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Un sitio para dormir el bebé

Preparar el sitio para dormir un bebé. La cuna o el colecho. Es una Elección de los padres que puede modificarse según el bebé.

Este es uno de los temas en los que los padres tienen que hacer su elección: Que el niño duerma en la cama con los padres, o en su propia cuna.

Pese a lo que podáis leer por ahí, mi opinión (y es sólo eso, mi opinión) es que no hay «lo mejor…» en este tema. Lo que para unas familias es lo mejor, puede ser mala opción para otras.

Sois vosotros los que debéis plantearos el tipo de crianza que deseáis hacer y ver cuál de las dos opciones es mejor en vuestro caso.

Para mí las prioridades a la hora de tomar esta decisión serían:

  • Que escojáis la que escojáis el resultado sea que todos descanséis bien. Hay familias que eligen una de las dos opciones y a pesar de que no consiguen descansar tienen un rechazo frontal a la otra opción. Está bien que tengamos nuestras preferencias. Pero luego cada niño es diferente. Y en el día a día, lo que decidimos hacer en un principio, puede no funcionar. Es bueno ser realistas y flexibles teniendo claro que cualquier decisión puede ser modificada si no da los resultados que buscamos. Y que no tenemos porqué cumplir con un esquema concreto de crianza al 100%.
  • Tened claro que no hay una de las dos opciones que sea la «correcta», científicamente hablando, para todos.

Para los que eligen la cuna como sitio para dormir del bebé

Debe permitir que veamos al bebé con facilidad, para lo cual debe tener unas paredes que no pueden ser un panel opaco.

Lo mejor es que sean barras o material plástico transparente.

La cuna del bebé

Las barras deben ser verticales, nunca horizontales para que no escale el bebé y con una separación que no permita que la cabeza pueda introducirse entre los barrotes.

Es bueno que la altura de la barandilla sea ajustable de modo que cuando el bebé vaya creciendo podamos ir subiéndola para que no pueda salirse de la cuna.

No es necesaria la almohada. Los bebés no la necesitan para nada.

Y procurad que haya la cantidad mínima de objetos en la cuna: peluches por ejemplo o artilugios anti-vuelco que no sirven para nada en la mayoría de los bebés porque lo recomendable de entrada es que duerman boca arriba.

La ropa de cuna, especialmente lo que tenga contacto directo con el bebé es preferible que sea algodón 100% y sin colorantes.

En los bebés muy pequeños, mantas que no pesen demasiado.

En los más grandes que se mueven mucho, yo prefiero poner los pijamas necesarios y no usar sábanas (bebés que se despiertan por frío o calor).

Cuando el sitio para dormir todos es una sola cama

Vuelvo a hacer mención a una opción para la que la cuna sobra: El colecho. La eleción es vuestra.

Consiste en que el bebé duerma con los padres en la misma cama hasta que decida por sí mismo que prefiere su propia cama.

Esta opción tiene tantos defensores a ultranza como detractores. Ni es mala como dicen algunos ni es lo único bueno como dicen otros. Es una posibilidad que os animo a usar si lo deseáis y a seguir usando si haciéndolo descansáis mejor.

 

El colecho

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Test de Apgar

Test de Apgar. La valoración de la vitalidad de un recién nacido

El test de Apgar es la puntuación que mide la vitalidad de un recién nacido en sus primeros minutos de vida. Explicación para que los padres lo entiendan.

En el informe de alta suele aparecer el Test de Apgar del recién nacido.

Es una puntuación seguida de 2 ó 3 cifras.

Corresponde a la puntuación que el pediatra da al niño al minuto, los 5 minutos y 10 minutos de vida.

Cuando sólo hay 2 de esas puntuaciones corresponden al minuto y 5 minutos. Y la segunda es de 9 ó 10.
Para dar esas puntuaciones el pediatra observa al recién nacido en 5 aspectos diferentes que nos hablan de su vitalidad y lo bien que se adapta fuera de su madre en los primeros minutos.

Esta puntuación ayuda al pediatra a decidir la ayuda que debe prestar al recién nacido.

Los 5 puntos que lo componen son: velocidad de latidos del corazón, coloración, tono, respiración y respuesta a estímulos.

Cada uno de esos aspectos puede tener un valor entre 0 y 2. Y por tanto el valor total puede estar entre 0 y 10 puntos:

  • En un parto normal y con Apgar 9-10 ya desde el principio, el niño puede permanecer sobre la madre y no precisa más reanimación que secarlo.
  • Con cifras menores puede precisar que le aspiren las “flemas” para dejar libre el paso de aire.
  • Si está peor puede necesitar que le ayudemos a respirar con una mascarilla.
  • Si es aún peor puede ser necesario colocar un tubo por el que meter aire en sus pulmones y que le pongan un suero por el que pasarle medicación.

Muchos niños con un Apgar bajo pueden necesitar alguna de estas cosas. Pero lo que de verdad tiene importancia es si se recupera con rapidez o tarda.

Un Apgar bajo (por debajo de 5) el primer minuto nos dice que debemos actuar, pero si a los 5 minutos ya es normal (9-10), no es muy problemático. Posiblemente se mantenga en observación las primeras horas de vida, pero es muy raro que produzca secuelas.

Un Apgar que sigue por debajo de 5 a los 5 minutos nos dice que el niño está en una situación grave que puede dejar secuelas a largo plazo. Con seguridad será ingresado en una unidad especializada los primeros días de vida.

La intención de este artículo es facilitar la comprensión a los padres de lo que pasa a su hijo. En ningún caso animar a los padres a interferir en la labor del pediatra. Tened en cuenta que cuanta mayor atención dedica el pediatra a los padres en ese momento, menos está dedicando al bebé.