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El Lactante estreñido

El lactante estreñido

Para padres: Lactante Estreñido no no es el que no hace caca todos los días. Sino el que la hace dura y con dolor. Soluciones sencillas. Hay distintas situaciones que hay que diferenciar.

Hay que distinguir lo que es “Estreñimiento real” del “Pseudo estreñimiento del lactante“. Diferencia estas dos situaciones con soluciones diferentes.

El “Pseudo estreñimiento del lactante”

Cuando un niño nace, hace caca con cada toma o incluso más de una vez por toma. La causa es el reflejo gastrocólico: En cuanto comen y el estómago empieza a llenarse manda órdenes al intestino para que empiece a hacer sitio. Su barriga tiene poca capacidad y al entrar comida nueva tiene que decidir entre hacer sitio a la nueva (que trae más alimento) o quedarse con la vieja (que tiene menos alimento).

Decide hacer sitio a la nueva y la vieja la echa sin que haya acabado la digestión (por eso salen grumos blancos que es leche sin digerir). Al principio el cierre del culete (el ano) no tiene capacidad de cerrarse. Por eso es moverse la tripa y hacer caca, cada vez que come.

Llega un momento (entre las 2 y las 8 semanas habitualmente) en que el ano empieza a tener fuerza suficiente para contener la caca. El niño puede relajarlo o apretarlo, pero no sabe cuando hacer una cosa o la otra. El resultado es que después de cada comida sigue teniendo el reflejo gastrocólico. Empieza a apretar la barriga (lo que muchos padres interpretan de forma equivocada como que tiene gases) y pueden estar un rato molestos y haciendo ruidos de queja hasta que se pasa el reflejo gastrocólico.

Eso le pasa tras cada toma en la que no consigue hacer caca. En las que hace se queda a gusto en seguida. Hace caca si relaja el ano mientras tiene el movimiento de tripa: Si relaja cuando la tripa no se mueve o mueve la tripa y no relaja el ano, pueden pasar días sin hacer. La clave para saber que no es estreñimiento real es:

Cuando por fin hace, a veces varios días después, la caca es BLANDA y hace sin dolor.

¿Por qué no hizo caca antes?

Porque no dio la casualidad de relajar el ano mientras la tripa se movía.

El tratamiento:

Si van pasando los días sin hacer deposiciones y está cada vez más molesto (llora más, come peor), podemos ayudarle para que haga. Pero si está bien, come bien y no tiene dolor no es necesario hacer nada aunque pasen bastantes más días.

Para los casos en los que la molestia es evidente lo que recomiendo son enemas de glicerina líquida. Si leéis el prospecto veréis que pone “no recomendable para menores de 2 años”. En los menores de dos años puede usarse, pero introduciendo sólo 1 centímetro o centímetro y medio la cánula y entonces se comprime el enema para que entre su contenido.

La clave para que sea efectivo está en el momento que lo estimulamos:

El momento más adecuado para usarlo es cuando notamos que el niño está encogiendo las piernas, con la barriga dura y haciendo gruñidos. En ese momento se están produciendo movimientos en el intestino con la intención de expulsar las heces, pero no consigue relajar el ano. La introducción de la cánula del enema estimula su relajación, y al introducir la glicerina favorecemos la expulsión de las heces.

Si lo hacemos de este modo conseguimos con más facilidad que el niño entienda que cuando note los apretones de la barriga al relajar el ano, se alivian las molestias.

Hay niños que esto lo entienden en dos días y otros que tardan dos meses.

No recomiendo los supositorios de glicerina (miden más de 1,5 cm) ya que hacen más daño al entrar y suelen echarlos enteros con lo que también hacen daño al salir.

No deben usarse tampoco el bastoncillo con aceite, la cerilla, la ramita de geranio ni el termómetro… Porque ninguno de éstos está esterilizado y si le hacemos una herida puede infectarse con facilidad.

Los enemas de glicerina líquida tampoco podemos estar usándolo continuamente. La clave para saber cuando usarlo es:

Si pasa días sin hacer nada y está muy molesto le toca, cuando tenga el apretón.

A veces en un mismo día puede necesitar que lo usemos más de una vez si sigue muy molesto.

Pero hay niños que pueden hacer cada 4-5 días o incluso más sin molestias, comiendo bien y que cuando hacen es blando. En estos bebés no es necesario hacer nada.

El Lactante Estreñido de verdad

Está realmente estreñido si las heces son duras y con dolor.

Suele estreñir más la leche artificial que el pecho. Por lo que algunos se estriñen al introducir la leche artificial.

Los hay también que se estriñen por falta de líquido, generalmente por preparar mal la leche (muy concentrada).

Y los hay que son estreñidos porque tienen un intestino que se mueve menos de lo normal o absorbe demasiado líquido de las heces.

Un lactante estreñido con la caca dura necesita en la alimentación algo que le ayude. Si ya toman fruta hay que evitar la manzana y el plátano maduro porque estriñen. Le ayudan por ejemplo naranja o mandarina, ciruela, kiwi, piña… Pero con la naranja, que suele ser lo más usado hay que evitar el error de dar el zumo. El zumo tiene mucha vitamina C pero no aligera. Es la pulpa que se queda en el exprimidor lo que aligera. O sea, que al preparar la fruta hay que echar los gajos enteros (sin semillas) y batirla.

Si además toma verduras evitad la zanahoria y el arroz y no os paséis con la patata porque estriñen. Deben darse verduras con hebras (judías verdes, puerro, apio…).

Cuando a pesar de tomar todo esto no hace si no se le estimula o si todavía no toma más que leche hay que añadir algo más. Un laxante osmótico es lo que yo recomiendo en los lactantes.

No uséis laxantes en el Pseudo estreñimiento, porque no soluciona el problema, sino que lo empeora. Hace que se mueva más la tripa (más retortijones) pero si no relaja el ano no sale nada.

Los laxantes osmóticos no se absorben y no tiene dosis fija. Hay niños que con una cucharadita hacen 7 deposiciones y los hay que con 7 cucharaditas no hacen ninguna. Se empieza con una dosis baja y si no tiene deposiciones se aumenta gradualmente cada día hasta que se regule.

Si llega un momento que hace más veces al día se puede bajar la dosis poco a poco. Volviendo a subirla si se vuelve a estreñir. Y se puede mantener el tiempo que sea necesario. Los laxantes osmóticos no producen adicción como dicen algunos. Lo que sucede es que cuando alguien se estriñe y con un laxante se regula es porque en realidad necesita más fibra en la dieta. El laxante es un comodín, y si al retirarlo no corregimos el defecto en la dieta, se estreñirá de nuevo.

Yo prefiero arreglar siempre que sea posible el estreñimiento por arriba (dieta rica en fibra o laxante por boca) que por abajo (enemas). Si irritamos demasiado abajo la fuerza del cierre del culete aumentará, empeorando el estreñimiento.

Otras dos cosas que pueden ayudar al Lactante Estreñido:

Porteo: Cuando un niño no se mueve o permanece tumbado mucho tiempo el intestino se mueve menos. Cuando va con frecuencia en mochila, entre el movimiento y la posición vertical es más fácil que haga caca.

Tomas frecuentes: Cada vez que un bebé come empieza a moverse el intestino para hacer sitio al alimento nuevo que llega. Entre las ventajas que tiene dar de comer a un bebé con frecuencia, una de ellas es que ayuda a resolver el estreñimiento.

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El niño estreñido

El niño estreñido

Estreñimiento en preescolares-escolares. Un niño estreñido pueden dejar de serlo. Aprende cómo. Consejos útiles tanto para adultos como para niños.

Se considera estreñido todo aquel para el que vaciar la barriga es un problema que genera dolor por la dureza de las heces.

El dolor del estreñimiento puede ser muy intenso, de hecho la gran mayoría de las supuestas “apendicitis” de los niños se “operan” en el baño.

niño estreñido

Causas del estreñimiento en niños sin pañal.

Del lactante estreñido y del niño que se estriñe en el momento de retirar el pañal podéis leer en otros dos artículos.

Hay 5 causas fundamentales y 5 medidas asociadas a ellas:

  1. Poca fibra en la dieta: Si un niño no come fruta, verdura, legumbres o cereales con fibra suficientes las heces tienden a ser duras y escasas. Lo primero que hay que hacer si un niño es estreñido es aumentar la fibra en su dieta. En frutas evita las que estriñen (manzana y plátano) y dale más de las que aligeran (naranja, mandarina, ciruela, piña, kiwi…) y lo mismo con las verduras: evita patata, zanahoria, calabaza y dale más acelgas, espinacas, espárragos, judías verdes… Los cereales que puedas darle integrales, mejor. Las legumbres con piel. Y cuanto menos pasado y más crudo mejor.
  2. Exceso de lácteos: Si un niño está estreñido y toma más de medio litro de lácteos al día, os recomiendo que reduzcáis esa cantidad. Cuando tomamos mucho más calcio del que necesitamos, no se absorbe y endurece la caca.
  3. Poco líquido: Especialmente en verano, si se toma poca agua es frecuente que se endurezca la caca porque necesitamos sacar agua de donde la haya y eso deja una heces más duras y secas. El líquido adecuado para esto es el agua. No os recomiendo dar zumos. La fruta es mejor tomada entera, al hacer zumo quitamos la fibra y tomamos agua con azúcares, lo que favorece la formación de gases. Y ser estreñido y con gases es una muy mala combinación.
  4. Mal hábito: Algunos niños no se acuerdan de ir al baño. O si cuando les da ganas de ir no les parece el momento adecuado, se aguantan. El resultado es que empiezan a pasar los momentos adecuados hasta que un día ya no puede aguantar más. Y entonces hace con dolor. Eso le lleva a que cuando vuelve a tener ganas se resista a hacer por miedo al dolor. Facilita mucho las cosas que nos acostumbremos a ir todos los días a una hora regular. Un momento en que podamos ir sin prisas y que intentemos respetar ese ritmo.
  5. Intestino vago: Hay personas que tienen de por sí un intestino que se mueve poco, o que para hacerlo bien necesita más estímulos. En algunos de estos casos, solucionados los 4 puntos anteriores el problema persiste. Es en esa situación en la que veo adecuado recurrir a los laxantes. Pero siempre empezamos por los otros cuatro puntos. El objetivo es usar la mínima dosis necesaria y el mínimo tiempo necesario de laxante. Pero si hay que usarlo se usa mientras haga falta.

Hay una sexta medida: Ayudar a vaciar desde abajo: Supositorios, enemas, vaciamiento manual… Pero es una solución puntual que no arregla el problema. A veces ya no hay otra en el momento. Pero siempre que se pueda arreglar el estreñimiento desde arriba es mejor que hacerlo por abajo.

La fisura anal en el niño estreñido

Cuando un estreñimiento es intenso la expulsión de las heces puede hacer mucho daño. A veces incluso un desgarro en el ano con sangrado al hacer caca y un dolor intenso. La solución en estos casos no es aplicar cremas para que cure la fisura. No se ha demostrado que mejoren la cicatrización. Esta zona cicatriza con facilidad si no volvemos a dañarla una y otra vez. Por lo que la clave es que la caca se vuelva blanda y haga con regularidad el tiempo necesario para que la fisura cierre (entre una y dos semanas).

Como no podemos modificar todos los hábitos de un niño de la noche a la mañana, en la mayoría de los casos, tener una fisura anal es motivo para utilizar los laxantes.

Laxantes sí, laxantes no. El eterno dilema en el niño estreñido

“Me da miedo usar laxantes para el estreñimiento, me han dicho que causan dependencia.”

Esta frase es la principal causante de que no se resuelvan los estreñimientos. Me daría por satisfecho si este artículo consigue que quien lo lea pierda ese miedo.

Hay dos tipos de laxantes:

  • Los que le dicen al intestino que se mueva de forma directa. Estos sí pueden generar dependencia, pero no se usan en niños. Al menos yo no los uso nunca.
  • Los que modifican la dureza y tamaño de las heces. Son un sustituto de la fibra que no somos capaces de tomar en la alimentación. La solución a largo plazo es que no hagan falta porque la dieta nos aporte esa fibra. Pero a veces son necesarios si nuestro intestino necesita más estímulo o no somos capaces de modificar la dieta lo necesario. Cosa en niños bastante frecuente.

¿Cómo usar el laxante en un estreñido crónico?

Los laxantes que yo recomiendo en niños son los osmóticos (lactulosa por ejemplo). Y la pauta es la siguiente.

Es un tratamiento a largo plazo porque es un problema de largo plazo. No vamos a resolver un estreñimiento de dos años en una semana. Dependiendo de la historia del niño y de lo intenso del estreñimiento, la dosis y la duración del tratamiento va a cambiar.

Lo recomendable es empezar con una dosis en función de su edad y peso y subir o bajar la dosis poco a poco según el efecto que le haga. Cuando conseguimos una dosis con la que hace al menos una vez al día, blando, la mantenemos durante 10-15 días. Tiempo suficiente para que si hay una fisura se cure y el niño olvide el dolor al hacer caca.

Entonces empezamos a bajar lentamente. Si en cualquier momento vuelve a estreñirse un poco, subimos de nuevo la dosis poco a poco hasta que vuelve a ir bien.

Mantenemos unos días y repetimos el descenso… Hasta que llega un momento que suprimimos el laxante y el niño sigue bien.

Dosis de laxante en niños estreñidos.

Este proceso puede ser más largo o más corto según el niño, pero no suele ser menos de un mes. Y en ocasiones puede ser bastantes meses.

Evidentemente para resolver el problema, mientras damos el laxante debemos ir mejorando los otros puntos que causan el estreñimiento.

En la mayoría de los casos, el fracaso se debe al miedo de los padres a seguir subiendo la dosis hasta donde el niño la necesita. Estos laxantes si te pasas de dosis dan diarrea, pero cede cuando dejas de tomar o reduces la dosis. Lo mejor de todos modos es que lo siga su pediatra en este proceso.

Enemas

Como dije arriba el estreñimiento se resuelve mejor desde arriba que desde abajo. Pero a veces el estreñimiento produce un dolor intenso y al niño le cuesta horrores echar el primer tapón de heces. En esos casos es en los que puede usarse el enema. Pero cuanto más tengamos que recurrir a él es que peor estamos haciendo lo demás. Y la solución es lo otro. El enema sólo alivia momentáneamente.

Lo esencial del niño estreñido es entender que no es un tema agudo, sino una demostración de que hay algún problema de base. Podemos resolverlo, pero no es cuestión de un par de días. Sino de cambiar hábitos de forma permanente.