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La Fontanela del Bebé

Fontanela del bebé

El cráneo de los bebés es como un puzzle en el que las piezas están creciendo y va encajando conforme lo hacen. Las fontanelas son los huecos que quedan entre esas piezas.

Cuando acabamos el crecimiento nuestro cráneo es un recipiente cerrado en el que quedan sólo unos pocos orificios para la entrada o salida de nervios y vasos sanguíneos. Todo lo demás está cerrado y bien cerrado.

Porqué los bebés nacen con un cráneo abierto

Pero no puede ser así desde el nacimiento.

El tamaño de la cabeza de un ser humano debe crecer conforme lo hace su cerebro.

Y para pasar por el canal del parto la cosa se complica porque la cabeza es mayor que el diámetro de ese canal. El único modo de que pase por ahí es que se deforme.

Por ambos motivos, el cráneo de un recién nacido está formado por huesos que en sus bordes son blandos (con cartílago) y que pueden desplazarse entre sí.

Suturas y fontanelas del cráneo de un bebéQué son las Suturas y las Fontanelas

Cuando vemos el cráneo de un adulto son como piezas de puzzle que encajan perfectamente y se enlazan en una forma (recuerda a una cremallera) que hace imposible su desplazamiento.

Pero al principio los huesos tienen unos bordes redondeados y no coinciden con los de los huesos que los rodean.

Eso hace que entre dos líneas conde contactan huesos del cráneo en un bebé quede una linea que aún no es hueso. Son las Suturas. En ellas el hueso sigue creciendo para permitir que la cabeza aumente de tamaño al ritmo que lo hace su contenido.

Donde coinciden las esquinas de los huesos aparecen las fontanelas. Son el hueco que queda libre por la coincidencia de varias esquinas redondeadas.

La Fontanela mayor

Hay más pero son peor conocidas por los padres. La fontanela mayor o “mollera” es la que encontramos en el centro de la cabeza por encima de la frente. Su forma cuando el niño nace es como un rombo. Es la unión de la esquina de 4 huesos: Los dos que forman la frente y los dos Parietales.

Suele tener un tamaño al nacer de un centímetro más o menos, pero a los pocos días del nacimiento vemos que ha crecido. Esto se debe a que cuando el niño se encaja en el canal del parto para salir los huesos se montan unos sobre otros, y a los pocos días se han desplazado para volver a ocupar su sitio.

Las otras fontanelas son la occipital o Lamboidea (tiene forma triangular), las esfenoidales y las mastoideas. En total 6.

¿Cuándo se cierra la fontanela mayor de un bebé?

Lo habitual es que se cierren entre los 6 y los 18 meses. Cuando lo hacen fuera de estos márgenes puede haber problemas.

Si la fontanela del bebé se cierra demasiado pronto

Hay casos en los que vemos niños con 3 meses o menos que tienen ya prácticamente cerrada la fontanela. Eso es un problema, porque la mayoría de las veces es un indicativo de que el resto de uniones entre los huesos del cráneo también se está cerrando. Y es demasiado pronto. Deberían seguir abiertas para permitir que crezca.

Cuando esto ocurre debemos hacer un seguimiento atento del crecimiento y en algunos casos, cuando vemos que ese crecimiento es claramente insuficiente se necesita tomar medidas: Operación para separar los huesos y permitir que sigan creciendo.

Vuestro pediatra debe seguir ese crecimiento y si se ve que es insuficiente debe ser valorado por el Neurocirujano Infantil.

Si la fontanela del bebé se cierra demasiado tarde

Aquí hay menos problema. En muchos casos es simplemente una variante de la normalidad. Pero a veces es un signo de Raquitismo. Los cartílagos pueden no estar transformándose en hueso porque falta calcio o vitamina D.

Pero no siempre que vemos una fontanela abierta por encima de los 18 meses es debido a un raquitismo. Para eso hay que valorar el resto de signos que acompañan a esta deficiencia de vitamina D: Tibias curvadas hacia dentro (frecuente en los recién nacidos pero que debe estar corregida con 18 meses), rosario costal (es como si las costillas fuesen irregulares y notásemos bultitos en ellas) y deformidades de la cabeza con aplanamiento de la parte posterior.

Cuando hay signos de raquitismo se trata dando un suplemento de vitamina D. Esto es mucho más frecuente en las regiones donde el clima es más sombrío y es bastante poco frecuente en regiones soleadas.

Cuando la fontanela del bebé está abultada

Como la fontanela es una ventana abierta a través de la cual sólo nos separan del cerebro una serie de capas flexibles, podemos verla más abultada o más hundida.

Eso puede ser útil como “chivato” cuando hay algunos problemas que aumentan la presión dentro de la cabeza del bebé. Pero antes de entrar en materia os aclaro para que no os preocupéis sin motivo: La fontanela de cualquier bebé puede abombarse cuando está tumbado o si la cabeza está algo más baja que el resto del cuerpo. Cuando realmente hay un aumento de presión dentro de su cabeza el abombamiento es constante independientemente de la postura en la que esté el bebé y sigue apreciándose con claridad a pesar de que pongamos al bebé en vertical y esperemos un minuto.

Las causas más frecuentes de fontanela abultada en un bebé son:

Hidrocefalia. El cerebro está rodeado de un líquido (Líquido Cefalorraquídeo) que se produce en su interior y debe bajar envolviendo a la médula espinal y se reabsorbe a un ritmo constante. A veces se acumula y aumenta la presión dentro de la cabeza, lo que hace que esta crezca más de lo normal si las suturas y fontanelas están abiertas aún. Cuando esto ocurre debe ser valorado por el Neurocirujano Infantil.

Tras un golpe: Uno de los miedos de cualquier padre o madre si su hijo se golpea en la cabeza es si podrá hacer una hemorragia en su interior. Si ocurriese la presión aumentaría y la fontanela se abombaría de forma evidente y constante. Si esto ocurre tras un golpe debe ser valorado en urgencias del hospital más próximo.

Meningitis: Son cada vez menos frecuentes. Gracias a la vacunación que es cada vez más completa y protege contra los gérmenes causantes de meningitis más habituales, las vemos cada vez menos. Pero cuando hay una infección en un bebé con fiebre y la fontanela está claramente abultada debe ser valorado en el hospital más cercano para descartar la meningitis.

Tumor: Cuando algo crece en el interior de la cabeza de un bebé a una velocidad mayor de lo normal aumenta la presión y la fontanela se abomba. Un abombamiento cada vez más evidente y constante de la fontanela debe ser valorado por el pediatra.

Del mismo modo que un abombamiento puede alarmarnos de que ocurre alguno de los problemas anteriores, una ausencia de ese abombamiento casi lo descarta. De modo que si por ejemplo tras un golpe en la cabeza un bebé está bien y su fontanela está bien, prácticamente descarta que pueda haber una hemorragia importante.

Cuando la fontanela del bebé está hundida.

Al revés que en los casos anteriores, cuando la presión dentro de la cabeza del bebé baja la fontanela puede hundirse. En esto hay dos causas frecuentes:

Simplemente que el bebé esté incorporado. Muchos bebés tienen las capas que forman la fontanela tan flexibles que simplemente con que esté en vertical la fontanela se hunde claramente. Pero el bebé por lo demás está bien.

Deshiratación: Los bebés, cuanto más pequenos son, pueden deshiratarse con facilidad. Cuando esto ocurre uno de los sitios donde se pierde líquido es en el cerebro. Entonces la presión del interior de la cabeza baja y la fontanela se hunde. ¿Cómo diferenciamos esto de lo anterior? En el caso anterior la fontanela suele volver a su posición o incluso se abomba cuando tumbamos al bebé. Mientras que si hay una deshidratación la fontanela permanece hundida incluso si el bebé está tumbado. Pero además habrá otros signos de deshidratación (boca seca, palidez de piel, niño irritable o poco activo…). Ante la duda debe ser valorado por el pediatra.

Golpes en la fontanela del bebé

Una de las exploraciones básicas cuando los pediatras vemos a los bebés es tocar la fontanela porque, como habréis visto, puede darnos mucha información.

Cuando lo hacemos no es raro ver cara de preocupación a algunos padres. Lo que muestra que para ellos es “zona prohibida”. No la han tocado nunca.

Y es que una de las típicas frases “de abuela” es: “No le toques la mollerilla que le puedes hacer daño”.

Es cierto de que es una zona del cráneo con menos protección, pero no es fácil dañar el cerebro a través de ella. Hay muchas capas de por medio, y tanto esas capas como el contenido son elásticos y no se dañan con facilidad.

Un golpe o una herida en la zona deben ser valorados, pero recordad que tenemos el chivato. Si ha recibido un golpe y la fontanela no se abomba claramente y el bebé está bien, en principio no pasa nada.

Debe ser valorado si hay un abombamiento claro de la fontanela tras un golpe, o si tiene una herida que pueda ser profunda.

Por tocarle, aunque sea con la brusquedad que puede hacerlo a veces un hermano, no suele ocurrir nada.