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El sueño normal en niños

El sueño normal en niños

El sueño normal en los niños y sus variantes descritas en un lenguaje sencillo y comprensible.

 

Dormir no es simplemente no estar despierto.

 

Cuando alguien duerme su cuerpo no está ni mucho menos inactivo.

 

Ciertas funciones dan la impresión de reducirse a su mínima expresión para no morir. Pero nada más lejos de la realidad.

 

Durante el sueño se realizan algunas de las acciones del cuerpo de forma mucho más intensa que mientras estamos despiertos.

 

Por ejemplo: Casi el 90 % del crecimiento de los niños se realiza mientras duermen.

 

Otro ejemplo: Hay una fase del sueño, conocida como fase de movimientos rápidos de los ojos, en la que se realiza un movimiento de los ojos tan intenso que es muy difícil de imitar estando despiertos. En esta fase la actividad cerebral es más intensa que mientras estamos despiertos.

 

Otro ejemplo: La frase “consúltalo con la almohada.” Durante el sueño nuestro cerebro sigue trabajando sobre cuestiones que nos preocupan de día, y no es raro amanecer con la solución a algo que despiertos nos parecía irresoluble.

 

Es además imprescindible para la vida. Cuando alguien dice que no duerme nada: Es un decir. Son muy pocos los casos de personas que de verdad no consiguen dormir nada y cuando no se resuelven en poco tiempo llevan a la muerte sin remedio.

 

Y no es cuestión de simple inactividad o reposo. En estas personas que no pueden dormirse de verdad, cuando los sedamos sin más, quedan en reposo, pero si no se producen las fases normales del sueño, con su actividad cerebral específica de estas fases, acaban muriendo de igual modo.

 

Todo esto quiere decir que durante el sueño se producen ciertas actividades del cerebro que son imprescindibles para que nuestro cuerpo funcione bien.

 

Y eso tiene dos consecuencias:

  • Aquel niño que no duerme bien, durante el día está más irritable, cansado, con falta de concentración. Y si no se resuelve la causa en poco tiempo acaba produciendo problemas de salud evidentes (problemas de corazón y circulación, gastrointestinales, hormonales…). Esto no se arregla ni con café, ni con “productos que te dan alas”, ni con una “ampolla de…” (Productos “milagrosos” para rendir más), sino durmiendo.
  • Por simetría, aquel niño que durante el día tiene buen humor, no para y está activo (sin tomar estimulantes), es que duerme bien. Aunque pensemos que no es así, duerma menos que el niño de la vecina, menos de lo que diga un libro o simplemente menos que nosotros.

De hecho, muchos de los problemas por los que consultan los padres sobre el sueño en niños, no son porque el niño no descanse, sino porque los padres interpretan como raro, algo que puede ser normal. O porque el ritmo de sueño que al niño le permite estar bien, impide a los padres que ellos descansen.

 

Teniendo claro que no hay dos niños iguales y que en realidad si uno está bien es porque duerme bien, podemos ver algunas de las características “normales” del sueño.

 

Se entiende por normal una aproximación a lo que la mayoría hace. Pero nadie hace todo lo que es normal.

 

Hay cosas que pueden ser simplemente variantes de la normalidad (no es exactamente como la mayoría, pero tampoco es malo) y otras que sí suponen un problema.

 

Vamos a ver lo que es “normal”.


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