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Adivinanza: ¿Por qué tu bebé se mete las manos en la boca?? No son los dientes….?

Los bebés se meten las manos en la boca, pero no es por los dientes. Sino para cosas mucho más importantes.

Comprender porqué los bebés hacen lo que hacen es muy interesante, especialmente para orientarnos sobre cómo debemos actuar nosotros en la crianza.

Sabes que cada bebé se desarrolla a una velocidad diferente, pero que hay cosas que prácticamente todos los bebés hacen en unas fechas parecidas.

La mayoría de los bebés, en torno a los 2 meses, se meten constantemente las manos en la boca. ¿Sabes la causa?

Ya te he dado una pista en el título: No es por los dientes.

La dentición en mucho más variable: Hay niños que nacen con algún diente y niños a los que el primer diente les sale con más de un año. Pero independientemente de cuándo empiecen a salir los dientes la mayoría de los bebés se mienten las manos en la boca en torno a los 2 meses. 

Lo que voy a explicarte ahora es resultado de cosas que estamos descubriendo en los últimos años. Cosas que hace tan sólo 10 años ni siquiera imaginábamos. Así de rápido está aumentando nuestro conocimiento….

🤔Adivinanza: ¿Por qué tu 👶🏻bebé se mete las manos en la boca? 😄Una pista: No son los dientes…😮

Publiée par Mi Pediatra Online sur Samedi 29 juin 2019

Los Instintos del Bebé y la Selección Natural

Durante muchos años, en pediatría, como en otras muchas áreas de conocimiento, hemos puesto normas y establecido explicaciones sobre cómo se debían hacer las cosas con un conocimiento muy limitado de cómo funcionaban sin nuestra intervención.

La naturaleza es mucho más compleja de lo que imaginábamos. Incluso de lo que hoy en día podemos intuir, pero nos vamos acercando y cada cosa nueva que conocemos nos asombra, formando un puzzle que poco a poco empieza a tener sentido.

Debemos acercarnos a ese conocimiento con humildad, reconociendo que mucho de lo que hicimos hasta ahora, con toda nuestra buena intención, puede haber sido un error.

El punto de partida de un nuevo enfoque en Pediatría está siendo empezar a entender cómo funciona la adaptación del bebé a entorno sin nuestra intervención. Y no alterar esa adaptación sin comprender las razones por las que tras miles de generaciones de prueba y error natural las cosas han llegado a ser como son.

Partimos de la premisa de que la Naturaleza ha ido probando mutaciones genéticas y las que han progresado hasta la actualidad lo han hecho porque generan una mejor supervivencia.

Las conductas instintivas están codificadas en nuestro ADN, por eso la mayoría de los bebés tienen una especie de Programación de Desarrollo Normal que van cumpliendo como Hitos del Desarrollo.

Un bebé hace lo que hace cuando lo hace, porque está preparado para hacerlo y porque hacerlo es necesario en su adaptación al entorno.

¿Qué utilidad tiene que un bebé se meta las manos en la boca?

Que sepamos por ahora:

  1. Es una forma de conseguir estímulos para su desarrollo cerebral. Cuando hablamos de las necesidades de los bebés entendemos que precisa respirar, comer y dormir, pero la mayoría de la gente ignora que hay otra cosa sin la que un bebé no puede sobrevivir: Estímulos. Somos en realidad procesadores de información. Cuando crecemos nos adaptamos al entorno en el que vivimos y lo hacemos procesando tanta información como podemos de ese entorno, porque nuestra supervivencia depende de ello. En torno a los dos meses los bebés tienen especialmente desarrollada la sensibilidad de la boca y la lengua y una fuente de estímulos importante el meterse las manos en la boca.
  2. Es un paso previo a la alimentación complementaria. No puedes llevarte alimentos a la boca si previamente no eres capaz de llevar tu mano a la boca. Para alimentarte necesitas dirigir la mano al alimento, hacer la pinza sugetándolo y llevar el alimento a la boca. El paso más simple de este proceso es dirigir la mano a la boca.
  3. Mastica. Otro paso imprescindible para alimentarte con sólidos es masticar. Pero un bebé durante los dos primeros meses de vida no mastica, succiona. Es el movimiento básico que ha usado para alimentarse con la leche. En este movimiento están implicados unos músculos y unos movimientos concretos. Sin embargo, cuando empiece a tomar sólidos va a tener que hacer cosas nuevas: Desplazar los alimentos en la boca con la lengua y masticar. Es todo un proceso complejo para transformar un alimento sólido en un bolo fácil de tragar. Cuando tu bebé se mete las manos en la boca verás que juega con la lengua y muerde la mano. Está practicando. ¡Déjale que lo haga!
  4. Aumentar la producción de saliva.  ¡Esto sí que van a ser los dientes! ¿A que sí? ¡Pues no! Cuando meten la mano en la boca estimula la salivación y esto es necesario también para cuando empiece a comer sólidos, porque va a necesitar más saliva para deshacer y lubricar esos sólidos, haciendo el primer paso de la digestión y facilitando la deglución.
  5. Se provoca arcadas. Cuando empiece a tomar sólidos uno de los riesgos asociados es que se puede ahogar. Llama la atención que los bebés se meten los dedos y la mano en la boca hasta el punto de llegar a provocarse arcadas. Pero es otro movimiento con una coordinación compleja que va a necesitar si cuando coma sólidos un trozo se va hacia donde no debe. De nuevo, cuando se provoque arcadas déjale: Está practicando para no ahogarse cuando coma sólidos.

Quitarle a un niño las manos de la boca y ponerle un chupe es interferir en todos estos procesos. ¡No lo hagas!

Pero hay más… Hablemos de autonomía:

Cuando un bebé se entretiene con su mano en la boca y luego con objetos, como decíamos está cubriendo una de sus necesidades básicas. Seguramente durante los primeros meses has tenido la sensación de que tu bebé demanda constantemente atención. Unos más que otros.

Esto es así porque no puede cubrir por sí mismo esa necesidad de estímulos cambiantes que precisa su cerebro para desarrollarse.

Cuando empieza a jugar con su manos y más tarde con objetos que se mete en la boca está empezando a explorar en la medida que le permite su propia capacidad. Es un proceso que va a hacer cada vez más autónomo en su capacidad de explorar su entorno y adaptarse a él. De nuevo, limitar ese proceso a un sólo objeto como es el chupe es limitar su autonomía ya desde los primeros pasos.

Y más… ¿Qué pasa con el sueño?

Las tres necesidades básicas, que como no me harto de decir son Comer, Estímulos y Dormir, están siempre en un juego de equilibrios. Para que un bebé se duerma tiene que tener razonablemente cubiertas su necesidad de comida y estímulos.

Cuando tiene sueño y falta alguna de ellas vemos como el bebé “se pelea con el sueño”. Y acaba durmiéndose cuando cubrimos la falta de estímulos (por ejemplo meciéndolo) o de comida.

Esto hace que muchos bebés aprendan a dormirse con rituales que necesitan nuestra colaboración en los que básicamente aportamos estímulos hasta que tiene el tope cubierto para que le permita dormirse:

  • En brazos mientras lo mezo.
  • Con el chupe en la boca.
  • En el carro paseando.
  • Con objetos que se mueven, hacen ruido o generan luces.

El problema es que todos estos son rituales que dependen de que nosotros los completemos. Generamos así Rituales de Sueño Dependientes. En pocos meses el cerebro madurará y tendrá unos ciclos de sueño bien definidos. Ciclos entre los que, para enlazarlos, tiene que realizar sus Rituales de Sueño. Si sólo dispone de rituales que dependen de nuestra colaboración es habitual que nos pidan hacerlo entre 5 y 10 veces en una noche.

¿Pero qué pasa con los niños que cubren su necesidad de estímulos por sí solos?

Un bebé que aprende a entretenerse con su mano en la boca es fácil que acabe durmiéndose así. Está cubriendo por sí mismo la falta de estímulos y puede hacerlo hasta llegar al nivel que le permita dormirse sin nuestra ayuda.

Son los bebés capaces de hacerlo los que por encima de los 4-7 meses siguen durmiendo con menos de 2 despertares cada noche. Piensa en esto cada vez que le quites la mano de la boca….

Y mucho más… Desarrollo Inmunitario

Cada vez sabemos más sobre el desarrollo del sistema defensivo de los bebés y empezamos a entender porqué están aumentando los problemas asociados a su mal funcionamiento.

El sistema defensivo necesita para modularse adecuadamente:

  1. Un volumen de actividad mínimo, que en muchos casos no cubrimos. Uno de los avances que ha mejorado la supervivencia infantil ha sido la Salubridad. Tenemos unas condiciones higiénicas inigualables en cualquier época previa de la humanidad. Esto es útil para reducir la frecuencia de infecciones. Pero nos hemos pasado. El sistema defensivo al nacer debe empezar un proceso en el que tiene que ir clasificando todos los gérmenes con los que va a convivir en este mundo y tiene que hacer una respuesta ante ellos gradual, de forma que los mantenga a raya, pero sin generar un daño excesivo en el propio cuerpo.
  2. Inmunidad Pasiva. Siempre se ha realizado una parte importante de esta clasificación y respuesta a los gérmenes en los primeros meses de vida, mientras el sistema defensivo cuenta con tutela por parte de la inmunidad de la madre. Esta tutela se produce por dos vías:
    1. Los anticuerpos recibidos a través de la placenta durante el embarazo. Estos anticuerpos actúan desde el primer día de vida bloqueando a todos los gérmenes contra los que la madre ha generado anticuerpos en toda su vida. Pero no sólo los bloquean, avisan al sistema defensivo del bebé y lo activan haciendo que responda ante esos gérmenes y desarrolle sus propios anticuerpos.
    2. Los que sigue recibiendo a través del pecho con la Lactancia Materna. Los anticuerpos maternos recibidos a través de la placenta se perderán a partir de los 4-6 meses hasta desaparecer por completo antes del año. Pero si toma lactancia materna:
      1. El bebé seguirá recibiéndolos en la leche.
      2. Y recibirá anticuerpos nuevos que la madre genera de las infecciones que sufra durante la lactancia. Es decir de aquellas infecciones que ataquen durante este periodo y posiblemente afecten también al bebé.
    3. Que en este periodo de Inicio Tutelado el bebé clasifique y responda con ayuda de las defensas de la madre a una mayor proporción de gérmenes hace que esté mejor preparado para la fase posterior en la que tendrá que hacer el trabajo por sí mismo. Por lo que criarlo en un ambiente excesivamente limpio limita ese entrenamiento dejando al bebé sólo ante el peligro sin haber regulado adecuadamente sus Defensas. Dejar que el bebé se meta las manos en la boca (sin limpiarle con las toallitas de forma compulsiva) y que contacte con el mayor porcentaje posible de gérmenes mientas cuenta con la ayuda de la inmunidad de su madre favorece un mejor ajuste del Sistema Defensivo.
  3. Microbiota. Cada vez conocemos mejor a nuestra flora saprofita: Esos gérmenes con los que convivimos y que en muchos casos pueden ayudarnos en nuestra Nutrición, desarrollo Neurológico e Inmunitario o generar problemas en esos campos. Una de las claves que influyen de forma clara según los últimos estudios es que cuanto mayor es la variedad de gérmenes que componen nuestra flora menos problemas. En el estudio que os he enlazado se demuestra por ejemplo que la Enfermedad Inflamatoria Intestinal se asocia con floras intestinales pobres. Porque cuando la variedad es escasa es más fácil que uno de los gérmenes se haga con el dominio del intestino generando una agresión. Dejar que tu hijo se meta las manos en la boca tocando por todas partes es la forma en la que aumenta la variedad de esa flora. 

Y por último, Tolerancia Alimentaria

Todos estos pasos que he descrito, son necesarios para que lleguemos al pasos siguiente bien preparados: Alimentación Complementaria.

Para tener éxito en la alimentación completa vamos a necesitar esa coordinación de la mano llevando objetos a la boca, la capacidad de formar el bolo alimenticio con movimientos de la lengua, masticación y salivación y una deglución segura en la que la arcada nos defienda si algo no va bien.

Pero además necesitaremos tener un sistema defensivo con la madurez suficiente para mantener a raya a todos los gérmenes que van a entrar acompañando a los alimentos, y hacerlo sin cometer errores que le hagan dañar el intestino (enfermedad inflamatoria intestinal) o responder frente a lo que no nos agrede, sino que es el objeto de nuestra alimentación (alergias alimentarias).

Cuando estamos preparados, entre 6 y 10 semanas después de empezar a llevarse las manos a la boca, el bebé empieza a mostrar interés por nuestra comida cuando nos ve alimentarnos y activamente intenta llevarse alimentos sólidos a la boca.

Lo hace cuando lo hace porque está preparado, con todo el proceso previo, y porque lo necesita: Este momento suele coincidir con la etapa en la que el bebé empieza a agotar las reservas de micronutrientes que consiguió durante el embarazo y no están presentes en cantidad suficiente en la leche.

Hacerlo además de forma precoz, mientras cuenta con la ayuda de los anticuerpos maternos que pasaron durante el embarazo y siguen llegando con la Leche Materna,  se ha demostrado que reduce la aparición de alergias alimentarias.

Resumiendo: ¡Hay que ver qué bien hecho está el bebé! Entender toda su capacidad innata para adaptarse al mundo es clave para no interferir con nuestros cuidados generando problemas.

Deja que se meta las manos en la boca, ¡Y si no están limpias MEJOR!

Y éramos tan inocente que pensábamos que lo hacía simplemente porque le iba a salir un diente😂😂😂😂

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Peketema 6: Higiene de los dientes en niños y bebés

Higiene dental en bebés

Cuándo y cómo recomiendo a los padres empezar con la higiene de los dientes en los bebés.

Este Peketema se podía abordar de muchas formas. Pero nos vamos a centrar en lo que ha sido vuestra petición concreta: «Higiene bucal infantil, cuándo comenzar a cepillar y qué tipo de cepillo y pasta dental».

Esto en la práctica es hablar de caries en niños y la utilización del cepillo de dientes y pasta de dientes.

Caries por tomar biberón con líquido azucarado

Para empezar, vamos a aclarar el concepto de caries.

Simplificando, los dientes tienen tres capas (esmalte, dentina y pulpa). El esmalte es la capa externa más dura. La dentina no es tan dura y menos rica en flúor y la pulpa que es la zona más blanda con nervios y vasos sanguíneos que nutren al diente.

La caries es una destrucción del diente que empieza de fuera hacia dentro:

  1. Destruye primero el esmalte, muy lentamente, porque es la parte más dura.
  2. Si no la paramos progresa por la dentina con rapidez.
  3. Puede acabar afectando a la pulpa.

No duele hasta que alcanza a la pulpa, por lo que si no se busca, se detecta en muchos casos cuando ya se han destruido todas las barreras de protección del diente.

El causante son gérmenes que viven en nuestra boca y se alimentan fundamentalmente de azúcares que quedan en en los dientes tras las comidas. Por eso, la principal arma para evitar la aparición y progresión de las caries es eliminar los restos de azúcares tras las comidas. Y eso lo hacemos con el cepillado de dientes.

Cuándo comenzar a cepillar los dientes de los niños.

Esto lo voy a plantear al revés: ¿Cuál es la edad más tardía en la cual considero que los niños deberían de tener ya el hábito de cepillarse los dientes tras cada comida?

En el momento que tengan el primer diente definitivo. Lo que para la mayoría de los niños significa 5-7 años.

Es decir, las caries en los dientes de leche tienen su importancia, y ahora hablaremos de ese tema.

Pero una vez que salen los dientes definitivos la lucha con la caries es mucho más importante: Estos dientes tienen que durar el resto de la vida, y la aparición de caries antes de los 15 años si no se cuidan es muy habitual.

Podemos arreglar las caries. Pero toda reparación de un diente es imperfecta y lo debilita. Por lo tanto, si no hemos conseguido que un niño tenga el hábito de cepillarse los dientes antes de que salga el primer diente definitivo, no debería ser un tema que siguiésemos tomando a la ligera a partir de ese momento.

Cuidado de los dientes de leche.

Se puede leer en muchos manuales para padres lo siguiente: «la higiene de los dientes empieza desde el instante en que se tienen». Muchos manuales recomiendan limpiar los dientes de leche después de cada comida desde que salen los primeros dientes de leche. Lo que recomiendan al principio es limpiar los dientes con una gasita tras cada toma o con un dedil de silicona.

A mí eso, la verdad, me parece exagerado, innecesario y desagradable para el bebé.

Os explico: Muchos padres prueban a hacer esto y el resultado es que supone una lucha con el niño que a veces llega a provocarle incluso arcadas. Voy a intentar razonar un poco sobre el tema.

Hay niños que lo aceptan muy bien, especialmente con un dedil de silicona.

En algunos casos puede ser incluso buscado por él porque le da un estímulo, y puede ser útil para desensibilizar la encía y que duela menos la salida de los dientes. Así que si te deja o lo busca puedes hacerlo. Sin agobios. No pasa nada por no hacerlo tras cada toma.

Nuestra preocupación fundamental es:

– Evitar las caries.

– Introducir unos hábitos de higiene para evitarlas en el futuro.

Evitar las Caries en los dientes de leche:

Las caries son causadas por la proliferación de la placa dental generada por algunos gérmenes de nuestra boca entre los que destaca el Estreptococo Mutans.

Es un germen que se alimenta fundamentalmente de Azúcar (sacarosa). No metaboliza bien la lactosa. Por lo que la leche por sí sola no genera una caries significativa. Debe llevar azúcar añadidas para generarla.

  1. Mi experiencia me dice que salvo excepciones de niños cuyo esmalte es defectuoso la caries en lactantes tiene casi un único causante: Biberón con bebida azucarada como recurso para tranquilizar al bebé o aliviar la sed. Esta costumbre produce caries especialmente en los dientes centrales de arriba.
  2. Y en segundo lugar el consumo continuo de productos azucarados sólidos entre las comidas: Las chucherías y las galletas. Esta costumbre produce caries especialmente en las muelas.

El biberón con zumo proboca caries

 

Caries típica por tomar biberón con azúcar

Salvo casos como digo de niños que tienen un esmalte defectuoso si yo veo un bebé con caries en las «paletas de arriba» tengo claro que en el carro llevan un biberón con zumo, leche con azúcar (o batidos) o infusión con azúcar.

Aunque a veces se empeñen en negarlo (El doctor House diría: «Los pacientes siempre mienten»).

Y si tiene las muelas picadas, se que se toma chucherías o galletas con frecuencia, cosa que de nuevo pueden negar. En el concepto de chuches entran todos los productos ricos en azúcar que damos a los niños y que no comemos nosotros cuando se los damos: El rey de esta categoría son las Galletas.

Como al leer esto nadie tiene que justificarse, que quede claro: Si un niño tiene caries es que algo está mal, o sus dientes o más frecuentemente sus hábitos.

Los dientes no puedes cambiárselos, los hábitos sí. Para mí resulta más importante evitar estos dos hábitos que el cepillado de dientes.

Cepillarse los dientes tras las comidas. ¿Cuándo y cómo deberíamos hacerlo?

La respuesta aquí es que depende de cada niño.

En otras partes de esta web he explicado hasta la saciedad que cada niño es único y que para los cambios que suponen crecer, cada niño está mejor preparado en un momento concreto.

Y es preferible retrasar dentro de lo razonable un cambio a forzarlo. Porque cuando forzamos los cambios antes de que el niño esté listo suelen aparecer más problemas de los que intentábamos evitar.

La forma de saber cuando es el momento es contar en este tema como en otros muchos con tres aliados: La curiosidad, la tendencia a imitar y el gusto por el juego innato en los niños.

Pasos para introducir el cepillado de dientes en niños en la práctica:

  1. Compra un cepillo de dientes para tu hijo. El cepillo debe ser pequeño (no podemos meter un cepillo de adulto en la boca de un niño por simples razones de espacio) y con las cerdas lo más blandas posibles (el esmalte de los dientes de leche es mucho más blando que el de los definitivos y se rayaría y desgastaría con un cepillo duro).
  2. Pasta de dientes. Al principio ninguna. Cuando ya acepte bien el cepillo sin pasta podemos usar una de adulto a dosis testimonial o una baja en flúor para niños. El problema es que la mayoría de los niños se traga la pasta de dientes. Y un exceso de flúor puede también manchar los dientes y hacerlos más frágiles.

    Dientes de leche manchados por exceso de flúor

  3. Que tu hijo te acompañe tras las comidas al baño y te vea cepillarte los dientes. Dale su cepillo sin pasta para que juegue con él. No pretendas que se cepille ni lo hagas tú las primeras veces. Más tarde o más temprano todo niño coge el cepillo e imita a sus padres.
  4. En torno a los dos años, casi todos los niños a los que hemos hecho el paso previo juguetean ya con el cepillo. Deja que lo haga y prueba a que te deje que acabes cepillándole tu de forma algo más sistemática. O en los más colaboradores enseña a cepillar en cinco movimientos: Con los dientes cerrados, cepillo arriba abajo en las «paletas» y después en las muelas cada uno de los 4 grupos, adelante y atrás.
  5. Empezaremos a usar pasta (como os dije baja en flúor) cuando el niño quiera probarla.
  6. Para cuando salga el primer diente definitivo todo niño debería saber cepillarse los dientes de forma correcta y tener la costumbre de hacerlo después de las principales comidas. El mínimo, mínimo, sería tras la cena antes de acostarse.

Nos hemos centrado en el tema de la caries, otras cuestiones referentes a los dientes en niños podéis encontrarlas en estos artículos:

Los dientes de leche.

Peketip 11: Los dientes de leche

Peketip 4: Ayudar a un niño a dejar el chupe

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¿Por qué mi bebé babea mucho?

Por qué mi bebé babea

¿Babéa mucho tu bebé? Te dirán que eso van a ser los dientes. Pero esa es sólo una de las causas y no la más frecuente. Te cuento las más habituales y las que realmente pueden ser importantes.

Para entender por qué un bebé babea mucho lo principal es su edad.

Yo distinguiría entre los bebés que empiezan a babear en torno a los dos meses, mentiéndose las manos en la boca, y los que ya más adelante lo hacen, entre los 6 y 12 meses. Y por último el que sin meterse las manos en la boca empieza a babear mucho.

El bebé de en torno a 2 meses que empieza a babear metiéndose las manos en la boca

Es un paso clave del desarrollo de las habilidades para alimentarse.

Aunque cuando lo ven casi todos te dirán que está preparándose para la salida de los dientes, raramente salen tan pronto.

Cuando un bebé pasa el primer mes y medio, dos meses, suele tener cubiertas sus necesidades de comida y sueño de forma regular. Y empieza a ganar protagonismo la tercera: La necesidad de estímulos.

Como parte de esa necesidad de estímulos, el niño descubre sus manos y tiende a llevárselas a la boca para explorar nuevas sensaciones. Se entretiene jugando con sus manos en la boca.

Y cuando introduce las manos en la boca, se estimula la salibación. Por eso empieza a babear.

Podría pensarse que es un entretenimiento sin mucha importancia. Pero en realidad juega un papel fundamental para cuando llegue la alimentación complementaria:

  1. Llevarse las manos a la boca es necesario para llevarse alimentos a la boca en la fase posterior.
  2. Mascar, morder los dedos y jugar con la lengua le da una movilidad que no estaba ejercitando con el chupeteo y que va a ser necesaria para procesar los alimentos sólidos.
  3. Esa salivación aumentada es necesaria para ablandar, lubricar y tragar mejor los alimentos sólidos.

Por tanto babea como parte de un plan de desarrollo definido instintivamente. No tiene nada que ver con los dientes.

Bebé de 6-12 meses que babea mucho metiéndose las manos en la boca

Es aquí, entre los 6 y 12 meses cuando realmente suelen salir los primeros dientes.

Lo que podemos notar cuando ocurre es que el bebé tiende a morder con la zona en la que los dientes están a punto de salir. Si miramos esa zona de la encía la veremos ensanchada y puede que nos sorprendamos con los primeros picos de los dientes asomando en ella.

En esta fase tampoco la saliva es algo inútil: Contiene sustancias que nos protegen de las infecciones y alivian el dolor.

Bebé que babéan mucho sin meterse las manos en la boca y comen peor

De todas las posibilidades de babeo, ésta es la única que indica que algo va mal.

Cuando un niño empieza a comer mal y claramente hay un aumento del babéo sin meterse las manos en la boca suele ser un sigo de que le duele mucho al tragar. El dolor es tan intenso que le impide incluso tragar su propia saliva.

Suele estar causado por alguna infección viral que produce llagas en la boca. Estas llagas duelen tanto que el simple gesto de tragar resulta muy doloroso.

En muchos casos, si miramos en el interior de la boca veremos también alguna llaga en la lengua o en el interior de las mejillas y los labios.

Llévalo a su pediatra para que te confirme la infección y te recomiende el tratamiento adecuado.

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¿Es un problema que se chupe el dedo para dormir con 3-6 meses?

Qué es mejor, que un bebé se chupe un dedo o que use el chupe?

Muchos dicen que es malo que un bebé se chupe el dedo para dormir y pretenden sustituirlo por el chupe. Te explico mi opinión sobre este tema.

Escribo este artículo a petición de Verónica como Peketema en nuestra comunidad de Facebook.

“Chuparse el dedo para dormir en bebes de entre 3 y 6 meses… Qué hacer para que conciliar el sueño sino sabe usar el chupete. Cómo hacer para evitar por la noche que se lo meta y no morir de sueño en el intento….. ¡Gracias!”

Sé que esta respuesta va a descolocar a Verónica. Pero ¿Por qué quieres que no haga lo que describes?

¿Por qué no dejarle que se duerma chupando su dedo?

¿Por qué morir en el intento de evitar algo natural que da al niño autonomía para dormirse?

Ahora voy a explicarlo:

¿Es malo que un bebé se duerma chupándose el dedo con 3-6 meses?

Mi respuesta es clara: ¡Por supuesto que no!

Un chupe no es otra cosa que un dedo de plástico. Antes de la invención de los chupes, la mayoría de los niños se chupaban el dedo.

Un chupe es un material inerte, sin capacidad de defenderse. Un dedo es un material vivo que se defiende para evitar é que en su superficie (como la del resto de la piel) crezcan gérmenes agresivos.

Chuparse el dedo puede deformar la encía. Pero es una deformidad reversible hasta cierta edad. Lo que pasa es que con el chupe ocurre exactamente lo mismo. Para evitar deformidades permanentes de la boca la clave es eliminar el chupe o el dedo antes de cierta edad. En esto hay quien es más restrictivo y quien menos. Mi opinión es que podemos hacerlo desde el momento en que el bebé tiene su arcada dentaría completa, en torno a los 2 años. Para esa edad tendrá ya 16 dientes. Le faltarán por salir únicamente los molares de atrás, que suelen aparecer en torno a los 3 años. Y a los que ni el chupe ni el dedo llegan ya para ayudar a aliviar la molestia.

Cuando llegue ese momento de retirar dedo o chupe hay trucos. En el caso que nos ocupa, el dedo, lo que suelo recomendar es poner un esparadrapo en ambos pulgares (si son los que usa) y mantenerlos tanto de día como de noche durante un par de semanas. Lo cambiamos las veces que haga falta según se deteriore el esparadrapo.

Haciéndolo así podemos conseguir fácilmente que deje de chuparse el dedo cuando está justificado que lo haga. Pero hasta entonces:

La autonomía para la que el bebé está preparado gracias a su dedo (ese chupe de carne que nunca se pierde).

Esto es algo en lo que no se piensa. Verónica preguntaba cómo lograr que su bebé no se durmiese con el dedo. Y mi pregunta es ¿para qué?

En la edad en la que consulta, entre los 3 y 6 meses, es precisamente el periodo en el que los bebés configuran su ritual de sueño. Os voy a aclarar lo importante que es esto.

La mayoría de los bebés durante los 3-4 primeros meses de vida duermen cada vez más de noche reduciendo el número de despertares.

Pero a partir de esa edad los ciclos de sueño se hacen más claros y se definen los rituales de sueño. El resultado es que cada vez que un bebé sale de un ciclo de sueño y quiere entrar en el siguiente aparece una pregunta: ¿sabe hacerlo sin que nosotros hagamos nada o no?

Rituales de sueño dependientes e independientes.

Y aquí surge una diferencia importante que va a definir el descanso de toda la familia durante muchos meses o años:

  1. Ritual dependiente. Cuando un niño sólo sabe dormirse con un ritual que precisa la ayuda de sus cuidadores va a pedir esa ayuda cada vez que se despierte, aunque lo único que necesite sea volver a dormirse. En el caso del que hablábamos, con el chupe, va a pedir que se lo pongas. Y ahí estarás, de ponedor oficial de chupe a las 3 de la mañana, a las 4, a las 5….
  2. Ritual independiente. Si por el contrario su ritual de sueño es algo que puede hacer sin ayuda, como chuparse el dedo, se despertará con la misma frecuencia que el niño anterior. Pero si su única necesidad es volver a dormirse, introducirá su dedo en su boca, chupará su dedo y se dormirá. Así en todos los ciclos de sueño en los que no haya ninguna otra necesidad.

No pretendamos que los bebés prescindan de nosotros, pero dejemos que adquieran la autonomía que su desarrollo les permite

Claro que tener un bebé supone asumir sacrificios. Nadie duda eso. Y para un defensor de la crianza con apego como yo  dar esa atención con el máximo agrado es muy importante.

Pero los niños van creciendo y se van haciendo cada vez más autónomos a una gran velocidad. Tanto, que en muchos casos los padres sentimos miedo o no vemos que el bebé tiene ya esa capacidad.

El que trato hoy es un ejemplo. Cuando un bebé se lleva su mano a la boca y después su dedo no está más que cubriendo etapas de su desarrollo normal.

Llevarse las manos a la boca es una forma de conseguir estímulos, y un paso previo a la autoalimentación.

Pero como todo en la naturaleza, cada nuevo paso tiene implicaciones en otros aspectos: Jugar con el dedo en la boca y chuparlo va a dar a la lengua una agilidad y fortaleza necesaria para el proceso de masticar y deglutir adecuadamente.

Y en el aspecto en el que tratamos, chuparse el dedo, da a bebé la capacidad de calmarse sin ayuda, no porque no queramos dársela. Sino porque llega el momento en que puede elegir entre perdírnosla o cubrirla por sí mismo. Es su primera técnica de autorelajación.

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¿Sabes por qué algunos bebés rechazan la fruta de repente?

Sabes por qué algunos bebés rechazan la fruta de repente cuando antes la tomaban bien?

Hay bebés que tomaban fruta muy bien y de repente la rechazan. ¿Sabes por qué? Te lo explico para que sepas cómo actuar y no empeorar la situación.

La conducta de los niños es un misterio. Especialmente durante la etapa en la que aún no pueden usar el lenguaje para expresar los motivos de lo que hacen.

Pero es un misterio que puede resolverse en muchos casos pensando en cuestiones simples.

En este caso vamos a centrarnos en una situación muy común. Escribo esto porque son muchos los padres que me lo han preguntado y creo que viene bien entenderlo. Es útil en esta situación concreta, bastante frecuente, pero también a modo de ejemplo para entender otras conductas, aparentemente incomprensibles.

Un bebé que ya tomaba fruta sin problema de repente la rechaza

Puede haber niños a los que les gustan más unos alimentos que otros.

Pero lo llamativo en estos casos es que inicialmente han aceptado muy bien la fruta. Puede que incluso lleven varias semanas tomándola.

Y un día de repente la rechazan.

No parece haber un motivo, pero vemos que el bebé es insistente en el tema. Dejamos de insistir, le damos otro alimento, como por ejemplo la leche, y la acepta sin problemas. Volvemos a probar con la fruta y vuelve a rechazarla. Y cada vez con mayor insistencia.

Una modificación de conducta tan brusca nos resulta muy llamativa. No entendemos qué ocurre ni qué es más adecuado hacer:

  • ¿Dejamos de insistir con la fruta y que coma lo que sí acepta?
  • ¿Insistimos en que la coma porque la fruta es un alimento importante?

¿Qué opinas tú?

Debo confesarte que durante muchos años no tenía clara la respuesta o estaba más a favor de la segunda opción. Pero es que en unos años mi visión de los niños ha cambiado.

Los niños no siempre escogen lo que les conviene. Pero en muchos casos tienen motivos más que justificados para hacer ciertas cosas. Si entendemos esos motivos podemos hacer las cosas de forma que superemos los problemas. Si no las entendemos podemos empeorarlos.

Cuando un niño rechaza la fruta de repente suele ser por dolor

Y qué tiene la fruta que pueda producir dolor:

  • De forma inmediata, acidez.
  • A medio plazo, fructosa.

Situaciones en las que un niño rechaza la fruta por su acidez:

  1. Aftas o llagas en la boca. Hay muchas infecciones vírales que pueden originar aftas o llagas en la mucosa de la boca. Algunas se acompañan de erupciones alrededor de los labios. Cuando es así es fácil suponer que pueda haber alguna lesión también en el interior. Pero en muchos casos las lesiones son escasas y sólo están donde no las vemos. Imagina qué le pasa a un niño que tiene un afta y que de repente toma fruta ácida. ¿No es normal que la rechace?
  2. Los dientes. Cuando los dientes salen las encías se están abriendo. Los receptores de dolor están hiperexcitados. Cualquier estímulo en ese momento puede ser más doloroso de lo habitual. Al tomar fruta ácida irrita las heridas de las encías que los dientes están abriendo al salir. ¿Es extraño que rechace la fruta en esta situación?

Situaciones en las que el bebé rechaza la fruta por intolerancia a la fructosa:

  1. En Intolerantes a la Fructosa. Hay personas que tienen un defecto que les impide digerir el azúcar de la fruta. La fructosa es un «azúcar doble» que nuestro intestino debe partir por la mitad para que pueda absorberse. Para eso usamos una enzima. Si no somos capaces de producirla en cantidad suficiente por un defecto genético, no podremos digerir y absorber ese azúcar. El resultado es que se queda en el intestino, es consumido por los gérmenes de nuestra flora intestinal que lo fermentan produciendo gases y ácidos que irritan la pared del intestino. El resultado es que al poco rato de tomar la fruta hay dolor de barriga y diarrea ácida. Si esto te ocurriese cada vez que tomas fruta, ¿no acabarías rechazándola?
  2. Tras algunas gastroenteritis virales se puede originar una intolerancia transitoria a la fructosa. En el punto anterior decía que hay personas que tienen un defecto genético que les impide digerir la fructosa. Pero en otros casos puede ser algo puntual. Si tienes una infección en el intestino y se altera la mucosa, la fructosa es digerida con una encima que se produce en la zona más expuesta, la superficie. Si esta superficie de la mucosa es barrida y perdemos la capacidad de digerir la fructosa (y la lactosa, el azúcar de la leche). Podemos recuperar esa capacidad en cuanto se regenera la mucosa. Pero es que la diarrea producida por la propia intolerancia puede mantener la mucosa dañada. Es la pescadilla que se muerde la cola. Estas diarreas ácidas suelen ceder en cuanto retiramos de la dieta del niño los azúcares que no digiere: Fructosa y Lactosa.

¿Qué hacer cuando un bebé rechaza la fruta de repente?

Una vez que entendemos mejor las razones del niño que rechaza la fruta, pensemos cómo actuar.

Evidentemente nuestro objetivo es que el bebé acabe tomando la fruta de nuevo.

Pero si hay un problema que produce dolor al tomarla, e insistimos, sólo conseguiremos que el rechazo a la fruta se haga cada vez más fuerte y duradero.

Lo adecuado es eliminar la fruta de su dieta mientras dure el problema y ayudar si podemos a que se resuelva la causa del dolor.

En la práctica lo que debes hacer en cada una de las situaciones que generan dolor al tomar fruta es:

  • Rechaza la fruta por dentición. Habitualmente los dientes crecen dando estirones. Suelen estar activos durante unos 3-4 días. Es la fase en la que van rompiendo encía para salir y en la que estará más sensible. Si vemos que un niño rechaza la fruta y tiene dientes saliendo deja de ofrecerle fruta hasta que veas que los dientes detienen su avance y un par de días más para que la encía se repare.
  • Rechaza la fruta por un afta o llaga. Lo normal en las infecciones que las generan es que estén saliendo llagas nuevas durante 2-4 días y tras eso tarden en curar otros 2-3 días. En total una semana más o menos. Para que las llagas molesten menos y se curen antes lo que parece dar mejor resultado son aplicaciones de ácido hialurónico. Lo que hace es formar una capa protectora sobre la lesión.
  • Rechazan la fruta con gases y diarrea ácida. En estas situaciones lo que recomiendo es que elimines la fruta y la lactosa (el pecho no tiene problema, si toma leche, sin lactosa, puede tomar yogur y queso) y le des un probiótico. Hacemos esto hasta que desaparezcan los gases y la diarrea ácida y una semanita más. Cuando pase este periodo vuelve a ofrecerle lactosa y fruta. Si al hacerlo empeora de nuevo elimínalas de su dieta un mes. Si al reintroducírselas en la dieta vuelve a empeorar consulta a su pediatra, porque tal vez, no se trate de una intolerancia pasajera.

Como os decía al principio del artículo, un niño no siempre sabe lo que le conviene. Pero sus reacciones no son por ello injustificadas, absurdas o imcomprensibles.

Insistir a un niño a que coma algo que rechaza no es nunca la solución. Incluir la pelea sólo puede empeorar el problema. Empeorará la relación del niño con la comida y contigo.

Pero ¿Y si el niño simplemente está seleccionando la comida y rechaza la fruta porque prefiere otras cosas?

Esto es bastante frecuente. Pero ocurre porque ofrecemos al niño una dieta inadecuada.

Si tú ofreces a un niño lácteos azucarados es fácil que estos vayan suplantando progresivamente a otros alimentos que resultan menos apetecibles al niño.

La solución en estos casos pasa por 3 consejos simples:

  1. Confía en la capacidad de tu hijo de comer la cantidad necesaria. No hagas nada para que coma más. No suele funcionar y suelen ser soluciones contraproducentes.
  2. Elimina de la dieta del niño esos productos comodín que están suplantando a la comida. No le des más productos azucarados. Son caros, no aportan nada que no tenga una dieta variada y se cargan la dieta sana.
  3. Ofrécele comida variada pero en plato único. Es decir, no pongas primero, segundo y postre. Ofrece plato único. Y hazlo de forma que en conjunto haya variedad. Pero en cada comida ofrecemos un sólo alimento y de eso que coma la cantidad que quiera.

Haciéndolo así conseguirás sin pelear que tu hijo tome una dieta variada. Este es el objetivo, y lo haremos mejorando su relación contigo y con la comida.

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Salida Tardía de los Dientes

Salida tardía de los dientes

«Salida tardía de los dientes de los bebes. ¿Porque salen tarde? ¿Cuando preocuparse?»

Respuesta a un Peketema propuesto por Andrea en nuestra comunidad de Facebook.

Recuerda que cada lunes a las 11:00 (hora de Madrid) publicamos un Post dando la oportunidad para que digáis de qué temas os gustaría que publiquemos contenido. Es lo que llamo vuestro Peketema.

Si quieres que publique sobre un tema concreto sugiere el que desees y anima a conseguir «me gustas». Publicamos de aquellas sugerencias vuestras que obtienen más apoyo y resultan más interesantes.

El caso de hoy es algo que me preguntan muchísimo en la consulta: «¿Es normal que todavía no tenga ningún diente?»

Sí, es normal. Y me da igual la edad casi siempre. Evidentemente que un niño no tenga ningún diente con 3 años no es normal.

Pero que no los tenga con un año es bastante habitual. Mi propio hijo no tuvo ninguno hasta los 13 meses.

En mi experiencia es bastante poco frecuente que superen los 15 meses sin ningún diente.

Lo más normal suele ser que empiecen a salir entre los 6 y los 12 meses.

¿Por qué salen tarde los dientes en algunos bebés?

Pues no se debe a lo que muchos dicen. No es por falta de calcio o flúor, ni por desnutrición, ni por que haya ningún problema en la gran mayoría.

Simplemente, cada persona tiene un esquema de desarrollo diferente que está marcado genéticamente. Hay algunas cosas de nuestro entorno que pueden modificar este plan previo. Pero en el caso de los dientes lo más determinante es nuestro plan de desarrollo propio.

Yo nací con un diente. ¿Era porque tenía exceso de calcio o flúor? Pues no. Era simplemente que estaba hecho así.

Mi hijo estaba bien, alimentado y sano y le salió con 13 meses. Y de nuevo es que eso era lo que él tenía marcado.

¿Cuándo preocuparse si los dientes no salen?

Planteo así la pregunta porque es tal como lo pide Andrea. Pero sabéis que yo no soy mucho de preocuparme. Más bien mi planteamiento sería, ¿Cuándo salta la alerta de que tal vez haya alguna sorpresa?

Y esto no es en fechas sino en el modo en que van saliendo los dientes.

Un niño que está bien pero aún no tiene ni un diente no me preocupa nunca.

Especialmente si ya voy notando que la encía insinúa la forma de los dientes, me preocupa poco si tarda más o menos en salir. Ya saldrán y no depende de nada que yo haga o deje de hacer.

Faltan dientes

El problema real que a veces vemos es que falten algunos dientes o salgan raros.

Esto sí que lo vemos con frecuencia. Los dientes suelen salir de forma simétrica.

Por recordar un poco el orden:

  1. Suelen salir primero los dos dientes del centro en la encía inferior.
  2. Le siguen  los 4 dientes de arriba.
  3. Luego los dos laterales de abajo.
  4. Después las muelas, una en cada esquina. A veces salen antes de los dos laterales de abajo.
  5. Los colmillos salen más tarde que las muelas.
  6. Otras cuatro muelas, una en cada esquina, al fondo.

Como digo suelen salir de forma simétrica. Puede haber siempre pequeñas diferencias, de forma que por ejemplo puede salir la paleta derecha y que la izquierda salga unos días más tarde y que no tengan la misma longitud al principio.

Pero acaban equilibrándose en pocas semanas.

Cuando sospechamos que puede ocurrir algo raro es cuando vemos salir un diente y su simétrico no da signos de estar en ello incluso un mes después.

Cuando esto ocurre es frecuente que se deba a:

  • Diente doble. Algunos niños tienen en lugar de un diente como dos más pequeños fundidos. Cuando sucede, este diente «raro» suele salir más tarde que su simétrico normal.
  • No hay diente. Evidentemente si falta un diente pasará el tiempo y superará el mes desde que salió su simétrico sin que aparezca. A diferencia del caso anterior, aquí podremos notar que la encía, donde debe salir el diente es fina. No hay señales de que esté ensanchándose formando un diente en su interior.

La repercusión que pueden tener para el futuro es que hagan que los demás dientes no acaben bien situados. Pueden desplazarse empujados por el diente anómalo si es más grande o juntarse para cerrar el espacio del diente que no se formó.

Cuando no hay ningún diente

Como os decía más arriba, no conozco ningún niño sin dientes por encima del año y medio. Y los que he visto acercarse a esta edad tenían una encía que ya mostraba la forma de los dientes que se estaban formando en su interior. Cuando es así sólo cabe paciencia.

No van a salir antes porque le demos suplementos de calcio ni de flúor. Y no tenemos que hacer nada para que esos dientes salgan.

¿Tienen alguna relación estas particularidades con la forma en la que salen luego los dientes definitivos?

No siempre.

Por ejemplo, que a un niño le falte un diente de leche no siempre se asocia a que cuando lleguen los definitivos falte el que ocuparía su lugar. Pero hay probabilidades de que ocurra.

Que salga un diente doble «raro» no tiene porqué ocurrir también cuando su lugar sea ocupado por el definitivo. Lo más habitual es que no sea así.

Lo que sí suele ocurrir es que cuando los dientes de leche salen pronto se cambien pronto por los definitivos. Y que si salen tarde los primeros dientes de leche, también se cambien más tarde por los definitivos.

Que se cambien tarde es una ventaja. Porque los dientes de leche son como un seguro. Mientras estén, cualquier golpe o caries se irá con el cambio de diente. Mientras que si lo sufre uno de los dientes definitivos, es para siempre.

Por tanto si a tu hijo le salen los dientes tarde, no te preocupes, puedes incluso alegrarte de que no haya sufrido antes su salida y de que posiblemente van a durarle más tiempo que si hubiesen salido pronto.
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Golpe en los Dientes de Niños

Golpes en dientes de los niños

Golpe en los Dientes de los niños ¿Qué tipos de lesión pueden producirse? Primeros auxilios para padres ¿Es necesario acudir al dentista o al hospital?

Los golpes en los dientes pueden ocurrir por una caída accidental mientras los niños juegan, durante la práctica de diferentes deportes, o por pérdida del equilibrio. Pueden ser golpes contra objetos contundentes como balones, postes de porterías, el borde de una mesa, el pavimento… y también el codo o la cabeza de un compañero de juegos.

¿Qué lesiones pueden producirse?

  • Rotura del diente (Fractura dental): puede tratarse de fracturas de una pequeña parte o de un trozo más grande.
  • Aflojamiento del diente(Luxación): el diente se mueve o se ha desplazado lateralmente, hacia fuera (Extrusión) o hacia dentro (Intrusión).
  • Caída del diente por un golpe (Avulsión)
  • Heridas en los labios o la lengua
  • Fracturas Oseas: En accidentes graves puede afectarse el hueso que sujeta los dientes.

Puedes encontrar información profesional más detallada.

Primeros auxilios

Mantén la calma, lava suavemente la boca del niño con agua y observa qué daños se han producido.

En caso de:

  • Rotura del diente (Fractura dental)En caso de pequeñas fracturas  o astilladuras simples, no es necesario hacer nada inmediatamente. Es recomendable acudir al dentista para que pula  los bordes afilados que puedan quedar, para evitar que corten los labios o la lengua y también para reponer el trozo perdido por motivos estéticos.En caso de fracturas grandes, buscar el fragmento y guardarlo en agua o leche, evitando que se deshidrate, y acudir al dentista que pegará el trozo roto al diente con adhesivos especiales. En caso de no encontrar el fragmento acudir al dentista para ver si está alojado en el labio y proteger el nervio del diente.

Si la fractura es muy importantes el nervio situado dentro del diente puede quedar al descubiertocausando dolor con el frío (al respirar o beber líquidos fríos o calientes). Tomar un calmante si es necesario y acudir al dentista enseguida para evitar que el nervio se infecte, y que la infección progrese hacia el hueso con el tiempo.

  • Aflojamiento del diente (Luxación):Desplazamiento hacia afuera, recolocar el diente en su lugar, morder una gasa para mantenerlo en su sitio y acudir al dentista para que lo fije.

Desplazamiento lateral o hacia dentro, acudir al dentista para que lo recoloque.

  • Caída del diente por un golpe (Avulsión)

Dientes de Leche

NO intentes recolocar el diente, pues podrías dañar el diente definitivo que aún se está formando.

Dientes Definitivos

    1. Busca el diente.
    2. Si el diente está limpiocógelo por la parte externa sin tocar la raíz y colócalo enseguida en su lugar, de manera que quede a nivel con los otros dientes. Que el niño muerda suavemente una gasa o una bolsita de té húmeda para que se  mantenga en su sitio.
    3. Si el diente está suciolávalo suavemente con un poco de agua y recolócalo enseguida. No lo frotes porque eso dañaría las células vivas de la raíz, necesarias para la supervivencia del diente.
    4. Si no puedes recolocarlo o nadie se atreve a hacerlocoloca el diente en un vasito y cúbrelo con suero fisiológico, leche o saliva. No dejes que el diente se seque, se deshidratarían las células vivas de la raíz. No lo transportes sumergido en agua.
    5. El diente también se puede llevar entre el labio y la encía inferiores o bajo la lengua, vigilando de no tragártelo.
    6. Acude al dentista lo antes posible, mejor antes de 30 o 60 minutos, para recolocar el diente en su lugar (reimplante). Cuanto antes se recoloque, más posibilidades de que el diente se mantenga en la boca durante años.
  • Heridas en los labios o la lengua
    Limpiar y desinfectar.
    Palpar en busca de objetos extraños o fragmentos impactados.

¿Es necesario ir al dentista de urgencias?

  • Si falta un trozo de diente
  • Si los dientes se mueven
  • Si el niño no muerde igual que antes
  • Si un diente ha saltado de la boca actúa como he descrito más arriba.

Si no aprecias lesiones importantes, no es necesario que lleves al niño de urgencias, pero llévalo en los días siguientes, ya que puede haber lesiones menos apreciables en el primer momento, que pueden necesitar control y/o tratamiento.

En ocasiones los golpes en los dientes de los bebes pasan desapercibidos hasta que los padres detectan un cambio de color amarillo, gris o rosa, sobre todo de los incisivos superiores. Esto se produce como consecuencia de una inflamación o muerte del nervio del diente. En estos casos es importante que lleves a tu hijo al dentista infantil (odontopediatra),  que valorará el tratamiento más adecuado para prevenir defectos de formación en los dientes definitivos que se están formando debajo.
Estos defectos pueden consistir:

  • pequeñas manchas blancas o marrones.
  • formación incompleta de la capa externa del diente (esmalte).

¿Es necesario ir al hospital?

En caso de un accidente importante:

  • Accidente de tráfico o una caída grave (desde cierta altura, de una bicicleta)
  • Si el niño no puede cerrar bien y juntar sus dientes, puede que la mandíbula esté rota, lo que requiere de atención inmediata.
  • Si se observa pérdida de consciencia, dolor de cabeza, desorientación o vómitos es preciso acudir a un hospital para su control, así como cuando se observan deformidades faciales, lo que podría indicar fracturas mayores que las dentarias.

Cuidados posteriores en casa

  • Dieta Blandadurante 10-15 días.
  • Cepillar los dientes que han recibido el golpe después de cada comida con un cepillo suave desde el primer día.
  • Cepillar el resto de los dientes con normalidad.
  • Enjuagar  con un colutorio de Clorhexidina 0,12% 2 veces al día durante 7 días.

En niños de menos de 6 años es mejor aplicarlo con una gasa empapada para que no se lo traguen.

  • No practicar deportes de contacto.

IMPORTANTE: Los golpes dentales deben controlarse al menos durante 5 años, puesto que pueden producirse fracturas en la raíz o desplazamientos poco evidentes que pueden tener consecuencias inmediatas, durante los primeros meses, o consecuencias tardías, más importantes durante los primeros años después del golpe.
Los traumatismos a veces pueden tener consecuencias a largo plazo incluso después de muchos años.

Factores de riesgo

  • Incisivos Superiores Adelantados
    Es un tipo de maloclusión dental en la que los dientes centrales superiores quedan muy desprotegidos y pueden sufrir golpes con mucha facilidad.

Situaciones de Riesgo

  • Caídas Accidentales
  • Práctica Deportes
  • Masticación objetos o alimentos duros
  • Peleas
  • Accidentes de Tráfico

Prevención

  • Evita el uso del andador.
  • Enseña a los niños a:
    • Cuidar sus dientes y los de sus compañeros de juegos evitando golpearlos con objetos contundentes
    • No dar empujones cuando juegan
    • Evitar las riñas o peleas
    • No saltar del columpio en movimiento
    • Usar la escalera para salir de la piscina
  • Tu hijo debe usar un protector bucal para practicar cualquiera de estos deportes: hockey, karate, ciclismo, esquí, patinaje, rugby o cualquier actividad con riesgo de trauma facial.
  • Corrige la malposición de los incisivos superiores adelantados mediante ortodoncia.
  • Evita que mastiquen objetos como lápices, bolígrafos, juguetes, huesos de oliva o cereza, o abrir frutos secos con los dientes. A excepción de los mordedores diseñados para aliviar las molestias cuando están saliendo los primeros dientes.
  • Enséñales el hábito de usar casco para ir en bicicleta.
  • Utiliza siempre sillitas y elevadores homologados en el coche, con el cinturón de seguridad, incluso en trayectos cortos.

Autora: Nuria Campo – Dentista