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100 Cólicos del Lactante resueltos

Os presento un estudio realizado por mí en el que se resolvieron 100 casos de Cólicos del Lactante en 3 años. Sirve como ejemplo de mi forma de trabajar este problema. La clave es entender que no es una sola patología, sino la superposición de varias.

Desde 2010 llevo aplicando un nuevo planteamiento sobre el cólico del lactante que parte de tres premisas:

  1. No hay una entidad única que explique los Cólicos del Lactante.
  2. Pero con un diagnóstico diferencial adecuado debemos poder resolver cualquier Cólico del Lactante identificando sus causas.
  3. Reducir lo más posible el tiempo y las pruebas complementarias necesarias para lograr la mejora de los síntomas y el diagnóstico de las causas.

En primer lugar debemos definir qué entendemos por Cólicos del Lactante:

Deben cumplir todo lo siguiente:
1. Inicio y fin de los síntomas en los primeros 4 meses de vida.
2. Episodios repetidos de llanto inconsolable, referidos por los padres, sin causa aparente y saben ser prevenir ni resolver.
3. Con buena ganancia de peso, sin fiebre ni otros signos de enfermedad evidentes.

Para fines de investigación, debe cumplir los criterios diagnósticos previos y además incluir los dos siguientes:
1. Los padres estiman una duración de llanto de tres o más horas diarias durante tres o más días a la semana.
2. Duración confirmada de 3 horas o más cuando se registra en un diario de la conducta del bebé de 24 horas.

En mi consulta en el Hospital Inmaculada de Granada (España) he atendido, entre 2014 y 2017, 100 casos de bebés que cumplen estos criterios, y que se han resuelto mediante diagnóstico diferencial con intervenciones definidas en función de su causa.

100 casos de Cólicos del Lactante resueltos

Planteamiento teórico:

Los Cólicos del Lactante son una agrupación artificial de casos en los que lo único común es el llanto del bebé y una falta de diagnóstico sobre su causa.

Llevamos años buscando una causa.

Asumo que son muchas las causas, que en cada niño puede haber varias simultáneas y que debemos tener un protocolo de diagnóstico diferencial y tratamiento que nos permita actuar para corregir las causas.

En mi experiencia he encontrado una serie definida de problemas que se repiten una y otra vez en casos catalogados como Cólicos del Lactante y que pueden agruparse en 4 categorías:

  1. Crianza. Prácticas que favorecen la irritabilidad del Lacante por no cubrir adecuadamente sus necesidades en:
    1. Estímulos.
    2. Alimentación.
  2. Flora intestinal que genera una fermentación con gases excesivos.
  3. Alergias / Intolerancias alimentarias:
    1. En los bebés alimentados con Lactancia Artificial, problemas con:
      1. Proteínas de la Leche de Vaca.
      2. Lactosa.
    2. En los alimentados con Leche Materna:
      1. Proteínas de la Leche de Vaca.
      2. Otros alimentos de la dieta Materna.
  4. Trastornos evolutivos. Llamo así a cambios normales en los primeros meses de vida de cualquier bebé, pero que en los Cólico del Lactante han tenido fallos que generan un problema:
    1. Estreñimiento. Por una Pauta incorrecta de alimentación o una digestión inadecuada que da lugar a heces duras.
    2. Pseudoestreñimiento del lactante. Por una falta de coordinación en la relajación del ano para permitir el vaciado intestinal una vez que el esfinter anal ha adquirido fuerza.
    3. Reflujo Ácido: Por un exceso de producción de ácido gástrico.

Estos problemas no sólo pueden coexistir. Lo normal es que lo hagan y que se potencien entre sí.

Vamos a abordarlos uno por uno.

Pauta de Estímulos Inadecuada

Los niños necesitan estímulos para desarrollar su cerebro.

Hay estilos de crianza que limitan claramente estos estímulos:

– Limitando el contacto con los padres.

– Dejando a los niños en una postura constante durante más tiempo del tolerado por el niño.

– Limitando la variedad de estímulos a los que el niño tiene acceso.

Dejar un niño en la cuna sin contacto con sus padres, en una postura que el bebé no puede cambiar y con acceso a unos estímulos escasos y sin variación es normal que genere ansiedad y malestar al bebé.

Hay niños en los que esta necesidad de estímulos es más marcada que en otros. Son los llamados niños de Alta Demanda. Existen y tienen unas características claras:

  • Duermen muy poco durante el día. Si lo hacen es mientras siguen recibiendo estímulos (sobre los padres o en ambientes muy saturados de estímulos como celebraciones o calles bulliciosas).
  • Piden de forma muy intensa lo que necesitan, cediendo el llanto cuando se les proporciona.
  • Para comer manifiestan mucha ansiedad pero pierden el interés enseguida, distraídos con cualquier otro estímulo.

Criterio de Inclusión:

La Clave para incluir esto en el cóctel de causas es que algunas de las crisis de llanto del bebé ceden cuando se le dan estímulos cambiantes.

Recomendación:

Pauta de crianza que aporte al bebé los estímulos que necesita de la forma más llevadera para los padres. La solución que más ayuda es el Porteo.

Pauta de alimentación Inadecuada

Todo niño que se queda con hambre llora mientras tenga fuerzas para hacerlo.

Hay estilos de crianza que limitan el acceso del lactante a la leche:

– Estableciendo horarios rígidos de alimentación.

– Limitando la cantidad que puede tomar en biberón o el tiempo que puede estar al pecho.

– Sustituyendo la leche por infusiones o chupe.

Si como resultado de ellas el bebé tiene una sensación subjetiva de hambre no satisfecha, llorará por hambre.

Pero además, al comer con ansiedad tendremos un aumento de los gases intestinales.

Criterio de Inclusión:

La Clave para incluir esto en el cóctel de causas es que algunas de las crisis de llanto del bebé ceden cuando se le da de comer sin limitación temporal ni de cantidad.

Recomendación:

Pauta de alimentación que aporte al bebé alimento siempre que lo pida, y sin límite de cantidad. 

Si durante el día espacia más las tomas que en la tarde-noche recomiendo despertarle durante el día para ofrecerle de comer con la frecuencia que el bebé pide en su momento de máxima demanda.

Esto es importante especialmente en lactancia materna.

Muchos niños tienen un desajuste entre las horas en las que el pecho produce más leche y las horas en las que el niño pide más alimento.

Esto impide un aumento adecuado de la producción de leche materna para cubrir las necesidades del bebé y que coma con ansiedad cuando menos leche hay.

Mejora si:

– Mantenemos una pauta de iluminación definida en la que haya mucha más luz de día y la mínima posible de noche.

– Despertamos al bebé con más frecuencia para tomar en las horas en las que más leche materna se produce: Mañana, Inicio de la tarde.

Dando más alimento y estímulos durante el día, el bebé llega a las horas críticas del cólico con sus necesidades cubiertas y más sueño.

Flora Intestinal Inadecuada

Cuando un niño nace empieza a ser colonizado por los gérmenes de su entorno.

Hay circunstancias que pueden favorecer la colonización por gérmenes inadecuados:

– Nacimiento por Cesárea.

– Tratamientos antibióticos por Riesgo Infeccioso Neonatal.

– Medio Hospitalario.

– Exceso de Higiene.

Durante los primeros meses de vida esa flora va a ir cambiando constantemente.

Hay momentos en los que puede haber una parte importante de esa flora que:

– Fermente produciendo más gases. Lo que genera dolor abdominal por exceso de presión.

– Produce irritantes que agreden a la mucosa intestinal, produciendo dolor y una motilidad intestinal inadecuada, con la consiguiente retención de gases y heces que genera dolor, de nuevo, por presión excesiva.

Otras patologías implicadas en el Cólico del Lactante y las intervenciones que hacemos para resolverlas (como un cambio de leche) pueden cambiar esa flora dando entrada a gérmenes perjudiciales.

Criterios de Inclusión y Recomendación:

Yo añado el tratamiento con Probióticos en todos los casos del estudio. Concretamente se han tratado con Lactobacilo Reuterii. 

Le sienta mal la leche de vaca

Algunos bebés tienen problemas para digerir la Leche Adaptada de Inicio.

Proteínas de la Leche de Vaca

Criterios de Inclusión:

– Bebés con dermatitis atópica llamativa.

– Vómitos tras las tomas.

– Malestar tras las tomas.

– Dermatitis del pañal frecuente.

Recomendaciones:

La analítica para detectar anticuerpos sólo identifica los casos con Alergia mediada por IgE. Pero no los de Alergia no mediada y los de Intolerancia.

Por tanto la prueba más fiable es la eliminación de la leche de vaca de la dieta.

Si mejor y empeora al reintroducirla mantendremos la leche fuera de la dieta del bebé.

En los casos en los que el vevé toma sólo leche materna debemos eliminar la leche de vaca de la dieta de la madre durante 2 semanas. Suele apreciarse la mejoría entre 3 y 10 días después de la eliminación total.

Si mejora y al reintroducir la leche en la dieta materna hay un empeoramiento claro de los síntomas en menos de 48 horas mantendremos una dieta exenta de leche de vaca en la dieta materna.

Intolerancia a la Lactosa

Criterios de Inclusión:

– Dermatitis del Pañal frecuente.

– Diarrea ácida.

– Malestar tras las tomas.

– Gases abundantes.

Recomendaciones:

En la lactancia materna exclusiva es muy raro que haya síntomas de Intolerancia a la Lactosa. Se puede producir en algunos casos en los que no se permite al bebé vaciar un pecho antes de pasar al siguiente. La única medida en los que toman pecho es por tanto que se permita al bebé tomar el pecho sin cambiarlo hasta que no muestre rechazo por él.

En lactancia artificial probaremos a sustituir la leche de inicio normal por una fórmula sin lactosa. Si hay una mejora clara en 2-5 días. Reintroducimos la leche con lactosa y si empeora claramente, mantendremos la Fórmula Sin Lactosa.

Estreñimiento

Criterios de Inclusión:

Entendemos por estreñimiento hacer las heces duras y con dolor. 

El estreñimiento real puede generar dolor al intentar defecar y dolor abdominal por retención de heces y gases.

Suele ser un dolor que aumenta a lo largo del día de forma intermitente, llegando a su máximo en la tarde-noche o durante la defecación.

Mejora tras hacer caca, una vez calmado el dolor de expulsión.

Recomendaciones:

Es algo casi inexistente en lactancia materna.

En lactancia artificial podemos recurrir a Fórmulas Antiestreñimiento. Puntualmente puede ayudarse a defecar con Sonda Rectal lubricada.

Pseudoestreñimiento del Lactante

En las primeras semanas de vida el tono del esfinter anal voluntario va aumentando hasta ser capaz de retener completamente las heces si no se relaja.

El bebé pasa así de hacer deposiciones casi con cada toma, a hacerlas sólo cuando relaja el ano.

Si no lo hace con frecuencia puede generar dolor por distensión abdominal al dificultar la eliminación de heces y gases.

Criterios de Inclusión:

Dificultad para expulsar las heces, pese a que cuando salen no son duras.

– Es un fallo de coordinación entre el movimiento intestinal y la relajación del ano.

– Acaba superándose en cuestión de días o semanas, cuando el bebé aprende a coordinar la relajación anal con el movimiento intestinal.

– Aprieta intentando hacer caca tras cada toma. Los pujos son cada vez más intensos y dolorosos conforme acumula tomas sin evacuar.

Recomendaciones:

  • En las crisis de llanto inconsolable en las que intenta hacer caca sin poder: Estimulación con Sonda Rectal Lubricada.
  • Si pasa días sin hacer deposiciones pero no hay crisis de llanto inconsolable ni distensión abdominal: NO hacer nada. Se trata de Pseudoestreñimiento por Absorción Completa. Algo muy frecuente en Lactancia Materna.

Reflujo Ácido

Criterios de Inclusión:

En las primeras semanas de vida va aumentando la producción de ácido del estómago.

El bebé pasa de echar bocanadas de leche blanca-amarillenta a echar bocanadas de leche cortada. Con líquido transparente y grumos blancos.

Las bocanadas van aumentando en volumen conforme el bebé toma cada vez cantidades mayores y se mueve más. Pero mientras no haya dolor y gane peso, las bocanadas no son un problema.

Si la producción de ácido es excesiva, aparece pirosis. Lo que notaremos será una interrupción de la toma con llanto intenso de dolor arqueándose hacia atrás. Seguido de varios intentos de volver a tomar, ya que sigue con hambre. Pero en cada nuevo intento el bebé vuelve a llorar.

Otros síntomas que suelen acompañar en el Reflujo Ácido son:

  • Lengua saburral blanca, marrón o verdosa. Se produce por efecto del ácido sobre la zona dorsal posterior de la lengua.
  • Un aumento del Hipo. Se hace más frecuente y persistente.
  • Mucosidad en la garganta por irritación de la mucosa faríngea, con una tos irritativa en aumento.
  • Aliento ácido.
  • Muecas de asco frecuentes.
  • Despertares frecuentes con llanto cuando está tumbado.
  • Las crisis mejoran con el niño en vertical.

Importancia del tratamiento del reflujo ácido:

Además del dolor que sufre el niño, que ya es motivo suficiente para tratarlo, un reflujo no tratado puede dar lugar a una mala relación con la comida y el sueño que puede persistir durante años.

Recomendaciones:

Podemos tratar el reflujo ácido con:

  1. Medidas posturales:
    1. Colchón antireflujo.
    2. Porteo.
    3. Tomas en posturas más verticales.
  2. Antiácidos:
    1. En este estudio se usó el Omeprazol. Se evidenció una mejora clara de los síntomas entre 3 y 5 días después del inicio del tratamiento.
    2. Tras 2 semanas sin síntomas se baja paulatinamente la dosis para averiguar la dosis mínima efectiva. Este proceso se repite cada 2 semanas hasta llegar a suprimir el tratamiento. Haciéndolo así evitamos la anemia y el raquitismo que una dosis innecesaria de antiácido pueden ocasionar.
  3. Evitar agravantes: La mayoría de los niños con Reflujo Ácido empeoran cuando toman Vitamina D, por lo que recomiendo suprimirla en estos casos. Y muchos casos tienen una recaída evidente cuando se vacunan contra el Rotavirus, por lo que en niños con Reflujo intenso recomiendo no poner esta vacuna.
  4. Alergia en la base: No es raro ver Reflujos persistentes en los que hay como base una alergia a las proteínas de la leche de vaca. Debemos considerarla cuando no acaban de mejorar con el tratamiento del reflujo o este se prolonga.

Como decía anteriormente es frecuente que muchos niños presente simultáneamente diversos problemas con llanto que ceden cuando se tratan todas las causas implicadas de forma simultánea.

Desde que aplico este protocolo realmente no he visto un sólo caso de Cólico del Lactante detrás del cual no haya uno o varios problemas identificables y tratables.

En mi opinión el diagnóstico de Cólico del Lactante debe ser suprimido de las Guías Clínicas de Pediatría y sustituido por un proceso de Diagnóstico Diferencial.

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?Dolor de Piernas en niños sin haberse golpeado?¿Qué hacer?

El dolor de piernas en niños que no se han golpeado

¿Qué hacer cuando a un niño le duelen las piernas sin haberse golpeado? ¿Cuáles son las causas más frecuentes y cómo diferenciarlas?

Muchas veces los niños presenta dolor en las piernas. La causa más frecuente suele ser que se ha dado un golpe. Pero no es raro que duelan sin que haya tenido ningún traumatismo. Y en ese caso nos despista y nos preocupa.

Te explico cuales son las causas más frecuentes y cómo diferenciarlas.

¿Le doy importancia a un dolor de piernas?

Empecemos pensando cuándo debemos dar a ese dolor importancia y cuando no. La clave es:

  1. ¿Cómo afecta a su actividad? Cuando un niño se queja de dolor y resulta evidente que es intenso no tenemos dudas. Pero no es raro que algunos niños se quejen con frecuencia, pero sin una cara acorde a lo que dice. La forma de ver en estos casos si debemos darle importancia es ver si le impide hacer lo que desea. Un niño que juega cojeando o directamente deja de jugar por el dolor, cuando habitualmente no para ni atado, debe tener un dolor real y de cierta importancia. Pero si a pesar de que se queja con frecuencia no para de correr y saltar, no me preocuparía mucho.
  2. ¿Cómo de insistente es el dolor? La causa más frecuente de dolor en las piernas suele ser un golpe o una rotura fibrilar en músculos o tendones por un esfuerzo. Aunque no recordemos nada que haya podido causarlo, los niños no paran, y no es raro que la causa sea esta y no seamos capaces de saber cómo fue. Pero estos dolores suelen ser pasajeros en pocos días. Un dolor que afecta a la vida del niño impidiéndole hacer lo que quiere y que además es fijo en una localización y persiste durante más de 3-4 días debe ser valorado por el Pediatra. Si cede sólo en menos de 3 días y ahora duele aquí y luego duele allí, poco importante.
  3. ¿Se acompaña de signos visibles, como hematomas o inflamación evidente? Si el dolor va acompañado de un hematoma o inflamación evidente es que debe ser valorado por el Pediatra. No en todos los casos será por un golpe. Algunas reacciones inflamatorias y hematomas con dolor pueden producirse por reacciones del sistema inmunitario.

Causas más frecuentes de dolor de piernas en niños, cuando no reúne ninguno de los criterios anteriores:

Sobrecargas

Es lo más frecuente. Y lo que la gente suele llamar dolores de crecimiento.

El crecimiento no duele.

Pero los niños no paran en todo el día. Y cuando se motivan mucho en algo “lo dan todo” y evidentemente sin calentar. Por eso no es raro que con ciertos esfuerzos puedan dañar levemente tendones, músculos o articulaciones.

Lo típico de este dolor de piernas es que aparezca cuando ha cesado la actividad que lo motivó. Mientras está en caliente es un dolor que no suele impedir que siga, pero tras un rato de haber parado, especialmente de noche, es frecuente que se quejen.

Sin embargo, al día siguiente vuelve a poder hacer su actividad sin problema, y si a la noche siguiente vuelve la molestia es habitual que haya cambiado de localización: se trata de una nueva sobrecarga.

Si el dolor es intenso y le impide descansar podemos darle un antiinflamatorio, aunque no es raro que reaccione mejor a los mimos que al medicamento.

Síndrome de Piernas Inquietas

Es un Trastorno de Conciliación del Sueño.  Consiste en una sensación desagradable o dolor de piernas que ocurre típicamente a primera hora de la noche, en la cama, impidiendo al niño que se duerma. Tiene la necesidad de salir de la cama y caminar porque si no lo hace el dolor va en aumento.

La solución en el momento es levantarse y caminar, no volviendo a la cama hasta que se tenga mucho sueño.

No suele mejorar tomando antiinflamatorios, aunque a muchos padres les parece que sí porque es autolimitado y acaba cediendo en un rato.

En algunos casos se debe a una falta de Hierro y mejora cuando el niño aumenta su ingesta, bien con cambios en la dieta o con suplementos.

Existe tendencia familiar a heredar este síndrome, por lo que muchos padres recuerdan que también ellos lo sufrieron.

Calambres

Lo característico del calambre es que es muy intenso y repentino. Se trata de una contractura súbita de un grupo de músculos, tan intensa que genera un dolor de piernas brusco y muy llamativo.

Suele afectar con frecuencia a los gemelos o la planta del pie de una sola extremidad. Cuando ocurre veremos que presenta una postura forzada y rígida con dolor evidente.

Suele ceder en pocos minutos de forma espontánea, pero podemos hacer que ceda antes moviendo y masajeando el músculo afectado o con calor.

Cuando ocurre con frecuencia suele deberse a un nivel bajo de potasio o magnesio, los iónes implicados en la relajación de los músculos. Esto ocurre cuando el niño tiene una dieta pobre en variedad o suda mucho y las sales no se reponen adecuadamente. Pueden mejorar con cambios en la dieta o con suplementos minerales.

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Dolor de Crecimiento en niños

Dolores de crecimiento en niños

Dolor de crecimiento en niños: ¿Realmente puede doler el crecimiento? ¿Qué son esos dolores que atribuimos al crecimiento de los niños y cómo actuar?

Respuesta a la petición de Peketema de Mónica en Facebook: «Me gustaría que, por favor, hablara acerca del dolor de crecimiento: por qué se produce, qué hacer para aliviarlo o si hay algún tratamiento para evitarlo. ¡Muchas gracias!»

Esta es una de esas cosas que todos los pediatras y los padres nos hemos preguntado: ¿Existen realmente los dolores de crecimiento?

El crecimiento como tal no duele. Si el crecimiento doliese estaríamos con dolor desde que nacemos hasta los 18-20 años, cuando acaba este proceso.

Si el crecimiento doliese estos dolores serían más frecuentes en la pubertad y los primeros meses de vida. Y no es así. Lo que la gente llama dolores de crecimiento suele ser más frecuente en niños de 2 á 6 años.

Pero ¿Puede el crecimiento originar alguna forma de dolor? En teoría puede hacer lo siguiente:

Cuando crecemos no lo hacemos de forma constante. A veces se acelera mucho y otras se frena.

Cuando se produce una de esas fases rápidas en las que vemos que al niño se le queda toda la ropa pequeña en poco tiempo los huesos se alargan.

Ese es el primer paso. Los tendones, músculos y articulaciones en ese momento son sometidos a una mayor tensión de la que estaban acostumbrados.

Esa tensión podría producir dolor. Si queremos podemos llamar a eso «dolor de crecimiento».

Lo que habitualmente calificamos de dolor de crecimiento

La fase de 2 á 6 años en la que aparece lo que llamamos habitualmente dolor de crecimiento tiene algo importante: Es cuando un niño empieza a comunicarse. Y comunica todo lo que considera relevante. Una de esas cosas son las sensaciones de molestia o dolor.

Es la etapa en la que muchos niños se quejan de dolores de barriga, de cabeza, de brazos o piernas. Y en su mayoría son dolores reales. Leves e irrelevantes, pasajeros y sin una patología seria detrás… Pero reales.

Lo que pasa es que ese tipo de molestias las tenemos todos. La mayoría con el tiempo hemos aprendido a diferenciar lo importante de lo que no lo es. De modo que llega un momento en que dejamos de mencionarlos siquiera.

Una forma de quitar importancia a esas molestias cuando el niño se queja es decirle: «No te preocupes, es que estás creciendo». Muchas veces ni siquiera nosotros creemos seriamente que sea por eso, pero es una forma de decir al niño que no dé demasiada importancia a esas sensaciones, porque no responden a nada grave.

El motivo más frecuente de lo que solemos llamar dolor de crecimiento

El motivo más frecuente de esos dolores de extremidades que llamamos dolor de crecimiento son en realidad sobrecargas. Es decir, los niños son muy activos. Y no miden sus fuerzas demasiado bien. Por lo que tienen tendencia a hacer cosas en las que lo normal es que te hagas un poco de daño. Sea por pequeños traumatismos o por someter a tendones, músculos, articulaciones… a una tensión excesiva, producimos pequeños daños en todos estos elementos.

En su mayoría son lesiones pequeñas que mientras seguimos activos no dan lugar a una molestia llamativa. El «dolor de crecimiento» suele aparecer en reposo, tras un rato de descansar o justo al despertarse. Lo que ha ocurrido es que al dejar la zona dañada en reposo se activan los mecanismos de reparación. Parte de ellos es la inflamación y con ella el dolor que dice que dejes reposar la zona afectada mientras se repara.

Cómo actuar frente al dolor de crecimiento

Distinguir el dolor importante

Lo primero que debemos hacer es diferenciarlo de otros dolores más significativos y que pueden tener detrás una causa más seria. ¿Y cómo se hace? Pues buscando signos de una causa más seria:

  • Inflamación evidente. La intensidad de la inflamación va en relación a la lesión. Si un niño se queja por ejemplo de dolor en un tobillo tras un mal paso, y creemos que puede tener un esguince, mira la inflamación. Si pasan las horas y la inflamación es imperceptible es que no es un esguince. Puede tener una leve rotura fibrilar, una contusión, pero no un esguince en condiciones. Cuando lo hay se inflama de forma evidente en poco tiempo.
  • Incapacidad funcional. En el mismo caso de antes, puede que no haya mucha inflamación, pero ¿y si aún así el dolor es tan intenso que le impide hacer otra cosa que quejarse? Si tras un mal paso no hay inflamación pero el niño no es capaz de apoyar el pie en el suelo posiblemente tiene una fractura. Las fracturas no siempre van acompañadas de una inflamación intensa, pero sí de dolor y es un dolor muy intenso que impide mover la zona afectada.
  • Duradero y constante. Un dolor que no es puntual, sin que hace que el niño muestre un malestar constante y le impide hacer lo que le apetece durante horas, hay que valorarlo. Hay muchas causas que pueden dar lugar a dolores así, que tal vez no van acompañados de inflamación evidente ni son tan intensos como para que le haga imposible su vida normal. Pero que es constante y vemos que le afecta incluso cuando se distrae. En este caso conviene que sea valorado por el pediatra.

Cómo actuar frente al dolor menos relevante

Si no tiene las características de dolor significativo, lo que podemos hacer es quitarle importancia. Explicando al niño que todos tenemos pequeñas molestias y que son pasajeras.

Si en el momento le impide hacer su actividad normal, aunque no sea totalmente incapacitante ni tenga una inflamación evidente, ¿podemos darle un Antiinflamatorio? Muchas veces no está claro que esto les calme el dolor realmente o que se un poco de efecto placebo. Porque algunos niños verás que es darle el jarabe y a los dos minutos ya «están bien». Ningún antiinflamatorio es tan rápido.

Resumiendo: El dolor de crecimiento realmente no existe. Pero hay muchos dolores sin importancia que son típicos de los niños en esta edad. Lo que debemos hacer es diferenciar los que pueden ser relevantes y apoyar al niño en los otros con explicaciones y comprensión hasta que él mismo llegue a diferenciarlos. Cosa que todos hacemos antes o después.
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Dosis de Dalsy en niños y prospecto explicado

Calculadora de dosis de Dalsy en niños y prospecto resumido y explicado

Calculadora sencilla para  la dosis de Dalsy según el peso de tu hijo.

El Dalsy es un medicamento ampliamente utilizado para bajar la fiebre de los niños. Su principio activo es el Ibuprofeno. Tiene una concentración al 2%.

Uno de los problemas que tienen algunos padres es calcular la dosis de este medicamento. Os adjunto una calculadora simple para que sepáis la dosis de Dalsy (Ibuprofeno 2%) que corresponde a vuestro hijo según su peso.

Esta calculadora sólo sirve para preparados de Ibuprofeno 2%.

 

Calculadora de Dosis de Ibuprofeno 2% cada 6-8 horas.

Peso en Kg


ml cada 6-8 horas.

En caso de dar Ibuprofeno al 4% la cantidad es la mitad.

 

No es necesario dar ningún medicamento si la fiebre es menor de 38º en la axila.

Pero también puede darse sin fiebre para combatir dolor o inflamación.

No se recomienda usar Dalsy a niños menores de 6 meses.

Los Ibuprofenos sin azúcar en su composición, como por ejemplo Junifen 4% pueden darse en mayores de 3 meses.

No se debe dar el ibuprofeno en cualquiera de sus formas en bebés de menos de 3 meses.

Cuando la fiebre no aguanta sin volver a subir hasta las 6 horas puede alternarse con Apiretal. De modo que damos Dalsy, 3 horas después podemos dar Apiretal si vuelve a subir la fiebre a más de 38º, 3 horas después podemos dar Dalsy…

Prospecto del Dalsy resumido y explicado a los padres

Si tienes el Dalsy tienes su prospecto completo. Este resumen no sustituye al prospecto, pero ayuda a entender mejor los aspectos más comunes de importancia en niños.

Qué es Dalsy 20 mg/ml

Es un Antiinflamatorio no esteroideo (reduce la inflamación), antitérmico (baja la fiebre) y analgésico (calma el dolor).

No des Dalsy a tu hijo si:

– Tiene menos de 3 meses. Yo suelo preferir usarlo en mayores de 6 meses.

– Es alérgico al ibuprofeno o a alguno de los demás componentes del dalsy (sacarosa, glicerol (E-422), sorbitol (E-420), caolin, agar-agar (E-406), ácido cítrico monohidrato, benzoato de sodio (E-211), parahidroxibenzoato de metilo (E- 218), parahidroxibenzoato de propilo (E-216), polisorbato 80, amarillo anaranjado S (E-110), esencia de naranja)

– Si padece una enfermedad grave del hígado o los riñones.

– Si ha tenido una úlcera o hemorragia de estómago o de duodeno o ha sufrido una perforación del aparato digestivo.

– Si vomita sangre.

– Si presenta heces negras o una diarrea con sangre.

– Si padece trastornos hemorrágicos o de la coagulación sanguínea, o está tomando anticoagulantes (medicamentos utilizados para «fluidificar» la sangre). Si es necesario utilizar a la vez medicamentos anticoagulantes, el médico realizará unas pruebas para la coagulación sanguínea.

– Si padece una insuficiencia cardiaca grave.

– Es aconsejable no tomar este medicamento si tiene varicela.
Es importante que utilice la dosis más pequeña que alivie/controle el dolor y no debe tomar este medicamento más tiempo del necesario para controlar sus síntomas.

Tomar Dalsy con alguno de los siguientes medicamentos puede aumentar sus efectos secundarios

– Aspirina (no se usa en niños), anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios.

– Antiépilépticos: Fenitoína.

– Sulfamidas: Sulfametoxazol y cotrimoxazol.

– Corticoides.

– Antibióticos aminoglucósidos.

Se recomienda tomarlo con alimentos y no hacerlo con el estómago vacío.

Si intoxicación:

Consulte inmediatamente a su médico o farmacéutico o al Servicio de Información Toxicológica, teléfono: 91 562 04 20

Conservación del Dalsy

Mantener fuera del alcance y de la vista de los niños.

No conservar a temperatura superior a 25ºC.

No consumir tras la fecha de caducidad ni 6 meses después de abrirlo.

Si quieres más información sobre la fiebre, qué es, las fases de la fiebre y cómo controlarla te recomiendo estos otros artículos:

Dosis del Apiretal

Fiebre en niños y bebés

No es recomendable dar apiretal o cualquier otro analgésico, antitérmico antes de poner las vacunas

Convulsión febril en niños y bebés

La fiebre en niños Pekevideo 9

¿Qué cifra de fiebre es peligrosa en niños? Pekevídeo 3

¿Qué es fiebre en niños? Pekevideos

¿Qué fases tiene la fiebre en niños? Pekevídeo 7

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Dosis de Apiretal en niños

Calcula la dosis de apiretal y prospecto resumido y explicado.

Calculadora sencilla para  la dosis de apiretal según el peso de tu hijo.

El apiretal es un medicamento ampliamente utilizado para bajar la fiebre de los niños. Su principio activo es el Paracetamol. Tiene una concentración de 100 mg de paracetamol por cada mililitro de la solución.

Uno de los problemas que tienen algunos padres es calcular la dosis de este medicamento. Os adjunto una calculadora simple para que sepáis la dosis de Apiretal que corresponde a vuestro hijo según su peso.

Esta calculadora sólo sirve para preparados de paracetamol con una concentración de 100 mg por ml como el Apiretal.

Calculadora de Dosis de apiretal en niños a 15 mg/kg cada 6-8 horas.

 

Peso en Kg

ml cada 6-8 horas.

No es necesario dar ningún medicamento si la fiebre es menor de 38º en la axila.

Pero también puede darse sin fiebre para combatir dolor. El paracetamol no sirve para la inflamación.

El Apiretal puede darse a los niños prácticamente desde el nacimiento.

Cuando la fiebre no aguanta sin volver a subir hasta las 6 horas puede alternarse con Dalsy. De modo que damos Apiretal, 3 horas después podemos dar Dalsy si vuelve a subir la fiebre a más de 38º, 3 horas después podemos dar Apiretal…

El prospecto de Apiretal resumido y explicado:

La información completa está en el prospecto que acompaña al Apiretal, pero a veces no es fácil de entender.

Este resumen no lo sustituye. Sirve como aclaración.

Qué es Apiretal 100 mg/ml solución oral

Es un Analgésico (calma el dolor) y antipirético (baja la fiebre). No tiene efecto anti inflamatorio lo que lo hace poco efectivo para bajar la inflamación en golpes, otitis, dentición…

No des Apiretal a tu hijo si:

– Es alérgico al paracetamol o sus excipientes polietilenglicol, glicerol (E-422), esencia de frambuesa, sacarina sódica (E-954), azorrubina (carmoisina) (E-122).

Tiene alguna enfermedad que afecte al hígado. Se metaboliza en él y puede dañarlo si está previamente enfermo o nos pasamos con la dosis.

Interacciones con otros medicamentos.

Son medicamentos que tomados con el paracetamol pueden potenciar sus efectos secundarios. Los que se usan con más frecuencia en niños son:

Antiepilépticos: Lamotrigina, Fenitoína, Fenobarbital, metilfenobarbibal, primidona, carbamacepina. Habitualmente estos medicamentos deben controlarse con analíticas para ver el nivel que alcanzan en sangre y si afectan al hígado. Con dosis adecuadas y sin afectación del hígado pueden darse con apiretal.

Antituberculosos: Isoniacida y rifampicina. Como los antiepilépticos, conviene comprobar que no afectan al hígado con analíticas y cuando es así, pueden darse con apiretal.

Propanolol: Usado en arritmias.

Metoclopramida y domperidona: Para los vómitos. No suele suponer un problema mezcarlos con paracetamol en niños sanos.

No es que no pueda tomarse con estos medicamentos, pero conviene que tu médico valore si las dosis deben modificarse o la patología del niño puede afectarse por darlos juntos.

Conservación del Apiretal

No necesita condiciones especiales de conservación. Puede dejarse fuera del frigorífico.

Mantener fuera del alcance y de la vista de los niños.

No consumir caducado.

Una vez abierto el frasco, el contenido debe utilizarse durante un plazo máximo de 6 meses.

Si quieres más información sobre la fiebre, qué es, las fases de la fiebre y cómo controlarla te recomiendo estos otros artículos:

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Los seis síntomas del niño enfermo

Niño enfermo
Niño enfermo

Fiebre, tos mocos, vómitos, diarrea y dolor.

Los principales motivos por los que los niños son llevados al pediatra, son en realidad, mecanismos que el cuerpo usa para defenderse.

Puede surgir entonces la idea de: «Si son formas del cuerpo para defenderse, dejémoslas actuar libremente. ¿Para qué interferir con un mecanismo que el cuerpo usa para sanar?»

Lo que sucede, es que cuando aparecen, interpretamos que algo marcha mal y suelen ir relacionados con malestar y sensaciones desagradables.

Cuando las detectamos, son un signo de que hay una causa que está desencadenando el proceso. Y es importante averiguar la causa, para plantearse si hay algo que podamos hacer para mejorar la evolución normal de la enfermedad.

Además, el problema es que la reacción, que en sí misma está diseñada para curar, a veces puede empeorar mucho la evolución de una enfermedad.

En muchos casos es útil combatir esos mecanismos, para evitar el agotamiento que producen y para reducir el sufrimiento que llevan asociado.

He escrito un Ebook llamado «Los seis síntomas del niño enfermo» en el que explico en qué consisten estos mecanismos, porqué están ahí, cómo ayudan al cuerpo a sanar y como funcionan. Es la falta de entendimiento de esto lo que genera inseguridad en muchos padres.

Además, intento explicar cuándo considero que el mecanismo funciona bien y ayuda al cuerpo a curar. En esos casos, posiblemente, no será necesario que hagamos nada.

Pero también aclaro, cuáles son los criterios que me hacen recomendar a los padres que, en ocasiones, tomen medidas para contrarrestar estos síntomas. Detallando los que considero mejores métodos para conseguirlo.

Este manual, «Los seis síntomas del niño enfermo«, es un regalo que puedes conseguir gratis, suscribiéndote a esta web.

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El Dolor en Niños y Bebés

El Dolor en niños y bebés explicado a los padres

El dolor es un mecanismo de alarma del cuerpo. Avisa de que se le está haciendo daño o de que algo no funciona bien.

En los niños más pequeños su única manifestación es el llanto.

Conforme crecen y desarrollan la capacidad de comunicarse ya van definiéndolo y localizándolo mejor.

El llanto en el niño que no habla:

Me dicen muy a menudo que un pediatra es más médico que los demás, porque averiguar el motivo por el que llora un lactante es complicado.

Sólo llora, no dice nada.

Eso es algo que unido a la pena que produce en los que le rodean, que les limita la capacidad de pensar de forma lógica, hace que en la mayor parte de los casos cuando el pediatra dice la causa los padres manifiesten su asombro, y en muchos casos su incredulidad hasta que el llanto cede siguiendo sus indicaciones (cuando acertamos).

Para averiguar la gran mayoría de causas que hacen llorar a tu hijo los primeros meses puedes seguir el esquema siguiente:

La pauta para «adivinar» la causa del llanto (dolor) en un lactante podría ser la siguiente:

¿Al cogerlo se calla?

Si es así, al niño no le duele nada, sólo quiere que lo cojan.

No hay ningún dolor que ceda al cogerlo.

Si no cede cogiéndolo seguimos.

Tócale con el dedo en las mejillas.

¿Desvía la cabeza buscando el dedo con la boca?

Si es así tiene hambre, el llanto debería ceder en cuanto se le ofrezca comida.

Si no, seguimos.

Mira el pañal y si está lleno cámbialo.

Si hay irritación de la piel el niño llorará cada vez que haga caca, orine o tenga el pañal sucio más de la cuenta.

Si no, sigue.

Tócale delante de los oídos y bajo ellos.

Si el llanto se aumenta al tocarle posiblemente le duelen. Muchas veces los padres sospechan que al niño le duele el oído cuando él se lo toca con frecuencia. Cuando pasa esto lo que le sucede habitualmente es que la cera del oído está reseca y se está descamando, lo que produce picor. El oído, cuando duele, Duele, y nadie se toca para producirse más dolor. Si se tocan habitualmente es picor.

Seguimos si tampoco es.

Se retira la ropa y observamos al niño:

Buscar signos de inflamación o algo raro en el movimiento de brazos, piernas o cabeza.

Si por ejemplo vemos que no mueve la pierna izquierda y le estimulamos para que la mueva (haciéndole cosquillas o pellizcándole) y no la mueve o al moverla aumenta el llanto posiblemente se ha hecho daño en esa pierna.

Palpándola de arriba abajo podremos localizar el punto más doloroso.

Muy frecuente en el lactante es el dolor abdominal.

Su causa más habitual es el cólico del lactante, aunque hay otras causas más graves.

Si el llanto con dolor de barriga se acompaña de vómitos o palidez intensa es mejor que al niño lo vea un pediatra.

Si no es así y se cumplen la mayoría de los siguientes puntos es muy posible que se trate de cólico del lactante:

Es muy ansioso para comer.

Llora poniéndose colorado y encogiendo las piernas.

La barriga está hinchada y si la golpeamos con un dedo es como un tambor.

Parece mejorar al ponerlo boca abajo o con el movimiento.

Por ejemplo es típico el niño que acude a urgencias porque lleva cuatro horas llorando sin parar y por el camino, con el traqueteo del coche se queda dormido.
También pueden llorar por sed. Al dar líquido cede (es decir si toma pecho, al darle pecho).

O por calor. El niño estará sudoroso y colorado y suele aparecer una sudamina (erupción en puntitos pequeños que cede al refrescarlo). Cede al quitarle ropa.

Otra causa frecuente de llanto en los lactantes es la dentición. Suele ser más irritante de noche y el niño se mete lo que pilla en la boca para morderlo. Cede dando un antinflamatorio. La mayoría de la veces darlo por la noche es suficiente.

La infección de orina.

En los lactantes la infección de orina es más frecuente que en otras edades, sobretodo en niñas por el pañal, ya que los microbios que producen la infección de orina provienen de las heces y aunque se quite el pañal inmediatamente ya se han extendido por todas partes.

Los síntomas de la infección de orina suelen ser:

El niño está más llorón.

Echa bocanadas con facilidad.

Come peor.

La orina huele más fuerte.

A veces tiene febrícula escasa que ni siquiera notamos en algunos casos.

Tiene días que parece que mejora y de nuevo empeora.

En los adultos solemos darnos cuenta de la infección de orina porque nos escuece al orinar.

Solemos asumir que el lactante no lo dice, pero no es así.

Cuando un lactante con infección, orina, llora de repente. Si miramos en ese momento el pañal, veremos que está recien mojado.

Si el dolor no se ajustara a nada de lo anterior,

hay que llevar al niño al pediatra.

Cuando el niño ya habla:

En el preescolar y escolar que es capaz de explicarnos lo que le pasa, saber de donde proviene el dolor deja de ser un misterio.

Lo que sí es interesante en estas edades es diferenciar el dolor que puede ser grave del que no lo es.

Muchos niños de estas edades tienen a sus padres preocupados, más que por la intensidad del dolor por su insistencia.

Suelen acudir porque el niño se queja continuamente de dolor de piernas, barriga o cabeza.

Son los tres dolores más frecuentes y que suelen tener explicación común y banal.

Para separar lo que es preocupante de lo que no, hay que darse cuenta de cómo nos comunican el dolor, su duración y si afecta a su vida normal:

Hay niños que dicen 25 veces al día «me duele la cabeza» (o la barriga…), y lo dicen como el que da las noticias o habla de cómo está hoy el tiempo.

Es decir, no le afecta.

Y los hay que nos comentan eso mismo pero llorando, o con la cara pálida y las ojeras marcadas.

El segundo tiene un dolor que hay que valorar.

Al primero no es que nos engañe.

En realidad le duele.

Pero es que a lo largo del día todos sentimos pequeñas molestias.

Si te observas, de vez en cuando te da un pequeño apretón la barriga, o si llevas toda la tarde sin salir te molesta la cabeza, o tras hacer deporte tienes sobrecargado algún músculo.

Pero son dolores pasajeros, que no te impiden hacer tu actividad normal y se pasan al rato sin tomar nada.

La diferencia es que el niño lo dice cada vez que le pasa.

Y cuando son 10 ó 20 veces al día, raro es el padre que no se preocupa.

Por eso para diferenciarlos hay que tener claro:

En el dolor de cabeza:

Cuando hay que estudiarlo es si le impide hacer su vida normal, dura varias horas, se acompaña de mala cara (palidez de piel, ojeras…), le despierta de noche o se acompaña de cosas menos habituales como mareo, sensaciones extrañas (hormigueo, falta de sensibilidad), alteraciones de la vista (borrosa, doble…).

En estos casos debe ser visto por el pediatra aunque muchas de las cosas descritas pueden corresponder a migrañas y no tienen mayor importancia.

En el dolor de barriga:

La

Lo primero es si se alivia al hacer caca.

Si es así en principio son gases o estreñimiento y no es grave.

Si no tiene relación con las deposiciones, le impide hacer su vida normal y es cada vez más frecuente, debe verlo un pediatra, sobre todo si se acompaña de vómitos o diarrea, heces con sangre, fiebre o le despierta de noche.

A veces le duele y sigue doliéndole y no para de dolerle un día tras otro pero come bien, hace deposiciones normales a diario, no vomita ni tiene fiebre, ni le impide seguir con su actividad.

No le impide jugar cuando le animamos a hacerlo ni rechaza los alimentos que más le gustan aunque sean más pesados de digerir (chocolate o fritos por ejemplo).

Está claro, no tiene nada grave.

Los dolores articulares:

Hay que buscar inflamación.

Observar al niño cuando no sabe que le vigilamos y controlar si el dolor se localiza siempre en el mismo sitio o no.

Si no hay inflamación, no le impide correr y saltar cuando sale a jugar y unas veces duele aquí y otra allí no hay nada grave.

Tampoco son, como dicen algunos, dolores de crecimiento.

El crecimiento es continuo y no duele.

Lo que les sucede es que cuando juegan no tienen cuidado, un día se doblan un tobillo, otro día se golpean un codo…

Y mientras están jugando no caen en la cuenta, pero luego, cuando se enfrían empiezan a quejarse de todos los excesos.

No es que no duela, claro que sí.

Pero no es nada que no se cure durmiendo y en todo caso tomando un analgésico como el Ibuprofeno o tras un masaje.

Si hay inflamación, la limitación de movimiento le impide hacer vida normal, le despierta de noche o el dolor es fijo en un mismo sitio hay que descartar otras causas: Al pediatra.