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Octavo mes de embarazo, preparación para el parto

Repaso general, si falta algo aún estamos a tiempo.

Semanas 32 a 36 de embarazo.

Creo que es el momento adecuado para hacer un repaso general de los preparativos para el parto y la atención del bebé recién nacido.

Sugiero que hagamos este repaso con tranquilidad, seguro que lo tenéis todo o casi todo, pero aunque faltase algo o incluso mucho, aún tenemos varias semanas para llegar a un embarazo a “término completo”, que va de 39 semanas a 40 semanas y 6 días de embarazo.

Posiblemente lo de embarazo a “termino completo” os haya resultado novedoso, y lo es. Desde hace poco más de un año, se ha modificado la definición del final del embarazo, que anteriormente consideraba “a término” entre las 37 y 42 semanas, por la siguiente clasificación y definiciones:

Término temprano: de 37 semanas a 38 semanas y 6 días.

Término completo: de 39 semanas a 40 semanas y 6 días.

Término tardío: de 41 semanas a 41 semanas y 6 días.

Pos término: 42  o más semanas.

Aunque lo más importante no son las definiciones, sino que establece que los bebés nacidos “a termino completo” son los que tienen menor riesgo de complicaciones. Los expertos insisten en recomendar, no provocar partos antes de la semana 39 sin una justificación médica.

Y es que ciertamente, aunque las cifras cambian de un país a otro, tanto las inducciones como las cesáreas programadas representan un porcentaje elevado de los nacimientos. La creencia generalizada de que a las 37 semanas el feto estaba maduro y que no existían beneficios entre las semanas 37 y 39, ha potenciado la inducción de nacimientos, que ahora consideramos tempranos. También se deben reevaluar las cesáreas por repetición, ya que una cesárea previa no debe eliminar por sistema, la posibilidad de un parto vaginal en un embarazo posterior.

Datar con la mayor exactitud posible, la fecha del embarazo es importante, os recuerdo el contenido final del artículo del primer mes de embarazo, donde os adelantaba numerosas cuestiones que debíais informar al ginecólogo en la primera cita. En ésta, vuestro ginecólogo realizará una estimación de la fecha inicial de embarazo, que se podrá ver modificada con el seguimiento ecográfico: la ecografía temprana, la ecografía general (semana 12), la ecografía morfológica (semana 20) y el resto de ecografías que os realizará, podrán corregir la fecha inicialmente estimada para el parto.

Pues bien, siempre que sea posible, lo mejor para el bebé es que entre ambas fechas, inicio y fin de embarazo, transcurran entre 39 semanas a 40 semanas y 6 días, embarazo a término completo.

Repaso general

Os animo a que hagáis esté repaso general de una forma divertida, por ejemplo, sugiero pedir colaboración a vuestras amigas, algunas que ya hayan sido madres y otras que lo quieran ser en un futuro, uniendo ilusión y recuerdos…, estoy seguro que resultará una experiencia muy agradable para todas.

De una forma u otra, tenemos que potenciar las experiencias agradables, hagáis lo que hagáis, que no os produzca ansiedad o estrés, no benefician nunca y menos en el embarazo. ¿Comenzamos el repaso?

Conocimientos: preparación al parto

La preparación a la maternidad y paternidad debe incluir el cuidado del embarazo, el parto y el posterior cuidado del bebé.

Durante toda la etapa prenatal (preconcepción y embarazo), tenemos la oportunidad de prepararnos como padres, ya os he hecho esta misma reflexión junto con algunas recomendaciones ¿lo recordáis?, lo idóneo es que ambos progenitores disfruten y compartan la experiencia de concebir, parir, criar y educar a su hijo/a.

Ahora vamos a centrarnos en los cursos de preparación al parto que habitualmente se recomienda realizar a partir del quinto mes de embarazo, pero cuya fecha de inicio real y duración resulta muy variable.

Hay diversidad de opiniones sobre los cursos de preparación al parto, ¿buenos o malos?, ¿útiles o inútiles?, ¿públicos o privados?…bien, pues lógicamente, todo depende del curso y de las expectativas que se tengan. Aunque, si que hay un comentario general para todos ellos, las futuras mamás, independientemente del curso en sí mismo, valoran muy positivamente conocer y compartir experiencias con otras embarazadas.

No siempre es posible asistir o elegir un curso de preparación al parto de calidad reconocida y recomendado. Si no disponemos de referencias sobre el mismo, nuestra actitud puede marcar la diferencia, hay que preguntar sobre todo lo que nos interesa y/o desconocemos.

Son muchos los contenidos que incluyen: teoría informativa sobre señales, tipos y fases de parto, monitorización, plan de parto, anestesia epidural, gimnasia prenatal, cuidado del suelo pélvico, ejercicios de respiración y relajación, posturas, problemas en el parto,donación de SCU, cuidados posparto, atención inicial al bebé recién nacido, lactancia materna y lactancia artificial….

Además, si el centro donde se imparte el curso, cuenta con estas instalaciones, se podrán visitar las salas de dilatación y paritorios, de no ser así, al menos deben mostrar audiovisuales, buscando que el día del parto el entorno resulte conocido.

El objetivo general de cualquier formación de preparación al parto, debería incluir: eliminar miedos, aprensiones y ansiedades, aumentar la confianza y resistencia de la madre, potenciar el apoyo paterno y aumentar el control al conocer de antemano las situaciones posibles.

Además, con frecuencia, es un punto de contacto en el que los fabricantes suministran muestras de sus productos a las futuras mamás, algo de poca importancia, pero habitualmente bienvenidos. Obsequio de suscripciones temporales a publicaciones del sector. O información ampliada sobre otros servicios comerciales, como por ejemplo la conservación privada de la sangre del cordón umbilical.

También es importante escoger un pediatra antes de que nazca el bebé, un profesional adecuado a vuestras necesidades, para seleccionarlo os recomiendo la visita prenatal al pediatra.

Es cierto que si estáis leyendo mis publicaciones, es porque os preocupa estar bien informadas, estoy seguro que, en modalidad presencial, online o de forma autodidacta (seleccionando información que haya sido preparada por buenos profesionales e incluyendo audiovisuales) os habéis preocupado de adquirir formación que os prepare para el parto.

Pero si después de nuestro repaso, echáis en falta ampliarla en algún sentido, aún es un buen momento para adquirir estos conocimientos.

Cosas para el bebé

Aquí debemos diferenciar entre las cosas que debemos llevar al hospital, la “maleta del parto” o canastilla y todo lo que va a necesitar el bebé para empezar a criarlo.

La maleta del parto incluye: lo esencial para el bebé recién nacido y lo esencial para la madre (neceser con básicos de aseo y compresas tocológicas, camisones y ropa interior adaptada a lactancia, bata, zapatillas, calzado y prendas cómodas, y todo aquello que use habitualmente para sentirse bien).

No es esencial, pero también podemos incluir ropa cómoda y bonita para la salida del hospital tanto para la mamá como para el bebé recién nacido, si todo transcurre sin incidentes importantes, serán unos de los mejores días de vuestra vida, ya lo sabéis ¿no?.

Para criarlo, yo os recomiendo los accesorios que relaciono en el artículo “Todo para mi bebé” complementado con las “25 cosas esenciales para un bebé según los padres”.

Por último, algo insustituible y quizás lo más importante que necesita un bebé, si queréis saber lo que es, mirad estos dos enlaces:

“lo más importante para un bebé”

y

“el mejor juguete de tu hijo”

 

Seguramente que no os he descubierto nada nuevo y la mayoría ya lo sabíais, pero lo he rodeado de este pequeño “misterio” porque me parece muy importante que desde ahora y para siempre lo recordeis, la felicidad de vuestro hijo será la recompensa.

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Noveno mes de embarazo, el parto: ¡adiós embarazo, hola bebé!

Cómo evitar miedos y frustraciones relacionados con el parto. Independientemente del tipo de parto, lo importante es que el bebé ha nacido, ahora necesita tus cuidados y amor.

Semanas 36 a 40-42 de embarazo.

 

El parto puede ser origen de múltiples sensaciones y expectativas para la embarazada, no es extraño escuchar a una madre diciendo que su parto no fue como esperaba o como le hubiese gustado. Para evitar temores y/o frustraciones, la mejor opción es conocer bien el parto y sus diferentes alternativas.

Los temores o miedo al parto pueden tener diversas causas, pero habitualmente son lo desconocido y las complicaciones, siendo éstas últimas además, las responsables de la mayoría de las frustraciones. No podemos generalizar pero, por ejemplo, una cesárea puede ser causa de tristeza y frustración para una embarazada que deseaba tener a su hijo de una forma más participativa.

Para vencer los miedos, confianza en el equipo medico y familiarizaros con el parto.

No hay ignorar o suprimir los temores y dudas, todo lo contrario, hay que resolverlos, comenzando con las que tengan origen en experiencias previas, ya sean propias o ajenas, buscando las opciones que os hagan sentir seguras.

Desde aquí os animo a profundizar un poco vuestros conocimientos sobre el parto, de la forma más objetiva que sea posible, desmitificándolo. Que el parto sea un proceso natural, no significa que no necesite seguimiento o ayuda para desarrollarse, y cuando aparecen complicaciones, la intervención de profesionales sanitarios cualificados y capacitados.

La confianza debe ser la base de cualquier relación “medico-paciente”. Si tenéis la posibilidad de establecer una relación de confianza con los profesionales que os ayuden durante el parto, eliminareis muchas incertidumbres consultándoles todas vuestras dudas, e incluso al conocer mejor los cambios que se experimentan, detectar posibles complicaciones previas al parto, o al menos, tomar conciencia de que están preparados para las se puedan presentar en vuestro parto.

Ante la frustración, buscar una postura positiva, o al menos objetiva.

Desde el principio debéis asumir que serán las características del embarazo y las condiciones del bebé las que determinen la modalidad del parto. Tened siempre presente que pueden surgir contratiempos que condicionen un parto diferente al proyectado, tener un embarazo y un parto perfecto no es lo habitual, y aún en estos casos, después del nacimiento viene la lactancia, el sueño, la alimentación, etc.., y lo que si que es habitual, es que haya algún aspecto que no sea como habíamos imaginado, nos han dicho o hemos leído.

Sois afortunadas, independientemente del tipo de parto que tengáis, vuestro estado de ánimo no debe condicionarlo el tipo de parto, porque lo importante, lo verdaderamente importante, es que el bebé ha nacido, ya está contigo y necesita de tus cuidados y de tu amor.

Para el bebé, nacer no es fácil, hace tiempo publiqué “El parto: Una descripción de los cambios que sufre un bebé en el momento del nacimiento”, con algo de licencia poética, relato la aventura de nacer y lo que siente el recién nacido, espero que os guste y que os ayude a conocer mejor el parto.

Justo en el parto, comienza en sentido estricto “mi trabajo” como pediatra. Desde mi punto de vista, es recomendable que un pediatra esté presente en los partos, algunos diréis que es una opinión interesada, pero es una opinión basada en mi experiencia. Aquí os explico la situación de sufrimiento fetal en el parto o la necesidad de reanimación del recién nacido, creo que justifican sobradamente mi criterio, no es habitual pero si os encontraseis en esta situación ¿no preferiríais tener un pediatra al lado de vuestro bebé?.

Ahora os voy a relacionar los tipos de parto, una breve definición con alguna puntualización.

·      Parto por cesárea

La cesárea es el único parto no vaginal, el nacimiento del bebé se produce a través de un corte en las paredes del abdomen y en el útero.

No debe ser una elección, cuando el parto se produce por cesárea siempre debe haber una justificación médica, ya sea programada o de emergencia.

Conlleva una mayor estancia hospitalaria, puede dificultar la lactancia… Actualmente se suele realizar con anestesia epidural por lo que la madre estará consciente al nacer el bebé, pero al ser cirugía mayor, depende del hospital el que pueda entrar al quirófano el acompañante. Mi recomendación es que evidentemente esté.

Cualquier parto, ante una complicación, puede terminar por cesárea. No es una decisión que deba tomarse a la ligera. Pero puede evitar secuelas graves al recién nacido. Y dentro de unos meses poco importará si nació por parto o cesárea. Lo verdaderamente importante para vosotras como madres será si vuestro hijo está sano.

·      Parto natural, sin anestesia.

Habitualmente se habla de parto natural, cuando el bebé nace en un parto vaginal espontaneo.

El parto aunque sea un proceso natural va acompañado de dolor, si deseas este tipo de parto y el estado de tu bebé lo permite, es muy importante que realices una buena preparación al parto, posturas, técnicas de relajación, respiraciones, etc.

Posiblemente sea el tipo de parto en el que se hace más necesario un acompañante activo, el papá, un familiar o un doula.

·      Parto natural, con anestesia

Es un parto vaginal espontaneo en el que se usan medicamentos analgésicos para aliviar los dolores del parto.

El más utilizado es la epidural. La epidural es una anestesia regional que actuará del ombligo hacia abajo del cuerpo, permitiendo un estado consciente.

Con la anestesia epidural, según se ajusta la dosis se puede sentir calor, hormigueo, pesadez en las piernas, etc.., pero un vez ajustada no se siente dolor. Algunas veces pueden sentirse una ligera presión (sin dolor) de algunas contracciones, pero si no, puedes estar algo desorientada a la hora de pujar, necesitando ayuda para saber cuando pujar hasta el reajuste de la dosis.

Cada persona tiene un umbral de dolor, incluso puede variar de un embarazo a otro. Aliviar el dolor durante el parto no te hace menos mujer o madre, pero debes hablar con tu médico de los medicamentos disponibles y de los efectos para ti y para el bebé. Y debe ser una elección tuya.

·      Parto inducido-estimulado

Es un parto vaginal en el que es necesario inducir las contracciones del trabajo del parto.

Es bastante frecuente que una embarazada primeriza llegue a la fecha probable de parto sin apenas contracciones, la espera al pasar la fecha puede provocar bastante nerviosismo y ansiedad. Pero los deseos de que nazca el bebé, no deben ser motivo para pedir la inducción al parto. Tranquilidad, que el bebé va a nacer.

Actualmente es frecuente que llegados a la semana 41, si no se ha producido el parto, se realice la inducción, pero debe ser el médico el que determine el momento adecuado por el bien del bebé y de la madre.

FInal del parto

Recordar que los todos los partos vaginales no finalizan con el nacimiento del bebé, terminan con la expulsión de la placenta o alumbramiento que tiene una duración media de aproximadamente 30 minutos.

Y que, mas allá de una idea bucólica del nacimiento, el parto vaginal (espontaneo o inducido) es un proceso fisiológico con el que el cuerpo pone fin al embarazo. Somos seres orgánicos y además de expulsar sangre y liquido amniótico; tener nauseas, diarrea, gases, o perder el control de esfínteres, es de lo más habitual en cualquier parto. Que estás situaciones no os pongan incomodas ni os violenten, el equipo que os atiende está muy habituado.

Hay partos muy cortos y otros muy largos, incluso pueden ser muy diferentes de un embarazo a otro. Los “partos de libro” suelen quedarse en los libros, pero sea como sea, os aseguro que recordaréis vuestro parto como un momento muy especial: el nacimiento de vuestro bebé.

¡Adiós embarazo, hola bebé!

Este artículo pone fin al “Embarazo mes a mes visto por un pediatra”. Espero haber conseguido mi objetivo, y que la serie os haya resultado útil e interesante.

Yo soy pediatra y continuaré publicando artículos en mi blog. Cuando haya un tema que me parezca relevante, lo incluiré en la serie de embarazo, pero por el momento, me tomaré un descanso en mis aportaciones, aunque si que me gustaría que la sección quedase abierta para colaboraciones, desde aquí os animo a participar.

Toda información relacionada con el embarazo, con el cuidado de la embarazada y del futuro bebé será muy bien recibida, tanto si estás leyendo esto y consideras que tú la puedes aportar como si conoces a alguien que la posee, anímate o anímale, será muy bien recibida.

Termino dando las gracias a todos los que habéis compartido el contenido de los artículos. Con una embrazada que haya descubierto información útil o haber evitado algún riesgo en un bebé, yo me doy por satisfecho, creo que mi esfuerzo y el vuestro al difundirlo, habrá merecido la pena.

Espero seguir contando con vuestra ayuda, yo seguiré aportando la mía. Gracias a todos.

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Séptimo mes de embarazo, prematuro y factores de riesgo

Los bebés prematuros necesitan tecnología para sobrevivir, pero la mejor ayuda que pueden tener son sus padres, su voz, su calidez, su piel…

Semanas 28 a 31 de embarazo.

El título de este artículo generaliza “prematuro y factores de riesgo”, ha sido intencionado omitir “parto” y “bebés” ya que ambos, aunque estrechamente relacionados, tienen sus propios factores de riesgo asociados a ser prematuros.

Parto prematuro

Hay algunos factores que aumentan el riesgo de tener un parto prematuro, pero quiero dejar claro que también hay muchos partos prematuros sin causa conocida o problemas asociados.

Algunas de las principales circunstancias que favorecen el parto prematuro, pero que no siempre lo condicionan, son: los embarazos múltiples, antecedente de parto prematuro previo, edad materna menor de 18-20 años, edad materna mayor de 38-40 años, raza, estrés, alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, malnutrición, malformaciones del útero, enfermedades maternas (diabetes, hipertensión crónica, etc.) enfermedades o problemas en el embarazo (infecciones, preeclampsia, placenta previa, ruptura de membranas, etc.), anomalías congénitas, traumas y falta de control prenatal.

Los síntomas de parto prematuro no son los mismos que los de un parto a término, podemos destacar de entre ellos, cuando antes de la fecha se tienen: contracciones uterinas regulares (con o sin dolor), sensación de presión pelviana (el niño empuja hacia abajo), hemorragia y secreción vaginal amarronada o sanguinolenta, pero mas allá de estos u otros síntomas, la mejor reflexión es:

“Ante molestia o dolor inusual, acudir a vuestro médico”

Y esta máxima debemos aplicarla durante todo el embarazo, porque pueden aparecer situaciones aparentemente similares, pero no debemos olvidar que cada cuerpo es diferente y cada persona tiene (o debería tener) su historia clínica y quien mejor conoce ambas es vuestro equipo médico. Probablemente muchas serán normales, pero debe ser el ginecólogo quien valore la situación, no tengáis dudas, ante la posibilidad de un parto prematuro, es lo mejor tanto para la madre como para el bebé.

Es un hecho que la tasa de supervivencia de los bebés prematuros ha aumentado, pero la prematuridad sigue siendo un factor de alto riesgo de discapacidades y la mayor responsable de la morbilidad infantil en el mundo.

Así pues, debemos potenciar el tratamiento de los riesgos identificados que favorecen el parto prematuro y la prevención del parto prematuro espontáneo.

Bebés prematuros

A pesar de todos los avances médicos de los últimos tiempos, los nacimientos prematuros son uno de los principales desafíos en la salud mundial.

Un recién nacido es prematuro cuando nace antes de las 37 semanas de gestación y los riesgos de complicaciones en un bebé prematuro serán mucho mayores cuanto más prematuro sea.

Siempre digo que cada niño es único y cuando hablamos de bebés prematuros, son muchos los factores que interactúan y que pueden dar lugar a muy diversos problemas, por esto, a cada bebé prematuro se le debe realizar una valoración especializada que permita determinar su tratamiento y seguimiento individual.

Si bien, en lógica consecuencia, los riesgos y problemas más graves los suelen presentar los prematuros más inmaduros, ya que la edad gestacional determina la madurez de sus órganos y sistemas. María Blanca Garrido García, Pediatra Neonatóloga y colaboradora de mipediatraonline.com,  en sus artículos “Recién nacido prematuro” y “Ser padres de un bebé prematuro” nos explica con mayor detalle el concepto prematuro, los límites de viabilidad para el recién nacido prematuro y lo que implica la paternidad en estos casos.

Los riesgos potenciales de los bebés prematuros están asociados con su inmadurez pulmonar, cardiovascular, del SCN, gastrointestinal, hematológica, hepática, renal, sus dificultades para controlar la temperatura corporal, su déficit inmunológico y todas aquellas derivadas de una internación hospitalaria prolongada y una mayor manipulación.

Las complicaciones perinatales más frecuentes derivadas de estos riesgos son: EMH, hipotermia , trastornos cardiovasculares, hipo e hiperglucemia, hemorragias, infecciones, ictericia, acidosis, toxicidad, retinopatía del prematuro y displasia broncopulmonar.

Inicialmente es difícil diagnosticar las posibles secuelas, pero durante los primeros años pueden desarrollar afecciones relacionadas, éstas pueden ser de leves (mayor riesgo de padecer otitis) a muy graves (parálisis cerebral severa).

También pueden presentarse secuelas tardías en años posteriores, generalmente estarán asociadas con alteraciones de aprendizaje y conducta, es importante realizar el adecuado seguimiento neuro-pediátrico ya que pueden evitarse o mejorarse, tomando las medidas adecuadas.

Si, los bebés prematuros necesitan la tecnología para sobrevivir, han llegado antes de tiempo, son muy “pequeñitos” y adaptarse a esta nueva realidad fuera del útero materno, les supone una mayor dificultad que a los nacidos a término. La mejor ayuda que pueden tener son sus padres, su voz, su calidez, su piel y unir el latido de sus corazones.

El Método Canguro, es tan sencillo como eficaz en bebés prematuros estabilizados.

El alcance de sus beneficios ha superado las expectativas iniciales, el contacto “piel con piel” de un prematuro estabilizado con sus padres, favorece y mejora su lactancia materna, el calor, el vínculo afectivo y la estimulación que le aportan el contacto con sus padres, reduce muchas complicaciones de salud y acorta la estancia hospitalaria, indudablemente eso es maravilloso.

Los bebés prematuros necesitan la suma de esfuerzos, la suma de “ciencia y padres” es la más beneficiosa para ellos. De hecho la OMS, en un plan aún vigente,  propone 3 acciones básicas para revolucionar a la baja (en más del 50%)  la tasa de mortalidad en prematuros a nivel mundial: Inyecciones de esteroides (para evitar problemas respiratorios) + Método Canguro + Antibióticos para prevenir y combatir infecciones.

Además de la necesaria ayuda de profesionales especializados, me gustaría compartiros la que aporta el APREM (Asociación de Padres de Niños Prematuros), me sumo a su “regla de las 3 Ps”, preguntad, pedid y perseverad.

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Quinto mes de embarazo (II), preeclampsia, eclampsia y síndrome de HELLP

La preeclampsia puede originar complicaciones fatales para la madre y el feto.

Requiere seguimiento estricto y a veces hospitalización.

Para definir cuando hablamos de preeclampsia, me voy a basar en un documento sobre la hipertensión en el embarazo publicado por el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología en noviembre de 2013.

El hecho más importante de la citada publicación es el cambio en la definición de la preeclampsia, ya que elimina como condición básica para diagnosticar la preeclampsia, la presencia de proteínas en la orina (proteinuria) en cantidades superiores a 0,3 g/24 horas y desvincula la intensidad de la proteinuria con la gravedad de la preeclampsia.

Define la preeclampsia como “un síndrome multisistémico y siempre progresivo salvo que finalice el embarazo”.

Para hablar de preeclampsia hemos de confirmar el diagnostico de hipertensión.

Una sola medida en la que la presión arterial alcanza valor mayor o igual a 140/90 mm Hg nos pondrá sobre alerta pero no es suficiente para diagnosticar hipertensión. Estados de ansiedad, estrés, frío, etc. pueden alterar los resultados de las medidas.

La hipertensión habitualmente no presenta síntomas, pero a veces puede originar dolores de cabeza intensos, problemas de visión, dolor en la parte superior derecha del abdomen, aumento súbito de peso y/o piernas o manos o cara hinchadas. Si estando embarazada presentas alguno de estos síntomas, debes informar a tu ginecólogo.

Cuando a partir de la segunda mitad del embarazo, se detecta hipertensión en una embarazada, se la evaluará mediante un estudio y/o seguimiento que normalmente incluye una prueba de orina, si ésta confirma la presencia de proteínas (proteinuria), hablamos de preeclampsia.

La definición estándar de preeclampsia es hipertensión con proteinuria en una embarazada después de la semana 20 de embarazo.

Pero en ausencia de proteinuria, también podemos definir la preeclampsia por una hipertensión tras la semana 20 asociada a uno o varios de los siguientes síntomas: trombocitopenia (recuento de plaquetas inferior a valores normales), mal funcionamiento del riñón, duplicar el valor normal de las transaminasas (suben cuando se altera el hígado), aparición de edema pulmonar y alteraciones neurológicas o visuales.

La hipertensión es el factor común en ambas definiciones, y es independientemente el tipo de hipertensión, ya que tanto la hipertensión crónica como la hipertensión gestacional pueden derivar a preeclampsia.

La gravedad de la preeclampsia también se asocia a los valores de la hipertensión, cuando la presión arterial supera los 160/110 mm Hg hablamos de preeclampsia grave.

Generalmente en una preeclampsia grave se presenta muchas de las alteraciones descritas (e incluso algunas más).

La madre verá alterados importantes órganos de su cuerpo (síndrome multisistémico), hay proteínas en la orina porque los riñones no funcionan bien, las plaquetas bajan por mal funcionamiento del hígado, los pulmones se encharcan, el cerebro puede verse afectado, lo que se manifiesta con fuertes dolores de cabeza y/o mala visión, etc..

El feto principalmente tendrá falta de riego de la placenta, que dará lugar a un retardo en su crecimiento, pudiendo ser pequeño para su edad gestacional.

Eclampsia

Hablamos de eclampsia cuando la afección del cerebro en una preeclampsia grave da lugar a una fase de convulsión que puede concluir con la aparición de coma de duración variable.

Es posible la aparición de fiebre elevada, pero las convulsiones de la eclampsia no son convulsiones febriles, frecuentes en niños y de consecuencias muy distintas. Ambas son crisis relacionadas con una situación especial pero, si las convulsiones febriles representan una afección relativamente benigna de la infancia, las convulsiones asociadas a la eclampsia pueden ser el precedente de consecuencias fatales en un embarazo, tanto para la madre como para el bebé.

Síndrome de HELLP

Es cuando una preeclampsia grave evoluciona presentando rotura de los glóbulos rojos, encimas hepáticas elevadas y/o bajo recuento de plaquetas. Todos estos signos son manifestaciones de alteraciones muy graves en la sangre y en el hígado.

Tratamiento de los trastornos hipertensivos

El tratamiento de la preeclampsia (al igual que el de la hipertensión) se basa en un equilibrio entre la salud fetal y/o neonatal y la salud de la madre, ¿sabíais que las presiones arteriales de ambos están estrechamente relacionadas?. Es decir, cambios en la presión de la madre ocasiona cambios en la del feto y las necesidades de presión que tenga el futuro bebé influyen en la presión arterial de la madre.

En general, para el tratamiento de la preeclampsia, como mínimo deberemos seguir las recomendaciones para tratar la hipertensión: evitar el estrés, los sobreesfuerzos, reposo relativo (no absoluto), tener cuidado con bebidas estimulantes (cafeína), no fumar, no automedicarse, etc.

Pero además dependerá de cuántas semanas de embarazo se tengan y de cómo se encuentre el bebé cuando se diagnostica, os pongo algunos ejemplos, aunque hay un sinfín de combinaciones, incluso es posible que los trastornos hipertensivos aparezcan en el parto o post-parto.

En la preeclampsia leve al igual que la hipertensión gestacional se recomienda finalizar el embarazo en la semana 37, hasta entonces habrá un seguimiento muy estricto y se adelantará el nacimiento, si la situación lo requiere.

La preeclampsia grave, la eclampsia y el síndrome de HELLP requieren hospitalización, y según el caso, se esperará o habrá que provocar el parto o hacer cesárea de forma inmediata (eclampsia, edema pulmonar, hipertensión grave incontrolable, etc.)

Si es antes de la semana 34 y la situación materno-fetal lo permite, se administran corticoides para forzar la maduración pulmonar del bebé e intentar evitar problemas respiratorios del recién nacido prematuro.

Los trastornos hipertensivos multisistémicos constituyen una de las principales causas de morbi-mortalidad materno-fetal y perinatal.

Aunque existen estudios muy prometedores y probablemente en el futuro podamos disponer de alguna prueba que detecte el riesgo de padecerlos, por el momento no es posible prevenirlos de forma eficaz, de ahí la importancia de seguir un buen control prenatal.

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Quinto mes de embarazo (I), hipertensión crónica e hipertensión gestacional

Controlar la tensión en el embarazo es muy importante para la salud de la madre y del bebé.

Semanas 18 a 22 de embarazo.

Una de las pruebas que relacionaba cuando os hablé de las analíticas del primer trimestre, era el control de la tensión arterial, os dije que era fundamental durante el embarazo y que sería habitual que os la midiesen en todas las revisiones prenatales.

La hipertensión se define como el aumento excesivo y persistente de la presión arterial (fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias) por encima de los valores establecidos como normales.

Presión arterial óptima: menor de 120/80 mm  Hg

Presión arterial normal: menor de 130/85 mm Hg

Presión arterial normal-alta: 130-139/85-89 mm Hg

Y uno de sus mayores peligros es que la hipertensión puede no mostrar síntomas, es una “señal de alerta silenciosa” de riesgos cardiovasculares, renales y cerebrales.

En un 90-95% de los casos hablamos de hipertensión primaria o esencial, es aquella para la que no se encuentran causas concretas aunque si que existen factores de riesgo asociados  como son la herencia genética, edad, raza, hábitos de vida, estrés, diabetes y sobrepeso, lo que nos permite tomar algunas medidas preventivas. La hipertensión secundaria es aquella que tiene su origen en una enfermedad oculta que podemos identificar y a veces curar.

La hipertensión tiene una frecuencia que aumenta con la edad, aproximadamente el 20% de los adultos de más de 40 años y el 50% de los de más de 65, pero podemos tenerla a cualquier edad, incluso (en un porcentaje inferior al 3%) en la infancia.

Al hablar de la hipertensión en niños, los límites de la normalidad son variables, dependen además de la edad y del sexo, del tamaño corporal, y van cambiando a lo largo del crecimiento y desarrollo.

Ciertamente hasta hace poco se pensaba que los niños y adolescentes solo presentaban hipertensión arterial secundaria, siendo su causa más frecuente las enfermedades del riñón, pero se ha comprobado que también hay hipertensión primaria en niños y desgraciadamente el porcentaje de afectados va creciendo en la actualidad ¿adivináis la causa?: el preocupante aumento de la obesidad infantil.

Desde aquí os vuelvo a animar a prevenirla, no dejéis de leer mi artículo “Prevención de la obesidad infantil”, os incluyo 6 normas claras para evitar la obesidad en niños y si os preocupa la nutrición de vuestros hijos, creo que encontraréis muchas respuestas en toda la serie de artículos relacionados con los problemas y consecuencias de la alimentación en niños y para los lactantes, la alimentación en bebés.

Junto con la obesidad, los principales factores de riesgo de hipertensión en niños son genéticos (padres hipertensos), alteraciones metabólicas (suelen ser responsables del bajo peso al nacer) y vida sedentaria. Cada vez resulta más rutinario hacer un seguimiento de la tensión arterial en niños, principalmente en las revisiones anuales, pero si tu hijo está incluido en uno de los grupos de factores de riesgo descritos, házselo saber al pediatra, ya que, si existe el problema, no se va a normalizar de forma espontánea.

Resumiendo, la hipertensión afecta a toda la población y es una “señal de alerta” de riesgos que pueden llegar a ser muy graves, resulta por tanto evidente, que su control durante el embarazo es muy importante para la salud de la madre y del futuro bebé, porque la hipertensión en el embarazo lleva riesgos adicionales.

Durante el embarazo se definen los siguientes tipos de hipertensión:

·      Hipertensión crónica.

Se llama así a la hipertensión que ya existía antes del embarazo.

Si eres hipertensa y quieres tener un hijo o te has quedado embarazada debes ponerlo en conocimiento de tu médico, él te dará las directrices oportunas para seguir controlándola de forma adecuada. También suele ser hipertensión crónica la que aparece antes de la semana 20 y no desaparece después del parto.

·      Hipertensión gestacional.

Es la que, salvo raras excepciones, aparece por primera vez a partir de la segunda mitad del embarazo (semana 20) y desaparece unos días después del parto.

Controlada adecuadamente no tiene por qué conllevar complicaciones graves, normalmente cuando aparece casi al final del embarazo (semana 37 o más), su principal riesgo asociado es que haya que inducir el parto o practicar cesárea. Si aparece antes, tener hipertensión gestacional aumenta el riesgo de complicaciones en el embarazo, crecimiento retardado, nacimiento prematuro, etc. y en algunos casos, puede ser el primer síntoma de un trastorno peligroso llamado preeclampsia que puede dañar tanto a la madre como al bebé.

·      Preeclampsia, eclampsia y síndrome de HELLP.

Tanto la hipertensión crónica como la hipertensión gestacional pueden complicarse y aparecer la preeclampsia, la eclampsia y el síndrome de HELLP, siendo la preeclampsia leve la menos grave, y las de mayor gravedad la eclampsia y el síndrome de HELLP. Sus consecuencias pueden llegar a ser fatales, de hecho, les dedico el siguiente artículo para informaros más ampliamente.

Para prevenir la hipertensión lo mejor es evitar fumar, no consumir alcohol, controlar el peso, mantener una alimentación sana, hacer ejercicio adecuado y en general, llevar hábitos de vida saludables. Si además realizas todos los controles del embarazo y sigues las indicaciones de tu ginecólogo, habrás tomado las principales medidas preventivas para minimizar los riesgos asociados con la hipertensión en el embarazo.

 

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Cuarto mes de embarazo (II), evitar anomalías congénitas por causas conocidas

Tomar precauciones para intentar prevenirlas, nunca estará de más. Pero ninguno de nosotros es perfecto.

A los 4 meses nuestro futuro bebé cada vez está más proporcionado, se va cubriendo de un pelo fino y suave llamado lanugo que ayudará a conservar el beneficioso vermix caseoso y tiene más control sobre sus músculos, se puede coger los pies o “jugar” con el cordón umbilical. Con esta edad empezamos a pensar en cómo será y la primera preocupación que nos viene a la cabeza es: ¿Estará bien?

Hablar de anomalías congénitas roza a mi parecer un tema bastante delicado, la Eugenesia. Mi opinión es que todos los fetos tienen derecho a vivir. Ninguno de nosotros es perfecto y en realidad lo somos todos. Así que me centro en Anomalías Congénitas con mayúsculas. Es decir, problemas que pueden impedir que el niño sobreviva o puede afectar gravemente su calida de vida.

Las anomalías congénitas pueden ocurrir y de hecho ocurren en cualquier familia, no pensemos que es algo que solo les pasa a otros, pero si adoptamos una serie de precauciones durante el embarazo podremos reducir las probabilidades de que el bebé nazca con algún problema grave.

Actualmente las causas o factores de riesgo que favorecen la aparición de anomalías congénitas de origen conocido (representan aproximadamente un 40-50% del total) son:

  • Genéticos

Se deben a alteraciones de un gen, pueden ser hereditarias (de uno o ambos padres) o espontáneas e inexplicables.

Precaución para prevenir: asesor genético.

  • Cromosómicos

Ocurren por errores en el número o en la estructura de los cromosomas, provocan una gran variedad alteraciones congénitas que van desde leves a severas, la más conocida es síndrome de Down (trisomía 21). Actualmente se desconocen las causas de estos errores, pero si hay antecedentes familiares, resulta aconsejable consultar con un asesor en genética, en la mayoría de los casos, el riesgo para los padres de un bebé que nació con una anomalía congénita de origen cromosómico es pequeño, pero existen alguna rara excepción.

Precaución para prevenir: asesor genético.

  • Ambientales

Hay factores ambientales (teratógenos) que producen o aumentan la frecuencia de las anomalías congénitas y su efecto puede ser diferente dependiendo de la etapa del embarazo. Los principales grupos son:

·      Fármacos (con y sin receta)

Precaución para prevenir: consultar con el médico (no con vecinos y amigos) antes de tomarlos.

·      Productos químicos (drogas, alcohol, litio, mercurio, etc.)

Precaución para prevenir: además de evitar su consumo, si por tu trabajo estás en contacto con sustancias químicas, informar a la empresa para que se tomen medidas protectoras.

·      Infecciones (rubéola, toxoplasmosis, sífilis, citomegalovirus, parvovirus, varicela, etc.)

Precaución para prevenir: para las que no seas inmune, infórmate y sigue los consejos para prevenirlas.

·      Factores físicos (radiaciones, altas temperaturas, posturas, etc.)

Precaución para prevenir: evitarlos y si por motivos de trabajo estás en contacto con ellos, informar a la empresa para que se tomen medidas adecuadas para tu protección.

·      Factores nutricionales

Precaución para prevenir: hábitos de vida saludables.

·      Otros (fiebre materna, diabetes, etc.)

Precaución para prevenir: si padecéis alguna enfermedad conocida, las que determine el médico.

Hago una llamada de atención sobre los efectos de fiebre superior a 1,5ºC  mantenida durante tiempo, ya que puede afectar al embrión o al feto, si os ocurre consultad con vuestro médico, no solo porque puede ser indicativo de una infección sino porque puede resultar peligrosa en sí misma.

  • Multifactorial

Son aquellas anomalías congénitas resultado de la interacción varios de los factores descritos.

Precaución para prevenir: la suma de las precauciones descritas para cada uno de los factores.

Saber su origen nos ayuda a prevenir, pero no es imprescindible conocerlo para tratar muchas de ellas, un ejemplo es la estenosis hipertrófica de píloro, de relativa frecuencia y cuya causa aún no está completamente definida, pero podemos resolverla mediante cirugía.

También existen anomalías congénitas que se resuelven solas, es el caso de la hernia umbilical, que salvo los casos de urgencia que os describo, suele cerrar antes de los 3-5 años o del hidrocele que en muchos casos se reduce hasta desaparecer solo. Eso si, la evolución de cualquier afección de este tipo debe ser valorada siempre por el pediatra, y en su caso por el cirujano, para evitar problemas cuando sean adultos.

Si por algún motivo no ha sido posible realizar el cribado del primer trimestre, existe también el cribado de segundo trimestre que se realiza cerca de la semana 15 de embarazo, es muy similar al del primer trimestre, de hecho se utilizan los mismos datos ecográficos. El principal motivo para hacer el cribado en el primer trimestre de embarazo es que permite la detección más precoz de riesgos y también que es ligeramente más sensible.

Recordaros que los resultados de las pruebas de cribado son estadísticos y no diagnósticos, solo nos indican probabilidad pero no certeza, además está generalizada la creencia de que todas las anomalías congénitas son graves, y es verdad en el caso de las anomalías mayores (anencefalia, agenesia, cardiopatías congénitas graves, etc.) pero también están las anomalías menores de poca o nula repercusión en la salud (mamilas supernumerarias, apéndice preauricular, etc.).

Si os encontráis en esta situación buscad asesoramiento y ayuda profesional.

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Cuarto mes de embarazo (I), defectos congénitos ¿Qué son?

Una embarazada debe disfrutar de su embarazo, no esperes a estar embarazada para informarte.

Semanas (13 a 17) de embarazo.

En primer lugar quiero aclarar que la gran mayoría de las mujeres tienen embarazos y bebes sanos, con este artículo no deseo crear alarma, sencillamente me parece un tema importante, sobre todo, porque difundir esta información puede ayudar a tratar algunos defectos congénitos en los que podemos hacer cosas para mejorar la evolución.

Una de las malformaciones congénitas más frecuentes es la espina bífida, ya os mencioné las medidas a tomar para intentar evitarla en el  artículo hábitos de vida saludables del primer mes de embarazo.

Desgraciadamente mucha información llega a las mujeres cuando ya están embarazadas, lo ideal sería que fuese antes del embarazo porque una embarazada debe vivir y disfrutar de su embarazo, tomando las medidas adecuadas para intentar prevenir consecuencias no deseadas, pero sin miedos ni obsesiones.

En el embarazo mes a mes visto por un pediatra os resumía que la etapa prenatal es el momento óptimo para prepararnos como padres y elegir pediatra, algo cada vez más frecuente pero que lamentablemente no está generalizado. Recordad los que ya sois padres, cuando os preguntaron por primera vez quién es su pediatra, ¿cuántos teníais respuesta?, y es que a muy pocos os avisaron que era mejor elegir pediatra durante el embarazo.

Ahora os hago una nueva recomendación, si deseas tener un hijo, no esperes a estar embarazada para informarte y formarte en todos los aspectos relacionados con el embarazo, conocer previamente los cambios que va a experimentar tu cuerpo y tu mente, saber los riesgos y consecuencias de determinados hábitos y valorar las circunstancias concretas relacionadas con tu historial médico familiar, evitarán ansiedades e incógnitas y te permitirán un embarazo más feliz.

No todos los defectos congénitos pueden evitarse, pero considero importante tener en cuenta lo qué son, cuáles son las causas que los producen y las principales precauciones, en caso de haberlas.

Malformaciones congénitas, defectos congénitos, anomalías congénitas, deformaciones congénitas, enfermedades genéticas, enfermedades hereditarias, enfermedades congénitas, patologías congénitas, alteraciones cromosómicas, genéticas o congénitas, son algunos de los términos que se mezclan para definir este tipo de problemas y no todos son sinónimos, me gustaría aclarar algunos conceptos.

Los defectos congénitos o anomalías congénitas son la consecuencia de error en el desarrollo del embrión y/o feto (otros nombres que reciben son alteraciones o anormalidades congénitas) están presentes al nacer aunque pueden aparecer durante el embarazo, el nacimiento, con posterioridad al nacimiento e incluso pasados algunos años.

El síndrome de Down, que rápidamente nos viene a la cabeza cuando oímos noticias sobre estos temas, es solo una de las anomalías congénitas que existen, ya que actualmente hay más de 4.000 enfermedades o síndromes relacionados con ellas y afectan aproximadamente al 4% de los recién nacidos, si bien, son la causa más frecuente de mortalidad en el primer mes de vida..

Las anomalías congénitas incluyen también los errores congénitos o innatos del metabolismo, son las llamadas enfermedades metabólicas congénitas. Con la “prueba del talón” o “tamizaje neonatal” que se realiza a los recién nacidos, podemos detectar varias de ellas que tienen solución o mejoran si se tratan a tiempo, por eso es tan importante hacérsela a los bebés.

La malformación congénita es una alteración en una parte del cuerpo que empieza en la etapa embrionaria (hasta aproximadamente la semana 10 de embarazo) y suelen tener causas genéticas, un ejemplo sería el labio leporino.

La deformación congénita es una alteración en la forma o posición de una parte del cuerpo debida a una fuerza o presión. Suelen empezar en el periodo fetal (a partir de la semana 10 de embarazo). De entre las múltiples causas posibles, quiero destacaros las formas anormales del útero materno y la escasez de líquido amniótico, ya que ambas pueden ser detectadas si se realizan revisiones previas a la concepción y un correcto seguimiento del embarazo.

Hay muchas más definiciones que no os voy a detallar, pero tantos nombres y clasificaciones son importantes porque conocer su origen, naturaleza y el momento del desarrollo en el que se producen, resultan fundamentales para su investigación y para conseguir nuevos tratamientos.

En España tenemos la Fundación 1.000 para la investigación, prevención e información sobre los defectos congénitos.

En el próximo artículo veremos las causas conocidas de anomalías congénitas y las precauciones que podemos tomar para intentar evitar aquellas que son evitables.

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Espina bífida en niños

La espina bífida es la malformación congénita evitable más frecuente en los recién nacidos. ¿Porqué es tan importante tomar Ácido fólico para las mujeres en edad fértil?

¿Qué es la Espina Bífida?

La Espina Bífida es una malformación que afecta al eje del cuerpo (médula y columna vertebral) entre la tercera y cuarta semanas de embarazo. Aparece cuando entre los días 23 y 26 de embarazo la estructura que da origen a la médula y el cerebro (Tubo neural) no se cierra correctamente.

¿Qué causas la provocan?

No se sabe la causa exacta, pero parece que hay una predisposición genética a desarrollarla que aparece especialmente cuando en las primeras semanas de embarazo hay una carencia de ácido fólico.

La posibilidad de tener un niño con alguno de estos defectos es de 1,8 a 2 por cada 1.000 nacimientos entre la población general, porcentaje que sube al 5% después de haber tenido ya un hijo con esta malformación, y del 10%, si ya se han tenido dos pequeños con alguna de estas discapacidades.

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Tipos de espina bífida

Meningocele

Vemos una bolsa que sale en la parte posterior de la columna. Contiene líquido cefalorraquídeo y las capas que cubren a la médula (meninges). Pero no hay contenido de nervios en la bolsa. Suele dar problemas leves. Pero debe operarse para evitar las infecciones.

Mielomeningocele

Es una bolsa en la que hay tejido nervioso de la médula sin cubrir por la piel. La médula se ha formado mal, y eso hace que las alteraciones que produce sean mucho más graves.

Es la forma más grave de Espina Bífida compatible con la vida, una de las causas más frecuentes de discapacidad física en la infancia (altera la sensibilidad y movilidad de las piernas), y la más frecuente de vejiga neurógena (una vejiga de la orina que no puede contraerse bien y en la que no podemos controlar la salida de la orina) e intestino neurógeno (se mueve mal y no podemos controlar la salida de la caca).

Los defectos cerrados

Se producen al final del primer trimestre de embarazo y aparecen como bultos en la zona lumbar baja, en ocasiones con algún mechón de pelo. Pueden ocasionar leve alteración de la sensibilidad o movilidad de las piernas o afectación de la vejiga (en forma de vejiga neurógena) que, además, puede no producir escapes de orina.

¿Cómo prevenir la espina bífida?

Si todas las mujeres en edad fértil consumieran 0,4 miligramos de ácido fólico al menos 3 meses antes de quedar embarazadas y durante el primer trimestre del embarazo, podrían reducir hasta en un 70 por ciento la probabilidad de que su hijo naciera con Espina Bífida.

Pero como muchos embarazos no se planean, se recomienda que las mujeres en edad fértil tomen una dieta rica en ácido fólico que se encuentra en las verduras de hoja verde (lechuga, espinacas) carne, hígado o cereales. Especialmente las mujeres que tengan mayor riesgo de Espina Bífida (antecedentes familiares o mujeres que ya han tenido un embarazo o hijo con esta malformación), deben tomar 4 mg de ácido fólico a partir de los tres meses antes de quedar embarazadas, y durante los primeros tres meses del embarazo.

Pruebas para detectar la espina bífida

Antes del nacimiento

Se puede analizar la alfafetoproteína en la sangre de la madre. Sube en torno a un 75% si el feto tiene espina bífida.

También la ecografía puede detectar defectos en la columna y la médula.

Pero no siempre se detecta. Hay muchos niños en los que la espina bífida es algo que descubrimos en el parto. Y en los casos menos evidentes puede pasar desapercibido durante años.

Tratamiento de la espina bífida

No hay curación. Pero hay cosas que podemos hacer para mejorar sus consecuencias. No podemos corregir el defecto en el desarrollo de los nervios, pero podemos rehabilitar parte de sus funciones y evitar complicaciones.

Lo primero que se hace en las espinas bífidas abiertas es operarlas para cerrar la columna y proteger así la médula de infecciones y traumatismos.

En algunos casos se asocia a hidrocefalia (acumulación del líquido que rodea al cerebro y la médula). En estas ocasiones a veces se necesita también un sistema que elimina ese líquido excesivo.

Pero mucho más importante que el tratamiento quirúrgico es el seguimiento y apoyo a las familias de estos niños. Lo mejor es que esto lo haga un equipo coordinado de Neurólogo infantil, Psicólogo, Fisioterapeuta y Asistente social. Porque en todos estos campos podemos hacer cosas que ayuden a que estos niños tengan un desarrollo lo más normal posible.

En este apoyo, las asociaciones de pacientes pueden ser de gran ayuda. Os dejo un enlace a la federación española de asociaciones de espina bífida e hidrocefalia.

Existen muchos grados en la Espina bífida: Desde niños que no manifiestan ningún problema, hasta niños con una parálisis y falta de sensibilidad completa por debajo de la lesión.

 

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Visita prenatal al pediatra

Cómo escoger pediatra y cuándo hacerlo si sabes que estás embarazada.

Yo trabajo en un hospital y en mi consulta. Cuando en el hospital doy el alta a unos padres y a su bebé recién nacido, una de las indicaciones que damos siempre es que conviene que en torno a la semana, si no hay ningún problema que recomiende otra cosa, debería ser visto por su pediatra.

En la mayoría de los casos eso suscita una pregunta por parte de los padres: “¿Y qué Pediatra escogemos?”

Mi recomendación es que esa pregunta tenga respuesta antes del nacimiento de vuestro hijo. Porque si no es así, especialmente si vuestro bebé necesita ser seguido más de cerca por algún motivo, no tener un pediatra en el que confiéis desde el primer día es un factor añadido de preocupación.

En las últimas semanas de embarazo, la mayoría de los padres empiezan ya a sentir la preocupación de si sabrán ocuparse de su bebé cuando nazca. Y las dudas empiezan a acumularse.

Pensando en esas dudas escribí mi libro “Cuidados del bebé recién nacido” que como es lógico os recomiendo si estáis en esta situación. Pero sin duda, nada tranquiliza tanto como poder aclarar esas dudas en directo charlando cara a cada con un pediatra. Y hacer esto es además una forma de conocer a ese pediatra, para decidir antes de que vuestro hijo nazca, si es la persona en la que deseáis confiar la salud de vuestro bebé. Eso puede hacerse en una visita prenatal.

Os recomiendo que en esa visita prenatal os centréis en:

Averiguar las preferencias de ese pediatra sobre crianza y lactancia para valorar si son compatibles con las vuestras. Una forma sencilla de valorar eso es pedir indicaciones sobre cómo os recomienda que alimentéis a vuestro hijo en las primeras tomas cuando nazca.

Ver si os entendéis bien con él y os dé confianza. Porque al final uno no necesita el “mejor pediatra del mundo”, sino uno con el que se entienda, que sea capaz de aclarar vuestras dudas como padres y os inspire seguridad.

La disponibilidad que tiene para atenderos cuando sea necesario. Hay pediatras que son fantásticos, pero por eso mismo tienen una lista de espera que hace casi imposible consultarle cuando se necesita y no ofrecen sistemas alternativos de consulta a acudir físicamente a ella.

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Tercer mes de embarazo (II), nueva prueba prenatal no invasiva

Novedad: test prenatal no invasivo (NIPT)

¿Qué es el triple Screening o Cribado del primer trimestre?

La medicina fetal está de enhorabuena, la prueba prenatal no invasiva con ADN fetal es ya una realidad, la NIPT (Non-invasive Prenatal Testing), es un test genético prenatal que no lleva ningún riesgo, ni para el feto ni para la madre, ya que se realiza sobre una muestra de sangre materna.

Se llevaba mucho tiempo investigando en esta línea y se está expandiendo su uso.

Sin lugar a dudas el test prenatal no invasivo NIPT es un gran avance pero aún queda mucho camino. Por el momento solo está disponible en la Medicina Privada, ya que su precio la excluye de la Sanidad Pública, detecta menos anomalías cromosómicas que la amniocentesis y su tasa de detección, aunque muy elevada, no iguala el 99.99% de la amniocentesis. Cuando nuestras decisiones dependen de resultados basados en porcentajes debemos saber el grado de certeza que los acompaña.

Se ha lanzado al mercado como la novedad que es, NIPT, un test prenatal no invasivo que en un futuro probablemente sustituya a las pruebas invasivas sin riesgo de aborto. Si, es muy buena, pero debemos saber que a la fecha tiene sus limitaciones, os hago un breve resumen de las principales:

·      Actualmente se limita a las trisomías (21,18,13) y cromosomas sexuales, por lo que otras anomalías que se identifican rutinariamente con la amniocentesis, con la NIPT no se detectarían.

·      Necesita complementarse con otras pruebas, ecografía de alta resolución y determinación de PAPP-A.

·      Ofrece datos limitados para embarazos múltiples.

·      No excluye totalmente las pruebas invasivas.

En conclusión, la NIPT supone un gran avance, pero por el momento no se puede considerar una prueba única y diagnostica al 100%.

Quiero hacer constar que no soy defensor de unas pruebas u otras, soy defensor de toda información disponible y clara que permita decidir conscientemente, lo expongo en mi artículo “Empoderamiento del Paciente”, que lo explica desde el punto de vista relación pediatra-padres, pero que es extensivo a la relación médico-paciente.

Por supuesto que sería deseable que se incluyese la NIPT en los protocolos de la Sanidad Pública, sobre todo por ser la prueba de menor tasa de falsos positivos (resultados de alto riesgo que realmente no tienen anomalías), lo que se traduce en que menos embarazadas se realizarían pruebas invasivas si su uso fuese generalizado.

Triple Screening o Cribado del primer trimestre

En la actualidad los protocolos de la Sanidad Pública si que incluyen el Triple Screening o Cribado del primer trimestre. Es una prueba no invasiva y voluntaria (os pedirán consentimiento) que combina la edad materna, los valores de Beta hCG libre y PAPP-A obtenidos en la analítica de sangre del primer trimestre, y algunos datos de la ecografía del primer trimestre: valoración general,  longitud cabeza-nalga (LCN), translucencia nucal  (TN).

Por si solos, determinados valores de PAPP-a, pueden ser indicativos de la existencia de malformaciones, especialmente de espina bífida,  pero esta prueba principalmente tiene como objetivo estimar el riesgo de sufrir las trisomías más frecuentes. Tomando todos los datos y aplicando un programa de cálculo (basado en resultados de investigaciones muy amplias), obtenemos una cifra que representa una estimación de riesgo de trisomía 21 (síndrome de Down) trisomía 18 (síndrome de Edwards) y trisomía 13 (síndrome de Patau).

Generalmente, el informe nos indicará un riesgo basal, calculado exclusivamente en base a la edad materna, ya que la probabilidad de tener un bebé con anomalías genéticas aumenta exponencialmente con la edad de la madre y un riesgo ajustado, que considera todos los resultados de las pruebas y que será el que se tome para determinar si el resultado del cribado es positivo, por debajo de un determinado valor, o negativo, por encima de ese valor.

El resultado del cribado del primer trimestre no es diagnóstico, es estadístico (probabilidad), pero es de gran ayuda para determinar aquellos embarazos (resultado del cribado positivo) en los que resulta aconsejable realizar otras pruebas, que si son  diagnosticas pero también invasivas (tienen riesgo de aborto), me refiero a una biopsia corial (semanas 11-14), una amniocentesis (semanas 16-20) o cordocentesis (a partir de semana 20).

Solamente en algunos casos, por ejemplo con resultados de cribado positivo no muy claros, se hace una búsqueda ampliada de marcadores ecográficos de cromosopatía, es decir una segunda ecografía de alta resolución y detalle, en la que se volverá a medir la TN, se tendrá en consideración el origen étnico, presencia-ausencia de hueso nasal, medida del ángulo facial, si hay insuficiencia tricuspídea (de las válvulas del corazón), estudio doppler de los vasos sanguíneos, frecuencia cardiaca fetal y del ductus venoso (principal vía de llegada de sangre desde la placenta hasta el corazón del feto), apariencia de todos los órganos, número de vasos del cordón, y los principales indicadores para los que existen valores que se relacionan con riesgo de trisomía, lo que permite hacer una nueva valoración y recomendaciones.

Si deseáis mas información sobre los marcadores de las ecografías de alta resolución, podéis ver el artículo “ecografía genética del primer trimestre”.  Todos los estudios ecográficos deben ser realizados por profesionales acreditados que los interpreten de forma correcta, y si el resultado es de riesgo positivo, ante todo no hay que asustarse, consultad con vuestro obstetra, os tranquilizará, resolverá dudas y os informará de las opciones disponibles para hacer un diagnóstico.