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Niños que se despiertan mucho de noche

Niños que se despiertan mucho durante la noche. Descubre las causas más frecuentes y cómo solucionarlas.

Lo primero que debéis tener claro. En este artículo hablo mucho de sacar al niño del cuarto de los padres. Si hacéis colecho y dormís bien, y por tanto no sentís la necesidad de que vuestro hijo aprenda a dormir sólo en este momento, este artículo no es para vosotros, continuad con el colecho.

El problema en muchos niños no es la dificultad para dormirse, sino que se despiertan con “demasiada” frecuencia.

En esta primera frase ya hay dos conceptos a aclarar: se despiertan y frecuencia.

Se despiertan: Uno de los errores más frecuentes de los padres durante el sueño de sus hijos es interpretar que se despiertan, cuando en muchos casos no es así.

Todos los niños pequeños hacen ruido mientras duermen. Unas veces porque están soñando, en otras ocasiones son pequeños gemidos que emiten durante el sueño.

Y otras veces porque está acabando un ciclo de sueño y empezando el siguiente y puede “acunarse” solo.

En ninguno de esos casos el niño está realmente despierto.

Pero aquellos padres que tienen excesiva tendencia a intervenir cuando oyen estos sonidos acaban despertándolos.

La regla que se deduce es clara:

“Si hace ruido

pero no llora y tiene los ojos cerrados,

no hagas NADA”.

Facilitar el cumplimiento de esta regla es uno de los objetivos de sacar la cuna del dormitorio de los padres no más tarde de los 6 meses en aquello niños cuyos padres quieren que aprendan a dormir solos.

Frecuencia: Todos nos despertamos habitualmente durante la noche. Nuestro sueño sigue ciclos que en los adultos son de unos 90 minutos y en los niños aún más cortos (30-40 minutos).

Por lo general no llegamos a despertarnos del todo entre ciclo y ciclo. Pero lo que hacemos, sin darnos cuenta en ese momento, puede interpretarse como que se está despertando sin ser así.

Sí hay casos en que los despertares son muy frecuentes.

No hay una cantidad fija normal, pero un niño suele despertarse por la noche cada vez menos veces cuando va creciendo.

Esto no es así cuando se hace colecho. En ese caso los despertares pueden hacerse más frecuentes entre los 4 y los 15 meses.

Errores que favorecen los despertares cada vez más frecuentes:

El primero, lo estáis despertando vosotros, cuando él estaba dormido:

“Si hace ruido

pero no llora y tiene los ojos cerrados,

no hagas NADA”.

A este respecto y hablando de lactantes conviene distinguir dos situaciones frecuentes que si los padres no interpretan bien generan problemas:

El niño está soñando. Se mueve inquieto en la cuna emitiendo sonidos como gemidos. Pero tiene los ojos cerrados.

– Ha terminado un ciclo de sueño y va a iniciar otro. Igual que en el caso anterior emite gemidos, está inquieto y los ojos cerrados o los abre de forma intermitente pero con facilidad para cerrarlos, bostezos, se estira y se relaja…

En ambos casos (especialmente en el segundo) si los padres hacen algo es muy probable que le despierten. Y si le despiertan es fácil que tarden bastante en volver a dormirlo. O sea, “noche toledana”.

Si queremos que el niño aprenda a dormir solo la cuna debe estar fuera del cuarto de los padres antes de los 6 meses (yo recomiendo entre los 4 y 6 meses).

De nuevo, vamos con el porqué:

Los niños conforme van creciendo, van controlando cada vez más su entorno.

Alrededor de los 4-6 meses la mayoría ya se dan cuenta, si se despiertan, de que sus padres están al lado.

Si el niño al despertarse te ve, te oye, o simplemente nota tu presencia, es mucho más probable que reclame tu atención que si no te ve.

Con la edad de la que hablamos ya no existe la muerte súbita del lactante, con lo que el miedo a que le pase algo y no te enteres debe reducirse. Si le ocurre algo mínimamente importante llorará y te enterarás.

De lo que no te enterarás será de las 200 veces que a lo largo de la noche hace ruiditos sin importancia y que si duerme a tu lado puede impedirte descansar de verdad.

Y como he dicho en otras ocasiones, pensando en el sueño, la calidad del sueño de los padres es importante para la calidad de vida de los niños.

De hecho, con esa edad, la madre que duerme con la cuna al lado (suele ser la madre, que le vamos a hacer), cada vez que nota uno de esos ruiditos (200 en toda la noche), llega un momento en que ya de forma casi inconsciente (está hecha polvo a estas alturas), echa mano a la cuna para moverla, ponerle el chupe, hace ruiditos que tranquilicen al bebé… y en más de un caso, lo despierta.

El segundo error frecuente:

Hemos introducido en su ritual para dormirse algo que favorece que se despierte al poco tiempo.

El ejemplo más claro y más frecuente de esto es dormir al niño con el biberón.

Muchos padres toman la costumbre, cada vez que el niño se despierta o simplemente está inquieto (aunque esté dormido) de “enchufarle” el biberón con agua, manzanilla, leche…

Si un niño bebe mucho, filtra más orina, llena la vejiga, esto le incomoda y puede despertarle con más frecuencia. A lo que se suele responder dándole más líquido para volver a dormirlo… Y así toda la noche.

Pero además hace necesario cambiar una o más veces el pañal para que no acabe empapado hasta las orejas: Nuevos despertares que rompen el ritmo de sueño del niño y de los padres.

Solución si pasa esto, si ya le habéis acostumbrado:

“Reducid progresivamente la cantidad de líquido que le dais, hasta que dejéis de darle o le deis una cantidad razonable (no más de 100 ml en toda la noche).”

No se va a deshidratar y al final comerá de día lo que le dabais de noche.

De hecho alimentarlo dormido es una de las causas más habituales de que el niño coma mal despierto.

Hay otros despertares, como los causados por las pesadillas o los problemas respiratorios mientras duerme que se tratarán en apartados posteriores.

Cuando lo que prefieren los padres es hacer colecho y eligen que siga durmiendo con ellos, es habitual que los niños aumenten el número de despertares entre los 4 y los 15 meses. A partir de esa edad suelen reducirse.

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Tiempo de sueño en niños.

Tiempo de sueños en niños y bebés.

El tiempo que normalmente duerme un niño. Distribución del sueño según la edad.

 

Un recién nacido durante sus primeros días de vida, si no pasa hambre, puede dormir más de 20 horas sin problema.


Se despiertan para comer con mucha frecuencia (a veces antes de las 2 horas), pero en cuanto lo hacen se duermen de nuevo.


No es raro que se despierten con más frecuencia de noche que de día, especialmente cuando toman sólo pecho y no tienen suficiente.

 

PRIMERAS SEMANAS.

Figura 1. El trazo más oscuro corresponde al tiempo que duerme, el intermedio al tiempo que está despierto durante la noche y el claro al tiempo que está despierto durante el día. Una vez que cogen el ritmo día-noche y están bien alimentados suelen dormir en periodos de unas 2-3 horas de día, se mantienen despiertos el tiempo de comer y poco más. Los períodos de sueño se acortan un poco en las últimas horas de la tarde y primeras de la noche. Y de noche aguantan algún periodo de 4-5 horas y varios más cortos.

 

Los que han pesado poco al nacer o son prematuros suelen despertarse con más frecuencia.

 

Y el que tiene gases suele estar más molesto por la tarde y pidiendo casi continuamente las primeras horas de la noche.

 

Suele decirse que el cólico del lactante (en aquel que lo tiene) cede entre los dos meses y medio y los tres meses. Pero cólico del lactante no es hacer ruiditos por molestias de barriga.

 

El niño con auténtico cólico puede empezar a llorar a las siete de la tarde y no parar hasta la una o las dos de la noche. Horas de llanto que no se calman ni comiendo ni cogiéndolo, ni…

 

3-4 MESES

Figura 2. A partir de ese momento las tomas suelen espaciarse un poco, el tiempo que están despiertos sin comer se alarga y de noche se suelen despertar para comer y dormirse en seguida de nuevo. Suelen hacer entre 5 y 6 tomas diarias.

 

4-9 MESES

Figura 3. Desde el momento en que se introduce la alimentación complementaria (especialmente los cereales) son muchos los niños que ya aguantan toda la noche durmiendo del tirón y de día suelen mantener una siesta matinal y otra por la tarde.

 

La primera en perderse es la siesta matinal, especialmente si van a la guardería, a partir de los 2 años.

 

Si no tienen horario escolar partido (con clases por la tarde) la siesta de medio día después de comer puede mantenerse incluso hasta la edad adulta (aunque se va reduciendo progresivamente su duración).

 

Os recuerdo que todo lo dicho es “normal”, no una regla inmutable del Universo. Hay muchas variantes de esa normalidad. Especialmente respecto al momento en que se van produciendo los cambios.

 

Lo que hace de ciertas variantes que sean consideradas problemas es:

  • Que se altere seriamente el ritmo de descanso de los padres. Bien por los frecuentes despertares o por períodos de vigilia excesivamente largos de noche.
  • Que los despertares se hagan más frecuentes con la edad en lugar de ir reduciéndose, que sería lo normal.

 

Los despertares a los que he hecho referencia en toda la descripción anterior son los de cierta consideración. Es decir aquellos en los que el niño precisa que se haga algo por él (como darle de comer, cogerlo, cambiarlo de pañal…).

 

En realidad a lo largo de la noche los adultos es normal que hagamos uno o dos despertares breves.

 

Pero las personas normales se vuelven a dormir de forma casi inmediata.

 

Cuando se estudian las fases del sueño vemos que a lo largo de la noche, la actividad de nuestro cerebro pasa en los niños por tres fases, en los adultos por cinco, que forman un ciclo de unos 90 minutos en los adultos y más corto en los niños, para iniciar de forma inmediata o tras un pequeño despertar otro nuevo ciclo.

 

Con lo que en realidad lo normal es que pasemos a lo largo de una noche por cinco o seis episodios “entre sueños”, en uno o dos de los cuales nos podemos despertar brevemente.


Capítulo siguiente: El ritmo sueño-vigilia en niños…

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El colecho en niños

El colecho consiste en dormir con vuestro hijo. Una opción con sus ventajas y sus condicionantes.

Explicado de forma sencilla, el colecho consiste en dormir con los niños en la misma cama.

Desde que nacen hasta que el niño decide que quiere dormir sólo.

Es algo que defiende una corriente de opinión en Puericultura llamada «Crianza Natural».

Como explico en otros muchos artículos hay opciones diferentes para cada tipo de familia. No hay una correcta y otra incorrecta.

Yo he tenido la experiencia de explicar el colecho a algunos padres que te miran con cara de: «Pero ¿qué dice? Qué barbaridad. ¿Cómo voy a meter al niño en mi cama?»

A otros que lo hacen y temen decírtelo por si les «regañas».

Y otros que te dicen «orgullosos» que ellos hacen colecho como si pertenecieran a un grupo «antisistema».

A los del primer grupo les digo:

«Es simplemente una opción, que por lo que veo no es la vuestra, vamos entonces a hablar de como descansar todos bien, durmiendo el bebé en su cuna.»

A los de los otros dos grupos, les digo:

«Es una opción que habéis elegido. Si descansáis vosotros y lo hace el niño. Estupendo. Si queréis os aclaro algunas cuestiones sobre el colecho que tal vez no tengáis claras.»

A continuación les explico el contenido de este artículo, si así lo desean:

Colecho y muerte súbita del lactante

No hay estudios concluyentes al respecto.

Algunos estudios dicen que si los padres tienen un claro sobrepeso no es recomendable hacer colecho.

Y que no es aconsejable el colecho si alguno de los padres es fumador. Pero en este caso no os aconsejo que no hagáis colecho, sino que dejéis de fumar.

Se recomienda para evitar la muerte súbita del lactante usar un colchón firme (que no se hunda con facilidad) y no usar mantas pesadas ni demasiada ropa de cama.

Elegir el colecho implica cierto grado de compromiso

Los niños se adaptan con facilidad a los cambios en general. Pero a veces, en cosas que afectan a sueño, alimentacion o afecto es más difícil.

En el aspecto del sueño, como en cualquier otro, es responsabilidad de los padres hacer las elecciones pensando a largo plazo. No tenemos derecho a someter a los niños a nuestro continuo cambio de humor.

Si elegimos el colecho, sobre todo si decidimos mantenerlo por encima de los 6 meses, tenemos que plantearnos que estamos adquiriendo un compromiso al que debemos responder todas las noches. Si unas noches permitimos al niño que duerma con nosotros y otras no, el niño no lo va a entender, y van a aparecer los problemas.

Pensad varias cosas:

– Si no descansáis bien con vuestro hijo en la cama, a la larga el agotamiento pasa factura. Una factura que también paga el niño al convivir con unos padres agotados y de mal humor. Si dormís bien con él esto no es un problema. Pero no «os sacrifiquéis» metíendolo en la cama. Cuando ese es el planteamiento, el sacrificio acaba afectando siempre al niño.

– Evidentemente tener un niño en la cama limita la capacidad de tener relaciones de pareja. Pero como dicen algunos defensores del colecho: «¿Dónde esta escrito que sólo se pueda hacer el amor de noche y en la cama?» Aún así, es algo a tener en cuenta y que sea consensuado por los dos miembros de la pareja, para evitar que luego sea una fuente de conflicto.

– Si no estáis dispuestos a mantener esa situación hasta que el niño decida dormir sólo por sí mismo, al final vais a tener «que enseñarle a dormir sólo«. Y es más fácil y menos traumático para el niño cuanto antes se hace. Si preferís o no os importa que el niño siga durmiendo con vosotros hasta que lo decida, de nuevo esto no es un problema.

Como veréis dedico menos artículos al colecho que a aprender a dormir sólo. Lo hago porque para aquellos padres que ven como natural compartir la cama con el niño y descansan bien con él, hacen falta muy pocos conocimientos. Es muy intuitivo.

Aunque tampoco es todo tan bucólico como lo pintan algunos.

«Aprender a dormir sólo» es más complicado. Por eso la parte dedicada a esa opción es más larga.

No considero mejor una opción u otra. Esa elección no es mía, sino vuestra.

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Bases para comprender los problemas de sueño en niños

Bases para comprender el sueño infantil

Aclara tus ideas para entender los problemas de sueño en niños.

 

El conocimiento es comprender.


Nunca hagas algo porque supuestamente quien te lo dice sabe del tema.

 

En esta vida todos nos equivocamos. Por eso, los errores son siempre asumibles. Lo que es difícil de aceptar es sufrir por errores de otros.

 

Cuando se trata de tu bienestar o el de las personas que quieres no te conformes nunca con saber qué hacer (porque te lo diga alguien teóricamente experto), intenta siempre comprender qué hacer.

 

Voy a intentar que en esta sección se entiendan las bases sobre las que se desarrolla el resto del libro.

 

Como está escrito para padres, y no para catedráticos, habrá conceptos o palabras que no se utilicen con todo el rigor científico que algunos puedan esperar.

 

Mis disculpas por adelantado.

 

Como tampoco me considero poseedor de la verdad absoluta en este tema (que creo que no existe), no haré referencia continua a estudios que respalden lo que digo.

 

De hecho, si alguien me mostrase un estudio con todas las garantías que demostrase que el 99% de los niños a los que se arranca la oreja izquierda es más feliz en su vida, yo no tendría más comentario al respecto que la total seguridad de que mi hijo se encuentra en el 1% restante, que prefiere conservar ambas orejas (y no podría evitar asombrarme de lo raros que deben ser el otro 99%).



En resumen: Qne no es mi intención convencer a nadie sino exponer simplemente cómo veo yo el tema por si puede resultar útil a alguien.

 

Todo lo que leeréis, es por tanto mi opinión.

Tan válida y discutible como la de cualquiera.

 

Otro aspecto que debéis tener claro es que este libro fundamentalmente está pensado para aplicarlo desde el primer día o con pocos meses. Es para prevenir o tratar con muy corta edad.

 

Si tenéis un hijo con 5 años que duerme mal, tal vez os aclare por qué creo que habéis llegado a esta situación pero no como tratarlo.


Capítulo siguiente: La Teoría del Colecho…


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Introducción sobre el sueño en niños

Una guía sobre diferentes opciones con un único objetivo, que niños y padres descansen bien.

Tener un hijo es una de las mejores experiencias de la vida. Es fantástico, ilusiona, sorprende… Pero siempre agota.

Una vez me dijo una madre:

“La depresión postparto no existe,
es agotamiento”.

Creo que en mis años de experiencia como pediatra, antes de que el niño cumpla los dos meses, no he visto a una sola madre que no tuviera cara de ir a morirse en cualquier momento.

En los primeros meses el coeficiente intelectual de cualquier padre o madre baja de forma alarmante. Esto no lo entiende nadie hasta que le pasa.

Pero es que necesitamos dormir, y el inicio de la vida de un niño suelen romperle el ritmo de sueño a cualquiera.

No se descansa bien y eso pasa factura. Os sentís agotados y el humor se resiente.

Cuando se habla sobre el sueño de los niños, hay quien centra el tema sólo en el niño, pero es importante pensar un poquito más allá.

Al niño le conviene tener unos padres descansados y de buen humor, porque va a convivir con ellos.

Y no le recomiendo a ningún niño la vida con unos padres que llevan seis meses o a veces seis años sin una noche de descanso decente.

Hablando de sueño y niños, a mi modo de ver, el objetivo es que todos (hijos y padres) podáis descansar bien.
Respecto al sueño de los niños hay teorías muy diferentes.

Pero es que hay padres, niños y circunstancias muy diferentes.

Hay defensores radicales de cada una de esas teorías, la mayoría muestran sus argumentos y atacan a la contraria.

Yo sinceramente creo que ninguna de ellas es la única verdad, ni válida para todos.

Intentaré exponer las dos posturas que en este momento tienen más difusión:

El colecho.

Enseñar a los niños a dormir solos.

Son teorías muy diferentes en sus principios y en su aplicación.

Hasta el punto de que los defensores de cada una consideran en muchos casos una barbaridad lo que la otra propone.

Mi labor intento que consista en informar, ofreciendo consejos que puedan ayudar a algunos padres.

Pero en ningún caso pienso que soy poseedor de la verdad absoluta.

Yo no creo en dar información a los padres generándoles continuamente miedos.

Diciendo como hacen algunos que no obedecer sus indicaciones harán un daño irreparable a su hijo.

Estos autores hacen mención continua a estudios que respalden lo que afirman.

Y en teoría eso es positivo, quiere decir que no es una opinión subjetiva, sino que son afirmaciones científicamente comprobadas.

Pero es que tratándose de educación infantil todo es subjetivo.
Todas las teorías tienen una fuerte carga ideológica.

Y hay estudios que “demuestran” una cosa y otros de “demuestran” la contraria.

Yo he leído libros, estudios y hablado con defensores de una postura y de otra.

Pero sobre todo hablo con padres y sé que lo que a unos les funciona es para otros impensable.

Y con ambas teorías puede conseguirse el objetivo:

Que padres e hijos puedan descansar.

Por tanto las expondré del modo en que yo las entiendo, con sus condicionantes y métodos distintos y sois vosotros los padres, los que debéis decidir cual es más adecuada para vuestra familia.

O si debéis buscar otro método distinto de estos dos.

Como en tantas otras cosas, hablando de educación, cuanto antes se empiezan a hacer bien las cosas, menos trabajo cuesta. Y si empezamos haciéndolo mal, es más difícil corregirlo cuanto más tiempo pase.

Por eso, lo recomendable sería que esto se leyera antes de tener el niño y especialmente antes de que aparezcan los problemas de sueño.

Escribo este libro por “puro egoísmo”.

Porque como pediatra sé que existe una cadena de acontecimientos inmutable por la cual:

“Si el niño no duerme, no duermen lo padres.

Y si los padres no duermen, no duerme el pediatra.”

Y ese soy yo.

Así que vamos a ver si dormimos todos.

Capítulo siguiente: Bases para entender el sueño en niños…

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Contenidos del Manual de Pediatría para Padres y Abuelos

 

Esta web es una guía gratuita de Puericultura y Pediatría para Padres y Abuelos.
Encontrarás temas sobre salud infantil, cuidados del bebé, consultas más frecuentes al pediatra, problemas con la comida, el sueño, la educación.
Todo su contenido es discutible. Porque en lo que a unos funciona es para otros imposible de aplicar.
Ofrezco consejos basados en mi experiencia.
Vosotros decidiréis si os son útiles.
Espero vuestros comentarios para seguir mejorando y aprendiendo.
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