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¿Por qué mi niño se vuelve selectivo con la comida con un año y poco?

Se vuelve selectivo con la comida cuando consigue autonomía para desplazarse. ¿Por qué?

Cuando un niño puede desplazarse por si mismo con autonomía se vuelve selectivo con la comida y resulta muy difícil introducir alimentos nuevos. ¿Por qué?

Nuestra conducta puede explicarse en parte por el instinto y en parte por el aprendizaje.

La forma en la que aparecen los instintos es la siguiente:

Cada individuo tiene sus propios genes. La mayoría son heredados de sus padres. Pero una pequeña parte son variaciones propias. Podríamos decir que son errores de copia. Sin embargo, son esos “errores” los que nos permiten evolucionar.

Un cambio en algunos genes puede modificar la conducta de un bebé si afecta la forma en la que se desarrolla el cerebro.

Cuando una de esa modificaciones cambia el orden en que aparecen o evoluciona ciertos reflejos o habilidades puede cambiar el comportamiento no aprendido. Son lo que llamamos instintos.

Si una forma de actuación nueva, no meditada, favorece la supervivencia del niño que la desarrolla es más fácil que acabe pasándola a sus hijos.

Generación tras generación los genes que favorecen esas conductas que mejoran la supervivencia van siendo cada vez más frecuentes en la población. Porque permiten que los individuos que los poseen sobrevivan y se reproduzcan con más facilidad.

Hay dos instintos relacionados con la comida que parecen contrarios, pero casi todos los niños tiene. Lo que pasa es que aparecen en etapas diferentes. Y tiene su sentido que sea así. Pero ante todo, entenderlo nos ayuda a saber la forma correcta de lograr que un niño acabe alimentándose mejor.

Estos dos instintos opuestos son:

  1. El instinto de probarlo todo.
  2. El instinto de rechazar cualquier cosa nueva.

El Instinto de Probarlo Todo cuando el bebé no tiene autonomía para desplazarse: No es selectivo con la comida

Cuando un bebé empieza a mostrar interés por la comida, yo recomiendo a los padres que le dejen probar de casi todo.

Sólo recomiendo limitar el acceso a alimentos que puedan generar problemas serios como intoxicaciones (miel, verduras de hoja verde, pescado azul grande, marisco, huevo crudo) o ahogamiento (frutos secos).

El resto de alimentos sanos que nosotros comemos es bueno que dejemos que los prueben en esta etapa en la que todo quieren llevárselo a la boca.

No ser selectivo con la comida en esta primera etapa permite que un bebé sobreviva sin problemas independientemente del lugar donde nazca. Si un bebé por ejemplo naciera en el desierto del Sáhara y sólo quisiera comer caracoles con setas… lo tendría muy crudo para sobrevivir.

Es bueno que en esta etapa coma de todo lo que tenga a su alcance, porque ya se encargan sus padres de evitar que acceda a cosas que puedan resultar peligrosas. Ya que no puede desplazarse y siempre está tutelado por sus padres no hay riesgo.

El Instinto de Rechazar cualquier alimento nuevo cuando el bebé adquiere la autonomía para desplazarse: Se vuelve selectivo con la comida

Tras esa primera fase de probarlo todo, antes o después el bebé adquiere la capacidad de desplazarse sólo. Cuando un bebé empieza a gatear o caminar todos los padres saben que hay que andarse con mil ojos. Porque el niño sigue teniendo mucha curiosidad por explorar y probarlo todo.

Pero con la autonomía suele desarrollarse poco a poco la precaución. Sea de forma innata y/o porque nosotros lo fomentamos (diciéndole por ejemplo que no se meta una pelusa que ha encontrado en la boca), el niño se va volviendo precavido.

Respecto a la comida, pensemos. Si cuando vivíamos como nómadas, una vez que el bebé era capaz de desplazarse sólo se nos iba un momento de nuestro lado y seguía echándoselo todo a la boca, es fácil que muriese intoxicado. Hay bayas, setas y animales venenosos que pueden resultar atractivos a un niño para probarlos.

Hoy en día puedes añadir a eso los productos químicos de limpieza o los medicamentos.

Que un niño cuando ya es capaz de llegar a todos estos “alimentos” peligrosos se vuelva selectivo con la comida y no quiera probarlos porque sus padres no se los ofrecieron en la etapa previa es bueno. Puede salvarle la vida. Y de hecho es un instinto que ha ido creciendo generación tras generación por pura selección natural.

Pero pensemos qué implica esto con la comida:

Si durante la etapa inicial, en la que el bebé quiere probarlo todo, nosotros ofrecemos al niño una dieta pobre, en sabores, texturas, formas y colores, lo normal es que luego en la segunda etapa, cuando se vuelva selectivo, perpetúe esa dieta pobre hasta el momento en que los instintos son superados por el pensamiento racional.

Esto significa que si por ejemplo tu hijo no toma tomate o pimiento en los primeros 15-18 meses es muy probable que los rechace de forma tajante (como si le fuese la vida en ello) hasta que puedas razonar con él. Se ha recomendando durante mucho tiempo evitar estos dos alimentos hasta los 2 años de vida. Por eso son tantos los niños que luego, con varios años, se niegan a tomar una comida si le ven mijitas de tomate o pimiento. O se las quitas, o no se las come.

Retrasar la introducción de alimentos no es buena idea si no hay una clara justificación para hacerlo.

Estaremos favoreciendo una dieta pobre durante los primeros años de vida si lo hacemos.

Es mejore dejarle probar de casi todo antes de que se vuelva selectivo con la comida.

Y además, retrasar la introducción de alimentos, en lugar de reducir el riesgo de alergias alimentarias como se pensaba, lo aumenta.