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Alimentación complementaria en bebés

Los objetivos en la alimentación complementaria del bebé

Cómo pasar en los bebés de la leche como único alimento a una alimentación completa. ¿Cuáles son los límites reales a tener en cuenta?

BLW. Introducción de la Alimentación Complementaria.Este vídeo es para verlo con tranquilidad. No es corto. Porque…

Publiée par Mi Pediatra Online sur Mercredi 24 avril 2019

Posiblemente si sois unos padres de un bebé de 4-6 meses estéis un poco perdidos. Lleváis unos meses en los que habréis lidiado a lo mejor con algunos problemas con la alimentación. ¿Cuándo tenía que comer y qué cantidad eran vuestras dudas esenciales desde que nació vuestro hijo.

Pero a estas alturas posiblemente os estén «bombardeando»: ¿Cuándo vas a empezar a darle otras cosas? Yo con su edad ya le daba… La leche ya no le alimenta…

La cuestión es que cuando os decidís a buscar información encuentras muchas contradictorias.

De hecho, en esta misma web hay mucha información sobre el tema, y ahora me he decidido a añadir esto porque pienso que ni siquiera yo he sido lo bastante claro hasta ahora.

Intentaré que este artículo lo sea. Y sobre todo desterrar mitos y centrarnos en lo que de verdad está justificado.

Ideas claras para empezar la alimentación complementaria:

  1. Se llama complementaria porque hasta el año la leche sigue siendo lo esencial. De hecho hay niños que siguen tomando sólo leche hasta casi el año y sin problemas. Eso significa que es importante que lo toméis con naturalidad. Si un bebé con menos de un año no acepta muy bien una toma de comida, le ofrecemos leche y «santaspascuas». Para que un niño esté bien alimentado necesita Macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas), que en la leche están en cantidad y proporción suficiente. Por eso un bebé puede estar meses tomando sólo leche. Pero también están los Micronutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos, aminoácidos y ácidos grasos esenciales…. son cientos diferentes). Aquí lo más difícil es tener una dieta lo suficientemente variada para tenerlos todos. La cantidad es muy pequeña y es fácil de alcanzar, pero para tenerlos todos tiene que tener una dieta muy variada. Si logramos una dieta tan variada que aporte todos los Macronutrientes (leche a demanda) y Micronutrientes (de todo lo demás aunque sea en cantidades muy pequeñas), el niño estará Bien Nutrido.
  2. Otro objetivo es evitar las Alergias Alimentarias. Claramente hemos fallado en esto con la estrategia clásica. Se pensó que retrasar la introducción de los alimentos más difíciles de digerir y alergénicos hasta que el intestino madurase era la estrategia adecuada. Pero ha fallado estrepitosamente. No sólo no han bajado, sino que se han disparado las alergias. Puedes leer aquí el porqué.
  3. El otro objetivo es que la relación del bebé con la comida sea buena. La forma en la que el bebé empieza a relacionarse con la comida en estos primeros años puede marcar mucho tiempo su actitud ante la alimentación. Pelear, por ejemplo, para que «se acabe la comida» es la mejor forma de que la próxima vez que te vea aparecer con ella te ponga mala cara antes de empezar. Entretenerlo para que coma más es hacerlo un comedor pasivo, y luego te quejarás de que tienes que darle de comer con 5-6 años. Cuando el niño está preparado desde que muestra interés por la comida para alimentarse por sí solo.

Cuándo empezar con la alimentación complementaria

Las recomendaciones en las que hay consenso decían (y yo también) que si no hay una causa real para hacerlo en otro momento, se consigue reducir la incidencia de alergias alimentarias si hasta los 6 meses toma sólo leche y desde esa edad no tardamos en introducir una alimentación completa.

Cada vez está más claro que en realidad introducir los alimentos tarde favorece la aparición de alergias alimentarias.

Motivos NO JUSTIFICADOS pero muy frecuentes para iniciar pronto la Alimentación Complementaria:

  • Empezar con zumos de fruta porque está estreñido. Para empezar, la mayoría de los casos de estreñimiento en lactantes no lo son. Son lo que se llama pseudo-estreñimiento del lactante. Y en el estreñimiento, el zumo no es solución, sino la fruta completa con su fibra. Además de que los zumos no me gustan un pelo.
  • Darle cereales en la cena para que duerma mejor. Es muy frecuente que empiecen a plantearse esto los padres cuando entre los 5 y 7 meses cambia el patrón de sueño de los niños. Pero el hecho de que empiecen a despertarse más no tiene nada que ver con el hambre. Si fuese cuestión de eso bastaría con darle más cantidad de leche.
  • Porque a los familiares se les ocurre que ya toca. Pues eso. Que entre las múltiples formas que algunos tienen de inmiscuirse en la forma en la que criáis a vuestro hijo está el decirte cuándo hacer qué. Ya te darás cuenta de que hay quien siempre te dirá que lo hacéis mal. Si lo haces porque no debías y si no lo haces porque ya es hora…

Motivos JUSTIFICADOS para no demorar el inicio de la Alimentación Complementaria:

  • Confianza en los Instintos del bebé. Soy un convencido del método BLW. Este método surgió tras décadas de normas en la introducción de la alimentación que complicaban mucho el proceso y al final se ha demostrado que generaban problemas. Se planteó entonces un ejercicio de humildad: Esto lleva miles de generaciones funcionando si que haya expertos que definan cómo hacerlo. Y lo ha hecho porque el desarrollo normal de los bebés incluye una serie de habilidades y conductas instintivas que van sucediéndose de forma espontánea y funcionan. La clave es que los bebés, en general hacen lo que hacen, “Cuando lo necesitan y están preparados para hacerlo”.  La mejor opción es permitir el desarrollo del bebé tal como manifiesta sus instintos a no ser que tengamos un motivo justificado para interferir.
  • Alergias Alimentarias. Ya se ha demostrado que retrasar la introducción de alimentos no previene las alergias, sino que hace coincidir con más facilidad esa introducción con infecciones en las que el sistema defensivo está activado, buscando al culpable, y es más fácil que cometa un error y culpe al alimento del daño generado por la infección. Así aparecen las Alergias Alimentarias. Cualquier retraso de la introducción de alimentos debe estar muy justificado, porque tiene un coste en forma de aumento de las Alergias Alimentarias. 
  • Complementar con Micronutrientes su dieta. Cuando un niño nace ha recibido durante el embarazo una reserva de micronutrientes (minerales, vitaminas, aminoácidos y ácidos grasos esenciales…) que va a usar durante los primeros meses de vida. Muchos de estos micronutrientes son escasos en la Leche. Los Macronutrientes no son un problema. Proteínas, grasas e hidratos de carbono están en la leche en cantidad y proporción más que adecuadas. Pero antes o después (influyen muchos factores, como la prematuridad, la eficiencia de la placenta, la situación nutricional de la madre durante el embarazo) empieza a tener una carencia de algunos de esos micronutrientes. Surge entonces el instinto de echárselo todo a la boca. Recuerda, el bebé hace las cosas cuando está preparado y lo necesita. Pero a pesar de que lo prueba todo, comer come muy poco. Lo que está buscando ese instinto no es cubrir los Macronutrientes, sino una cantidad muy pequeña pero de una gran variedad de micronutrientes. Para eso sirve que se lo eche todo a la boca, a pesar de que lo expulsa con el reflejo extrusivo. Está coleccionando micronutrientes: Cantidades pequeñas de todo lo que pilla.

El momento que ahora recomiendo para introducir la alimentación complementaria es aquel en que al bebé le llama claramente la atención nuestra comida.

Eso hay niños en los que ocurre a los 4 meses y otros en los que a los 7…

Poner una fecha exacta (6 meses) para el BLW es absurdo: “Hasta los 6 meses menos un día no puede probar nada ¿y al día siguiente puede probar de todo?”.

Algunos lo hacen porque dicen que haciéndolo se defiende la Lactancia Materna Exclusiva. 

Si introduces purés y en un mes tu bebé está tomando 4 papillas al día, claro que te has cargado la lactancia materna. De repente has cubierto el 80% de las necesidades de comida de tu hijo con Alimentación Complementaria. La producción de leche va a bajar en picado. 

Pero si lo haces con BLW, va a probar de todo, pero la cantidad de comida que va a tomar no cubrirá ni el 10% de sus necesidades. Tardará muchos meses, en un proceso gradual, en cubrir una parte significativa de sus necesidades. 

¿En qué orden introducir los alimentos en la dieta de un bebé? Otra alternativa.

Hay tantas guías como pediatras. A modo de ejemplo, para los que prefieran tener una de esas guías en esta web tenéis dos: Una para los niños que hacen lactancia materna y otra para los que hacen lactancia artificial.

Pero os aclaro que aunque presentan un orden «justificado», en realidad hay muy pocos límites reales a lo que debe y cuándo debe introducirse en la alimentación.

Ya no uso listas, porque son un error que genera problemas frecuentes.

Así que os voy a exponer un planteamiento alternativo a esas dos listas para los que escojáis que va más con vuestra forma de ser y especialmente con la del bebé.

Teniendo claro que el objetivo es que nuestro hijo acabe teniendo una alimentación lo más variada posible y que su relación con la comida sea buena, ¿te gustaría que…?

  • ¿…Descubrir alimentos nuevos no sea una lucha sino algo incentivado por su propia curiosidad?
  • ¿…Respetar el ritmo al que él mismo se interesa por los alimentos mientras no haya una causa real para hacer otra cosa?
  • ¿…Que acabe comiendo de forma autónoma y al mismo tiempo tenga una dieta variada y disfrute de las comidas?

Eso es lo que pretende una forma de alimentación llamada Baby Led Weaning. El problema es que la mayoría lo asocia simplemente con la «excentricidad» de alimentar a los bebés sin purés dejando que jueguen con la comida y lo pongan todo pringado para acabar por no comer casi nada.

En realidad consiste en hacer del niño el principal actor de la introducción de la alimentación, aprovechando dos cualidades propias de su edad: La curiosidad y la imitación.

Casi todos los padres que dan sus tomas regladas descubren antes o después que su hijo, que antes tomaba genial los potitos, pasa cada vez más de ellos y sin embargo empieza a pirrarse por nuestra comida. El Baby Led Weaning lo que propone es: ¿Qué problema hay si empezamos por ahí, que es en realidad a donde queremos llegar? Pues eso, no parece muy absurdo. Especialmente cuando no hay un motivo para no hacerlo.

Para que esto funcione es esencial entender que mientras no tengamos un motivo claro para hacerlo de otro modo:

  • La cantidad de comida la marca el niño.
  • En cuanto a la variedad, nosotros ofrecemos variedad y el niño por curiosidad empieza a probar. La única forma en la que inducimos que pruebe alimentos nuevos es ofreciéndolos con más frecuencia.

Los únicos límites temporales en cuanto a variedad realmente justificados son:

  1. No dar antes del año:
    1. Leche de vaca entera. Se suele asumir que a partir del año es cuando la mayoría de los bebés tienen un intestino suficientemente maduro para tomar leche entera. Darla antes puede generar intolerancias con más facilidad. Sí pueden tomar leche adaptada, yogur o queso desde el momento que muestre interés por probarlos.
    2. Miel cruda. En la miel hay con frecuencia esporas de Clostridium botulini. Un germen que en niños pequeños es capaz de producir una intoxicación grave. Es más fácil cuando la flora intestinal no está aún muy madura y cualquier germen como éste tiene más facilidad de crecer. Y mientras la barrera que filtra todo lo que entra en el cerebro es más inmadura. Se considera que el límite a partir del que es seguro darla es en torno al año.
    3. Verduras de hoja verde. Son muy ricas en nitritos y pueden producir una intoxicación. También se recomienda que no tomen mucha cantidad ni con mucha frecuencia durante el primer año de vida..
  2. No dar antes de los dos años:
    1. Cantidades Importantes ni frecuentes de Pescado azul grande y marisco. Son animales que filtran mucha agua y su cuerpo es muy rico en grasa. En esa grasa se acumulan impurezas que por culpa de la contaminación de los mares pueden ser peligrosas. Especialmente los metales pesados son más peligrosos en los niños durante la primera fase del desarrollo cerebral. Se considera seguro darlos por encima de los 2 años. Pueden tomar cantidades esporádicas y pequeñas.
    2. Nada de Huevo crudo. En el huevo puede haber salmonela. Pero en la mayoría de los casos está en escasa cantidad para producir una infección. Nuestro estómago es capaz de destruirla con su secreción ácida mientras no sean muchas las bacterias. Pero los niños pequeños producen menos ácido en su estómago, por lo que una cantidad menor de germen es capaz de producir la infección. De nuevo se habla de los 2 años como la edad segura para tomar merengue, pan mojado en la yema de un huevo frito, o en un huevo semi-cocido (pasado por agua), mayonesa, crema pastelera…
  3. No antes de los 4 años:
    1. Frutos secos si no están triturados y humedecidos. Triturados y humedecidos no hay problema. Aquí el peligro es el atragantamiento. Los frutos secos son la causa más frecuente de muerte por atragantamiento en niños. Y lo son porque cuando nos atragantamos con otras cosas, como pan, galleta, patata frita (otros objetos sólidos que se trituran en fragmentos y pueden aspirarse hacia la vía respiratoria)… son alimentos que en medio húmedo se deshacen. Mientras que los fragmentos de frutos secos se hinchan, de modo que un trocito de 1 mm en el bronquio puede multiplicar su tamaño por 5 y hacer que el niño se ahogue. Pero en cuanto a las alergias, se ha visto que tomar los frutos secos tarde favorece la aparición de alergias. ¿Cómo combinar ambas realidades? Podemos dar frutos secos triturados y humedecidos. Es decir, un bizcocho que en la masa lleve almendra, nuez, cacahuete, avellana… muy molidas no tiene ese problema de atragantamiento. Porque esos frutos secos en la masa han cocido y se han humedecido dilatándose ya. Pasa igual con las salsas que lleven esos frutos secos muy picados y cuezan un buen rato. En estas formas sí es bueno dar frutos secos y cuanto antes.

Quitando estos alimentos, no hay ninguna justificación real para que cualquiera de los demás alimentos no pueda tomarlos un niño de más de 6 meses. Y de hecho se recomienda que para evitar alergias el huevo, o los frutos secos se introduzcan pronto.

Lo que sí es recomendable es que aunque el orden sea marcado por las preferencias del niño, anotemos en algún lugar cuando empezó a tomar cada alimento nuevo. Porque estos datos pueden ayudarnos a identificar alergias si aparecen.

Sólido o puré en la alimentación complementaria

Una de las bases del BLW es dar al bebé alimentos no triturados. 

Lo que el niño muestra interés por hacer es coger todos los objetos (comida incluida) y llevárselos a la boca. 

Siempre cuando sale este tema se plantea el riesgo de atragantamiento. 

Tal como lo explico a los padres:

Antes o después tu hijo gateará y caminará. Dejarás de poder controlarlo constantemente. Y tendrá dientes. 

Si llega a esa situación sin saber manejar los sólidos en su boca el riesgo de ahogamiento sube y mucho.

La pregunta clave es: ¿Prefieres que tu hijo aprenda a manejar los sólidos en la boca contigo delante, o sin ti?

Yo claramente preferiría que fuese con un adulto presente.

Por tanto debemos hacer esa tarea cuando el niño aún no tiene autonomía para desplaces sin control. 

Si queremos además reducir el riesgo de ahogamiento mientras aprende establecemos 3 grupos de alimentos:

  1. Tan duro que no puede partirlo y tan grande que no le cabe en la boca. Con estos alimentos, no teniendo dientes el riesgo de ahogamiento es 0, ya que no puede introducirlos realmente en la boca. Sólo puede chuparlos. Ejemplos: Una manzana pelada entera, una pera pelada entera, Melocotón pelado entero, Ciruela pelada entera…. Trozo grande de pan duro. Filete grande y grueso de carne…. Media naranja cortada y sin pepitas….
  2. Alimentos tan blandos que se deshacen con sólo frotarlos suavemente. Son alimentos que no pueden llegar a la garganta formando un bloque sólido que la bloquee. Puedes atragantarte con ellos como puedes hacerlo con leche, pero no puedes ahogarte. Ejemplos: Sopa de fideos finos bien cocidos, arroz blando bien cocinado, patata cocida muy blanda, zanahoria cocida muy blanda, lentejas tan cocidas que se deshacen fácilmente….
  3. Por último, a evitar al principio: Alimentos que pueda partir, pero cuesta deshacer. Cuando veo como imagen típica de BLW los “fingers de manzana” (tira de manzana en forma de dedo), la verdad. Una tira de manzana puede partirse. Y si ese trozo está duro y se va hacia la garganta puede ahogar a un niño. De hecho la manzana es el alimento con el que hay más atragantamiento haciendo BLW. 

Lo normal es empezar con los alimentos del grupo 1 y 2. Y dejar los del grupo 3 para cuando el bebé lleva ya semanas practicando con los dos anteriores. El grupo 1 y 2 pueden iniciarse cuando aún tiene reflejo extrusivo. El 3º grupo sí tiene sentido que se haga cuando desparezca ese reflejo extrusivo, ya que su desparación indica que el bebé se considera preparado para tragar sólidos.

Lo mejor es que sea capaz de manejar todos los sólidos antes de que tenga dientes y autonomía para explorar por su cuenta.

Evitar malos hábitos alimenticios

  • Evita los alimentos «de consumo». Llamo así a aquellos alimentos que no existían hace 100 años y todos ricos en azúcar: Zumos con leche, yogur de sabores, bios, petit, yogures líquidos para subir las defensas, chuches en general, gusanitos en particular, ketchup….
  • No entretener a los niños (televisión, móvil, tablet…) para que coman. Que coma si tiene hambre, y si no, lo hará en la comida siguiente. Pero no lo conviertas en un comedor pasivo: Zombi embobado que engulle porque le das mientas está distraído en otra cosa.
  • No uses la comida como forma de entretenerlo. No le des el trozo de pan o la galleta cuando está aburrido, no quiere ir en el carro o llora sin más. Las necesidades afectivas se alivian con afecto, no con comida. Si sustituyes afecto por comida acabará teniendo un circuito inconsciente que le dirá: «La ansiedad se quita comiendo» = Obesidad.
  • No pelees con tu hijo para que coma un poco más. Sólo conseguirás hacer desagradable la comida y transformar la comida en lo que no es: Un elemento de juego, disputa o pieza de cambio para otros problemas.

Con esto creo que podéis abordar esta aventura. Todo lo demás que suele decirse es complicar lo que no tiene más ciencia. Hay mucho de tradición pasada de persona a persona en cuanto a cómo hacerlo que no tiene ninguna justificación. Os animo a que en nuestra comunidad de Facebook comentéis vuestra experiencia y las recomendaciones que os han hecho en vuestro caso.

Revisiones sistemáticas sobre distintos aspectos de la Alimentación complementaria a 2019:

https://academic.oup.com/ajcn/article-abstract/109/Supplement_7/956S/5456695?redirectedFrom=fulltext

https://academic.oup.com/ajcn/article-abstract/109/Supplement_7/935S/5456692

https://academic.oup.com/ajcn/article-abstract/109/Supplement_7/879S/5456705

https://academic.oup.com/ajcn/article/109/Supplement_7/852S/5456698

https://academic.oup.com/ajcn/article/109/Supplement_7/872S/5280781

https://academic.oup.com/ajcn/article/109/Supplement_7/890S/5456693

El resumen de todos es que por ahora tenemos poca evidencia para decir nada sobre fechas de introducción de alimentos más allá del hecho de que retrasar esa introducción genera más alergias. Barra libre y no lo retrases…

 

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BLW, ¿hay que esperar a que se siente y desparezca el reflejo extrusivo?

Pasos Naturales antes de la alimentación Sólida BLW

Muchas guías de BLW hablan de que para que un bebé pueda tomar alimentos sólidos debemos esperar a que desaparezca el reflejo extrusivo y sea capaz de sentarse erguido sin ayuda. Vamos a discutirlo. Porque no estoy de acuerdo.

Simplificando mucho, mucho, los pasos necesarios en el desarrollo para alimentarse son (con fechas aproximadas):

Día 0: Sabe gestionar líquidos para no atragantarse, limpiar la vía respiratoria y alimentarse con leche.
2 meses: Se mete las manos en la boca y babea. No es como muchos dicen por los dientes. Aunque el primer diente acabe saliendo con 10 meses, con 2 meses casi todos los bebés se meten las manos en la boca (coordinación para llevar luego objetos a la boca), juegan con los dedos (ejercitando la lengua y los músculos implicados en la masticación y formación del bolo alimenticio) y salivan mucho (para ayudar a la primera digestión de los sólidos y la lubricación del bolo alimenticio.
3 meses: Mantiene la cabeza erguida. Tragar sólidos con el cuello torcido es complicado.
4 meses: Todo se lo mete en la boca. Sea comida o cualquier otra cosa que caiga en sus manos. Mucho antes de alcanzar los dos pasos siguientes..
5 meses: Desaparece el reflejo extrusivo.
6 meses: Se queda sentado.

Y he dejado fuera la dentición efectiva porque esto ya lo expliqué en una entrada previa.

¿En qué momento empezar con la alimentación sólida en el bebé?

Esta es la pregunta clave que quiero que respondamos en este artículo.

Cuando los padres me preguntan el momento de empezar con alimentación sólida suelo responderles que “Cuando el bebé se lo lleve todo a la boca”.

Esto es algo que la mayoría hacen meses antes de que desparezca el reflejo extrusivo y sean capaces de mantenerse sentados.

Cada vez el Baby Led Weanning tiene más seguidores. Y cuando explico esta forma de alimentación son muchos los padres que me dicen que no han empezado aún porque el bebé no es capaz de sentarse y porque aún tiene reflejo extrusivo. A lo que les respondo que si esperamos a esos dos hitos ya llegamos tarde.

¿De verdad seguimos pensando que la Naturaleza se ha equivocado en un proceso evolutivo que ha durado muchos cientos de miles de años?

Como toda teoría, el BLW tiene sus teóricos. Gente pionera que vio una forma diferente de hacer las cosas y empezó a definir sus premisas.

Hicieron un gran trabajo, poniendo en tela de juicio lo que se en ese momento se tomaba por verdad indiscutible. Pero su trabajo, como cualquiera sigue en evolución. Y para avanzar es necesario seguir poniendo en cuestión todo lo que se da por sabido.

Dos de las premisas defendidas por muchos difusores del BLW son que podemos empezar a alimentar con sólidos a un bebé cuando:

– Desaparezca el reflejo extrusivo.

– Sea capaz de mantenerse sentado erguido.

Pero eso supone un retraso evidente de varios meses sobre el momento en que la Naturaleza dota al bebé de la capacidad de echárselo todo a la boca. ¿De verdad tiene sentido?

¿Qué es el reflejo extrusivo?

Cuando los bebés empiezan a llevarse objetos a la boca, raramente se los tragan. Lo que hacen es moverlos por la parte anterior de la boca y acaban echándolos.

Esto es casi una constante. La mayoría de los bebés lo hacen durante semanas a partir del momento en que se les deja introducirse objetos sólidos (comida preferentemente).

No son pocos los padres que se desesperan pensando que así el niño poco o nada va a comer.

Cuanto mayor es la edad con la que el niño empieza a comer sólidos menor es habitualmente el tiempo que tarda en vencer el reflejo extrusivo y empieza a tragar. Pero lo habitual es que todos lo tengan inicialmente, empiecen antes o después.

Algunos parecen no tenerlo, porque en realidad lo han vencido ya con otros objetos distintos de la alimentación. Como el chupe, una manta, un muñeco de plástico o un zapato…

Pero no le veo el sentido a retrasar la alimentación. Ya que el niño puede aprender a vencer ese reflejo extrusivo con la comida como lo hace con cualquiera de los otros objetos.

¿Para qué está ahí el reflejo extrusivo? Y ¿por qué debe vencerlo?

Lo que hace un niño mientras tiene el reflejo extrusivo es manejar los sólidos en la boca sólo en la parte anterior de la misma.

Ese reflejo reduce el riesgo de atragantamiento, porque hace que el bebé tenga un periodo de aprendizaje y de mejora de la movilidad de todos los músculos implicados en la masticación y formación del bolo alimenticio antes de intentar tragarlo.

No tiene sentido privar al niño de ese aprendizaje, ni que lo haga con algo que no sea comida.

Se vencerá el reflejo cuando haya mejorado la movilidad de la lengua y del resto de músculos de la boca y la garganta, permitiendo una deglución adecuada. Pero mientras va teniendo un contacto con los alimentos que reduce la incidencia de alergias si es precoz.

Sentarse erguido para comer

Para que traguemos bien, sin atragantarnos, es bueno que uno esté erguido. Tumbado o con la espalda y el cuello torcidos es más difícil tragar.

No parece entonces absurdo pensar que para comer sólidos sea necesario que un bebé sea ya capaz de mantenerse sólo erguido.

Pero entonces, ¿por qué la Naturaleza ha permitido que los niños tengan capacidad y tendencia a metérselo todo en la boca meses antes de quedarse sentados?

¿Cómo selecciona la naturaleza el orden de estos hitos del desarrollo?

Por supervivencia. Si como algunos dicen comer sólidos antes de ser capaz de sentarse sólo fuese algo que favorece el atragantamiento, los niños que lo hacían hubiesen tenido una tasa de mortalidad mayor. Y tras miles de generaciones sólo hubiesen quedado los que tienen tendencia a echarse los alimentos a la boca sólo cuando ya se mantenían sentados.

Pero no es así. La mayoría tienden a echarse los alimentos sólidos a la boca antes de quedarse sentados. ¡Qué raro!

Pues no lo es si pensamos lo que implica.

Que un niño muestre interés por tomar los alimentos sólidos antes de sentarse por sí mismo, implica que los pide a sus padres, pero sólo pueden dárselos mientras lo tienen sujeto en su regazo.

Esto obliga a que la fase inicial de alimentación sólida se produzca sí o sí bajo la supervisión de los padres. Nadie dejaría comiendo sólidos sin supervisión a un bebé que no es capaz de quedarse sentado sin sostenerlo.

Planteamiento de fondo

El BLW es revolucionario porque supone un ejercicio de humildad.

En lugar de dedicarnos a poner “puertas al campo”, hemos reconocido que nos equivocamos limitando la tendencia natural de los niños a tomar alimentos sólidos en un momento determinado. Asumiendo que cuando el proceso de selección natural ha llegado a lo que hay, nuestro esfuerzo no debe ir en la difección de cambiarlo, sino primero de entenderlo.

Por eso, cuando pensando en reducir el riesgo de atragantamiento se recomienda no introducir el BLW antes de que desparezca el reflejo extrusivo y sean capaces de sentarse, nos volvemos a equivocar.

Entendamos primero porqué la evolución ha dejado los hitos de la alimentación en el orden que están. Y comprenderemos entonces que un nuevo retraso está injustificado.

Especialmente cuando ese retraso se paga en Alergias alimentarias que son evitables.

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¿Por qué las Alergias Alimentarias son cada vez más frecuentes?

Por qué las Alergias Alimentarias son cada vez más FrecuentesLas Alergias Alimentarias son cada vez más frecuentes en los niños. ¿Por qué?

Durante años como pediatra recomendé cosas que ahora contradigo. Voy a explicar en este artículo cuáles son esas diferencias y los motivos que me llevan a defender lo contrario de lo que hace pocos años defendía.

Empezaré aclarando algo: Este artículo no es una crítica a mis compañeros Pediatras. Es una autocrítica. Tal vez alguno se sienta identificado y, espero que no, atacado. Estoy abierto a seguir aprendiendo reconociendo mis errores y desde ese punto de vista, bienvenido sea el debate.

El Evidente aumento de las Alergias Alimentarias

Desde hace un tiempo, cuando llega el momento de explicar la introducción de la alimentación complementaria, pregunto a las familias:

«¿Tienen vuestros padres (los abuelos del bebé) alguna alergia alimentaria?»

La respuesta sistemáticamente, y también en mi caso, es que no.

Surge sin dudarlo la pregunta del millón:

«¿Por qué actualmente las alergias alimentarias son mucho más frecuentes que en la generación de nuestros padres?»

Hay muchas teorías que intentan explicar el porqué. Voy a enunciar la mía. Desde la humildad, pero también desde la convicción cada vez más clara de que «los tiros van por ahí».

¿Qué es una alergia alimentaria?

Es una respuesta inadecuada del sistema defensivo frente a un alimento. 

Un Alimento es algo que tomamos de nuestro entorno para nutrirnos.

Está claro que defendernos contra algo que necesitamos para nutrirnos es contraproducente.

¿Cómo se originan la alergia alimentarias?

Para que se produzca una alergia alimentaria hacen falta una serie de pasos:

  1. Predisposición genética: Es evidente que hay familias en las que las alergias son mucho más frecuentes que en otras. Hay factores que se heredan y hacen que en las circunstancias actuales en unos individuos aparezcan alergias con más facilidad que en otros.
  2. Factores ambientales: La contaminación ambiental está actuando sobre el sistema defensivo modificando sus respuestas. Hoy en día vemos una mayor tendencia a respuestas exageradas del sistema defensivo. La causa es que está sometido a una agresión química excesiva.
  3. Desencadenante: Para que la alergia aparezca es necesario que un sistema defensivo irritado que busca culpables de esa irritación se encuentre al alimento en el lugar y momento «inadecuados». Toda alergia aparece en algún momento concreto, un momento en el que se desencadena la «Tormenta Perfecta».

Voy a hacer un pequeño relato de una de esas «Tormentas Perfectas»:

Un bebé de una familia con tendencias atópicas prueba el huevo por primera vez.

Tener tendencias atópicas significa que el sistema defensivo es un guardia de seguridad de «gatillo fácil».

Puede que haya determinados contaminantes en su cuerpo que estén alterando a su sistema defensivo haciendo que no funcione demasiado bien. Es como un guardia de seguridad con los ojos irritados por el humo de un incendio.

Pero da la casualidad de que ese día que hemos dado el huevo, el bebé tenía una pequeña gastroenteritis viral. Estamos pasando constantemente infecciones de este tipo. Tan leves que casi no producen síntomas.

El sistema defensivo está en la zona irritada (el intestino), buscando al culpable.

Y de repente aparece por ahí un desconocido bastante llamativo: El huevo.

Nuestro guardia de seguridad, de «gatillo fácil» y con los ojos irritados por el humo, en plena búsqueda del culpable en una zona agredida: ¡Dispara!

Enhorabuena bebé: Ya eres alérgico al huevo.

¿Qué ha cambiado en sólo dos generaciones, para que las alergias alimentarias sean mucho más frecuentes en nuestros hijos que en nuestros padres?

Es evidente que tienen que ser factores ambientales.

Debemos buscar cuáles son esos factores ambientales que han cambiado de forma significativa y puedan influir en la generación de «Tormentas Perfectas».

Candidatos son todas las diferencias significativas entre la generación de nuestros padres y la de nuestros hijos:

  1. Contaminantes: Aquí podemos incluir químicos como conservantes, colorantes, disruptores hormonales, un exceso de omega 6 «malos», un exceso de azúcar en la dieta… La forma de evitar esto sería una Alimentación Ecológica, Biológica y Orgánica.
  2. Un exceso de Higiene: Una de las teorías que intenta explicar el aumento de las alergias es la Higienista. Se dice en ella que el sistema defensivo está preparado para una actividad mínima que no recibe en un ambiente actual excesivamente «esterilizado». Ante esa falta de estímulos adecuados empieza a responder a estímulos inadecuados. La forma de evitar esto sería exponer más a los niños a la Naturaleza y evitar la Esterilización. 
  3. Los Pediatras: He advertido al principio que este artículo no es una crítica a mis colegas. Sino una autocrítica. Pero si buscamos cosas que han cambiado entre la generación de nuestros padres y la de nuestros hijos, hay que ser claros. Nuestros abuelos no contaron con la asesoría de Pediatras. Nuestra generación sí masivamente. Algo podemos haber influido.

Los Pediatras y el aumento de alergias alimentarias

Aún a riesgo de ser pesado, no critico a mis colegas. Hago un ejercicio de autocrítica.

Desde que en este mundo hay pediatras a la disposición de la mayoría de las familias las alergias alimentarias han subido. 

También es justo decir que la mortalidad infantil ha bajado y a cifras impensables en otros tiempos. O sea, que malos, malísimos tampoco somos.

De hecho, sé que este grupo al que pertenezco está formado de personas que buscan el bienestar de los niños. Y debemos hacer autocrítica continua de todo lo que hacemos. Por si algo de todo ese balance positivo general es mejorable.

Creo que es el caso en el tema de las Alergias Alimentarias.

¿Qué hemos hecho los Pediatras, en dos generaciones, que haya cambiado significativamente la relación del Sistema Defensivo con los Alimentos?

Pues fundamentalmente dos cosas:

  1. Promover la higiene. Hace 65 años las condiciones de higiene dejaban mucho que desear en nuestro país. Los pediatras formamos a las familias indicando como tener una higiene mejor. El objetivo era proteger a los niños frente a las infecciones. 
  2. Retrasar la introducción de alimentos. Antes de que un pediatra dijese a las familias cómo introducir la alimentación complementaria se hacía de forma espontánea. Estabas todo el día con tu hijo y cuando mostraba interés evidente por probar un alimento, simplemente se lo dabas. Como especialidad nueva la Pediatría actuó en ese «desorden» intentando ver cuál sería el mejor orden de introducción. De partió de dos premisas:
    1. Establecer un orden que facilite la detección de alergia e intolerancias.
    2. Empezar con lo más fácil de digerir y retrasar para más tarde los alimentos que son más difíciles de digerir o que generan alergia con más frecuencia.

Cuando en la actualidad reximiendo alternativas al planteamiento que me enseñaron según estas premisas, vuelven a darme los mismos argumentos que ya conozco.

No he olvidado esos argumentos y no es que no los sepa. He recomendado lo que me enseñaron durante 18 años. 18 años en los que he defendido esos argumentos que lo justifican. 18 años en los que lamento haber aconsejado a los padres algo, que actualmente creo un error.

Si en la actualidad he cambiado mis recomendaciones es porque he entendido lo suguiente:

¿Cómo puede la suma de ambos factores favorecer la aparición de alergias alimentarias?

Desarrollo Inmunitario en los primeros meses de vida

Cuando un bebé nace, tiene las defensas que su madre le ha pasado a través de la placenta. Es lo que llamamos inmunización pasiva.

Esas defensas se mantendrán en la sangre del bebé durante los primeros meses de vida.

Son la causa de que durante los primeros meses de vida los bebés no suelan sufrir infecciones. O eso parece. En realidad sí que están expuestos a ellas. Pero con ayuda de los anticuerpos maternos bloquean un gran número de ellas sin manifestar síntomas. Pero desarrollando una respuesta que elimina la infección y genera anticuerpos propios para identificar a la infección la próxima vez que venga.

Un exceso de higiene en esta primera fase es perjudicial. Con ella lo que estamos haciendo es desaprovechar una fase en la que el bebé tiene ayuda para defenderse.

Si metiésemos a los bebés en una urna de cristal que evitase el contacto con gérmenes hasta los 6 meses estaríamos haciéndole una faena. Porque cuando los anticuerpos maternos vayan desapareciendo a partir de esa edad será el bebé el que tendrá que defenderse sólo.

Si en los primeros meses, en los que cuenta con ayuda, contacta con un número de gérmenes lo más amplio posible, serán menos las infecciones que le quedarán por pasar cuando por fin tenga que enfrentarse sólo a ellas.

Sin hacer esto ya en torno a los 9-12 meses va aumentando la frecuencia de infecciones. Pero con la obsesión actual por la asepsia y la higiene a ultranza estamos haciendo que el número de infecciones que va a pasar tras quedarse sin anticuaerpos de su madre aumente.

Es algo muy llamativo, un bebé que apenas pasaba infecciones en los primeros meses de vida, de repente, parece que no tiene tregua entre una y otra.

Esto aún sin ir a guardería. Si además pasa de esa burbuja aséptica en que han convertido la casa del recién nacido, a la jungla de la guardería…

Retraso de la introducción de alimentos

Por el otro lado está la alimentación.

Los niños que toman pecho están recibiendo pequeñas porciones de los alimentos que toma la madre a través de su pecho. Eso hace que para ellos cuando aparece el alimento en sí en el intestino no sea algo nuevo del todo. Es uno de los factores por los que la lactancia materna actúa como protectora frente a la aparición de Alergias Alimentarias.

En aquellos niños que toman lactancia artificial, no tendrán contacto con ninguno de esos alimentos en su intestino hasta que inicien la Alimentación Complementaria.

Los Pediatras retrasamos la introducción de alimentación complementaria en comparación con lo que se hace si no intervenimos. No sólo en el momento de empezarla, también en el ritmo al que se hace.

Antes de que nadie explicase a los padres la «forma correcta» de introducir los alimentos, ¿cómo se hacía? ¿Y cómo se hace ahora?

El niño estaba con el resto de la familia en cada comida. Y un día de repente mostraba interés por la comida. Ante eso, como no había nadie que les dijese que hacerlo podía perjudicar a su hijo, le dejaban probar.

En torno a los 2 meses la mayoría de los bebés se mete la mano en la boca. Eso que muchos interpretan como un signo de salida de los dientes (cosa que raramente es), no es sino una búsqueda de estímulos.

Desde aquí subo el tono sarcástico. Disculpadme por ello, pero no puedo evitarlo.

Entre los 4 y los 6 meses habitualmente la mayoría de los bebés ya manipulan y se llevan a la boca todo lo que queda a su alcance. Bueno, ya todo no. Pueden llevarse lo que esté «esterilizado» y que No sea comestible…. Porque hemos convencido a los padres de que deben evitar que prueben la comida, o corren el riesgo de producir una alergia a su bebé.

Ahí vemos a los niños de 4-5-6 meses chupándose un zapato pero sin poder probar la comida. Eso sí, el zapato es limpiado con toallitas de forma compulsiva cada 5 minutos. Dan igual los productos químicos usados para curtir la piel de vaca con la que está hecho el zapato, pero no se te ocurra dejarle probar la carne de la ternera con cuya piel está hecho, porque «su intestino no está preparado para digerir algo así»….

Entonces decidimos que el bebé puede tomar alimentos porque ha cumplido los 6 meses. «Es una suerte que alguien lleve la cuenta». Porque si lo hacemos 3 días antes o 3 días después «sería el acabose».

Y empezamos a hacerlo muy, muy, muy despacito. Y siguiendo una pauta «instaurada por alguna divinidad de la Pediatría» día arriba, día abajo de los Diez Mandamientos.

El pescado a los 9 meses, el huevo a los 11, las cocochas de bacalao no recuerdo en que fecha eran…

Y despacito, muy despacito… Esta semana la patata, la semana que viene la zanahoria….

Y todo triturado, que se puede ahogar…. Me pregunto cómo sobrevivió la especie humana antes de las batidoras….

Por supuesto los alimentos que con más frecuencia generan alergia los dejamos para más adelante, para cuando el sistema digestivo del bebé sea más maduro y pueda digerirlos mejor….

Así, regañando al abuelo para que no le dé al nieto ni un trocito de nada que no diga la «Lista Sagrada», van pasando los meses.

Y aquí se acaba el tono sarcástico para volver a hablar totalmente en serio.

Hemos dejado pasar un tiempo precioso. Un tiempo en el que nuestro bebé contaba con los anticuerpos maternos y en muchos casos con lactancia materna. Un tiempo en el que durante toda la evolución de la especie humana se introdujo la alimentación a los niños sin norma alguna, porque no había pediatras que las dictaran.

Cuando los anticuerpos de la madre ya están dejando al niño desprotegido contra todas las infecciones del entorno y cuando muchos bebés ya no toman lactancia materna, llegamos al momento que la «Lista» indica para introducir los alimentos que con más frecuencia producen alergia.

Hemos creado la auténtica «Tormenta Perfecta». 

En los niños que no han seguido el «orden establecido» esos alimentos llevan presentes en el intestino del bebé desde hace meses. Cuando una infección irrita la pared del intestino despertando la respuesta del sistema defensivo, busca al culpable y ve a los alimentos como el huevo, el gluten, la fresa, la leche y pasa de ellos. Los identifica como algo que lleva meses ahí sin generar problemas.

Pero si nuestro bebé toma por primera vez uno de esos alimentos llamativos cuando tiene una irritación intestinal, las posibilidades de que el sistema defensivo lo identifique como el causante suben claramente.

Las posibilidades de que se junten infección y primer contacto con alimento potencialmente alergénico se multiplican.

Ya hace años se demostró que la introducción tardía del gluten favorecía la aparición de celiaquía. Y a estos estudios se están añadiendo otros de forma constante que demuestran que la introducción precoz de alimentos alergénicos reduce claramente la aparición de alergias a esos alimentos. Los hay sobre leche, huevo, cacahuete….

En Canadá ya hay campañas de organismos públicos con el lema «Don´t Delay, Feed Today» que recomiendan la introducción precoz de alimentos alergénicos para evitar la sensibilización.

Os añado el enlace del vídeo de esta campaña. Está en Inglés.

Pero creo que puede seros de gran utilidad.

Otros factores que han contribuido a aumentar la frecuencia de alergias en los niños

Como en casi todo, cuando algo llamativo ocurre no suele haber una sola causa.

Hay muchos indicios de que otros factores pueden haber participado en el aumento de las alergias de los niños. Los más destacados son:

  • Dieta pro-inflamatoria. Aquí destaca el desequilibrio de omegas.
  • Exposición tardía a gérmenes y flora intestinal pobre.

Autocrítica

De nuevo aclaro que todo este artículo, perdonad por lo largo que es, es un ejercicio de autocrítica. No es mi intención atacar a mis compañeros. Yo hasta hace pocos años aconsejaba seguir «La Lista». Cada día en mi consulta veo niños en los que tengo que disculparme a los padres porque en su hijo lo hice y ahora les recomiendo que con un hermano menor hagan lo contrario.

Me veo como un detective buscando al culpable de un crimen, que tras evaluar todas las pistas, llega a la conclusión de que el asesino desconocido al que buscaba, soy yo mismo.

En la actualidad la hoja de recomendaciones de introducción de la Alimentación Complementaria que doy a los padres es ÉSTA.

 

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Baby-led Weaning: Miedo al atragantamiento

Baby-led weaning, miedo al atragantamiento

El BLW es introducir los alimentos dejando que el bebé los pruebe al ritmo que le apetezca. Uno de los mayores miedos que tienen muchos es que se atragante.

BLW o Baby-led weaning es un término inglés que podemos traducir como «Alimentación Dirigida por el Bebé». Es como otras muchas tendencias una vuelta a lo que se hizo siempre abandonando cosas que durante años se han defendido como «lo correcto».

Durante los últimos 60 años se ha enseñado a los pediatras y nosotros hemos recomendado a los padres Listas de Introducción de la Alimentación en los Lactantes. Antes de esas listas cada familia hacía esa introducción de un modo algo diferente. Dependía fundamentalmente de lo que hubiera disponible y del interés que el bebé mostrase por probar.

En el momento que la Pediatría apareció como especialidad Reglada, empezó a Reglarlo todo.

Y ahora algunos estamos en la labor de A-rreglar lo que no debió Reglarse. El Baby-led weaning es parte de este proceso

Me explico. Una Lista del tipo: «A los x meses toca probar X alimento, con y meses toca Y alimento, con z meses toca Z alimento…» es un absurdo que:

  1. Destroza la iniciativa del bebé al querer probar alimentos nuevos. Ya que no se le permite hasta que cumple la norma.
  2. Genera ansiedad a los padres al tener que atenerse a esa norma. Les hace creer que saltársela puede perjudicar a su hijo, cuando no es así.
  3. Hace que padres y niños sigan una pauta que no tiene ninguna base científica. Es imposible que haya una fecha concreta que sea la correcta para introducir cierto alimento en Todos Los Niños.
  4. Empobrece la dieta: Hay mucha variedad de alimentos. Una lista o es breve o es inmanejable, por lo que necesariamente o no hay lista o describe una dieta pobre. Cuando por ejemplo se dice que hay que dejar x días entre la introducción de un alimento y el siguiente estamos enlenteciendo el proceso. Eso limita la variedad de alimentos que el bebé habrá tomado antes de volverse selectivo.

Porque los bebés se vuelve selectivos ¿o no lo sabías?

En la relación de los bebés con la comida podemos definir varias fases:

  1. Una primera en la que el bebé sólo muestra interés por la leche.
  2. Antes o después empieza a mostrar interés por la comida de los mayores. El bebé ya es capaz de tomar objetos en su mano y llevarlos a su boca. En esta fase que dura en torno a un año el niño tiene curiosidad por probar constantemente sabores y texturas diferentes. 
  3. Más tarde o más temprano, la precaución sustituye a la curiosidad. Poco a poco en su afán por experimentar acaba teniendo alguna mala experiencia: Alimentos que le sientan mal, cosas que tienen mal sabor, cosas que queman, pican o amargan… Y el bebé empieza a volverse selectivo rechazando cada vez más aquello que no conoce.
  4. Al final llegamos a una fase en la que se escogen los alimentos de forma consciente. Escogemos lo que nos gusta o sabemos que es mejor para nuestra alimentación. Unos se guían por lo primero y otros por lo segundo.

En este proceso la fase 2 es clave. Esa fase en la que la curiosidad manda.

Podemos comparar la alimentación con un abanico amplio que vamos abriendo en esa fase. Cada vez probamos y aceptamos más sabores y texturas.

Si entorpecemos o enlentecemos innecesariamente la iniciativa del bebé y los padres en esa fase, cuando acabe, tendremos un abanico poco abierto.

Será casi imposible abrir ese abanico más allá, al menos en la fase 3, que puede durar la mayor parte de la infancia.

¿Sabes de niños que ven una mijita de tomate en la comida y se niega a probarla si no eliminas todos los restos de esta verdura?

¿Conoces niños que se niegan a comer alimentos sin triturar hasta los 5-6 años o más?

¿En tu entorno hay niños a los que resulta imposible sacar de una dieta pobre que es lo mismo que tomaba de bebé, años después?

Son muchos los que vemos en la consulta. Acuden porque «comen mal», «están estreñidos», «se provocan el vómito si les das algo fuera de su dieta restringida», «rechazan probar cualquier cosa nueva»…

La causa en la mayoría es no haberles permitido comer lo que querían durante la fase en la que querían probarlo todo.

El miedo a que se atragante haciendo Baby-led weaning

¿Sabes cuál es uno de los mayores enemigos del niño en su desarrollo? El miedo de sus padres. Es inevitable. Nos da miedo la primera vez que come sólido, la primera vez que lo dejamos con alguien, la primera vez que camina… Y seguirá dándonos miedo cuando escoja pareja, cuando se vaya a vivir lejos, cuando decida cuál será su vida…

Ese miedo es nuestro. Y seguirá ahí. Es parte de ser madre o padre. Pero cuando nuestros miedos impiden que nuestro hijo se desarrolle, cuando nuestra precaución acaba siendo perjudicial para nuestro hijo… Es un error.

Hablando del atragantamiento

Desde que un niño tiene capacidad de tomar un objeto en su mano y llevárselo a la boca, existe el riesgo de que se atragante.

No depende de que tú decidas dejarle comer alimentos sin triturar o no. Acabará echándose a la boca cualquier cosa, alimento o no.

Acabará atragantándose. Antes o después.

Pero las posibilidades de que lo resuelva bien aumentan si el niño sabe manejar sólidos en su boca. Y se reducen si no sabe hacerlo.

La solución para que un niño no se ahogue en el mar si vive junto a la playa no es que no lo pise hasta los 25 años, sino que aprenda a nadar cuanto antes.

Del mismo modo, desde que un niño muestra su capacidad e interés por llevárselo todo a la boca, la solución es permitírselo para que aprenda a manejar esos sólidos sin ahogarse.

Premisas para hacer Baby-led weaning de forma segura

Pero igual que no le enseñamos a nadar abandonándolo 10 minutos a ver que pasa, no podemos dejarle sólo comiendo sólidos sin vigilancia.

Y del mismo modo que no le enseñas a nadar en alta mar, tampoco empezamos dándole picatostes o trocitos de ternera a la brasa.

Hay alimentos blando que se deshacen con facilidad y otros que no pueden deshacerse más que masticando un buen rato. Evidentemente hasta que no tenga dientes (más concretamente muelas) con los que masticar, no va a poder triturar alimentos duros. Lo que no quiere decir que no pueda tomarlos:

  1. Alimentos blandos. Si un alimento se deshace con facilidad con dos dedos y no tiene hebras que puedan quedarse a mitad de camino el bebé puede deshacerlos con facilidad con sus encías y lengua. Aunque no tenga dientes podemos dejarle que los tome manejándolos por sí mismo.
  2. Con Alimentos duros. Si un alimento no es fácil de deshacer con dos dedos, sólo puede deshacerse masticando un rato, no podemos ofrecerlo en trocitos hasta que tenga dientes con los que masticar. Pero sí puede ofrecerse en un trozo tan grande que no le quepa en la boca. De modo que podrá chuparlo, pero no comerlo. Poco a poco llegará a trocearlo por sí mismo, lo que significa que ya puede procesarlo en su boca.

¿Y si se atraganta haciendo Baby-led weaning?

Sea porque ha tomado algo que no debía, porque lo haga con el potito, con leche, con su propia mucosidad o haciendo BLW, si un niño se atraganta ponlo boca abajo. 

Me sigue asombrando ver a niños atragantándose, a veces con líquidos fáciles de eliminar, y a los que les rodean mirándoles agobiados sin saber qué hacer. Algunos les soplan, otros les sacuden… Lo que hay que hacer es ayudar al niño a expulsar lo que está ocupando la vía respiratoria. Y ahí la gravedad puede ayudar o entorpecer. Lo más básico es:

  • Si ves lo que le está atragantando y crees que puedes extraerlo de la boca con facilidad inténtalo.
  • Cuando no lo ves o es difícil de extraer ponlo boca abajo (para que la gravedad le ayude a salir) y dale palmadas en la espalda.

Esto es lo básico, básico, básico. Pero un consejo de pasada. ¿Te preocupan estos temas? Mi consejo es que hagas un curso de primeros auxilios y Reanimación Cardio Pulmonar Básica. Es uno de los tiempos «perdidos» que más puedes agradecer en algún momento de tu vida. Ojalá no haga falta. Pero si la hace, saber cómo actuar puede marcar la diferencia.

Preparándonos y usando el sentido común,

podemos acompañar a nuestro hijo en su desarrollo,

sin que nuestros miedos le limiten.

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Estreñido al iniciar la alimentación complementaria

Resolver el estreñimiento en un bebé que está empezando a tomar alimentos distintos a la lactancia

Algunos bebés que hacían caca con facilidad mientras tomaban sólo leche se han estreñido al empezar la alimentación complementaria. ¿Cómo resolverlo?

 

Esto es algo que puede ocurrir con cierta frecuencia y que a algunos padres les resulta muy llamativo. Si antes tomaba sólo leche, un alimento sin resíduos practicamente, un alimento que dicen que tomado en exceso estriñe. Ahora empiezo a darle fruta y verdura (alimentos ricos en fibra, que dicen que aligera la tripa) y ¿se estriñe?

Pues sí, es posible.

Qué es el estreñimiento

Lo primero es aclarar qué es estreñimiento y qué no lo es.

Estreñido es quien hace caca dura con dolor.

No es estreñido quien no hace todos los días. Puede pasar días o semanas sin hacer, pero si cuando hace es blanda y sin dolor, no hay ningún problema.

Se puede hacer caca todos los días y ser estreñido, porque cuando sale es dura y duele.

El estreñimiento cuando empezamos con la alimentación complementaria

Se debe a que al introducir la alimentación complementaria se producen varios cambios:

– Reducimos la proporción de agua sobre el total de lo que toma. Antes tomaba sólo leche. Un alimento cuya composición es agua en su mayoría. Era fácil hacer cacas con alto contenido en agua, porque no necesitaba absorber toda la que toma.

– Empieza a tomar alimentos astringentes. Hay algunos alimentos que liberan mucha cantidad de azúcares fáciles de absorver. Especialmente frutas como el plátano maduro, la manzana calentada o la zanahoria, el arroz y la patata cocidas son de este tipo. Cuando absorben el azúcar lo hacen acompañado de agua. Y eso hace que lo que queda tenga mayor densidad. Por eso decimos que son alimentos astringentes.

– El cambio de alimentación produce un cambio en la flora intestinal que a veces favorece el estreñimiento. Hay gérmenes que nos ayudan a digerir los alimentos y otros que dificultan la digestión y generan mucho gas y toxinas que dificultan el movimiento del intestino.

Soluciones si tu hijo se estriñe al introducir la alimentación complementaria

Si entendemos el apartado anterior tenemos de forma automática la solución:

  1.  Aumentar la cantidad de líquido que toma. Esto se puede hacer de varias formas:
    1. La primera es entender que la alimentación complementaria complementa a la lactancia y que por tanto no debemos forzar al niño a tomar más cantidad de alimentación complementaria de la que desee, ni limitar su acceso a la lactancia. Así mantenemos una proporción de líquido más adecuada. El bebé nos pedirá más leche y rechazará la comida cuando su cuerpo interprete que necesita más agua.
    2. Preparar las verduras sin escurrir. Cuando hervimos la verdura y la trituramos podemos hacerlo con el agua de haber hervido o sin ella. Si un niño se estriñe lo mejor es triturarla con el caldo.
    3. Ofrecer agua. Yo en los bebés de menos de un año soy más amigo de ofrecer lactancia que agua. Lleva agua, alimento y mucho más que un simple biberón de agua.
  2. Aumentar la cantidad de fibra en la alimentación complementaria: Evitando las frutas que más estriñen (manzana, plátano maduro), y dando de las que más aligeran (naranja, mandarina, ciruela…). Reduciendo la cantidad de verduras que estriñen (patata, zanahoria, arroz…) y ofreciendo más de las que aligeran (judías verdes, puerro, apio, calabacín…). Dando cereales integrales (con la cáscara).
  3. Ayudando a seleccionar la flora adecuada. Podemos dar Probióticos que siembren bichitos de los buenos para que tenga una flora intestinal que le ayude a digerir mejor los alimentos, produzcan menos gases y no alteren la movilidad del intestino.
  4. Moviendo más al bebé. Cuando un bebé se mueve poco, también lo hace su intestino. Cuando se mueve más y se mantiene más tiempo incorporado (no tumbado) favorecemos el movimiento del intestino. Una variante de esto son los masajes de barriga si el bebé se estriñe.
  5. Cuando haciendo todo esto no mejoran pueden necesitar transitoriamente la ayuda de un laxante. Tu pediatra te dirá cuál es el mejor para su edad y cómo usarlo adecuadamente. No es malo si se usa bien.
  6. En casos muy puntuales puede ser necesario usar Enemas. Solucionan el problema rápidamente, pero su efecto es muy limitado. Siempre que se pueda es mejor «arreglar el estreñimiento por arriba que por abajo».
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Cómo debe ser la alimentación de un bebé de 1 año

Medir los alimentos en los niños es un error.

Respuesta a una madre en Facebook: «Como debe ser la alimentación de los pequeños de 1 año, pero con ejemplos claros de desayuno, comida y cena, y la frecuencia de darle leche. Los artículos que he leído en Internet no me convencen. No son muy precisos.»

Mi interés al escribir este artículo es aclarar porqué no encuentras uno así ni siquiera en mi web. Y porqué este artículo tampoco va a servir para que tengas esa lista.

Porque es contraproducente. Esta petición surge de una forma de entender la alimentación y la crianza de niños que creo que es irreal. Te aconsejo que la cambies.

Imagina que te hiciese una lista tipo menú de un colegio en el que te especificase composición de cada comida, con primer plato, segundo plato, postre, bebida. Y que te dijese además la receta exacta para elaborarlo, con cantidades concretas y forma de preparación… ¿Para qué? ¿Cómo podría nadie pretender tener una respuesta científicamente adecuada para decir que esa lista concreta es la correcta y cualquier otra está equivocada? No existe la dieta perfecta, el menú perfecto.

Dar una lista así no serviría más que para generar inseguridad a los padres si se desvían lo más mínimo de ella.

Pedirla significa que hasta ahora nos han dado unas pautas rígidas de cómo criar a nuestro bebé.

Pero un bebé es como nosotros. Un ser biológico, no mecánico. Eso significa que la cantidad de cosas que influyen en lo que necesita comer cada día es muy amplia y cambia constantemente.

Tú no comes lo mismo cada día, no comes lo mismo que yo. Ni en cantidad ni en variedad.

Pretender definir de forma lo más concreta posible esa cantidad y variedad para los niños es fruto del miedo de muchos padres a no estar haciendo las cosas de la mejor forma posible.

Es comprensible que sea así. Criar bien a nuestro hijo bien es una de nuestras principales preocupaciones. Y es algo para lo que no hemos recibido formación específica. Así que la buscamos y nos gustaría tener reglas claras para todo. De forma que sintamos la seguridad de estar «haciéndolo todo bien».

Pero si yo os diese una lista así no os haría ningún favor. Porque sería incorrecta. No existe una lista así que sea adecuada para todos los niños y mucho menos para todos los días.

Cuando hablamos de alimentación en bebés sólo podemos defender principios generales.

Y aún en ellos, con flexibilidad.

Principios generales en alimentación complementaria:

  1. El alimento fundamental para el niño hasta el año (aproximadamente) es la leche.
  2. Se recomienda empezar con alimentación complementaria en torno a los 6 meses.
  3. Pero es complementaria. Hasta el año muchos bebés pueden estar perfectamente tomando prácticamente leche y algo de complemento.
  4. No existe un orden definido para introducir esos alimentos. Decir que la fruta va antes o después de los cereales o la verdura en el orden de introducción tiene poca o ninguna base científica. Hay circunstancias en las que puede ser «recomendable» hacerlo de un moco u otro. Pero varían mucho según las peculiaridades de cada niño.
  5. Hay muy pocos alimentos que de verdad tengan un motivo para no ser introducidos antes de cierta edad:
    1. No antes del año: Leche de vaca entera, miel cruda, verduras de hoja verde.
    2. No antes de los 2 años: Pescado azul grande, marisco, huevo crudo.
    3. No antes de los 4 años: Frutos secos.
  6. Cada niño necesita comer una cantidad diferente, que varía además en cada comida.
  7. Debemos buscar que tenga una dieta cada vez más variada conforme crece.
  8. Es importante que su relación con la comida sea buena. Para lograrlo evita:
    1. Pelear con tu hijo para que coma.
    2. Entretener a tu hijo para que coma.
    3. Simplemente ofrece comida y él comerá lo que necesite.
  9. Un niño está bien alimentado si le ofrecemos una variedad de alimentos adecuados para su edad, come la cantidad que quiere y el resultado es un niño sano.
  10. La mitad de los niños sanos está por debajo de la media en peso. Lo importante no es su percentil, sino que esté sano.

 

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Cuándo introducir la cena en bebés y que dar para cenar

Cuándo introducir la cena en la alimentación del bebé

Una consulta habitual: Cuándo dejamos de dar a un bebé leche o cereales en la cena para empezar a darle comida. Y qué podemos dar de cenar.

Este artículo es la respuesta a un peketema. Solicitado por una madre hace dos semanas. Todos los jueves preguntamos en Facebook. No pude hacerlo antes porque como sabéis hemos cambiado el diseño de la web y hasta que acabase el traslado no se podían añadir contenidos.

Ya me conocéis. Respuesta única a estos temas no hay.

Edad para dar cena.

Hasta los 6 meses se recomienda la leche como alimentación única. Y es desde esa edad cuando empezaríamos la alimentación complementaria.

Os reitero que complementaria significa que hasta el año muchos niños podrían estar bien tomando sólo leche y que cuando introducimos otros alimentos no hay ningún agobio. Puede aceptarlos o no y ajustamos el ritmo que al niño mejor le vaya.

Con las cenas pasa algo parecido. Cuando introducimos verdura, carne, pescado blanco, huevo… (los componentes habituales de las cenas), no hay ninguna regla universal que diga que tienen que ser en un horario concreto.

Lo que suele hacerse: Es habitual que los niños que ya hacen una alimentación complementaria tomen cereales con leche por la mañana, verdura con carne o pescado a medio día, fruta por la tarde y cereales con leche por la noche. Además de las tomas de leche sola que cada niño pida.

Pero en realidad no hay motivo para que estas tomas sean así, más que el hecho de que se parece al ritmo de nuestras comidas. Para asemejarse aún más falta introducir la «cena» en sustitución de los cereales con leche.

Podríamos dar verduras con carne a un niño en la cena desde el momento en que ya toma esos alimentos sin problema.

La cuestión es qué es lo que mejor le vaya a él.

Hay niños que prefieren los cereales y otros que se toman mejor la verdura con carne o pescado, el huevo…

Lo que debemos buscar es que tenga una dieta cada vez más variada y el orden y cantidades de las tomas lo ajustamos a lo que mejor le va a nuestro bebé.

En cuanto a la composición de las cenas en bebés.

Cuando vamos a introducir un alimento nuevo, es preferible hacerlo cuando vamos a poder observas si aparece alguna reacción durante las horas siguientes. Por lo que os recomiendo que no introduzcáis alimentos nuevos en la cena, ya que nos vamos a ir a dormir y si aparece una erupción en la piel, por ejemplo, podemos no detectarla.

Pero cuando ya sabemos que un alimento lo toma sin problema, puede formar parate de la cena.

En cuanto a si le damos triturado o sólido. Yo a partir de que empezamos la introducción de la alimentación complementaria a los bebés recomiendo dar sólidos. Pero mientras no tenga unos dientes que le permitan masticar decentemente, sólo podemos darle sólidos blando que se deshacen con facilidad. Ejemplos:

– Tortilla francesa.

– Verduras cocidas.

– Carnes o pescados cocidos blandos.

– Huevo cocido.

– Pan blando.

– Fruta blanda.

Hay muchos niños que cuando les damos sólidos blando comen perfectamente y una cantidad aceptable. Si es así, es lo mejor.

Pero cuando vemos que con los sólidos juguetean pero cenan tan sólo 3 ó 4 trocitos, podemos completar después con esos mismos alimentos triturados o con leche (con o sin cereales).

En la práctica: No tengáis miedo de probar si lo que hacéis no funciona y si va bien no tengáis prisa por cambiar. Hay tiempo de sobra. Porque al final cada niño tiene sus ritmos y es cuestión de que valoréis lo que mejor le va a él.

Y recordad que como está desarrollándose tiene cambios. Y puede tener rachas en las que le va mejor una opción y otras en las que le va mejor una distinta.

Sed flexibles teniendo claro que:

– Pelear con un niño para que coma es la peor solución, porque sólo conseguiremos que alimentarse sea algo desagradable para él y acabe rechazando la comida.

– Que nuestro objetivo es que acabe teniendo una dieta completa. Pero no tiene porqué lograrse hoy.

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¿Dejar el pecho porque mi niño no quiere otra cosa?

Hay opciones más respetuosas con los ritmos de cada niño. Pero hay que entender esos ritmos.

Algunas veces en la consulta me gano el calificativo para algunos padres de defensor de la lactancia. Yo no creo que lo sea. Yo intento ser un razonador respetuoso al ejercer como pediatra. Sólo eso.

Este caso concreto lo he visto en varias ocasiones:

«Padres que acuden a mi consulta por primera vez por encima de los 6 meses, porque su hijo ha tomado lactancia materna durante esos 6 primeros meses de vida que recomiendan «casi» todos los pediatras. Pero a partir de esa edad les recomendaron que empezasen con la alimentación complementaria.

Acuden porque su hijo no la acepta. Sigue tomando pecho a demanda pero de otros alimentos toma cantidades testimoniales y de forma muy irregular. Y su pediatra les ha recomendado que suspendan la lactancia para que el niño acepte los otros alimentos. Esto es especialmente frecuente cuando el peso comienza a estancarse por encima de los 6 meses. El motivo por el que acuden es que han oído hablar de que yo a veces doy respuesta «extrañas» y antes de tomar una decisión tan radical quieren oirlas.»

Esta sería mi respuesta:

Llamamos alimentación complementaria a lo que introducimos a partir de los 6 meses porque complementa al pecho. Es decir, la base fundamental de la alimentación de un lactante sigue siendo el pecho hasta aproximadamente el año. Aproximadamente, porque si hablamos de los 6 meses y del año es más porque es una cifra fácil de recordar en el aprendizaje como pediatras, que porque corresponda a un cambio real en todos los niños.

Cada niño tiene un ritmo de evolución diferente, y lo que unos están preparados para hacer con 4 ó 5 meses, otros no lo harán hasta los 15.

Esas diferencias de ritmo pueden general a veces «desajustes» pero hay distintas opciones para actuar ante esos problemas. En este caso concreto:

El problema fundamental hablando de nutrición, es que a partir de los 5-7 meses la mayoría de los niños empiezan a andar escasos de hierro. Han funcionado a base de las reservas que han ido reciclando desde su nacimiento y el pecho aporta una cantidad insuficiente. Con lo que es frecuente que aparezca un estancamiento del peso y cierto grado de anemia.

Pero eso no es un motivo para dejar el pecho si el niño rechaza la alimentación complementaria. En la mayoría de los niños que están muy bien adaptados al pecho, el rechazo es en realidad a los purés y al biberón. Pero hay alternativas. Una de ellas es el Baby Led Weaning (BLW): La introducción de los alimentos sin purés.

Sea mediante el BLW o entendiendo que si hoy toma 3 cucharadas, mañana 5, al día siguiente nada y otro día el plato entero, mientras que conseguimos que aporte en la alimentación ese hierro, podemos aportarlo en un suplemento de hierro muy simple de dar. De hecho muchos niños que con esta edad han estancado su peso, suben con tan sólo darles el suplemento de hierro.

Plantearse que retirar el pecho al niño pueda ser la solución es radical. De hecho es radicalmente un error. El bebé, aunque tenga hambre si no toma pecho, no va a pasar a tomar una dieta que le aporte lo que el pecho en pocos días. Y mientras lo hace va a empeorar su estado nutricional. Esa era la excusa para forzar su ritmo. No tiene sentido.

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Empezar con buen pie: La alimentación complementaria

Nueva colaboración de Blanca Santos Ruiz en Mi Pediatra Online. Esta vez sobre el tema de la introducción de la alimentación complementaria. Uno de los cambios más importantes de los dos primeros años de la vida de un niño, desde su visión como madre y como pediatra.

El comienzo de la alimentación complementaria es uno de los momentos en que pueden empezar a aparecer conflictos en la alimentación. Es poco frecuente que un niño empiece a dar problemas con la comida cuando aún toma sólo leche, aunque los hay.

No voy a entrar en qué darle al niño ni en qué orden. Eso es algo que cada familia debe tratar con su pediatra. Lo que sí intento es dar MI OPINIÓN acerca de una forma natural y delicada de introducir al niño a la alimentación complementaria. Es la forma en que lo he hecho con mis hijos y os aseguro que los dos aceptaron la comida sólida de maravilla.

Lo primero que quiero es definir alimentación complementaria: es todo alimento que se da al bebé aparte de la leche, para COMPLEMENTAR su nutrición. Es decir, estos alimentos vienen a complementar la lactancia aportando los nutrientes que están poco presentes en la leche (fundamentalmente calorías y hierro, aunque también algunas vitaminas). Esto implica que el lactante debería seguir tomando leche y añadir sólo pequeñas cantidades de alimentos sólidos para aportarle un poco de hierro extra o esas calorías que le faltan. Muchas madres (y también muchos profesionales) ven el inicio de la alimentación complementaria como la ocasión para quitarle tomas de leche a los niños y aún mejor si son las tomas nocturnas. En principio esta no debería ser la meta aunque, como todo, llegará con el tiempo.

Vamos a imaginarnos a una madre frente a la primera comida sólida de su hijo. Vamos a olvidarnos por un momento de esa cucharadita de cereales que se pone en el biberón de la cena “para que nos aguante más por la noche” y vamos a imaginarnos la segunda comida que se introduce a los niños: la fruta. La madre ha ido al mercado y ha comprado su plátano, su manzana, su pera e incluso naranjas para hacerle a su peque su primera papilla. ¡Qué ilusión!. Le prepara un buen tazón y lo coloca en la trona con su babero y su cuchara. Es la hora de la merienda y el peque tiene hambre, ¡mucha hambre!. La madre llena la cuchara de papilla y se la mete en la boca su hijo, que la escupe inmediatamente haciendo guiños y aspavientos. La madre recoge lo que ha escupido y se lo vuelve a meter en la boca. El bebé vuelve la cara y saca la lengua. La madre lo llama y le enseña un muñequito. El bebé se vuelve a mirar el muñequito y la madre le mete otra cucharada, que el bebé escupe de nuevo. Esto se repite hasta que la madre comienza a frustrarse y:

            1.- la madre se da por vencida y le da un biberón.

            2.- la madre se da por vencida, pero no le da el biberón.

            3.- el bebé se pone a llorar como loco y la madre aprovecha que tiene la boca abierta para           meterle como puede el resto de la papilla.

De una forma u otra, o la madre termina por comerse ella la fruta o la tira a la basura. La cosa se complica aún más si lo que la madre intenta darle es un potito que se supone que el niño tiene que comerse entero porque “es lo que le corresponde por su edad”. En ese momento llama por teléfono la abuela. La madre le comenta que le ha dado al bebé su primera papilla sólida. Reproduzco la conversación.

–      ¿Cómo se la ha comido?- pregunta la abuela.

–      Pues lo ha escupido todo. Parece que no le gusta la fruta. – responde la madre.

–      A ningún niño le gusta la fruta. – concluye la abuela- tú insístele.

–      Le he tenido que dar el biberón. – comenta la madre preocupada.

–      No le des el biberón. Si le toca fruta no le vayas a dar el biberón, que lo malcrías. – advierte la abuela.

–      De acuerdo. – contesta la madre, sintiéndose aún peor.

¿Cuál es el final de la historia? Una batalla campal entre madre e hijo todos los días a la hora de la merienda que concluye con la rotunda afirmación: “no le gusta la fruta”. Eso en el mejor de los casos. Porque es más que probable que esa actitud se presente con el resto de la alimentación sólida, dando lugar al conocido síndrome de “mi niño no me come”.

¿Qué ha ido mal? ¿Por qué el bebé ha rechazado esa primera papilla que le hemos preparado con tanto cariño? Si lo pensamos bien, el bebé tenía todas las razones del mundo para rechazar la comida:

            1.- Era un sabor extraño.

            2.- Estaba fría.

            3.- Él tenía mucha hambre y su madre se ha empeñado en meterle una cuchara en la boca con algo no comestible (él no sabe que lo sólido es comida, porque hasta ahora lo único que le ha calmado el hambre es la leche).

            4.- Su madre se ha puesto de mal humor y aunque él lloraba pidiendo comida se ha empeñado en meterle lo otro en la boca.

¿Qué creéis que hará este bebé la próxima vez que vea a su madre con el cuenco y la cuchara a la hora de comer? Yo sé lo que YO haría.

Rebobinemos un poco. Imaginaos que la madre está comiendo un plátano. El bebé sentado en la trona acaba de merendar su biberón de leche y está de buen humor, sin mucha hambre ni mucho sueño. Observa la escena con interés e incluso hace ruiditos. La madre coge un trocito minúsculo de plátano y lo machaca bien con un tenedor. A continuación coge un poquito de la papilla con el dedo limpio y se la mete en la boca al bebé. El bebé chupa el dedo (es un acto reflejo) y hace guiños. La madre se ríe y observa a su hijo para comprobar que (como dice mi marido) no se ha puesto rojo como un tomate ni le han salido dos cabezas. En ese momento llama por teléfono la abuela. Reproduzco la conversación:

–      Ha probado el plátano – dice la madre.

–      ¿Ah, sí? ¿Y qué tal ha ido? – pregunta la abuela.

–      Ha puesto cara rara, pero bien. – contesta la madre.

–      ¿Y cuánto ha comido? – pregunta la abuela.

–      Un poquito. Sólo lo ha probado. – contesta la madre.

¿Cuál es el final de la historia? Un par de días después la madre repite la maniobra. Poco a poco, el bebé se va acostumbrando al sabor y ya no hace tantos guiños. Entonces la madre prueba con la cuchara y le da dos o tres cucharaditas. Tras un par de semanas prueba a ofrecerle primero la fruta y después la leche según la cantidad de fruta que tome, que varía entre 3 y 5 cucharaditas. Va introduciendo otras frutas de forma parecida y se las va alternando para que no se aburra.

Las 3 o 5 cucharaditas de fruta son más que suficientes para complementar las pocas necesidades del bebé que no quedan cubiertas con la lactancia. El bebé aprende que la alimentación sólida es una buena forma de nutrirse y come cosas que su madre también come (¿cuál es la prisa por darle a un bebé potito de cordero si en casa nunca comemos cordero?). Con el tiempo lo más probable es que el bebé termine por comer a la misma hora que sus padres y la misma comida que sus padre, adaptada a sus posibilidades. Este acto de humanizar al bebé y convertirlo en uno más de la familia, en vez de segregarlo a comer sólo una comida especialmente preparada para él es la base de una actitud sana hacia la alimentación y previene multitud de problemas futuros.

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Introducción de la alimentación en el lactante

Alimentación del lactante: Una guía de lactancia materna, artificial y alimentación complementaria

 

No hace demasiados años en nuestro país aún se morían niños de hambre. De hecho resulta difícil eliminar la idea de muchas abuelas (y alguna no tan mayor) de que un niño gordo es un niño sano. «No se si el niño come suficiente» es una duda que casi todos los padres han tenido alguna vez.

Un lactante come bien si está sano, toma una dieta variada para su edad, tiene un peso y talla adecuados y su relación con la comida es buena.

Porque no queremos que un lactante tome 150 mililitros de leche por kilo y día. Lo que queremos, repito, es que esté sano y crezca bien. Para eso hay lactantes que necesitan 180 y otros que con 100 tienen de sobra. De hecho cuando un bebé toma 100 y otro 180 y ambos tienen el mismo peso y talla, en principio si hay que preocuparse por alguno de ellos es por el que toma 180, ya que tomando una cantidad mayor de alimento, si no crece más es porque asimila el alimento peor que el que crece como él con sólo 100 ml. El único problema que les plantea el segundo a sus padres es que les saldrá más barato.

Antiguamente la introducción de los alimentos se hacía en función de lo que se disponía en la casa y poco a poco como Dios le daba a entender a cada uno. Con el paso de los años se han ido estableciendo pautas cada vez más claras de cómo debe hacerse, con razones para ello.

No suele faltar la abuela, que cuando empiezo a explicar a unos padres las pautas de introducción de la alimentación dice: «pues en mis tiempos no había tantas tonterías y le dábamos harina de trigo tostada y leche de vaca a los 2 meses, y se criaban muy hermosos».

A lo cual suelo responder con algo que les refresca un poquito la memoria:
“-¿Recuerda en sus tiempos la cantidad de niños que se morían de diarreas que no había quien cortara?
-Pues si, es verdad (suelen responder, porque era así).
-¿Y conoce Usted algún niño en los últimos 10 años que se haya muerto de diarrea?
-Pues no.
-Pues eso.”

La razón es que tal como se hacían antes las cosas, se introducían los alimentos de forma que desencadenaban alergias que podían haberse evitado y para las que además no se disponía de las herramientas para diagnosticarlas ni tratarlas.

A veces se introducían alimentos que les sentaban como un tiro, porque no estaban aún preparados para digerirlos y les producía tal irritación en el intestino que les impedía absorber cualquier otro nutriente.
Morían de desnutrición.
Salía adelante el que tenía suerte o un aparato digestivo a prueba de bombas.

Ante eso, algunas empresas no paran de sacar productos especiales (alimentos modificados) para bebés según su edad, defendiendo que son mejores que los alimentos naturales.

Pues tampoco es eso. Se puede hacer una dieta sana en un lactante sin recurrir a alimentos procesados. Lo importante es hacer una introducción gradual que nos permita identificar los problemas y solucionarlos, si aparecen. 

La única excepción en mi opinión, son las leches adaptadas en bebés que no tomen pecho.

Pero si toma pecho y en los que toman leche adaptada, todos los demás alimentos a introducir en la dieta de un lactante, podemos obtenerlos «a granel» para prepararlos nosotros. 

Una vez que queda claro lo anterior, entremos en faena.

Algunas normas generales en cuanto a alimentación del lactante:

1º Cantidad de comida: Hay cosas que de modo general cumplimos todos los seres vivos. Pero dentro de esa generalidad hay variantes. Por eso hay gordos y flacos, altos y bajos…

La necesidad de comer para crecer y mantenerse sano es generalizada. Pero no todos necesitan la misma cantidad de comida para conseguirlo. Por ello hay que tener claro que ningún lactante come mucho ni poco en relación a unas tablas inmutables de valores. Cualquiera come lo que debe si el objetivo se cumple: su peso y su talla son normales y sobre todo está sano.

Los propios mecanismos de regulación del cuerpo sobre sus necesidades son la guía más fiable en este aspecto. Siempre que no estén alterados por una infección, malos hábitos o problemas psicológicos. Por norma, yo suelo decir que la cantidad de comida que debe ofrecerse a un lactante es la necesaria para que sobre un poco. Si se la acaba entera sistemáticamente y no se queda tranquilo es que se queda con hambre.

¿Tiene esto algún límite? Pues si, aunque relativo: Las bocanadas.
Cuando un niño es muy tragón, llega un momento que a pesar de que comería más, no le cabe en la barriga.
Si pasa eso, echa más conforme vamos subiendo la cantidad.
Por tanto, hay que dar la cantidad necesaria para que sobre un poco mientras no aumenten las bocanadas.
¿Y si al darle menos no para de llorar de hambre? Pues le damos y lavadora. Algo que suele funcionar en estos niños, es dar las tomas con más frecuencia. Os recuerdo que hablo de lactantes.
2º Calidad de la comida: Como hemos comentado antes para estar sano y crecer bien hace falta introducir los alimentos de forma ordenada y lógica.

Suele cometerse el error de sustituir los alimentos que menos le gustan por los que toma mejor. Ejemplo: Yogur en lugar de fruta.
Podemos tener cierta flexibilidad, pero teniendo claro que el objetivo es ampliar la dieta no reducirla.
Un día no pasa nada. Pero hay que intentar insistir para que acabe comiendo de todo. Y por insistir me refiero a ofrecer, no a meterle la cuchara en la boca a la fuerza.

No deben darse «mijitas» de nada.

Casi siempre hay algún voluntario alrededor del bebé dispuesto a darle a probar por primera vez algo que según las indicaciones del pediatra no debería, con el aplastante argumento de «si no le va a pasar nada por una mijita».
Toma argumento.

La aparición de alergias alimentarias es más frecuente por la toma esporádica de pequeñas cantidades del agente alérgico que si se introduce ese mismo alimento en cantidades grandes y dándolo a diario.
Hacer a alguien alérgico a algún alimento quiere decir que posiblemente no podrá tomarlo sólo ni combinado con otros alimentos el resto de su vida.
Y dada la tendencia cada vez mayor a consumir productos elaborados que llevan en su composición lo más insospechado, eliminar cuando es necesario un alimento en concreto es poco menos que labor imposible.
Que se lo digan a los padres de niños alérgicos.
Se acaba volviendo uno paranoico, porque además la mayoría de los alimentos no tienen una declaración de ingredientes real.
Por ejemplo, a un alérgico no le sirve para nada que digan que un producto está elaborado con proteínas de origen animal, grasas y harinas vegetales.
Decir eso y no decir nada es lo mismo.
El resultado es que ante la inseguridad de si le sentará bien o no, se acaba por no darle ningún producto elaborado.

De eso tienen la culpa las «mijitas de».

Esto sí que es un argumento para no dárselas.
Si hacemos las cosas bien el niño va a tener toda la vida para comer de todo.
¿Por qué habría que arriesgar esa posibilidad sólo por hacer una gracia?
El gracioso, que cuente un chiste y deje en paz al niño.

3º La actitud de los padres al alimentar a sus hijos:

Hay padres para los que cada comida parece un examen final.
Cuando empiezan a preparar las cosas para dar de comer al niño se ponen tensos y empiezan a «comerse el coco»: ¿Sabré darle? ¿Y si no le alimento bien?…

Aunque nos resulte difícil creerlo, los niños lo notan.
El resultado es que se acaba relacionando la comida con algo desagradable, cuando biológicamente es lo contrario.

Comer es la satisfacción de una necesidad fisiológica.
Debe procurarse estar lo más relajado posible antes de alimentar al niño.
Si una persona no es capaz de dar de comer tranquilo a su hijo, que busque alguien capaz de hacerlo.

Las demás normas eran generales. Esta es muy concreta. Tan concreta que debe haceros pensar hasta que punto la considero importante:

No se come con la tele.

Niño + tele = niño embobado = colaboración nula = no come bien.
 

Introducción gradual de la alimentación:

Lo que voy a describir a continuación es la guía de introducción de alimentos que yo doy a mis pacientes.
Otros pediatras tienen ciertas variaciones, pero no grandes, ya que el orden se basa en estudios científicos sobre alergia y tolerancia infantil.

Por ejemplo, ningún pediatra que yo conozca, recomienda dar pescado azul con 4 meses, pero sí puede haberlo que prefiera introducir la fruta antes que los cereales.

La primera distinción importante es: ¿Toma leche materna o artificial?

La leche es el primer alimento de todo mamífero durante el inicio de su vida.

Mientras el feto estaba en el útero de su madre se alimentaba a través de la placenta que filtraba la sangre materna extrayendo todo lo que el niño necesitaba para sobrevivir y desarrollarse.

Cuando el niño sale fuera, pasa a ser autónomo en la obtención del oxígeno, (respira) que no es poco.
Pero todo lo demás lo obtiene a través de un único nutriente, la leche que es un filtrado de la sangre de su madre con todo (hidratos de carbono, proteínas y grasas, vitaminas, minerales, defensas y líquidos) que el niño necesita.

El pecho de la madre es similar a la placenta, filtra a partir de la sangre de la madre.
Eso quiere decir que mientras se da el pecho siguen pasando por la leche al niño algunas de las cosas que toma la madre, igual que en el embarazo: Por ejemplo el café o el tabaco.
Aprovecho aquí para decir que las bebidas gaseosas que toma la madre no hacen que el niño tenga más gases (pero la cafeína de los refrescos de cola sí los pone más irritables, y la nicotina del tabaco si favorece la muerte súbita del lactante).

Las leches artificiales han mejorado mucho en los últimos años, pero siguen existiendo una serie de claras ventajas a favor del pecho tanto para el niño como para la madre:

  1. La leche materna varía en su composición a lo largo de la vida del niño e incluso a lo largo de las horas del día. Y es el producto nutricional diseñado por la evolución de cientos de miles de años con la mayor muestra estadística posible en cualquier estudio científico (toda la raza humana de toda la historia). Es difícil, por no decir imposible, que la investigación humana llegue nunca a desarrollar y demostrar que exista algo mejor para sustituirlo.
  2. No incluye sólo nutrientes, sino defensas en forma de anticuerpos y células defensivas de la madre, hormonas que regulan ciertas funciones del niño…. Eso no lo ha conseguido ni de lejos ninguna leche artificial.
  3. Es más cómoda y segura. Cuando una madre sale a algún sitio con su hijo lactante y usa leche artificial precisa llevar agua estéril para prepara el biberón, en un termo o calentarla, el polvo para hacer la leche, el biberón… Si toma pecho necesita a su hijo y a sí misma. Pero además la leche materna es estéril cuando sale y lo hace a la temperatura idónea.
  4. Beneficios para la salud del niño: Además de ser el alimento más adecuado a sus necesidades nutricionales y reforzar sus defensas a largo plazo la lactancia materna reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer en el niño, de obesidad, de diabetes, de colesterol alto, de alergias respiratorias, alimenticias y dermatitis atópica, enfermedades autoinmunes… Además de estimular el desarrollo intelectual y afectivo del niño.
  5. Beneficios para la salud de la madre: Reduce el sangrado y el riesgo de infecciones tras el parto. Reduce la probabilidad de artritis reumatoide y osteoporosis. Disminuye la posibilidad de desarrollar cáncer de ovario y de mama.
  6. En la afectividad hay pocas relaciones tan íntimas y satisfactorias como la de dar el pecho para una madre que disfruta haciéndolo (sinceramente, como hombre, me da envidia).

Una aclaración importante:

Casi todas las madres al principio tienen la sensación de que no tienen pecho.

Si eso fuese cierto aquí no estaríamos ninguno, porque antes no había otra cosa.

De hecho no llega al 1% el número de madres que realmente no tiene pecho.

En cuanto a la duración de la lactancia:

Cuando es posible conviene mantener el pecho como alimentación exclusiva hasta aproximadamente los 6 meses de edad (pueden ser cuatro o ser ocho).

Hasta el año complementado con otros alimentos.

Y a partir del año como complemento de la alimentación hasta que se produzca el destete «voluntario».

En mi opinión voluntario significa cuando el niño o la madre lo deciden.

 

La otra opción: Actualmente hay una amplia variedad de leches artificiales que permiten alimentar perfectamente a aquellos niños que por distintos motivos no pueden tomar el pecho, o cuyas madres no desean darlo.

Tampoco es una catástrofe.

No comparto la actitud de muchos defensores de la lactancia materna, que consiste en hacer que se sienta culpable toda madre que decide no dar el pecho. Yo expongo sus claras ventajas, pero es una decisión personal:

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