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Qué Almohadas usar para Niños y a qué Edad

Qué almohadas podemos usar para los niños según su edad

Peketema propuesto por una Madre en Facebook: “¿Con qué Edad deberían empezar los Niños a dormir con Almohada? ¿Qué Almohada es más recomendable?”

Hay muchas formas de responder a esta duda. Lo que voy a hacer es un recorrido desde el nacimiento sobre las recomendaciones que podemos dar en torno a las Almohadas para Niños.

Almohada en los primeros meses de vida: Ninguna

Una de las recomendaciones en torno a la Muerte Súbita del Lactante es evitar que en el sitio donde duermen haya objetos innecesarios, como peluches, almohadas, cojines antivuelco…

Sólo en los niños muy prematuros, durante un tiempo limitado en el que tienen muy poca movilidad se recomienda usar algo parecido a una almohada, pero con forma de rosco. Su función es evitar que la cabeza se deforme. Ya que sus huesos son tan blandos aún que tiende a aplanarse por su propio peso.

Almohada para bebés con plagiocefalia

Algunos niños crecen con la cabeza deformada, es lo que llamamos plagiocefalia. Puede producir un aplanamiento en la parte posterior de la cabeza que afecte de forma equilibrada al centro o que sea más marcada en uno de los lados.

A veces en esa situación podemos recurrir a los “roscos”, como en los prematuros para corregir la posición. Pero la mayoría de los bebés no suelen ser tan poco activos como para quedarse en esa postura y se mueven convirtiendo el “rosco” en un objeto inservible en la cuna. Hay otras medidas posturales más efectivas en estos casos. La principal, limitar el tiempo que el bebé está tumbado, usando “grupo 0” o mochilas porta-bebés.

Almohada en menores de 2-3 años

Cualquiera que conozca a un niño de esta edad, sabe que da igual que tenga o no almohada. El niño se mueve tanto que puede acabar durmiendo en los pies de la cama. Y la almohada acaba siendo eso que se mueve por la cuna de forma aleatoria con lo que a veces coincide el niño en las posturas más impensables.

Hay algunos que sí que duermen en una postura más o menos tranquila. Si les ponéis una almohada, lo mejor es que sea muy fina aún.

Almohada en niños con las vegetaciones grandes

Durante los primeros años de escolarización algunos niños sufren infecciones muy frecuentes, lo que hace que crezcan las vegetaciones. Cuando esto ocurre los niños respiran peor y pueden sufrir dolores de oídos cuando están tumbados.

Una forma de que respiren mejor es que duerman más incorporados. Pero para lograr esto no sirve una pequeña almohada. Habitualmente en esta situación como mejor duermen es incorporados sobre un cojín grande. Y aunque parezca raro que con esta edad se queden quietos durmiendo, en estos casos suelen quedarse sobre el cojín, porque cuando se bajan no respiran bien.

Almohada en niños que ya duermen en una postura estable

Más tarde o más temprano el sueño empieza a ser más tranquilo, parecido al de los adultos. Todos seguimos moviéndonos a lo largo de la noche, pero ya lo hacemos manteniéndonos siempre en una misma orientación (a lo largo de la cama). Esto suele ocurrir desde el momento en que la talla del niño es mayor que el ancho de la cama.

Desde ese momento lo que podemos decir de las Almohadas es lo mismo que se diría para cualquier niño, adolescente o adulto.

Que su uso depende de cual sea la postura en la que dormimos y que nos resulte más cómoda.

La gente que duerme habitualmente boca arriba lo mejor es que use una almohada que se amolde al hueco de la nuca dejando la parte posterior de la cabeza apoyada sobre el colchón (las almohadas en forma de mariposa).

Quienes duermen boca abajo (postura no muy buena para las cervicales) lo mejor es que duerman sin almohada o con una muy fina.

Aquellos que duermen de lado necesitan una almohada consistente que permita mantener la cabeza alineada con la columna. Para eso debe tener un grosos importante y que sea firme.