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Síntomas del Ébola en niños

Ébola en niños, síntomas

Este artículo es en respuesta a la petición realizada a través de nuestra comunidad de Facebook para ofrecer información a los padres sobre el virus Ébola y cómo se puede manifestar en niños.

Para una información más amplia sobre la Enfermedad por el virus del Ébola os paso el enlace al artículo en la web de la OMS. Me baso en esos datos para explicar lo siguiente de la forma más clara posible.

No me voy a enrollar diciendo lo que podéis leer en cualquier parte sobre el Ébola. Voy a resumir mucho lo básico y luego voy a centrarme en las dudas más frecuentes que me están preguntando los padres.

Qué es el Ébola

Es un virus. Procede de África, donde ha estado presente desde hace mucho posiblemente.

Una de las cosas que la gente no entiende es que las selvas ecuatoriales son la reserva biológica del planeta. Eso significa que hay muchísimos animales, plantas y microbios que no conocemos aún que habitan en ese ecosistema.

Desde que la presión humana ha invadido esas zonas hemos ido conociendo nuevas especies de seres vivos y entre ellas hay también enfermedades «nuevas». No son en realidad nuevas, pero no se extendieron hasta que hubo población humana suficiente para ello. La primera vez que se describió el Ébola fue en 1976.

Es lo mismo que pasó con el SIDA o VIH. Proviene también de allí.

Lo más llamativo de este virus es que es muy agresivo. Dependiendo de los brotes tiene una mortalidad de entre el 40 y el 90%.

Si nos atenemos a los datos que conocemos parece que este brote se mueve en mortalidades inferiores al 50%. Pero eso a veces cambia con la evolución del brote, a mejor o a peor. Y la verdad, una mortalidad del 40% ya es para echarse a temblar.

¿Cómo se contagia el Ébola?

No se contagia por vía respiratoria. Es una de las pocas ventajas de este virus. Si se contagiase por el aire como la gripe íbamos listos.

Lo hace por contacto con secreciones (saliva, lágrimas, moco, orina, heces, esperma, secreciones vaginales y sangre) de un paciente que está en fase activa (no contagia al parecer durante la incubación y una vez superada totalmente la infección, no contagia).

No es capaz de atravesar la piel. Por lo que el contagio ocurre cuando alguna de esas secreciones del enfermo contacta con una herida en nuestra piel o con las mucosas (al tocarnos los ojos, la nariz o la boca, o por medio de relaciones sexuales).

Es muy poco resistente fuera del cuerpo (como el VIH, por suerte). Eso es también importante porque significa que el contagio se realiza por tocar directamente las secreciones del paciente y ponerlas en contacto en poco tiempo con una herida o mucosa. Porque si no es así el virus muere. Eso significa que no se contagia por tocar una puerta que fue tocada por un enfermo a no ser que la mano del enfermo estuviese manchada de sus secreciones y toquemos inmediatamente una herida o mucosa nuestra con esa mano.

La fase activa es la que la infección aparece con fiebre. Esta fiebre sube porque el virus se está multiplicando más. Cuando desaparece la fiebre es porque el cuerpo ha vencido a la infección formando anticuerpos contra él y lo elimina por completo. Aunque tarda unos días en haber seguridad.

No parece haber portadores humanos que contagien tras haber pasado la infección. Lo que sí hay son animales portadores sanos. Por eso se sacrificó al perro. Podemos decir que se debía haber hecho una analítica al animal y mantenerlo en observación. Pero la realidad es que escasamente se está preparado para aplicar de forma correcta el protocolo en humanos. Si hubiese ocurrido un fallo en el control de Excalibur y por ello se extendiese el brote costando la vida a más gente ¿Qué se hubiese dicho?

Y se supone que pasar la infección inmuniza contra ese virus en concreto.

Comparando Gripe A y Ébola

Si pensamos en la Gripe A, para hacernos una idea de algo reciente con lo que ya hemos lidiado. La gripe A era muy contagiosa. A estas alturas posiblemente la hemos pasado casi todos. Pero la mortalidad no era mucho más alta que la de una gripe normal.

El Ébola es mucho más agresivo en cuanto a mortalidad, pero se contagia con mucha menos facilidad. Si no fuese así, en los países en los que ha empezado y con los medios de los que disponen, los muertos a estas alturas serían millones, no miles. Pero como no se dote de los medios adecuados a esos países seguirá subiendo el número de forma cada vez más rápida. Esto sólo pueden hacerlo los organismos internacionales. Pero la opinión pública debe presionar a los políticos para que lo hagan.

Estamos agobiados por un caso en nuestro país. Pero si no se ayuda a los países realmente afectados el número de casos aquí irá aumentando en un goteo cada vez más frecuente hasta que nos resulte imposible el control de todos. 

Hasta ahora no se está haciendo todo lo que se puede porque posiblemente los gobernantes de los países desarrollados piensan que se puede controlar la llegada de infectados. Si es así, será un error que empezarán pagando los habitantes de esos países. Pero que acabará afectándonos a todos. Y sería un adecuado castigo a nuestra falta de solidaridad.

La OMS ya ha dicho los recursos que necesita para poder «garantizar» un control del brote en origen, y los países ricos (los nuestros) están haciéndose los remolones. Posiblemente cuando alcancen la cantidad necesaria de dinero en este momento, el coste se tenga que multiplicar por no haberlo hecho en su tiempo. Y la capacidad de respuesta de la OMS incluso disponiendo de los recursos está por demostrarse.

Síntomas del Ébola

La descripción de los síntomas es:
«Se suele caracterizar por la aparición de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones en la piel, fallo del funcionamiento del riñón y el hígado y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.
Las analíticas muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.»

Pero a un caso sospechoso de Ébola no debería hacérsele analíticas más que en un Hospital especialmente preparado para ello (muy pocos).

El problema es que estos síntomas son muy similares a la gripe y algunas gastroenteritis virales que son muy frecuentes desde hace unos años. Hay épocas, en las que casi uno de cada tres niños que entra por urgencias tiene esos síntomas.

La incubación, es decir, el tiempo que tardan en aparecer los síntomas desde que se tiene contacto con el virus puede ser de entre 2 y 21 días. Aunque en la mayoría de los casos es de 5 a 12 días.

En la práctica y para el caso que más preocupa ahora en Madrid, si en 3 semanas desde que se resuelva el 1º caso de Ébola en España no aparece ningún nuevo enfermo (hasta este momento se están ingresando sospechosos, pero ninguno parece ser positivo), es que este brote se ha controlado. Esperemos que sea así, que para los siguientes estemos más preparados y que mientras ayudemos a controlar el brote en el origen.

Diagnóstico del Ébola en niños

Sólo puede confirmarse de verdad o desmentirse por medio de una analítica de detecte en el paciente la presencia del virus.

Estas analíticas sólo pueden solicitarse desde centros de referencia (se está estableciendo uno por capital).

Tu médico de atención primaria no puede solicitar esa analítica ni extraerla y no se hace en cualquier servicio de urgencias.

Sólo en el hospital de referencia para sospecha de Ébola y sólo a pacientes que esté justificado pensar en esta enfermedad.

Prevención y tratamiento del Ébola en niños

No hay vacuna contra Ébola. Se están probando varias, pero ninguna está aún disponible para usarla.

Los antibióticos no sirven.

No hay ningún tratamiento milagroso contra él. De los que se habla en los medios son fundamentalmente anticuerpos contra el virus producidos por personas que lo han superado. Pero como ha habido aún pocos enfermos se dispone de muy pocas existencias de este medicamento.

Lo que se hace en realidad es ayudar al cuerpo a resistir hasta que éste se defiende produciendo anticuerpos y elimina el virus. Como los medios para hacer esto han mejorado, la esperanza de supervivencia en los países con medios puede ser algo mayor.

La medida más eficaz en este momento es evitar que se extienda el brote controlando a los infectados y sus contactos de forma adecuada. Esperemos que a partir de ahora la actuación de las autoridades sanitarias esté más a la altura de este problema, porque si no la situación puede ser preocupante.

Especialmente en dotar a todos los centros médicos (públicos y privados) de los medios necesarios para actuar y mejorando MUCHO la comunicación. Eso significa para empezar tener instalaciones que permitan el aislamiento real y la utilización adecuada del material de protección. En cuanto a infraestructura, casi ningún hospital está preparado.

Pero mientras tanto, no queda otra que hacer vida normal. Recordad la Gripe A, la aviar, la porcina, las vacas locas…. Mientras estamos vivos, estamos sometidos a amenazas que pueden matarnos. Pero vivir agobiados por ello cuando la respuesta no depende de nosotros es poco recomendable. Y la realidad es que hoy en día somos más conscientes de las amenazas y disponemos de mucha más capacidad de respuesta.

Repito, estamos olvidando lo que es esencial: Que se den los medios necesarios para controlar el brote en su origen, porque si no se irá extendiendo y los casos irán apareciendo poco a poco por todas partes.

Ahí tal vez sí dependa de nosotros, debemos presionar a los políticos para que haya dinero para esto (y que no aprovechen para sacar otra tajadita), aunque sea eliminando subvenciones a dedo, asesores inútiles, empresas públicas sin utilidad pública y cargos de confianza.

En cuanto a ciertos cargos políticos que se dedican a criticar a los que están al pie del cañón desde su despacho… Para qué pedirlo, en España no dimite nadie… de los que deberían hacerlo. Pero es vergonzoso.

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Quemaduras en niños y bebés

Las quemaduras en niños y bebés. Lo más importante es evitar que ocurran previniendo las causas más frecuentes. Y si ocurre ¿qué pueden hacer los padres?

Dentro de los accidentes en niños y bebés, por detrás de las caídas y los cortes, el tercer lugar con «honores» lo ocupan las quemaduras.

Lo bueno y lo malo de las quemaduras, es que en la mayoría de los casos son evitables.

Hay pocas cosas en el ambiente que nos rodean capaces de producir quemaduras. Y eso hace que cuando unos padres se conciencian la posibilidad de que un niño sufra una quemadura se reduce muchísimo.

Situaciones calientes

Creo que en esto lo más útil es describir las situaciones que suelen producir quemaduras en niños con más frecuencia. De ese modo cuando en vuestra vida cotidiana estéis en una de ellas vuestro cerebro de forma inmediata se activará y os hará estar alerta para evitar la quemadura a vuestro hijo.

En la cocina:

Estamos preparando la comida. Eso significa en muchos casos calentar alimentos. De las cuatro formas más habituales, hervir, freir, asar, hornear. Cada una de ellas es susceptible de producir quemaduras diferentes:

  1. Quemaduras por agua hirviendo. Lo más habitual es cuando ponemos los cazos con el asa hacia fuera y el niño tira de ella hacia abajo, volcándose el líquido hirviendo encima. Pero también cuando repartimos la comida en los platos y la dejamos para que se enfríe. Es importante si hay un niño cerca que no estén a su alcance, con las asas de los cazos haciendo algo tan simple como girarlos para que no queden hacia el exterior de la encimera. Las quemaduras por agua hirviendo no suelen ser muy profundas, pero sí muy extensas.
  2. Quemaduras por aceite caliente. Cuando freímos sea con sartén o con freidora es importante como en el caso de los cazos poner siempre las asas de forma que el niño no pueda colgarse de ella volcándosela encima. En este caso aún más, porque las quemaduras por aceite son más frecuentes. Sin embargo lo más frecuente no es esto, sino las quemaduras por salpicadura. A todos nos ha pasado que al echar algo a la sartén con el aceite caliente ha saltado. Por eso nunca eches a freir nada con el niño cerca y ten siempre preparada la tapa de la sartén para aplicarla en cuanto eches lo que vas a freir. Lo mismo al retirar la tapa de la sartén. Retira siempre la sartén del fogón antes de abrir la tapa para que la intensidad de ebullición del aceite baje un poco. Como en el caso anterior, también debes mantener los alimentos recién fritos fuera del alcance del niño hasta que se enfríen. Y recuerda que algunos alimentos cuando la superficie ya parece fría pueden mantener mucho el calor en su interior y que te quemes al morder.
  3. Quemaduras al tocar cazos, ollas, planchas de asar, vitrocerámicas, fogones. Son elementos metálicos que calentamos para calentar los alimentos. Siempre hay que mantenerlos fuera del alcance del niño hasta que se enfríen. Suelen producir quemaduras en la yema de los dedos o palma de las manos. Igual que cuando tocan los fogones o la superficie de una vitrocerámica que no se ha enfriado aún.
  4. Hornos. ¿Porqué la mayoría de los hornos están bajo la encimera? Es incómodo para introducir y sacar los alimentos. Es incómodo para limpiarlo. Y está a una altura a la que cualquier niño que ya ande puede llegar… Tocar el frontal del horno cuando está a plena temperatura produce quemaduras como las anteriores, en yemas de los dedos o en palma de las manos. Suelen ser menos intensas que en el caso 3. Pero más frecuentes por ser el horno la mayoría de las veces más accesible.

Fuera de la cocina:

Fuera de la cocina son 4 los elementos que con más frecuencia producen quemaduras:

  1. Comida o bebidas enfriándose: Especialmente la sopa y las infusiones. Son quemaduras por agua hirviendo, extensas y poco profundas habitualmente.
  2. El baño: Evidente. Prueba la temperatura del agua siempre antes de bañar a tu hijo y no lo dejes sólo con alcancen para abrir el agua caliente si no tienes claro que entiende el riesgo.
  3. Sistemas de calefacción: Braseros, Radiadores eléctricos, estufas, chimeneas… Siempre fuera del alcance de los niños.
  4. Cigarros: Esto es sencillo. NO FUMES. Si tienes un hijo, evitar que se queme con un cigarro es la menos importante de las razones para que dejes de fumar. La principal: Que tu hijo quiere que le acompañes muchos años y lo hagas lo más sano posible. ¿Cuánto tiempo de vida compartida con tu hijo estás dispuesto a perderte por culpa del tabaco? Sé que no es fácil. Pero no te engañes diciéndote que puedes dejar de fumar cuando quieras. Si esto no es un motivo suficiente ¿qué lo es?

Fuera de casa:

Aquí la lista es muy amplia: Tubos de escape de motocicletas (muy frecuente), fuego en fiestas que lo incluyen como tal o pirotecnia.

Y un capítulo a parte: Quemaduras solares.

Una explicación a tiempo

Cuando los niños empiezan a entender el lenguaje, un a de las mejores prevenciones que existen es avisar de los peligros.

Podemos alertar a los niños de que hay cosas que hacen daño y de las que debe alejarse. La mayoría de los focos de calor son graduables. Y especialmente en los niños que son tocudos a veces puede ser útil dejarle que toque elementos calientes pero que no lleguen a quemar para que entienda el riesgo.

¿Qué hacer si un niño o bebé se ha quemado?

Lo primero es enfriar y alejar de lo que quema:

Siempre tras una quemadura, lo mejor es agua fría.

Para seguir enfriando y mientras preparamos los siguientes pasos, podemos mantener la quemadura fría aplicando un paño con agua fría que cambiemos a los pocos minutos.

A partir de ahí, depende del grado de quemadura:

La gravedad de una quemadura depende de tres cosas: Profundidad, extensión, zona.

Profundidad:

No es lo mismo que la piel se ponga roja (primer grado) que si forma ampollas (segundo grado) o si la piel ha desaparecido dejando a la vista el tejido que hay debajo (tercer grado).

Extensión:

Una quemadura que afecte más del 30% de la superficie del cuerpo se considera grave, aunque no sea muy profunda ni afecte zonas importantes. Esto es así porque la piel tiene dos funciones que se ven comprometidas cuando una quemadura es grande: Evitar la pérdida de líquidos y evitar la infección.

Habitualmente una quemadura extensa necesita tratamiento antitbiótico, en muchos casos intravenoso para evitar una infección grave a partir de la piel. Y eso significa ingreso hospitalario en muchos casos.

En quemaduras grandes se puede perder mucho líquido, sales y proteínas a través de la piel quemada. Y para controlarlo es necesario a veces realizar analíticas repetidas y aportar esas sustancias por vía intravenosa en los primeros días tras la quemadura. De nuevo es criterio de ingreso hospitalario frecuente.

Zona:

No es lo mismo quemarse la espalda (una zona con poca funcionalidad fina) que la cara, las manos o los genitales. Estas tres son las zonas más graves cuando se queman, por sensibilidad, por estética y porque tienen funciones finas que es fundamental preservar.

Dos opciones por tanto:

  1. Una quemadura profunda (con apollas inmediatamente) extensa (no puedes cubrirla con apósitos normales que tienes en casa) O que afecta manos, cara o genitales debería ser al menos valorada en urgencias lo antes posible. Importante el O. Con que cumpla cualquiera de las tres características, a urgencias. El transporte a urgencias hazlo cubriendo la quemadura con paños húmedos y manipulando lo menos posible las zonas quemadas. Si tienes algún analgésico en casa te recomiendo que se lo des antes de salir para que empiece a calmarle por el camino.
  2. Una quemadura poco profunda (primer grado) poco extensa (se puede cubrir con facilidad con un apósito) y que no afecte a manos, cara ni genitales, puede tratarse en casa en la mayoría de los casos. Y es esto lo que voy a explicar a continuación.

Tratamiento en casa de quemaduras leves

Si como hemos dicho es leve porque no es profunda, no es grande y no afecta manos, cara, genitales, puedes tratar la quemadura en casa siguiendo estos pasos:

  1. Enfriar con agua fría.
  2. Cuando la zona ya se ha enfriado y hemos limpiado con agua lo que le quemaba, yo suelo recomendar una sola aplicación si tienes en casa de una crema de corticoides. Se suele hablar de las típicas soluciones caseras, como la pasta de dientes…. Pero realmente una crema de corticoides es lo más adecuado. ¿Para qué? Muchas quemaduras leves no tienen ampollas (si las tiene desde el principio es una quemadura de segundo grado y como decimos ya no es leve, a urgencias) al principio, pero las forman horas después. Aparecen por la inflamación que ha generado la quemadura. Para eso las enfriamos con agua. Pero si una vez enfriada, aplicamos un corticoide podemos evitar que las ampollas aparezcan. No es bueno aplicar corticoides después en las fases en las que ya el daño está hecho, porque los corticoides disminuyen la capacidad de la piel para regenerarse y defenderse. Por eso es una sola aplicación inmediata, en los primeros minutos tras la quemadura.
  3. Si le duele puedes (debes) darle un analgésico.
  4. Si la piel está integra, ha desaparecido la inflamación y no ha salido ampolla unas horas después de la quemadura, el tratamiento ha terminado.
  5. Si finalmente sale alguna ampolla pero es pequeña y no afecta zonas especialmente sensibles (cara, manos, genitales) lo mejor es:
  6. Aplicar alguna crema antibiótica y cubrir con un apósito. Cambiarlo 1-2 veces al día, o más si se mancha. Puede quitarse el apósito y lavarse la zona normalmente mientras la piel mantenga su superficie conservada.

Respecto a las ampollas

Si una ampolla no produce un dolor intenso, lo mejor es no pincharla. Ya que es la forma natural de curar de una quemadura. Mantiene protegida la zona para que la piel se regenere por dentro a cubierto. Y sigue sirviendo como barrera para las infecciones.

Si está tan a presión que el dolor es muy intenso lo más habitual es que el niño se toque y acabe reventando. En esos casos es mejor pincharla con una aguja previamente desinfectada para permitir que alivie la presión y así se reduzca el dolor. Pero no presiones la ampolla intentando que se vacie totalmente. Va a ir haciéndolo a su ritmo, de modo que el flujo constante de líquido dificulta que los gérmenes entren. Pero además en una ampolla pinchada te recomiendo aplicar una crema antibiótica y cubrir la lesión con un apósito.

Sí te advierto que en quemaduras grandes o de zonas en las que es especialmente importante mantener la movilidad (cara interna de la mano, cara, articulaciones…) a veces los médicos pueden decidir a lo largo de la evolución de una quemadura retirar la superficie de las ampollas.

Pero en quemaduras leves que no afectan esas zonas, lo mejor es dejar que la piel que cubre la ampolla caiga sola a su ritmo una vez que ha cumplido su función y la piel se ha regenerado por debajo.

Es un tema largo, pero espero que os sea útil.

Y lo más importante: Si tienes dudas consulta a tu médico. En estética y funcionalidad tras una quemadura, cuanto antes actuamos más margen tenemos.

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Le ha entrado algo en el ojo

¿Qué pueden hacer los padres cuando a su hijo le entra algo en el ojo? ¿Cuándo deben acudir al médico?

Los ojos son una de las partes delicadas más expuestas del cuerpo. Si pensamos cuál es el sitio en el que más nos preocupa que pueda sufrir un golpe nuestro hijo, independientemente de la intensidad, seguro que son los ojos.

Por eso tenemos algo que los protege, los párpados, y un reflejo que hace que se cierren cuando las pestañas notan cualquier contacto.

Es tan efectivo que incluso cuando queremos limpiarnos el ojo nos resulta difícil mantener los párpados abiertos.

Aún así, a veces algo puede entrar en el ojo.

Lo primero que nos planteamos ¿Cómo limpiar el ojo cuando entra algo?

Lo más básico, no «¡te frotes!» Creo que esto lo tienen claro todos los padres, pero por si acaso. Si lo que haya entrado en el ojo es duro, al frotarnos puede arañar el ojo.

Si conseguimos que no se frote, vemos lo que ha entrado y creemos que puede sacarse con cuidado, podemos intentarlo con la esquina de un papel o tela blandos (la típica esquina del pañuelo). Otra cosa es que el niño nos deje. Porque la molestia que genera tener algo en el ojo hace que sea complicado conseguir la colaboración de un niño. Especialmente cuanto más pequeño o más nervioso es el niño.

Cuando no vemos lo que ha entrado en el ojo o no podemos sacarlo, pero el niño sigue quejándose de que nota que tiene algo en el ojo, lo recomendable es lavar el ojo.

Para hacerlo tumbamos al niño y echamos líquido (si esposible suero fisiológico o agua hervida, si no tenemos a mano agua potable) abundante si sin demasiada presión para que no resulte más desagradable de lo que es.

Se puede repetir el lavado 2-3 veces si el niño sigue con la sensación de tener algo en el ojo o no tenemos seguridad de que haya salido.

¿Cuándo debemos llevar a un niño al médico tras entrarle algo en el ojo?

Como decíamos, el ojo es muy delicado. Y la parte externa más sensible que puede dañarse por entrar algo en el ojo es la córnea. Es la parte transparente del centro del ojo, a travé de la que la luz entra.

Si se hace una herida en cualqueir parte del «blanco del ojo» en la mayoría de los casos es sólo cuestión de evitar que se infecte.

Pero si la herida está en la córnea nos preocupa además que cicatrice lo más perfecta posible, porque si no puede deformarla y eso haría que el niño después no vea bien.

La córnea es además muy sensible, y cuando se daña suele provocar un dolor intenso.

Por tanto, si tras entrarle algo en el ojo a un niño sigue quejándose de dolor intenso o de que no ve bien, debería valorarlo el médico.

Habitualmente lo que hacemos cuando llega un niño así es explorar el ojo para cercionarnos de ya no está lo que hubiese entrado.

Y valorar si ha causado heridas.

A veces se pueden encontrar a simple vista. Pero usamos normalmente un colirio de Fluoresceína. Es un tinte que se fija a las heridas dándoles una coloración fosforescente que facilita que se localicen.

En función de lo que encontremos puede ser necesario desde no hacer nada, hasta que tenga que valorarlo el oftalmólogo con urgencia.

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Se ha tragado una moneda

Que un niño se trague una moneda o los padres piensen que lo ha hecho es algo muy frecuente. Puede pasar con cualquier otro objeto, pero las monedas son algo muy frecuente.

La primera duda que surge es: ¿Qué puede pasarle?

La respuesta es que cuando una moneda entra en la boca y no sale por la boca, tiene 3 posibilidades:

  1. Que la moneda se quede en la garganta. Pero en la garganta tenemos muchísima sensibilidad y que una moneda se quede ahí sin dar síntomas claros (náuseas o tos muy persistente) es imposible.
  2. Que la moneda se vaya a la vía respiratoria. Esto es poco frecuente y desencadenaría un ahogo inmediato intenso y muy evidente. No notarás que tose un poco o tiene moco, sino que claramente se ahoga.
  3. Lo más frecuente, que se trague la moneda.

Cuando se tragan una moneda, lo importante es en primer lugar que pase el esófago (el canal que lleva la comida de la garganta al estómago) sin atascarse. Si esto ocurriese, produce un espasmo del esófago que es muy doloroso, con lo que el niño que tiene una moneda (o cualquier otro objeto) en el esófago presenta un dolor evidente y constante mientras la moneda siga ahí.

Si pasa del esófago y llega al estómago, puede no haber dado ninguna sensación de dolor y ya en el estómago puede permanecer un tiempo que varía mucho de un caso a otro. Pero no suele dar problemas ahí, más que en los niños que son alérgicos al alguno de los metales que forma la aleación de la moneda, en los que puede aparecer dolor abdominal, náuseas, o incluso erupciones en la piel.

En la salida del estómago está el último obstáculo. Si la moneda se atascase ahí da también síntomas evidentes: Dolor y vómitos. Tampoco es muy habitual.

Hasta aquí, si hay síntomas de obstrucción en cualquiera de esas alturas, como la moneda es un objeto metálico, es sencillo localizarla con una radiografía. Y si hay efectivamente obstrucción, se extrae por endoscopio (anestesiando al niño para introducir un tubo por la boca hasta donde esté la moneda y extraerla.

Si la moneda llega sin problemas al intestino ya es muy difícil que dé complicaciones, ya que de ahí en adelante no hay estrechamientos. Puede tardar más o menos en salir, pero acabará saliendo. La mayoría de las veces en pocos días.

¿Qué suele recomendarse cuando un niño se traga una moneda?

Muchas veces no tenemos la seguridad de si un niño se ha tragado o no la moneda, y en ocasiones se recomienda hacer una radiografía para cercionarnos de si es así y localizarla.
Si el niño está bien, yo no suelo recomendarlo, porque como hemos explicado cuando da problemas los síntomas son evidentes y si no los hay, de todos modos no hay que hacer nada especial.
Y aunque se haga una radiografía, si 2 horas después aparecen síntomas de obstrucción va a ser necesario repetirla, porque si han aparecido signos que no había antes es que la moneda está en otro lugar ahora.

Menos sentido aún le veo a hacer radiografías sucesivas porque los días van pasando y no hemos visto la moneda en las heces.

Mi recomendación es simplemente dar una dieta más rica en fibra (fruta y verdura) de lo habitual, para ayudar a que la moneda salga siguiendo su camino normal y observar si aparecen síntomas de obstrucción evidentes (dolor y vómitos o náuseas persistentes).

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Ahogamiento secundario en niños

El ahogamiento secundario en niños es muy raro, pero puede ser grave. ¿Qué es?

Este tema ha sido pedido porque se publicó hace unos días un artículo sobre la historia de un bebé que había muerto por él.

Esto no es nada frecuente. Puedo decir, como muestra, que en los 18 años que llevo trabajando como pediatra no he visto ni un sólo caso. Pero os explico en lo que consiste.

Lo primero que tenéis que tener claro es cuando pensar en esto y cuando no:

¿Le puede pasar a un niño por tragar agua de la piscina? NO.

¿Le puede pasar si su amiguito le hace una ahogadilla y tose un poco? NO.

¿Le puede pasar si lo han tenido que sacar inconsciente de la piscina porque se estaba ahogando? SI.

La razón se entiende explicando lo que es el ahogamiento secundario:

Para depurar el agua de las piscinas usamos sustancias químicas. De ella la más habitual es el cloro o derivados suyos.

El cloro es uno de los mayores irritantes químicos para los bronquios.

Si un niño traga agua de piscina, el cloro va a su barriga, no a los bronquios.

Si su «amiguito» le hace una ahogadilla y tose un poco la cantidad que entra de agua es mínima y la expulsa de forma casi inmediata llegando en la mayoría de los casos sólo a la tráquea. Incapaz de hacer un daño significativo.

Pero si un niño queda inconsciente bajo el agua sus pulmones se llenan de agua de la piscina, y aunque reanimándolo podemos expulsar la mayoría, algo queda y permanece haciendo un daño ante el que los bronquios se defienden produciendo inflamación. Y más al fondo en los alveolos, edema (acumulación de líquido en las bolsitas en las que nuestros pulmones intercambian el aire con los gases que hay que eliminar de la sangre).

El problema es que esto no es inmediato. Suele aparecer horas después en una persona que parecía haberse recuperado perfectamente de un «casi ahogamiento».

Eso quiere decir que tras sufrir un episodio de «casi ahogamiento» habría que mantener a los niños en observación al menos durante unas horas, controlando si aparecen signos de dificultad respiratoria, y actuando lo más precozmente posible si aparecen.

Es de hecho lo normal cuando se atiende un «casi ahogamiento» y lo que se recomienda en los protocolos de emergencias.

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Cómo Introducir la Comida Sin Triturar

Cómo introducir la Comida sin Triturar en la alimentación del bebé.

Cómo introducir la Comida Sin Triturar en la Alimentación de un Bebé es una duda de los padres y madres. Te doy mi opinión sobre cómo hacerlo y porqué.

Al principio los bebés toman sólo leche. Ésta va a ser su única alimentación durante los primeros meses de vida. Pero todo evoluciona y somos omnívoros, no lactantes perpetuos.

Se habla mucho sobre el orden en el que deben introducirse los alimentos y a partir de qué edad. La mayoría de los pediatras suele recomendar que se inicie el proceso entre los 4 y 6 meses. Yo, cuando un bebé evoluciona normalmente y no tenemos circunstancias especiales suelo recomendar que se empiece a partir de los 6 meses.

Desde ese momento hay quien establece una pauta estándar de introducción en la que se ordenan los alimentos de una forma concreta y hay quien defiende que quitando ciertos alimentos que tienen una limitación justificada para no ser introducidos antes de cierta edad, el orden se deje a la iniciativa del bebé (Baby Led Weaning).

Pero a parte del orden de introducción hay un aspecto del que se habla menos: La textura.

Comida triturada o Sin Triturar

Es evidente que aspiramos a que todo niño, más tarde o más temprano, acabe comiendo como nosotros. Lo que significa que acabe aceptando la variedad de texturas que hay en la alimentación completa. Desde el líquido al sólido pasando por alimentos cremosos y grumosos o a mezclas de ellos.

De hecho, en algunos niños de 3-6 años esto puede ser un problema. Porque algunos de ellos sólo aceptan comer triturados, rechazando la mayoría de los alimentos que se le ofrecen con otras texturas.

Ante eso algunos defienden que esto ocurre por hacer un paso intermedio (el de los purés) del que podríamos prescindir. Y que cuando se mantiene demasiado tiempo y en exclusiva acaba generando este problema.

Como en todo, a veces se adoptan posturas extremas:

  • Hay quien defiende que no podemos dar alimentos sólidos a un niño hasta que tenga muelas con las que masticarlo y que incluso cuando esto ocurra la masticación será poco efectiva mientras no tenga la arcada dentaria completa. Con lo que hablarían de no introducir alimentos sin triturar hasta el segundo año de vida.
  • Y en el otro extremo están quienes dicen que los purés son una aberración, que por culpa de los purés la relación de muchos niños con la comida está distorsionada y que hay que evitarlos totalmente.

Yo, tras haber conocido ambas posturas en épocas distintas de mi ejercicio como profesional, pero ante todo tras observar lo que realmente hacen los padres en el día a día y ver las consecuencias opino que hay que ser flexible e individualizar.

Que un niño llegue a los 5-6 años sin tomar sólidos es algo poco frecuente. Habitualmente todos toman algunos sólidos que les gustan. No conozco muchos niños de esa edad que rechacen las chucherías sólidas o las galletas, las patatas fritas….

Pero cuando hablamos de comer, no de picotear, sí que hay muchos niños de esa edad que no toman jamás la fruta o la verdura si no es triturada (a veces tampoco otros alimentos).

Y esto es un problema por varios motivos:

  • Como defienden los enemigos de los purés, esto distorsiona la relación del niño con la comida. Ya que si con esta edad rechazan sistemáticamente la fruta y la verdura en sus estados naturales es muy probable que tengan tendencia a evitarlos el resto de su vida. Y si esto ocurre estamos favoreciendo una alimentación pobre que lleva por orden a: Estreñimiento, sobrepeso, colesterol alto, azúcar alta, cáncer de colon
  • No masticar o hacerlo mucho menos de lo normal hace que la mandíbula no crezca lo suficiente y cuando salen los dientes definitivos tengan poco espacio, montándose y haciendo necesaria una ortodoncia.
  • Los movimientos de la lengua durante la masticación le dan una movilidad necesaria para articular bien el lenguaje. Tomar sólo purés favorece el desarrollo de problemas de pronunciación.
  • El rechazo a la alimentación sin triturar por encima de cierta edad supone una sobrecarga de trabajo para muchas familias que sería evitable. Ya que lo normal sería que por encima de los dos años cualquier niño comiese lo mismo que sus padres, sin necesitar que se le prepare una comida especial.

La opción mixta: Sin Triturar y Triturado

Pensemos en los niños. La mayoría entre los 6 y los 24 meses de vida son curiosos y se lo llevan todo a la boca. Incluidas cosas mucho peores que la comida…

Cuando nosotros establecemos un orden rígido de introducción de los alimentos y las texturas estamos creando un problema innecesario a los padres.

Está claro que pueden ignorarnos, y de hecho la mayoría lo hacen. Y sin no lo hacen ellos lo hacen los familiares…

Pero al establecer unas normas rígidas de introducción de la alimentación estamos generando a muchos padres que se sienten inseguros y se fían plenamente de nuestro criterio una ansiedad por cumplirlas que no tiene sentido.

En cuanto a la variedad de los alimentos, si un bebé ve comer a sus padres por ejemplo fresas y le llaman la atención, hará por probarlas. Ante ello, si los padres tienen una lista exhaustiva en la que indicamos que las fresas no corresponde introducirlas hasta dentro de un mes, posiblemente no se lo permitan. Un mes más tarde los padres prueban a darle fresas a su hijo (ya toca según la lista) y ese día al niño pueden no apetecerle. ¿Cuál es el resultado? Que hemos perdido una oportunidad para introducir ese alimento de forma natural, siguiendo el instinto del niño y ahora nos vemos ante el desafío de hacerlo contra ese instinto…

Aplicado a un alimento tras otro es sumar puntos para que la relación del niño con la comida sea un desastre, cuando pudo ser todo lo contrario. La comida pudo ser algo placentero que fue descubriendo guiado por su curiosidad.

Pasa algo similar en cuanto a las texturas, que es el tema de este artículo. El problema es que nos da miedo que se atragante. Y es una posibilidad real. Pero no hay una fecha a partir de la cual esa posibilidad desaparece. Lo que me parece razonable es que gestionemos ese riesgo.

Ocurre como con aprender a nadar. Si yo evito totalmente que un niño se meta en agua que le cubra hasta los 15 años está claro que es muy difícil que se ahogue. Pero es que es algo que no puedo controlar al 100%. Por lo que si pensamos de verdad en la seguridad, lo recomendable es que aprenda a nadar cuanto antes. Y que desde que tienen la autonomía suficiente para llegar al agua sea capaz de no ahogarse en ella.

Lo mismo pasa con el atragantamiento. Yo puedo pretender que no tome nada sólido hasta que tenga una edad en la que se supone que el riesgo de atragantarse sea mínimo. Pero la realidad es que tocan en todas partes y se meten de todo en la boca desde una edad muy temprana. Que un niño tome alimentos sólidos hace que desarrolle la habilidad para manejarlos en su boca sin atragantarse. Y cuanto antes ocurre esto menor es el riesgo de atragantamiento.

Como en el caso de la variedad de alimentos, hay quien define una edad antes de la cual deben evitarse los alimentos sin triturar. Antes de alcanzar esa edad la mayoría de los niños los probaría por curiosidad. Pero si se concreta esa fecha y se defiende, serán muchos los padres que eviten a sus hijos probarlos antes.

¿Qué pasará cuando llegue la edad en la que «debe tomar sólidos»? Pues es muy posible que ante el escaso desarrollo de la musculatura de su boca para tratar esos sólidos el niño se canse con dos trocitos y rechace tomar más. O directamente rechace unas texturas para él desconocidas y que en ese momento no le apetece tomar, acabando por darle el puré que ha aprendido a usar como alimentación única.

Por suerte esto no es la norma porque la mayoría de los pediatras no son tan inflexibles y ante todo porque la gran mayoría de las familias ignoran una indicación así aunque se le haga.

Mi recomendación, y es lo que hacen la mayoría de las familias, es introducir simultáneamente la comida Triturada y Sin Triturar.

Está claro que esto tiene limitaciones. Pero son individuales. Hay niños que se manejan mejor y otros peor. Vemos niños que se atragantan hasta con el puré. Y otros que sin dientes se las apañan hasta con alimentos complicados antes de tener un solo diente en su boca.

Hay alimentos que es imposible deshacer sin masticar. Un filete de ternera al punto es complicado que por mucho que el niño lo maree y machaque con sus encías o la lengua pueda ser reducido a algo manejable si no tiene muelas con las que masticar de forma efectiva. Pero incluso esos en trozos grandes (para que no quepan en su boca) pueden chuparlos para familiarizarse con sabores nuevos.

Hay montones de alimentos que podemos deshacer con facilidad y que cualquier bebé mínimamente hábil puede desmontar con sus encías y su lengua para tragar sin problema: Verduras cocidas, frutas blandas, carnes o pescados cocidos, legumbres cocidas, pasta, arroz cocido, cuscús, tortilla, quesos blandos…

Para hacer una introducción de los alimentos guiados por la curiosidad del niño tanto en variedad como en textura, mi recomendación es sentar al niño con nosotros a comer y que ofrezcamos cualquier alimento que despierte su curiosidad, mientras no tengamos una justificación clara para no darlo.

En cuanto a variedad esas limitaciones os las explico en el artículo sobre introducción de la alimentación complementaria.

Respecto a la textura mis recomendaciones son:

  • Seguridad: No dejes a tu hijo sólo si tiene a su alcance alimentos sólidos. Un bebé que está tomando alimentos sólidos debe estar siempre acompañado por un adulto.
  • Si te pide un alimento y no tiene dientes: ¿Puede deshacerse ese alimento con dos dedos? Si es que sí, puede deshacerlo con sus encías y su lengua. Puede probarlo. Valora cómo se defiende con él y según eso si está preparado para tomar otros similares. Pero prueba.
  • Si te pide un alimento y tiene ya muelas: Puede probar a tomar los mismos alimentos que tú en cuanto a textura.

¿Cómo le doy los alimentos sin triturar?

Redecilla de plástico con alimentos dentro: Para mi gusto una guarrada. Puede ser útil para que se familiarice con sabores nuevos, pero distorsiona la textura y eso de comer chupando constantemente plástico… No me convence nada.

Alimento machacado. Es cuestión de probar. A algunos niños les gusta y a otros no.

Triturado con tropezones. La mayoría los rechazan. Cuando un niño ve triturado tiende a tragar sin más. Si ve sólido tiende a  manejarlo en su boca. Si ve triturado y va a tragar pero nota un trozo en su garganta, tiende a vomitarlo.

Trozos de comida sin triturar. Es lo que mejor suelen manejar la mayoría por raro que parezca. El niño puede cogerlos con más facilidad para llevarlos a su boca y eso favorece también que se alimente de forma activa. Dudas frecuentes de esta opción:

  • Tamaño de los trozos: ¿Es mejor que sean trozos grandes o pequeños? Pues en alimentos más duros mejor que sean tan grandes que no le quepan en la boca, de forma que el niño lo que hará es chuparlos o roerlos con sus dientes. Mientras que en alimentos blandos es indistinto, como los prefiera y se maneje mejor.
  • ¿Con cubiertos o con las manos? Si de verdad queremos hacer una introducción precoz lo normal es que sea con las manos. Estamos hablando de que sea el niño el que coma, no que le demos nosotros de comer. Tiempo habrá después para enseñarle a manejar los cubiertos como el mejor sibarita…

¿Y los purés?

Muchos niños quieren probar los alimentos sin triturar, pero comen mejor con alimentos triturados.

El objetivo no es que el niño coma más, sino que coma bien (variedad y con placer). Los purés pueden ser útiles para que el niño que se cansa pronto con alimento sin triturar complete su toma (la que él acepte sin forzar) y para que acepte el sabor de algunos alimentos cuya textura no le agrada especialmente al probarlos sin triturar.

Lo que la mayoría de los padres hacen y que me  parece lo más razonable es usar ambos. Porque el puré es también una textura a usar en la alimentación completa y que por tanto tampoco queremos que el niño rechace.

Lo esencial a modo de resumen creo que es que observéis a vuestro hijo y seáis favorables a que dé pasos hacia una alimentación completa en variedad y texturas siguiendo su ritmo mientras no tengáis un motivo claro para modificarlo. Hacerlo así convierte la introducción de la alimentación en algo natural y placentero para él y no en un foco de conflictos para todos.

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Intoxicación en niños

Recomendaciones a los padres sobre cómo evitar intoxicaciones a sus hijos y cómo actuar si las sufren.

Las intoxicaciones en niños son importantes. Y más que por su frecuencia, que no lo son demasiado, por que es una de las principales causas de muerte entre el año y los 3 años.

Es fácil de entender. En esa edad el niño empieza a tener autonomía, pero aún no dispone de la experiencia necesaria para reconocer los peligros. Y eso significa que la prioridad es la prevención.

Hay tres tipos fundamentales de intoxicación:

– Por contacto con sustancias químicas.

– Por tomar sustancias químicas.

– Por gases.

Por contacto con sustancias químicas

Prevenir

En condiciones normales no hay sustancias químicas en las casas que puedan producir intoxicación por contacto con la piel. La sustancia que con más frecuencia produce esto son los pesticidas organo-fosforados. Algo muy utilizado en agricultura y jardinería. Si es una de vuestras ocupaciones y tenéis estos productos en casa es muy importante que los uséis con seguridad (el que lo aplica debe usar mascarilla, gafas de protección y ropa especial) y debe ducharse inmediatamente tras aplicarlos. Y la ropa debe ser lavada separada del resto de ropas.

Cómo actuar si se produce la intoxicación

Estos productos se absorben a través de la piel y las mucosas. Por lo que lo principal cuando un niño tiene contacto con uno de estos pesticidas es quitarle la ropa y ducharlo lo antes posible, y tras eso, acudir al servicio de urgencias del hospital más cercano para que sea valorado.

Es mejor la ducha que el baño, porque con la ducha el agua arrastra y el pesticida se aleja del niño. Mientras que si lo lavamos en una bañera el niño sigue en el agua en la que están los pesticidas y puede incluso favorecer la absorción.

Por tomar sustancias químicas

Los más habituales en producir estas intoxicaciones son los productos de limpieza y los medicamentos.

Prevenir

De estos productos siempre hay en casi todas las casas. Y la prevención se vasa en algo esencial: No dejarlos al alcance de los niños.

Pero os digo por experiencia que a veces no es tan sencillo como parece. Son las intoxicaciones más frecuentes y eso quiere decir que a pesar de que todos los padres lo tenemos claro, siempre podemos tener un despiste. Por lo que hay que insistir. Con un niño de menos de 5 años en casa los medicamentos y lor productos de limpieza agresivos deben estar fuera de su alcance.

Y con fuera de su alcance quiero decir que sea imposible que lleguen a alcanzarlo. No que no sepa donde están. Tened claro que los niños exploran.

Cómo actuar si se produce la intoxicación

Los productos más peligrosos presentes en casi todas las casas son:

– Lejías y amoniacos y detergente de lavavajillas (especialmente los profesionales que se usan en restaurantes, mucho más potentes). Estos productos hacen quemaduras cuando se tragan, pero pueden hacerlas también al vomitarse. Y por eso si lo que ha tomado es alguna de estas cosas no conviene provocarle el vómito, ya que puede hacer daño al entrar y al salir.

– Medicamentos. En la mayoría de ellos sí es buena opción que vomite lo antes posible. Pero para tener seguridad os recomiendo que llaméis al número del Instituto Nacional de Toxicología (En España 915620420)

Y por supuesto acudid al servicio de urgencias hospitalarias más cercanas.

Por gases

Prevenir

En casas el origen más habitual de intoxicación por gases son la instalación de gas natural, bombonas de butano, chimeneas y braseros. Es importante realizar el mantenimiento adecuado de cada una de estas instalaciones.

Cómo actuar si se produce la intoxicación

Una idea clara: Si entráis en una habitación y encontráis a alguien inconsciente, de forma instintiva, lo primero que debéis hacer es abrir las ventanas de la habitación. Aunque no notéis olor a gas o humo.

En no pocas ocasiones, en la intoxicación por gases, el rescatador acaba también intoxicado por no notar la presencia del gas.

Tras ventilar la habitación, llamad al servicio de emergencias (en España 112).

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Atragantamiento en niños

Como pueden actuar los padres en caso de ahogo o atragantamiento en un niño.

¿Con qué edad y con qué objetos se suelen atragantar los niños? Lo primero prevenir.

Aunque en principio uno puede atragantarse en cualquier momento y con cualquier cosa, la realidad nos dice que lo más frecuente tiende a repetirse muchísimo.

Se distinguen dos grupos de edad más frecuentes en los atragantamientos: los lactantes y los preescolares.

  • En los lactantes el causante es siempre un objeto que cabe en su boca y que ha quedado a su alcance por descuido. Por tanto, no se debe dejar al alcance de un lactante ningún objeto que quepa en su boca. Otra causa frecuente es con una bocanada, especialmente en los niños con reflujo gastro-esofágico.
  • En los preescolares suele ser comida, frecuentemente por comer mientras juega.

Respecto a los objetos causantes, los más frecuentes son los frutos secos, un trozo de un globo o una pieza de un juguete. Vamos a hablar un poco de cada uno de ellos.

Los frutos secos son, con diferencia los causantes de atragantamiento más frecuentes en preescolares y en lactantes.

¿Cual es la diferencia entre los frutos secos y el resto de comida? Casi cualquier trozo de comida, cuando lo metes en un medio húmedo se hincha. El pan por ejemplo puede doblar su tamaño. Pero también se deshace en ese medio húmedo. Los frutos secos pueden multiplicar su tamaño por 5 si están en un medio húmedo como los bronquios de un niño y encima no se deshacen. Y eso quiere decir que un trozo de fruto seco de 1 ó 2 milímetros puede hincharse hasta un centímetro (suficiente para bloquear un pulmón).

El segundo objeto responsable de atragantamientos según las estadísticas son los fragmentos de globo. Esto se refiere a los globos de toda la vida, los redondos o alargados de goma. No a los que cada vez se ven más de plástico rígido con formas de caballito, personajes de dibujos animados… Los modernos cuando se pinchan se desinflan sin romperse ya que son más globos rellenos que hinchados. Los antiguos al pincharse revientan, ya que son globos hinchados a presión. Al reventar la mayoría se rompen en varios trocitos de goma. Es con esos trocitos con los que se atragantan por el siguiente mecanismo:

El niño está jugando con su globo. ¿Cómo juega un lactante con un globo? Le da palmadas (generalmente con ambas manos a la vez), lo chupa y lo muerde. En todos los casos el globo está justo delante de su cara. Si explota, ¿qué hace el niño? Pues lo que hacemos todos cuando se nos da un susto. Aspira con fuerza hacia dentro. Luego llorará, pero de entrada aspira con fuerza y retiene la respiración un momento. Si al reventar el globo un fragmento salió disparado cerca de su boca, al aspirar lo arrastra hacia el interior de la vía respiratoria de modo que después, cuando vaya a romper a llorar, no puede, se está ahogando. Esto que puede parecer complicado, es después de los frutos secos el principal causante de atragantamiento en lactantes. Por tanto o no hay globos o son de los modernos que no revientan.

El tercero en frecuencia son distintos fragmentos de juguetes que no cumplen la normativa europea o que se le ha comprado por debajo de la edad recomendada. Aunque parezca una tontería, los juguetes de una edad pueden ser peligrosos para otra. El ejemplo más claro para entenderlo son los juegos de construcción:

Las piezas de los juegos de construcción son más grandes cuanto menor es el niño al que va destinado. De modo que un lactante juega con dados cuadrados de 3 centímetros o más, un niño de entre 5 y 8 años lo hace con piezas de un centímetro o más, y un mayor de 8 años lo hace con piezas más pequeñas porque puede explicársele y que entienda que es peligroso que se las introduzca en la boca.

Incluso en estos casos la normativa obliga a que si son pequeñas tengan al menos un agujero en su centro, de modo que si se atragantan no taponen por completo el paso de aire. Muchas piezas de juguetes presentan algún orificio que parece no tener ninguna función. La función no es otra que evitar el taponamiento total de la vía aérea en caso de atragantamiento. Son este tipo de “tonterías” las responsables de que los juguetes fabricados en los países desarrollados sean más caros. Estas y otras, como que no estén pintados con productos tóxicos, que sean ignífugos…
Los juguetes fabricados sin estas normas se venden por su precio competitivo y no pueden permitirse el lujo de entretenerse en esas “minucias”. Lo cual, lo siento por las tiendas de todo a cien, pero esto va por ellas de lleno.

Hasta aquí la prevención. Ahora vamos a ver cómo actuar cuando un niño se atraganta.

Primera cuestión: ¿Sólido o líquido?

Si el atragantamiento es con líquido, lo que debemos hacer es poner al niño boca abajo. El mismo va a toser para expulsar lo que le atraganta. Pero si está boca arriba, la gravedad empuja de nuevo al líquido hacia la garganta. Mientras que si lo ponemos boca abajo la gravedad ayuda a expulsarlo. Parece una tontería, pero especialmente en los lactantes, vemos muchas veces niños que están tumbados en la cuna, atragantándose y que todo el mundo se agobia, pero nadie hace nada: Cógelo, ponlo boca abajo y dale palmaditas en la espalda.

Cuando se atragantan con sólidos lo primero, si se puede es intentar extraerlo. Y para eso es verlo: Mira la boca. Si ves el objeto que le atraganta y puedes sacarlo, hazlo.

Si no puedes sacarlo, pon boca abajo al niño y dale palmadas en la espalda. Tras las palmadas (suele decirse que se hagan en tandas de 5 palmadas), vuelve a mirar la boca por si ya puedes sacar el objeto.

Si tras las palmadas no sale el objeto presiona de golpe en la barriga. La idea es que eso empuje el aire de los pulmones hacia fuera intentando que expulse el objeto. Se suele hacer 5 compresiones seguidas del abdomen (esto no es hace en niños menores de 2 años, en estos de hace presión sobre el centro del pecho en lugar de hacerlo sobre el abdomen). Tras las cuales si el objeto no ha salido volvemos a mirar la boca por si vemos el objeto y podemos extraerlo. Hay veces que con las compresiones lo expulsa vomitando. En ese caso lo ponemos boca abajo y le damos palmadas en la espalda hasta que se le pasa la tos.

Se repiten las pautas de 5 palmadas, 5 compresiones en la barriga (en lactantes compresiones en el pecho, no en la barriga) mirando entre tanda y tanda la boca por si vemos que el objeto está en la boca y podemos sacarlo hasta que lo conseguimos.

En los niños más pequeños que podemos sostener sobre un brazo las palmadas y las compresiones las hacemos dando la vuelta al niño sobre nuestro brazo (y no se comprime la barriga).

En los niños más grandes las compresiones abdominales se hacen como muestra el dibujo siguiente.

Heimlich en niños

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Baby Led Weaning

BLW, Intrucucción de la alimentación guiada por el bebé, Baby Led Weaning

Hay niños que no toman purés. Pasan del pecho al sólido. Lo llaman «Baby Led Weaning» (BLW) y te explico en lo que consiste.

Básicamente puede definirse como alimentar a los bebés sin puré. Es una de las corrientes actuales en introducción de la alimentación complementaria.

Como todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Hay quien lo defiende a capa y espada, porque para ellos ha sido una gran solución. Y hay quien no le ve el sentido. Como siempre, lo que escribiré a continuación no es más que mi opinión, que espero enriquecer con la vuestra.

Las principales dudas que aparecen por mi experiencia cuando se habla sobre este tema son:

¿Cuándo puede un niño empezar a tomar sólidos?

Y la respuesta, como no puede ser de otro modo, es que en cada niño es diferente. En los defensores del Baby Led Weaning suele plantearse en torno a los 6 meses. La mayoría de los padres que escogen este método, eligieron también el pecho como alimentación única de su bebé hasta esta edad. Es el momento en el que se suele recomendar que se inicie la introducción de la alimentación complementaria al pecho. Pero también puede ser la forma escogida en niños que han tomado leche artificial hasta ese momento.

Pero si no tiene dientes, ¿cómo va el niño a masticar la comida?

De hecho, los purés no son ni tan siquiera un invento humano. Hay muchos animales que mastican la comida antes de dársela a sus crías. Masticar es algo que hacemos con las muelas. Con los dientes se corta, con las muelas se muele o mastica. Y de hecho masticar es un paso importante en el proceso de la digestión.

Por eso, cuando se escoge el BLW, yo no recomiendo dar cualquier cosa al bebé. Mientras no tenga dientes con los que masticar debemos ofrecerle sólo alimentos que puedan desacerse con facilidad. Yo suelo decir a los padres que si puedes deshacerlo con dos dedos sin esfuerzo, tu hijo puede «masticarlo» con la encía.

No deberíamos darle alimentos que precisen de masticación (no puedes deshacerlos con facilidad con dos dedos), hasta que no tenga muelas con las que hacerlo. Y en la mayoría de los niños esto ocurre entre los 6 y los 15 meses.

Pero en la práctica, ¿cómo se hace el Baby Led Weaning?

Se empieza en algunas tomas del día a ofrecer al niño alimentos que puedan «masticarse» con la encía o deshacerse con la lengua, antes o después del pecho. Cuando mejor lo acepte el niño. Si lo hacemos antes del pecho, siempre después podemos ofrecerlo (y es lo mejor si queremos mantener el pecho). Las tomas en las que empecemos a ofrecerlo serán en las que veamos que el bebé lo acepta mejor. Siempre que sea posible es preferible que sea coincidiendo con nuestra comida. De modo que sentemos al niño a comer con nosotros y pongamos la comida que hemos escogido para él a su alcance.

La idea es dejarlo que juegue con ella. La habremos preparado en trozos que el niño pueda manejar con facilidad. Pero es evidente que mucha de la comida acabará en sitios diferentes a su boca. Limpio, lo que se dice limpio este método no es al principio.

La curiosidad innata de los niños hace que tiendan a llevárselo todo a la boca. Vernos comer a nosotros (si es posible, alimentos similares) hace por imitación otra parte del trabajo.

¿Qué alimentos ofrecer en cada edad con el Baby Led Weaning?

Igual que con otras formas de introducción de la alimentación complementaria aquí no hay una norma universal con una pauta fija indiscutible. Yo mismo aconsejo a veces a los padres pautas para introducir la alimentación complementaria en plan «esta semana fruta, en dos semanas verdura, dos semanas después la carne…». Pero esta claro que son arbitrarias y simplificaciones no necesariamente ideales.

Lo que me parece más interesante es:

Tener claro cuando hemos introducido por primera vez cada alimento o familia de alimentos. Eso facilita que se detecten alergias o intolerancias si las hay.

Saber qué alimentos no deberían darse antes de qué edad. Simplificando, prefiero decirlo en orden inverso:

A partir de los 4 años puede comer de todo.

Frutos secos no antes de los cuatro años (peligro de atragantamiento).

Desde los 2 años pescado azul grande (atún, bonito, caballa). Antes no por su contenido en metales pesados.

Desde los 2 años Chocolate: Rico en histaminas, favorece la aparición de alergias y la mayoría cuando lo prueban les gusta y pasan a tomarlo con frecuencia.

También desde los dos años Marisco: Puede causar alergias intensas.

Desde el año: Verduras de hoja verde (acelgas y espinacas son ricas en nitratos y en menores de un año pueden producir intoxicaciones).

Desde el año: Miel (antes del año es causa a veces de intoxicación botulínica).

Desde el año: Pescado azul pequeño como el boquerón o la sardina (más alergénico que el blanco y más difícil de digerir).

Desde el año: Leche de vaca entera si previamente ha tomado otros lácteos procedentes de la vaca sin problemas.

El resto de alimentos pueden empezar a darse prácticamente desde los 6 meses. Habría posibles matizaciones sobre cómo hacerlo, si antes uno u otro en concreto. Pero en realidad no hay un motivo para no darlos a priori.

¿Cuál es el objetivo del Baby Led Weaning?

El objetivo y gran ventaja de este método es conseguir que el niño sea un comedor activo: Que desde muy pequeño sea capaz de comer por sí mismo. Y que su relación con la comida sea de curiosidad e integración en la conducta de los demás.

Muchos padres se quejan de que su hijo puede estar una hora con el plato delante sin comer. Que si no le dieran el niño se moriría de hambre. Y eso es frecuente en niños muy mayores. Iniciar de forma precoz esta forma de alimentación evita muchos de estos problemas. Especialmente si lo hacemos bien.

Y bien significa entendiendo desde el principio que la cantidad de comida que el niño debe comer es variable y que si le dejamos escogerla se auto-regula mejor de lo que lo haríamos nosotros calculando.

Que no debemos pelear con el niño ni presionarlo para que coma más. Y que la variedad es la que nosotros debemos controlar para escoger los alimentos que le ofrecemos y los que no, buscando que tenga una dieta sana y cada vez más variada.

¿Os recomiendo escoger el Baby Led Weaning o la pauta clásica?

Pues depende del niño. Son dos vías posibles. Y del puré se puede pasar al BLW en cualquier momento. Del mismo modo que si van pasando los meses sin que el niño vaya aumentando la variedad de la alimentación con el BLG, podemos probar los purés. La mayoría de niños diría que hacen un sistema mixto en el que damos purés y ofrecemos trozos. Como en otras muchas cosas, depende de las circunstancias de cada familia, de la preferencia de los padres, y de lo que el niño acepte mejor.

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Vacuna de Difteria, Tétanos y Tosferina en niños

En una sola vacuna va la inmunización contra 3 gérmenes asesinos: Difteria, tétanos y tosferina.

Difteria: Producida por una bacteria, causa, entre otros síntomas, ardor en la garganta al pasar la comida, dificultad al respirar y shock. Puede ser mortal.

Tétanos: También causado por una bacteria, fue la primer vacuna de la historia, descubierta por Pateur. Supuso un gran avance en medicina preventiva. Esta infección puede causar la muerte, porque el germen produce una toxina que altera el movimiento de los músculos contrayéndolos, lo que entre otras cosas impide que el enfermo respire.

Tosferina: Otra bacteria. Especialmente en los niños más pequeños produce una tos persistente que llega a producir ahogo a los niños. Como consecuencia de ese ahogo pueden llegar a morir o quedar con secuelas cerebrales por la falta de oxígeno.

Sé que la descripción de las enfermedades contra las que esta vacuna protege parecería alarmante. Como si fuese mi intención incentivar la vacunación generando miedo. No es esa mi intención en absoluto. Pero es que estas enfermedades existen, han matado a millones de personas a lo largo de la historia y gracias a la vacunación no las sufrimos. Hasta el punto de que corremos el riesgo de olvidar que sin la vacunación volverán y frivolizar sobre el tema. Las vacunas tienen efectos secundarios. Debería trabajarse para reducirlos, pero sin duda alguna si un día dejamos de vacunar de verdad, no tardaríamos una generación en volver a usarlas. A no ser que descubramos una forma de defendernos de estas enfermedades mejor. Y hasta ahora, esa forma no existe.

La pauta para ponerla no es inamovible:

El calendario vacunal que se aplica en España a partir de 2014 incluye 6 dosis en la infancia: 2,4,6 y 18 meses. 6 y 14 años.

No debemos vacunar a un niño si está enfermo con una infección. Que acabe primero con la infección que tiene y ya le enseñaremos después a defenderse de las otras. Cuando eso ocurre, retrasamos la dosis hasta que mejora y las demás se retrasan en el mismo tiempo que ha sido necesario.

En cuanto a reacciones adversas de esta vacuna, lo más frecuente es que no pase nada o que se inflame un poco el lugar donde se pinchó. De hecho la vacuna del tetanos es la que con más frecuencia causa inflamación local.

Si se hincha podemos poner frío los primeros días y dar un analgésico (Apiretal o Dalsy) al niño si duele mucho o tiene fiebre.

En los niños con problemas neurológicos no se recomendaba administrar esta vacuna porque podía empeorar su cuadro, pero ya se usa la forma «acelular» de la vacuna, precisamente para evitar ese problema.

No hay que dar apiretal ni ningún otro analgésico antes de las vacunas como prevención.