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El Estreñimiento en niños

Estreñimiento en niños

Cómo recuperar un movimiento normal de la tripa: Vence el estreñimiento de tu hijo.

Estreñido es aquel que hace caca dura y con dolor.

Si no hace todos los días, pero cuando sale lo hace sin dolor, y mientras está dentro no causa molestia, no es estreñido.

Hay tres grupos distintos de estreñidos:

El lactante estreñido, el niño que se estriñe al quitarle el pañal y el preescolar o escolar que no tiene unos hábitos adecuados.

Estreñimiento en el lactante:

Hay que diferenciar lo que es estreñimiento real del «Pseudo estreñimiento del lactante».

El «Pseudo estreñimiento del lactante»:

Cuando un niño nace, hace caca con cada toma o incluso más de una vez por toma.

La causa es el reflejo gastrocólico: En cuanto comen y el estómago empieza a llenarse manda órdenes al intestino para que empiece a hacer sitio.

Su barriga tiene poca capacidad y al entrar comida nueva tiene que decidir entre hacer sitio a la nueva (que trae más alimento) o quedarse con la vieja (que tiene menos alimento).

Decide hacer sitio a la nueva y la vieja la echa sin que haya acabado la digestión (por eso salen grumos blancos que es leche sin digerir).

Al principio el cierre del culete (el ano) no tiene capacidad de cerrarse.

Por eso es moverse la tripa y hacer caca, cada vez que come.

Llega un momento (entre las 2 y las 8 semanas habitualmente) en que el ano empieza a tener fuerza suficiente para contener la caca.

El niño puede relajarlo o apretarlo, pero no sabe cuando hacer una cosa o la otra.

El resultado es que después de cada comida sigue teniendo el reflejo gastrocólico.

Empieza a apretar la barriga (lo que muchos padres interpretan de forma equivocada como que tiene gases) y pueden estar un rato molestos y haciendo ruidos de queja hasta que se pasa el reflejo gastrocólico.

Eso le pasa tras cada toma en la que no consigue hacer caca.

En las que hace se queda a gusto en seguida.

Hace caca si relaja el ano mientras tiene el movimiento de tripa: Si relaja cuando la tripa no se mueve o mueve la tripa y no relaja el ano, pueden pasar días sin hacer.

La clave para saber que no es estreñimiento real es:

Cuando por fin hace,

a veces varios días después,

la caca es BLANDA.

¿Por qué no hizo antes?

Porque no dio la casualidad de relajar el ano mientras la tripa se movía.

El tratamiento:

Si lleva más de dos días sin hacer deposiciones hay que conseguir que haga.

Para eso lo que recomiendo son Verolax o Paidolax (enemas de glicerina de 4 ml).

Si leéis el prospecto veréis que pone «no recomendable para menores de 2 años».

Porque en lactantes pequeños si se introduce la cánula del enema hasta el fondo puede hacerles daño.

Por tanto en los menores de dos años puede usarse pero introduciendo sólo 1 centímetro o centímetro y medio la cánula y entonces se comprime el enema para que entre su contenido.

La clave para que sea efectivo está en el momento que lo estimulamos:

El momento más adecuado para usarlo es cuando notamos que el niño está encogiendo las piernas, con la barriga dura y haciendo gruñidos.

En ese momento se están produciendo movimientos en el intestino con la intención de expulsar las heces, pero no consigue relajar el ano.

La introducción de la cánula del enema estimula su relajación, y al introducir la glicerina favorecemos la expulsión de las heces.

Si lo hacemos de este modo conseguimos educar al niño para que entienda que cuando note los apretones de la barriga debe relajar el ano.

 

Hay niños que esto lo entienden en dos días

y otros que tardan dos meses.

No deben usarse los supositorios de glicerina (miden más de 1,5 cm) ya que hacen más daño al entrar y suelen echarlos enteros con lo que también hacen daño al salir.

No deben usarse tampoco el bastoncillo con aceite, la cerilla, la ramita de geranio ni el termómetro, porque ninguno de éstos está esterilizado y si le hacemos una herida puede infectarse con facilidad.

El Verolax o el Paidolax tampoco podemos estar usándolo continuamente.

Puede usarse durante un par de meses si es necesario pero no todos los días:

Si pasa dos días sin hacer nada,

al tercero le toca, cuando tenga el apretón.

O antes de los dos días

si en algún momento está muy molesto.

 

El estreñimiento real en el lactante:

Está realmente estreñido si las heces son duras.

Suele estreñir más la leche artificial que el pecho.

Por lo que algunos se estriñen al introducir la leche artificial.

Los hay también que se estriñen por falta de líquido, generalmente por preparar mal la leche (muy concentrada).

Y los hay que simplemente son estreñidos.

Cuando la caca es dura quiere decir que necesitan en la alimentación algo que les ayude.

Si ya toman fruta hay que evitar la manzana y el plátano maduro porque estriñen.

Le ayudan por ejemplo naranja o mandarina, ciruela, kiwi, piña…

Pero con la naranja, que suele ser lo más usado hay que evitar el error de dar el zumo.

El zumo tiene mucha vitamina C pero no aligera.

Es la pulpa que se queda en el exprimidor lo que aligera.

O sea, que al preparar la fruta hay que echar los gajos enteros (sin semillas) y batirla.

Si además toma verduras evitad la zanahoria y el arroz y no os paséis con la patata porque estriñen.

Deben darse verduras con hebras (judías verdes, puerro, apio…).

Cuando a pesar de tomar todo esto no hace si no se le estimula o si todavía no toma más que leche hay que añadir algo más: La Eupeptina es lo que yo recomiendo en los lactantes.

No uséis Eupeptina en el Pseudo estreñimiento, porque no soluciona el problema, sino que lo empeora: Hace que se mueva más la tripa (más retortijones) pero si no relaja el ano no sale nada.

La Eupeptina es un laxante que no se absorbe y no tiene dosis fija.

Hay niños que con una cucharadita hacen 7 deposiciones y los hay que con 7 cucharaditas no hacen ninguna.

Se empieza con dos cucharaditas al día mezcladas en agua, manzanilla o en el biberón con la leche y si no tiene deposiciones se aumenta una cucharadita más cada día hasta que se regule.

Si llega un momento que hace más veces al día se puede bajar la dosis de cucharada en cucharada mientras siga haciendo bien o volviendo a subirla si se vuelve a estreñir.

Y se puede mantener el tiempo que sea necesario.

Los laxantes no producen adicción como dicen algunos.

Lo que sucede es que cuando alguien se estriñe y con un laxante se regula es porque en realidad necesita más fibra en la dieta.

El laxante es un comodín, y si al retirarlo no lo sustituimos corrigiendo el defecto en la dieta pues se estreñirá de nuevo.

En el preescolar al que se va a retirar el pañal:

La forma adecuada de quitar el pañal a mi modo de ver es la siguiente:

En el primer verano que al comienzo del mismo el niño ya tiene los dos años cumplidos, hay que convencerle de que nos avise cuando tiene ganas de ir al servicio, que llegue y que sea capaz tanto de orinar como de hacer caca en el servicio o en el orinal.

Si se quita el pañal por las buenas, como forma de coacción, tal vez consigamos que orinen en el váter, pero la mayoría de las veces se retienen cuando tienen ganas de hacer caca hasta que se endurecen las heces tanto que no es capaz de hacer.

O le duele y si le dan ganas se retiene por miedo al dolor.

En muchos casos es tan dura al salir que produce una fisura (herida) anal que duele cada vez más al intentar hacer caca.

El resultado es un círculo vicioso: No hace, cuando por fin lo intenta se hace una herida, le duele tanto que no hace… Y empezamos de nuevo.

Este círculo vicioso se rompe obligándolo a hacer y curando simultáneamente la fisura.

Para obligarle a hacer se le da algo que le aligere la barriga lo suficiente para que no pueda aguantarse aunque quiera: Un laxante.

Yo suelo usar la Lactulosa en dosis creciente (no hay dosis fija en los laxantes, no son tóxicos y se puede subir poco a poco hasta conseguir nuestro objetivo) hasta que se suelta y luego se mantiene la dosis necesaria para que haga todos los días blando durante unos 10 días, que suele ser el tiempo necesario pare que le pierdan el miedo y se cure la fisura.

Para que no le duela al hacer yo recomiendo que cuando notes que el niño está intentando contenerse para no hacer, le apliques un pequeño enema de «Lubricante urológico»: Es un anestésico que suele usarse para sondar la vejiga de la orina, que hace efecto en pocos segundos.

Espera un minuto y ponle un Verolax (Enema de glicerina) para que envuelva las heces y escurran al salir sin hacer daño.

Si aún así no hace podemos ponerle un Fisioenema infantil (enema de suero fisiológico de mayor tamaño).

Esta pauta se puede repetir a diario hasta que expulse heces blandas, mientras seguimos dándole Lactulosa en la dosis necesaria para que haga al menos una o dos veces al día, y más bien blanda.

Si tras los 10 días hace ya de forma regular y sin dolor la Lactulosa se reduce progresivamente dando un mililitro menos cada día hasta suspenderla del todo.

La retirada del laxante debe acompañarse de un aumento de fibra en la dieta y no hace falta que sea inmediata, de modo que si al bajar la dosis de laxante empieza a estreñirse es mejor aumentar de nuevo su dosis que llegar a hacerse una nueva fisura anal.

En preescolares-escolares:

El dolor del estreñimiento puede ser muy intenso, de hecho la gran mayoría de las supuestas «apendicitis» de los niños se «operan» en el baño.

Como dije al principio se considera estreñido todo aquel que no hace al menos una deposición diaria o quien haciéndola es siempre dura y escasa.

El segundo caso tiene los mismos problemas pero menos frecuentemente.

Se puede ser estreñido a estas edades lo mismo que en los adultos, por falta de fibra en la dieta o por falta de tiempo.

Cada persona tiene un intestino más activo o menos y necesita una cantidad determinada de fibra.

Y tiene más movimiento a una hora concreta del día.

Ese momento hay que aprovecharlo.

Es más, cuanto más nos acostumbramos más fácil se hace.

Hay niños que cuando llega ese momento se aguantan por no dejar lo que están haciendo.

Esos niños aún tomando la fibra adecuada se acaban estriñendo.

Otra causa de estreñimiento es el exceso de productos lácteos.

La mayor parte de los niños que comen mal acaban «mantenidos» con productos lácteos.

Pero si toma más de medio litro al día, contando todos los lácteos, está tomando más calcio del que necesita, y ese exceso de calcio no se absorbe, queda en la caca y la endurece.

Es tan frecuente el estreñimiento que lo primero que hay que hacer cuando un niño se queja de dolor de barriga es decirle que vaya al baño e intente hacer caca.

En la mayoría de los casos si hace se le pasa el dolor.

Mientras sea así, no tiene nada grave, gases o estreñimiento.

Si no es capaz de hacer por sí mismo se le ayuda poniéndole un enema (Fisioenema) con glicerina líquida (Verolax).

El enema lo venden por separado de la glicerina líquida.

Se compran los dos, se abre el enema, se echa un buen chorreón de glicerina, se agita y se le pone.

Debe aguantarse antes de ir al servicio tanto como pueda (generalmente no aguantan ni 5 minutos) porque si lo echa enseguida no le sirve de nada, echa sólo el enema.

Si pasa eso, se le pone otro.

Si al hacer se alivia el dolor estaba estreñido.

Si no mejora debe ser visto por un pediatra para descartar otras causas de dolor abdominal.

Si tras mejorar al hacer, no cambiamos su dieta y no se acostumbra a regular su ritmo de ir al servicio el dolor volverá más tarde o más temprano.

Y cuanto más dure el estreñimiento más vago irá haciéndose el intestino, hasta que llegue un momento que aún con toda la fibra posible no responda.

En algunos casos, un niño habitualmente estreñido, empieza a hacer deposiciones líquidas de poca cantidad y que se le escapan a veces.

Todo ello acompañado de un dolor similar al que ha tenido otras veces al estreñirse.

La mayoría de las veces acuden por pensar que lo que tienen es diarrea.

Suele ser al revés.

Está tan estreñido que la comida que va tomando ya no cave y conforme entra en la barriga va escurriendo entre las bolas duras de heces que ocupan todo el intestino y no es capaz de echar.

El resultado son pequeñas cantidades de comida a medio digerir, líquidas y que se van escapando.

¿Hay algo peor que el dolor de un estreñido?

Pues sí, por ejemplo el de un estreñido con gases.

Son dolores muy fuertes a ratos, que cuando aprieta incluso se queda pálido y puede irradiarse hacia el pecho y la espalda.

Para evitar los gases debemos eliminar las bebidas con gas (cosa que entiende cualquiera), pero además hay que eliminar cualquier aporte de azúcares refinados, es decir chucherías, zumos, batidos, bollería y pastelería… y Chicles.

¿Y eso? Pues por algo muy simple.

El exceso de azúcar se absorbe sólo en parte, tenemos tanta azúcar en el intestino que los microbios que hay en él empiezan a reproducirse demasiado y fermentan esa azúcar, lo que libera gases.

¿Y el chicle si es sin azúcar?

Cuando masticamos chicle, tenemos saliva en la boca. Y al masticar hacemos burbujas con esa saliva, que nos tragamos.

Es decir que estamos tragando aire envuelto en saliva.

Para aquel que tiene problemas de estreñimiento o gases, un chicle es muchas veces «la gota que colma el vaso».

A veces el estreñimiento no se corrige porque se subestima su importancia.

Ser estreñido implica que su alimentación es mala, lo que además de malnutrirlo le causará problemas más graves cuando crezca:

El azúcar y las grasas se asimilan en más cantidad y más rápido cuando no hay fibra que acelere el paso del alimento por el intestino.

A la larga está comprando papeletas para que le toque tener diabetes de adulto y el colesterol alto (es decir infartos y trombosis).

Además, el cáncer más frecuente es el cáncer de colon, cuya causa principal es la dieta pobre en fibra a la que estamos acostumbrados desde pequeños.

Es decir que tres de las principales causas que acortan nuestra vida y la empeoran son debidas a una dieta mala contra la que nuestra barriga lleva toda la vida avisándonos en forma de estreñimiento y dolor y a los que no hemos hecho caso.

No escribo esto para crear una ansiedad innecesaria en unos padres que seguro que ya tienen suficientes preocupaciones.

Entre otras cosas porque la ansiedad no sirve de nada.

Lo que tenéis que tener claro es que tiene un problema que merece el esfuerzo necesario para solucionarlo, y espero que con lo anterior tengáis los conocimientos necesarios para hacerlo.

Si os ha resultado útil difundidlo dando a «me gusta» o «compartiéndolo» con vuestros amigos.

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El niño que come mal

Si tu hijo come mal, tiene solución. Si de verdad quieres arreglarlo ¡cambia ya!

 

“Mi niño no me come nada”.

Es el problema (no enfermedad) más frecuente por el que consultan los padres y cuidadores de menores de 4 años.

Pone a prueba la paciencia de cualquiera, porque además es evidente, lo que hace que todo el que hay a su alrededor quiera «solucionarle» el problema a los padres.

La exposición del problema cuando me lo dicen en la consulta suele terminar con una de estas dos coletillas:

  1. ¿No le podría mandar unas vitaminas?
  2. Le he dado «tales vitaminas» y mientras se las ha tomado ha comido (en el mejor de los casos), pero ya he dejado de dársela y está de nuevo igual.

¿Que se hace entonces con un niño que come mal?

Desde luego no mandarle «vitaminas».

Las «vitaminas» que hay en el mercado son de dos tipos:

  1. Complejos vitamínicos: Se dieron con más frecuencia en épocas anteriores en las que aún se veían en nuestro país los efectos del hambre. En realidad están indicadas en situaciones en las que pese a comer de forma adecuada hay una enfermedad que impide que se absorba una vitamina en concreto o todas en general (por ejemplo personas a las que se ha extirpado una parte del intestino por un cáncer). Estas vitaminas no dan hambre. La única razón por la que las mandan algunos médicos es intentando suplir parte de las faltas que hay en la dieta del niño. Son un parche, porque el niño no va a tomarlas toda la vida, y porque hay otros muchos componentes de una dieta sana que toma mal y son tan necesarios o más que las vitaminas.
  2. Antianoréxicos: Son fármacos cuya función es abrir el apetito, lo que hacen actuando a nivel cerebral sobre algunas sustancias que regulan el funcionamiento de las neuronas (serotonina). Sus efectos secundarios no están claros y en cualquier caso no se pueden dar de forma indefinida.

Aunque un día se descubriera un fármaco que de forma infalible diera ganas de comer y se pudiese tomar durante toda la infancia tampoco estaría indicado. Porque no soluciona el problema de base. Sería como tener un tumor cerebral y conformarnos con tomar simplemente algo que nos quite el dolor pensando que si no duele ya no hay tumor.

Bueno, pues después de descubrir que todo lo que hemos hecho hasta ahora no sirve, ¿qué pasa? ¿Es que el problema no tiene solución?

Pues si. La tiene, pero es más complicada que dar un jarabe.

Tiene la ventaja, eso si, de que es más fácil de aplicar cuanto más desesperados estén los padres y cuantos más «remedios milagrosos» hayan probado ya.

Hay que tener claras varias cuestiones antes de empezar:

Edad: Hay varias épocas claves en las que suele aparecer el problema:

  • Antes de la introducción de la alimentación complementaria, cuando aún toma sólo leche.
  • A partir de la introducción de la alimentación complementaria.
  • A partir de la pubertad.

El primer grupo es el menos frecuente, son lactantes que no toman bien la leche, que es su único alimento.

Hay que distinguir un punto clave: ¿Ganan peso o no?

Los que ganan peso es que comen lo que necesitan (aunque no sea todo lo querrían sus padres).

En ese caso el problema no es del niño, sino de los padres que deben entender que piensen lo que piensen, independientemente de lo que diga la experta cuñada, abuela o vecina o hayan leído, el niño come lo que necesita y no tiene porqué comer más.

Otro motivo de tener un peso normal y la sensación de que no come bien es el cólico del lactante: Son muy ansiosos comiendo pero al poco de empezar a comer lo dejan enfadados y en menos de una hora están de nuevo llorando y se vuelven a poner a comer con mucha ansiedad para volver a dejarlo enfadados enseguida.

Su problema es que al comer con tanta ansiedad, enseguida se empachan entre leche y gases.

Le duele la barriga porque el estómago está para reventar, pero como gran parte de lo que ha tragado es aire, sigue con hambre, y al intentar tragar y ver que no puede porque le duele, se cabrea.

Y al no poder acabar de comer a gusto al poco rato vuelve a tener hambre y se pone cada vez con más desesperación a comer porque no consigue saciarse.

Los que no comen bien y no ganan peso son los que deben ser estudiados para descartar, entre otras cosas, infecciones de orina, intolerancia alimentaria o problemas del metabolismo.

El último grupo de edad (en la pubertad) es el que realmente puede corresponder a anorexia nerviosa, siendo su tratamiento fundamentalmente psicológico.

Dejo para el último el grupo de en medio, porque es el más frecuente y con diferencia el que creo que se enfoca peor, tanto por los padres como por muchos médicos.

Todo lo que voy a explicar a partir de ahora es aplicable a este grupo:

Los niños que empezaron a comer mal a partir de la introducción de la alimentación complementaria (sobre todo a partir del segundo año, cuando ya estaréis desesperados y el niño debería comer de todo).

Dos ideas:

1º Todos los seres vivos de este planeta han desarrollado a lo largo de su evolución un instinto que garantiza su supervivencia: el hambre.

Tu hijo no es una excepción.

Es un problema cada vez más frecuente, como lo es también la obesidad infantil (son dos caras del mismo problema).

Y dado que no es causado por una epidemia de «virus quitahambre-engordaniños», la causa debe estar en una serie de cambios sociales cada vez más evidentes:

  • La excesiva oferta de alimentación en nuestra sociedad.

Sobretodo a costa de alimentos elaborados de fácil ingesta y sabor agradable en los que prima la capacidad de venderlos (y para ello los gustos de los niños) sobre la calidad nutritiva: Refrescos, zumos, batidos, derivados lácteos, bollería industrial, frutos secos y demás chucherías…

La edad a la que los niños empiezan a tomar todas estas basuras es cada vez menor (empezando generalmente por los «gusanitos», los zumos y el trozo de pan, o el chupe mojado con azúcar o incluso con miel).

  • La falta de ideas claras de los padres (y de muchos médicos) sobre educación infantil y sobre los mecanismos que regulan el hambre.

Lo que regula el hambre es fundamentalmente el nivel de azúcar en sangre:

Cuando baja sentimos hambre, cuando sube el hambre cede.

La principal razón por la que muchos niños no comen bien es que tienen este mecanismo totalmente alterado, porque lo hemos alterado.

  • Antes la crianza de los niños era cuestión de mujeres y se las educaba para ello. Con la revolución feminista se ha pasado a considerar esta educación como sexista por lo que es cada vez más rara, no educándose ahora para el cuidado de los hijos ni a las mujeres ni a los hombres.

Por que si algo somos a la hora de adoptar soluciones es cómodos.

Lo mismo pasa con la cocina.

Resultado, como ya no saben cocinar ni hombres ni mujeres y además no tienen tiempo, pues comida rápida y que les guste a los niños para que tardemos lo menos posible en que se lo tomen, que hay que ir a trabajar.

  • Los niños pasan a lo largo del día por cada vez más manos.

Antes eran responsabilidad exclusiva de los padres (generalmente de las madres), hoy pasan por unos padres estresados (indistintamente padre o madre en función del horario laboral), por unos cuidadores en la guardería y por familiares, generalmente abuelos a los que la naturaleza, que dicen que es sabia, retiró hace tiempo la capacidad de tener hijos porque a estas alturas no están en condiciones de aguantarlos.

El resultado es que el niño pasa tiempo durante el día con varias personas, cada una con su criterio de como hacer las cosas, unos más estrictos y otros más complacientes.

Cuando sucede esto el niño acaba adaptándose a la situación y «sacando provecho» de ella.

Los niños saben quien les da chucherías y quien no, quien le tolera los caprichos y quien no, y si se les da la oportunidad se organizan para salirse con la suya, aunque no les convenga.

Un niño sabe lo que le gusta y lo que no.

Pero no sabe lo que le conviene, por lo que si dejamos que seleccione su dieta, él suele acabar perjudicado.

¿Cómo empieza el problema?

Hay cuatro hábitos muy comunes que favorecen que el niño empiece a comer mal:

  • Desde el momento que empezamos a darles cosas diferentes a la leche, parece que se hubiera dado permiso a toda la familia para que el niño se convierta en el campo de pruebas «¿A ver que cara?».

Es decir, ya no come porque sea su hora. Si a alguien se le ocurre darle cualquier cosa (pan, gusanitos, un poco de…), no puede escapar bajo el irrefutable argumento de:

«¿A ver que cara pone al tomar un poco de…? Si no le va a pasar nada.»

Acabamos de dar al niño el título de mono de feria oficial de la familia.

  • Nos ve comer, él ya ha comido hace un rato. No le toca comer:

«Pero es que nos mira. Se le va saltar la «yez».

  • El niño está aburrido o triste y usamos la comida para entretenerlo en lugar de darle afecto o atención.
  • Damos bebidas azucaradas para quitar la sed o para que se entretenga.

Si hacéis estas cosas, probad un experimento:

Cada vez que al niño se le ofrezca comida a lo largo del día, apuntadlo. Se incluyen en el concepto de comida cualquier bebida distinta del agua.

En los prudentes suelen ser entre 10 y 15 veces al día.

Algo está claro: Nadie puede comer bien 15 veces cada día.

Antes de empezar estos hábitos vuestro hijo comía cuatro o cinco veces al día.

Ante el exceso de oferta no le queda más que una opción: Seleccionar.

Y su elección es muy previsible:

Entre su comida (potito insulso) y la vuestra (sabores llamativos, salados, dulces…), entre alimentos o bebidas ricos en azúcares y otros ricos en fibra, escogerá el dulce:

Pica de la vuestra y pasa de la suya.

Se bebe el zumo o se come el pan y pasa de la verdura o la fruta.

Es que hasta que probó la nuestra no sabía que le estábamos tomando el pelo.

A partir de ahora, mami, la suya te la comes tú.

La solución en el pre-escolar que empieza a comer mal

Por tanto, si vuestro hijo es un pre-escolar que come mal, poco, no quiere comidas de verdad, cada comida es una pelea y la lista de alimentos que no ha tomado nunca y de los que no quiere cada vez crece más.

Seguro, estáis desesperados: «Lo habéis probado todo».

Por tanto, no perdéis nada probando algo tan descabellado como lo que os voy a proponer:

Lo primero que debéis hacer es hablar con cada uno de los cuidadores actuales del niño (abuelos, tíos, hermanos mayores…) y dejarles claro que vosotros sois lo padres, que la responsabilidad es vuestra y que estaréis encantados si siguen colaborando en la crianza del niño, pero que si lo que van a hacer es llevar la contraria en cuanto os deis la vuelta, entonces que se estén quietos y se abstengan de quedarse con los niños.

No intentéis poner en práctica este método si no conseguís esto,

porque será un desastre.

Pensad por un momento.

¿Cuál es ese alimento que tiene mantenido al niño?

Lo único que come y que le mantiene vivo.

Eso que pide al rato de haberlo rechazado todo.

Una pista, suele ser un producto azucarado (biberón, yogur y sus derivados, batidos, zumos, galletas, trozo de pan… o directamente chucherías).

Esto es lo que llamo El Comodín.

No vuelvas a comprarlo hasta que el niño coma de todo.

Si lo compras y lo tienes en la casa sentirás la tentación de dárselo:

“Para que no se acueste con el estómago vacío”.

Si lo haces, todo el mal rato de verlo sin comer en todo el día no servirá para nada.

Dado que todo niño tiene el instinto de supervivencia del que forma parte el hambre (y que tu hijo tiene como el resto de seres vivos de este planeta, no te engañes), nos vamos a aprovechar de él para educar al niño.

Las normas a seguir son las siguientes:

  1. No se come viendo la tele.
  2. Si el niño tiene edad de coger los cubiertos (y la tiene en las edades de las que hablamos), no dar de comer.
  3. Evitar cualquier comentario relativo a la comida y sobre todo aunque te queme la sangre, no le regañes por comer lento o no comer.
  4. Ofrecer un plato de comida idéntico al de los demás, ni comida especial, ni triturado, ni pasado por el pasapurés. Si acaso troceado.
  5. Cuando los demás miembros de la familia halláis acabado de comer, se retiran todos los platos, incluido el del niño, aunque no lo halla tocado, y sin un sólo comentario.
  6. No le deis absolutamente nada de alimento hasta la siguiente comida. Si pide algo decid simplemente que no va a haber nada hasta la próxima comida. Entre comida y comida sólo hay agua.
  7. No discutáis sobre el tema delante del niño.

Sé que es duro, por eso voy a explicar el porqué de cada una de esas normas:

Para empezar, la tele los emboba. Lo que hace casi imposible que coman ellos solos. Si le pones la tele puedes estar 3 horas con el plato delante del niño sin que se entere siquiera de que existe.

Debe comer cogiendo él mismo los cubiertos para conseguir uno de los principales objetivos de este método: eliminar toda relación de la comida con la afectividad. Hay muchos niños que estando muertos de hambre no comen. Pero es porque consiguen algo a cambio. Ese algo es la atención de los padres, aunque sea para gritarles. Una vez que el niño comprende que no va a conseguir esa atención no comiendo deja de tener sentido pasar hambre para nada. Esto es especialmente frecuente en niños que empiezan a comer mal desde que ha llegado un nuevo hermanito. Hay que evitar por eso mismo regañarle, ni avisarle continuamente de que coma, ni comentarios del tipo de «qué malo es para comer»…

Fuera de las comidas intentad dedicarle tanto tiempo a vuestro hijo como podáis.

Hay casos en que el niño actúa así porque se le ha repetido tanto que come mal, en momentos de desesperación de los padres, que ya da por hecho que él es así y que ese es el papel que le toca representar cada vez que le ponen la comida delante.

La comida que debemos ofrecerle debe ser la misma que la nuestra, porque con dos años o más su dieta debe ser completa y debe masticar.

Si no mastica no se estimula el crecimiento de la mandíbula y cuando salgan los dientes definitivos no caben con lo que deforma la boca.

No debe tampoco caerse en el error de poner comidas especiales que sabemos que toma mejor, porque en lugar de tomar una dieta completa irá restringiendo cada vez más sus preferencias, simplemente como excusa para no comer ese día porque eso ya no le gusta y obligar así a la madre a prepararle otra cosa.

Cuando todos halláis acabado de comer, se supone que ha tenido un tiempo razonable para acabar. Por lo que se retira la comida de la mesa.

Sin comentarios de ningún tipo referentes a lo mucho o poco que haya comido. Al hacer esto le dais a entender que dais por hecho que comerá si tiene hambre, pero que no es algo que os preocupe y por tanto no es un arma de chantaje válida.

La siguiente es la parte más complicada y la más importante:

No deis nada que le entre por la boca hasta la siguiente comida.

Sólo agua, y no más de medio litro al día.

Sobre todo os costará mucho trabajo si os pide, pero especialmente en ese caso no hay que darle. Si lo haces, el mensaje que le estás transmitiendo es «haz lo que te de la gana a la hora de comer, que después, en cuanto me pidas te voy a dar lo que quieras».

En cuanto a no discutir delante del niño, debería ser una norma, no discutir delante de él ni sobre este tema ni sobre ningún otro. Es muy perjudicial para el desarrollo afectivo del niño y transmite la idea de que no estáis de acuerdo y si insiste vais a ceder.

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El agua contaminada

Porqué las bebidas para niños perjudican su salud. El valor del agua. Las bebidas sustitutas del agua y sus problemas

Entre los elementos fundamentales para la vida humana el segundo de la lista por lo inmediato de su necesidad (el primero es el aire) sin duda es el agua.

Sin embargo los niños cada vez toman menos agua y más sustitutos de la misma.

Hay niños que nunca la toman. Y no es exagerar.

Los grupos de sustitutos más importantes son:

  • Derivados lácteos.
  • Zumos de fruta.
  • Bebidas para deportistas.
  • Refrescos con y sin gas.
  • Aguas con sabor, color y olor.

Todos ellos para tomar con el objetivo de calmar la sed y promocionados con los argumentos más variopintos.

Pero lo único que nuestro cuerpo necesita para quitarse la sed es agua.

Estos productos añaden a nuestro cuerpo al quitar la sed cantidades nada despreciables de azúcares, sales y aditivos químicos que no son ni mucho menos inocuos en las cantidades en que cada vez más personas los consumen.

El azúcar genera obesidad: Una bebida azucarada al día puede producir 7,5 kg de sobre-peso al año.

Y el consumo medio de este tipo de bebidas en España es de más de 300 ml al día en preescolares y más de 700 ml al día en escolares.

Hay quien no las prueba, luego hay niños que beben más de un litro al día, todos los días.

Las sales de las bebidas para deportistas están pensadas para reponer pérdidas de las mismas a través del sudor, y son adecuadas para ello.

Pero cuando las toma sistemáticamente alguien que no tiene esas pérdidas (no suda, que para eso está el aire acondicionado y haciendo deporte no le pillan) hace lo mismo que si añade más y más sal a la comida: Hipertensión.

Los aditivos químicos en niños predispuestos pueden inducir alergias, hiper actividad y trastornos con déficit de atención… entre otras muchas cosas.

Estamos pagando más por consumir agua contaminada.

Y es un negocio de muchos miles de millones de euros a nivel mundial.

Pero, ¿y lo buenas que están? No diremos que no saben hacer su trabajo.

Se amoldan perfectamente a los gustos de cada posible consumidor.

Siempre hay alguna bebida alternativa al agua para cualquiera.

Y si descubres un grupo para el que no la haya: Paténtala, que te haces de oro.

Cuando hablamos de productos dirigidos a niños el diseño que las industrias hacen se basa en lo siguiente:

  • Debe ser dulce. Son de hecho el primer componente de la dieta que yo suprimiría en un niño obeso.
  • Anuncios con personajes que despierten el interés de los niños y diseños atractivos para ellos según la edad a la que se dirigen.
  • Publicidad en la programación infantil.
  • Una campaña en la que destaquemos para los padres que aportamos algo “positivo” a la salud de sus hijos (defensas, huesos sanos, las vitaminas de la fruta que tu hijo jamás se comerá…). Da igual que sea mentira, basta con que parezca creíble y muchos padres tendrán la excusa para dárselo a sus hijos.

Es evidente que esto no son argumentos sobre nutrición, sino simplemente para vender más.

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El dolor de oídos despierta al niño

El niño que no duerme por dolor de oídos. Hay niños que se despiertan de noche por dolor de oídos. Qué hacer.

Una causa muy frecuente de despertar en los niños son los dolores de oídos. Sobre todo en los 5 primeros años de vida. Es decir, mientras los niños siguen teniendo más catarros.

El dolor de oídos suele ser más intenso durante la noche, porque cuando nos tumbamos boca arriba, el oído queda más bajo que la garganta. En esa posición el moco del propio oído no sale, se acumula aunmentando la presión. Pero también, si hay moco abundante en la garganta, puede bajar hacia el oído.

Cuando se pone en posición vertical, el oído queda más alto que la garganta, de moco que se vacia hacia ella disminuyendo la presión, y el dolor.

Si el despertar del niño se produce por este dolor de oídos, notamos que se calma al rato de cogerlo y mantenerlo incorporado (10-15 minutos) y reaparece al rato de estar tumbado (entre 15 minutos y una hora).

Además suele doler más al presionar delante del oído en el hueco que queda tras el lóbulo de la oreja. 

Hay niños que tienen este dolor con frecuencia sin fiebre ni secreción saliendo por el oído. La causa suele ser una hipertrofia de vegetaciones o que el conducto por el que drena el moco del oído hacia la garganta (trompa de Eustaquio) no hace bien su función (está taponada o el moco sube con demasiada facilidad hacia el oído). Podemos usar diversos tratamientos para resolver esos problemas. Pero en ocasiones lo único que resuelve de verdad el problema es quitar las vegetaciones o poner drenajes en los oídos (Otorrinolaringólogo).

En ocasiones el dolor se hace constante tanto si está tumbado como si está de pie y aparece la fiebre. En estos casos es que posiblemente el moco acumulado en el oído se ha sobreinfectado y conviene que sea visto por el pediatra para valorar el tratamiento adecuado.

Siguiente Capítulo: Se despierta por frío o calor…

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El niño que respira mal mientras duerme

Niños que no respiran bien durante el sueño,cuáles son causas y cómo solucionarlas.

 

Hay niños que duermen mal porque respiran mal de noche.

Roncan como personas mayores interrumpiendo en algunos casos la respiración durante períodos de 10 segundos o más.

Es lo que se llama Apnéa del Sueño.

Aquellos que la sufren, tienen una mala calidad de sueño, ya que cuando hacen esas pausas sin respirar, baja la concentración de oxígeno en sangre, provocando que el cerebro se mantenga en situación de alerta.

Suelen ser personas que durante el día están más cansados, irritables y con dificultad para concentrarse.

En los niños sus dos causas más frecuentes son el sobrepeso y las vegetaciones.

La primera causa es evidente. Son niños con un sobrepeso bastante claro y mejoran adelgazando.

Las vegetaciones grandes pueden diagnosticarse con facilidad simplemente observando ciertas cosas en el niño:

  • Respira peor en cuanto se tumba, pero de día respira mal, con la boca abierta, como si tuviera siempre mocos.
  • Al respirar o cuando tose se oye moco, pero no lo echa.
  • Si le hacemos un lavado de nariz, o no sale nada, o aunque salga, sigue respirando mal.
  • Tose con más frecuente de noche y al levantarse por la mañana.
  • Cuando tose notamos que mueve moco, es muy aparatoso, pero cede tras unos pocos golpes de tos, cuando ha quitado el moco de en medio, a veces vomitando.

Si cumple esta descripción y durante la noche se despierta con frecuencia por la tos o hace pausas sin respiración de 10 segundos o más, conviene que lo vea el Otorrinolaringólogo, que valorará si es necesario extirpar las vegetaciones.

Hasta que se valore si se opera, suelen dormir mejor algo más incorporados (echados sobre una almohada alta, o incluso recostados en una hamaca).

 

Siguiente Capítulo: Dolor de oídos…

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El niño que se despierta con frecuencia

Niños que se despiertan con mucha frecuencia, descubre las causas más frecuentes y cómo mejorar.

 

El capítulo dedicado a los Despertares, trataba sobre todo de las cosas que nosotros hacemos mal y pueden aumentar las veces que el niño se despierta durante la noche.

Hay otras causas frecuentes de despertares durante la noche en niños:

 

 
Siguiente Capítulo: El sonambulismo…

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Problemas concretos del sueño en niños

Los problemas más frecuentes del sueño en niños

Causas más frecuentes de problemas durante el sueño en niños. Cuáles son y cómo resolverlos.

 

Hasta aquí me he centrado en entender como funciona el sueño normal y como iniciar un correcto hábito de sueño desde el principio.

A partir de ahora nos centraremos en los problemas más frecuentes para que sirvan como ejemplo y los entendamos mejor.

 

 

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Neumonía en niños

Neumonía en niños

Neumonía en niños.  Las dudas más frecuentes que explico a los padres de niños con pulmonía. Diagnóstico, Tratamiento y un vídeo que lo aclara todo.

¿Qué es una Neumonía?

La neumonía es una infección que afecta al pulmón.

No es mi intención con este artículo que aprendáis a tratar o diagnosticar una neumonía. Eso es función de los Pediatras, no de los Padres. Mi idea es que si vuestro hijo es diagnosticado de Neumonía tengáis algo más claros algunos conceptos que suelen causar dudas a los padres.

También hay quien la llama pulmonía.
Es una enfermedad entre moderada y grave. En la mayoría de los casos puede tratarse en el domicilio del niño.

Pero en algunos casos puede ser necesario tratarlo en un hospital:

  • Cuando el niño no es capaz de hacer el tratamiento en casa (vomita la medicación…)
  • Si tiene muy mal estado general.
  • Si tiene una dificultad respiratoria importante.
  • Si tras iniciar tratamiento en casa empeora.

¿Cómo empieza una neumonía?

Puede empezar como un resfriado normal (casi siempre empieza con un virus). No es posible saber cuando empieza si acabará en neumonía o no. En algunos niños el catarro empieza a irritar los bronquios, que producen moco. Y si éste no se puede expulsar bien puede empezar a acumularse. Este moco acumulado es a veces aprovechado por una bacteria para empezar a crecer y producir la neumonía.

Evolución habitual de una neumonía

Empieza con un catarro con tos y mocos, que en algunos casos tiene fiebre durante unos días.

Lo más frecuente es que cuando ya empezaba a mejorar, se produzca un empeoramiento repentino con fiebre y tos más intensos. En otros casos el catarro va simplemente a peor (cada vez más tos y fiebre en ascenso con estado general empeorando) o no experimenta mejoría tras 3-4 días de fiebre.

El diagnóstico de la Neumonía

Cuando se produce la evolución descrita antes se debe acudir al pediatra que llega al diagnóstico por medio de:

  • Historia: La evolución descrita.
  • Exploración: Niño con estado general malo (mal color de piel, decaimiento…), dificultad respiratoria (respira más rápido de lo normal y se nota que le cuesta trabajo…) y al escuchar el pecho con el fonendo se oyen crepitantes (ruido como de pisar nieve en alguna zona del pulmón -no siempre se oye-).
  • Radiografía: Hay dos tipos de neumonías según la radiografía:
    • Lobar: Afecta sobretodo a una zona del pulmón que se ve en la placa como una mancha blanca.
Son las más agresivas y que se suelen complicar más.

 

  • Atípica: Se ve como una imagen difusa en todo el pulmon como de vidrio deslustrado.
Suelen tener una buena evolución si se tratan de forma adecuada.
  • Analítica: En algunos casos en los que no está claro el tipo de neumonía o su intensidad la analítica puede ayudar.

Tratamiento de la neumonía

  • En casa: Antibiótico en función del tipo de neumonía, tratamiento para la fiebre y tratamiento que ayude a expulsar el moco del pecho.
  • En el hospital: Antibiótico por vía intravenosa, tratamiento para fiebre y medicación en aerosoles y oxígeno en mascarilla para ayudar a respirar si es necesario.

En la mayoría de los casos el tratamiento dura entre 10 y 14 días.

Radiografías posteriores

Es muy frecuente que tras una neumonía, la familia quiera ver una radiografía normal. Se abusa de ellas.

La radiografía no sirve para valorar la mejoría de las neumonías, ya que la imagen de la placa no mejora rápidamente. En algunos casos, a pesar de estar curado, puede seguir con imagen de neumonía semanas después.

La radiografía mejora lentamente, pero empeora rápidamente.
Está indicado hacer las placas que sea necesario cuando una neumonía empeora, pero no sirven para dar un «certificado de curación».

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Cuidados del cordón umbilical

Cómo curar el cordón umbilical del bebé

Cuidados del cordón umbilical: Consejos para padres sobre el cordón umbilical del recién nacido. Higiene y caída. Infección del cordón umbilical.

El baño y el cordón umbilical

Los primeros días de vida, la higiene tiene una limitación: el cordón umbilical debe secarse para caerse.

Para ello recomiendo no bañar al bebé introduciéndolo en el agua hasta un par de días después de caído el cordón umbilical.

Si dos días después de la caída del cordón, la piel que lo rodeaba está seca y sin inflamación puede mojarse.

Hasta que caiga el cordón, lavad al niño sobre una toalla, con una esponja por zonas sin mojar el cordón umbilical.

Pero si en algún momento el cordón se mancha de caca, puede lavarse sin problema. A la mayoría de los padres les da miedo tocarlo por si al bebé le duele, pero el cordón no tienen sensibilidad.

Si tenéis que lavar el cordón, no lo mojéis mucho tiempo y secadlo bien después.

Cuidados del cordón umbilical hasta que caiga

Con el cordón umbilical, la principal preocupación de los padres es cómo cuidarlo para evitar su infección.

Hay teorías para todos los gustos:

– No echar nada o echarle Alcohol de 70º o Clorhexidina. Usar un antiséptico un par de veces al día reduce las posibilidades de que se infecte. Así que prefiero usarlo. Suele recomendarse más la Clorhexidina en spray. Pero en los casos en que el cordón umbilical está muy húmedo puede ayudar más el Alcohol de 70º.

– Ponerle o no ponerle gasa. Antes se ponía. Pero salieron algunos estudios que decían que la gasa aumentaba las posibilidades de infección. Mi opinión es que a mucha gente le da miedo tocar el cordón umbilical y no cambian la gasa con la frecuencia adecuada. Yo he visto niños que a la semana llevaban puesta la gasa con la que salieron del Hospital. Evidentemente así, la gasa es un criadero de bichos. Pero si la gasa se cambia cada vez que se manche o un mínimo de dos veces al día, yo prefiero poner gasa.

Cordón umbilical tapado por el pañal o por fuera del pañal: Algunos lo ponen dentro para «protegerlo». ¿De qué, de la pérdida de humedad? La idea es que se seque y a ser posible que no se manche de orina o caca. Luego lo lógico es dejarlo fuera del pañal.

En resumen para mi gusto: Con gasa cambiada con frecuencia y antiséptico un par de veces al día, dejándolo por fuera del pañal.

El cambio de gasa del cordón umbilical

Para los que decidan poner gasa.

Mientras tenga el cordón umbilical, cada vez que se lave o si se mancha con la orina o las heces se debe cambiar la gasa.

Nos lavamos las manos antes del cambio de gasa.

Se usa gasa estéril que suele venir doblada en cuadrado como una servilleta. Se desdobla y se lía como un rulo.
Una o dos veces al día se le echa a la gasa Alcohol de 70º o Clorhexidina al 4% y la estrujamos como una bayeta de forma que esté empapada pero no chorreando (para no irritar la piel de alrededor).

Y entonces la liamos en torno al cordón umbilical.

Si a lo largo del día vuelve a mancharse con las heces o la orina basta con cambiar la gasa sin más.

Infección del cordón umbilical

La única complicación importante que puede tener el cordón umbilical antes de caerse es que se infecte.

Para vigilar por si esto ocurre, al cambiar la gasa observad siempre el aspecto del cordón.

Si la piel que lo rodea está inflamada, tiene secreción amarillenta o huele mal es conveniente que lo vea su pediatra, porque puede estar infectado.

Si ves esto toma además la temperatura al bebé. En la mayoría de las infecciones del cordón (llamadas Onfalitis), no sube, porque se trata de infecciones leves. Pero si aparece fiebre deberías llevarlo al pediatra lo antes posible. 

Cuando se trata de una infección leve, sin fiebre, suele bastar con aplicar algún tratamiento antibiótico local. Suelen usarse por ejemplo colirios.

Si ya hay fiebre alta o la infección es mucho más intensa puede ser necesario incluso usar antibióticos intravenosos. Pero esto ocurre en muy pocos casos.

Tanto en unos como en otros la evolución suele ser buena y responden bien al tratamiento. Así que tranquilidad.

La caída del cordón umbilical

El momento en que se cae varía mucho de unos bebés a otros. Los hay que han caído en tres días y otros que pueden tardar casi un mes.
Una vez que se cae, la base debe estar seca. Si veis un fondo nacarado como con secreción, lo que tiene es un granuloma umbilical. El pediatra puede hacer que se seque aplicándole nitrato de plata.

Hernias umbilicales

Otro de los problemas asociados al cordón es cuando está muy salido. Es lo que llamamos hernias umbilicales. La mayoría se acaban resolviendo solas. Pero si quieres más información lee el artículo sobre Hernias Umbilicales.

Como ves, algo tan pequeño, y que además desaparece en los primeros días de vida da para muchas dudas. Pero con información y tranquilidad es algo fácil de superar. Antes lo hacían sin esa información…

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Vacuna Rotavirus

Una explicación para padres sobre la utilidad de esta vacuna. Contra el virus que con más frecuencia causa ingresos hospitalarios en lactantes por diarrea.

El rotavirus es el causante más frecuente de ingreso hospitalario de lactantes por diarrea.

Hoy día, en los países desarrollados, la mortalidad por diarrea es mínima. Por lo que en comparación con otras vacunas que protegen contra infecciones que pueden causar la muerte incluso en países desarrollados, es menos urgente su uso. Este es el motivo por el que está fuera del calendario vacunal gratuito por ahora.

Lo que sí causan las diarreas en lactantes es ingresos frecuentes. El rotavirus no es el único germen causante de diarreas en bebés. Pero sí es el más agresivo de los frecuentes. Por eso se ha desarrollado una vacuna contra él. La pena es que esta vacuna no esté disponible por falta de recursos donde realmente sería útil, en los países en vías de desarrollo. Donde la diarrea sigue siendo una de las principales causas de mortalidad infantil.

Evitar ingresos hospitalarios por Rotavirus

Para un niño pequeño, un ingreso hospitalario no es algo agradable. Aún no siendo una causa de mortalidad habitual en nuestro entorno, un ingreso puede suponer un problema no despreciable para el bienestar del bebé.

Y el ingreso de un lactante es una alteración importante para la vida de sus padres.

La vacuna contra el Rotavirus disponible en España puede encontrarse bajo la marca Rotateq o Rotarix.

Efectos secundarios de la vacuna del Rotavirus

Es una vacuna de virus atenuados. Lo que quiere decir que produce una infección leve, que puede mostrarse como una diarrea leve, con o sin fiebre.

Forma de administración de la vacuna del Rotavirus

La vacuna se da en tres dosis por vía oral si es Rotateq o 2 dosis si es Rotarix. No se pincha.

Puede darse con pautas muy diferentes.

Yo suelo recomendarla a los 2, 4 y 6 meses de edad en Rotateq o 2 y 4 meses si es Rotarix.