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¿Por qué mi ??Bebé hace el ?popó verde??

Explicación de por qué mi bebé hace la caca verde

Te explico brevemente porqué hace un 👶🏻bebé la 💩Caca Verde a veces. Si implica algún problema y cómo actuar. El popó puede cambiar mucho de color.

Explicación de porqué muchos bebés hacen la caca (popó) verde. Las causas más frecuentes, cómo saber si es signo de que algo va mal y qué hacer si es necesario.

Publiée par Mi Pediatra Online sur Dimanche 2 juin 2019

Este artículo es parte de una serie en la que quiero desterrar mitos.

Por eso voy a centrarme en:

  • Porqué los bebés hacen cosas llamativas.
  • A qué suele atribuirlo erróneamente la gente.
  • Qué te suelen recomendar sin razón que hagas.
  • Lo que realmente hace que esto suceda.
  • Qué deberías hacer.

Los Bebes con frecuencia hacen popó verde

caca verde en bebé

Pues sí. La caca de un bebé que toma sólo leche puede ser blanquecina, amarillenta, anaranjada, distintas tonalidades de marrón, negruzca y verde.

El verde puede ir desde un verde limón casi amarillento hasta un verde aceituna oscuro, casi negro.

Caca verde en bebé sin diarrea
Esta caca es verde, pero tiene una consistencia normal. No es diarrea. Simplemente la bilis no ha sido digerida.

A qué suele atribuir la gente el color verde del popó

Es muy frecuente que te digan que es diarrea o que tiene intolerancia a la lactosa. Te aclaro al final que no tiene porqué ser así.

Qué suelen recomendar que hagas si la caca de tu bebé es verde

No es raro que te alarmen diciendo que debe estar enfermo y tienes que llevarlo al pediatra.

Otros directamente te recomiendan que le des algún probiótico para la diarrea.

En algún caso hay quien dice que debes cambiar la leche por una sin lactosa, si toma biberón o que la madre debe dejar de tomar lactosa.

De nuevo son recomendaciones que hay que matizar.

Lo que realmente hace que tu bebé tenga verde el popó

El color de la Caca depende de qué ocurre con las sales biliares. Esta secreción del hígado se vacía sobre el alimento en el intestino delgado para ayudar a la digestión de las grasas.

El color de la bilis es verde oscuro, casi negro.

Los gérmenes que hay en el intestino pueden romper las sales biliares. Y dependiendo de cómo lo hagan pueden cambiar su color a amarillo o marrón.

Si el paso de la caca es rápido y no da tiempo a que las sales biliares se rompan el popó es verde. Pero en los bebés este paso es bastante rápido sin que haya problemas.

Si los gérmenes que hay en el intestino no rompen la bilis, la caca es verde. Sean esos gérmenes buenos o malos, agresivos o no, pueden romper o no la bilis.

Qué deberías hacer si la caca de tu bebé es verde

Pues depende:

  • Si tu hijo hace de repente la caca verde, pero no tiene ninguna molestia, sigue comiendo bien y la piel alrededor de su ano no está irritada, no es necesario que hagas nada. Ha cambiado la flora de su intestino. Los gérmenes nuevos pasan de la bilis. Pero no son malos y al bebé le da igual.
  • Si con el cambio de color has notado que claramente tiene molestias, come peor o tiene dermatitis del pañal porque la caca se ha vuelto ácida, sí que es signo de que los gérmenes que hay en la tripa son más agresivos y hay que cambiarlos:
    • Dale un probiótico hasta que se revierta la situación. Es decir hasta que desaparezcan las molestias, aunque la caca siga siendo verde.
    • Si toma leche artificial debes cambiarla unos días por leche sin lactosa. Es típico en la intolerancia a la lactosa que el bebé tenga diarrea ácida verdosa con muchos gases y dolor de barriga.
    • Si toma pecho puedes seguir tomando lactosa sin problema. La lactosa que toma la madre se digiere para absorberse. La que hay en la leche materna la ha producido el propio pecho y va acompañada de lactasa, que la digiere, con lo que quitar la lactosa de la dieta materna no influye para nada.

Como ves lo que dice la gente y la realidad tiene algunos puntos en común, pero es porque la mayoría de la gente no tiene las ideas claras o recuerdan algo de información parcial en el mejor de los casos.

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Pérdida de Peso por una Infección

Pérdida de peso de un niño cuando sufre una infección.

Pérdida de peso por una Infección: A qué se debe. Qué es normal y qué no. Cómo podemos ayudar el niño durante y tras la infección.

Este artículo es en respuesta al tema pedido por Ana Moya en nuestra comunidad de Facebook:

Estos días nos encontramos con muchos niños enfermos en casa por la Gripe. Una semana en casa con poco animo de alimentarse, como resultado de ello encontramos una bajada de peso considerable. Me gustaría que comentaras que bebida y comida podemos darles mientras se encuentran mal y como recuperar defensas después o con que alimentos o medicinales podemos ayudar a aumentar sus defensas.
Gracias

¿Por qué hay Pérdida de peso por una Infección?

Toda infección supone una agresión al cuerpo.

Y para contrarrestarla necesitamos dedicar recursos que no gastamos en eso cuando estamos sanos.

Lo más evidente es la fiebre.

Si con las gripes que estamos pasando hay muchos niños que pueden estar con fiebre de más de 39º entre 5 y7 días, se gasta muchísima energía.

La fiebre aparece como un mecanismo del cuerpo para activar las defensas y combatir la infección. Es un mecanismo defensivo. Pero a veces lo tratamos. Y lo hacemos precisamente porque puede agotar demasiado al niño.

Para mantener la temperatura normal del cuerpo gastamos continuamente energía. Pero cuando hay fiebre ese gasto se multiplica.

Por lo tanto, la primera medida para evitar que un niño pierda mucho peso con una infección es ayudarle a controlar la fiebre. Esto puede hacerse:

– Con medios físicos.

– Con medicamentos.

– Manteniendo al niño bien hidratado. Aunque un niño no tenga vómitos ni diarrea, con el sudor de la fiebre se pierde más agua que en condiciones normales.

Pero también porque la propia infección puede hacer que no se alimente bien

Hay infecciones que cursan con vómitos o diarrea. Cuando esto ocurre es evidente que va a haber pérdida de peso.

Si vomita con facilidad pierde la posibilidad de alimentarse de una parte importante de lo que toma. Merece la pena dar medicamentos para reducir los vómitos si son frecuentes. Con ello buscamos que no se deshidrate, que no pierda mucho peso y evitar la molestia del propio vómito, que es mucha.

Si tiene mucha diarrea pasa lo mismo.

Tanto los vómitos como la diarrea se desencadenan con más facilidad cuando tomamos cantidades grandes de alimento o bebida. Por lo que podemos mejorarlos dando muchas veces cantidades pequeñas. 

Pero no solemos pensar en que el simple hecho de tener mucho moco también puede tener el mismo resultado.

La gran mayoría de los mocos que genera un niño no van fuera de su cuerpo por la nariz o escupiéndolos por la boca. Van al intestino. El niño se los traga.

Esto tiene un doble efecto negativo sobre su capacidad de alimentarse:

  1. En primer lugar, el moco es azúcar y proteínas. Con lo que si traga moco constantemente el niño no tendrá hambre. El problema es que son azúcar y proteínas generadas por el propio cuerpo, por lo que es reciclaje. El niño produce moco y digiere y absorbe parte de él. Pero es más lo que se pierde.
  2. Aun comiendo, con el estómago y el intestino llenos de moco la digestión es mucho menos efectiva, con lo que de lo que come gran parte se desaprovecha.

Lo único que puede ayudar aquí es eliminar mocos de otra forma que no sea tragarlos.

Por eso mucha gente recomienda los lavados nasales. Pueden ayudar si lo que tiene el niño son muchos mocos espesos de nariz. Cuando el moco es claro o es moco espeso de garganta los lavados sirven de poco.

En el moco claro de nariz van mejor los antihistamínicos.

En el moco espeso de garganta van mejor los corticoides nasales.

Otras veces es el dolor al alimentarse lo que les hace perder peso

Infecciones como una amigdalitis, una faringitis, una estomatitis herpética… pueden dar un dolor tan intenso al tragar que hacen que el niño rechace la comida aunque tenga hambre.

Aquí la clave es calmar el dolor con antiinflamatorios.

¿Qué pérdida de peso es normal y cuál no?

Cuando un niño que tiene una infección come mal no es raro que los padres acudan preocupados a la consulta porque ha perdido mucho. A veces son exagerados: “¡Ha perdido al menos 2 kilos!”

Como he explicado es normal que pierdan algo de peso. Pero no más de un 5-10% del peso que tenía antes de la infección. 

Conviene pesarlos y ver la evolución. Una pérdida de más del 10 % del peso puede hacernos pensar que es necesario rehidratarlo y alimentarlo de formas que no puedes realizar en casa… A veces precisan ingreso hospitalario.

¿Cómo podemos ayudar el niño durante la infección?

Ya he comentado algunas de las formas:

  1. Ayudarle a controlar la fiebre con medicamentos o medios físicos.
  2. Ofrecer líquido y comida con frecuencia, pero en cantidades pequeñas.
  3. No ser muy estrictos con el tema de las dietas para la diarrea o los vómitos. Permite que el niño tome cantidades pequeñas de lo que le apetezca mientras no le sienten claramente mal.
  4. Tratar el dolor si le impide alimentarse.
  5. Reducir los mocos si le hacen no comer.
  6. Medicamentos para la tos si le provoca el vómito.
  7. Cortar los vómitos con medicación si son frecuentes.

¿Y hay algo que pueda ayudarle después para recuperarse antes?

Los suplementos vitamínicos no son necesarios si el niño come poco, pero variado. Porque siendo así no hay carencias importantes.

En niños que tienen de base un poco de anemia sí puede ser útil dar un suplemento de hierro si no conseguimos que tome alimentos ricos en él como carnes, legumbres, moluscos…

La clave es no caer en el error de reducir la variedad de la dieta con tal de que coma algo. Cuando un niño supera una infección en la que ha perdido peso, habitualmente come como una lima y se repone en pocas semanas. Dale su tiempo, pero que lo haga con una dieta sana y variada. Siendo así son innecesarios los suplementos.

La mayoría pierden peso y en menos de dos semanas lo han recuperado.

¿Y para ayudar a subir sus defensas?

Si tiene muchas infecciónes, pero las supera todas sin ayudas extraordinarias (ingreso hospitalario), son los bichos los que deberían tomar algo que les ayude a atacar a tu hijo. Que tenga muchas infecciones es normal. Si las vence todas él, es un asesino en serie de bichos temible. No necesita mucha ayuda. Una dieta variada y descanso suelen bastar.

 

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Dieta para niños con Intolerancia a la fructosa / sorbitol

 Dieta para niños con intolerancia a la Fructosa

Cada vez se diagnostica con más frecuencia en niños la Intolerancia a la Fructosa / Sorbitol. ¿Qué alimentos debo evitar y hay algo más que deba hacer?

¿Qué es la Fructosa?

La Fructosa es el azúcar natural que está presente en a mayoría de las frutas y verduras. También es el azúcar natural de la miel. Pero es además extraído de estas fuentes naturales y usado en muchos productos de alimentación industrial para endulzarlos.

Como casi todo lo que hay en la naturaleza, la Fructosa en sí no es mala. Pero cuando la separamos de la fibra con la que se acompaña de forma natural y se añade en exceso a la dieta, puede dar problemas. Son formas como el jarabe de maíz alto fructosa, muy usado en alimentos elaborados.

¿Qué es el Sorbitol?

El Sorbitol es también conocido como Aditivo E-420.

Es también una sustancia natural, presente en algunas frutas. El problema de nuevo es cuando se separa de su fuente natural y se usa a concentraciones mayores como edulcorante para zumos, caramelos sin azúcar, chicles sin azúcar, medicamentos, productos para celiacos y diabéticos, «pérdida de peso»…

En muchos casos Sorbitol y Fructosa están presentes en estos alimentos. Cuando se asocian los síntomas de intolerancia aparecen con más facilidad.

¿Qué es una intolerancia?

Cuando no somos capaces de digerir una alimento hablamos de intolerancia.

Es diferente a una alergia. En las alergias el cuerpo responde defendiéndose cuando tiene contacto con el alimento que le produce alergia. Lo ataca como si de una infección se tratase.

Para absorberse la Fructosa y el Sorbitol en el intestino delgado necesitamos unas proteínas transportadoras que los absorben.

Muchas intolerancias son transitorias y se deben a un daño en la pared que le hace perder la capacidad de absorber Fructosa y Sorbitol.

Otras son permanentes y se deben a un defecto genético del niño que le hace producir estas proteínas transportadoras en cantidad insuficiente.

Sintomas de la intolerancia a la Fructosa / Sorbitol en niños

En la Intolerancia el problema es que al no ser capaces de digerir la Fructosa o el Sorbitol, quedan para que los consuman los gérmenes que hay en nuestro intestino. Esto produce tres problemas:

  1. Aparecen gérmenes que en condiciones normales no deberían estar ahí, porque no tendrían de qué alimentarse. Algunos de ellos producen toxinas que irritan el intestino. Esa irritación puede hacer que la la pared del intestino siga dañada. Lo que perpetúa la intolerancia.
  2. Fructosa y Sorbitol fermentan en el intestinos generando gases. El resultado son digestiones pesadas, con dolor e hinchazón abdominal y ardores.
  3. Se producen ácidos y algunas sustancias irritantes que dan lugar a una diarrea irritante. 

Diagnóstico de la Intolerancia a la Fructosa / Sorbitol en niños

La forma más sencilla y clara de hacerlo es aplicar una dieta sin Fructosa ni Sorbitol y comprobar qué ocurre. Si al hacerlo durante un par de semanas mejoran los síntomas claramente, volvemos a introducir la Fructosa y el Sorbitol en la dieta y los síntomas reaparecen en menos de 24-48 horas…. Está claro, hay intolerancia a la Fructosa-Sorbitol.

Pero esta puede ser transitoria.

Es lo que ocurre tras algunas infecciones intestinales. Presentan una intolerancia que desaparece tras recuperarse la pared del intestino. Cosa que ocurre habitualmente tras unas semanas de dieta sin Fructosa ni Sorbitol.

Para comprobar si el el caso, podemos probar a reintroducirlos en la dieta a las dos semanas.

Si mejoró al retirarlos pero no hay empeoramiento al reintroducirlos, era una intolerancia transitoria.

Cuando de nuevo aparecen los síntomas, podemos suspender otra vez Fructosa y Sorbitol durante un mes y reintroducimos.

Si vuelven los síntomas prolongamos la dieta un par de meses.

Si sistemáticamente reaparecen la intolerancia posiblemente es definitiva.

Tratamiento de la Intolerancia a la Fructosa / Sorbitol en niños

El tratamiento es hacer una dieta sin Fructosa ni Sorbitol.

En las intolerancias transitorias basta con hacer estas dietas unas semanas.

Si son definitivas la dieta es de por vida.

En principio se hace a rajatabla hasta que ceden los síntomas en unas dos semanas.

Tras esa mejora inicial podemos introducir poco a poco la fructosa hasta ver cuál es la cantidad que tolera. Hay intolerancias más intensas y menos.

Se toleran mejor cuando van acompañados de otros alimentos. Con lo que lo mejor sería introducir estos alimentos como postres y no aislados.

Dieta sin Fructosa / Sorbitol para niños

Especialmente deben evitarse los alimentos que contienen asociados Fructosa y Sorbitol. Ya que tomados juntos potencian la intolerancia:

Primer bloque.

  • Alimentos industriales con Fructosa y Sorbitol en su composición.
  • Miel de abeja. 
  • Frutas que contienen Fructosa y Sorbitol en gran cantidad: Manzana, Pera, Cerezas, Melocotones, Albaricoques, Nectarinas…
  • Mermeladas, Frutas pasas, Frutas escarchadas… Cualquier forma de fruta enriquecida en azúcar o concentrada.
  • Zumos de frutas. Tanto los comerciales como los naturales. Ya que reducimos la fibra conservando y concentrando la Fructosa.
  • Chicles, caramelos y otras chuches «sin azúcar», así como productos para diabéticos y celiacos, o pastas de dientes que contengan sorbitol o E-420 para endulzar.
  • Medicamentos que contengan Fructosa o Sorbitol para endulzar.

Si eliminando estos preductos los síntomas desaparecen se puede tomar todo lo demás. Si no acaba de mejorar hay que eliminar también:

Segundo bloque.

  • Frutas con cantidades importantes de Fructosa, pero sin sorbitol: Uvas, Melón, Sandía, Higos, Granada, Mango…
  • Miel de caña o melaza.

Estos son alimentos ricos en Fructosa, pero menos que los del primer escalón y sin sorbitol en cantidades apreciables.

  • El resto de frutas tienen concentraciones menores de Fructosa y muy pequeñas de Sorbitol y pueden tomarse si se hacen en su forma original, sin eliminar su fibra, sin endulzarlas, ni concentrarlas.

Para hacer el diagnóstico empezamos con una dieta completa y estricta.

Una vez que sabemos que hay intolerancia y queremos ver el nivel de tolerancia, probamos a que tome los alimentos del segundo bloque. Y si los tolera, poco a poco los del primer bloque.

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Los dientes de leche

Cuándo salen los dientes de leche, en qué orden, el dolor, la fiebre y la diarrea al salir los dientes.

Como otras muchas cosas para el tema de los dientes no hay muchas reglas fijas.

¿Cuándo salen los primeros dientes?

Hay niños que nacen ya con algún diente y otros a los que no les sale el primero hasta que es mayor de un año.

Diente de leche con un mes
Diente de leche en bebé de un mes

El ritmo al que salen está definido genéticamente y no es ni bueno ni malo que salgan antes o después. El primero suele aparecer entre los 6 meses y el año.

Suele decirse que el niño al que le salen los dientes pronto, suele cambiarlos pronto y al que le salen tarde, suele hacerlo tarde.

Si eso es cierto sería preferible que salieran tarde: Los dientes de leche son como una garantía para la salud de la boca. Golpes y caries mientras se tiene la dentición de leche tienen menos gravedad, ya que en la mayoría de los casos cuando se cambien se arreglará el problema. Si a un niño le duran los dientes de leche más tiempo, más le durará esta protección.

¿En qué orden salen los dientes de leche?

Lo habitual es que empiecen a salir entre los seis meses y el año.
El orden suele ser: Primero los dos centrales de abajo, luego 4 arriba, después los dos laterales de abajo. Más tarde 4 muelas, siguen los colmillos y finalmente otras 4 muelas. Lo que completa los 20 dientes de leche.

Orden de salida de los dientes de leche

Cosas que pueden pasar al salir los dientes:

  • Dolor y fiebre por la salida de los dientes.

Hay quien dice que los dientes de leche no duelen al salir. Será que no han visto niños a los que les están saliendo. Algunos no paran de morder cuanto pillan y lloran con frecuencia (más de noche).
Puede aparecer algo de febrícula (menos de 38º), pero yo siempre recomiendo que si hay fiebre es necesario explorar al niño en busca de otro foco antes de «acusar» sin más a los dientes.
Cuando están muy llorones o con febrícula por la salida de los dientes, yo suelo recomendar el Ibuprofeno en los mayores de 6 meses. Tiene la ventaja respecto al paracetamol de ser además de analgésico y antitérmico, antiinflamatorio.
Y en la salida de los dientes hay un componente de inflamación que se alivia mejor con el Ibuprofeno.

En cuanto a las cremas, hay quien dice que endurecen las encías. Eso no es cierto, pero yo no las suelo recomendar porque la opción anterior es más efectiva cuando de verdad duelen. Y si no duelen mucho no hace falta nada.

  • Diarrea al salir los dientes.

Cuando a un lactante le están saliendo los dientes suele meterse en la boca para morder cualquier cosa que cae en su alcance. Eso favorece que entren gérmenes que pueden cambiar la flora del intestino alterando el ritmo de la barriga. Pero no suele dar una diarrea importante ni precisa tratamiento.

    • Este mismo cambio en la flora puede hacer a veces la caca más agresiva con la piel del culete haciendo que se irrite. Para tratarlo ver tema de la dermatitis del pañal.
    • Se puede incrementar la salivación y al estar continuamente con cosas en la boca unta la piel en torno a esta de saliva con frecuencia lo que puede irritarla. Pueden usarse aquí cremas protectoras como las del pañal (Pasta Lassar), o algo más específicas como Leti Balm Peribucal.
    • A veces cuando el diente va abriendo camino por la encía para salir puede romper algún pequeño vaso sanguíneo que puede formar como una burbuja con sangre. Acaba abriéndose sola, vaciando su contenido y curando sin problemas.
    • En algunos casos pueden salir dientes con formas extrañas, dientes unidos entre sí, dientes de más o falta de alguno…. En la dentición de leche raramente necesintan que se haga nada con ninguno de ellos.

Cuidado de los dientes de leche

  • Limpiar los dientes si vemos restos de alimentación tras las tomas. Es raro que se dejen. Y de hecho la caries en los dientes de leche es muy rara si no tienen azúcar abundante en su alimentación. Es más importante evitar el azúcar que la higiene en sí.
  • Se puede hacer con un cepillo muy blando (el esmalte de los dientes de leche es muy delicado) o con una gasa.
  • No usar el biberón para tomar líquidos azucarados. Hay niños que están casi siempre con el biberón de zumo en la mano. Es frecuente en ellos la caries de los 4 dientes centrales de arriba que en muchos casos acapan cortando estos dientes antes de los 2-3 años de vida.
  • Valoración por el Dentista ante los primeros indicios de caries y revisiones periódicas antes de que aparezcan.

Rarezas en dientes de leche

Una de las variantes de la normalidad que veo con cierta frecuencia son:

– Fusión de dientes de leche.

Dientes de leche fusionados

– Falta de un diente de leche.

Lo importante en estos casos es que no implica que los dientes definitivos salgan igual. A veces ocurre y a veces no. Pero no hay nada que podamos hacer para modificar eso. Suele deberse a alteraciones durante el desarrollo del embrión y lo que haya está ya definido.

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Gastroenteritis en niños

Gastroenteritis en niños y bebés

La gastroenteritis es una de las infecciones más frecuentes en niños. Te explico en qué consiste y cómo actuar para resolverla sin complicaciones.

La

¿Qué es una gastroenteritis?

Es una infección que afecta al estómago y al intestino.

Los síntomas más llamativos que suele presentar un niño con gastroenteritis son:

– Vómitos o náuseas.

– Diarrea.

– Dolor de barriga.

– A veces fiebre.

– Irritación de la piel alrededor del ano.

Tipos de gastroenteritis en niños según su causa

La mayoría son causadas por virus, pero algunas lo son por bacterias. Una tercera posibilidad es que esté causada por una alergia o intolerancia alimentaria. Esta distinción es la que marca las diferentes opciones de tratamiento.

Cuando la causa es una infección viral el tratamiento consiste en aliviar los síntomas hasta que los niños se recuperan de la infección evitando la complicación más frecuente: La deshidratación.

Sospechamos que puede tratarse de una infección bacteriana cuando la fiebre es muy alta, aparece sangre o moco en la caca o la gastroenteritis no mejora tras 3 días de tratamiento adecuado. Para confirmar que es bacteriana, cuál es el causante y a qué antibiótico es sensible debe hacerse un coprocultivo (examinar una muestra de caca de la que se hace un cultivo en el que crecen los gérmenes que causan la infección y comprobamos su resistencia a diferentes antibióticos). El problema del coprocultivo es que puede tardar bastantes días en dar resultados, por lo que ante la sospecha de que sea bacteriana, cuanto antes lo pidamos mejor.

En las infecciones bacterianas el tratamiento es un antibiótico adecuado junto a lo mismo del caso anterior: Aliviar síntomas y evitar la deshidatación.

Pensamos en intolerancias o alergias alimentarias cuando hay síntomas de gastroenteritis, pero sin fiebre, que han aparecido a partir de la introducción de un alimento en la dieta y que no acaban de mejorar tras más de una semana de tratamiento adecuado.

Es frecuente que tras una gastroenteritis infecciosa (sean virus o bacterias) pueda quedar una intolerancia transitoria a la lactosa. Cuando esto ocurre vemos que los vómitos y la fiebre cedieron hace días pero sigue teniendo una diarrea ácida que no cede mientras siga tomando lactosa.

Tratamiento de los síntomas de la gastroenteritis en niños y  bebés

Muchas gastroenteritis acaban cediendo sólas. Pero podemos hacer cosas para aliviar los síntomas del niño y de ese modo conseguir que le resulte más llevadera.

Vómitos o náuseas

Las infecciones que causan una gastroenteritis suelen hacer un camino de arriba hacia abajo. Cuando entran afectan antes al estómago produciendo vómitos o náuseas y después, al llegar al intestino, pueden dar diarrea.

El vómito es un intento del estómago de expulsar aquello que produce daño. Aunque puede parecer que es algo positivo, un mecanismo de defensa, tiene el problema de que es fácil deshidratarse con los vómitos. Cuando todo lo que entra es expulsado y nada llega al intestino donde debe absorberse…

Cuando un niño vomita lo recomendable es:

  • No dar nada de alimento o bebida inmediatamente tras el vómito. Uno de los errores que suelen llevar a los niños a urgencias es este. Tras vomitar casi todos los niños vuelven a pedir líquido. Pero si con el estómago irritado vuelve a beber mucho es fácil que encadene un vómito con otro. Si esto ocurre el estómago se irrita cada vez más hasta que llega el momento que no tolera nada. Por eso suelo recomendar que tras un vómito dejes al menos 30-60 minutos sin que tome nada.
  • Cuando pase ese tiempo es bueno que empiece tomando pequeñas cantidades. Si no lleva demasiados vómitos puede ser con cantidades pequeñas del líquido o comida que desee. Sí conviene evitar las cosas ácidas o grasas, porque pueden irritar más el estómago.
  • Si aún así vuelve a vomitar nos planteamos usar antieméticos. Son medicamentos que reducen la tendencia a vomitar. Pueden administrarse en una inyección, intravenosos, en jarabe o en supositorio.
  • Si son muy frecuentes y abundantes puede ser necesario rehidratatar con suero intravenoso o hacer una analítica para comprobar si hay alteraciones importantes de las sales o la acidez de la sangre. Está analítica de sangre puede orientarnos también para saber si la infección causante de la gastroenteritis es un virus o una bacteria.

Diarrea

Cuando la infección pasa del estómago al intestino se sustituyen los vómitos por la diarrea.

Diarrea es hacer caca muchas veces, mucha cantidad y abundante. Suele ser blanda o líquida. Puede ser irritante o no. A veces con moco o sangre.

Pero cuando aparece la diarrea los vómitos suelen ser menos intensos. Es más fácil echar por abajo que por arriba.

La deshidratación es más fácil con los vómitos. En la diarrea, lo que comemos hace al menos el camino completo y algo permite que se absorba.

Ante la diarrea suelo recomendar:

  • Dieta: Los niños tienen tendencia a pasar con facilidad de la diarrea al estreñimiento. Con lo que una dieta astringente a rajatabla típica, a base de arroz, zanahoria y patata cocida con pollo o pescado blanco, manzana y plátano no suelo recomendarla. Es además complicado mantener esta dieta durante varios días en un niño. En los niños pequeños que toman pecho, pueden seguir tomándolo a demanda. Y como su alimentación suele ser bastante suave basta con ofrecer cantidades pequeñas con frecuencia tanto de líquido como de comida.
  • Probióticos. Son gérmenes buenos que si los introducimos en el intestino crecen ocupando el espacio y compitiendo con los gérmenes agresivos que están causando la diarrea.

Dolor de barriga

Es habitual que los vómitos y la diarrea causen malestar o dolor. Pero incluso cuando no llega a producir expulsión, en una gastroenteritis hay espasmos del intestino y el estómago que producen dolor intermitente.

Este dolor, que empeora cuando se come o bebe, especialmente si toma cantidades moderadas-grandes suele ceder tras expulsar. Con lo que cuando da el dolor, lo más efectivo para que ceda es ir al baño y hacer caca.

A veces los dolores de retortijones pueden permanecer incluso varios días después de que ceda la diarrea. Especialmente tras comer, lo que hace que muchos niños sigan tomando cantidades pequeñas durante algún tiempo.

En ocasiones se usan espasmolíticos para aliviar este dolor. No son efectivos los analgésico. Yo no suelo usar ninguno de los dos.

A veces fiebre

Cuando la causa es una infección puede aparecer fiebre. Hay gastroenteritis en las que casi no sube y otras en las que puede dar fiebre elevada.

Como los niños están con la barriga mal, cuantos menos medicamentos demos mejor. De forma que sólo recomiendo dar antitérmicos si la fiebre supera los 38º y no podemos controlarla con medios físicos.

Si es necesario usar antitérmicos prefiero usar el paracetamol al ibuprofeno en las gastroenteritis. Especialmente evito el ibuprofeno en los vómitos, porque es un medicamento que puede irritar más el estómago.

Cuando vomitan, pero no hay diarrea está la posibilidad de administrar el paracetamol en supositorio.

Cuando hay diarrea y no vómitos, mejor el jarabe.

Si hay tanto vómitos como diarrea y jarabe o supositorio son imposibles de dar, quedan los medios físicos o poner el antitérmico en un suero intravenoso .

Irritación de la piel alrededor del ano

Algunas diarreas son más irritantes que otras. Pero no es raro que la diarrea produzca dermatitis del pañal. Es decir irritación de la piel alrededor del ano.

Cuando ocurre lo más efectivo suelen ser las pastas al agua. Son emulsiones de agua con grasa y mucho Zinc. Su efecto es hacer una capa impermeable que protege la piel para que cuando haga caca no la irrite.

Evitar la deshidratación de un niño o bebé con gastroenteritis

La complicación más importante que puede tener una gastroenteritis es la deshidratación.

Se produce cuando un niño, en su intento de defenderse contra la irritación que causa la gastroenteritis, hace tantos vómitos o diarrea, o rechaza tanto el comer y beber que pierde una cantidad de agua y sales importantes.

Cuando un niño se deshidrata se nota porque:

  • La boca está seca.
  • El niño está muy decaído. Este es el signo principal.
  • La piel está pálida.
  • Ojeras marcadas.
  • Orina poco.

Para evitarlo es necesario que beba con frecuencia cantidades pequeñas de líquido. El líquido recomendable será:

  • Si toma pecho, es el mejor suero de rehidratación oral que existe. No solo aporta agua y sales en la proporción perfecta. También tiene alimento y defensas que ayudan a combatir la infección.
  • Si vómitos y diarrea son frecuentes y abundantes (y no toma pecho) es recomendable que tome sueros de rehidratación oral especiales para su edad. El Aquarius y otras bebidas para rehidratación deportivas no son adecuadas para esto.
  • Cuando no tiene muchos vómitos ni diarrea y un niño no muestra signos de deshidratación puede tomar agua.

En las tres opciones lo mejor es darle los líquidos en cantidades frecuentes y pequeñas para que los tolere mejor.

Si la deshidratación es moderada o grave puede ser necesario rehidratarlo por vía intravenosa ingresando al niño en un hospital.

Pérdida de peso con una gastroenteritis en niños y bebés

Una de las cosas que más suele preocupar a los padres cuando un niño tiene gastroenteritis es la pérdida de peso. Especialmente en aquellos niños que tiene un peso bajo.

Pero cuando cede la gastroenteritis, y tras unos cuantos días en los que puede seguir teniendo retortijones, lo normal es que los niños vuelvan a comer y recuperen rápidamente el peso perdido.

Cuando esto no sucede debemos pensar en una intolerancia alimentaria. Como decía antes la más frecuente es la intolerancia a la lactosa.

Si les cuesta volver a la normalidad, no es raro que sea también por una carencia de hierro y una alteración de la flora intestinal tras la infección. A veces viene bien en estos casos dar un suplemento de hierro con Probióticos. 

Todas estas recomendaciones generales, es mejor siempre personalizarlas. Para ello lo mejor es que consultes a tu pediatra. Especialmente si sospechas que tu hijo está deshidratado.

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El recorrido del agua en el cuerpo de un niño o bebé

El agua es el principal componente del cuerpo del bebé. Es importante mantenerlo hidratado y hacerlo con agua de buena calidad.

El agua es el principal nutriente del organismo. Este vídeo explica fácilmente el camino que sigue en el organismo de un niño o bebé.

El agua es el nutriente más importante de los seres vivos. Para los seres humanos no es una excepción.

Y los niños tienen una mayor proporción de su cuerpo en forma de agua.

El vídeo nos muestra de forma esquemática algunos detalles importantes:

  • El agua entra en forma de líquido o con los alimentos.
  • En el intestino la absorbemos y pasa a la sangre.
  • La circulación la lleva a todos los puntos del organismo. Sirve de base de transporte, pasa a los tejidos ocupando espacio entre las células y en su interior.
  • Arrastra además los desechos del organismo que son purificados en el riñón y expulsados en la orina.
  • Pero no todo el agua que ingerimos es absorbida. Una parte debe quedar en las heces. Cuando esa cantidad es muy baja nos estreñimos. Cuando es demasiada aparece la diarrea.
  • La perdemos además a través de la respiración, en la mucosidad y con el sudor…

El cuerpo debe mantener una cantidad casi constante de este elemento. Y está muy bien preparado para hacerlo. Pero cuando hay pérdidas extraordinarias puede necesitar un aporte de agua por encima de lo normal.

Las situaciones que pueden hacer perder agua con más facilidad a un bebé o un niño son:

  • Diarrea. Cuando hay una irritación en el intestino que impide que absorba el agua que el cuerpo necesita. Aunque estemos tomándola en cantidad adecuada, se pierde.
  • Vómitos. Una irritación del estómago hace que lo que entra en él no pase hacia el intestino, sino que se retenga y sea expulsado por arriba. Suele ocurrir cuando el estómago detecta algo que le daña y se activan mecanismos para expulsarlo en lugar de permitir que pase hacia el intestino y lo dañe.
  • Fiebre. Cuando el cuerpo sube su temperatura puede perder agua por dos vías: Sudando y con la respiración, ya que cuanto más sube la fiebre más se acelera la respiración y más agua sale en ella.
  • Exceso de calor en el ambiente. Por ejemplo si dejamos a un bebé en la playa en las horas centrales del día. Aunque esté bajo una sombrilla puede estar a temperaturas muy superiores a 40º C. Y en esas condiciones la única vía para mantener la temperatura del cuerpo es sudar.

Aporte adecuado de agua

En todas estas situaciones es especialmente importante aportar cantidad suficiente a niños y bebés para evitar la deshidratación. Y será mucho más acuciante cuanto menor sea la edad del bebé. Ya que en los más pequeños la capacidad de adaptación es menor.

Cuando falta en el organismo hablamos de deshidratación. En un bebé suele notarse porque la boca está seca, la piel pálida y las ojeras marcadas.

Lo ideal para evitarlo es aportar cantidades pequeñas pero frecuentemente. Así suele ser mejor tolerada que si damos mucha cantidad de golpe. Especialmente será recomendable fraccionar las tomas cuando el bebé presente vómitos o diarrea. Porque cuando toma cantidades más pequeñas es más fácil que se retenga y asimile. Cuando toma cantidades mayores es más probable que se desencadene el vómito o el retortijón que acabe en diarrea.

En el cuerpo hay un equilibrio importante entre minerales y agua. Cuando aportamos un exceso de minerales deben ser eliminados por el riñón. Es parte de su trabajo. Entre las cualidades a destacar de un agua buena para niños y bebés está el hecho de que tenga una mineralización baja. Ya que si no es así, para el riñón supone una sobrecarga tener que eliminar constantemente una cantidad mayor de minerales que el cuerpo no necesita.

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Tratamiento de la Diarrea en Niños

Tratamiento de la Diarrea en niños y bebés

Diarrea es hacer tantas deposiciones que se pierden líquidos, sales y nuetrientes que el cuerpo necesita, porque el intestino no hace bien su trabajo.

Este es un artículo elaborado en colaboración con La Farmacia del Bebé.

¿Qué es diarrea?

Habitualmente esto significa hacer muchas veces. Pero a veces consideramos que hay diarrea aunque sólo haga dos o tres veces en un día porque son muy abundantes, van acompañadas de dolor y expulsan como decimos un líquido sales y nutrientes que son necesarios.

Es frecuente que sea líquida, pero también pueden ser mucosas o contener simplemente los alimentos casi sin digerir.

Suelen ser abundantes, pero a veces son escasas en la cantidad que expulsan, pero tan numerosas e irritantes que siguen siendo un problema.

La diarrea es muy frecuente en los bebés y niños menores de 5 años ya que su sistema inmunitario esta menos desarrollado que el de los adultos. Puede estar acompañada o no de otros síntomas como vómitos, fiebre o dolor de tripa (flexiona las piernas, las estira y llora).

Lo más importante cuando un bebé tiene diarrea es mantenerle bien hidratado y alimentado, tarea no siempre fácil cuando la diarrea viene acompañada de vómitos, fiebre o dolor abdominal. Cuando además hay vómitos intensos y continuos aumenta la probabilidad de deshidratación. Con los bebés de pocos meses de edad y menores de 5 años debemos ser especialmente cuidadosos porque pueden deshidratarse en pocas horas.

Suele acompañarse también de dolor: Los retortijones. El motivo es que al estar irritado el intestino activa su movimiento con más facilidad en cuanto se dilata un poco. Esto hace que tanto el líquido como la comida sea mejor tolerado cuando se toma en cantidades pequeñas y frecuentes.

Aunque la gastroenteritis puede deberse a una intolerancia o alergia a un alimento, sus principales responsables son los virus, seguidos de las bacterias. El rotavirus es el más llamativo de los habituales, y se suele caracterizar por vómitos, diarrea líquida y amarilla y más tendencia a la deshidratación. Si existe fiebre por encima de 39ºC, dolor abdominal intenso y sangre en las heces es más probable que se trate de una infección bacteriana por Campylobacter, E. coli, Salmonella o Yersinia.

También pueden producir diarrea los parásitos, aunque en España no es muy frecuente. El que se detecta con más frecuencia es Giardia, que tiene en las guarderías las mejores condiciones de propagación. Afecta principalmente a bebés o niños pequeños que acuden a la guardería o bien tienen hermanos que acuden a la misma. Tiende a producir episodios más prolongados de diarrea, donde hay etapas diarreicas y etapas en las que las cacas son normales.

 

En los casos en que el causante es una bacteria o parásito hay tratamiento específico contra cada uno.

Pero en la mayoría que son causadas por virus no existe ningún tratamiento específico para la diarrea, por lo que el objetivo es la prevención y el tratamiento de la deshidratación.

Las soluciones de rehidratación oral, una pauta de alimentación en la que se fraccionen las tomas y los probióticos son los principales y casi únicos tratamientos para los niños con diarrea.

Soluciones de rehidratación oral (SRO)

Las Soluciones de Rehidratación Oral (SRO) contienen los líquidos y sales minerales necesarias para reponer lo que se pierde. Tienen la cantidad exacta de agua, sodio, potasio y azúcar que los niños necesitan.

Es importante puntualizar que las SRO no detienen la diarrea, esta se cura por sí sola en unos pocos días. El verdadero peligro es la pérdida de líquidos y nutrientes corporales que padece el niño, que puede causarle deshidratación y desnutrición.

Para los niños se recomiendan las soluciones hipotónicas. Debe asegurarse que sea apta para los niños. No se deben emplear en prematuros y niños menores de un mes.

  • Las SRO deben administrarse fresquitas, pues mejora el sabor. Aunque la solución no debe estar demasiado fría ya que podría acelerarse el movimiento del intestino.
  • Se administran en pequeñas cantidades. Si se administra muy rápido puede ocasionar vómitos y retortijones, especialmente al principio, empeorando la deshidratación.
  • Deben administrarse con frecuencia pero sin forzar al niño a tomarlos, ya que si el niño no tiene sed es poco probable que esté deshidratado.
  • Algunos preparados contienen amarillo anaranjado (E-110) y pueden dar reacciones de tipo alérgico, incluido asma, especialmente en niños alérgicos al acido acetil salicílico.

La rehidratación con SRO se debe iniciar tan pronto como empecemos a apreciar deshidratación (decaimiento, boca seca, piel pálida), se debe dar en pequeñas cantidades y poco a poco para facilitar la tolerancia:

Diarrea sin vómitos:

Se puede comenzar ofreciendo 5-10 ml cada 5 o 10 minutos e ir aumentando la cantidad según vaya tolerando.

  • Menores de dos años 50-100 ml de SRO después de cada deposición liquida. Máximo 500 ml al día.
  • Mayores de 2 años 100 – 200 ml de SRO después de cada deposición liquida. Máximo 1000 ml al día.

 Diarrea con vómitos:

Una pauta orientativa, como en el caso anterior. Recordad no forzar y valorar si el decaimiento mejora o empeora, ya que eso es lo importante:

  • Primera hora 2.5 ml cada 10 minutos
  • Segunda hora 5 ml cada 10 minutos
  • Tercera hora 5 ml cada 5 minutos
  • Cuarta hora 10 ml cada 5 minutos
  • A partir de la cuarta hora se puede administrar 10 ml cada 2-3 minutos, una vez que no vomite durante 6 horas se puede introducir alimentación solida sin forzar.
  • Si vomita, se recomienda descansar 30-60 minutos antes de volver a empezar de nuevo.

Tipos de soluciones

SRO en polvo

En estos casos lo más importante es añadir la cantidad exacta de agua que recomienda el fabricante. Si queda demasiado concentrada puede causar daño y si queda demasiado diluida puede ser inefectiva.

Una vez preparada se debe mantener fría en la nevera.

Consumir en un plazo máximo de 24 horas. Hay que desechar el sobre abierto o la solución ya preparada una vez pasadas 24 horas.

No se pueden disolver en leche, sopa, zumos de fruta o una bebida refrescante tipo Aquarius.

Tampoco se puede añadir azúcar para modificar el sabor pues se corre el riesgo de dar soluciones hipertónicas que producen diarrea osmótica.

La hipernatremia o exceso de sal que puede aparecer por usar suero no indicados para niños (Aquarius y similares) produce somnolencia, taquicardia, presión arterial elevada, irritabilidad, inquietud, edema de pies y miembros inferiores.

Desde La Farmacia del Bebé las que normalmente recomendamos son las siguientes:Bioralsuero Baby

BI ORALSUERO BABY (indicado para lactantes de menos de 12 meses)

Tiene la ventaja de la asociación de sales de rehidratación oral con un probiótico (reuteri protectis) para mezclar en el momento. Contiene un vaso graduado que permite la preparación en 250 ml de agua. Con sabor neutro y sin colorantes.

Recuerda que las SRO no se deben emplear en prematuros y niños menores de un mes.

 Sueroral Hiposódico

SUERORAL HIPOSODICO

Pueden usarlo lactantes mayores de un mes. Cada sobre se debe disolver en un litro de agua. Con sabor a naranja y colorante amarillo anaranjado E-110.

SRO en forma liquida

Ya vienen preparadas para abrir y beber (botellitas con tapón para succión o en tetrabrik), también se presentan en gelatinas o en forma de polo-flash. Las hay de diferentes sabores e incluso sin sabor o sabor neutro. Tienen la ventaja que al venir preparadas ya tienen la cantidad recomendada de agua. Desde La Farmacia del Bebé las que normalmente recomendamos son las siguientes:

Bioralsuero en Tetrabrick

BI ORALSUERO

Sal de rehidratación con probióticos para reducir la duración de la diarrea. Incorpora una pajita con Lactobacillus Reuteri Protectis, que es arrastrado con el líquido al ser aspirado a través de la pajita. De 2-3 tetrabricks al día. Apto para celiacos.

Citoral Junior Zinc

CITO-ORAL JUNIOR ZINC

Contiene zinc para reducir la severidad y la duración de la diarrea. Con sabor a fresa muy aceptado por los niños y con tapón deportivo para hacerlo más fácil y cómodo.

Citoral Junior Aquagel

CITO-ORAL AQUAGEL

En niños a partir de un año. Las soluciones de rehidratación oral en forma de gelatina son una excelente fuente de líquidos y se toleran mejor, sobre todo si hay vómitos. Con sabor a naranja. Se puede usar 4-6 tarrinas diarias.

Neopeques suero Flash

SUERO EN FLASH NEO PEQUES

Los flash tienen mejor sabor y son muchísimo más atractivos para los niños. Tomar 1 flash cada 3 horas (hasta un máximo de 9 al día). Puede tomarse frío o congelado.

Alimentación

Lo primero que debemos hacer es corregir la deshidratación y luego la recuperación nutricional. Tras un período corto de tiempo (unas 3-4 horas) a base de SRO, debe iniciarse la alimentación. Es importantísimo mantener la alimentación durante la diarrea. En cuanto tolere 4-5 sorbitos del suero se puede empezar a ofrecerle la comida, un trocito de pan, una cucharada de yogurt, un poco de jamón de york.

La realimentación precoz no agrava la diarrea y reduce la bajada de peso.

  • En niños con lactancia materna (1-5 meses). Se debe continuar con lactancia materna a demanda (cuantas veces quiera) ofreciéndole suero oral entre las tomas si la diarrea es muy abundante, pero sin forzarle. Si no quiere el suero pero toma pecho con frecuencia es difícil que se deshidrate. El Pecho es el mejor suero de rehidratación para un lactante.

La leche materna contiene unos compuestos (mucinas defensivas como la lacthaderina) que previenen y protegen al lactante frente al virus.

  • En niños con fórmula artificial. Se debe seguir con la misma leche. No se debe sustituir por leche diluida, leches sin lactosa (puede ser necesaria en diarreas prolongadas), hidrolizados de proteínas o fórmulas de soja, a no ser que el pediatra así lo recomiende. Y si la diarrea es muy abundante complementar con SRO entre tomas. Dar suero oral sin forzarle.
  • Niños con alimentación complementaria. No hay una alimentación específica para la diarrea. Deben respetarse las preferencias y costumbres familiares. Mejor si se eligen alimentos con buena digestibilidad y tolerancia. En general hay una pérdida del apetito y no se debe de forzar a comer. Evitar los zumos de frutas, las grasas y fritos, la pastelería y líquidos azucarados. Son adecuados y aconsejables: el arroz, la patata o zanahoria, pescados o carnes, caldos o sopas, plátano, manzana y yogurt. En general se harán preparaciones sencillas.

Probióticos

Favorecen la recuperación de la flora intestinal que se altera en algunas diarreas. Pueden ser un complemento a la rehidratación ya que pueden acortar la duración y la gravedad de algunas diarreas infecciosas, sobre todo en las de origen viral y preferentemente por rotavirus. Sus efectos pueden ser limitados para las de origen bacteriano.

Son más efectivos al inicio de la enfermedad, cuando se administran en dosis altas y durante no menos de 5 días.

Las cepas más eficaces son:

  • Saccharomyces boulardii (ultralevura)Útil en diarreas leves a moderadas cuando se usa en las primeras 48 horas. Niños hasta 6 años 1 cápsula (50 mg) 1-3 veces al día, dosis máxima 3 cápsulas (150 mg/día).
  • Lactobacillus rhamnosus GG(bivos): Útil en diarreas por rotavirus, 1-2 sobres al día. En caso de presentación en gotas 1 sobre equivale a 9 gotas.

Bivos Probiótico

En La Farmacia del Bebé puedes encontrar nuestras recomendaciones para tratar la diarrea en bebés así como los productos para tratar la diarrea en niños. Si tienes cualquier duda puedes contactarnos a través de nuestro chat online, correo electrónico o teléfono. Estaremos encantados de resolver cualquier duda que tengas.

 

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Diarrea en niños: PekeTips 2

Texto del PekeTip 2: Diarrea en niños

Diarrea es hacer caca muchas veces, mucha cantidad y líquida. Si un bebé no reune las tres cosas, no es diarrea. Cuando es diarrea, además, suele comer mal, perder peso y se irrita el culete. Si no tiene la tres primeras y ninguna de las tres segundas, seguramente está bien.

Explicación del PekeTip 2: Diarrea en niños

Los bebés, especialmente en los primeros meses de vida, pueden hacer caca con mucha frecuencia. Tienen un reflejo, el gastrocólico, que hace que en cuanto comen, empiece a moverse la tripa. Y sus cacas son además muy blandas. Esto hace, que muchos padres piensen que es diarrea. O que cuando de verdad tienen diarrea, resulte difícil tener claro que lo es.

Por eso se suele decir que para que se considere diarrea en un bebé debe tener las tres cosas: Líquida, abundante y muchas veces. Porque de dos en dos puede ser normal. Que haga líquido y abundante pero una vez al día, es normal. Líquido y muchas veces, pero poca cantidad, es normal. Es cuando se juntan las tres cosas cuando deja de serlo.

Además, lo malo de la diarrea es que hace que el niño coma, peor, porque en cuanto come, empieza a doler la tripa. No permite además que se absorban bien los  alimentos, con lo que el bebé pierde peso o deja de ganarlo. Y cuando la caca es diarrea, suele ser una caca más irritante y que al salir con tanta frecuencia, irrita el culete. No siempre aparecen estas tres cosas. Pero es raro que siendo diarrea no tenga ninguna de ellas.

Clasificar si lo que hace el niño es o no diarrea, no es por ponerle un cartelito, sino para decidir cuándo merece realmente la pena tratar «la diarrea» y cuando no.

Peketip 1
Peketip  3
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Los seis síntomas del niño enfermo

Niño enfermo
Niño enfermo

Fiebre, tos mocos, vómitos, diarrea y dolor.

Los principales motivos por los que los niños son llevados al pediatra, son en realidad, mecanismos que el cuerpo usa para defenderse.

Puede surgir entonces la idea de: «Si son formas del cuerpo para defenderse, dejémoslas actuar libremente. ¿Para qué interferir con un mecanismo que el cuerpo usa para sanar?»

Lo que sucede, es que cuando aparecen, interpretamos que algo marcha mal y suelen ir relacionados con malestar y sensaciones desagradables.

Cuando las detectamos, son un signo de que hay una causa que está desencadenando el proceso. Y es importante averiguar la causa, para plantearse si hay algo que podamos hacer para mejorar la evolución normal de la enfermedad.

Además, el problema es que la reacción, que en sí misma está diseñada para curar, a veces puede empeorar mucho la evolución de una enfermedad.

En muchos casos es útil combatir esos mecanismos, para evitar el agotamiento que producen y para reducir el sufrimiento que llevan asociado.

He escrito un Ebook llamado «Los seis síntomas del niño enfermo» en el que explico en qué consisten estos mecanismos, porqué están ahí, cómo ayudan al cuerpo a sanar y como funcionan. Es la falta de entendimiento de esto lo que genera inseguridad en muchos padres.

Además, intento explicar cuándo considero que el mecanismo funciona bien y ayuda al cuerpo a curar. En esos casos, posiblemente, no será necesario que hagamos nada.

Pero también aclaro, cuáles son los criterios que me hacen recomendar a los padres que, en ocasiones, tomen medidas para contrarrestar estos síntomas. Detallando los que considero mejores métodos para conseguirlo.

Este manual, «Los seis síntomas del niño enfermo«, es un regalo que puedes conseguir gratis, suscribiéndote a esta web.

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Porqué no hay que dar Aquarius a los niños con gastroenteritis

¿Porqué no hay que dar Aquarius ni otros sueros para deportistas a los niños con vómitos o diarrea?

Cuando un niño sufre una gastroenteritis (vómitos y diarrea), la complicación principal que puede aparecer es la deshidratación.

Sin que uno tenga vómitos ni diarrea, el cuerpo va eliminando agua poco a poco, a través de la respiración, del sudor y de la orina.

Cuando se vomita la mayor parte de lo que se bebe, no podemos reponer esas pérdidas.

Cuando se tiene diarrea puede perderse más líquido del que se toma por vía oral.

Y con ese líquido se pierden sales. Para que el cuerpo retenga agua necesita sales.

Por eso cuando en una gastroenteritis reponemos la pérdida de líquidos con agua, manzanilla, o cualquier otra bebida sin sales el resultado es que lo mismo que entra por arriba sale por abajo.

Antiguamente se recurría a la limonada alcalina (un litro de agua, el zumo de medio limón, 1 cucharada de azúcar, una pizca de sal y de bicarbonato).

Hoy en día casi no se usa, porque una pizca de sal y bicarbonato no es una medida fiable en absoluto y puede desencadenar el mismo problema que vamos a describir para las bebidas isotónicas.

En la actualidad mucha gente (incluso algunos médicos) recomiendan bebidas isotónicas «tipo Aquarius®».

Hay que entender un pequeño matiz antes de hacerlo.

La mayoría de las deshidrataciones no son graves.

Por lo que en la práctica se podrían re-hidratar con lo que se quiera.

Pero las deshidrataciones graves se diferencian fundamentalmente en dos grupos a la hora de tratarlas:

Hiponatrémicas e hipernatrémicas. (con poca sal o con exceso de sal -más concretamente con exceso de sodio-).

El tratamiento en una deshidratación que no permite aportar bastante líquido por boca es poner un suero intravenoso por el que introducimos el agua, el azúcar y las sales necesarias para que el cuerpo aguante hasta que ceda la gastroenteritis.

Lo más habitual es la deshidratación con poca sal, que evoluciona muy bien cuando le ponemos un suero intravenoso con el ritmo usual en cualquier servicio de urgencias.

Sin embargo en la deshidratación con exceso de sal (exceso de sodio), que es menos frecuente, cuando le ponemos un suero al ritmo habitual puede acumular más líquido de lo normal en el cerebro (edema cerebral) aumentando la presión dentro del cráneo, lo que produce un empeoramiento del paciente, que si no se detecta puede acabar llevando a la muerte.

Es la principal causa de muerte por gastroenteritis en países desarrollados.

¿Cual es el problema de las Bebidas isotónicas?

El Aquarius® y similares están diseñadas para reponer las pérdidas de líquido y sales a través del sudor (el ejercicio físico, son para eso, su publicidad es para eso, se venden para eso y van bien para eso), mientras que en una gastroenteritis las pérdidas de líquido son a través del intestino.

En el sudor el mineral más abundante con diferencia es el sodio, mientras que las secreciones intestinales tiene menos sodio que el sudor y más potasio.

Por eso la composición de sales de los sueros para re-hidratar en gastroenteritis que venden en las farmacias y el de las bebidas isotónicas es muy diferente:

                           Aquarius®                          Recuperation®

Cloro (Cl)            240                                     134

Sodio (Na)          220                                     137

Potasio (K)           22                                       79

Es decir la composición de sodio y cloro en las bebidas isotónicas es casi el doble que en los sueros de farmacia y la de potasio es 3,5 veces menor.

Dicho de otro modo, que no tienen nada que ver.

Y si en una deshidratación grave se toman grandes cantidades de bebidas isotónicas el aporte de sodio es casi el doble que el de las soluciones de farmacia.

Algún «espabilado» ante esto dice: pues puedo tomar Aquarius® mezclado con casi la misma cantidad de agua y así la concentración de sodio es prácticamente la misma que con las bebidas de farmacia.

Pero en ese caso el aporte de potasio es 7 veces menor del adecuado. Un descenso en las cifras de potasio puede provocar otros problemas (deshidratación celular, calambres, alteraciones cardiacas…)

En resumen:

Hoy día existen soluciones de farmacia (Bioralsuero®, Citoral Junior®, Recuperation ®…) para usar en la deshidratación por vómitos o diarrea, que ya venden preparadas, con sabores tan aceptables como las bebidas isotónicas y que evitan problemas serios.

Se puede hacer bien o mal.