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Escolarización, apego, socialización y circunstancias familiares

Escolarización, crianza con apego y circunstancias

Consideraciones antes de decidir el momento de escolarización de un niño. Porque hay muchísimos matices a tener en cuenta en cada caso y mucho dogmatismo.

Todos los que ya habéis leído artículos sobre crianza en esta web tendréis claro que soy muy defensor del Apego. Pero también que soy muy pragmático y me gusta derribar dogmatismos.

Cuando leo a algunos defensores del Apego en la Crianza diciendo que un niño debería tener contacto constante con su madre durante los 2-3 primeros años de vida y que hacer lo contrario le perjudica claramente, pienso: “¿En qué mundo vivirá esta gente? ¿Saben lo que decir eso significa en la práctica?”

Sabéis que no me importa pisar callos cuando surge la ocasión y voy allá. Me pondré el chubasquero, porque sé que me va a llover de todo. Podría ahorrármelo no escribiendo este artículo. Pero esta semana una madre me confesaba lo que no era capaz de decir en público. Que quería mucho a su hijo, había decidido criarlo de un modo concreto, pero cada vez más se sentía frustrada como persona y había momentos en los que el pánico se adueñaba de ella si pensaba en su futuro profesional. Hay que hablar de estas cosas y hacerlo con el realismo por delante.

La relación madre hijo

La relación madre-hijo debería estar presidida por el afecto. En esa relación toda madre que se precie de serlo pone en primer lugar las necesidades de su hijo y después las suyas. PERO:

Establecer una relación basada en el afecto hace que tu hijo no pueda estar bien si tú no lo estás. Y esto muchas veces se olvida o se simplifica demasiado.

La mentalidad de las mujeres hoy en día no es la de hace 100 años. Una mujer hoy en día es una persona con aspiraciones de realización personal y profesional.

Cuando se dice tal cual que para hacer Crianza Natural o con Apego hay que asumir que el niño debe mantener un contacto constante con la madre los primeros 3 años de vida y que no hacerlo, escolarizándolo o dejándolo al cuidado de otra persona le hace daño, lo que no se dice, pero va de fondo es: “El sitio de la madre está en la casa con sus hijos”.

Esto es muy fuerte. No conozco a ningún defensor de la Crianza Natural que lo diga tal cual, pero lo están diciendo de forma subliminal.

A alguno cuando se le ha planteado de forma directa ha tenido “los santos Coj… ” de soltarle a esa madre: “Tú sabrás qué es más importante para ti, si tu hijo o tu trabajo.”

¿Qué significa para una mujer dedicar a su hijo todo su tiempo durante los 3 primeros años de vida?

¿Qué implica si tiene 2 ó 3 hijos? ¿En el mundo actual? ¿Con la realidad laboral que tenemos? Con todas sus letras y de forma cruda: Su muerte profesional.

Ante eso muchas mujeres que intentan compatibilizarlo buscan opciones:

  • Un trabajo en casa que le permita seguir activa mientras cuida de su hijo. Con un horario flexible y sin tener que separarse de él. Pero la realidad es que no todas las profesiones permiten hacer esto. Y que muchos hijos mientras tengan a su madre a su lado demandan una atención constante que hace muy difícil la ejecución de cualquier trabajo.
  • “Sacrificarse por el bien de su hijo”. Pero ¿cómo puede no afectar al bienestar de su hijo que se sienta frustrada? ¿Por qué cargar al niño con la responsabilidad de que su madre abandonase una profesión que le gustaba y le ayudaba a sentirse realizada como persona? ¿Cómo puede ese sacrificio no afectar al niño? La relación madre hijo es tan fuerte que una renuncia siempre afecta a ambos.
  • Volver al trabajo dedicando a su hijo todo el tiempo que puede fuera de él. Se plantee como se plantee es la opción mayoritaria. Pero para muchas mujeres va acompañado de una carga de culpabilidad que no tendría por qué estar implícita.

Circunstancias en cada caso

Hay familias donde ni se plantea la elección. ¿Qué pasa cuando los únicos ingresos provienen de la madre? ¿O cuando son tan escasos los generados por padre y madre que necesitan trabajar ambos?

¿Qué pasa cuando una madre lleva muchos años intentando desarrollar un proyecto profesional? ¿Es lógico que no tenga hijos? ¿Que si los tiene tire todos esos años de esfuerzo por la borda? ¿O que intente compatibilizar ambas facetas de su vida que la hacen una persona completa?

¿Quién tiene derecho a juzgar esas circunstancias estableciendo formas correctas o incorrectas de hacer las cosas? ¿Quién tiene derecho a revestir de culpabilidad una decisión u otra?

Escolarización

Una vez leí un libro en el que se explicaba desde la óptica de la Crianza con Apego lo que significa para un bebé “ser abandonado por su madre en la guardería”. Tal como se describía era algo así como “ser una hija de pu.. egoísta que ha decidido que es más importante su realización personal que el bienestar de su hijo”. ¡Ya vale!

Quien plantea como elección “¿Quieres a tu hijo o a tu trabajo?” está planteando una dicotomía que es falsa. Y o lo hace de forma consciente o es tan inconsciente que lo hace sin plantearse el daño que puede causar.

Podemos despotricar sobre lo absurdo de una baja maternal de sólo 4 meses, o sobre la discriminación que se quiera o no causa a nivel laboral el hecho de que la baja no sea obligatoria para el padre como lo es para la madre. Vamos camino de solucionar esto por fin…

Pero plantear como elección trabajo o amor a tu hijo. ¿Y si quitamos el sesgo hacia la madre y planteamos que ambos deberían dejar de trabajar si de verdad quieren a su hijo?

¿Y de qué vivimos?

Está claro que si ambos padres tienen necesidad de trabajar en un horario ampliado para sobrevivir lo razonable sería no tener hijos. Porque ¿quién los va a criar? Pero no es la situación habitual. Lo normal es un trabajo en el que tienes parte de tu tiempo al día trabajando (7-8 horas) y el resto en casa con tu hijo.

Pero para hacerlo compatible hace falta que alguien cuide del niño durante esas horas de trabajo. Porque la mayoría de los empleos no permiten tener al niño contigo.

Ante eso se puede tirar de familiares, generalmente los abuelos. Pero muchos para lograr ese trabajo han tenido que alejarse de su familia y no disponen de nadie que lo haga.

La opción real en muchas familias es trabajar y niño a la escuela infantil o no trabajar.

Ante esta disyuntiva muchos parecen plantear la escolarización como una especie de campo de concentración en el que los niños son abandonados llorando a su suerte durante las horas que están allí. Pero conozco muchos trabajadores de estos establecimientos. Son personas que están ahí por vocación, que no cuidarían mejor de su propio hijo de lo que lo hacen con los de los demás. Esto no tiene porqué ser algo negativo en absoluto. Implica que escojas y busques una guardería en la que te convenza su profesionalidad, su carácter y de verdad sientas que quien va a cuidar de tu hijo lo hace más por su vocación y compromiso que simplemente por cobrar un sueldo. Hoy en día diría que son mayoría.

Parece que no tener constantemente a su madre atendiendo sus necesidades fuese un problema y que una cuidadora que debe entender a varios niños no puede suplir eso de forma adecuada. Pero es que entonces yo debí acabar fatal. A mí me crió mi madre hasta los 3 años en casa. Pero con 6 hermanos más. ¿Qué tiempo podía dedicarme a mí en exclusiva? Muy poco. Pero yo jamás me he sentido poco amado o atendido por ella. El resto del tiempo interactuaba con mi padre y mis 6 hermanos. Lo mismo que esa interacción me enriqueció, una buena escuela infantil puede enriquecer la vida de tu hijo. Tener más personas a las que querer y que te quieran no resta, sino que suma.

Como en otros muchos aspectos, también aquí tendemos a sobre proteger a nuestros hijos mucho más de lo que se ha hecho nunca y de lo que necesitan. Incluso hasta el punto de perjudicarlos.

Tenemos miedo a que pillen infecciones en el Colegio, sin pensar que el sistema defensivo de nuestro hijo está totalmente preparado y que nunca hemos tenido más medios para combatir las infecciones si es necesario que en la actualidad. Al final ese miedo hace que el sistema defensivo en lugar de actuar contra las infecciones genere alergias. Piensa lo siguiente: Las infecciones se van, las alergias se quedan.

Algo similar pasa con las emociones. Vemos al niño como alguien totalmente indefenso y sin recursos emocionales. Pero lo normal nunca ha sido que los niños se criasen como reyes de la casa con dos o más adultos pendientes en exclusiva de sus necesidades. Ya te he contado lo que es una familia numerosa, que antes era lo normal. Pero ¿qué era una tribu? Papá y mamá no estaban permanentemente con el niño. Papá cazaba, mamá recolectaba y mucho tiempo los niños estaban todos juntos cuidados por los ancianos de la tribu.

Una pieza esencial en la maduración emocional es la interacción entre iguales de forma libre y no supervisada de forma estricta por “superiores”.

Nos preocupa pensar cómo lo pasará nuestro “Rey” cuando llegue al Colegio.

La realidad es que cuando entran 15 “Reyes” en una habitación, se proclama la República. Y eso no es nada negativo.

Con 7500 millones de habitantes en este planeta crecer creyendo que eres el centro del Universo es un “regalo envenenado”, del que algunos no se recuperan nunca. Tu hijo está preparado para seguir siendo especial, pero uno más….

Otro aspecto importante: Estímulos cambiantes

Muchas madres en la consulta que están las 24 horas del día con sus hijos de 2-3 años me dicen que están agotadas. Un niño necesita estímulos para desarrollar su cerebro. Es un necesidad tan básica como comer o dormir.

Y la clave es que tienen que ser cambiantes. No vale siempre lo mismo. Con 2-3 años los niños tienen su casa tan trillada que la única forma de recibir esos estímulos es que su madre o padre esté las 24 horas del día generándolos o pasar todo el día en la calle explorando. Si nos quedamos en casa un día porque llueve, por ejemplo, está irritable y lo pasa fatal…. Lo que te está diciendo tu hijo es que tu capacidad de darle estímulos está al límite y a él no le cubre su necesidad. Muchos de estos niños no sólo no lloran cuando van al Colegio, sino que les encanta y lo piden los fines de semana….

Así que dejemos de ver necesidades inexistentes y apreciemos lo que de positivo tiene salir de la zona de confort.

Valora tus propias circunstancias.

Si puedes cambiar un trabajo que no deja nada de tiempo por otro que te libera, puede ser una opción.

Intentar que el tiempo que estás con tu hijo se lo dediques realmente a él es positivo.

Pero no caigas en la trampa de plantear el amor a tu hijo como un altar en el que inmolarte como persona. Porque no es una carga que tu hijo tenga por qué soportar ni algo que vaya en favor de su bienestar. Simplemente te empobrecerá como persona y dañará a tu hijo a través de ti.

Si realmente dedicar toda tu vida a él es lo que te hace sentir plena, adelante, pero que no sea así no te hace peor madre.