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Brote de Sarampión en Granada

 

Se ha declarado un brote de Sarampión en el Barrio del Albaicín de Granada.

 

Es un Barrio con sus peculiaridades en cuanto a la población que hace que tenga un porcentaje de niños sin vacunar bastante alto.

Hasta el momento ha habido varios ingresos hospitalarios pero ningún caso grave.

El tratamiento se reduce a tratar los síntomas y vacunar a la población no vacunada que pudiera tener contacto.

Si vuestro hijo está vacunado no tenéis porqué preocuparos. Ya habéis hecho lo necesario para protegerlo.

Si no lo está: Vacunarlo es su mejor protección.

Los casos vistos son casi todos niños sin vacunar (por no haber llegado a los 15 meses, que es cuando se vacuna en Andalucía, o porque sus padres no los llevaron a vacunarse).

Aunque puede haber niños vacunados que la pasen, pero mucho menos leve.

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Vacuna Rotavirus

Una explicación para padres sobre la utilidad de esta vacuna. Contra el virus que con más frecuencia causa ingresos hospitalarios en lactantes por diarrea.

El rotavirus es el causante más frecuente de ingreso hospitalario de lactantes por diarrea.

Hoy día, en los países desarrollados, la mortalidad por diarrea es mínima. Por lo que en comparación con otras vacunas que protegen contra infecciones que pueden causar la muerte incluso en países desarrollados, es menos urgente su uso. Este es el motivo por el que está fuera del calendario vacunal gratuito por ahora.

Lo que sí causan las diarreas en lactantes es ingresos frecuentes. El rotavirus no es el único germen causante de diarreas en bebés. Pero sí es el más agresivo de los frecuentes. Por eso se ha desarrollado una vacuna contra él. La pena es que esta vacuna no esté disponible por falta de recursos donde realmente sería útil, en los países en vías de desarrollo. Donde la diarrea sigue siendo una de las principales causas de mortalidad infantil.

Evitar ingresos hospitalarios por Rotavirus

Para un niño pequeño, un ingreso hospitalario no es algo agradable. Aún no siendo una causa de mortalidad habitual en nuestro entorno, un ingreso puede suponer un problema no despreciable para el bienestar del bebé.

Y el ingreso de un lactante es una alteración importante para la vida de sus padres.

La vacuna contra el Rotavirus disponible en España puede encontrarse bajo la marca Rotateq o Rotarix.

Efectos secundarios de la vacuna del Rotavirus

Es una vacuna de virus atenuados. Lo que quiere decir que produce una infección leve, que puede mostrarse como una diarrea leve, con o sin fiebre.

Forma de administración de la vacuna del Rotavirus

La vacuna se da en tres dosis por vía oral si es Rotateq o 2 dosis si es Rotarix. No se pincha.

Puede darse con pautas muy diferentes.

Yo suelo recomendarla a los 2, 4 y 6 meses de edad en Rotateq o 2 y 4 meses si es Rotarix.

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Alimentación complementaria con lactancia artificial

Una guía de introducción de la alimentación complementaria en el niño con lactancia artificial

Como otras muchas cosas de este manual, lo que sigue no es una regla inmutable del Universo.

Tanto el momento, como el orden y la forma de introducir cada uno de los alimentos que aparecen puede variar en las indicaciones que dan otros pediatras.

En esta cuestión creo que es más importante tener una guía más o menos clara de cómo hacerlo, que cuál sea esa guía.

El ceñirse a una tiene fundamentalmente la utilidad de permitirnos diagnosticar la causa de los problemas si aparecen.

No es tan importante por ejemplo introducir el gluten a los 6 o a los 12 meses, como saber exactamente cuando lo hicimos.

Esta lista va dirigida a los que preferís tener una lista que seguir. Pero es orientativa. Si un alimento no le hace gracia, pasa al siguiente y pruébalo de nuevo más adelante. Estad atentos a la aparición de signos de alergia o intolerancia y anotad cuando introdujísteis cada tipo de alimento.

A LOS 6 MESES

SE CAMBIA LA LECHE DE INICIO (1) POR

LECHE DE CONTINUACION (2)

DESDE LOS 6 MESES (puede coincidir con el cambio de leche)

CEREALES SIN GLUTEN

Una semana después.

FRUTA

MANZANA, PLATANO, PERA, NARANJA, MANDARINA, CIRUELA.

Una semana después.

VERDURA

ZANAHORIA, PATATAS, CALABAZA, CEBOLLA, CALABACÍN, HABICHUELAS VERDES, PUERRO, APIO.

Una semana después.

CARNE

POLLO, TERNERA, PAVO, CORDERO, CERDO.

Una semana después.

YOGUR NATURAL

Una semana después.

CEREALES CON GLUTEN

Un mes después

(Como la intolerancia al gluten es un problema a veces no evidente, prefiero dejar un mes desde su introducción para valorar si hay problemas).

PESCADO BLANCO

Un par de semanas después

LEGUMBRES

COMO MUY TARDE A LOS 11 MESES:

YEMA DE HUEVO

Dos semanas después.

CLARA DE HUEVO

A PARTIR DEL AÑO:

LECHE DE VACA ENTERA

Dos semanas después.

RESTO DE ALIMENTOS A PARTIR DEL AÑO

INTRODUCCIÓN PAULATINA DE

TODOS LOS TIPOS DE FRUTA, VERDURA Y CARNE NO INTRODUCIDOS AÚN,

NO DANDO EN NINGÚN CASO DOS ALIMENTOS NUEVOS EL MISMO DÍA.

A LOS 2 AÑOS:

PESCADO AZUL.

CUANTO MÁS TARDE MEJOR:

CHUCHERIAS.

NUNCA ANTES DE LOS 4 AÑOS:

FRUTOS SECOS.

Por el riesgo de atragantamiento

Los frutos secos son la primera causa de muerte por atragantamiento en niños pequeños

 

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Alimentación del Bebé y el Niño

Alimentación complementaria con lactancia materna

Alimentación complementaria con lactancia materna.

ATENCIÓN: ARTÍCULO REVISADO

Escribí este artículo hace más de 6 años. Era básicamente lo que había aprendido como Pediatra en mi formación.

Ya no comparto los argumentos que defiendo en él.

Podría haberlo borrado. Pero creo que es mejor mantener lo que defendía en ese momento para que entendáis que al decir ahora lo contrario no es porque no conozca esta opción previa. Sino porque conociéndola pienso con lo que sé ahora que es un error. Pido perdón a aquellos que leyendo este artículo tal como estaba perdieron la oportunidad de hacerlo de un modo mejor para sus hijos. Pero ha llegado el momento de sustituir claramente una opción por la otra.

Dejo con la letra en rojo lo que afirmaba hace años al final del artículo.

En la actualidad recomiendo lo siguiente:

Baby Led Weaning.

Evitar las alergias con introducción precoz de alimentos. 

La hoja con indicaciones que doy a los padres en mi consulta actualmente. 

Introducción de la alimentación complementaria a niños que toman lactancia materna

Llamamos alimentación complementaria a los alimentos que introducimos entre los seis y los doce meses para complementar al pecho.

Eso quiere decir que el pecho sigue siendo la base fundamental de la alimentación del lactante hasta el año aproximadamente.

Y por eso, no os agobiéis si vuestro hijo no acepta demasiado bien la comida. Es preferible que tome tres cucharadas a gusto que cuatro peleando. Porque a la larga, si peleamos generamos más rechazo al alimento. Hace de la introducción de alimentos nuevos algo lúdico para el niño. Aprovechad su curiosidad, y no forcéis.

Existen tanta pautas de introducción de la alimentación como pediatras y madres. Lo importante no es seguir una u otra, sino que sepáis cuando habéis introducido cada alimento para poder identificar los problemas aunque no aparezcan de forma inmediata.

La pauta que añado a continuación es orientativa. Si hay un alimento que rechaza, no le deis importancia y probad unos días después. En muchos casos es cuestión de encontrar el momento adecuado de cada niño.

DESDE LOS 6-7 MESES:

SI SE QUIERE MANTENER EL PECHO COMO BASE DE LA ALIMENTACIÓN
HASTA EL AÑO SE PUEDE DAR EL PECHO EN PRIMER LUGAR
Y DESPUÉS LA TOMA DE ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Para obtener más información sobre cualquiera de los alimentos, pulsa el enlace que he montado sobre cada alimento.

VERDURAS
Patata, zanahoria, calabaza, cebolla, calabacín, judías verdes, puerro, apio.

Dos semanas después.
CARNES
Pollo, ternera, pavo, cordero, cerdo.

Muchos niños tienen en torno a los 6 meses una leve falta de hierro y proteínas. Por eso recomiendo introducir pronto la carne.

Dos semanas después.

FRUTA
Manzana, plátano, pera, mandarina, naranja, ciruela.
Dos semanas después.

CEREALES SIN GLUTEN
CON LECHE DE INICIO O MATERNA*.
Dos semanas después.
CEREALES SIN GLUTEN
CON LECHE DE CONTINUACIÓN O MATERNA*
Dos semanas después

YOGUR NATURAL* Si ya has introducido leche de inicio y continuación sin problemas. Si toma sólo pecho, mantenlo como único lácteo.

Dos semanas después

CEREALES CON GLUTEN CON LECHE DE CONTINUACIÓN O MATERNA*
Dos semanas después.

PESCADO BLANCO

11 MESES:
YEMA DE HUEVO
Dos semanas después.
CLARA DE HUEVO
A partir del año de vida, el pecho pasa a ser un complemento de la alimentación.

12 MESES:

Miel. La miel cruda no debe darse en niños menores del año. No la pongo aquí porque sea necesaria por encima del año, sino para recordar que no la deis antes.
LECHE DE VACA ENTERA* Si ya has introducido yogur natural. Se puede mantener el pecho como lácteo único si se desea.
OTROS ALIMENTOS A PARTIR DEL AÑO

Dos semanas después.

LEGUMBRES En realidad hay muchos niños que toleran bien las legumbres antes del año.

Dos semanas después.

INTRODUCCIÓN PAULATINA DE

TODOS LOS TIPOS DE FRUTA, VERDURA Y CARNE NO INTRODUCIDOS AÚN,

NO DANDO EN NINGÚN CASO DOS ALIMENTOS NUEVOS EL MISMO DÍA.

A LOS 2 AÑOS:

MARISCO.

PESCADO AZUL.

CUANTO MÁS TARDE MEJOR:

En realidad aquí debería decir sólo uno: AZÚCAR, cuanto más tarde y en menor cantidad mejor.

CHOCOLATE.

VAINILLA.

CHUCHERIAS.

NUNCA ANTES DE LOS 4 AÑOS:

FRUTOS SECOS. El motivo para se el alimento que se da más tarde es el peligro de atragantamiento.

El sentido que tiene tener una lista de introducción de los alimentos es que si lo hacemos siguiendo un criterio que luego podamos recordar, es más fácil detectar si hay un problema de alergia o intolerancia. No es que la lista que os he descrito sea la única. Es una válida. Podéis hacer modificaciones según las preferencias de vuestro hijo y enlentecer el ritmo si es necesario según la evolución de vuestro hijo.

Os recomiendo que no uséis la comida para entretenerlos. Eso favorece que aparezcan problemas.

* Cuando deseamos priorizar la leche materna sobre la de vaca se puede retrasar, si se desea, la introducción de la leche de vaca, incluso hasta el abandono del pecho.

Si esta introducción de la leche de vaca se produce por encima de los dos años de vida no es necesaria su introducción paulatina con leches de inicio, continuación, yogur, entera. Puede en esos casos darse directamente leche entera.

Sí os recomiendo que si se hace directamente con leche entera se observe y sea valorada por un pediatra cualquier reacción que pudiera aparecer.

Si en algún momento decidís pasar de la lactancia materna a artificial.

Si tienes dudas puedes hacer una

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Lactancia artificial

Lactancia artificial. Pautas para dar la el biberón de una forma más natural

 

Actualmente hay una amplia variedad de leches artificiales que permiten alimentar perfectamente a aquellos niños que por distintos motivos no pueden tomar el pecho o cuyas madres han decidido no darlo.

Higiene para preparar el biberón:

Recomiendo esterilizar el biberón hirviéndolo con agua y bicarbonato.
Se pone una olla con agua y una cucharadita de bicarbonato. Cuando rompa a hervir se introducen los biberones, tetinas, chupes…
Con que hiervan durante un minuto es suficiente.
Se dejan escurrir y pueden guardarse en un recipiente de plástico o cristal para ir usándolos a lo largo del día.
Es recomendable seguir esterilizando hasta los 3-6 meses.
El límite es variable porque para mí deja de tener sentido la esterilización en el momento que el niño ya lo coge todo y se lo mete en la boca. Y eso hay niños que lo hacen con 3 meses y otros que con 5.
Desde ese momento se debe lavar como los demás instrumentos de cocina, pudiendo usarse sin problema el lavavajillas.

Postura para dar el biberón:

Tanto el bebé como aquel que le da el biberón deben buscar la posición más cómoda posible.
En la lactancia artificial aparece otro factor a tener en cuenta:
La postura del biberón. Debe inclinarse ligeramente con la tetina hacia abajo evidentemente y manteniendo el nivel de leche cubriendo la mayor parte posible de la tetina. Si se pone demasiado horizontal es fácil que tome muchos gases, especialmente si al ir tragando ha ido entrando aire, ha formado muchas burbujas y la tetina está llena de ellas. Los biberones del Dr Brown, que tiene un sistema de flujo de aire, pueden hacer la toma más fácil y evitar que traguen aire. Hay biberones con tetinas que dejan salir más o menos cantidad en función de la postura en que los ponemos. Eso también conviene tenerlo en cuenta.

 

Frecuencia de las tomas de biberón:

Si el biberón es el sustituto del pecho no hay motivos para que las reglas sean diferentes:

No hay tiempo mínimo entre toma y toma.
No más de 5 horas entre tomas los primeros días.
No más de 3 horas entre tomas durante el día
mientras pida con más frecuencia de noche.

Cantidad de biberón:

Si el biberón es el sustituto del pecho no hay motivos para que las reglas sean diferentes:

Debe tomar la misma cantidad que con el pecho.
Es decir: Hasta que se quede sin hambre.

A modo orientativo se dice que un lactante debe tomar 150 mililitros de leche por cada kilo de peso al día.
Pero hay bebés a los que resulta imposible dar esta cantidad y están bien y otros que con esa cantidad no paran de llorar por hambre.
En realidad un lactante debe quedarse sin hambre tras la toma.
Y para saber que se consigue eso hay que comprobar que siempre sobre un poco.
De modo que si damos por ejemplo 60 mililitros en cada toma y se los acaba en todas hasta la última gota, hay que subir a 90 mililitros por toma de modo que sobre un poco.

Pero pensarán muchos:
«Debe haber algún límite, porque los hay lo suficientemente tragones para comer lo que se les eche aunque les siente mal.»
En realidad no: Si le preparas un biberón de 300 ml a un recién nacido, veréis que llega un momento, que por tragón que sea, ya no quiere más.

Otra orientación son las bocanadas.
Si un niño con 120 no echaba o echaba poco y al aumentar la toma a 150 echa más, es que aunque quiere más, no cave y darle más sólo sirve para que lo vomite.
Aún así hay algunos tan tragones que si no se les da, aunque sea para echarlo, no paran de llorar.
En esos yo aconsejo dárselo. Es más caro en leche y en lavadora, pero nada más. Y no dárselo es echar todas las papeletas para que tenga cólico del lactante. Y para reducir las bocanadas suele ser útil dar las tomas con más frecuencia. Así comen con menos ansiedad, menos cantidad en cada toma y las bocanadas se reducen.

El juez final: El peso.
Si cuando reviso a un niño gana el peso adecuado para su edad, es que come lo que necesita. Aunque sea menos que el de la vecina, de lo que diga la lata o de lo que ponga en un libro.
Si no gana ese peso a pesar de que no es capaz de comer más o tomando lo que se podría esperar de su edad como «normal», hay que pensar si el niño no tendrá algún problema. Los problemas más frecuentes en estos casos son una infección de orina no diagnosticada o una intolerancia a las proteínas de la leche de vaca o a la lactosa (ambos son componente de la leche artificial).

¿Hay que dar agua o manzanilla a un lactante que se alimenta de biberón exclusivamente? No.
Todo lo que el niño necesita está en la leche (alimenta e hidrata).
Si hace calor o suda mucho, o tiene fiebre, simplemente tomará más líquido si lo necesita.
Y si hacéis lo que os recomendé más arriba en cuanto a frecuencia y cantidad de las tomas (dar cuando pida y lo que pida), evitaréis que se deshidrate.
A veces cuando están enfermos lo único que debemos modificar es ofrecerle la leche en cantidades más pequeñas y más frecuente.
El agua y la manzanilla no alimentan, por lo que si damos al niño, llenamos el estómago de algo que no va a alimentarle pudiendo en algunos casos llegar a evitar que gane el peso adecuado.

Una idea más:
Es mi opinión, que la razón por la que el cólico del lactante es más frecuente entre los niños que toman biberón que entre aquellos que toman pecho es que somos más rígidos en las tomas con aquellos que toman el biberón:
Son muchos los pediatras que defienden que «el pecho no tiene horario», pero si el niño pasa al biberón le establecen pautas rígidas en cuanto a frecuencia y cantidad de las tomas.
Cuando esa pauta establecida no cumple con las necesidades del niño, éste empieza a comer cada vez con más ansiedad lo que desencadena el Cólico del Lactante.
Mi experiencia me dice que en estos niños, se mejora mucho más del Cólico si flexibilizamos el ritmo y la cantidad de las tomas adaptándonos a lo que pide el niño, que con cualquier medicación o cambio de leche.

Preparación del biberón:

Todas las leches artificiales se preparan igual por convenio.
Llevan un cacito para medir el polvo.
La medida es el cacito enrasado.
Es decir lleno hasta el borde, se pasa un objeto plano (suelen llevar enrasador y si no lo lleva vale por ejemplo un cuchillo) para que lo que sobre caiga sin apelmazarlo.
Esta medida es el polvo que hay que añadir a 30 mililitros de agua (un mililitro es lo mismo que un centímetro cúbico).
Así, para 120 mililitros de agua se añadirán 4 cacitos, para 150, 5 cacitos…
Al acabar de prepararlo veremos que aumenta la cantidad.
Si preparamos 120 con 4 cacitos veremos que una vez preparado no hay 120, sino unos 135-140 mililitros.
Por eso para no confundirnos en las proporciones, al preparar el biberón siempre se mide primero el agua y después se añade la leche en polvo.
Si lo hacemos al revés, echamos primero el polvo y luego completamos de agua hasta la medida, habremos echado menos agua y la leche irá demasiado concentrada, lo que causará problemas al niño.

El agua para preparar el biberón se suele decir que sea agua hervida o agua mineral.
Yo prefiero la hervida por dos motivos.
– El agua mineral tiene una serie de controles que garantizan su salubridad, pero pueden fallar. El agua mineral no es agua estéril.
– Y las aguas minerales son eso minerales, o sea que llevan una cantidad de sales disueltas que en algunos casos son excesivas para un bebé.

Si se hierve da igual que sea agua mineral o del grifo, porque una vez hervidas se han esterilizado.
O sea que lo más lógico es preparar el biberón con agua del grifo (si la de vuestra zona es potable, claro) hervida y si no puede hervirse en un momento dado, agua mineral de mineralización baja.

Otras cuestiones:

La infección por hongos:
En algunos de esos casos, el bebé tiene manchas blancas en la cara interna de los labios, las mejillas, las encías y la lengua.

Intenta retirarlas con suavidad.
Si no se quitan, lo que tiene es Muguet (lo que en algunas zonas llaman «arrorre»).
Una infección por hongos (candidiasis) muy frecuente en los lactantes.
Es frecuente que la cojan del biberón o el chupe si no se esteriliza de forma adecuada en los 3 primeros meses.

En esos casos recomiendo una crema (Fungisdín Gel Oral) que se aplica en la tetina del biberón o del chupe antes de ponérselo al bebé (tres veces al día).

También hay que esterilizar chupe y biberón con agua hervida con bicarbonato, y con una gasita mojada en agua con bicarbonato se puede limpiar suavemente la boca del bebé.

Si el niño usa chupe o biberón y tiene hongos, no los esterilicéis con esterilizador o pastillas.

Suele mantenerse la lactancia artificial como alimento exclusivo hasta los 3,5-4 meses.
A partir de ahí se introduce la alimentación complementaria.

¿Son todas iguales? No.

En los últimos 30 años ha habido grandes cambios en la composición de las leches artificiales.
Esos cambios son fruto de la investigación para intentar que su composición sea lo más parecida posible a la de la leche materna.
Hay empresas que gastan muchos recursos en esta investigación, y eso repercute en el precio de la leche artificial.
Hay otras que fabrican una leche como la que las primeras hacían 20 años atrás.
Cualquier avance de las primeras empresas tiene patente, lo que les permite tener una calidad mucho mayor hasta que venza la patente. Momento en el cual las que no investigan pueden incorporarlo a su cadena de producción.
Algunos de esos avances no se introducen ni siquiera una vez libre de patente porque encarece el producto.

Hay por tanto mucha diferencia entre las marcas de primer nivel y las del último.
En España esas diferencias pueden ser de hasta 29 euros frente a 6 euros.

Una aclaración: La leche infantil no es un medicamento, por lo que no tiene un precio fijo establecido en todas las farmacias. En las marcas más caras puede haber diferencias muy importantes.
Se puede encontrar la misma leche a 19 euros en unas farmacias y a 29 euros en otras. La única diferencia son los 10 euros de más que gana algún farmacéutico.

El precio medio de las más completas en España puede rondar los 22-24 euros.
Teniendo en cuenta que una de esas latas puede durar de 7 a 10 días (depende de la edad y lo comilón que sea vuestro retoño), quiere decir que cogiendo la opción más cara, vuestro hijo come todo el mes por menos de 90 euros. Es decir cada día menos de 3 euros.

¿Sois vosotros capaces de haceros un presupuesto para comer por ese precio?
Es la alimentación más barata que tendrá vuestro hijo en toda su vida.
Más barata sólo hay una: El pecho.

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Paso de la lactancia materna a lactancia artificial

Cómo pasar de la lactancia materna a lactancia artificial o mixta.

 

Existen muchas circunstancias que pueden hacer que se pase de la lactancia materna a la artificial.

No es cuestión de volver a repetir aquí las ventajas claras de la materna expuestas en la introducción sobre alimentación en el lactante.

Si finalmente habéis llegado a la conclusión de que vuestra situación hace deseable el paso a la lactancia artificial, intentaré explicaros el proceso.
Éste depende del momento en que se produce el paso

Abandono de la lactancia materna desde el nacimiento:

Dado que en el momento del parto la naturaleza está diseñada para desencadenar un pico de hormonas (prolactina) que estimule la producción de leche por la madre, si se decide no dar pecho desde el principio y para evitar las molestias asociadas a una subida de la leche que va a ser inútil se puede recurrir a un tratamiento hormonal que puede prescribir el ginecólogo que atiende a la madre en el parto.

Ese tratamiento evita el efecto de la prolactina para suprimir la subida de la leche.
En cuanto a preparación, cantidades, tipo de leche, frecuencia de las tomas os remito al capítulo sobre lactancia artificial.

Abandono de la lactancia materna pocos días después del nacimiento:

Es la situación que en más casos, atiende más a una frustración de las expectativas sobre el pecho que a una necesidad real.
Permitidme que en aquí sí insista en que antes de tomar la decisión pidáis el asesoramiento de alguien con los conocimientos adecuados para, si es posible, salvar la lactancia materna.
Si finalmente se decide el paso, el proceso es el mismo:
Tratamiento para retirar el pecho prescrito por el ginecólogo.
Pautas sobre lactancia artificial como las definidas en el capítulo de lactancia artificial.

Abandono de la lactancia materna antes de los 6 meses:

Es hoy en día la situación más frecuente entre las madres trabajadoras. Y su razón suele ser la incorporación al trabajo después de acabar la baja maternal. Sería deseable para evitarla un incremento de la duración de la baja maternal…
Sin embargo, esta incorporación no tiene porqué suponer el fin de la lactancia materna si el horario laboral no es demasiado prolongado. El pecho puede adaptarse a lo que se le pida si es regular.
En aquellas madres que trabajan por ejemplo en horario matinal (de 8:00 a 15:00) se puede dar pecho antes de irse a trabajar y volver a darlo justo al llegar, con lo que se pierde una o dos tomas como mucho.
Si un par de semanas antes de incorporarse empezamos a reducir esas tomas sustituyéndolas por el alimento que tomará en su lugar (leche artificial, fruta, verdura o leche materna conservada…) conseguiremos en primer lugar quedarnos con la tranquilidad de saber como responde a la incorporación de esos alimentos y en segundo lugar que el pecho vaya reduciendo su producción para esas tomas de modo que el primer día de trabajo no suponga una tortura.
Si pasas simplemente a suprimir esas tomas el día que empiezas a trabajar, el problema es que el pecho se llenaría como si siguieras con el ritmo normal.
Aparte de ser doloroso, como el pecho se adapta a lo que se le pide, si se llena demasiado y no se vacia, empieza a mandar mensajes diciendo que sobra leche, lo que reduce la secreción de prolactina y de leche en todas las tomas.
En cuanto a la cantidad del sustituto del pecho, habrá que probar en esas dos semanas para darle la cantidad que sea capaz de tomar (subiendo hasta que sobre un poco sin forzar).
Si empezamos antes de los 6 meses a introducir la leche artificial, recomiendo que se haga con leche de inicio pasando a leche de continuación a partir de los 6 meses (tras llevar con la de inicio al menos entre dos semanas y un mes).
La introducción de la alimentación complementaria en estos casos seguiría la guía para niños con lactancia artificial.
Si lo que decidimos es suprimir totalmente el pecho, se pueden espaciar las tomas de pecho de forma progresiva sustituyéndolas por tomas de lactancia artificial, fruta, verdura… en el orden especificado en el enlace anterior.
La eliminación progresiva consiste en empezar dando todas las tomas de pecho menos una de cada tres.
En el momento que notemos que el pecho no se llena demasiado pasar a una de cada dos.
Cuando el pecho ya no moleste al saltarse las tomas pasamos a dar una toma de pecho de cada tres.
Si sigue sin molestar una sola toma al día, que se suprimirá en cuanto dejemos de notar presión.
Dependiendo de la madre el proceso puede tardar entre 10 días y un mes.
O si precisamos hacerlo de golpe tomando el tratamiento para retirar el pecho prescrito por el ginecólogo.

Abandono de la lactancia materna entre los 6 meses y el año de vida:

Podemos de nuevo:

  • Mantener el pecho en las tomas en las que lo consideremos oportuno siempre que sean regulares.
  • Reducirlo poco a poco hasta suprimirlo según la pauta descrita justo arriba.
  • Eliminarlo de golpe con tratamiento hormonal prescrito por el ginecólogo.

En cuanto a la leche artificial se podría iniciar con una sola toma de leche de inicio (por simple precaución) y si no aparece ninguna reacción intensa pasar directamente a leche de continuación hasta el año.
Dos semanas después de la leche de continuación podría tomar el yogur natural.
A partir del año podría pasar a leche de vaca entera siempre que llevara al menos 2 semanas tomando yogur sin problemas.
La introducción de la alimentación complementaria seguiría la guía de introducción de la alimentación en niños con leche artificial, introduciendo aquellos alimentos que no tomase aún en el orden descrito dejando al menos 2 semanas entre dos distintos.
En cuanto a cantidades como siempre: Hasta que se quede sin hambre, pero sin forzar.

Abandono de la lactancia materna por encima de los 12 meses:

Las tres opciones:

  • Mantenerlo en las tomas que podamos si tienen regularidad.
  • Reducirlo poco a poco hasta suprimirlo.
  • Eliminarlo con tratamiento hormonal prescrito por el ginecólogo.

Con esta edad la gran mayoría de los niños están preparados para digerir sin problemas la leche de vaca entera.
Podemos aún así, hacer una primera toma con yogur natural.
Si no hay ningún problema, dar una pequeña cantidad de leche entera de vaca.

Para aquellos que quieran introducir la leche de forma más segura (opción que yo os recomiendo):

  • Aplicar unas gotas de leche entera sobre la cara interna del antebrazo y esperar una hora.
  • Si no aparece enrojecimiento, aplicar un poco de leche entera en los labios y esperar una hora.
  • Si no aparece irritación, aplicar un poco de leche entera en la lengua o la cara interna de las mejillas y esperar una hora.
  • Si todo sigue bien, dar una toma pequeña de leche entera (unos 50 ml=50 cc).
  • Si no hay problema puede tomar leche entera.

Observad en las siguientes semanas si empieza a tener diarrea, vomitos o dolores de barriga más frecuentes.
Cuando esto ocurre conviene hacer un pequeño experimento:
Echad agua oxigenada a las heces del niño. Si forma burbujas es que en la caca hay sangre en pequeñas cantidades, lo que puede ser signo de inflamación del intestino. Si esto ocurre, suspended la leche de vaca entera y comentádselo a su pediatra.
Si no aparece ninguno de los problemas descritos, la leche entera suele darse en dos o tres tomas al día (yo recomiendo que sin superar los 500 ml de leche al día).

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Lactancia materna

Lactancia materna: Consejos para que la lactancia materna funcione y solucionar los problemas más frecuentes.

 

Si has elegido la lactancia materna, enhorabuena. Es la mejor opción para ti y para vuestro hijo. Realmente, disfrútala.

Repito algo que suele ser necesario tener claro los primeros días:

Casi todas las madres al principio tienen la sensación de que no tienen pecho.

Si eso fuese cierto aquí no estaríamos ninguno, porque antes no había otra cosa.

De hecho no llega al 1% el número de madres que realmente no tiene pecho.

En cuanto a la duración de la lactancia

Cuando es posible conviene mantener el pecho como alimentación exclusiva hasta aproximadamente los 6 meses de edad (pueden ser cuatro o ser ocho).

Hasta el año complementado con otros alimentos.

Y a partir del año como complemento de la alimentación hasta que se produzca el destete «voluntario». Si es posible, os recomiendo mantener la lactancia hasta acabar la introducción de todos los alimentos, ya que hacerlo protege contra la aparición de alergias. 

En mi opinión voluntario significa cuando el niño o la madre lo deciden.

Higiene en la lactancia:

Ducha diaria normal en todo el cuerpo. A que es simple. Pues sólo es una de la ventajas respecto al biberón.

Entre las tomas se pueden usar discos de algodón prensado para proteger los pezones del roce con la ropa o para no mancharla. Pero no son indispensables.

Postura para dar el pecho:

Lo más importante es que estéis cómodos.
Para eso hay quien da el pecho tumbada, quien usa cojines que ayuden a soportar el peso del niño… Cada madre debe encontrar la suya.
En cuanto al niño debe evitarse también posturas forzadas.

Sólo 2 claves para una correcta postura al dar el pecho:

Su ombligo debe estar dirigido hacia tu cuerpo, de modo que no tenga que girar la cabeza hacia ti para coger el pecho, sino que lo encuentre de frente.

La cabeza de frente hacia el pezón, que no tenga que tirar de él para cogerlo, ni estirar o doblar el cuello.

Es frecuente que cuando falla alguno de estas dos claves, el niño tire continuamente del pezón porque se le escapa y haga la toma mucho más dolorosa para la madre y más incómoda para el niño.

Para dirigir el pezón hacia el niño se suele aconsejar que la madre sujete su pezón con dos dedos, uno por encima y otro por debajo, lo que permite dirigir el pezón sin dificultarle la respiración al bebé. Si lo haces ten cuidado de no acercar los dedos demasiado a la areola porque evitarías que el niño la agarre bien. Pero es mejor poner al niño de forma que se encuentre el pezón de frente sin necesidad de tener que tirar del pecho en ninguna dirección.

Recordatorio muy importante a estas alturas:

Si agobios, que saben hacerlo hasta las ovejas, no puede ser tan complicado.
En el momento que va a cogerse:

-Para que no dañe el pezón y facilitar la extracción de la leche intenta que coja con la boca todo el pezón y la mayor parte posible de areola. Eso puede ser más fácil si en el momento que te lo acercas abres la boca del niño tirando levemente de su barbilla hacia abajo.

– Es recomendable dirigir el pezón hacia la nariz o el labio superior en el momento que abre la boca. Se ha visto que es más fácil que al entrar así quede en la posición adecuada. No es raro que se desvíe o coja sólo la punta del pezón. Cuando pasa eso salen más grietas, chupones… Problemas.

Repito, sin agobios. Nadie nace enseñado, y me refiero tanto a ti como a tu hijo, pero si os dais la oportunidad sin poneros nerviosos seguro que lo acabáis haciendo bien.

Suelo aconsejar durante los primeros días que en el momento que toca comer se eche a todo el mundo de la habitación y se queden solos la madre y el niño o en todo caso con alguien que la madre elija para que le pueda ayudar si lo desea.

El motivo es que cuando hay exceso de público (y a veces exceso es una sola persona) parece que poner un niño al pecho fuese más complicado que acoplar dos naves espaciales en pleno vuelo orbital:

«Un poquito más arriba, ábrele más la boca, yo creo que no se ha cogido bien, más a la derecha, le estás tapando la nariz, mira como tienes sujeto al pobre niño….»

¡Así no hay manera! Tranquilidad, por favor, que os dejen en paz.Todo el mundo fuera.

Frecuencia de las tomas de pecho:

No hay tiempo mínimo entre toma y toma.

Cuando pida se le da.

¿Como se sabe si es por hambre? Si se le acerca el pezón y lo busca para chuparlo posiblemente tiene hambre. Y si al dárselo se calla y come… Pues eso.

Si es que por mucho que quieran complicarla la puericultura es “de cajón”.

Los primeros días las tomas suelen ser muy frecuentes.

La mayoría de las madres piensa que es porque tienen poco pecho. Esta, es de hecho la principal razón de abandono de la lactancia por parte de las madres. Pero se equivocan.

Según las zonas, la disponibilidad de leches artificiales y sobre todo según la formación que se dé a los padres al respecto, el abandono de la lactancia materna puede llegar a tasas de más del 50% en los primeros días de vida del bebé.

La principal causa es la falta de información dada a los padres. En algunos casos desgraciadamente porque aquellos que les aconsejan no tienen las ideas suficientemente claras.

Hay un pequeño porcentaje de mujeres que deciden no dar pecho porque no quiere.

Otro pequeño porcentaje lo abandona por sufrir enfermedades que por si mismas contraindican la lactancia o por que lo contraindica la medicación que deben tomar (en realidad la mayoría de las patologías tienen opciones de tratamiento que no impiden la lactancia).

Desgraciadamente, muchas lo hacen porque piensan que su hijo no tiene suficiente alimento con su pecho, cuando en casi todos los casos sí que tiene.

Por ello merece la pena explicar una serie de cuestiones:

Lo normal en una madre cuando su hijo nace es que ella no note la leche en el pecho y que no tenga sensación de que salga nada cuando el niño chupa.
Pero si el niño tras estar chupando se tranquiliza y descansa un rato es porque ha saciado su hambre.
El hambre no se pasa chupando si no saca nada.

Probad a darle el chupe si está muerto de hambre después de 5 horas sin comer y veréis lo que pasa: Que llora y llora y llora….

Una forma fácil de ver si el niño saca leche es mirar su boca tras tomar, si tiene restos de un líquido blanco-amarillento, eso se llama Leche.

Si echa alguna bocanada y el contenido es blanco-amarillento, eso se llama Leche.

Y el niño no la fabrica en su estómago. Aunque la madre no manche y no se note nada en el pecho, la madre tiene Leche.

Es normal que pida con mucha frecuencia pero se quede dormido enseguida.

Cuando el niño estaba en el útero, el alimento pasaba de forma continua a través del cordón umbilical. Tardará unos días en tolerar el ayuno entre toma y toma, por lo que es normal que pida con mucha frecuencia.

Además, el estómago de un recién nacido es tan pequeño que se llena enseguida, por lo que hay niños que chupan de un solo pecho 2 minutos y se duermen. Tú no notas que tengas aún mucha leche, pero es que a él tampoco le cabe más.

Por la misma razón, gastan en muy poco tiempo el poco alimento que sacaron, con lo que a veces antes de dos horas vuelven a estar intranquilos.
Es como tener un coche con un depósito de 2 litros, lo llenas en nada, pero más vale que la próxima gasolinera no quede lejos, porque no llegas.

A veces incluso vuelve a pedir el pecho a los pocos minutos: Habréis notado que es comer y empieza a moverse la tripa, de modo que en muchos casos está comiento y haciendo caca al mismo tiempo. Cuando pide de nuevo a los pocos minutos es porque cuando empezó a chupar tenía la tripa llena, con lo que lo dejó enseguida (se sentía saciado). Pero esas pocas chupadas han estimulado a su intestino a que se vacie: Ahora es cuando puede comer bien.

Poco a poco su estómago se irá agrandando, de modo que quepa cada vez más y empezará a tolerar el ayuno, con lo que las tomas irán aumentando en duración y espaciándose en el tiempo.

Pero si el niño se queda tranquilo tras la toma es que la madre tiene bastante leche.

Por tanto cada vez que el niño busque se le da

y si se queda tranquilo es que saca lo que necesita, y punto.

Digan lo que digan la abuela experta, la cuñada sabionda o cualquiera de los demás genios que os rodean y saben como criar a los niños de los demás.

Sólo hay un experto cualificado para contradecir lo anterior: El peso.

Si cuando lo controle su pediatra
ha perdido demasiado o no gana bastante es signo de que le falta comida.

Pero el pecho dispone de un fantástico acelerador cuando esto ocurre que te permite aumentar la producción de leche.

Si un niño no gana peso suficiente sólo con el pecho, antes de recurrir al biberón:

Póntelo al pecho con más frecuencia. Cuanto más vacie el pecho más leche produce éste.

Déjalo en cada pecho hasta que se suelte él. Al final de la toma es donde más alimento hay. Si no le dejamos que la acabe desaprovecha ese alimento y el pecho interpreta que el niño necesita menos y empieza a hacer la leche cada vez más aguada.

– Si toma y se queda dormido enseguida sin chupar pero cogido al pecho, apriétate un poco el pecho como si tu mano fuese una pinza (aprieta sin que duela demasiado), esto empujará para que salga leche y despertar el reflejo de chupar en el niño. Mantén la presión hasta que vuelva a pararse. Al soltar suele salir de nuevo un poco de leche y hacer que el niño vuelva a chupar. Cuando de nuevo se pare, vuelve a presionarte, así mientras funcione. Cuando ya veas que al apretar o soltar no le hace chupar es que ha vaciado el pecho, pásalo al otro y lo mismo.

Si toma con más frecuencia y permitiendo al niño que vacie bien el pecho

todas las madres aumentan la cantidad y calidad de su leche.

Si no conseguís que el niño gane peso, buscad la ayuda de asesores de lactancia.

Si aún así pierde peso, os recuerdo algo importante, el mejor alimento para un niño es el pecho, pero la prioridad no es el pecho, sino el niño.

Ha quedado claro que no hay mínimo de tiempo entre una toma y la siguiente. Pero esto tiene sus salvedades.

Cuando un recién nacido llora no siempre es por hambre. Las causas más frecuentes son hambre, quiere que lo cojan, ansiedad o incomodidad. Vamos a ver como distinguimos unas de otras:

Quiere que lo cojan: se calla al cogerlo, lo sueltas y vuelve a llorar, lo coges y vuelve a callarse.
No tiene hambre, ya que se ha callado sólo con cogerlo, sin llegar a alimentarlo y no le duele nada porque no hay dolores que se quiten al salir de la cuna.
Hay dos opciones, lo coges cada vez que llore o no lo haces:

– La teoría de la Crianza Natural (CN) dice que el niño precisa que lo cojas para sentirse seguro y recibir afecto. Y recomienda el contacto más íntimo y continuado posible entre niño y madre hasta los 3 años aproximadamente. (Os aconsejo que leáis el apartado sobre Crianza Natural). Yo personalmente, cuando las circunstancias lo permiten y es la elección de los padres, prefiero esta opción.

– Si optas por no aplicar la Crianza Natural porque lo prefieres, o porque consideras que tus circunstancias (trabajo…) lo van a hacer imposible hay quien decide acostumbrarlo a que se quede tranquilo en su cuna. Aún prefiriendo esta opción, os animo a que deis a vuestro hijo tanto afecto como os permitan vuestras circunstancias. 

Ansiedad: Hay niños más nerviosos que otros. Algunos lloran más horas al día (hagas lo que hagas).

Los hay que se calman meciéndolos, los hay que chupando…
Lo más frecuente es que sea chupando, ya que el sentido que tienen más desarrollado al nacer es el tacto en la boca y el chupeteo estimula la secreción de endorfinas (hormonas que nos tranquilizan y calman el dolor entre otras cosas).
Hay niños que continuamente quieren estar chupando, no por hambre sino porque le tranquiliza.

Una prueba posible es ponerle el chupe:
Si un niño llora y lo coges y sigue llorando, le pones el chupe y se calla: está nervioso y se tranquiliza chupando.
Pero yo prefiero, especialmente en las primeras semanas prescindir del chupe en los recién nacidos.

Tiempo máximo entre tomas de pecho:

Los primeros días, el bebé no regula bien todavía el azúcar en sangre y si se deja mucho tiempo sin comer puede bajarle más de la cuenta. Y algunos niños los primeros días pueden estar más agotados que otros tras el parto.

Por eso no hay que dejarlo más de 5 horas sin tomar hasta que tenga un par de semanas.

A partir de ahí si duerme 6-7 horas de noche, descansad. Que seguro que lo necesitáis.

Especialmente los primeros días hay niños que duermen muchas horas durante el día (4 ó 5 horas seguidas) y luego de noche no paran de llorar y piden cada hora.
Si pasa eso, durante el día no le dejéis más de 3 horas seguidas durmiendo, porque si descansa demasiado y come poco de día, adivinad que hará de noche.
Llegará descansado y con hambre.

Al niño le da igual dormir más de día que de noche, pero no le da igual convivir con unos padres de mal humor continuo porque su queridísimo retoño no les deja pegar ojo de noche.
Si al niño le marcamos el ritmo desde el principio le cuesta muy poco cogerlo.

Así que del principio de una toma al principio de la siguiente,

no más de 3 horas de día

ni más de 5 de noche

durante los primeros días.

Más adelante, no le dejéis que duerma de día más que el período mínimo de sueño de la noche.

Es decir, si todas las noches duerme ya en períodos de al menos 4 horas, se le puede dejar 4 horas durante el día.

Os recuerdo que tiempo mínimo no hay, cuando pida se le da.

Pero si una noche se despierta a las 3 horas, al día siguiente tú lo despiertas cada 3 horas.

Evidentemente no es por venganza, es que si no lo haces al día siguiente como no ha descansado querrá dormir más de día, con lo que si le dejas volverá a llegar despejado a la noche…. La forma de romper ese círculo vicioso es que llegue cansado a la noche y con menos hambre por haber comido bien durante el día.

Con paciencia, a la larga lo que marca el ritmo de sueño es una hormona (la melatonina) que se libera cuando se reduce la luz ambiental. Llegará el momento en que acabe cogiendo el ritmo adecuado.
Para eso es importante que de día, aunque duerma haya luz, y de noche aunque se despierte haya oscuridad.

Otra razón para no dejarle que pase demasiadas horas sin comer es que el pecho responde a lo que se le pide, si se llena mucho interpreta que sobra leche y cada vez produce menos, si lo vaciamos con frecuencia, cada vez produce más.

Y otra es evitar el cólico del lactante. Cuando dejamos sin comer demasiadas horas a un niño es fácil que cuando por fin lo haga sea con más ansiedad, se dé un atracón en dos minutos tragando más aire y empiece a dolerle la barriga.

De hecho, un problema frecuente los primeros días que lleva a muchos padres a pedir los primeros biberones mientras están ingresados es el siguiente:

La gente tienen la costumbre de ir a visitar a los recientes papis por la tarde.

Si el niño está tranquilo, van pasando las horas sin despertarlo, en la mayoría de los casos porque los padres quieren evitar que en cuanto se despierte empiece a pasar de mano en mano por todos los visitantes.
Y así van pasando las horas hasta que llega el momento de que se marchen las visitas.
Entonces se van todos, el niño se despierta y dice: «Ahora estoy yo aquí.»

Lleva más horas de la cuenta sin comer (está desesperado) y el pecho de la madre está tan lleno que cuesta que salga la leche de la tensión que tiene el pezón.
Combinación perfecta (niño desesperado y leche que no sale): perfecta para que se cabree. Cogerá el pecho y lo soltará enfadado.

Además, el pecho de la madre lleva horas mandando señales de que sobra leche, porque está para reventar (en las siguientes horas se reducirá la producción de leche).

El niño cada vez más desesperado para comer y el pecho con menos leche de lo habitual. Noche de llantos.
Le ofrecen un biberón y claro el niño sacia por fin el hambre y se le pasan todos sus males.

Al final la madre se queda con la sensación de que lo que su hijo necesitaba era el biberón y que el problema es que no tenía leche: Una lactancia materna menos.

Esto se hubiera evitado simplemente teniendo claro que si hacía 3 horas que comió por última vez:

«Todo el mundo fuera, que tengo que darle de comer al niño

y necesitamos tranquilidad.»

Cantidad de leche con el pecho:

Toda madre que da el pecho, en la primera visita al pediatra, está preocupada por lo mismo:

¿Tiene bastante con el pecho o necesita ayuda?

¿Mi leche es buena?

Yo siempre respondo igual. «Quítale toda la ropa, lo pesamos y te contesto.»
Si el peso ha subido al ritmo adecuado es que come lo suficiente.

Si un niño no gana peso suficiente sólo con el pecho, antes de recurrir al biberón:

Póntelo al pecho con más frecuencia. Cuanto más vacíe el pecho más leche produce éste.

Déjalo en cada pecho hasta que se suelte él. Al final de la toma es donde más alimento hay. Si no le dejamos que la acabe desaprovecha ese alimento y el pecho interpreta que el niño necesita menos y empieza a hacer la leche cada vez más aguada.

– Si toma y se queda dormido enseguida sin chupar pero cogido al pecho, apriétate un poco el pecho como si tu mano fuese una pinza (aprieta sin que duela demasiado), esto empujará para que salga leche y despertar el reflejo de chupar en el niño. Mantén la presión hasta que vuelva a pararse. Al soltar suele salir de nuevo un poco de leche y hacer que el niño vuelva a chupar. Cuando de nuevo se pare, vuelve a presionarte, así mientras funcione. Cuando ya veas que al apretar o soltar no le hace chupar es que ha vaciado el pecho, pásalo al otro y lo mismo.

Si toma con más frecuencia y permitiendo al niño que vacíe bien el pecho

todas las madres aumentan la cantidad y calidad de su leche.

El ritmo adecuado de ganancia de peso es el siguiente:

Los primeros días suelen perder peso (hasta una décima parte de lo que pesó al nacer) sin que halla que preocuparse.
Se debe a la eliminación del exceso de líquido con el que nacen.
Tened en cuenta que lleva 9 meses sumergido en líquido y nace empapado.
Aunque tiene que perderlo, ese exceso de líquido tiene una función: evitar que el niño se deshidrate durante los primeros días, mientras va aumentando la producción de leche de la madre.

De esto se puede extraer una conclusión importante: esto está mejor pensado de lo que creemos y lleva funcionando en los mamíferos desde hace demasiado tiempo para que deje de funcionar precisamente hoy.

Después de esa primera pérdida, ya empiezan a ganar de modo que en torno a la semana o diez días de vida ya han recuperado el peso que tenían al nacer.

A partir de ahí ganan un promedio de 150-200 gramos a la semana durante los 3-4 primeros meses.
Un promedio quiere decir que si una semana gana 300 gramos es normal que a la siguiente gane 50 o ninguno.

A fin de cuentas por mucho que busques no veras que el niño en ningún sitio lleve una inscripción que diga «Hecho en Suiza»: Como que no es un reloj.
Por eso mismo habrá tomas y días que coma más que en otros y es normal.

Otra duda frecuente es si se le debe dar agua o manzanilla a un niño que toma el pecho.

La respuesta es que si se ofrece el pecho sin restricciones cuando lo pide un lactante no necesita más líquido que el que toma en la leche. Cuando tiene sed pedirá el pecho con más frecuencia, y cuanto más estimulas el pecho, más produce.

Tened en cuenta que ningún mamífero da manzanilla a sus crías y que cuando un niño llora no sabes si es por sed o por hambre.
Sea por una cosa o por la otra se pone al pecho y saca un invento fantástico de la naturaleza para que no nos devanemos demasiado el coco porque alimenta al tiempo que hidrata.
Pues ya que la naturaleza lo ha hecho tan bien no gastéis neuronas en algo innecesario.

Si llora, Teta.

Y si se calla, pues ya está.

Las grietas del pezón durante la lactancia:

Del mismo modo que salen callos en las manos si te metes a agricultor después de trabajar en una oficina toda la vida, el pezón no está acostumbrado a la guerra que se le va a dar.
Los primeros días a casi todas las madres les molestan los pezones.
Las grietas aparecen con más facilidad si el niño no coge bien el pezón. Conviene que lo coja con la mayor parte posible de la areola y que la postura del niño no le haga tirar del pezón para que no se le salga:

Su ombligo hacia tu cuerpo

y la cabeza hacia el pezón sin que tenga que estirar ni doblar el cuello.

Para tratar las grietas a muchas mujeres lo que mejor se las cura es un poco de su propia leche aplicada en la grieta tras la toma y dejarlos al aire el mayor tiempo posible.

Y no los laves más que en la ducha y sin dedicarles una atención especial. El propio pecho produce secreciones para protegerse que eliminas si lo lavas demasiado.

Hay veces que las grietas no acaban de quitarse pese a que el niño se coge bien. En algunos de esos casos, además de las grietas de la madre, el bebé tiene manchas blancas en la cara interna de los labios, las mejillas, las encías y la lengua.

Intenta retirarlas con suavidad.
Si no se quitan, lo que tiene es Muguet (lo que en algunas zonas llaman «arrorre»).
Una infección por hongos (candidiasis) muy frecuente en los lactantes.

Cuando un lactante la tiene, la madre tiene también los hongos en el pezón.
Cuando es así tienen grietas que no acaban de curarse y el pezón puede verse enrojecido e irritado, y el dolor se hace más intenso durante la toma y después de ella.

En esos casos recomiendo una crema (Fungisdín Gel Oral) que se aplica en el pezón de la madre antes de ponerse al bebé (tres veces al día), con lo que le hace efecto a la madre y al chuparlo también al niño.

A veces no acaba de curar así y puede ser necesario tratar a la madre con medicamentos tomados por boca.

Si el niño usa también chupe o biberón y tiene hongos, no los esterilicéis con esterilizador o pastillas.
Es mejor poner una olla con agua a hervir con una cucharadita de bicarbonato y cuando esté hirviendo introducir los objetos a esterilizar durante un minuto.
Aunque estropea más las cosas es más efectivo para esterilizar contra hongos y bacterias que los otros.

¿Me he quedado sin leche?

Tras el período inicial del pecho, cuando el niño tiene ya pocos meses es frecuente que:

El pecho de la madre ya no se llene tanto como al principio.

Ha aparecido el «pseudo-estreñimiento del lactante« (puede pasar días sin hacer nada de caca).

El niño empieza a acortar el tiempo de duración de la toma. A veces en 2 minutos ha terminado.

– Ya no gana 150-200 gramos por semana.

Esto es interpretado por muchas madres como una bajada en la producción de leche. Si encima está próximo el fin de la baja maternal y la madre va a tener que incorporarse al trabajo en poco tiempo, no es raro que esto signifique el fin de la lactancia materna.

Es un error, no falta pecho:

– El pecho no se nota tan hinchado porque la Teta ya se ha acostumbrado a la Prolactina (hormona que estimula la producción de leche) y genera menos inflamación, pero la misma cantidad de leche que antes.

– El «pseudo estreñimiento» (la caca cuando hace no es dura aunque lleve 3 días sin hacer) es una fase normal del desarrollo del niño, no es por falta de alimento, sino por no saber cuando relajar el cierre del culete para hacer caca.

– Las tomas duran menos porque la leche sale con más facilidad de un pecho que está menos inflamado, con unos canales de salida mejor formados y el niño tiene más fuerza y más experiencia.

– Ya gana menos peso, porque las curvas de peso son eso, curvas no líneas rectas. Si el niño siguiera cogiendo 200 gramos cada semana mientras siga creciendo, con 6 años el peso normal serían 65 kg:

(200 gramos x 52 semanas x 6 años + 3.500 gramos al nacer = 65.900 gramos)

Y cuando acabara de crecer a los 18 años: 190 kg.

Finalmente, una de las dudas que tienen muchas madres es:

¿Como hacer el cambio de leche materna a artificial o leche de vaca cuando llegue el momento?

 

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Alimentación del Bebé y el Niño

Introducción de la alimentación en el lactante

Alimentación del lactante: Una guía de lactancia materna, artificial y alimentación complementaria

 

No hace demasiados años en nuestro país aún se morían niños de hambre. De hecho resulta difícil eliminar la idea de muchas abuelas (y alguna no tan mayor) de que un niño gordo es un niño sano. «No se si el niño come suficiente» es una duda que casi todos los padres han tenido alguna vez.

Un lactante come bien si está sano, toma una dieta variada para su edad, tiene un peso y talla adecuados y su relación con la comida es buena.

Porque no queremos que un lactante tome 150 mililitros de leche por kilo y día. Lo que queremos, repito, es que esté sano y crezca bien. Para eso hay lactantes que necesitan 180 y otros que con 100 tienen de sobra. De hecho cuando un bebé toma 100 y otro 180 y ambos tienen el mismo peso y talla, en principio si hay que preocuparse por alguno de ellos es por el que toma 180, ya que tomando una cantidad mayor de alimento, si no crece más es porque asimila el alimento peor que el que crece como él con sólo 100 ml. El único problema que les plantea el segundo a sus padres es que les saldrá más barato.

Antiguamente la introducción de los alimentos se hacía en función de lo que se disponía en la casa y poco a poco como Dios le daba a entender a cada uno. Con el paso de los años se han ido estableciendo pautas cada vez más claras de cómo debe hacerse, con razones para ello.

No suele faltar la abuela, que cuando empiezo a explicar a unos padres las pautas de introducción de la alimentación dice: «pues en mis tiempos no había tantas tonterías y le dábamos harina de trigo tostada y leche de vaca a los 2 meses, y se criaban muy hermosos».

A lo cual suelo responder con algo que les refresca un poquito la memoria:
“-¿Recuerda en sus tiempos la cantidad de niños que se morían de diarreas que no había quien cortara?
-Pues si, es verdad (suelen responder, porque era así).
-¿Y conoce Usted algún niño en los últimos 10 años que se haya muerto de diarrea?
-Pues no.
-Pues eso.”

La razón es que tal como se hacían antes las cosas, se introducían los alimentos de forma que desencadenaban alergias que podían haberse evitado y para las que además no se disponía de las herramientas para diagnosticarlas ni tratarlas.

A veces se introducían alimentos que les sentaban como un tiro, porque no estaban aún preparados para digerirlos y les producía tal irritación en el intestino que les impedía absorber cualquier otro nutriente.
Morían de desnutrición.
Salía adelante el que tenía suerte o un aparato digestivo a prueba de bombas.

Ante eso, algunas empresas no paran de sacar productos especiales (alimentos modificados) para bebés según su edad, defendiendo que son mejores que los alimentos naturales.

Pues tampoco es eso. Se puede hacer una dieta sana en un lactante sin recurrir a alimentos procesados. Lo importante es hacer una introducción gradual que nos permita identificar los problemas y solucionarlos, si aparecen. 

La única excepción en mi opinión, son las leches adaptadas en bebés que no tomen pecho.

Pero si toma pecho y en los que toman leche adaptada, todos los demás alimentos a introducir en la dieta de un lactante, podemos obtenerlos «a granel» para prepararlos nosotros. 

Una vez que queda claro lo anterior, entremos en faena.

Algunas normas generales en cuanto a alimentación del lactante:

1º Cantidad de comida: Hay cosas que de modo general cumplimos todos los seres vivos. Pero dentro de esa generalidad hay variantes. Por eso hay gordos y flacos, altos y bajos…

La necesidad de comer para crecer y mantenerse sano es generalizada. Pero no todos necesitan la misma cantidad de comida para conseguirlo. Por ello hay que tener claro que ningún lactante come mucho ni poco en relación a unas tablas inmutables de valores. Cualquiera come lo que debe si el objetivo se cumple: su peso y su talla son normales y sobre todo está sano.

Los propios mecanismos de regulación del cuerpo sobre sus necesidades son la guía más fiable en este aspecto. Siempre que no estén alterados por una infección, malos hábitos o problemas psicológicos. Por norma, yo suelo decir que la cantidad de comida que debe ofrecerse a un lactante es la necesaria para que sobre un poco. Si se la acaba entera sistemáticamente y no se queda tranquilo es que se queda con hambre.

¿Tiene esto algún límite? Pues si, aunque relativo: Las bocanadas.
Cuando un niño es muy tragón, llega un momento que a pesar de que comería más, no le cabe en la barriga.
Si pasa eso, echa más conforme vamos subiendo la cantidad.
Por tanto, hay que dar la cantidad necesaria para que sobre un poco mientras no aumenten las bocanadas.
¿Y si al darle menos no para de llorar de hambre? Pues le damos y lavadora. Algo que suele funcionar en estos niños, es dar las tomas con más frecuencia. Os recuerdo que hablo de lactantes.
2º Calidad de la comida: Como hemos comentado antes para estar sano y crecer bien hace falta introducir los alimentos de forma ordenada y lógica.

Suele cometerse el error de sustituir los alimentos que menos le gustan por los que toma mejor. Ejemplo: Yogur en lugar de fruta.
Podemos tener cierta flexibilidad, pero teniendo claro que el objetivo es ampliar la dieta no reducirla.
Un día no pasa nada. Pero hay que intentar insistir para que acabe comiendo de todo. Y por insistir me refiero a ofrecer, no a meterle la cuchara en la boca a la fuerza.

No deben darse «mijitas» de nada.

Casi siempre hay algún voluntario alrededor del bebé dispuesto a darle a probar por primera vez algo que según las indicaciones del pediatra no debería, con el aplastante argumento de «si no le va a pasar nada por una mijita».
Toma argumento.

La aparición de alergias alimentarias es más frecuente por la toma esporádica de pequeñas cantidades del agente alérgico que si se introduce ese mismo alimento en cantidades grandes y dándolo a diario.
Hacer a alguien alérgico a algún alimento quiere decir que posiblemente no podrá tomarlo sólo ni combinado con otros alimentos el resto de su vida.
Y dada la tendencia cada vez mayor a consumir productos elaborados que llevan en su composición lo más insospechado, eliminar cuando es necesario un alimento en concreto es poco menos que labor imposible.
Que se lo digan a los padres de niños alérgicos.
Se acaba volviendo uno paranoico, porque además la mayoría de los alimentos no tienen una declaración de ingredientes real.
Por ejemplo, a un alérgico no le sirve para nada que digan que un producto está elaborado con proteínas de origen animal, grasas y harinas vegetales.
Decir eso y no decir nada es lo mismo.
El resultado es que ante la inseguridad de si le sentará bien o no, se acaba por no darle ningún producto elaborado.

De eso tienen la culpa las «mijitas de».

Esto sí que es un argumento para no dárselas.
Si hacemos las cosas bien el niño va a tener toda la vida para comer de todo.
¿Por qué habría que arriesgar esa posibilidad sólo por hacer una gracia?
El gracioso, que cuente un chiste y deje en paz al niño.

3º La actitud de los padres al alimentar a sus hijos:

Hay padres para los que cada comida parece un examen final.
Cuando empiezan a preparar las cosas para dar de comer al niño se ponen tensos y empiezan a «comerse el coco»: ¿Sabré darle? ¿Y si no le alimento bien?…

Aunque nos resulte difícil creerlo, los niños lo notan.
El resultado es que se acaba relacionando la comida con algo desagradable, cuando biológicamente es lo contrario.

Comer es la satisfacción de una necesidad fisiológica.
Debe procurarse estar lo más relajado posible antes de alimentar al niño.
Si una persona no es capaz de dar de comer tranquilo a su hijo, que busque alguien capaz de hacerlo.

Las demás normas eran generales. Esta es muy concreta. Tan concreta que debe haceros pensar hasta que punto la considero importante:

No se come con la tele.

Niño + tele = niño embobado = colaboración nula = no come bien.
 

Introducción gradual de la alimentación:

Lo que voy a describir a continuación es la guía de introducción de alimentos que yo doy a mis pacientes.
Otros pediatras tienen ciertas variaciones, pero no grandes, ya que el orden se basa en estudios científicos sobre alergia y tolerancia infantil.

Por ejemplo, ningún pediatra que yo conozca, recomienda dar pescado azul con 4 meses, pero sí puede haberlo que prefiera introducir la fruta antes que los cereales.

La primera distinción importante es: ¿Toma leche materna o artificial?

La leche es el primer alimento de todo mamífero durante el inicio de su vida.

Mientras el feto estaba en el útero de su madre se alimentaba a través de la placenta que filtraba la sangre materna extrayendo todo lo que el niño necesitaba para sobrevivir y desarrollarse.

Cuando el niño sale fuera, pasa a ser autónomo en la obtención del oxígeno, (respira) que no es poco.
Pero todo lo demás lo obtiene a través de un único nutriente, la leche que es un filtrado de la sangre de su madre con todo (hidratos de carbono, proteínas y grasas, vitaminas, minerales, defensas y líquidos) que el niño necesita.

El pecho de la madre es similar a la placenta, filtra a partir de la sangre de la madre.
Eso quiere decir que mientras se da el pecho siguen pasando por la leche al niño algunas de las cosas que toma la madre, igual que en el embarazo: Por ejemplo el café o el tabaco.
Aprovecho aquí para decir que las bebidas gaseosas que toma la madre no hacen que el niño tenga más gases (pero la cafeína de los refrescos de cola sí los pone más irritables, y la nicotina del tabaco si favorece la muerte súbita del lactante).

Las leches artificiales han mejorado mucho en los últimos años, pero siguen existiendo una serie de claras ventajas a favor del pecho tanto para el niño como para la madre:

  1. La leche materna varía en su composición a lo largo de la vida del niño e incluso a lo largo de las horas del día. Y es el producto nutricional diseñado por la evolución de cientos de miles de años con la mayor muestra estadística posible en cualquier estudio científico (toda la raza humana de toda la historia). Es difícil, por no decir imposible, que la investigación humana llegue nunca a desarrollar y demostrar que exista algo mejor para sustituirlo.
  2. No incluye sólo nutrientes, sino defensas en forma de anticuerpos y células defensivas de la madre, hormonas que regulan ciertas funciones del niño…. Eso no lo ha conseguido ni de lejos ninguna leche artificial.
  3. Es más cómoda y segura. Cuando una madre sale a algún sitio con su hijo lactante y usa leche artificial precisa llevar agua estéril para prepara el biberón, en un termo o calentarla, el polvo para hacer la leche, el biberón… Si toma pecho necesita a su hijo y a sí misma. Pero además la leche materna es estéril cuando sale y lo hace a la temperatura idónea.
  4. Beneficios para la salud del niño: Además de ser el alimento más adecuado a sus necesidades nutricionales y reforzar sus defensas a largo plazo la lactancia materna reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer en el niño, de obesidad, de diabetes, de colesterol alto, de alergias respiratorias, alimenticias y dermatitis atópica, enfermedades autoinmunes… Además de estimular el desarrollo intelectual y afectivo del niño.
  5. Beneficios para la salud de la madre: Reduce el sangrado y el riesgo de infecciones tras el parto. Reduce la probabilidad de artritis reumatoide y osteoporosis. Disminuye la posibilidad de desarrollar cáncer de ovario y de mama.
  6. En la afectividad hay pocas relaciones tan íntimas y satisfactorias como la de dar el pecho para una madre que disfruta haciéndolo (sinceramente, como hombre, me da envidia).

Una aclaración importante:

Casi todas las madres al principio tienen la sensación de que no tienen pecho.

Si eso fuese cierto aquí no estaríamos ninguno, porque antes no había otra cosa.

De hecho no llega al 1% el número de madres que realmente no tiene pecho.

En cuanto a la duración de la lactancia:

Cuando es posible conviene mantener el pecho como alimentación exclusiva hasta aproximadamente los 6 meses de edad (pueden ser cuatro o ser ocho).

Hasta el año complementado con otros alimentos.

Y a partir del año como complemento de la alimentación hasta que se produzca el destete «voluntario».

En mi opinión voluntario significa cuando el niño o la madre lo deciden.

 

La otra opción: Actualmente hay una amplia variedad de leches artificiales que permiten alimentar perfectamente a aquellos niños que por distintos motivos no pueden tomar el pecho, o cuyas madres no desean darlo.

Tampoco es una catástrofe.

No comparto la actitud de muchos defensores de la lactancia materna, que consiste en hacer que se sienta culpable toda madre que decide no dar el pecho. Yo expongo sus claras ventajas, pero es una decisión personal:

LACTANCIA MATERNA      LACTANCIA ARTIFICIAL

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Elegir el calzado de un niño que empieza a andar

Elegir el calzado de un niño que empieza a andar. Los zapatos adecuados para los primeros pasos de tu hijo

Para elegir los zapatos para un niño que empieza a caminar hay 4 aspectos fundamentales:

Material: Los mas usados en la fabricación de calzado son tela, cuero y plástico. El mejor para empezar a andar es la tela. Transpira mejor que cuero o plástico (el peor). El cuero tiene la desventaja respecto a la tela de que para curtirla se usan sustancias químicas muy agresivas que no es raro que resulten irritantes para algunos niños. Además la tela es más flexible.

Suela: Es la parte imprescindible de todo zapato. Hay botas, zapatos, sandalias o chanclas. Varían todas en lo que usamos para sujetar la suela al pie. Pero todas tienen suela. La función del calzado es proteger al pie cuando lo apoyamos sobre el suelo. La suela debe ser por tanto protectora, sin limitar el movimiento natural del pié. Es decir, la suela de un zapato para niño debe ser flexible y algo gruesa (goma de al menos medio cm de grosor).

Altura: Es muy frecuente que se recomiende que los niños pequeños usen botas que protejan el tobillo, para que no se tuerza y evitar el pie plano. La realidad es que el arco del pie no se forma hasta los 3 años aproximadamente. Hasta esa edad todos los niños tienen el pie plano. Y eso no cambia por usar un calzado u otro. El pie plano obedece a un esquema genético que se tiene o no se tiene. Con y sin tratamiento ortopédico el que tiene pie plano lo tendrá. Limitar la movilidad de una articulación no tiene sentido. Por el mismo razonamiento que se pretende usar botas, podría defenderse que esas botas llegasen hasta la cadera para proteger la rodilla, evitando su movimiento. Pero es que las articulaciones están para moverse y son esos movimientos libres los que regulan y modelan a los ligamentos que protegen la articulación. El calzado debe limitar lo menos posible la movilidad normal del pie. Por tanto zapato o zapatilla que deje libre el tobillo.

Horma: Uno de los fallos más evidentes de calidad en el diseño de calzado infantil. Hay calzado infantil con arco en la plantilla. Como he dicho, los niños no tiene arco hasta aproximadamente los 3 años. Pero hay diseñadores que simplemente reducen el tamaño de un diseño para calzado de adultos. No se puede negar que queda muy collejo, pero un niño no es un adulto pequeño. Pasa lo mismo con los jerséis que algunos fabrican para niños usando el mismo patrón que uno de adulto, pero en pequeñito. El diseñador no ha caído en que el cuello está pensado para que pase por el la cabeza de un adulto, pero la de un niño es mucho más grande en relación al tamaño del cuerpo. Todos tenéis alguno de esos jerséis monísimos que no hay quien ponga al niño porque la cabeza no entra ni con calzador, y en niño con toda la razón se niega a que le pongáis.

En resumen, el zapato ideal para empezar a caminar es:

Zapatilla de tela,
suela flexible de al menos medio centímetro de grosor,
que deje libre el tobillo
y no marque en la plantilla el arco.

zapato empezar a andar

 

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Tablas de percentiles de la OMS

Gráficas de crecimiento en niños y bebés.

Cómo interpretar las Tablas de peso y talla en niños y bebés. Explicado con claridad a los padres, para entender si tu hijo está dentro de lo normal o si no es así, qué hacer.

ESCOGE LA TABLA DE PERCENTILES DE CRECIMIENTO SEGÚN EL SEXO Y EDAD DE TU HIJO.

Son las tablas de percentiles de peso y talla de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hay otras muchas tablas hechas por zonas geográficas. Pero estas son las que la mayoría de agrupaciones de pediatría usan como consenso.

Escoge la tabla de percentiles adecuada según el sexo y edad de tu hijo. La edad, intenta que quede lo más centrada posible en el rango de la tabla. Para un niño de 2 años, es mejor usar la tabla de 0-5 años que la de 0-2 años.

NIÑOS NIÑAS
PESO 0-2 AÑOS 0-5 AÑOS 5-10 AÑOS 0-2 AÑOS 0-5 AÑOS 5-10 AÑOS
TALLA 0-2 AÑOS 0-5 AÑOS 5-19 AÑOS 0-2 AÑOS 0-5 AÑOS 5-19 AÑOS

INTERPRETACIÓN DE LAS TABLAS DE PERCENTILES DE CRECIMIENTO DE LA OMS

En todas las tablas de percentiles de la OMS, el eje horizontal expresa la edad, y en el eje vertical el peso o la talla según de lo que sea la tabla.
Os aconsejo que miréis la tabla que incluya la edad que deseéis consultar más centrada. Así en niños de 1 año, se verá mejor en la de 0-2 años. Mientras que en niños de 2 años se verá mejor en la de 0-5 años.

Los percentiles de crecimiento y su interpretación en tablas

Las diferentes líneas que van marcadas con  P3, P15, P50, P85 y P97 corresponden a los percentiles 3, 15, 50, 85 y 97.
Un percentil expresa el porcentaje de población que siendo normal está por debajo de esa línea:
Así si el peso de un niño está en el percentil 15 quiere decir que el 15% de los niños normales tienen un peso inferior a ese.

En cuanto a la falta de peso o talla según la tabla de percentiles:

El percentil 3 de peso y talla se usa habitualmente como límite de alerta absoluto.

Es decir, que cuando un pediatra ve un niño con un peso o talla por debajo del percentil 3 se recomienda realizar estudios para descartar las posibles enfermedades causantes de ese retraso.

Aunque un 3% de los niños normales tienen un peso o una talla por debajo de esas cifras sin tener ninguna patología, son así.

De hecho la frecuencia de enfermedades capaces de producir este retraso afectan a menos del 3% de la población, con lo que es más frecuente que simplemente sean así, de modo que en la mayoría de estos niños no se acaba detectando ninguna causa tratable.

Pero conviene hacer el estudio, porque en los niños que sí existe una enfermedad de base, esta es tratable y el peso y talla recuperables.

Cómo valorar el sobre-peso comparando las tablas de peso y talla

Para valorar el peso que le pueda sobrar a un niño con sobre-peso miramos primero la talla del niño.

Si por ejemplo tiene una talla equivalente al percentil 85, su peso ideal sería el que corresponda a percentil 85 para su edad.

De modo que le sobrará el peso que suba por encima de ese valor.

Ejemplo:
Niño se 8 años con una talla de 133 cm y un peso de 33 kilos.
133cm equivale según la tabla al percentil 85 para 8 años.
El percentil 85 de peso par 8 años corresponde a 29,5 kilos. Con lo que al niño le sobran 3,5 kilos.

Evolución de los percentiles de crecimiento:

A lo largo del crecimiento, un niño normal puede acelerar o enlentecer su aumento de peso o talla por muchos motivos sin que suponga un problema.

De hecho, es frecuente que niños que toman sólo pecho y tienen percentiles muy altos de peso, en torno a los 4-8 meses frenen su aumento de peso sin que haya ningún problema de salud que lo cause, acercándose al percentil 50.
Asimismo, si un niño tiene desde su nacimiento un peso en percentiles por debajo de 50 pero más o menos estables, no hay que preocuparse, eso es lo normal para él.
Pero si un niño de forma continuada va bajando de percentiles a partir de un momento determinado en varios controles, conviene plantearse si ha podido ocurrir algo que cause ese descenso.

Ejemplo:
Cuando introducimos la leche artificial o el gluten, aquellos niños que no pueden digerir bien alguno de estos alimentos, es frecuente que empiecen a frenar su crecimiento. Aunque no vomiten, ni tengan diarrea ni erupciones en la piel al comerlos.

Si a partir del momento que introducimos alguno de esos alimentos el peso empieza a frenar claramente su aumento hay que hacer pruebas para estudiar si tienen un problema con él.