Categorías
Bebé de 14 meses Blog Dolor Infecciones en Bebés y Niños Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Vacunas

Ganglios en niños y bebés

Ganglios en niños

Los ganglios son los centros de producción de defensas del cuerpo. Pueden crecer con cualquier infección. Pero es normal que sean causa de que se preocupen los padres.

¿Qué son los ganglios?

Nuestro cuerpo tiene ganglios repartidos por él. Se encargan de producir defensas. Cada zona del cuerpo tiene los suyos. Y siempre que tienen que trabajar algo más de lo normal crecen para responder al desafío.

Pueden hacerlo bastante rápido. Pero su reducción es mucho más lenta.

¿Porqué crecen los ganglios?

La razón por la que los padres suelen preocuparse al ver que crecen los ganglios de sus hijos es que no es raro pensar en lo peor. Y a veces lo primero que se pasa por la mente es un tumor. Pero no es esa la causa más frecuente de aumento de tamaño de los ganglios.

Los momentos más frecuentes en que crecen los ganglios tienen que ver con cosas mucho más benignas. Infecciones en su mayoría.

Y es fácil distinguir una causa de la otra.

¿Ganglios buenos o malos?

Cuando un niño tiene una  infección, los ganglios de la zona afectada crecen.

En los niños el foco más frecuente de infecciones es la garganta. Con lo que es bastante frecuente que sean los ganglios que la rodean los que crecen y se mantienen más grandes.

Pero hay otras localizaciones en las que es frecuente encontrarlos:

– En los bebés más pequeños es muy habitual que haya ganglios que se noten en la parte posterior de la cabeza (en la nuca). Son los que se encargan de cuidar del cuero cabelludo. Y los bebés suelen tener costra láctea. Es la razón de que esos ganglios crezcan.

– También pueden aparecer en las ingles o las axilas. Lo hacen cuando hay una infección en un brazo o pierna.

Cuando un ganglio es bueno, crece mientras tiene un foco de infección cerca. Y mientras la infección está activa es normal que duelan. Pero su crecimiento y dolor no dura más allá de unos días. Sin embargo, tras la curación de la infección los ganglios pueden mantenerse grandes durante meses.

Si vuelve a tener una infección en la zona antes de que los ganglios se reduzcan, aumentan más de tamaño.

Esto es muy habitual en los ganglios de alrededor de la garganta. A veces los padres se preocupan porque duelen de vez en cuando a lo largo de meses y al final van creciendo cada vez más. Pero esa es la clave, crecen y duelen de forma intermitente porque son las infecciones las que lo causan, y hay periodos en medio en los que se reducen de tamaño.

Los «ganglios malos» son causados por infecciones crónicas o por tumores que están activos durante un tiempo prolongado. En ese caso lo que notamos es que los ganglios crecen de forma continua y duelen de esa forma constante durante semanas o meses.

Otro aspecto en el que se diferencian los ganglios buenos de los malos es que cuando un ganglio crece por un tumor o una infección crónica el tejido se va deformando y se infiltran los tejidos que lo rodean. Eso hace que el ganglio tenga una forma irregular y se funda con los tejidos que lo rodeen. Mientras que los ganglios «buenos» son redondeados y se desplazan con facilidad.

Sé que por muchas explicaciones que se dé, es inevitable que los padres se preocupen y piensen en la peor opción. Por eso, si tienes dudas acude a tu pediatra a que valore los ganglios.

Categorías
Alimentación Complementaria del Bebé Alimentación del Bebé y el Niño Bebé de 7 meses Blog Dolor Estreñimiento Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos

Estreñido al iniciar la alimentación complementaria

Resolver el estreñimiento en un bebé que está empezando a tomar alimentos distintos a la lactancia

Algunos bebés que hacían caca con facilidad mientras tomaban sólo leche se han estreñido al empezar la alimentación complementaria. ¿Cómo resolverlo?

 

Esto es algo que puede ocurrir con cierta frecuencia y que a algunos padres les resulta muy llamativo. Si antes tomaba sólo leche, un alimento sin resíduos practicamente, un alimento que dicen que tomado en exceso estriñe. Ahora empiezo a darle fruta y verdura (alimentos ricos en fibra, que dicen que aligera la tripa) y ¿se estriñe?

Pues sí, es posible.

Qué es el estreñimiento

Lo primero es aclarar qué es estreñimiento y qué no lo es.

Estreñido es quien hace caca dura con dolor.

No es estreñido quien no hace todos los días. Puede pasar días o semanas sin hacer, pero si cuando hace es blanda y sin dolor, no hay ningún problema.

Se puede hacer caca todos los días y ser estreñido, porque cuando sale es dura y duele.

El estreñimiento cuando empezamos con la alimentación complementaria

Se debe a que al introducir la alimentación complementaria se producen varios cambios:

– Reducimos la proporción de agua sobre el total de lo que toma. Antes tomaba sólo leche. Un alimento cuya composición es agua en su mayoría. Era fácil hacer cacas con alto contenido en agua, porque no necesitaba absorber toda la que toma.

– Empieza a tomar alimentos astringentes. Hay algunos alimentos que liberan mucha cantidad de azúcares fáciles de absorver. Especialmente frutas como el plátano maduro, la manzana calentada o la zanahoria, el arroz y la patata cocidas son de este tipo. Cuando absorben el azúcar lo hacen acompañado de agua. Y eso hace que lo que queda tenga mayor densidad. Por eso decimos que son alimentos astringentes.

– El cambio de alimentación produce un cambio en la flora intestinal que a veces favorece el estreñimiento. Hay gérmenes que nos ayudan a digerir los alimentos y otros que dificultan la digestión y generan mucho gas y toxinas que dificultan el movimiento del intestino.

Soluciones si tu hijo se estriñe al introducir la alimentación complementaria

Si entendemos el apartado anterior tenemos de forma automática la solución:

  1.  Aumentar la cantidad de líquido que toma. Esto se puede hacer de varias formas:
    1. La primera es entender que la alimentación complementaria complementa a la lactancia y que por tanto no debemos forzar al niño a tomar más cantidad de alimentación complementaria de la que desee, ni limitar su acceso a la lactancia. Así mantenemos una proporción de líquido más adecuada. El bebé nos pedirá más leche y rechazará la comida cuando su cuerpo interprete que necesita más agua.
    2. Preparar las verduras sin escurrir. Cuando hervimos la verdura y la trituramos podemos hacerlo con el agua de haber hervido o sin ella. Si un niño se estriñe lo mejor es triturarla con el caldo.
    3. Ofrecer agua. Yo en los bebés de menos de un año soy más amigo de ofrecer lactancia que agua. Lleva agua, alimento y mucho más que un simple biberón de agua.
  2. Aumentar la cantidad de fibra en la alimentación complementaria: Evitando las frutas que más estriñen (manzana, plátano maduro), y dando de las que más aligeran (naranja, mandarina, ciruela…). Reduciendo la cantidad de verduras que estriñen (patata, zanahoria, arroz…) y ofreciendo más de las que aligeran (judías verdes, puerro, apio, calabacín…). Dando cereales integrales (con la cáscara).
  3. Ayudando a seleccionar la flora adecuada. Podemos dar Probióticos que siembren bichitos de los buenos para que tenga una flora intestinal que le ayude a digerir mejor los alimentos, produzcan menos gases y no alteren la movilidad del intestino.
  4. Moviendo más al bebé. Cuando un bebé se mueve poco, también lo hace su intestino. Cuando se mueve más y se mantiene más tiempo incorporado (no tumbado) favorecemos el movimiento del intestino. Una variante de esto son los masajes de barriga si el bebé se estriñe.
  5. Cuando haciendo todo esto no mejoran pueden necesitar transitoriamente la ayuda de un laxante. Tu pediatra te dirá cuál es el mejor para su edad y cómo usarlo adecuadamente. No es malo si se usa bien.
  6. En casos muy puntuales puede ser necesario usar Enemas. Solucionan el problema rápidamente, pero su efecto es muy limitado. Siempre que se pueda es mejor «arreglar el estreñimiento por arriba que por abajo».
Categorías
Alimentación del Bebé y el Niño Blog Dolor Lactancia Artificial Lactancia Materna Maternidad Primer Mes de vida del Bebé Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos

Pekemito: » Tiene que echar los gases después de cada toma»

Tiene que echar los gases después de cada toma

Pekemitos: Hay muchos mitos que suelen transmitirse en forma de consejos a los padres. Consejos que en muchos casos no tienen base y son contraproducentes.

Vamos a empezar una nueva sección en la que hablemos de esos consejos que se dan a todos los padres y que parte tiene de realidad y cual de generador de problemas.

Tiene que echar los gases después de cada toma.

Una de las cosas que más preocupan a los padres de recién nacidos es que el niño tenga gases.

Parte de mi trabajo diario es visitar a los nuevos padres en el hospital y casi todos los días hay padres que me dicen que su hijo:

  • Ha tenido gases la noche anterior. En realidad a lo que se refieren es a que:
    • Ha llorado mucho. Yo suelo preguntarles, ¿Si lo coges se calla? ¿Si le das de comer se calla? Porque si se calla al cogerlo o darle de comer no son gases.
    • Se le nota que aprieta tras cada toma y se le nota ruido de tripa cuando come: Eso es normal. Es lo que se llama reflejo gastro-cólico. Los niños pequeños en cuanto comen mueven la tripa para hacer sitio al alimento nuevo que llega. Y tras la comida suelen tener «apretones» intentando bajar la presión. A veces incluso hacen caca mientras comen.
  • No echa los gases después de cada toma. «Vale, pero ¿Está tranquilo?» Porque si lo está es que no tiene gases que echar.

En realidad esto es un ejemplo de la forma en que mucha gente entiende el funcionamiento de los niños: Reglas para todo…

¿Tú echas los gases después de cada toma? Yo no, y tan ricamente, oye…

¿Hasta qué hora debería echar los gases después de cada toma?

Podría hacer más preguntas de este tipo que nos hacen ver lo absurdo de esta recomendación.

La única base que tiene es el hecho de que los bebés expulsan mejor los gases en postura vertical que tumbados. Y a veces cuando tras la toma están incómodos es porque necesitan expulsarlos.

Pero a veces, esa es la clave. El problema es que son muchos los padres primerizos que se agobian porque su hijo no echa los gases después de cada toma, cuando el bebé está en realidad tranquilo y sin molestias. Y ahí ves a los pobres padres a veces a las 4 de la madrugada media hora después de la toma intentando que su hijo eche los gases. Y el bebé totalmente dormido y sin señal alguna de intranquilidad…

Hay otra forma de cuidar bebés que consiste en informarse, conocer los principales problemas que producen molestias a tu hijo y ante todo, observarlo y conocerlo a él.

Aplicándola a este caso: Es bueno que no acuestes inmediatamente a tu hijo tras la toma. Porque si tiene que echar gases (cosa que no suele ocurrir si ha tomado tranquilo) los puede echar con más facilidad estando incorporado.

Pero si pasan unos minutos y sigue tranquilo es que no necesita echar los gases en esa toma.

De hecho hay niños que no eruptan prácticamente nunca y o tienen pocos gases o los expulsan por abajo, a veces solos y a veces acompañados.

El colmo del absurdo: Interrumpir la toma para que eche los gases

Hay incluso quien recomienda que a mitad de la toma se interrumpa para que el niño expulse los gases y luego siga tomando.

Pensemos un poco. Los gases no son un misterio sin causa. Muchos bebés los tienen porque comen con ansiedad.

La solución no es que los eche mejor, sino hacer las tomas de forma que reduzcamos su ansiedad por comer. En esto lo más efectivo es alimentar a demanda, ofreciendo el alimento con mucha frecuencia.

Pero desde luego interrumpir al pobre bebé cuando por fin está comiendo tranquilo no mejora el problema sino que lo empeora.

Si es él el que interrumpe la toma con signos de incomodidad y echa gases y se queda más tranquilo, ofrece de nuevo el alimento por si de nuevo lo acepta.

Pero de ningún modo interrumpas tú la toma mientras sigue comiendo tranquilo.

Categorías
Bebé de 11 meses Blog Cuidados del Bebé y el Niño Dolor fiebre Higiene del Bebé y del Niño Infecciones en Bebés y Niños Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Urinarias Vómitos

Infección de Orina en niños y bebés

Todo lo que los padres quieren saber sobre los bebés y niños con infección de orina: Tratamiento y pruebas a realizar. Ecografía de vías urinarias.

Todo lo que los padres quieren saber sobre  los bebés y niños con infección de orina: Tratamiento y pruebas a realizar. Ecografía de vías urinarias.

Por su forma de presentarse debemos diferenciar dos formas fundamentales:

La infección de orina en el lactante.

La infección de orina por encima de 1 año.

En el lactante la infección de orina produce irritación, rechazo del alimento, fiebre escasa intermitente en la mayoría de los casos y a veces orina más oscura o con peor olor.

En el niño más grande el síntoma fundamental es el dolor o escozor al orinar.

Una infección de orina puede aparecer en cualquier edad, pero hay 2 edades fundamentales en las que es mucho más frecuente: mientras se usa el pañal (sobretodo el primer año de vida) y en las niñas pre-escolares que empiezan a ir solas al baño.

Los microbios más habituales en una infección de orina suelen estar en las heces, y actúan ascendiendo desde la entrada del conducto de la orina.

Dado que el conducto de la orina que une la vejiga con el exterior es mucho más corto en las niñas, la infección de orina aparece con mucha más frecuencia en ellas.

Mientras tienen pañal, cada vez que hacen una deposición, aunque le limpiemos inmediatamente, las heces se han extendido por toda el área cubierta por el pañal, de forma que los gérmenes que hay en las heces colonizan todos los pliegues de los genitales, y desde estos pueden ascender por el conducto (uretra) hasta la vejiga.

Si además suben por los uréteres hasta los riñones pueden producir una infección del riñón (Pielonefritis) que puede dañarlo dejando secuelas.

Pero que no es frecuente.

Desde el momento en que se deja de usar el pañal las infecciones de orina se producen cada vez con menos frecuencia, hasta que las niñas empiezan a ir solas al baño, porque suelen limpiarse de la forma más cómoda (de atrás a delante) con lo que arrastran todos los bichitos de la caca hacia los genitales favoreciendo la infección.

En un niño o una niña que se queja de que le escuece al orinar, puede haber una infección de orina o simplemente una irritación de los genitales (vulvo-vaginitis en niñas, balanitis en niños).

El segundo caso en niñas suele aparecer por arrastre al limpiar de atrás a delante y su tratamiento suele ser corto (2-3 días lavando con un antiséptico), y ceden bien, aunque tienden a repetir si no se cambia la mala técnica de limpieza.

La infección de orina real suele precisar tratamiento con antibiótico durante al menos 10 días.

Y si la fiebre es alta (más de 38,5º en la axila), lo que suele ser signo de que la infección afecta ya a los riñones precisa en muchos casos tratamiento hospitalario (sobretodo si el niño es más pequeño).

Antes de tratar una infección de orina con antibióticos se realiza una primera prueba (sedimento) que nos indica si hay infección o no.

Pero esta analítica no nos dice cual es el germen que produce la infección ni a qué antibiótico es más sensible.

Esta información nos la puede dar sólo un cultivo de orina con antibiograma.

Cuando se sospecha una infección de orina en un niño, se confirma que esta existe con el sedimento.

Y puede empezar a tratarse desde ese momento.

Pero al no conocer cual es el germen causante, ni a que antibiótico es más sensible existe la posibilidad de que tras los 10 días de tratamiento la infección permanezca.

Por ello se recomienda que antes de iniciar tratamiento con el antibiótico (que se prescribe en función de la frecuencia con que son sensibles a él las infecciones de orina en general), se recoja la muestra de orina para hacer el Urocultivo con antibiograma.

Esta prueba debe solicitarse en todas las infecciones de orina para que si la evolución con el tratamiento de entrada no es buena, podamos disponer de la información para tratarlo adecuadamente.

Hay niños y sobre todo niñas con tendencia a hacer infecciones de orina con frecuencia.

Si esto ocurre a pesar de realizar una higiene correcta de los genitales, hay que descartar que exista una malformación en las vías urinarias que retenga la orina favoreciendo las infecciones de repetición.

La prueba de elección para estudiarlo es la Ecografía de vías urinarias.

Y si en la ecografía se aprecia un engrosamiento de los canales por los que drena la orina (uréteres) a veces precisan otras pruebas y un seguimiento con controles periódicos de orina (ya que muchas infecciones pueden dar síntomas poco claros).

Categorías
Blog Dolor fiebre Graves Infecciones en Bebés y Niños Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Urgencias en Bebés y Niños Vómitos

Síntomas del Ébola en niños

Ébola en niños, síntomas

Este artículo es en respuesta a la petición realizada a través de nuestra comunidad de Facebook para ofrecer información a los padres sobre el virus Ébola y cómo se puede manifestar en niños.

Para una información más amplia sobre la Enfermedad por el virus del Ébola os paso el enlace al artículo en la web de la OMS. Me baso en esos datos para explicar lo siguiente de la forma más clara posible.

No me voy a enrollar diciendo lo que podéis leer en cualquier parte sobre el Ébola. Voy a resumir mucho lo básico y luego voy a centrarme en las dudas más frecuentes que me están preguntando los padres.

Qué es el Ébola

Es un virus. Procede de África, donde ha estado presente desde hace mucho posiblemente.

Una de las cosas que la gente no entiende es que las selvas ecuatoriales son la reserva biológica del planeta. Eso significa que hay muchísimos animales, plantas y microbios que no conocemos aún que habitan en ese ecosistema.

Desde que la presión humana ha invadido esas zonas hemos ido conociendo nuevas especies de seres vivos y entre ellas hay también enfermedades «nuevas». No son en realidad nuevas, pero no se extendieron hasta que hubo población humana suficiente para ello. La primera vez que se describió el Ébola fue en 1976.

Es lo mismo que pasó con el SIDA o VIH. Proviene también de allí.

Lo más llamativo de este virus es que es muy agresivo. Dependiendo de los brotes tiene una mortalidad de entre el 40 y el 90%.

Si nos atenemos a los datos que conocemos parece que este brote se mueve en mortalidades inferiores al 50%. Pero eso a veces cambia con la evolución del brote, a mejor o a peor. Y la verdad, una mortalidad del 40% ya es para echarse a temblar.

¿Cómo se contagia el Ébola?

No se contagia por vía respiratoria. Es una de las pocas ventajas de este virus. Si se contagiase por el aire como la gripe íbamos listos.

Lo hace por contacto con secreciones (saliva, lágrimas, moco, orina, heces, esperma, secreciones vaginales y sangre) de un paciente que está en fase activa (no contagia al parecer durante la incubación y una vez superada totalmente la infección, no contagia).

No es capaz de atravesar la piel. Por lo que el contagio ocurre cuando alguna de esas secreciones del enfermo contacta con una herida en nuestra piel o con las mucosas (al tocarnos los ojos, la nariz o la boca, o por medio de relaciones sexuales).

Es muy poco resistente fuera del cuerpo (como el VIH, por suerte). Eso es también importante porque significa que el contagio se realiza por tocar directamente las secreciones del paciente y ponerlas en contacto en poco tiempo con una herida o mucosa. Porque si no es así el virus muere. Eso significa que no se contagia por tocar una puerta que fue tocada por un enfermo a no ser que la mano del enfermo estuviese manchada de sus secreciones y toquemos inmediatamente una herida o mucosa nuestra con esa mano.

La fase activa es la que la infección aparece con fiebre. Esta fiebre sube porque el virus se está multiplicando más. Cuando desaparece la fiebre es porque el cuerpo ha vencido a la infección formando anticuerpos contra él y lo elimina por completo. Aunque tarda unos días en haber seguridad.

No parece haber portadores humanos que contagien tras haber pasado la infección. Lo que sí hay son animales portadores sanos. Por eso se sacrificó al perro. Podemos decir que se debía haber hecho una analítica al animal y mantenerlo en observación. Pero la realidad es que escasamente se está preparado para aplicar de forma correcta el protocolo en humanos. Si hubiese ocurrido un fallo en el control de Excalibur y por ello se extendiese el brote costando la vida a más gente ¿Qué se hubiese dicho?

Y se supone que pasar la infección inmuniza contra ese virus en concreto.

Comparando Gripe A y Ébola

Si pensamos en la Gripe A, para hacernos una idea de algo reciente con lo que ya hemos lidiado. La gripe A era muy contagiosa. A estas alturas posiblemente la hemos pasado casi todos. Pero la mortalidad no era mucho más alta que la de una gripe normal.

El Ébola es mucho más agresivo en cuanto a mortalidad, pero se contagia con mucha menos facilidad. Si no fuese así, en los países en los que ha empezado y con los medios de los que disponen, los muertos a estas alturas serían millones, no miles. Pero como no se dote de los medios adecuados a esos países seguirá subiendo el número de forma cada vez más rápida. Esto sólo pueden hacerlo los organismos internacionales. Pero la opinión pública debe presionar a los políticos para que lo hagan.

Estamos agobiados por un caso en nuestro país. Pero si no se ayuda a los países realmente afectados el número de casos aquí irá aumentando en un goteo cada vez más frecuente hasta que nos resulte imposible el control de todos. 

Hasta ahora no se está haciendo todo lo que se puede porque posiblemente los gobernantes de los países desarrollados piensan que se puede controlar la llegada de infectados. Si es así, será un error que empezarán pagando los habitantes de esos países. Pero que acabará afectándonos a todos. Y sería un adecuado castigo a nuestra falta de solidaridad.

La OMS ya ha dicho los recursos que necesita para poder «garantizar» un control del brote en origen, y los países ricos (los nuestros) están haciéndose los remolones. Posiblemente cuando alcancen la cantidad necesaria de dinero en este momento, el coste se tenga que multiplicar por no haberlo hecho en su tiempo. Y la capacidad de respuesta de la OMS incluso disponiendo de los recursos está por demostrarse.

Síntomas del Ébola

La descripción de los síntomas es:
«Se suele caracterizar por la aparición de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones en la piel, fallo del funcionamiento del riñón y el hígado y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.
Las analíticas muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.»

Pero a un caso sospechoso de Ébola no debería hacérsele analíticas más que en un Hospital especialmente preparado para ello (muy pocos).

El problema es que estos síntomas son muy similares a la gripe y algunas gastroenteritis virales que son muy frecuentes desde hace unos años. Hay épocas, en las que casi uno de cada tres niños que entra por urgencias tiene esos síntomas.

La incubación, es decir, el tiempo que tardan en aparecer los síntomas desde que se tiene contacto con el virus puede ser de entre 2 y 21 días. Aunque en la mayoría de los casos es de 5 a 12 días.

En la práctica y para el caso que más preocupa ahora en Madrid, si en 3 semanas desde que se resuelva el 1º caso de Ébola en España no aparece ningún nuevo enfermo (hasta este momento se están ingresando sospechosos, pero ninguno parece ser positivo), es que este brote se ha controlado. Esperemos que sea así, que para los siguientes estemos más preparados y que mientras ayudemos a controlar el brote en el origen.

Diagnóstico del Ébola en niños

Sólo puede confirmarse de verdad o desmentirse por medio de una analítica de detecte en el paciente la presencia del virus.

Estas analíticas sólo pueden solicitarse desde centros de referencia (se está estableciendo uno por capital).

Tu médico de atención primaria no puede solicitar esa analítica ni extraerla y no se hace en cualquier servicio de urgencias.

Sólo en el hospital de referencia para sospecha de Ébola y sólo a pacientes que esté justificado pensar en esta enfermedad.

Prevención y tratamiento del Ébola en niños

No hay vacuna contra Ébola. Se están probando varias, pero ninguna está aún disponible para usarla.

Los antibióticos no sirven.

No hay ningún tratamiento milagroso contra él. De los que se habla en los medios son fundamentalmente anticuerpos contra el virus producidos por personas que lo han superado. Pero como ha habido aún pocos enfermos se dispone de muy pocas existencias de este medicamento.

Lo que se hace en realidad es ayudar al cuerpo a resistir hasta que éste se defiende produciendo anticuerpos y elimina el virus. Como los medios para hacer esto han mejorado, la esperanza de supervivencia en los países con medios puede ser algo mayor.

La medida más eficaz en este momento es evitar que se extienda el brote controlando a los infectados y sus contactos de forma adecuada. Esperemos que a partir de ahora la actuación de las autoridades sanitarias esté más a la altura de este problema, porque si no la situación puede ser preocupante.

Especialmente en dotar a todos los centros médicos (públicos y privados) de los medios necesarios para actuar y mejorando MUCHO la comunicación. Eso significa para empezar tener instalaciones que permitan el aislamiento real y la utilización adecuada del material de protección. En cuanto a infraestructura, casi ningún hospital está preparado.

Pero mientras tanto, no queda otra que hacer vida normal. Recordad la Gripe A, la aviar, la porcina, las vacas locas…. Mientras estamos vivos, estamos sometidos a amenazas que pueden matarnos. Pero vivir agobiados por ello cuando la respuesta no depende de nosotros es poco recomendable. Y la realidad es que hoy en día somos más conscientes de las amenazas y disponemos de mucha más capacidad de respuesta.

Repito, estamos olvidando lo que es esencial: Que se den los medios necesarios para controlar el brote en su origen, porque si no se irá extendiendo y los casos irán apareciendo poco a poco por todas partes.

Ahí tal vez sí dependa de nosotros, debemos presionar a los políticos para que haya dinero para esto (y que no aprovechen para sacar otra tajadita), aunque sea eliminando subvenciones a dedo, asesores inútiles, empresas públicas sin utilidad pública y cargos de confianza.

En cuanto a ciertos cargos políticos que se dedican a criticar a los que están al pie del cañón desde su despacho… Para qué pedirlo, en España no dimite nadie… de los que deberían hacerlo. Pero es vergonzoso.

Categorías
Bebé de 22 meses Blog Dolor Granos y Erupciones Manchas en la piel Piel del Bebé y el Niño Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos

Púrpuras en niños

Púrpuras en niños

¿Porqué algunos niños empiezan a tener morados de repente sin haberse golpeado? Tiene varias causas posibles y hace falta una analítica para distinguirlas.

Llamamos púrpuras a la aparición de hematomas o morados cuando no nos hemos dado ningún golpe.

Lo primero a dejar claro aquí. No penséis en esto porque veáis un morado en vuestro hijo del que no recordéis qué golpe lo causó. Los niños se golpean continuamente. Y a veces no damos importancia a uno de esos golpes y horas o un par de días después vemos el hematoma y no podemos decir cuando ni cómo se lo hizo exactamente.

Las púrpuras no son como un morado, diferéncialos:

  • En el morado o hematoma, primero hay un golpe que lo causa, se inflama y después vemos que la piel que hay inflamada empieza a oscurecerse. Y se limita a la zona afectada por el golpe.
  • En las púrpuras, no ha habido golpe y lo que vemos es que en pocas horas empiezan a aparecer zonas amoratadas en la piel que se van extendiendo y apareciendo en otras zonas del cuerpo.

¿Qué hacer si aparece una púrpura a mi hijo?

Las púrpuras pueden tener varias causas. Las más frecuentes en niños no necesitan tratamiento y acaban desapareciendo solas, pero hay algunos casos menos frecuentes en los que es necesario poner tratamiento. Por lo que lo aconsejable siempre que vemos una púrpura en un niño es que sea valorado en el servicio de urgencias más cercano.

Allí le harán una analítica de urgencias que en pocas horas nos permite saber la causa de la púrpura y con ello saber si es más o menos importante y si necesita tratamiento.

Tipos de púrpura según el resultado de la analítica.

Cuando hacemos una analítica de urgencias a un niño con púrpura solemos solicitar tres cosas:

  1. Hemograma. Nos dice cómo están las células que forman la sangre. De ellas nos interesan sobre todo los leucocitos (glóbulos blancos o defensas) y las plaquetas (las que se encargan de detener el sangrado cuando algún vaso se rompe).
  2. PCR: Es una sustancia que sube rápidamente cuando hay una infección, y que según su nivel nos puede orientar sobre la intensidad de una infección.
  3. Pruebas de coagulación: Lo que valoran es si algunas sustancias que ayudan a las plaquetas a cortar el sangrado cuando un vaso se rompe están o no funcionando bien.

Los resultados más frecuentes que podemos encontrar son:

Púrpura con todo normal en la analítica. Es lo más frecuente en niños. Es lo que llamamos una vasculitis. Lo que ocurre es que ante una infección (habitualmente un virus) el cuerpo se defiende y a veces los anticuerpos además del virus dañan a los vasos sanguíneos más pequeños (los capilares). Afecta casi exclusivamente al extremo de las articulaciones (donde la circulación es más lenta y es más fácil que los anticuerpos se depositen dando la reacción. Es una reacción que en la mayoría de los casos dura menos de 3 días y después tarda en eliminar los morados lo que cualquier otro hematoma (1-2 semanas). A veces se acompaña de un dolor muy llamativo de tobillos, rodillas o muñecas. No suele precisar tratamiento y habitualmente el niño se va a su casa, recomendándose sólo reposo para evitar que cualquier pequeño golpe genere más hematomas. En algún caso muy intenso puede ponerse tratamiento. Es los que llamamos Síndrome de Schönlein-Henoch. Mucho nombre, pero la mejor opción en una púrpura, y por suerte, la más frecuente con diferencia.

Púrpura con plaquetas bajas. En esta todo está normal menos las plaquetas. Que han bajado claramente.

Es lo que llaman Púrpura Trombopénica Idiopática (PTI). Su causa suele ser una reacción del cuerpo. Ante una agresión (lo más frecuente es una infección causada por un virus), cuando nuestro cuerpo se defiende produce anticuerpos que buscan al virus para destruirlo. En personas predispuestas esos anticuerpos a veces confunden a las plaquetas con el virus. Cuando esto ocurre, el sistema defensivo empieza a destruir las plaquetas del propio cuerpo. El resultado es que pequeños sangrados que en condiciones normales se taponan sobre la marcha y no llegan a ser visibles, se van extendiendo. Lo más frecuente es que aparezcan en las extremidades. Pero pueden hacerlo en cualquier parte del cuerpo. Puede empezar a sangrar la nariz y vemos que el sangrado dura mucho (más de 30 minutos). A veces vemos sangre en la orina (orina oscura como Coca-cola) o en la caca. Este caso precisa tratamiento para reducir la reacción defensiva del cuerpo que está destruyendo, por error, las plaquetas.

Quedan las dos opciones más graves, y por suerte las menos frecuentes. Ni las nombro en este momento (sé que hay gente muy alarmista y no quiero contribuir a eso en esta web).

Si estás leyendo esto antes de ir a urgencias, simplemente te recomiendo que vayas a que le hagan la analítica. Y que no lo dejes para mañana. 

Categorías
Bebé de 10 meses Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Cuidados del Bebé y el Niño Dolor Higiene del Bebé y del Niño Infecciones en Bebés y Niños Mocos Respiratorias Se Despierta Mucho Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Sueño del Bebé y Niño Tos

¿Cuándo merece la pena tratar los mocos?

A veces merece la pena reducir la producción de moco en niños y tenemos herramientas seguras para hacerlo

El moco ayuda al niño a defenderse. Pero hay casos en los que tratar el moco es importante. Si eres padre o madre, te lo explico.

Tos, mocos, vómitos, dolor, diarrea y fiebre, son en realidad mecanismos de defensa del cuerpo.

Entender que estos mecanismos nos ayudan, puede ser útil. No pretender eliminarlos del todo (cosa imposible), también.

Pero en algunos casos es útil aliviarlos.

El moco es producido por las mucosas (por eso ese nombre tan «original») siempre que algo las irrita. Su función es bloquear y arrastrar al irritante, para defenderse.

La tos y el estornudo son la forma de expulsar al irritante atrapado en el moco.

El problema es que todo mecanismo defensivo es susceptible de crear alteraciones si se pasa de rosca. Y esto es frecuente. Muchos mecanismos defensivos pueden empeorar la evolución de una enfermedad. Pensemos por ejemplo en una bronquitis por alergia. El cuerpo reacciona ante algo como el polen (que en realidad no le daña) cerrando los bronquios, inflamándolos y produciendo tal cantidad de moco que pone en peligro la respiración.

Centrándonos en los mocos:

En un catarro, el moco nos ayuda a curarnos. Pero cuando la cantidad de moco es tal, que el bebé o el niño come o duerme mal, claramente eso no ayuda a curarse.

Cuando el moco cae con tal frecuencia que la piel de la nariz se irrita y limpiarle «la vela» es un suplicio, el moco pasa a ser más problema que el virus contra el que se produjo.

Cuando uno está molesto, respirando fatal, el moco produce más alteración del bienestar que la propia infección.

En todos esos casos, yo creo útil hacer algo que alivie.

Dependiendo del tipo de moco, lo que yo recomiendo para aliviarlo en un niño o bebé cambia:

Rinitis seca del lactante

Mocos claros en niños y bebés

Vegetaciones

Siempre está con moco, nada se lo quita: Las vegetaciones

«Nadie se muere por tener mocos«, pero en muchas ocasiones, tratar o no tratar el moco, es una diferencia importante en el bienestar del niño. Y no todo es curar. Parte de la labor del médico, es aliviar.

Yo, además de pediatra, soy padre. Y no trato continuamente a mi hijo, pese a que siempre tiene algo de tos y moco (como todos).

Pero desde luego, si respira mal, no come bien o duerme peor por culpa del moco… El moco pasa a ser algo contra lo que merece la pena luchar y lo hago.

Categorías
Bebé de 21 meses Blog Dolor Infecciones en Bebés y Niños Infecciones en la Piel Manchas en la piel Piel del Bebé y el Niño Protección Solar Quemaduras Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Urgencias en Bebés y Niños

Quemaduras en niños y bebés

Las quemaduras en niños y bebés. Lo más importante es evitar que ocurran previniendo las causas más frecuentes. Y si ocurre ¿qué pueden hacer los padres?

Dentro de los accidentes en niños y bebés, por detrás de las caídas y los cortes, el tercer lugar con «honores» lo ocupan las quemaduras.

Lo bueno y lo malo de las quemaduras, es que en la mayoría de los casos son evitables.

Hay pocas cosas en el ambiente que nos rodean capaces de producir quemaduras. Y eso hace que cuando unos padres se conciencian la posibilidad de que un niño sufra una quemadura se reduce muchísimo.

Situaciones calientes

Creo que en esto lo más útil es describir las situaciones que suelen producir quemaduras en niños con más frecuencia. De ese modo cuando en vuestra vida cotidiana estéis en una de ellas vuestro cerebro de forma inmediata se activará y os hará estar alerta para evitar la quemadura a vuestro hijo.

En la cocina:

Estamos preparando la comida. Eso significa en muchos casos calentar alimentos. De las cuatro formas más habituales, hervir, freir, asar, hornear. Cada una de ellas es susceptible de producir quemaduras diferentes:

  1. Quemaduras por agua hirviendo. Lo más habitual es cuando ponemos los cazos con el asa hacia fuera y el niño tira de ella hacia abajo, volcándose el líquido hirviendo encima. Pero también cuando repartimos la comida en los platos y la dejamos para que se enfríe. Es importante si hay un niño cerca que no estén a su alcance, con las asas de los cazos haciendo algo tan simple como girarlos para que no queden hacia el exterior de la encimera. Las quemaduras por agua hirviendo no suelen ser muy profundas, pero sí muy extensas.
  2. Quemaduras por aceite caliente. Cuando freímos sea con sartén o con freidora es importante como en el caso de los cazos poner siempre las asas de forma que el niño no pueda colgarse de ella volcándosela encima. En este caso aún más, porque las quemaduras por aceite son más frecuentes. Sin embargo lo más frecuente no es esto, sino las quemaduras por salpicadura. A todos nos ha pasado que al echar algo a la sartén con el aceite caliente ha saltado. Por eso nunca eches a freir nada con el niño cerca y ten siempre preparada la tapa de la sartén para aplicarla en cuanto eches lo que vas a freir. Lo mismo al retirar la tapa de la sartén. Retira siempre la sartén del fogón antes de abrir la tapa para que la intensidad de ebullición del aceite baje un poco. Como en el caso anterior, también debes mantener los alimentos recién fritos fuera del alcance del niño hasta que se enfríen. Y recuerda que algunos alimentos cuando la superficie ya parece fría pueden mantener mucho el calor en su interior y que te quemes al morder.
  3. Quemaduras al tocar cazos, ollas, planchas de asar, vitrocerámicas, fogones. Son elementos metálicos que calentamos para calentar los alimentos. Siempre hay que mantenerlos fuera del alcance del niño hasta que se enfríen. Suelen producir quemaduras en la yema de los dedos o palma de las manos. Igual que cuando tocan los fogones o la superficie de una vitrocerámica que no se ha enfriado aún.
  4. Hornos. ¿Porqué la mayoría de los hornos están bajo la encimera? Es incómodo para introducir y sacar los alimentos. Es incómodo para limpiarlo. Y está a una altura a la que cualquier niño que ya ande puede llegar… Tocar el frontal del horno cuando está a plena temperatura produce quemaduras como las anteriores, en yemas de los dedos o en palma de las manos. Suelen ser menos intensas que en el caso 3. Pero más frecuentes por ser el horno la mayoría de las veces más accesible.

Fuera de la cocina:

Fuera de la cocina son 4 los elementos que con más frecuencia producen quemaduras:

  1. Comida o bebidas enfriándose: Especialmente la sopa y las infusiones. Son quemaduras por agua hirviendo, extensas y poco profundas habitualmente.
  2. El baño: Evidente. Prueba la temperatura del agua siempre antes de bañar a tu hijo y no lo dejes sólo con alcancen para abrir el agua caliente si no tienes claro que entiende el riesgo.
  3. Sistemas de calefacción: Braseros, Radiadores eléctricos, estufas, chimeneas… Siempre fuera del alcance de los niños.
  4. Cigarros: Esto es sencillo. NO FUMES. Si tienes un hijo, evitar que se queme con un cigarro es la menos importante de las razones para que dejes de fumar. La principal: Que tu hijo quiere que le acompañes muchos años y lo hagas lo más sano posible. ¿Cuánto tiempo de vida compartida con tu hijo estás dispuesto a perderte por culpa del tabaco? Sé que no es fácil. Pero no te engañes diciéndote que puedes dejar de fumar cuando quieras. Si esto no es un motivo suficiente ¿qué lo es?

Fuera de casa:

Aquí la lista es muy amplia: Tubos de escape de motocicletas (muy frecuente), fuego en fiestas que lo incluyen como tal o pirotecnia.

Y un capítulo a parte: Quemaduras solares.

Una explicación a tiempo

Cuando los niños empiezan a entender el lenguaje, un a de las mejores prevenciones que existen es avisar de los peligros.

Podemos alertar a los niños de que hay cosas que hacen daño y de las que debe alejarse. La mayoría de los focos de calor son graduables. Y especialmente en los niños que son tocudos a veces puede ser útil dejarle que toque elementos calientes pero que no lleguen a quemar para que entienda el riesgo.

¿Qué hacer si un niño o bebé se ha quemado?

Lo primero es enfriar y alejar de lo que quema:

Siempre tras una quemadura, lo mejor es agua fría.

Para seguir enfriando y mientras preparamos los siguientes pasos, podemos mantener la quemadura fría aplicando un paño con agua fría que cambiemos a los pocos minutos.

A partir de ahí, depende del grado de quemadura:

La gravedad de una quemadura depende de tres cosas: Profundidad, extensión, zona.

Profundidad:

No es lo mismo que la piel se ponga roja (primer grado) que si forma ampollas (segundo grado) o si la piel ha desaparecido dejando a la vista el tejido que hay debajo (tercer grado).

Extensión:

Una quemadura que afecte más del 30% de la superficie del cuerpo se considera grave, aunque no sea muy profunda ni afecte zonas importantes. Esto es así porque la piel tiene dos funciones que se ven comprometidas cuando una quemadura es grande: Evitar la pérdida de líquidos y evitar la infección.

Habitualmente una quemadura extensa necesita tratamiento antitbiótico, en muchos casos intravenoso para evitar una infección grave a partir de la piel. Y eso significa ingreso hospitalario en muchos casos.

En quemaduras grandes se puede perder mucho líquido, sales y proteínas a través de la piel quemada. Y para controlarlo es necesario a veces realizar analíticas repetidas y aportar esas sustancias por vía intravenosa en los primeros días tras la quemadura. De nuevo es criterio de ingreso hospitalario frecuente.

Zona:

No es lo mismo quemarse la espalda (una zona con poca funcionalidad fina) que la cara, las manos o los genitales. Estas tres son las zonas más graves cuando se queman, por sensibilidad, por estética y porque tienen funciones finas que es fundamental preservar.

Dos opciones por tanto:

  1. Una quemadura profunda (con apollas inmediatamente) extensa (no puedes cubrirla con apósitos normales que tienes en casa) O que afecta manos, cara o genitales debería ser al menos valorada en urgencias lo antes posible. Importante el O. Con que cumpla cualquiera de las tres características, a urgencias. El transporte a urgencias hazlo cubriendo la quemadura con paños húmedos y manipulando lo menos posible las zonas quemadas. Si tienes algún analgésico en casa te recomiendo que se lo des antes de salir para que empiece a calmarle por el camino.
  2. Una quemadura poco profunda (primer grado) poco extensa (se puede cubrir con facilidad con un apósito) y que no afecte a manos, cara ni genitales, puede tratarse en casa en la mayoría de los casos. Y es esto lo que voy a explicar a continuación.

Tratamiento en casa de quemaduras leves

Si como hemos dicho es leve porque no es profunda, no es grande y no afecta manos, cara, genitales, puedes tratar la quemadura en casa siguiendo estos pasos:

  1. Enfriar con agua fría.
  2. Cuando la zona ya se ha enfriado y hemos limpiado con agua lo que le quemaba, yo suelo recomendar una sola aplicación si tienes en casa de una crema de corticoides. Se suele hablar de las típicas soluciones caseras, como la pasta de dientes…. Pero realmente una crema de corticoides es lo más adecuado. ¿Para qué? Muchas quemaduras leves no tienen ampollas (si las tiene desde el principio es una quemadura de segundo grado y como decimos ya no es leve, a urgencias) al principio, pero las forman horas después. Aparecen por la inflamación que ha generado la quemadura. Para eso las enfriamos con agua. Pero si una vez enfriada, aplicamos un corticoide podemos evitar que las ampollas aparezcan. No es bueno aplicar corticoides después en las fases en las que ya el daño está hecho, porque los corticoides disminuyen la capacidad de la piel para regenerarse y defenderse. Por eso es una sola aplicación inmediata, en los primeros minutos tras la quemadura.
  3. Si le duele puedes (debes) darle un analgésico.
  4. Si la piel está integra, ha desaparecido la inflamación y no ha salido ampolla unas horas después de la quemadura, el tratamiento ha terminado.
  5. Si finalmente sale alguna ampolla pero es pequeña y no afecta zonas especialmente sensibles (cara, manos, genitales) lo mejor es:
  6. Aplicar alguna crema antibiótica y cubrir con un apósito. Cambiarlo 1-2 veces al día, o más si se mancha. Puede quitarse el apósito y lavarse la zona normalmente mientras la piel mantenga su superficie conservada.

Respecto a las ampollas

Si una ampolla no produce un dolor intenso, lo mejor es no pincharla. Ya que es la forma natural de curar de una quemadura. Mantiene protegida la zona para que la piel se regenere por dentro a cubierto. Y sigue sirviendo como barrera para las infecciones.

Si está tan a presión que el dolor es muy intenso lo más habitual es que el niño se toque y acabe reventando. En esos casos es mejor pincharla con una aguja previamente desinfectada para permitir que alivie la presión y así se reduzca el dolor. Pero no presiones la ampolla intentando que se vacie totalmente. Va a ir haciéndolo a su ritmo, de modo que el flujo constante de líquido dificulta que los gérmenes entren. Pero además en una ampolla pinchada te recomiendo aplicar una crema antibiótica y cubrir la lesión con un apósito.

Sí te advierto que en quemaduras grandes o de zonas en las que es especialmente importante mantener la movilidad (cara interna de la mano, cara, articulaciones…) a veces los médicos pueden decidir a lo largo de la evolución de una quemadura retirar la superficie de las ampollas.

Pero en quemaduras leves que no afectan esas zonas, lo mejor es dejar que la piel que cubre la ampolla caiga sola a su ritmo una vez que ha cumplido su función y la piel se ha regenerado por debajo.

Es un tema largo, pero espero que os sea útil.

Y lo más importante: Si tienes dudas consulta a tu médico. En estética y funcionalidad tras una quemadura, cuanto antes actuamos más margen tenemos.

Categorías
Bebé de 21 meses Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Cuidados del Bebé y el Niño Dolor Heridas Higiene del Bebé y del Niño Infecciones en Bebés y Niños Mocos Piel del Bebé y el Niño Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Urgencias en Bebés y Niños

Le ha entrado algo en el ojo

¿Qué pueden hacer los padres cuando a su hijo le entra algo en el ojo? ¿Cuándo deben acudir al médico?

Los ojos son una de las partes delicadas más expuestas del cuerpo. Si pensamos cuál es el sitio en el que más nos preocupa que pueda sufrir un golpe nuestro hijo, independientemente de la intensidad, seguro que son los ojos.

Por eso tenemos algo que los protege, los párpados, y un reflejo que hace que se cierren cuando las pestañas notan cualquier contacto.

Es tan efectivo que incluso cuando queremos limpiarnos el ojo nos resulta difícil mantener los párpados abiertos.

Aún así, a veces algo puede entrar en el ojo.

Lo primero que nos planteamos ¿Cómo limpiar el ojo cuando entra algo?

Lo más básico, no «¡te frotes!» Creo que esto lo tienen claro todos los padres, pero por si acaso. Si lo que haya entrado en el ojo es duro, al frotarnos puede arañar el ojo.

Si conseguimos que no se frote, vemos lo que ha entrado y creemos que puede sacarse con cuidado, podemos intentarlo con la esquina de un papel o tela blandos (la típica esquina del pañuelo). Otra cosa es que el niño nos deje. Porque la molestia que genera tener algo en el ojo hace que sea complicado conseguir la colaboración de un niño. Especialmente cuanto más pequeño o más nervioso es el niño.

Cuando no vemos lo que ha entrado en el ojo o no podemos sacarlo, pero el niño sigue quejándose de que nota que tiene algo en el ojo, lo recomendable es lavar el ojo.

Para hacerlo tumbamos al niño y echamos líquido (si esposible suero fisiológico o agua hervida, si no tenemos a mano agua potable) abundante si sin demasiada presión para que no resulte más desagradable de lo que es.

Se puede repetir el lavado 2-3 veces si el niño sigue con la sensación de tener algo en el ojo o no tenemos seguridad de que haya salido.

¿Cuándo debemos llevar a un niño al médico tras entrarle algo en el ojo?

Como decíamos, el ojo es muy delicado. Y la parte externa más sensible que puede dañarse por entrar algo en el ojo es la córnea. Es la parte transparente del centro del ojo, a travé de la que la luz entra.

Si se hace una herida en cualqueir parte del «blanco del ojo» en la mayoría de los casos es sólo cuestión de evitar que se infecte.

Pero si la herida está en la córnea nos preocupa además que cicatrice lo más perfecta posible, porque si no puede deformarla y eso haría que el niño después no vea bien.

La córnea es además muy sensible, y cuando se daña suele provocar un dolor intenso.

Por tanto, si tras entrarle algo en el ojo a un niño sigue quejándose de dolor intenso o de que no ve bien, debería valorarlo el médico.

Habitualmente lo que hacemos cuando llega un niño así es explorar el ojo para cercionarnos de ya no está lo que hubiese entrado.

Y valorar si ha causado heridas.

A veces se pueden encontrar a simple vista. Pero usamos normalmente un colirio de Fluoresceína. Es un tinte que se fija a las heridas dándoles una coloración fosforescente que facilita que se localicen.

En función de lo que encontremos puede ser necesario desde no hacer nada, hasta que tenga que valorarlo el oftalmólogo con urgencia.

Categorías
Ansiedad Atragantamiento Bebé de 21 meses Blog Botiquín para atender Bebés y Niños Conducta del Bebé y el Niño Cuidados del Bebé y el Niño Dolor Reanimación Cardio Pulmonar en Bebés y Niños Síntomas del Bebé y el Niño Enfermos Tos Urgencias en Bebés y Niños Vómitos

Se ha tragado una moneda

Que un niño se trague una moneda o los padres piensen que lo ha hecho es algo muy frecuente. Puede pasar con cualquier otro objeto, pero las monedas son algo muy frecuente.

La primera duda que surge es: ¿Qué puede pasarle?

La respuesta es que cuando una moneda entra en la boca y no sale por la boca, tiene 3 posibilidades:

  1. Que la moneda se quede en la garganta. Pero en la garganta tenemos muchísima sensibilidad y que una moneda se quede ahí sin dar síntomas claros (náuseas o tos muy persistente) es imposible.
  2. Que la moneda se vaya a la vía respiratoria. Esto es poco frecuente y desencadenaría un ahogo inmediato intenso y muy evidente. No notarás que tose un poco o tiene moco, sino que claramente se ahoga.
  3. Lo más frecuente, que se trague la moneda.

Cuando se tragan una moneda, lo importante es en primer lugar que pase el esófago (el canal que lleva la comida de la garganta al estómago) sin atascarse. Si esto ocurriese, produce un espasmo del esófago que es muy doloroso, con lo que el niño que tiene una moneda (o cualquier otro objeto) en el esófago presenta un dolor evidente y constante mientras la moneda siga ahí.

Si pasa del esófago y llega al estómago, puede no haber dado ninguna sensación de dolor y ya en el estómago puede permanecer un tiempo que varía mucho de un caso a otro. Pero no suele dar problemas ahí, más que en los niños que son alérgicos al alguno de los metales que forma la aleación de la moneda, en los que puede aparecer dolor abdominal, náuseas, o incluso erupciones en la piel.

En la salida del estómago está el último obstáculo. Si la moneda se atascase ahí da también síntomas evidentes: Dolor y vómitos. Tampoco es muy habitual.

Hasta aquí, si hay síntomas de obstrucción en cualquiera de esas alturas, como la moneda es un objeto metálico, es sencillo localizarla con una radiografía. Y si hay efectivamente obstrucción, se extrae por endoscopio (anestesiando al niño para introducir un tubo por la boca hasta donde esté la moneda y extraerla.

Si la moneda llega sin problemas al intestino ya es muy difícil que dé complicaciones, ya que de ahí en adelante no hay estrechamientos. Puede tardar más o menos en salir, pero acabará saliendo. La mayoría de las veces en pocos días.

¿Qué suele recomendarse cuando un niño se traga una moneda?

Muchas veces no tenemos la seguridad de si un niño se ha tragado o no la moneda, y en ocasiones se recomienda hacer una radiografía para cercionarnos de si es así y localizarla.
Si el niño está bien, yo no suelo recomendarlo, porque como hemos explicado cuando da problemas los síntomas son evidentes y si no los hay, de todos modos no hay que hacer nada especial.
Y aunque se haga una radiografía, si 2 horas después aparecen síntomas de obstrucción va a ser necesario repetirla, porque si han aparecido signos que no había antes es que la moneda está en otro lugar ahora.

Menos sentido aún le veo a hacer radiografías sucesivas porque los días van pasando y no hemos visto la moneda en las heces.

Mi recomendación es simplemente dar una dieta más rica en fibra (fruta y verdura) de lo habitual, para ayudar a que la moneda salga siguiendo su camino normal y observar si aparecen síntomas de obstrucción evidentes (dolor y vómitos o náuseas persistentes).