus beneficios ha superado las expectativas iniciales, el contacto “piel con piel” de un prematuro estabilizado con sus padres, favorece y mejora su lactancia materna, el calor, el vínculo afectivo y la estimulación que le aportan el contacto con sus padres, reduce muchas complicaciones de salud y acorta la estancia hospitalaria, indudablemente eso es maravilloso.

Los bebés prematuros necesitan la suma de esfuerzos, la suma de “ciencia y padres” es la más beneficiosa para ellos. De hecho la OMS, en un plan aún vigente,  propone 3 acciones básicas para revolucionar a la baja (en más del 50%)  la tasa de mortalidad en prematuros a nivel mundial: Inyecciones de esteroides (para evitar problemas respiratorios) + Método Canguro + Antibióticos para prevenir y combatir infecciones.

Además de la necesaria ayuda de profesionales especializados, me gustaría compartiros la que aporta el APREM (Asociación de Padres de Niños Prematuros), me sumo a su “regla de las 3 Ps”, preguntad, pedid y perseverad.