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Triaje en Pediatría: ¿Cómo saber si mi hijo puede tener algo grave?

Triaje en Pediatría, cómo saber cuándo acudir a urgencias porque puede tener algo grave.

¿Es grave lo que tiene mi hijo o no? Esta debería ser la primera duda que debes plantearte cuando detectas que tu hijo está enfermo y decides buscar ayuda. Te explico cómo lo valoramos los profesionales: El Triaje o Filtrado en Pediatría.

Esto es lo que llamamos filtrado o triaje. Es especialmente útil cuando un equipo médico tiene que atender una gran catástrofe en la que hay más pacientes de los que puede asistir de forma inmediata. Cada vez más los servicios de urgencia parecen una catástrofe cotidiana y por eso el triaje o filtrado está convirtiéndose en la norma.

¿Algún día has ido a un gran hospital y has visto que alguna familia “se te ha colado” para entrar a urgencias?

Si hay sistema de triaje en ese hospital, no se “han colado”. El sistema de triaje ha asignado un nivel de gravedad mayor a lo que tiene ese niño que a lo que tiene tu hijo. Y no depende de que los padres digan que ha tenido una fiebre más alta, ha vomitado más veces o que el suyo es el niño con más mocos del planeta. Nos guiamos por señales objetivas.

Ningún sistema es perfecto y todo método de triaje es mejorable, pero en situaciones de mucho volumen de pacientes es muy útil para que el que está realmente grave no tenga que esperar. Todos hemos oído hablar de casos en los que un paciente llegó incluso a morir en la sala de espera de un hospital sin llegar a ser atendido. Estos sistemas buscan evitar situaciones como esa, que por desgracia son reales.

Saber cómo diferenciamos lo grave de lo leve puede salvarle la vida a tu hijo

Pero no quiero explicaros cómo se hace triaje para que aceptéis su funcionamiento, sino para algo más importante: Con frecuencia atendemos patología banal. En su mayoría, por suerte lo es. Pero a veces algunos padres se pasan de prudentes y no acuden a urgencias cuando su hijo está en una situación grave. Me gustaría que seáis capaces de reconocer esas situaciones, para que si vuestro hijo alguna vez está en una de ellas nos lo traigáis lo antes posible.

Para esto voy a explicaros cómo funciona el Triángulo de Evaluación Pediátrica:

Tiene tres cosas que valoramos:

  1. Apariencia. El aspecto general del niño. Un niño grave se nota que lo está.
  2. Trabajo Respiratorio. Cuánto le cuesta respirar.
  3. Circulación de la Piel. Cuando falta sangre en órganos importantes lo primero que hace el cuerpo es retirarla de la piel. Y eso es muy visible.

Triángulo de Evaluación Pediátrica

Apariencia de un niño sano

En la apariencia valoramos como sano, normal al niño que reúne una serie de características:

  • Tono: Se mueve espontáneamente, se resiste a que lo exploren, se mantiene sentado o en pié según su edad.
  • Interacción: Está alerta y conecta con el médico o sus cuidadores, interacciona con lo que le rodea, tiene curiosidad por los objetos que hay a su alrededor.
  • Consolable: Se calma si su cuidador le toma en brazos y le tranquiliza, actúa de forma diferente hacia el médico y hacia su cuidador.
  • Mirada: Hace contacto visual con quien le mira, sigue con la mirada.
  • Lenguaje/llanto: Usa un lenguaje apropiado a su edad o tiene un llanto potente.

Si falta alguno de esos aspectos lo consideramos un signo de gravedad. Que cumpla todos estos puntos es tranquilizador, nos indica que en principio su apariencia es la de un niño sin un problema grave.

Trabajo Respiratorio ¿cómo se nota cuando un niño no respira bien?

En este aspecto definimos lo que no es normal. Pensamos que un niño no respira bien si:

  • Ruidos raros: Ronquidos, sin voz, voz débil, voz ronca, estridor (como si se hubiese tragado el pito de una trompeta), gruñidos, sibilantes (el aire silva al entrar).
  • Posición rara: Olfateo (cuello estirado como si estuviese oliendo), trípode (echarse hacia atrás apoyándose con los brazos extendidos), se agobia si se tumba.
  • Retracciones: Al intentar tomar aire la piel se hunde entre las costillas, por encima de las clavículas y el esternón, y el niño sacude la cabeza cada vez que toma aire (tiene que mover todo el cuerpo en cada respiración).
  • Aleteo nasal: Las alas de la nariz se abren de forma evidente cada vez que toma aire.

Cuantos más signos de estos reúne, valoramos que su dificultad para respirar es mayor.

Circulación de la piel

Como en el punto anterior definimos lo anormal. De modo que cuantos más puntos de los siguientes reúne peor pensamos que es el riego de sangre de este niño:

  • Palidez: La piel y las mucosas (labios, lengua…) están pálidas.
  • Moteado: La piel tiene un aspecto parcheado, con zonas que tienen mejor riego de sangre y otras que tienen menos.
  • Cianosis: Coloración azulada de la piel y las mucosas (labios, lengua…)

Estos signos de mala circulación son normales en ciertas condiciones, como frío al quitarle la ropa, especialmente en bebés muy pequeños, fase inicial de la fiebre (la temperatura axilas puede ser normal o incluso baja, pero la anal ya está subiendo), bañándose en agua fría en la piscina o la playa…. Pero desaparecen en cuanto se abriga, baja la fiebre, se saca del agua fría y se calienta…

Nos preocupan cuando aparecen en un niño que no está pasando frío y que no tiene fiebre.

El 4º Criterio:

Para mí hay un 4º criterio de gravedad que no aparece en las Guías Clínicas… Y es cuando una madre te dice que su hijo no está bien. La verdad es que este no suele fallar. Fíate de él y si realmente no ves bien a tu hijo, acude a urgencias.

Resumiendo:

Si crees que tu hijo no está bien, y al revisar estos aspectos ves que no tiene buen aspecto, le cuesta respirar o mantener una buena circulación en su piel, lo que tiene puede ser grave y conviene que sea valorado por un pediatra cuanto antes.

Si por el contrario ves síntomas de enfermedad (tos, mocos, vómitos, diarrea, dolor) pero en general tiene buen aspecto, respira sin problemas y tiene una buena circulación en la piel, puede esperar para ser valorado.

Ten en cuenta, eso sí, que todo puede cambiar, y que al principio una infección puede ser leve, pero puede complicarse. Cuando esto ocurre vemos un cambio claro en la valoración que podemos hacer con el Triángulo de Evaluación Pediátrica y es motivo para que acudamos a Urgencias.

Espero que esta explicación te ayude a tomar mejores decisiones sobre la salud de tu hijo y a sentir que lo haces con mayor seguridad.

 

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Laringitis en niños

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Laringitis aguda en niños y bebés. Causas, síntomas y tratamiento de la laringitis aguda. Tos de perro o de foca que le despierta de noche con ahogo.

La laringitis en niños es una de las causas más frecuentes de salir corriendo a Urgencias de madrugada. Son más frecuentes en los cambios de estación: Final del verano y principios de la primavera.

¿Qué es la laringitis en los niños? Síntomas de la Laringitis Aguda

La laringitis es una inflamación de la laringe. En la laringe están las cuerdas vocales. Y cuando se inflaman, a parte de dolor de garganta, lo primero que notamos es afonía o ronquera.
La laringitis a veces va acompañada de tos muy escandalosa. Es lo que la gente llama «tos de perro o de foca«.
Otras veces se acompaña también de ahogo. Lo notamos porque al respirar el niño hace un ruido muy ronco que llamamos estridor.

Puedes escuchar la tos de laringitis en el siguiente vídeo. Gracias a los padres que lo grabaron y me lo enviaron para poder añadirlo a este artículo.

Causas y Síntomas de la Laringitis en niños y bebés

Habitualmente el niño se acuesta bien y se despierta de madrugada con tos ronca y ahogo.

El ahogo se nota a parte del ruido que hace al respirar, porque vemos que mueve todo el cuerpo en cada respiración y si le vemos el pecho se nota que al aspirar la piel se hunde entre los huesos.

El problema es que al inflamarse las cuerdas vocales, cuesta que el aire pase hacia los pulmones.

Si llora está muy afónico.

Como podréis imaginar, cuando la mayoría de los padres ven así a su hijo, salen corriendo hacia el servicio de Urgencias más cercano. Es de hecho la causa más frecuente de que despierten a un médico de guardia en fechas del cambio de estación. Cuando hace calor durante el día y refresca de noche. 

Lo normal es que al llegar a Urgencias la mayoría de los niños hayan mejorado algo. El motivo es que al respirar el aire frío de la noche baja la inflamación de las cuerdas vocales.

Tratamiento de las laringitis agudas en niños y bebés

El tratamiento suele consistir en administrar corticoides (un medicamento que baja la inflamación, en España los más usados son la dexametasona, el deflazacor y la estilsona (prednisolona)) que pueden darse por boca, pinchados o en aerosol (esta última es la vía más usada y con menos efectos secundarios –budesonida-).

A veces con la única dosis de Dexametasona administrada en urgencias es suficiente. Pero otras se debe tomar el medicamento durante varios días para evitar la recaída.

La laringitis puede acompañarse de fiebre o no. Para bajar la fiebre se pueden usar antitérmicos. Puedes calcular la dosis en los siguientes enlaces:

Tos en la laringitis aguda. Hay niños que tosen más y otros que casi no lo hacen. Cuando la tos es persistente puede empeorar la inflamación de las cuerdas vocales y por lo tanto el ahogo. En estos casos podemos recomendar algún antitusivo.

Lo habitual es que al principio sea la tos típica seca con afonía. Pero cuando pasan un par de días esa tos suele cambiar y empezar a mover moco. Cuando esto ocurre es mejor suprimir los antitusivos para permitir que acabe de limpiar las secreciones.

Laringitis de repetición. Forma de actuar y tratamiento.

En realidad, no hay un sólo germen causante de las laringitis. Hay más bien niños de laringitis y niños que no lo son. Es decir, ante cualquier infección de garganta o catarro, durante las épocas de cambio de estación hay niños que reaccionan a esas infecciones una y otra vez inflamando las cuerdas vocales.

Los padres de estos niños acaban asustándose menos y probando ciertos métodos para bajar la inflamación de la laringe y evitar las excursiones nocturnas a urgencias:

  • Tener siempre a mano los corticoides para tratarlo. Como en otras ocasiones, no os recomiendo la automedicación. Pero seamos realistas. Cuando un niño tiene 6-7 laringitis los padres conocen perfectamente el cuadro y acaban usando los corticoides en casa en lugar de salir corriendo a urgencias para que acaben recetándoles eso mismo.
  • Cuando se despierta con la tos y el ahogo pueden:
    • Abrigar al niño y sacarlo al balcón para que respire el aire frío de la noche.
    • Cerrar el baño y poner en funcionamiento la ducha con agua caliente para que respire el vaho. La humedad ambiental mejora también el ahogo y la tos.
    • Si no mejora con ninguna de las anteriores a Urgencias con las ventanillas del coche bajadas para que respire el frío nocturno.
    • Hay además tratamientos que pueden darse para prevenir las laringitis de repetición en los niños predispuestos. Estos tratamientos se toman durante los meses en los que sigue haciendo calor durante el día pero refresca durante la noche.
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Bebé de 8 meses Blog Bronquitis Enfermedades Crónicas en Bebés y Niños

Bronquitis crónica en niños y bebés

La bronquitis en niños y bronquiolitis en bebés. ¿Qué es? ¿Porqué unos lo sufren y otros no? ¿Porqué es crónica en algunos niños?

Bronquitis, Asma o Hiperreactividad en Niños

Bronquitis, Asma e Hiperreactividad. No te quedes en el tratamiento de las crisis. Debemos corregir la regulación del Sistema Defensivo.

Publiée par Mi Pediatra Online sur Lundi 4 mars 2019

Síntomas de bronquitis en niños y bebés

La bronquitis es la inflamación en los bronquios, que son los canales por los que se reparte el aire en el pulmón cuando respiramos.

Cuando un niño tiene bronquitis, es que algún irritante ha hecho que se tres mecanismos para defenderse:

  1. En torno al bronquio hay una capa de músculo que se contrae, estrechando el paso de aire. Eso evitaría que el irritante entre, pero también dificulta la entrada del aire.
  2. En el interior del bronquio, la mucosa se inflama para intentar aislar al irritante. Pero eso estrecha aún más el paso de aire, empeorando la respiración.
  3. Esta mucosa inflamada produce moco, cuya función es bloquear al irritante y atraparlo para expulsarlo.
  4. Para expulsar ese moco con el irritante y dejar libre el paso de aire, aparece la tos.

El resultado es que el niño tose y tiene que esforzarse para que el aire entre en los pulmones.

Ese esfuerzo se nota sólo con observar al niño:

Respira más rápido,

levanta las alas de la nariz al aspirar,

la piel se hunde entre las costillas cuando coge aire

y mueve la barriga al respirar más de lo normal en él.

Cuando están ya muy mal la piel se pone pálida

y los labios se amoratan.

¿Porqué la bronquitis se hace crónica en algunos niños y bebés?

Generalmente la bronquitis suele repetir.

El niño o bebé que la sufre, es porque tiene unos bronquios más sensibles y en cuanto se irritan responden de forma exagerada.

No es que tenga las defensas bajas. Sino más bien lo contrario. El problema del niño con bronquitis crónica, es que cuando otros sufren un simple resfriado, produciendo algo de moco con estornudos y un poco de tos, él desencadena toda la reacción descrita arriba.

Existe predisposición genética para reaccionar de esta forma crónica. Pero el desencadenante de la primera crisis suele ser una infección por un virus que afecte a los bronquios. Cuanto antes sufre el bebé su primera crisis de bronquitis más fácil es que se vuelva crónica.

Alteración del «Equilibrio Omega»

Una teoría que explica porqué algunos niños tienen tendencia a hacer inflamaciones (en la piel, en la vía respiratoria, en el intestino) más intensas que otros ante los mismos estímulos es un desequilibrio entre las grasas que componen nuestro cuerpo. El origen está en la alimentación.

En nuestro cuerpo hay muchas grasas. Algunas de ellas que sólo podemos obtener de la alimentación, porque no somos capaces de producirlas.

Es lo que llamamos Ácidos grasos esenciales. Los más conocidos son los Omega 3 y 6.

Todas son necesarias, pero hay grasas «buenas y malas»:

Omega 3: Están presentes en las grasas de origen vegetal (chía, onagra, oliva…) y en el pescado azul. Son buenos.

Omega 6: Los hay buenos, procedentes de aceites vegetales (oliva, nuez…) y malos (grasa de la carne y piel de animales).

El exceso de Omega 6 de origen animal frente a Omega 6 vegetales y Omega 3 favorece los procesos inflamatorios (entre los que están las alergias).

Por eso se recomienda reducir el aporte de grasas animales y aumentar los aportes de grasas vegetales o de pescado azul en los niños con tendencia a hacer alergia.

Pero mientras lo conseguimos y en niños en los que lograrlo resulta muy complicado podemos recurrir a suplementos de Omega 3.

Alteración de la Flora

Otro factor clave en la regulación del sistema defensivo es la Flora: Las bacterias que conviven en nuestro cuerpo.

Desde que se descubrieron las bacterias como causantes de enfermedades las hemos visto siempre como los malos de la película. Pero hay muchos tipos de bacterias y la mayoría no sólo no son perjudiciales, sino que nos benefician.

Muchas de ellas conviven con el sistema defensivo sin agredirlo, o incluso produciendo sustancias que tranquilizan a nuestras defensas.

Hay factores que pueden hacer que esa flora sea inadecuada y resulte agresiva, haciendo que el sistema defensivo responda de forma cada vez más exagerada.

Ciertos niños tienen esta flora agresiva y no la amigable por:

– Nacer por cesárea. En lugar de tener como primeros colonos a los gérmenes de la vagina de la madre, que son los buenos, empezó relacionándose con gérmenes hospitalarios (agresivos y muy resistentes).

– Vivir en un ambiente estéril. Nuestra flora es más equilibrada cuanto más variada es. Vivir en un ambiente en el que limpiamos de forma obsesiva reduce la variedad de esa flora dejando que contactemos sólo con los que precisamente son más resistente a nuestra limpieza (los malos), eliminando a todos los demás (los buenazos que puedes eliminar con facilidad).

– Uso de Antibióticos sin reponer flora. Cuando damos un antibiótico a un niño debe estar justificado porque tiene una infección bacteriana. Darlo “ante la duda” no es algo inocuo, porque va a dañar algo tan importante como nuestra flora. En los casos en los que sí es necesario debe darse, pero siempre acompañado de Probióticos que repongan la flora intestinal.

– Alimentación pobre en azúcar y rica en fibra. Para conservar una flora adecuada es fundamental que los gérmenes buenos tengan recursos para alimentarse (fibra) y que no haya un exceso de azúcar que los gérmenes malos usan para crecer y desequilibrar la flora.

Tipos de Bronquitis en niños.

En su forma de evolucionar se pueden distinguir dos tipos de bronquitis en los niños y bebés:

Bronquitis Específica o Inespecífica

  1. En la específica (alérgica) los bronquios reaccionan de forma exagerada sólo ante ciertas estímulos a los que es alérgico: Por ejemplo al polen del olivo, y las crisis de ahogo aparecen en aquella época del año en que está el polen en el aire.
  2. La inespecífica (no alérgica) no es tan selectiva. Cualquier cosa que halla en el aire y pueda ser irritante, altera sus bronquios. Puede tener crisis en cualquier época del año.

Los irritantes bronquiales más frecuentes son las infecciones virales, por lo que los que tienen bronquitis inespecífica suelen sufrir más crisis en invierno, pero otras cosas, como el polvo (días con mucho viento), el tabaco, el cloro de las piscinas o el ozono pueden desencadenar crisis en cualquier momento.

El ozono es un gas que se libera por ejemplo cuando el suelo está muy seco y llueve de repente

Es lo que produce el «olor a lluvia».

Es muy frecuente que acudan niños con bronquitis a urgencias tras las tormentas de verano por esta causa.

¿Cómo evoluciona la bronquitis infantil?

La evolución de ambos tipos de bronquitis es distinta.

La inespecífica (no alérgica) suele aparecer en menores de un año con una primera Bronquiolitis que se debe a una infección viral (el más frecuente es el Virus Respiratorio Sincitial que es más agresivo en España entre Noviembre y Abril).

Los que sufren esta infección quedan con los bronquios más sensibles y desarrollan una bronquitis inespecífica con crisis más frecuentes en invierno.

Suelen mejorar a partir de los 3 años aproximadamente.

A partir de ese momento las crisis son cada vez menos frecuentes y menos intensas y acaban desapareciendo o bien empiezan a tenerlas en Primavera o Verano. Las posibilidades de que acabe haciendo una bronquitis alérgica aumentan si:

  1. La primera bronquitis la sufrió cuando era un bebé de menos de 6 meses.
  2. Tiene dermatitis atópica o alergias alimentarias.
  3. Hay antecedentes de asma alérgica en su familia.

Estos últimos han desarrollado una alergia a pólenes generalmente y tienen crisis sólo cuando aumenta el polen en el aire, más graves en las zonas de interior y menos en las playas.

También los hay que empiezan a tenerlas en ciertas situaciones: cuevas, casas viejas, bibliotecas, playa (alergia a hongos o a los ácaros -insectos microscópicos que crecen en el polvo en habitaciones cerradas con humedad y temperatura constantes-), o por contacto con animales (alergia a epitelios animales) o tras el ejercicio físico (asma de esfuerzo).

Habitualmente al alérgico de interior le va bien irse a la playa y al de playa irse al interior (pero no caserones o cuevas).

La evolución en las bronquitis específicas (alérgicas) es a mejorar conforme se acerca la pubertad hasta que cede en algunos casos.

Aunque la bronquitis es más frecuente en niños que en niñas, al llegar la pubertad es más frecuente que ceda en los niños, y son más las niñas que siguen con la bronquitis tras la pubertad.

En esto puede influir el efecto beneficioso del ejercicio físico sobre la bronquitis (y los niños suelen hacer más ejercicio que las niñas).

Un asmático no debe dejar de hacer ejercicio físico, debe tratarse de forma adecuada para poder tener una vida sin limitaciones.

Si pasa la pubertad y siguen con bronquitis ya suele permanecer de por vida.

Tratamiento de la Bronquitis en niños

El tratamiento de la bronquitis hoy día es una de las cosas más estructuradas que hay en pediatría.

Tratamiento de la Crisis de Bronquitis en niños y bebés.

En la crisis el tratamiento es siempre un Broncodilatador (Terbutalina, salbutamol, formoterol, salmeterol, adrenalina) cuyo efecto es abrir los bronquios en menos de 15-20 minutos.

Todos ellos suelen tener el efecto secundario de acelerar el corazón, poner al niño nervioso (como una moto) y dar temblor en las manos.

Son efectos pasajeros y que en cualquier caso mejor que ahogarse.

Pero son menores o mayores según como se administre.

Se pueden dar en forma de jarabe o inyección, pero por estas vías de administración, la medicación pasa a sangre y produce los efectos secundarios en todo el cuerpo y una parte del medicamento llega a los pulmones que es donde realmente interesa que actúe.

También se puede administrar con aerosoles y de este modo la mayor parte del medicamento llega al pulmón y una mínima parte pasa a sangre con lo que es más efectivo en los pulmones y tiene menos efectos secundarios en el resto del cuerpo.

Por ello en la crisis, siempre que se puede se administra un Broncodilatador en aerosol.

Cuando hay una crisis es porque los bronquios no solo se han contraído sino que además se han inflamado.

Para eso se añade al tratamiento un Corticoide en aerosol.

Su efecto no es inmediato como el broncodilatador sino que empieza a hacer efecto en torno a las 8 horas y se mantiene entre 12 y 24 horas.

Los corticoides tienen mala fama.

Y la tienen porque en sus inicios se usaban mal.

Se daban a dosis altas, durante mucho tiempo y se suspendían de golpe.

Los efectos secundarios que producen son:

Actúa en el cartílago de crecimiento de los huesos haciendo que madure y se transforme en hueso, por lo que si se usan mucho tiempo y a dosis altas cierran estos cartílagos y reducen el crecimiento.

Tenemos unas glándulas , las suprarrenales, que producen corticoides en nuestro cuerpo y entre otras cosas regulan la tensión y el azúcar de la sangre.

Si se dan dosis altas de corticoides mucho tiempo las glándulas suprarrenales se van atrofiando.

Si los retiramos poco a poco se pueden recuperar, pero cuando se suspenden de golpe el cuerpo pasa de tener muchos corticoides en sangre a prácticamente no tener ningunos.

Si esto sucede se producen una bajada brusca de la tensión y del azúcar en sangre que a veces es grave.

Por eso cuando los damos por boca, hay que usarlos a la dosis adecuada, el tiempo justo y retirarlos poco a poco.

Si los damos en aerosol, la mayor concentración se alcanza en el bronquio (donde interesa) y llegará mucha menos cantidad al cartílago de crecimiento y a las glándulas suprarrenales.

Se han hecho estudios en niños con bronquitis crónica que han tomado corticoides en aerosoles durante mucho tiempo (algunos durante años) sin alteraciones en el cartílago de crecimiento ni en suprarrenales.

Sólo cuando no es posible adminístralos en aerosoles (porque el niño no se deja) o si a pesar de estar en tratamiento con broncodilatador y corticoide inhalados, no mejora, se añaden los Corticoides por boca, siempre ajustando bien la dosis, manteniéndolos sólo el tiempo necesario y retirándolos de forma gradual.

Tratamiento preventivo de la bronquitis en niños y bebés

Cuando las crisis de bronquitis son frecuentes y difíciles de controlar en niños, se usan medicaciones de mantenimiento durante la época en que sufre más crisis.

Hay dos tipos:

  1. Los inhibidores de los leucotrienos (montelukast) actúan frenando la reacción inflamatoria en su inicio. Se pueden usar durante meses previniendo las crisis y facilitando su control.
  2. Aerosoles combinados de corticoides a dosis bajas con broncodilatadores de larga duración. Reducen la inflamación crónica de los bronquios y los relaja manteniéndolos abiertos.

Medicamentos no indicados en bronquitis en niños y bebés.

No tiene sentido, por ejemplo, el uso de antibióticos si el niño no tiene fiebre.

Ni los corticoides pinchados en las crisis, porque su efectividad no es mayor que tomado por boca o en aerosol y como hemos dicho alcanza su efecto horas después, y si tiene la crisis el niño se está ahogando ahora y necesita fármacos más rápidos.

Otros medicamentos que no deben usarse generalmente en asmáticos son los mucolíticos y los antitusígenos.

  1. Los mucolíticos son fármacos que hacen que el moco sea más claro, pero aumenta su cantidad. Por lo que si el moco está en el pecho (como pasa en el asma) al aumentar la cantidad de moco, aunque sea más claro dificultará más la respiración.
  2. En cuanto a los antitusígenos, reducen la tos, pero sin tratar la inflamación y la contracción de los bronquios que hay en el asma. Por eso no suelen hacer efecto, porque si el niño dejase de toser el ahogo aumentaría al retener el moco en los bronquios y a la larga ese moco retenido se infectaría produciendo una neumonía.

Controlándose de forma adecuada, hoy en día un niño con asma puede hacer vida normal.

Incluso hay deportistas de élite que son asmáticos.

Y actualmente se usan medicamentos suficientemente conocidos y estructurados para controlar la casi totalidad de los niños asmáticos hasta ese punto sin producir efectos secundarios graves

Forma de administrar los aerosoles a niños con bronquitis

Pueden administrarse con:

  • Sistemas de polvo seco (mayores de 6 años que lo hacen bien).

inhalador polvo seco

 

En menores o no colaboradores:

  • Nebulización. Un compresor al que conectamos una mascarilla en la que colocamos la medicación. El paso de aire hace que la medicación se transforme en una «niebla» que el niño respira con la mascarilla puesta hasta que deja de salir «humillo».

nebulizador pediatrico

 

  • Sprays: Son pequeños dispositivos que al apretarlos expulsan la medicación suspendida en aire a presión. No sirve echar el spray directamente a la boca, hay que usar cámaras de inhalación.

Spray MDI

Las cámaras de inhalación son como una botella de plástico que en uno de sus extremos tiene un orificio en el que encaja el spray, y en el contrario una mascarilla que ponemos al niño.

Al pulsar el spray la medicación queda suspendida en el aire de la cámara y el niño al respirar va aspirando la medicación. Se recomienda seguir aspirando entre medio minuto y un minuto.

Y en los niños que colaboran se recomienda que respiren despacio, reteniendo el aire un par de segundos antes de expulsarlo (para facilitar que la medicación se deposite en el bronquio).

camara de inhalacion

Numero de pulsaciones-aspiraciones

En una crisis suele tratarse con un broncodilatador (Ejemplo: Salbutamol) que abre los bronquios y cuyo efecto se nota a los 15-20 minutos.
Y un corticoide inhalado (Ejemplo: Budesonida) que baja la inflamación del bronquio pero cuyo efecto no se nota.
Yo recomiendo dar la Budesonida / 12 horas hasta que cede la tos y una semana más. Porque la inflamación del bronquio tarda más en desaparecer que la tos.
El Salbutamol, una pulsación si el niño tiene tos o ahogo. Esperamos 20 minutos y si sigue con tos o con ahogo otra pulsación. Y si 20 minutos después de la 2ª el niño sigue con tos o ahogo una tercera pulsación.

Se puede repetir esta pauta a las 2 horas si vuelve la tos y el ahogo.

No se da si no hay tos ni ahogo.

Esta forma de darlo tiene 3 ventajas frente a dar por ejemplo 2 pulsaciones seguidas por norma cada 8 horas:

  1. Hay crisis más intensas que otras, unas puede precisar más medicación y otras menos. Si esperamos a ver el efecto de la dosis mínima y repetimos si no mejora, podemos dar la medicación que precisa en cada momento para mejorar. A veces con 2 pulsaciones seguidas sigue con ahogo. Y a veces con una hubiese sido suficiente y la segunda sólo sirve para ponerlo como una moto.
  2. Cuando damos una pulsación y esperamos 20 minutos, aunque no haya resuelto totalmente el problema habrá abierto algo los bronquios con lo que la segunda pulsación entrará con más facilidad haciendo más efecto y la tercera si es necesaria, aún más.
  3. Si anotamos el número de pulsaciones que han sido necesarias y el horario en que las damos puede ser muy indicativo de la intensidad de las crisis para valorar tratamientos de mantenimiento más o menos intensos.