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La importancia de una correcta hidratación en los niños

Hidratación en Bebés y Niños.

Hidratación adecuada en niños. Calidad del agua. Una de las bases de una dieta sana, porque el agua es en porcentaje nuestro nutriente más abundante.

El agua es el componente más abundante del ser humano. Supone una parte importante de nuestro peso.

En los niños más que en los adultos. Conforme crecemos y envejecemos aumenta poco a poco la proporción de grasas y calcio, por ejemplo, reduciéndose la de agua.

Mantenerse bien hidratado es fundamental en todas las etapas de la vida, y se habla mucho de los beneficios que un consumo suficiente de agua aporta para la salud y las funciones vitales del organismo.

Aparte de ser una parte fundamental de nuestro cuerpo, gastamos agua con la respiración, con el sudor y debemos eliminar agua en las heces y en la orina. Por lo tanto hay una parte importante de agua que sale cada día de nuestro cuerpo y debemos reponer.

Lo que entra en el cuerpo con el agua

Disponer de un agua de calidad es importante. Es una de las partes esenciales de una dieta sana.

Un agua contaminada puede contener cantidades importantes de sustancias tóxicas para el organismo.

Por ejemplo en las Islas Canarias hay una alta concentración de metales pesados que hace desaconsejado el uso del agua del grifo para consumo humano.

Y muchas zonas del mundo no reúnen las condiciones mínimas de salubridad para evitar que el agua corriente sea una vía de contagio de infecciones.

¿Cuánta agua debe beber un bebé para mantener su correcta hidratación?

Sabéis que yo soy de pocas cifras exactas. Establecer una cantidad concreta de agua a beber es irreal. Ya que cada día es diferente y cada niño también:

  • Un día de calor, sudando puede necesitarse más agua. Un día de frío puede necesitarse menos.
  • Una diarrea, vómitos o fiebre pueden aumentar la pérdida de agua necesitando aumentar su aporte.

En este sentido, las recomendaciones generales en adultos aconsejan un consumo mínimo de 2 litros de líquidos diarios (unos 8-10 vasos), de los cuales, un 80 % deben ser de agua y el 20 % restante se puede completar con alimentos u otras bebidas como infusiones, frutas, caldos, verduras, etc.

Además, se debe prestar especial atención a aquellos colectivos en los que el riesgo de deshidratación es mayor. Entre ellos, se encuentran los lactantes, los bebés y los niños por el contenido en agua en relación a su peso.

Debemos tener en cuenta que los bebés menores de 6 meses toman sólo líquido (leche). Y que esta leche aporta una cantidad de líquido suficiente. Un bebé bien alimentado con leche a demanda no se deshidrata.

Aunque en esta edad tampoco podamos decir que darles agua sea perjudicial, es innecesario.

Es a partir de la introducción de la alimentación complementarias cuando debemos plantearnos qué va a beber nuestro hijo.

Y en esto soy muy claro: Bebida sana para quitar la sed, sólo una, el agua.

Calidad del agua que toma tu hijo

Por otro lado, no sólo hay que tener en cuenta la cantidad sino también la calidad del agua de bebida. Aguas aptas para el consumo humano hay muchas, desde la del grifo, según localización, tal y como explico más detalladamente en este artículo: http://www.mipediatraonline.com/agua-de-grifo-embotellada/, hasta infinidad de aguas minerales embotelladas.

La diferencia entre la gran oferta de estas últimas depende, principalmente, de su contenido en minerales. La mayor o menor concentración de estos en el agua embotellada varía en función del origen, y queda reflejado en el etiquetado de las botellas bajo el nombre de residuo seco.

En este sentido, las aguas de mineralización muy débil son las que menor contenido en minerales tienen ya que su residuo seco es menor de 50 mg/l. Un exceso de sales en el agua puede causar una sobrecarga de los riñones. Por lo que es recomendable especialmente en niño dar aguas con una mineralización débil o muy débil.

Además, son una buena opción para preparar biberones y alimentos infantiles ya que su baja mineralización ayuda a preservar el sabor original de los alimentos.

Por todo esto, elegir un agua que se adapte a las necesidades y permita facilitar el alcance de las cantidades recomendadas para cada etapa es de vital importancia en la edad infantil.

Crear unos buenos hábitos de hidratación, junto a una dieta variada y equilibrada, un buen descanso, bienestar emocional y la práctica de ejercicio físico regular son los pilares que marcarán una vida saludable en un futuro.

Pistas que pueden hacerte pensar que tu hijo necesita tomar más agua por falta de hidratación

Más que contar la cantidad de agua que un niño toma para intentar que se ajuste a una cifra, lo que os recomiendo es que estéis atentos a algunos signos de falta de agua:

  • Boca seca.
  • Orina oscura.
  • Heces duras.
  • Facilidad para que le suba la fiebre, o dificultad para que baje.
  • Pérdidas extraordinarias como sudor abundante, vómitos o diarrea.

En todos estos casos ofrece agua a tu hijo con más frecuencia de lo habitual.

No puedes pelear con él para que la tome. Pero ofrécela con frecuencia.

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Síndrome de Intestino Corto en Niños

Síndrome de Intestino CortoSíndrome de Intestino Corto: ¿Qué ocurre si un niño pierde una parte importante de su intestino? Causas más frecuentes y alternativas de tratamiento.

Este artículo responde a la petición de Yelizabeth en nuestra comunidad de Facebook:

Explique sobre El Síndrome de Intestino Corto en memoria de Jesusito. Un niño que lo padeció y que acaba de fallecer!!!! Por favor doctor explique este tema!!!!!

Qué es el Síndrome de Intestino Corto

Intestino corto, partes del sistema digestivoEn nuestro aparato digestivo tenemos dos partes del intestino, el delgado y el grueso. Cuando hablamos de Síndrome de Intestino corto nos referimos a niños que han perdido una parte importante del Intestino Delgado.

La función del intestino delgado es digerir y absorber la mayor parte de los alimentos. El problema es que perdemos esa capacidad de digerir y absorber nutrientes.

Como en otras muchas enfermedades en el Síndrome de Intestino Corto hay muchas variantes que van a influir en lo serio que sea y en cómo va a tratarse. Más que en la cantidad, depende de la calidad. Hay niños a los que falta una porción mayor del intestino y sin embargo mantienen una funcionalidad mejor que otros que han perdido partes más pequeñas.

Cuando queremos considerar lo importante que es la pérdida de una parte del intestino hay 3 factores a tener en cuenta:

  • La longitud del intestino que queda. Evidentemente con pérdidas muy grandes, quede lo que quede, poco podrá hacer.
  • La localización de la parte que se pierde. El intestino delgado tiene 3 partes (duodeno, yeyuno, íleon). Se ha visto que la parte que al perderse tiene más importancia en la nutrición es el íleon. Porque en ella se reabsorven las sales biliares y se producen algunas funciones esenciales de la digestión.
  • Si se conserva o no la válvula ileo-cecal. Es una válvula que separa el intestino delgado del grueso. Su importancia se debe a que en el colon hay muchos gérmenes que no están en el intestino delgado. Esta válvula hace que se queden en esa zona y no colonicen más allá de la válvula. Si se pierde, muchos gérmenes que en el colon son beneficiosos pueden colonizar el intestino delgado irritándolo y empeorando los problemas digestivos.

Cuales son las causas más frecuentes de Síndrome de Intestino Corto en niños

Cuando hablamos de Intestino Corto en niños puede pensarse que son niños que nacen así, cono un intestino más corto de lo normal. Esto puede ocurrir. Hay malformaciones que consisten en eso.

Pero es más frecuente que el Intestino Corto sea consecuencia de que hemos tenido que acortarlo en una operación. Los motivos que más llevan a tener que operar a un bebé o a un niño, quitando una parte importante del intestino, son:

  • Atresias. Es decir, cuando una parte del intestino es más estrecha de lo normal. En estos casos el alimento no puede pasar adecuadamente a través de la zona estrecha y hay casos en que la única solución es eliminar la zona estrecha.
  • Enterocolitis necrotizante. Es uno de los problemas digestivos más característicos de los prematuros muy pequeños. Su intestino no está preparado para digerir los alimentos y a veces pueden presentar una falta de riego sanguíneo que hace que una parte del intestino se muera. Si no conseguimos parar el proceso puede ser necesario eliminar esa zona.
  • Vólvulos e invaginaciones. Es cuando el intestino se gira o se pliega de tal forma que no permite que llegue bien el riego de sangre a una parte de él. Si no se resuelve rápidamente puede dar lugar a que la parte a la que falta riego se muera y sea irrecuperable.
  • Accidentes: Golpes, perforaciones, intoxicaciones….

Consecuencias del Síndrome de Intestino Corto

Lo más habitual es una diarrea acuosa y una dificultad para digerir y absorber grasas y proteínas. Dentro de las grasas están algunas vitaminas importantes como la vitamina A, D y K.

También hay problema para recuperar las secreciones del hígado, las sales biliares. Esto hace que el hígado no funcione bien, pudiendo acumular demasiada grasa y que puedan aparecer piedras en la vesícula.

También puede aparecer una intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) y a la fructosa (azúcar de la fruta).

Por dos motivos:

  1. El más evidente es que cuanto menor es la superficie de intestino que puede digerir estos azúcares más azúcar queda sin romper.
  2. El segundo problema es cuando los gérmenes del intestino grueso invaden el intestino delgado irritando la poca mucosa viva que queda impidiendo que haga su función de romper los azúcares para poder absorberlos.

El resultado es una dificultad importante para nutrirse y una diarrea con pérdida de gran cantidad de los alimentos que el niño toma.

Evolución y Tratamiento del Síndrome de Intestino Corto en Niños

Hay varias fases de evolución tras perder una parte importante del intestino y quedar con un Intestino Corto:

  1. Primeros 3 meses tras la pérdida del intestino: En esta fase precisa alimentación Parenteral completa. Es decir, que son incapaces de alimentarse por boca. Y sufren una diarrea acuosa llamativa con irritación importante de la zona en torno al ano. 
  2. Entre los 3 meses y el año: Pueden empezar a recibir alimentos por vía oral (aunque la mayoría siguen llegando por vía venosa) y si la parte de intestino que queda es suficiente van digiriéndolos cada vez mejor. Mejora la diarrea, pero puede haber carencias importantes, especialmente de grasas, algunas vitaminas y minerales esenciales. Esto puede llevar a desarrollar problemas metabólicos.
  3. A partir del año: Como sigue recibiendo una parte importante de los nutrientes por vía venosa lo más frecuente es que tras un año cueste bastante conseguir una vena accesible a través de la cuál aportar aquellas cosas que el intestino corto no es capaz de digerir y absorber.

Cirugía y trasplantes en el Síndrome de Intestino Corto

En algunos casos hay operaciones que pueden mejorar el problema, alargando el intestino o mejorando algunos de los síntomas del Síndrome de Intestino Corto.

En aquellas ocasiones en las que la evolución es especialmente mala puede recurrirse al trasplante de intestino. Suele hacerse junto con otras vísceras, como el estómago y el hígado. La razón es que el riego de sangre de todos estos órganos viene de unas arterias comunes y es más fácil que un trasplante funcione cuantos menos vasos tengamos que reconstruir.

El problema del trasplante es que para evitar el rechazo lleva asociado un tratamiento de inmunodepresores que bajan las defensas. Esto hace que muchos niños mejoren la calidad de vida en cuanto a su capacidad de alimentarse, pero empiecen a tener infecciones que pueden ser graves. Aún así, en muchos casos es la mejor opción.

Será el especialista que lleve su caso quien informe a los padres de las opciones viables en cada caso. Porque dependiendo de las peculiaridades de cada niño la mejor solución en cada momento puede variar.

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Tratamiento de la Diarrea en Niños

Tratamiento de la Diarrea en niños y bebés

Diarrea es hacer tantas deposiciones que se pierden líquidos, sales y nuetrientes que el cuerpo necesita, porque el intestino no hace bien su trabajo.

Este es un artículo elaborado en colaboración con La Farmacia del Bebé.

¿Qué es diarrea?

Habitualmente esto significa hacer muchas veces. Pero a veces consideramos que hay diarrea aunque sólo haga dos o tres veces en un día porque son muy abundantes, van acompañadas de dolor y expulsan como decimos un líquido sales y nutrientes que son necesarios.

Es frecuente que sea líquida, pero también pueden ser mucosas o contener simplemente los alimentos casi sin digerir.

Suelen ser abundantes, pero a veces son escasas en la cantidad que expulsan, pero tan numerosas e irritantes que siguen siendo un problema.

La diarrea es muy frecuente en los bebés y niños menores de 5 años ya que su sistema inmunitario esta menos desarrollado que el de los adultos. Puede estar acompañada o no de otros síntomas como vómitos, fiebre o dolor de tripa (flexiona las piernas, las estira y llora).

Lo más importante cuando un bebé tiene diarrea es mantenerle bien hidratado y alimentado, tarea no siempre fácil cuando la diarrea viene acompañada de vómitos, fiebre o dolor abdominal. Cuando además hay vómitos intensos y continuos aumenta la probabilidad de deshidratación. Con los bebés de pocos meses de edad y menores de 5 años debemos ser especialmente cuidadosos porque pueden deshidratarse en pocas horas.

Suele acompañarse también de dolor: Los retortijones. El motivo es que al estar irritado el intestino activa su movimiento con más facilidad en cuanto se dilata un poco. Esto hace que tanto el líquido como la comida sea mejor tolerado cuando se toma en cantidades pequeñas y frecuentes.

Aunque la gastroenteritis puede deberse a una intolerancia o alergia a un alimento, sus principales responsables son los virus, seguidos de las bacterias. El rotavirus es el más llamativo de los habituales, y se suele caracterizar por vómitos, diarrea líquida y amarilla y más tendencia a la deshidratación. Si existe fiebre por encima de 39ºC, dolor abdominal intenso y sangre en las heces es más probable que se trate de una infección bacteriana por Campylobacter, E. coli, Salmonella o Yersinia.

También pueden producir diarrea los parásitos, aunque en España no es muy frecuente. El que se detecta con más frecuencia es Giardia, que tiene en las guarderías las mejores condiciones de propagación. Afecta principalmente a bebés o niños pequeños que acuden a la guardería o bien tienen hermanos que acuden a la misma. Tiende a producir episodios más prolongados de diarrea, donde hay etapas diarreicas y etapas en las que las cacas son normales.

 

En los casos en que el causante es una bacteria o parásito hay tratamiento específico contra cada uno.

Pero en la mayoría que son causadas por virus no existe ningún tratamiento específico para la diarrea, por lo que el objetivo es la prevención y el tratamiento de la deshidratación.

Las soluciones de rehidratación oral, una pauta de alimentación en la que se fraccionen las tomas y los probióticos son los principales y casi únicos tratamientos para los niños con diarrea.

Soluciones de rehidratación oral (SRO)

Las Soluciones de Rehidratación Oral (SRO) contienen los líquidos y sales minerales necesarias para reponer lo que se pierde. Tienen la cantidad exacta de agua, sodio, potasio y azúcar que los niños necesitan.

Es importante puntualizar que las SRO no detienen la diarrea, esta se cura por sí sola en unos pocos días. El verdadero peligro es la pérdida de líquidos y nutrientes corporales que padece el niño, que puede causarle deshidratación y desnutrición.

Para los niños se recomiendan las soluciones hipotónicas. Debe asegurarse que sea apta para los niños. No se deben emplear en prematuros y niños menores de un mes.

  • Las SRO deben administrarse fresquitas, pues mejora el sabor. Aunque la solución no debe estar demasiado fría ya que podría acelerarse el movimiento del intestino.
  • Se administran en pequeñas cantidades. Si se administra muy rápido puede ocasionar vómitos y retortijones, especialmente al principio, empeorando la deshidratación.
  • Deben administrarse con frecuencia pero sin forzar al niño a tomarlos, ya que si el niño no tiene sed es poco probable que esté deshidratado.
  • Algunos preparados contienen amarillo anaranjado (E-110) y pueden dar reacciones de tipo alérgico, incluido asma, especialmente en niños alérgicos al acido acetil salicílico.

La rehidratación con SRO se debe iniciar tan pronto como empecemos a apreciar deshidratación (decaimiento, boca seca, piel pálida), se debe dar en pequeñas cantidades y poco a poco para facilitar la tolerancia:

Diarrea sin vómitos:

Se puede comenzar ofreciendo 5-10 ml cada 5 o 10 minutos e ir aumentando la cantidad según vaya tolerando.

  • Menores de dos años 50-100 ml de SRO después de cada deposición liquida. Máximo 500 ml al día.
  • Mayores de 2 años 100 – 200 ml de SRO después de cada deposición liquida. Máximo 1000 ml al día.

 Diarrea con vómitos:

Una pauta orientativa, como en el caso anterior. Recordad no forzar y valorar si el decaimiento mejora o empeora, ya que eso es lo importante:

  • Primera hora 2.5 ml cada 10 minutos
  • Segunda hora 5 ml cada 10 minutos
  • Tercera hora 5 ml cada 5 minutos
  • Cuarta hora 10 ml cada 5 minutos
  • A partir de la cuarta hora se puede administrar 10 ml cada 2-3 minutos, una vez que no vomite durante 6 horas se puede introducir alimentación solida sin forzar.
  • Si vomita, se recomienda descansar 30-60 minutos antes de volver a empezar de nuevo.

Tipos de soluciones

SRO en polvo

En estos casos lo más importante es añadir la cantidad exacta de agua que recomienda el fabricante. Si queda demasiado concentrada puede causar daño y si queda demasiado diluida puede ser inefectiva.

Una vez preparada se debe mantener fría en la nevera.

Consumir en un plazo máximo de 24 horas. Hay que desechar el sobre abierto o la solución ya preparada una vez pasadas 24 horas.

No se pueden disolver en leche, sopa, zumos de fruta o una bebida refrescante tipo Aquarius.

Tampoco se puede añadir azúcar para modificar el sabor pues se corre el riesgo de dar soluciones hipertónicas que producen diarrea osmótica.

La hipernatremia o exceso de sal que puede aparecer por usar suero no indicados para niños (Aquarius y similares) produce somnolencia, taquicardia, presión arterial elevada, irritabilidad, inquietud, edema de pies y miembros inferiores.

Desde La Farmacia del Bebé las que normalmente recomendamos son las siguientes:Bioralsuero Baby

BI ORALSUERO BABY (indicado para lactantes de menos de 12 meses)

Tiene la ventaja de la asociación de sales de rehidratación oral con un probiótico (reuteri protectis) para mezclar en el momento. Contiene un vaso graduado que permite la preparación en 250 ml de agua. Con sabor neutro y sin colorantes.

Recuerda que las SRO no se deben emplear en prematuros y niños menores de un mes.

 Sueroral Hiposódico

SUERORAL HIPOSODICO

Pueden usarlo lactantes mayores de un mes. Cada sobre se debe disolver en un litro de agua. Con sabor a naranja y colorante amarillo anaranjado E-110.

SRO en forma liquida

Ya vienen preparadas para abrir y beber (botellitas con tapón para succión o en tetrabrik), también se presentan en gelatinas o en forma de polo-flash. Las hay de diferentes sabores e incluso sin sabor o sabor neutro. Tienen la ventaja que al venir preparadas ya tienen la cantidad recomendada de agua. Desde La Farmacia del Bebé las que normalmente recomendamos son las siguientes:

Bioralsuero en Tetrabrick

BI ORALSUERO

Sal de rehidratación con probióticos para reducir la duración de la diarrea. Incorpora una pajita con Lactobacillus Reuteri Protectis, que es arrastrado con el líquido al ser aspirado a través de la pajita. De 2-3 tetrabricks al día. Apto para celiacos.

Citoral Junior Zinc

CITO-ORAL JUNIOR ZINC

Contiene zinc para reducir la severidad y la duración de la diarrea. Con sabor a fresa muy aceptado por los niños y con tapón deportivo para hacerlo más fácil y cómodo.

Citoral Junior Aquagel

CITO-ORAL AQUAGEL

En niños a partir de un año. Las soluciones de rehidratación oral en forma de gelatina son una excelente fuente de líquidos y se toleran mejor, sobre todo si hay vómitos. Con sabor a naranja. Se puede usar 4-6 tarrinas diarias.

Neopeques suero Flash

SUERO EN FLASH NEO PEQUES

Los flash tienen mejor sabor y son muchísimo más atractivos para los niños. Tomar 1 flash cada 3 horas (hasta un máximo de 9 al día). Puede tomarse frío o congelado.

Alimentación

Lo primero que debemos hacer es corregir la deshidratación y luego la recuperación nutricional. Tras un período corto de tiempo (unas 3-4 horas) a base de SRO, debe iniciarse la alimentación. Es importantísimo mantener la alimentación durante la diarrea. En cuanto tolere 4-5 sorbitos del suero se puede empezar a ofrecerle la comida, un trocito de pan, una cucharada de yogurt, un poco de jamón de york.

La realimentación precoz no agrava la diarrea y reduce la bajada de peso.

  • En niños con lactancia materna (1-5 meses). Se debe continuar con lactancia materna a demanda (cuantas veces quiera) ofreciéndole suero oral entre las tomas si la diarrea es muy abundante, pero sin forzarle. Si no quiere el suero pero toma pecho con frecuencia es difícil que se deshidrate. El Pecho es el mejor suero de rehidratación para un lactante.

La leche materna contiene unos compuestos (mucinas defensivas como la lacthaderina) que previenen y protegen al lactante frente al virus.

  • En niños con fórmula artificial. Se debe seguir con la misma leche. No se debe sustituir por leche diluida, leches sin lactosa (puede ser necesaria en diarreas prolongadas), hidrolizados de proteínas o fórmulas de soja, a no ser que el pediatra así lo recomiende. Y si la diarrea es muy abundante complementar con SRO entre tomas. Dar suero oral sin forzarle.
  • Niños con alimentación complementaria. No hay una alimentación específica para la diarrea. Deben respetarse las preferencias y costumbres familiares. Mejor si se eligen alimentos con buena digestibilidad y tolerancia. En general hay una pérdida del apetito y no se debe de forzar a comer. Evitar los zumos de frutas, las grasas y fritos, la pastelería y líquidos azucarados. Son adecuados y aconsejables: el arroz, la patata o zanahoria, pescados o carnes, caldos o sopas, plátano, manzana y yogurt. En general se harán preparaciones sencillas.

Probióticos

Favorecen la recuperación de la flora intestinal que se altera en algunas diarreas. Pueden ser un complemento a la rehidratación ya que pueden acortar la duración y la gravedad de algunas diarreas infecciosas, sobre todo en las de origen viral y preferentemente por rotavirus. Sus efectos pueden ser limitados para las de origen bacteriano.

Son más efectivos al inicio de la enfermedad, cuando se administran en dosis altas y durante no menos de 5 días.

Las cepas más eficaces son:

  • Saccharomyces boulardii (ultralevura)Útil en diarreas leves a moderadas cuando se usa en las primeras 48 horas. Niños hasta 6 años 1 cápsula (50 mg) 1-3 veces al día, dosis máxima 3 cápsulas (150 mg/día).
  • Lactobacillus rhamnosus GG(bivos): Útil en diarreas por rotavirus, 1-2 sobres al día. En caso de presentación en gotas 1 sobre equivale a 9 gotas.

Bivos Probiótico

En La Farmacia del Bebé puedes encontrar nuestras recomendaciones para tratar la diarrea en bebés así como los productos para tratar la diarrea en niños. Si tienes cualquier duda puedes contactarnos a través de nuestro chat online, correo electrónico o teléfono. Estaremos encantados de resolver cualquier duda que tengas.

 

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Mi hijo está malo desde que empezó el curso

«Mi hijo siempre está malo » Algo muy frecuente el primer año de guardería. No busques respuestas milagrosas sino entender cuándo preocuparte o verlo normal.

¿Tienes un hijo menor de tres años que acude por primera vez a la guardería este año?

Si es así, seguro que el título te ha llamado la atención. Debes llevar dándole vueltas desde hace meses.

Es frecuente que el primer año de guardería pagues para que se ponga malo. Va dos días, una semana sin ir. Vuelve otros dos días, otra semana malo…

Suelo decir que si uno calcula lo que se paga de guardería y el número de días que va de verdad, sale más caro que enviarlo a estudiar a EEUU.

Como habréis deducido, es bastante normal. Vuestro hijo no es una excepción. No tiene las defensas mal.

Y no es que no acabe de curarse ni que tenga un «resfriado mal curado». La causa real es que no han acabado con una infección cuando ya están incubando la siguiente.

¿Porqué está malo constantemente?

Cuando un niño se escolariza por primera vez empieza a tener relación con muchos niños que provienen de familias difrerentes. Sin que un niño se relacione con otros también puede enfermar. Los adultos lo hacemos con menor frecuencia porque ya hemos pasado y formado defensas contra la mayoría de los gérmenes que nos rodean.

Para que se entienda voy a poner un ejemplo conocido: La varicela.

La mayoría la hemos pasado en nuestra infancia. Las personas que han pasado la varicela, si en un momento determinado tienen una bajada de sus defensas pueden reactivar ese virus, que está como hivernando en nuestro interior. Aparece lo que llamamos una «Culebrina» o herpes zoster.

Cuando un adulto tiene una culebrina libera vírus de la varicela. Si un niño está cerca y aún no la ha pasado, puede desarrollarla. El período de incubación es de 7-10 días habitualmente. Y en ese tiempo el niño ya está liberando virus que pueden contagiar a otros.

Si un niño no está escolarizado las posibilidades de que un adulto de su entorno desarrolle una culebrina son bajas.

Pero si está escolarizado las posibilidades de que alguno de sus compañeros tenga contacto con un adulto con culebrina se multiplican.

Por eso enferman más si van a la escuela.

¿Deberíamos evitarlo no llevándolo a la escuela hasta que sea mayor?

El sistema defensivo es un elemento que como todos los demás en los niños está en construcción. Pero es uno de los que maduran más rápidamente hasta el máximo de capacidad. Nos va en ello la supervivencia.

Los primeros 3-4 meses contamos con la ayuda de los anticuerpos que pasa la madre a su hijo a través de la placenta.

Tras el nacimiento la ayuda puede mantenerse a través de la lactancia, pero de forma más limitada que en la primera fase.

A partir de ahí los niños deberían haber desarrollado su propia capacidad de defenderse.

Suele considerarse que las infecciones en menores de 3-6 meses son más graves que en niños mayores de los 6 meses. Porque antes de esa edad consideramos inmaduro al sistema defensivo.
Y eso nos lleva a algo: Que la escolarización antes de los 6 meses debería estar contraindicada. Pero para eso sería necesario que la baja tras el nacimiento durase ese período como mínimo.

A partir de esa edad las probabilidades de un niño de enfermar cuando se escolarice son las mismas, lo haga a los 6 meses o a los 6 años.

La diferencia está en que se hará de forma más condensada si se escolariza pronto. Si lo hace tarde irá pasando infecciones a un ritmo menor. Pero el resultado final, si hiciésemos un recuento del número de infecciones sufridas sería casi el mismo.

Pero algunos niños están malos con más frecuencia que otros

Eso es algo que cualquiera puede apreciar. Los propios trabajadores de las escuelas infantiles lo notan y cuando los padres hablan entre sí también.

¿Qué ocurre? ¿Es que hay niños que sufren todas las infecciones y otros que no? Pues en realidad está ahí la diferencia. Lo que marca la diferencia entre las veces que enferman los niños no es que los gérmenes no afecten a unos y si a otros. Sino la forma en la que lo hacen.

Hay niños que cuando contactan con un virus, por ejemplo, desarrollan algo de moqueo y en un par de días están bien. Otros ante ese mismo virus se defienden haciendo fiebre alta, una bronquitis, vómitos, diarrea… Síntomas mucho más llamativos. Y en realidad el segundo, el que parece enfermar más no es que tenga una falta de defensas, sino que responde de forma mucho más exagerada.

Luego hay niños que tienen una mayor tendencia a que ciertos gérmenes aniden en su cuerpo. Es el caso de los niños con amigdalitis (anginas) o infecciones de orina de repetición.

En estos niños hay cosas que podemos hacer para reducir su tendencia a reaccionar de forma exagerada frente a las infecciones o a evitar esas infecciones de repetición. Es labor del pediatra ir un poco más allá de tratar cuadros agudos uno tras otro y plantear estrategias de prevención. Especialemente cuando el cuadro que sufre el niño es repetitivo y casi siempre con el mismo patrón.

No podemos evitar que el siguiente germen con el que tenga contacto le infecte. Pero sí podemos modular o prevenir ciertas formas de enfermar que vuelven una y otra vez.

El problema para hacer ese planteamiento es que se necesita tiempo. Muchos pediatras no disponen de ese tiempo por masificación y el resultado es que se pierde la oportunidad de conocer adecuadamente a un paciente hasta el punto de poder controlar bien sus particularidades y prevenir problemas posteriores. Lo que reduciría la demanda.

Otro problema es la continuidad. Ante la masificación de muchas consultas algunos padrs se ven obligados a acudir una y otra vez a urgencias y eso hace que su hijo sea atendido como cuadro agudo una y otra vez sin que ningún pediatra de urgencias pueda establecer una estrategia de prevención estable y que pueda seguir para adaptar a la evolución del niño.

Por eso, cuando un niño empieza la escolarización, mi consejo a los padres es que tengáis un pediatra de referencia al que acudáis cada vez que vuestro hijo enferme y recurráis a urgencias sólo cuando no podáis hacerlo a vuestro pediatra «de cabecera».

Pero ante todo, y a pesar de lo desesperante que pueden ser estos primeros años, asume que es normal que mañana pueda tener una nueva infección y da gracias si pasa una tras otra sin necesitar ser hospitalizado. Porque eso significa que en realidad está superando este reto de forma adecuada y debe hacerlo.

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Probióticos y antibióticos en niños

Probióticos frente a antibióticos en niños

Respuesta a una consulta en Facebook: ¿Qué probióticos dar a los niños tras un antibiótico? Los probióticos son gérmenes que fortalecen nuestra flora intestinal.

Los antibióticos son medicamentos que matan bacterias. Los utilizamos cuando una bacteria produce una infección para ayudar al cuerpo a eliminarla.

Anti- Antibióticos.

Hay gente que está en contra del uso de los antibióticos.

Se dicen cosas como que:

«Son sustancias químicas que interfieren con la capacidad del organismo de defenderse por sí mismo»

Para empezar, los antibióticos son sustancias que obtenemos de la naturaleza. Lo que hacemos es observar cómo ciertas sustancias (presentes en la naturaleza) dificultan el crecimiento de microbios que causan infecciones en el ser humano. Cuando identificamos una de ellas, se estudia cual es el efecto de esa sustancia en nuestro organismo. Le los miles de sustancias presentes en la naturaleza que pueden atacar a los microbios que nos infectan se escogen aquellas que siendo más potente contra microbios más peligrosos, tienen menos efectos indeseables en el ser humano. Han salvado millones de vidas y evitado secuelas que antes del descubrimiento de los antibióticos eran frecuentes.

«Cuando toma antibiótico el niño come peor»

Es cierto. Pero es debido a que cuando toma antibióticos es porque el niño está enfermo.

«Destroza la flora intestinal»

Hay antibióticos más agresivos en esto que otros. Pero es cierto. Los antibióticos actúan sobre mecanismos que afectan no sólo a gérmenes perjudiciales. Toda nuestra piel y mucosas están cubiertos por gérmenes que no nos dañan. Es lo que llamamos nuestra «flora saprofita». El sitio donde es más rica es el intestino y de hecho lo que hay en el intestino acaba definiendo en gran medida lo que acaba colonizando el resto de nuestra piel y mucosas.

Los antibióticos pueden también matar una parte importante de los gérmenes no perjudiciales (o algunos incluso beneficiosos) que conviven con nosotros. Y eso sí es perjudicial porque el espacio que no ocupan ellos puede ser conquistado por otros perjudiciales.

Para evitarlo, cuando tomamos antibiótico podemos acompañarlo de probióticos. Son gérmenes de los beneficiosos que queremos que ocupen el espacio libre tras el efecto de los antibióticos.

Es recomendable tomarlos siempre que tenemos que tomar antibiótico hasta acabar el tratamiento y  unos días más. Haciéndolo podemos obtener el beneficio de los antibióticos para vencer infecciones que pueden ser graves evitando los efectos perjudiciales de una flora pobre.

Por tanto, la solución no es no usar los antibióticos. Es escoger el adecuado, usarlo sólo cuando es necesario y recuperar de forma adecuada la flora intestinal.

Para mí la mejor opción sería que los antibióticos se vendiesen de forma conjunta con el probiótico más adecuado para reparar la flora tras su uso (idea de marketing para laboratorios).

Cuál es el mejor probiótico con los antibióticos

En los últimos años se han comercializado montones de probióticos. Están de moda. Y evidentemente todos los laboratorios tienen estudios que defienden al suyo.

La realidad es que posiblemente a cada persona le va mejor uno concreto, porque se adapte mejor a las características de su organismo.

Pero yo los que más recomiendo son Lactobacillus fermentum Lc40, Lactobacillus reuteri y una levadura, Sacaromices Boulardii.

Especialmente Sacaromices Boulardii es útil en reparación de la flora intestinal con tratamientos antibióticos. Ya que al ser una levadura y no una bacteria los antibióticos no le hacen daño. Eso permite empezar a reparar incluso durante el tratamiento antibiótico.

Hay muchos antibióticos y no todos afectan igual a la flora intestinal. Si tuviese que nombrar a «la bestia negra de la flora» en niños sería sin duda la Amoxicilina con ácido clavulánico. Pero es un gran antibiótico en cuanto a efectividad contra las infecciones. Esto significa que no debe usarse a la ligera. Que si la infección creemos que puede combatirse con otros antibióticos menos agresivos, optemos por otros. Pero que si es una infección grave y necesitamos este antibiótico debemos usarlo.

Pero eso sí, siempre con probióticos. Y en este caso mi recomendación es empezar al mismo tiempo que el antibiótico a tomar Sacaromices boulardii y seguir tomándo el probiótico hasta unos días después de acabar el tratamiento antibiótico.

Los probióticos como tratamiento preventivo de infecciones

Otro uso posible de los probióticos es que en algunos casos de infecciones de repetición los probióticos pueden actuar reduciendo la tendencia de algunos niños a desarrollar algunas infecciones concretas.

Algunas mastitis, orzuelos, enterocolitis, amigdalitis, otitis de repetición pueden reducir su frecuencia o desaparecer cuando reforzamos la flora con probióticos.

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Los Vómitos en niños y bebés

Vómitos en niños y bebés. Explicación a los padres de causas y soluciones.

¿Tu hijo tiene vómitos? Resuelve tus dudas, comprende cuando puede ser peligroso o no y cómo puedes actuar para aliviar su malestar y que cedan los vómitos.

Alarman porque resultan inesperados y porque se acompañan de síntomas vagales (palidez, ojeras, decaimiento…). Además son a veces signo de enfermedad grave. Y si se dan en niños pequeños o son persistentes pueden deshidratar a un niño en pocas horas.

Lo primero que hay que diferenciar hablando de vómitos y niños es:

¿Vómitos o bocanadas en el lactante?

El vómito es echar el contenido del estómago por la boca de forma brusca y con fuerza. Vacían el estómago casi por completo. Es como si el propio estómago se exprimiera hasta la última gota.

La bocanada es como si escurriese el contenido del estómago poco a poco hacia fuera. Vacía sólo parte. Parece como si dejásemos abierta una bolsa de agua caliente, según la postura o si se le aprieta desde fuera derrama parte de su contenido.

En los lactantes las bocanadas son muy frecuentes. Debido a que el cierre superior del estómago en los primeros meses puede ser muy débil, con lo que cuando llenan mucho la barriga pueden echar, se va escapando su contenido como si rebosara. Suele coincidir con momentos en los que movemos al niño, de tal modo que si apretamos la barriga lo suficiente puede salir con fuerza como en los vómitos. Pero nunca vaciará del todo el estómago.

Ya que el vómito vacía el estómago y la bocanada sólo echa parte del contenido, con el vómito puede deshidratarse el niño, con las bocanadas (y a veces muchas más en número) queda contenido que pasa al intestino y se absorbe siendo más difícil que se deshidrate.

En las bocanadas el tema es cuánto echa y sobretodo cuánto queda, de modo que:

Si un niño echa 20 bocanadas al día, pero gana el peso que debe, es que echa lo que le sobra.

Pero si no gana o incluso pierde peso (lo cual sólo se comprueba pesándolo), es que está echando más de la cuenta.

En el primer caso (si gana peso) la razón de que eche es que come más de lo que debe y punto.

En el segundo es que hay un cierre del estómago excesivamente débil (Reflujo Gastro-esofágico), está enfermo (Infección de orina por ejemplo), hay algo que impide que el alimento pase hacia el intestino (Estenosis hipertrófica de Píloro) o no tolera el alimento que se le da (Intolerancias a las proteínas de la leche de vaca o a la lactosa).

Por tanto, si pierden peso, sí hay que averiguar la causa y tratarla.

Si gana peso, puede darse las tomas más frecuentes pero con menos cantidad y si aun así echa pero sigue ganando peso, pues se gasta más en leche y lavadora pero no pasa nada.

Todo lo anterior se refiere al lactante, ya que conforme crecen es cada vez más rara la bocanada.

El vómito en preescolares y escolares atiende a dos causas fundamentalmente:

Casi siempre a una enfermedad, pero hay niños que se lo provocan, bien porque les gusta (mericismo) o porque les sirve como arma de chantaje.

Lo más difícil de tratar es el mericismo.

Se pueden usar anti-eméticos pero la mayoría de las veces la única solución es psicológica.

En cuanto a los que vomitan como forma de chantaje, la clave es que el niño llegue a la conclusión de que no consigue nada vomitando.

Para ello hay que ser inflexible, de modo que si pide algo y como forma de presión si no se le da vomita, nunca debe cederse.

Se le limpia con las mínimas manifestaciones posibles de que nos moleste (nada de enfados) y se le explica porqué no se lo damos, se confirma que no se le va a dar y que nunca se le dará nada que pida con pataletas o vómitos.

Los vómitos de verdad, los que pueden deshidratar al niño se tratan desde 3 puntos de vista:

Dieta que recomiendo a un niño que vomita:

Cuando sólo hay vómitos sin diarrea no tiene sentido poner dieta astringente (arroz, zanahoria…).

En estos casos solo hay que evitar las grasas, que son los alimentos que más irrita la mucosa del estómago.

Es decir, se evitaran fritos, bollería, pastelería y embutidos y quesos curados.

En cuanto a cantidad, se dará de comer más veces al día pero menos cantidad en cada toma.

De este modo llenamos menos el estómago, lo que hace el vómito menos probable.

No debemos insistir con la comida en el niño con nauseas.

Si toma 2 cucharadas y no quiere la tercera es mejor aguantar dos que echar tres.

Reponer lo que se pierde con el vómito para evitar la deshidratación.

Se pierde agua pero también sales por lo que para reponer las pérdidas no vale el agua ni la manzanilla sola.

Se deben tomar sueros de re-hidratación oral en pequeños sorbos para que lo tolere mejor.

En los últimos años ha habido un esfuerzo por parte de los laboratorios por ajustarlos a las necesidades reales de los niños y a sus gustos.

Los más soportables a mi parecer son Recuperation, Bioralsuero, Oralsuero, Citorsal, Citoral e Isotonar.

Depende de las preferencias en sabor de unos niños y otros la elección entre ellos.

El Recuperation lo venden ya preparado y hay de cola, plátano y mango, naranja, sabor a caldo de gallina y yogur. Por sabores no será.

En cualquier caso guardándolo en el frigorífico cualquiera de ellos mejora sensiblemente su sabor.

El Aquarius y demás bebidas para después de hacer deporte no sirven y pueden ser peligrosas.

Medicaciones para calmar los vómitos en niños: Hay muchas.

Cuando los vómitos son seguidos y muy frecuentes la medicación hay veces que hay que ponerla pinchada o en un suero intravenoso.

Tras el pinchazo, se deja al niño una hora sin que tome nada y a partir de ahí empieza con sueros de re-hidratación a pequeños sorbos durante 1-2 horas y si lo tolera ya puede empezar a comer (sin grasas y sin forzar).

Si haciendo todo lo anterior en cualquier momento vuelve a vomitar hay que dejarlo una hora sin tomar nada y empezar de nuevo poco a poco con los sueros de re-hidratación y después con la dieta.

Si aún así sigue vomitando todo lo que toma, debe re-hidratarse por vena (es decir en el hospital) y dejarlo a dieta absoluta (sin tomar nada por boca).

Tanto en los vómitos como en la diarrea, el problema principal es la deshidratación.

Cuando un niño se deshidrata se nota en:

La boca está seca. Si a un niño se le cae la baba, aunque halla vomitado 10 veces o hecho diarrea otras tantas, no está deshidratado.

En los lactantes pequeños que aún tienen abierta la fontanela (“mollerilla”), si está hundida cuando el niño está tumbado (que se hunda un poco cuando está de pie es normal) es signo de que anda escaso de líquido.

Cuando se van deshidratando, las ojeras se van marcando cada vez más.

El niño está más decaído y más pálido.

Si apretamos las uñas, al soltarlas el lecho de la uña se ha quedado pálido, pero recupera su color rápidamente. Si tarda más de 3 segundos es que el riego de sangre es escaso lo que entre otras puede ser signo de deshidratación (a veces ocurre con la fiebre o con la anemia por ejemplo).

Si aparecen estos signos es recomendable que sea valorado por un pediatra lo antes posible.

Pero, por encima de todo lo que te he explicado, no pierdas de vista lo esencial:

En la mayoría de los casos los vómitos son pasajeros y no son graves. Pero es una ocasión de que tu hijo sienta tu cercanía y le aportes un refugio seguro cuando sufre. No te agobies y hazlo todo dándole tanto afecto como preocupación sientes.

Cuéntanos tu experiencia en Facebook y si te parece útil, compártelo.

 

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Dar manzanilla a los bebés

manzanilla

¿Es necesario dar manzanilla a un bebé? ¿Puede perjudicarles? ¿Ayuda en el cólico del lactante?

¿Es necesario dar manzanilla a un bebé?

En España hay mucha afición a dar manzanilla a los bebés.

Pero, realmente ¿hace falta?

Evidentemente la respuesta es no. Antes de que la humanidad inventara el fuego y tras ello las infusiones, sobrevivimos.

La manzanilla es una planta que preparada en infusión tiene efectos calmantes y de alivio del dolor de tripa.

Pero un bebé sin problemas no la necesita, del mismo modo que tampoco la toman las crías de ningún otro mamífero.

En la leche está todo lo que un lactante necesita para alimentarse. Tiene líquido más que suficiente y el alimento que le resulta imprescindible. Mientras que la manzanilla es agua con muy poco más.

Hace años a las madres se recomendaba no dar agua a los niños pequeños y dar sólo manzanilla.

La razón era que para prepararla había que hervir el agua. En esa época una de las primeras causas de mortalidad en niños pequeños eran las diarreas, que en muchos casos se contagiaban a través de un agua poco potable. Hacer manzanilla era la forma de esterilizar el agua.

manzanilla bebe

Pero es que en realidad los lactantes no necesitan más agua que la que toman en su alimento: La leche.

Ningún lactante se deshidrata tomando la cantidad de leche que necesite.

Vale, no hace falta ¿Pero es malo si le doy?

La manzanilla no es venenosa, pero cuanta más manzanilla tome, menos leche le entra. Y la manzanilla no alimenta.

Se ven niños que tomando cantidades exageradas de manzanilla no ganan peso. Algunos prefieren su sabor y rechazan la leche.

No tiene sentido preocuparse por el peso y estar llenando su estómago con algo que no alimenta.

Además, si lo que toma es pecho, no te recomiendo alterar la lactancia materna introduciendo un biberón si no es imprescindible por falta de alimento. Y en ese caso está claro que no es manzanilla lo que necesita.

¿Puede ayudarle si tiene cólico del lactante?

Entre sus propiedades, la manzanilla tiene un efecto calmante y de relajación del intestino que puede aliviar el dolor de barriga.

Pero no he visto un sólo caso de cólico del lactante que se cure sólo con manzanilla y sí muchos que se han curado sin ella.

Si quieres tener una idea clara de como solucionar el cólico te recomiendo ver el Proyecto «Bebé sin Cólico».

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El bebé ha manchado el pañal de rojo

Ha manchado el pañal de rojo

Cuando un recién nacido mancha de rojo el pañal. Cómo diferenciar las causas más frecuentes y dejar de preocurparse, porque son normales en recien nacido.

En los primeros días de vida, no es raro que un bebé manche de rojo el pañal.

Las dos causas más frecuentes son:

Regla en un bebé niña por el efecto de las hormonas de la madre.

Ácido úrico en la orina, tanto en niños como en niñas.

Ninguno de los dos casos es importante.

A través de la placenta pasan muchas cosas de la sangre de la madre a la de los bebés. Una de ellas son las hormonas.

En una niña recién nacida, esas hormonas causan tres efectos más o menos evidentes:

1.- Los genitales de la niña recién nacida están muy rojos. Es por el efecto de los estrógenos, que aumentan el riego de sangre en la zona. Algunos padres lo interpretan como que tiene la zona irritada. Pero veréis que en realidad la niña no muestra signo alguno de estar molesta.

2.- Secreción en los genitales, como si fuese gelatina blanquecina. Es un efecto también debido a los estrógenos que la madre ha pasado a la niña en las últimas horas antes del parto.

3.- A veces tras la secreción gelatinosa aparece sangre. Esa regla que viene en algunas recién nacidas suele durar pocos días. En algún caso un solo día. Raramente más de 5. No es peligrosa en absoluto y no hay que tener ningún cuidado especial. Es tan normal que hasta la compresa la tiene ya puesta…

El ácido úrico en la orina aparece porque los primeros días de vida el niño rompe muchas células viejas que son sustituidas por otras nuevas. Eso libera ácido úrico que se elimina por la orina, dándole un color rojo teja. Es normal que durante los primeros meses de vida tenga algunos días en los que de repente, y sin que el niño muestre ningún signo de estar mal, manche con esta sustancia.

Sólo debemos preocuparnos con esto cuando es algo que ocurre todos los días más allá de un par de semanas. En estos casos hay que hacer un estudio, porque algunos niños liberan demasiado ácido úrico en la orina por tener un problema metabólico.

La diferencia con la sangre es evidente, como podéis ver en las dos imágenes que siguen.

Pero es más evidente cuando pasan unas horas. Ya que el ácido úrico no cambia de color, mientras que la sangre se va oscureciendo de forma evidente por contacto con el aire.

Sangre en el pañal.

sangre en el pañal

 

Ácido úrico en el pañal.

 

 infarto úrico bebé

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Deshidratación en niños

La deshidratación en los niños empieza a preocupar en cuanto empieza el calor. ¿Cómo notarla y cómo evitarla?

Deshidratarse es perder una cantidad excesiva de líquido. Pero eso no es tan fácil como podría parecer. Nuestro cuerpo funciona muy bien, y tiene mecanismos para compensar situaciones muy diferentes.

La cantidad de líquido que hay en el cuerpo se regula como un equilibrio entre lo que entra y lo que sale:

  • Lo que entra: Lo hace por dos vías, comida y bebida. Cuando nuestro cuerpo nota que le falta líquido, aparece la sed. Y cuando esto ocurre nos apetecen más los alimentos ricos en agua y menos los más secos o ricos en sales.
  • Lo que sale. Hay 4 formas de perder agua: Sudor, aliento, orina y heces. Cuando uno se deshidrata empieza reduciendo la cantidad de orina (se vuelve más escasa y densa -oscura-), absorbe tanto como puede de los alimentos y la bebida (las heces se endurecen). La eliminación por el aliento no podemos regularla demasiado. El sudor aumenta si tenemos que compensar un exceso de temperatura. Es mayor cuando hace mucho calor.

Síntomas de deshidratación en niños:

  • En niños muy pequeños, hay veces que el primer signo de deshidratación es que sube la temperatura: Febrícula. Pero si se sigue deshidratando puede subir fiebre alta. Esto se debe a que los niños pequeños tienen menor capacidad de regular su temperatura, y cuando no disponen de agua de sobra para sudar y controlarla pueden subir su temperatura con facilidad.
  • También en los niños pequeños, en cuanto falta líquido se ahorra para los órganos importantes, y la piel no es uno de ellos: Vemos la piel pálida y las ojeras marcadas.
  • Si aún tiene abierta la fontanela (el hueco que queda entre los huesos de la cabeza por encima de la frente) suele verse hundida.
  • La boca está seca, sin saliva. Los ojos están secos, llora sin lágrimas.
  • En cuanto al comportamiento, el niño deshidratado está al principio irritable, pero cuando la deshidratación empeora pasa a estar decaído e inactivo.

Situaciones que causan deshidratación con frecuencia. Las más frecuentes que vemos son:

  • Golpe de calor. Es lo que ocurre cuando sometemos a alguien a un calor excesivo de forma prolongada. Hay dos situaciones a destacar:
    • Actividades al sol, como la playa o las excursiones al campo.
    • Efecto invernadero. De esto el ejemplo más destacable es lo que ocurre cuando se deja a niño pequeño en el interior de un coche al sol. Hace unos meses se publicó un vídeo durísimo sobre esta situación. Que en su momento enlacé porque aunque no es frecuente son cientos los niños que mueren cada año en el mundo por esta causa.
  • Diarrea: Cuando el intestino no es capaz de absorber líquido y seguimos perdiendo, acaba apareciendo la deshidratación. Es más fácil que ocurra cuanto más pequeño es el niño. Pero no tan sencilla como algunos creen. Depende también de la cantidad de líquido y del tipo de líquido que se tome.
  • Vómitos: Cuando todo lo que entra sale sin llegar al intestino la deshidratación es mucho más fácil que aparezca. Los vómitos pueden deshidratar gravemente a un niño en menos de 24 horas si son constantes. La diarrea suele tardar más tiempo.
  • Rechazo de la alimentación y la bebida: Esto no ocurre porque un niño sea «mal comedor» sino cuando por alguna enfermedad rechaza realmente tomar nada (es frecuente por ejemplo en gastroenteritis, infecciones de orina y a veces en infecciones de la boca con llagas que son tan dolorosas que no pueden ni tragar (estomatitis herpética).

Evitar la deshidratación en niños:

  • Evitar exposiciones prolongadas a situaciones de mucho calor: Evitar el sol a las horas centrales del día, lugares que hagan efecto invernadero (como el interior de un coche parado al sol), no abrigar en exceso…
  • Hidratar bien: Ofrecer líquido y comida rica en líquidos con frecuencia (especialmente frutas y verduras). Hago aquí un inciso. En los lactantes, no es necesario más líquido que la leche. Si hace calor dale leche con más frecuencia. Un niño que toma pecho puede pasar el mes de agosto con 40º a la sombra sin mayor problema tomando sólo pecho. En este caso la clave es que la madre esté bien hidratada, y evitar la exposición al calor excesivo (a medio día, en verano, un bebé menor de 3 meses no debe estar en la playa, ni siquiera debajo de la sombrilla).
  • Ante la aparición de situaciones especiales como diarrea, y especialmente vómitos repetidos, acude a tu pediatra para que valore el grado de deshidratación y ponga el tratamiento adecuado lo antes posible.

Tratamiento de la deshidratación:

  • Lo primero, si es posible es corregir la causa. Si está pasando calor, quitarle ropa o llevarlo a un lugar menos caluroso. Si tiene vómitos o diarrea tratarlos…
  • En segundo lugar reponer la falta de líquido y, a veces, de las sales que acompañan ese líquido. Esto se puede hacer dando líquidos para que beba en los casos más leves. En los graves puede ser necesario introducir los líquidos directamente en sus venas (Rehidratación intravenosa).

Los sueros de rehidratación:

Hay que distinguir entre la pérdida de líquidos por sudor y cuando se produce a través del tubo digestivo. En el sudor se pierde fundamentalmente agua con sodio. A través del tubo digestivo (vómitos o diarrea) se pierde mucho menos sodio y más potasio que con el sudor. Y eso hace que los sueros adecuados para cada caso sean diferentes:

  • Bebidas para deportistas: Son adecuadas para reponer la pérdida de líquido por sudar demasiado. Pero aún así no son recomendables en niños menores de 2-3 años.
  • Sueros de rehidratación oral de farmacia: Son necesarios cuando los vómitos o diarrea frecuentes están causando deshidratación. Si un niño vomita un par de veces, o hace 2-3 deposciones de diarrea, no son necesarios. Pero cuando empieza a deshidratarse por vómitos o diarrea abundantes y muy repetitivos son la primera opción. Y si no consiguen corregir la deshidratación o el niño no los tolera hay que rehidratar con suero intravenoso. No deben usarse las bebidas para deportistas en esta situación. Estas bebidas aportan un exceso de sodio y poco potasio que pueden ser muy peligrosas en deshidrataciones graves.
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Intoxicación en niños

Recomendaciones a los padres sobre cómo evitar intoxicaciones a sus hijos y cómo actuar si las sufren.

Las intoxicaciones en niños son importantes. Y más que por su frecuencia, que no lo son demasiado, por que es una de las principales causas de muerte entre el año y los 3 años.

Es fácil de entender. En esa edad el niño empieza a tener autonomía, pero aún no dispone de la experiencia necesaria para reconocer los peligros. Y eso significa que la prioridad es la prevención.

Hay tres tipos fundamentales de intoxicación:

– Por contacto con sustancias químicas.

– Por tomar sustancias químicas.

– Por gases.

Por contacto con sustancias químicas

Prevenir

En condiciones normales no hay sustancias químicas en las casas que puedan producir intoxicación por contacto con la piel. La sustancia que con más frecuencia produce esto son los pesticidas organo-fosforados. Algo muy utilizado en agricultura y jardinería. Si es una de vuestras ocupaciones y tenéis estos productos en casa es muy importante que los uséis con seguridad (el que lo aplica debe usar mascarilla, gafas de protección y ropa especial) y debe ducharse inmediatamente tras aplicarlos. Y la ropa debe ser lavada separada del resto de ropas.

Cómo actuar si se produce la intoxicación

Estos productos se absorben a través de la piel y las mucosas. Por lo que lo principal cuando un niño tiene contacto con uno de estos pesticidas es quitarle la ropa y ducharlo lo antes posible, y tras eso, acudir al servicio de urgencias del hospital más cercano para que sea valorado.

Es mejor la ducha que el baño, porque con la ducha el agua arrastra y el pesticida se aleja del niño. Mientras que si lo lavamos en una bañera el niño sigue en el agua en la que están los pesticidas y puede incluso favorecer la absorción.

Por tomar sustancias químicas

Los más habituales en producir estas intoxicaciones son los productos de limpieza y los medicamentos.

Prevenir

De estos productos siempre hay en casi todas las casas. Y la prevención se vasa en algo esencial: No dejarlos al alcance de los niños.

Pero os digo por experiencia que a veces no es tan sencillo como parece. Son las intoxicaciones más frecuentes y eso quiere decir que a pesar de que todos los padres lo tenemos claro, siempre podemos tener un despiste. Por lo que hay que insistir. Con un niño de menos de 5 años en casa los medicamentos y lor productos de limpieza agresivos deben estar fuera de su alcance.

Y con fuera de su alcance quiero decir que sea imposible que lleguen a alcanzarlo. No que no sepa donde están. Tened claro que los niños exploran.

Cómo actuar si se produce la intoxicación

Los productos más peligrosos presentes en casi todas las casas son:

– Lejías y amoniacos y detergente de lavavajillas (especialmente los profesionales que se usan en restaurantes, mucho más potentes). Estos productos hacen quemaduras cuando se tragan, pero pueden hacerlas también al vomitarse. Y por eso si lo que ha tomado es alguna de estas cosas no conviene provocarle el vómito, ya que puede hacer daño al entrar y al salir.

– Medicamentos. En la mayoría de ellos sí es buena opción que vomite lo antes posible. Pero para tener seguridad os recomiendo que llaméis al número del Instituto Nacional de Toxicología (En España 915620420)

Y por supuesto acudid al servicio de urgencias hospitalarias más cercanas.

Por gases

Prevenir

En casas el origen más habitual de intoxicación por gases son la instalación de gas natural, bombonas de butano, chimeneas y braseros. Es importante realizar el mantenimiento adecuado de cada una de estas instalaciones.

Cómo actuar si se produce la intoxicación

Una idea clara: Si entráis en una habitación y encontráis a alguien inconsciente, de forma instintiva, lo primero que debéis hacer es abrir las ventanas de la habitación. Aunque no notéis olor a gas o humo.

En no pocas ocasiones, en la intoxicación por gases, el rescatador acaba también intoxicado por no notar la presencia del gas.

Tras ventilar la habitación, llamad al servicio de emergencias (en España 112).